A survey of buddhism: sexta edición



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Panorámica del Budismo

en Español - traducción Shakyavamsa

Prólogo a la sexta edición

Las conferencias en que se basa este libro fueron dadas en el Indian Institute of World Culture, en Bangalore, al sur de la India, en el verano de 1954. Fueron divulgadas en un libro que publicó esa institución a principio de 1957, coincidiendo con las celebraciones de 2500 años de tradición budista, el Buddha Jayanti 2500 que fue conmemorado en todo el mundo budista. Este fue mi primer libro (a parte de un volumen de poemas que apareció 1954) y, a pesar de esto y de que fue una publicación de una entidad pequeña y relativamente poco conocida, fue un éxito inmediato. Los eruditos, los estudiantes de religión comparada y los monjes budistas orientales con dominio del inglés le dieron una acogida que con mucho excedió las expectativas tanto del autor como de la editorial. Un crítico, budista theravadin de Ceilán, y erudito de prestigio, llegó incluso a decir que la publicación del libro fue el acto más importante del año del Buddha Jayanti. Desde entonces, han salido a la luz tres ediciones más en la India y otra en los Estados Unidos, no estando agotado nunca por un período superior a unos meses. Hoy, veintisiete años después de la primera edición su demanda es mayor que nunca y otra edición es requerida.



Cuando Shri B. P. Wadia (director del Indian Institute of World Culture) y Shrimati Sophia Wadia me invitaron a dar las conferencias en que se basa el libro, yo había sido budista trece años y monje (sramanera y bhiksu) cinco. Dar las conferencias y la preparación subsecuente del libro, me ofrecieron la oportunidad de pararme y echar una mirada a la gran tradición espiritual con la que me había comprometido. Así como la ocasión para intentar resumir, para beneficio propio y para el de los demás, todo lo que había aprendido sobre el budismo durante trece años; además de mostrar como veía la Enseñanza del Buda. En otras palabras, una oportunidad de averiguar lo que realmente pensaba del budismo; lo que el budismo representaba realmente para mi. La oportunidad fue aún más valiosa debido al público que asistió a las conferencias. La mayoría de los asistentes eran indios con formación occidental que, aun no siendo budistas, estaban verdaderamente interesados en lo que para ellos era parte de la cultura y de la tradición espiritual de la India. Por lo tanto fui escuchado por ellos con simpatía y comprensión, pero, al mismo tiempo, con sentido crítico.

Al analizar el Budismo me interesaban principalmente dos cosas. Quería ver el budismo en su extensión y en su profundidad; es decir, estaba interesado (1) en el budismo en su totalidad y (2) en sus conexiones más profundas, tanto en sus propias relaciones interiores como en la relación con la vida espiritual del budista. Puesto que estaba interesado en el budismo en toda su extensión, traté de dar la descripción más amplia que me fue posible. Una descripción que tratara con justicia a todas las enseñanzas principales y a todos sus desarrollos históricos más importantes. Es por esta razón que tanto el conjunto de las conferencias como el libro han llevado el título “Una visión completa del budismo”. No obstante, una visión completa no consiste en una enumeración de elementos aislados, por muy completa que fuera tal enumeración. Por lo tanto, no fue suficiente tratar con justicia a las principales enseñanzas del budismo y a sus desarrollos históricos más importantes, en el sentido comparativamente superficial de describirlos uno por uno, como si existieran por sí solos y separados del budismo en su totalidad. Para tratar con justicia tanto a las doctrinas como a los desarrollos históricos, tuve que demostrar las conexiones que se dan, así como la influencia que tienen en la vida espiritual del individuo; pues al fin y al cabo, fue esta última la razón por la que fue promulgado por primera vez el budismo. Por consiguiente me concernía el budismo no sólo en su extensión sino también en su profundidad. De hecho, descubrí que no podía verlo en su extensión sin verlo en profundidad. Es más, al proceder con mi tarea me di cuenta de que muchos especialistas del budismo occidentales, e incluso algunos monjes budistas orientales, eran incapaces de ver el budismo en su extensión y profundidad. Por eso las descripciones que daban eran fragmentarias, distorsionadas y con frecuencia totalmente erróneas. Ni una sola vez ,según parecía, se les había ocurrido preguntarse ¿Por qué el Buda (o Nargarjuna, o Buddhagosha) enseñó esta doctrina en particular? ¿Qué influencia tiene en la vida espiritual? ¿En qué medida ayuda al budista a seguir su Camino espiritual? Sin embargo, cuando comencé a echar la mirada sobre el budismo, tratando de ver su extensión y profundidad, me hallé una y otra vez haciendo esas preguntas; ya que descubrí que sólo así podría entender en que consiste, en sentido espiritual, el budismo. Sin haber hecho libremente esas pregunta y sin haber sido fielmente respondidas, la Enseñanza del Buda parecía nada más que un cierto juego intelectual ya lo jugasen los eruditos occidentales o los monjes orientales de “erudición”. Contemplé el budismo tratando de ver su extensión y profundidad, tratando de relacionarlo con las necesidades del individuo que lucha con los problemas de la existencia, traté el budismo seriamente. Quizá sea por eso que mi “Visión completa”, tanto en las conferencias como en la publicación del libro, recibió una acogida tan entusiasta. Quizá sea por eso que durante los veintisiete años que lleva publicado el libro la demanda sigue aumentando.

Sea o no así, han pasado veintisiete años. He tenido veintisiete años más para aprender sobre el budismo y reflexionar sobre lo aprendido. Por lo tanto, parece apropiado que aprovechando la oportunidad de la aparición de esta edición, eche la vista atrás y contemple de nuevo mi “Visión Completa”. Habiéndolo leído todo después de muchos años, y haciendo una lectura crítica, no he encontrado razones por las que cambiar mi enfoque o método de tratar el budismo, tampoco las he encontrado para contemplar el budismo en modo alguno distinto al que lo contemple hace tres décadas.

Algunas de las formas tradicionales del budismo son actualmente más asequibles, al menos en Europa Occidental y en los Estados Unidos. Además, se da con frecuencia importancia a lo que es característico en sus doctrinas y métodos en vez de dársela a los principios fundamentales y las prácticas comunes a todas las tradiciones espirituales budistas. Por eso, es cada vez más necesario que nos interesemos en ver el budismo en toda su extensión y, por consiguiente, en su profundidad más remota. Es cada vez más necesario no confundir una expresión histórica de la tradición en particular, con el budismo, siendo así absolutamente incapaces de verlo. Por esta razón es cada vez más necesario que contemplemos la Enseñanza del Buda desde el punto de vista de su influencia en la forma de vida de aquellos comprometidos con las Tres Joyas, en vez de dejarnos deslumbrar por el esplendor de los adornos culturales, orientales y exóticos en que el cuerpo del Dharma inevitablemente se muestra a nuestra mirada. O distraernos con consideraciones puramente teóricas, o hacer ambas cosas. De hecho, hemos de cuidar de que la llama viva de la aspiración espiritual no quede sofocada completamente por la creciente acumulación de información sobre el budismo que se le está amontonando encima desde todas partes. Si la llama ha de ser alimentada en vez de sofocada se le habrá de proporcionar el combustible que pueda quemar -un combustible que le haga impulsarse y convertirse en la gran llama que consume al mundo. Esto muy probablemente quiera decir discriminar, con más rigor de lo que lo hice en mi “Visión Completa”, entre lo esencial y lo que no lo es, entre lo vivo y lo muerto en lo que queda de las enseñanzas y tradiciones budistas. Esto probablemente quiera decir negarse a reconocer que sea budismo cualquier cosa que no se relacione directamente con el acto único y continuo de Ir al Refugio.

Al contemplar mi “Visión completa” no he encontrado razones para cambiar mi enfoque del budismo ni mi método de tratarlo, ni aun en cuestión de detalles. No obstante esto no quiere decir que esta obra de veintisiete años no tenga sus limitaciones. La mayoría de ellas se deben a la falta de espacio y a mi falta de experiencia en ciertas áreas del enorme campo que cubre el libro. La falta de espacio hizo que tratara algunas enseñanzas y escuelas importantes del modo más breve. Dando a veces tan sólo una indicación sobre el lugar que ocupan en el conjunto general de la Doctrina o dentro del proceso del desarrollo histórico del budismo. He tratado algunas de esas enseñanzas y escuelas con más detalle posteriormente en otras obras y conferencias. Por ejemplo, la serie de los doce nidanas positivos, desde el Sufrimiento (dukkha) al Conocimiento de la Destrucción de las Tendencias (asakkhayanana), la enumero brevemente en la sección XIV del primer capítulo de la “Visión Completa”. Esta serie ejemplifica la razón de ser del Camino de la “espiral”, que es la vida espiritual misma y la he tratado con detalle en The Three Jewels (parte I, capítulo 13 The Stages of the Path). Igualmente, el Camino Óctuple Noble (aryastanga-margah) que simplemente menciono en “La visión completa”, fue el tema de una serie de charlas dadas en Londres en 1968. En esas charlas fue mi intención clarificar la distinción entre el Camino Óctuple mundano y el Transcendental, particularmente la distinción entre la Comprensión Correcta y la Visión Perfecta. También a las escuelas les llegó su turno. Del budismo Zen, o Ch’an, en “La visión completa” dije que es de carácter paradójico y que está conectado con la escuela Yogachara, y poco más pude decir. En 1965 éste fue el tema de una serie de cinco charlas que posteriormente fueron publicadas con el título The Essence of Zen. El budismo tibetano fue el tema de una serie de ocho conferencias dadas en Londres en 1965-6, y de nuevo en 1968. Aspectos del Ideal del Bodhisattva que no quedaron cubiertos en el capítulo cuarto de “La visión completa” fueron discutidos posteriormente en The Endlessly Fascinating Cry, una exploración del Bodhicaryavatara de Shantideva, un seminario que tuvo lugar en Norfolk cuyo manuscrito editado apareció en 1973. Todas estas obras y conferencias, y otras muchas más, crecieron y se basaron en los principios fundamentales esbozados en “La visión completa”. Además también sirvieron para confirmar la validez del enfoque del budismo que adopté en esa obra.

La otra fuente de limitaciones de “La visión completa”, mi falta de experiencia en ciertas áreas del budismo, principalmente se reflejó en los comentarios que hice sobre el nuevo método birmano del Satipatthana, así como de la escuela Nyingma del budismo tibetano. Cuando estaba escribiendo “La visión completa” sólo conocía de oídas el nuevo método birmano del Satipatthana (método que posteriormente ha tratado de limitar el significado del término vipassana, o meditación vipassana, para el uso exclusivo de denominar sus propias técnicas de meditación). Al parecerme que era un resurgimiento de la meditación en los países del Theravada halagué el método sin reserva. Sin embargo, información obtenida posteriormente reveló que el método tenía sus peligros. Al menos tal y como lo han enseñado algunos maestro y como lo han practicado algunos alumnos, puede llevar a una extremada tensión nerviosa y estados esquizoides para los que he creado el término “atención alienada”. Cuando volví a Inglaterra, en 1964, conocí a unas doce o catorce personas que sufrían severos trastornos mentales debido directamente a la práctica de la llamada meditación vipassana. Otros cuatro o cinco tuvieron que ingresar en hospitales psiquiátricos. Por lo tanto, lo que digo en la sección XVII del capítulo primero, no ha de tomarse como una recomendación sin reservas del nuevo método birmano del Satipatthana.

Mientras que sobrestimé al nuevo método birmano del Satipatthana, por razones de la misma índole, subestimé la escuela Nyingma, o escuela antigua del budismo tibetano. A partir de 1950, tuve la buena fortuna de vivir en Kalimpong, en los cerros de las faldas del Himalaya oriental. Hasta 1957 no hubo ningún lama de la escuela Nyingma en Kalimpong. Al carecer de contacto con representantes informados de esta escuela, tuve que recurrir a amigos tibetanos y, puesto que la mayoría de ellos pertenecían a la escuela Gelugpa, me incliné a ver a la escuela antigua desde su punto de vista. Posteriormente, lamas eminentes de la escuela Nyingma se instalaron en Kalimpong y tuve la buena fortuna de ser iniciado a la tradición de esta escuela, siendo así capaz de estudiarla por mi mismo. Lo que dice en sección IX del capítulo tercero no es incorrecto (si bien eruditos de la escuela Nyingma puedan estar en desacuerdo con que las antiguas traducciones tibetanas de los Tantras son imperfectas). Pero si tuviera que escribir este tema ahora, podría hacerlo desde dentro, por así decir, y trataría con mucha más justicia la profundidad de las enseñanzas y la tremenda vitalidad espiritual de esta escuela.

“La visión completa” recibió amplia atención de la prensa en su primera edición, si bien la falta de experiencia en las dos áreas que he mencionado no fue notada por ningún crítico. Entre las críticas favorables y las cartas de felicitación que, desde muchas partes del mundo, llegaron a mi solitaria morada de Kalimpong hubo sólo dos objeciones. Ambas procedían de budistas ingleses, uno de ellos seguidor del budismo Zen, el otro un universalista de la escuela Guenon y afiliado al budismo tibetano. El primero me reprendía en su reseña por mi “dogmatismo” con respecto a la observancia del celibato, “el requisito previo para cualquier vida espiritual superior”. El segundo protestaba en una carta sobre la “dureza” de mi censura del formalismo del monasticismo en el Theravada moderno. Independientemente de que sus comentarios fuesen o no fundados, ambos eligieron asuntos de importancia vital para el desarrollo del budismo occidental. Tal y como descubriría a mi vuelta a Inglaterra tras pasar veinte años en Oriente, el sexo es un tema controversial; e incluso emotivo. Aunque no estoy en desacuerdo con mi afirmación sobre la importancia del celibato - es decir, la castidad - en la vida espiritual superior, la cuestión no es quizá tan simple como pensé entonces. Para clarificar esto quisiera señalar los tres puntos siguientes: (1) La abstención de sexo no constituye en sí misma progreso espiritual, (2) la dependencia emocional del compañero sentimental es un impedimento mucho mayor en la vida espiritual que la relación sexual en sí, (3) aun el impulso sexual “sano” (el impulso sexual no asociado con la dependencia emocional del compañero sentimental) pertenece a un nivel de consciencia relativamente bajo y, por lo tanto, disminuye la intensidad cuando uno llega a establecerse con firmeza en niveles de consciencia altos. El formalismo monástico resultó ser un tema menos controversial. Algunos de los monjes theravadines de carácter más reflexivo, en vez de quejárseme, le dieron una buena acogida al libro, y además en privado me felicitaron también por mi franqueza. “No nos atrevemos a hablar sobre esos asuntos” me dijeron “Tú, en tu situación, puedes hacerlo”. Leyendo mis censuras después de veintisiete años me han parecido más moderadas de lo que pensaba, si bien lo suficientemente severas y no sin razón para ello. Mis experiencias posteriores me han convencido de que mis críticas del Theravada moderno eran, y siguen siendo, fundadas y, además, absolutamente necesarias. No retracto ni una palabra de lo que escribí. Simplemente me gustaría añadir que la plaga del formalismo, lejos de limitarse al Theravada, se encuentra también en otras formas de budismo moderno, particularmente en el Zen actual.

Por último, sólo quiero señalar que la larga introducción del libro fue añadida en la quinta edición. La escribí en 1964, en las vísperas de mi partida de la India, y representa un grado superior de generalización al que se alcanza en la obra en sí. El énfasis en la introducción es doctrinal y espiritual. Además contiene una breve biografía del Buda, un resumen de la literatura canónica y da una visión general de las tres fases principales del desarrollo histórico del budismo; el Hinayana, el Mahayana y el Vajrayana.


Sangharakshita

Batignano (Toscana)

8 de noviembre de 1984 (día de la Sangha)

Nota del Editor
Desde que el autor escribió el prólogo aquí incluido han pasado más de trece años, de forma que ya no son veintisiete años desde que se publicó por primera vez “La visión completa del budismo”, sino cuarenta. Desde entonces los fundamentos del Dharma han permanecido inmutables, y la obra se interesa principalmente en los aspectos doctrinales y prácticos de dichos fundamentos. Desde que apareció “La visión completa”, incluso desde que apareció la sexta edición (revisada), en 1987, se ha sabido más sobre las circunstancias históricas del advenimiento del Dharma. Esto es también cierto con respecto a los orígenes y los dogmas característicos de varias escuelas budistas. El autor nos ha pedido que al publicar la novena edición de este estudio clásico suyo, hagamos mención de obras más recientes que a él le gustaría recomendar, de las cuales damos más detalles en la bibliografía. Estas obras son las siguientes: Buddhist Saints in India de Reginald A. Ray, Mahayana Buddhism de Paul Willians, A Concise History of Buddhism de Andrew Skilton (Dharmachari Sthiramati) y How Buddhism Began de F. Grombrich.





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