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PROYECTO DE LEY DE RESPONSABILIDAD PENAL JUVENIL

Nombre completo: María Fernanda Rivas

Mesa seleccionada: Condiciones de detención que fomenten la reinserción (n.º 5)

Institución: Asociación Psicoanalítica Argentina

Cargo: Miembro adherente- Miembro del Depto. de Pareja y Familia

Teléfono: xxxxxxxxxxxxxxx



Email: marferrivas@hotmail.com
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Aporte: Contribuciones psicoanalíticas al diseño de un proyecto de tratamientos acordes a las problemáticas de jóvenes que se encuentran detenidos


Lic. María Fernanda Rivas*
1. Introducción

Una de las acepciones de “adolecer” es “tener un defecto, ser incompleto”. El “adolescente”, por tanto, es un ser en formación. La inmadurez1, propia del adolescente, es un elemento esencial de la salud en esta etapa, en la que aparecen rasgos estimulantes: pensamiento creativo, rebeldía vitalizante, construcción de ideales, etc...Pero siempre y cuando el/la joven haya contado y cuente con un entorno familiar capaz de acompañarlo y guiarlo. En la adolescencia se ponen de manifiesto los éxitos y fracasos de los cuidados que recibió quien fue un bebé y posteriormente un niño.

En los casos en los que el medio ambiente no cumple su función de guía o contención (abandono físico o emocional, disgregación familiar, violencia, abuso, inducción a la mendicidad,etc.) se produce un estado de “deprivación emocional” que genera severas fallas en la constitución psíquica infantil. Estas fallas, contribuyen en el futuro, al desarrollo de la tendencia antisocial caracterizada por la comisión reiterada de actos delictivos.

El problema surge cuando la crianza se desarrolla en entornos en los cuales las nociones de “infancia” o “adolescencia” no están del todo construídas, o se diluyen fácilmente (como sucedía en la antiguedad). Los niños y jóvenes aparecen mezclados en el mundo de los grandes, “sobreadaptados” a las reglas de un mundo adulto en el que, además, los valores están trastocados. Hallamos con frecuencia repetición de conductas delictivas de generación en generación, lo que puebla el entorno del niño de figuras identificatorias disfuncionales. Se producen entonces los fenómenos de idealización de personajes y situaciones negativas: Los ídolos o héroes no son deportistas, artistas o científicos, sino aquellos miembros del grupo que tienen en su haber la mayor cantidad de crímenes.

Evoco aquí el ejemplo de un joven que mató a otro de su misma edad para robarle una gorra y luego publicó sus propias fotos en facebook, luciéndola desafiante.

El sistema judicial, en estos casos, debe tener como objetivo suplementar, con su intervención, las funciones parentales que resultaron fallidas.


2. Aspectos familiares y sociales- Abordajes posibles:

Estas consideraciones nos llevan a apartarnos de la idea de un ser humano individual y aislado y a ubicar nuestro enfoque en las circunstancias familiares y sociales que lo rodean:

Considero indispensable, a los fines del diseño de un abordaje que fomente la reinserción social de los jóvenes que delinquen, que el mismo se base en el trabajo interdisciplinario entre profesionales del ámbito “psi” y el derecho. Los abordajes terapéuticos que propongo, deberán acompañar en forma obligatoria a las medidas penales que se dispongan sobre el joven : A) Creación de un área especializada – dentro de la estructura del sistema judicial- en la que esté unificada la labor de diagnóstico y tratamiento, a cargo del mismo profesional o equipo de profesionales. La experiencia indica que los casos en los cuales se cuida desde el comienzo la estabilidad y la confianza del vínculo entre el psicólogo -y otros integrantes del sistema judicial- y la/s persona derivada/s a tratamiento, son aquellos que muestran las evoluciones más favorables y menor porcentaje de deserción. B) Intervenciones de orden jurídico- terapéutico, diseñadas de acuerdo a la técnica y estructura de los “tratamientos por mandato”2. En este dispositivo el sistema judicial ordena la asistencia a un ámbito terapéutico3, lo que muestra la indispensable articulación que debe existir entre el mundo “psi” y la Justicia para actuar en problemáticas en las cuales, de no ser por la orden, estas personas raramente llegarían a un espacio de esta índole. Se trata de crear un vínculo terapéutico personalizado y confiable, que tenga como objetivo la construcción de una “demanda” (necesidad) de tratamiento, tendiendo a la ampliación de los aspectos “sanos” de la personalidad. Esto implica también el reconocimiento de los aspectos disfuncionales, involucrando fuertemente al paciente y a su familia en la confección del diagnóstico y el planteo de objetivos terapéuticos, que deberán llegar periódicamente a conocimiento del sistema judicial. Deberá examinarse caso por caso, a fin de comprender las motivaciones que llevaron a delinquir y a diseñar la modalidad de tratamiento adecuada. Deberá procurarse que el/la joven comprenda las consecuencias de sus conductas, estimulando el camino hacia el arrepentimiento y las posibilidades de reparación del daño cometido. C) Trabajo terapéutico con el medio familiar, además del tratamiento individual del involucrado, considerando que si el mismo vuelve al entorno que originó su déficit, el tratamiento disminuirá su eficacia.

D) Trabajo terapéutico con grupos de jóvenes que han cometido delitos. E) Reuniones periódicas de equipo con los profesionales de todas las áreas mencionadas, a los fines de evaluar la evolución de los casos y supervisar los mismos. F) Capacitación de los profesionales en la temática de drogadependencia y consumo de alcohol. G) Implementación de “seguimientos”: fijación de entrevistas espaciadas en el tiempo (una vez que el joven haya cumplido su “condena” o “tratamiento tutelar” dispuesto por la justicia).








1 Winnicott, D.: “Inmadurez adolescente”, 1968. En El hogar, nuestro punto de partida. Paidós, Bs. As., 1986, págs. 173/192.

2Rivas, María Fernanda. Cap. II: “El trabajo con familias en litigio”. Ap. 5: Tratamientos por orden judicial (ps.81/85). En La familia y la ley. Conflictos-transformaciones. Ed. La Rocca, Bs. As. 2017.

3Este modelo puede aplicarse tanto a los/las jóvenes que se encuentran condenados y aislados como a aquellos que deben cumplir un tratamiento o medida tutelar.

* Especialista en Psicología Jurídica con orientación en familia. Docente de la Carrera de Especialización en Derecho de Familia. Ex integrante del Servicio Social y de Psicología del Centro de Formación Profesional de la Facultad de Derecho (U.B.A., Palacio de Justicia). Co-autora del libro Familias en litigio. Perspectiva psicosocial (2008) y autora del libro La familia y la ley. Conflictos-Transformaciones (2017).



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