A los cristianos que viven en todo el mundo



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A LOS CRISTIANOS QUE VIVEN EN TODO EL MUNDO

(Carta universal de Santiago)

Autor


John Alejandro Ruge Pinto

Un curso del

Seminario Internacional de Miami

Miami International Seminary

14401 Old Cutler Road

Miami, FL 33158

305-238-8121 ext. 315

Email, MINTS@ocpc.org

Email, jarp8101@hotmail.com (personal)

Mintsspanol.com

2017

TABLA DE CONTENIDO
A LOS CRISTIANOS QUE VIVEN EN TODO EL MUNDO

(Carta universal de Santiago)
PRINCIPALES ABREVIATURAS

PREFACIO

COMO ESTUDIAR EL CURSO

INTRODUCCIÓN

LECCIÓN 1

Introducción

Soportando con paciencia las pruebas y las tentaciones (Santiago 1:1-18)

Conclusión

Preguntas lección 1

LECCIÓN 2

Introducción

Poniendo en práctica la palabra de Dios (Santiago 1:19-27)

Conclusión

Preguntas lección 2

LECCIÓN 3

Introducción

Discriminación y buenas acciones

I. Cuando discriminamos a otros (Santiago 2:1-13)

II. La fe sin buenas acciones está muerta (Santiago 2:14-26)

Conclusión

Preguntas lección 3

LECCIÓN 4

Introducción

Controlando la lengua (Santiago 3:1-12)

Conclusión

Preguntas lección 4

LECCIÓN 5

Introducción

Emociones y lealtad

I. Envidias y egoísmo (Santiago 3:13:18)

II. Lealtad dividida entre Dios y el mundo (Santiago 4:1-10)

Conclusión

Preguntas lección 5

LECCIÓN 6

Introducción

Jueces y advertencias

I. Juzgando a los demás (Santiago 4:11-12)

II. Advertencia para los que confían en sí mismos (Santiago 4:13-17)

III. Advertencia para los ricos (Santiago 5:1-6)

Conclusión

Preguntas lección 6



LECCIÓN 7

Introducción

Resistiendo con paciencia en tiempo de dolor (Santiago 5:7-12)

Conclusión

Preguntas lección 7

LECCIÓN 8

Introducción

Oración y restauración

I. El poder de la oración (Santiago 5:13-18)

II. Restaurando al creyente que se aparta (Santiago 5:19)

Conclusión

Preguntas lección 8

BIBLIOGRAFÍA

RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS

BIOGRAFÍA


PRINCIPALES ABREVIATURAS
LBLA La Biblia de las Américas (The Lockman Foundation)

NVI La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional (Bíblica, Inc)

NTV Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente (Tyndale house Foundation)

RVR 1960 Biblia Reina Valera 1960 (Sociedades Bíblicas Unidas)

TLA Traducción en Lenguaje Actual (Sociedades Bíblicas Unidas)

PDT La Biblia: La Palabra de Dios para Todos (Bible League International)


PREFACIO
A través de los años como estudiante del seminario he podido darme cuenta de lo importante que ha sido para mí el estudio sistemático de la Biblia, esto me ha ayudado a crecer no sólo en el conocimiento de las escrituras, sino en mi crecimiento espiritual, emocional, ministerial, personal y académico; este crecimiento me ha ayudado también a adquirir las herramientas para defender la fe, para enseñar a otros a seguir la verdad de Cristo que es tan importante para cualquier ser humano en medio de un mundo en oscuridad.
Quiero agradecer a cada profesor y facilitador, a cada escritor y teólogo que con sus conocimientos me ha motivado y apasionado a estudiar con más profundidad la palabra de Dios para llevar la verdad del evangelio a donde Dios me permita ir; agradecer a cada pastor que con su ejemplo ha influenciado mi vida y me ha motivado a seguir el ministerio sin importar lo que la sociedad opine de ello. También quiero agradecer a mi esposa Camila por su ejemplo, amor, paciencia, y entrega absoluta, por estar siempre de la mano apoyándome, ayudándome y corrigiéndome en cada aspecto del ministerio, por sus valiosos aportes en cada área de mi vida, pues ya no somos uno sino dos y gracias a Dios que nos permite servir en el ministerio juntos.
También quiero agradecer a mis padres y hermano por amarme tal como soy, por sus correcciones porque aunque duelen al principio, al final me ayudaron a madurar; pero por sobre todo gracias a Dios por el privilegio que me ha dado de ser su hijo, por enseñarme, por corregirme, por disciplinarme y darme una nueva vida, porque me permite vivir esta aventura de ser un cristiano en busca de la verdad.

INTRODUCCIÓN A COMO ESTUDIAR EL CURSO
Propósito del curso: Este curso profundizará en algunos aspectos de la práctica común de los creyentes en la vida diaria dentro y fuera de la iglesia, además que motivará a los estudiantes a llevar una vida cristiana ejemplar para ser luz a la sociedad que los rodea.
Resumen del contenido del curso: Santiago manifiesta la responsabilidad que tienen los creyentes de no llevar una vida doble, de hablar menos y actuar más; llevando fruto a donde quiera que vamos demostrando el fruto con el verdadero amor de Dios, la verdad de Cristo que enseñó en el sermón del monte. Es necesario que tratemos a los demás con amor, tolerancia y respeto, tratando a cada uno como me gustaría que me trataran a mí sin envidia, celos, murmuración, queja, critica, egoísmo, creyéndonos superiores a los demás y hasta jueces por encima del Dios Todopoderoso.
Cuando sufrimos, tenemos pruebas y nos persiguen por causa de Cristo no nos debemos entristecer, al contrario, Santiago nos anima a estar gozosos porque en medio de las pruebas crecemos, maduramos y aprendemos a conocer a Dios, a depender de Él y morir a nuestros deseos pecaminosos; la oración es una de las herramientas más valiosas que tenemos ya que nos comunicamos con Dios y entendemos cuál es el camino que debemos tomar en diferentes circunstancias.
Materiales para el curso: Este manual de estudio, (A los cristianos que viven en todo el mundo) se sugieren tres versiones de la Biblia. Para la lectura adicional se sugiere el libro de Woods, Guy Napoleón. Un comentario sobre la epístola de Santiago. Nashville, Tennessee: Gospel Advocate Co, 1965. Se encuentra disponible digitalmente en https://willie75.files.wordpress.com/2013/08/comentario-de-santiago-por-guy-n-woods.pdf
Objetivos del curso:
1. Participar en los foros resolviendo las preguntas hechas al final de cada capítulo.

2. Entender cada concepto dicho en el manual del curso.

3. Escribir un ensayo usando el comentario bíblico de Guy Woods.

4. A través del estudio profundo de la epístola de Santiago el alumno desarrolla herramientas y habilidades para el desarrollo del ministerio.

5. Que el alumno retenga la enseñanza del curso y la ponga en práctica en un ministerio real.
Metodología del curso: En la modalidad presencial se combina la exposición magistral y la participativa. En la modalidad en línea se hará uso de foros de diálogo para promover la participación del estudiante, y la investigación a través del escrito de un ensayo, además de evaluaciones por capítulo y una evaluación final.
Requisitos del curso:
1. El alumno asistirá a 15 horas de clases (presencial) o participará en 8 foros de diálogo (en línea).

2. El alumno cumplirá con los cuestionarios al final de cada lección.

3. El alumno se familiarizará con las lecturas relacionadas con el tema.

4. El alumno participará en un proyecto especial.

5. El alumno rendirá el examen final.
Evaluación del curso:
1. Participación en los foros. (15%).

2. Tareas. (15%).

3. Lecturas obligatorias. Los alumnos del programa de licenciatura leerán

300 páginas, y deben entregar un informa de lectura de 3 páginas. Los alumnos del programa de maestría leerán 500 páginas, y deben entregar un informe de lectura de 5 páginas (20%).

4. Proyecto especial del alumno. Escribir un ensayo acerca de algún tema que le haya llamado la atención de la epístola de Santiago (30%).

5. Examen final. (20%).



LECCIÓN 1

Soportando con paciencia las pruebas y las tentaciones (Santiago 1:1-18)
INTRODUCCIÓN
Santiago el autor de esta epístola nos da un claro panorama acerca de las luchas, aflicciones, pruebas, tribulaciones y tentaciones que debe pasar todo creyente a lo largo de su vida. En esta primera lección notaremos como él nos dirige a vivir todas estas situaciones con sumo gozo, teniendo plena confianza en las promesas de Dios descritas en su palabra y descansando apoyados en el fruto del Espíritu en este caso la paciencia. Estas pruebas y dificultades que debemos atravesar producen en todo creyente un crecimiento espiritual y que además le permite crecer en todas las áreas de su vida hasta que alcance “la estatura del varón perfecto” (Efesios 4:13 RVR).
Debemos pedir sabiduría a Dios para solucionar cualquier situación en nuestras vidas es más, también debemos pedirla cuando estemos en medio de tomar cualquier decisión sea grande o pequeña, pero sea que pidamos sabiduría o cualquier otra cosa, debemos pedir creyendo y no dudando porque si dudamos estamos poniendo nuestra confianza en Dios en una delgada y peligrosa línea de incredulidad y esto es algo que no podemos permitir, debemos ser personas seguras y constantes en todos nuestros caminos.
Igualmente todo creyente debe tener claro cuál es su posición como hijo de Dios al cual pertenecen todas las promesas escritas en la Biblia. Un creyente no es más valioso por las cosas materiales que posee, es más valioso por lo que posee en su interior es decir, los frutos que produce su corazón; es ahí en donde está la verdadera riqueza, por eso los que tienen muchas riquezas materiales no deben estar confiados en sus riquezas sino en el dador de la vida que es quien da cosas buenas a todos los seres humanos pero también es quien hace que se acaben las mismas cosas “Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.” (Santiago 1:11). Por eso debe estar agradecido con Dios por la oportunidad que le ha dado de tener muchas cosas y con ellas ayudar a los que tienen necesidades sin creer que es más importante que los demás.
Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque cuando lo hace está permitiendo que su carácter sea educado y madurado de acuerdo al propósito de Dios en su vida, está permitiendo que la obra del Espíritu Santo de fruto y aunque los conflictos que este atravesando en su interior sean seductores y tentadores no se rinde al deseo que hay en su interior.
Teniendo claro que la tentación no proviene de parte de Dios sino que cada uno es tentando de lo que hay en el interior de su corazón, por esa razón un cristiano maduro nunca culpa a Dios por sus problemas o por sus debilidades, tampoco culpa a la sociedad, o a las personas que lo rodean; un cristiano maduro reconoce sus debilidades y se humilla delante de Dios pidiendo perdón por sus pecados y apartándose de los mismos, creciendo y sometiéndose a la autoridad de la palabra de Dios.
Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud.” (Santiago 1:1)
El autor de esta epístola universal se identifica como Santiago y ¿Quién es este Santiago? El evangelio de Mateo nos ayuda a ubicar a Santiago dentro de un contexto familiar e histórico. Santiago pertenencia nada más y nada menos que a la familia terrenal de Jesucristo, hijo de José y María, hermano de Jesús, José, Simón y Judas: “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?” (Mateo 13:55) y (Marcos 6:3).
Otro pasaje que ubica al hermano de Jesús está vez en un contexto de liderazgo y tiempo después de que Jesús ha resucitado y subido al cielo: “Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre.” (Hechos 15:13-14). Por último encontramos otro pasaje que nos habla de Santiago, la referencia la hace el mismo apóstol Pablo: “pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor.” (Gálatas 1:19).
Después de identificarse, Santiago deja en claro cuál es su posición u oficio, es decir, la tarea específica que cumple como persona que ha sido apartada por Dios para una labor esencial, en su caso como servidor de Dios y del señor Jesucristo llevando el mensaje de salvación a toda la tierra; y así lo especifica enviando un saludo a los cristianos de todo el mundo.
Pero viene la pregunta: ¿porque si el autor es Santiago el hermano de Jesús, no se identifica como tal? Como dice Guy Woods en un comentario sobre la epístola de Santiago: “Es especialmente digno de observarse que el escritor, aunque un hermano de Cristo en la carne, no hace mención de ese hecho en la Epístola, escogiendo mejor identificarse simplemente como siervo de Dios y de Cristo. Es significante que de todas las Epístolas del Nuevo Testamento, sólo las que fueron escritas por los hermanos de Cristo (Santiago y Judas) no tienen otras identificaciones de los escritores más que (a) sus nombres; (b) su designación como siervo.” 1
Vale la pena mencionar que diferentes versiones de la Biblia tales como LBLA, NVI, NTV, y RVR 1960 dicen que esta carta fue enviada a las doce tribus que se encuentran dispersas por el mundo. La versión TLA habla de los cristianos que viven en todo el mundo y la versión PDT se refiere al pueblo de Dios disperso por el mundo; lo que significa que esta carta está dirigida a nuevos creyentes que han creído en el mensaje del evangelio de Cristo y han sido transformados por el poder del Espíritu Santo sin importar su ubicación geográfica.
En la Biblia del Diario Vivir el autor señala lo siguiente: “La Epístola de Santiago fue una de las primeras, escrita probablemente antes del año 50 d.C. Después del martirio de Esteban (Hechos 7:55), aumentó la persecución y los cristianos de Jerusalén fueron esparcidos por todo el mundo romano. Hubo comunidades judías cristianas florecientes en Roma, Alejandría, Chipre y ciudades de Grecia y de Asia menor. Debido a que estos nuevos creyentes no tuvieron el apoyo para establecer iglesias cristianas, Santiago les escribió como un líder interesado en el bienestar de ellos a fin de animarlos en la fe durante ese periodo difícil.” 2
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.” (Santiago 1:2)
“Hermanos míos”, aquí el autor enfatiza a quien dirige su carta: a todos aquellos que son parte del cuerpo de Cristo es decir la iglesia de Cristo, todos aquellos que han sido hechos hijos de Dios. Él no se refiere solamente a sus hermanos de sangre y carne que en este caso han sido testigos de lo que Jesús su hermano ha hecho, la huella imborrable que ha dejado en la historia de la humanidad.
Además de la obra del Espíritu Santo que está haciendo un cambio en miles de corazones, aquí Santiago habla de todos aquellos que ahora son hermanos en la Fe en Cristo, ya que todo aquel que ha creído en el mensaje de buenas nuevas de salvación pasa a ser parte de una nueva familia, la familia de la Fe. ¡Ahora todos somos hermanos de la Fe que compartimos en Cristo!
El mensaje de Santiago es muy motivante desde el inicio, él dice que a pesar de todas las pruebas que las personas estén pasando deben sentirse felices, no dice que estemos tristes, no dice que abandonemos nuestra fe, no dice que nos preguntemos ¿dónde está Dios? no dice que nos desesperemos, tampoco dice que nos llenemos de amargura y nos comparemos con los demás ¡no! Santiago dice que debemos estar gozosos.
Parece ser que el cristiano a lo largo de su vida debe recorrer un largo camino de pruebas, atravesar por diversas dificultades, y es allí donde la actitud que asume cada creyente cobra importancia en su crecimiento espiritual, emocional y espiritual. Como dice el apóstol Pedro “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” (1 Pedro 5:10 RVR1960).
Como dice el Comentario Bíblico Mundo Hispano: “Es cierto que la prueba- tentación en sí, como la buena educación, no produce gozo en el momento de sufrirla (1 Pedro1:6, Hebreos 12:11). Más tarde, sin embargo, cuando el pleno fruto de la prueba - tentación ha sido obtenido, el gozo es la marca predominante de la experiencia. Santiago no dice que debemos considerarlas con gozo, ni con algo de gozo, sino con “sumo” gozo, es decir, con gozo pleno, completo, entero (Filipenses 2:29). La marca primordial de la experiencia cristiana es el gozo. Gozo no es deleite, ni felicidad, ni placer, ni entusiasmo, ni júbilo, ni risa. Gozo es un profundo sentimiento de la aprobación de nuestro actuar por parte de Dios, una seguridad de saberse en los caminos y en la voluntad de Dios más allá́ de todo dolor humano que se pueda estar experimentando.” 3
O como dice Warren Wiersbe en sus Bosquejos Expositivos de la Biblia: “Los cristianos deben esperar que las pruebas vengan; Santiago no dice si, sino cuando. (La palabra griega para tentación en 1.2 significa pruebas o tribulaciones; mientras que la palabra griega para tentar en 1.13 significa incitación a hacer el mal.) ¿Cuál es el propósito de Dios en las pruebas? Es la perfección del carácter cristiano de sus hijos. Él quiere que sus hijos sean maduros (perfectos) y la madurez se desarrolla sólo en el laboratorio de la vida. Las pruebas pueden producir paciencia (Romanos 5.3), lo cual significa resistencia; y la resistencia a su vez conduce al creyente a una madurez más profunda en Cristo.” 4
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.” (Santiago 1:3)
La palabra “sabiendo” implica que quien la escribe tiene experiencia, conocimiento, sabe de lo que está hablando. El autor escribe acerca de pruebas por las que él ya ha pasado y por eso habla y escribe de lo que sabe. Normalmente las personas hablan y se comunican sobre aquellos temas que saben, que dominan, que tienen conocimiento; si una persona no ha pasado por alguna prueba determinada pues simplemente no habla, prefiere permanecer en silencio y dejar que los “expertos” tomen la palabra.
Ahora, lo que es probado a través de todas las dificultades en nuestras vidas según el autor es la Fe. Entendiendo que la fe es tal vez uno de los más valiosos tesoros que podemos llegar a tener los seres humanos y que encuentra su cúspide en las escrituras: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.” (2 Timoteo 4:7). “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” (Romanos 10:17). “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1).
Esto quiere decir que es la fe el medio por el cual las personas demuestran su confianza en las promesas que Dios nos ha dado a través de sus escrituras. Es la actitud, la respuesta que tiene un creyente ante las adversidades sabiendo que Dios responderá muchas veces de la manera menos esperada. Es donde los seres humanos dejan a un lado la razón, la base de muchas filosofías, para confiar en algo que no se ve, que para la mente humana no tiene sentido. De esta manera el autor hace ver que, al ser probada nuestra Fe, todos los cimientos de nuestra creencia están siendo movidos, perfeccionados y parte de esa perfección se ve expuesta en la paciencia; esta es parte del fruto que producen las pruebas de nuestra Fe.
La paciencia es algo que hoy en día poco se ve. La Biblia nos enseña que es parte del fruto del espíritu en nuestras vidas (Gálatas 5:22). Poco se ve en estos días la paciencia; las personas no quieren esperar por nada, desde una fila en un banco hasta decisiones importantes en su vida. La corriente del mundo en estos tiempos nos ha enseñado que todo lo podemos tener fácilmente sin necesidad de esperar, es decir haciendo a un lado este fruto maravilloso llamado paciencia. Como dice Guy Woods: “Paciencia (jupomone) resultando de la prueba de fe surgiendo de una prueba difícil es mucho más que un mero sometimiento. Significa no sólo la voluntad de afirmarse bajo las multiformes cargas de la vida, sino que también indica la habilidad de usar estas cargas como instrumentos para el bien y mayor gloria. Viene de la preposición (jupo), bajo, y (meno), permanecer, morar; y, por lo tanto, estar de pie sin fluctuar; sin ceder a cualquier presión de afuera. Denota la habilidad de exhibir permanencia y constancia ante la dificultad más formidable. Es esta característica que, al encontrarse en el seguidor del Señor, la habilita no sólo para aguantar las pruebas de la vida valientemente, sino para encararlas y vencerlas. Fue éste el significado de nuestro Señor al decir, "Con vuestra paciencia ganareis vuestras almas" (Lucas 21:19).” 5
Muchas veces el creyente no es consciente de los dones, habilidades y regalos maravillosos que Dios nos ha dado a través de su hijo. Si el creyente entiende que la paciencia es una habilidad maravillosa, un regalo perfecto de Dios, estaríamos dispuestos a permitir que en nuestra vida la paciencia sea puesta en práctica y de esta manera tenga el crecimiento que debe tener en un cristiano.
Más tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.” (Santiago 1:4)
Es decir, debemos permanecer pacientes hasta el final de la prueba, esperar hasta que acabe el problema o hasta que se resuelva la situación que se está enfrentando. En ocasiones cuando enfrentamos un problema, al inicio permanecemos firmes, confiados en que Dios de alguna manera nos ayudará y resolveremos la situación, pero a medida que pasan y pasan los días, las semanas, los meses o quizás los años y aún no se resuelve el problema, perdemos la paciencia, nos desesperamos y tratamos de resolver el problema nosotros mismos en nuestro conocimiento o en nuestras fuerza, olvidando la confianza puesta en Dios al principio del problema y dejándolo a un lado.
Quizás pensamos cosas tales como “Dios no quiso resolver mi problema y ha pasado tanto tiempo, mejor yo mismo me encargaré de resolver esto a mi manera.” Como dice Plooy: “Se trata, por lo tanto, de seguir perseverando. Porque el diablo no acepta su pérdida, ni nuestra ganancia. Vuelve una y otra vez, como volvió́ también algún tiempo después de lo que era su derrota y la victoria de Jesús en el desierto (Lucas 4:13, Lucas 11:24-26).” 6
Es allí donde todo ese proceso de crecimiento, de madurez en nuestra vida se detiene. Es en este punto en donde debemos reflexionar un poco. Los procesos de madurez que debe pasar una persona a lo largo de su vida son importantes para su crecimiento, y también es importante entender que estos toman tiempo, muchas veces más tiempo del que nosotros queremos o estamos dispuestos a esperar.
La corriente de este mundo nos ha llevado poco a poco a pensar que todo en la vida debe resolverse rápido, estamos ante un boom en la sociedad que nos enseña que todo debe hacerse de manera rápida, resolverse pronto, ser prácticos, pero este es un concepto que tal vez no funciona para las decisiones importantes que debemos tomar en la vida o para resolver los problemas que debemos enfrentar.
Madurar en la vida toma tiempo, más tiempo que el que la sociedad nos quiere imponer. Es como los bebes. Si miramos el proceso de crecimiento de un bebé, es precisamente lo mismo lo que nosotros debemos hacer para madurar. A un bebé le toma tiempo y bastante tiempo aprender a comer, caminar, gatear, hablar, ir al baño y un sin fin de cosas; por eso es necesario que entendamos que esos bebes tuvieron que pasar por dificultades para aprender a hacer todas esas cosas, muchas veces incluso frustración, llanto, desesperación, al igual que nosotros ya personas grandes.
Lo importante de todo esto es que entendamos que nunca vamos a dejar de crecer, de aprender, de madurar. Si entendemos esto, podremos confiar que Dios tiene el control de todos nuestros problemas, que Él nos dará la salida para que podamos como dice el autor ser cabales y perfectos sin que nos falte cosa alguna.
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” (Santiago 1:5)
El autor nombra la sabiduría como un recurso para alcanzar la paciencia y la confianza en Dios, es decir, para que la Fe en el creyente madure. Si estamos enfrentando problemas necesitamos de una sabiduría que no es humana, que sobrepasa nuestro entendimiento. Debemos recurrir a la sabiduría de Dios, como dice este pasaje “Confía en el SEÑOR totalmente, no en tu propia sabiduría.” (Proverbios 3:5 PDT).
Si actuamos y enfrentamos los problemas pidiendo sabiduría a Dios nuestro trabajo será más fácil “Pero la sabiduría hace más fáciles los trabajos. Es muy difícil cortar con un hacha sin filo, pero si se le saca filo, el trabajo es más fácil. Las cosas se hacen bien si se hacen con sabiduría.” (Eclesiastés 10:10 PDT).
Ahora, adquirir la sabiduría es un gran beneficio para aquel que entiende que los problemas solo se solucionan cuando Dios da la sabiduría que se necesita para enfrentar la crisis y en medio de eso crece la paciencia y la Fe en el señor (Proverbios 8:11 PDT). Como dice la Biblia del Diario Vivir: “Cuando necesitamos sabiduría, podemos orar a Dios y Él suplirá abundantemente nuestras necesidades. Los cristianos no tienen por qué andar a tientas en las tinieblas, con la esperanza de tal vez encontrar la respuesta. La sabiduría de Dios está a nuestra disposición para guiar nuestras decisiones. Sabiduría significa discernimiento práctico. La sabiduría empieza con respeto a Dios, conduce a una vida recta y resulta en una capacidad creciente para distinguir lo correcto de lo erróneo. Dios está dispuesto a darnos esa sabiduría, pero no podremos recibirla si nuestras metas están centradas en nosotros mismos en lugar de estar centradas en Dios. Para conocer la voluntad de Dios, debemos leer su Palabra y pedirle que nos revele cómo obedecerla, y luego estar dispuestos a hacer lo que Él nos diga.” 7
Si nuestro tesoro esta puesto en nuestro creador entenderemos que para enfrentar las pruebas es necesario someterse completamente a la voluntad de ese creador y creer y demostrar con nuestras actitudes que nuestra confianza en Él está firme. “La sabiduría comienza con el respeto al SEÑOR; aprender acerca del Santo es tener inteligencia.” (Proverbios 9:10 PDT). En este pasaje encontramos una promesa maravillosa. Pidamos sabiduría a Dios, a nuestro Padre que está en los cielos y Él nos dará sin reproche abundantemente aquello que le estamos pidiendo. No dice “y quizás el pensara y mirara si tal vez te mereces esa sabiduría, si te has portado bien o mal.”
Simplemente Dios sabe que necesitamos tener sabiduría para poder resolver y enfrentar situaciones difíciles que están fuera de nuestro conocimiento, fuera de nuestras fuerzas. Así que Él nos dará la sabiduría que necesitamos para resolver cualquier asunto que nos mueva los cimientos de nuestra Fe.
Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.” (Santiago 1:6)
De nuevo entra la fe en juego. Si cuando pedimos sabiduría no creemos que Dios nos la de, estamos dudando del poder que tiene Dios para darnos lo que él mismo prometió que nos daría. Esto nos ayuda en cualquier momento de nuestra vida, que si pedimos a Dios algo y ese algo está dentro de su voluntad para la vida del creyente simplemente lo tendremos. Es una promesa que él nos ha hecho, por eso no debemos permitir que la cizaña inunde nuestra mente y plante la duda, la incredulidad. Como nos enseñó nuestro maestro Jesús en la higuera “Les digo la verdad: si ustedes tienen fe y no dudan, no solamente serán capaces de hacer lo que yo hice con la higuera... Si ustedes creen, recibirán todo lo que pidan en oración.” (Mateo 21:21-22 PDT).
Si dudamos estamos permitiendo desequilibrio en nuestra mente, en nuestras emociones y por tanto en nuestras decisiones; afectamos nuestro entorno y no permitimos que la obra del Espíritu Santo actúe en nosotros. Perdemos la fuerza, la motivación y el brillo de ser creyentes en Cristo. La duda es una de las herramientas que satanás más ha usado a lo largo de la historia, incluso desde el mismo momento de la creación en el jardín del edén con Eva y luego con el resto de la humanidad (Génesis 3:1, 4-6 RVR1960).
Cuando permitimos que la duda entre a la sabiduría que Dios nos ha dado, todo lo hermoso que tenemos dado por Dios se desvanece y se pierde. Nos convertimos en personas de doble ánimo, andando por un camino frágil y jugando por una peligrosa y delgada línea que puede ocasionar una pérdida en nuestra verdadera confianza en Dios. Como dice Peter H. Davids: “Pero hay un requisito si hemos de recibir la sabiduría: el pedido debe fluir de la fe en Dios, o más bien de un compromiso con él. La “duda” sobre la cual advierte Santiago no es la de la persona que se pregunta si Dios contestará un pedido en particular, o la de un dudoso introspectivo luchando con la fe. Al contrario, es la de una persona de doble ánimo. En otras palabras, este tipo de persona que duda es el de quien no se ha comprometido plenamente con Dios, sino que juega a estar seguro por medio de la oración. Su verdadero interés está en su progreso en este mundo, pero también quiere disfrutar de algunas bendiciones de Dios ahora e ir al cielo cuando muera.” 8
También Wiersbe habla acerca de esto: “No siempre entendemos los propósitos de Dios y a menudo Satanás nos tienta a preguntar: ¿Se preocupa realmente Dios? Los creyentes de doble ánimo no son estables durante las pruebas. Sus emociones y decisiones fluctúan. En un minuto confían en Dios; al siguiente minuto dudan de Él. La fe en Dios durante las pruebas siempre guía a la estabilidad.” 9
No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.” (Santiago 1:7)
El autor es claro, si dudamos acerca de lo que queremos o de aquello que estamos pidiendo simplemente es porque no creemos que lo podamos tener o no creemos en aquel que nos lo puede dar. No creemos que es todo poderoso para darnos lo que nos hace falta, lo que necesitamos para ser mejores. Volvamos al punto: la duda es una de las herramientas más peligrosas que usa satanás en nuestras mentes para destruir conceptos, promesas, decisiones, relaciones y bendiciones.
¿Cómo recibiremos de esta manera algo de parte de Dios si no estamos creyendo en El? Estamos acostumbrados a albergar cientos y miles de pensamientos en nuestras mentes sin ningún tipo de control. Estamos tan “ocupados” en diversas actividades diarias que olvidamos o más bien no le damos lugar o la importancia a cada pensamiento que pasa por nosotros; no filtramos la duda, la incredulidad o cualquier cizaña que el enemigo pone en nuestra mente. No luchamos contra esos pensamientos y lo más importante, no renovamos nuestra mente en el conocimiento de Dios (Romanos 12:2 RVR1960).
No entregamos a Dios nuestro entendimiento, nuestros pensamientos para que El mismo nos ayude a filtrar todo aquello que trae duda a nuestras vidas. “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:7 RVR1960). Es definitivo, si nosotros no ponemos atención a lo que pasa por nuestra mente fácilmente seremos bombardeados por la duda, y esta nos llevará a toda clase de incredulidad en el momento que menos lo pensemos y nuestra vida caerá en la miseria ya que no tendremos lo que hemos pedido porque hemos pedido sin creer que Dios puede dárnoslo.
Guy Woods muestra lo que sucede al hombre que tiene este tipo de reacción ante la duda: “muestra que tal persona se elimina a sí misma de todos los favores especiales de Dios. Un estado de mente variando entre esperanza en un momento, a la desesperación por medio de la duda en el próximo, no conduce a la felicidad; y una persona así posesionada está sin reclamo de Dios. Una persona posesionada de tal naturaleza no puede de ninguna manera ser feliz en la vida, y tal persona no da contribución alguna de sustancia para el tiempo en el cual vive.” 10
El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.” (Santiago 1:8)
Ya habíamos visto que para tomar buenas decisiones era necesario pedir a Dios sabiduría. De esta manera sabremos qué hacer cuando viene la hora de resolver determinada situación, pero si hay duda ya no hay seguridad respecto a la decisión que se va a tomar. La persona con duda analiza la situación y ve muchos caminos, muchas opciones de posible solución, pero solo uno de ellos correcto y entonces viene la confusión, su mente se ve nublada por el ataque sin misericordia de la duda y por tanto se ve encerrada en un laberinto sin solución, sin salida, y la decisión que tal vez pudo tomar un par de minutos en tomarse, termina tomando en muchos casos incluso años.
La persona que tiene dudas en su mente sin resolver se vuelve insegura en todas las áreas de su vida. Está poniendo su confianza no en Dios, está poniendo su confianza en sí misma, no le está creyendo realmente a lo que Dios ha prometido. A muchos de nosotros podría ocurrirnos que creemos que sí pedimos a Dios algo creyendo, lo tendremos, pidiéndolo con Fe, pero pasan los días, las semanas, los meses o tal vez los años y nos damos cuenta de que no hemos encontrado una respuesta a nuestra petición. Y surge la pregunta: ¿Dios, acaso he dudado y no he creído que puedas darme esto o aquello?
La verdad en muchos de estos casos es que en algún punto de esa espera perdimos nuestra confianza en Dios de tener lo que habíamos pedido. Tal vez nuestra fe desfalleció sin darnos cuenta el veneno de la duda hizo su efecto en nuestras vidas. Pudo ser una leve palabra de alguna persona que nos desanimó y no nos dimos cuenta. Por eso es tan importante estar alertas como creyentes a cualquier ataque de duda que viene a nuestra mente derribando y sometiendo todos esos pensamientos a la obediencia a Cristo (2 Corintios 10:5 RVR1960). El autor nos da una enseñanza clave para nuestro desarrollo como cristianos: debemos ser constantes, seguros en todas las decisiones que tomamos, estar confiados que lo que hemos pedido al Señor lo tendremos.
El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación.” (Santiago 1:9)
Vivir en condiciones de pobreza no ha sido fácil en ninguna época de la historia. Se sufre, nunca hay lo necesario para vivir, no hay muchas oportunidades para salir adelante, hay que sacrificar mucho y los sueños son muy lejanos de alcanzar. En muchas ocasiones las personas que tienen mucho dinero humillan de diversas formas y menosprecian a aquellos que no tienen nada.
Santiago a visto de cerca esta situación y sabe perfectamente lo que es ver personas que son humilladas por su condición de pobreza y la tristeza o frustración que se puede llegar a sentir. Es por eso que tiene claro lo que antes viene diciendo: gloríese o alégrese si esta es una descripción de su vida. Como dice el texto: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33 RVR1960). Es decir, si el autor habla acerca de gloriarse a pesar de su condición actual, es porque la obra que ha hecho Cristo pasa por encima de cualquier dificultad que las personas puedan estar pasando. Debemos ver las cosas no como nuestros ojos terrenales las ven, sino que debemos verlas con los ojos de la fe, confiando en Dios que nuestra condición en los cielos cuando todo esto acabe será mejor y duradera.
La Biblia del Diario Vivir trata el asunto desde la posición sólida que debe tener un creyente si está pasando por esta condición: “El cristiano que no ocupa un puesto importante debe estar contento porque es de gran estima ante los ojos de Dios. Ese hermano que es de humilde condición es una persona sin un alto nivel social ni riqueza. A menudo se trata a tal persona con desprecio, incluso en nuestras congregaciones, pero Dios no lo subestima. La verdadera riqueza se halla en el desarrollo de la vida espiritual del individuo, no en su caudal económico. Dios está interesado en lo que es duradero (nuestra alma) no en lo que es temporal (nuestro dinero y nuestros bienes). Procure tratar a las personas de la misma forma que Cristo las trataría. Si la riqueza, el poder y el nivel social no significan nada para Dios, ¿Por qué les damos tanta importancia y les rendimos honor a quienes los poseen? Lo que usted tiene en el corazón, no sus cuentas bancarias, es lo que le interesa a Dios y permanece para siempre.” 11
pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba.” (Santiago 1:10)
A sí mismo la persona que se le ha permitido tener muchas cosas y es rico, lo es porque a Dios mismo le ha placido que algunas personas tengan riquezas materiales y otros no, pero en este caso habla de aquellos que son ricos y que deben estar preparados para el momento en que sean humillados y se les quite todo lo que tienen. Así como estuvieron felices y seguros cuando tenían todo ahora deben tener una actitud de alegría, de paz, de confianza en el señor y seguir contentos sabiendo que de Dios es todo y el da y también quita. Como dijo Job (Job 1:21 RVR1960). Esta es la actitud que debe tener una persona cuando lo ha tenido todo y de repente lo pierde todo. Su seguridad, su confianza y alegría no está en lo que tenía sino en quien es el para Dios.
Lo importante es la posición que tenemos en Cristo, así que la persona que tiene riquezas y se le quitan en algún momento debe gloriarse y tener una actitud de sometimiento a Dios y de agradecimiento porque Él lo tiene todo bajo control y cada prueba que las personas pasan en la vida son para probar la fe que se tiene en el creador.
Plooy acerca del tema opina lo que puede pasar a un rico cuando se ve seducido por la tentación de sentirse imponente por sus riquezas: “parece evidente que los ricos no se preocupaban demasiado de sus hermanos pobres, y esto significaba una experiencia amarga en la dispersión. El gozo de que hablaba Santiago (v. 2), va a faltarles del todo, tanto a los pobres como a los ricos, si no perseveran (vv. 3-4) y se mantienen firmes, los unos en la tentación de la riqueza, los otros en la prueba de la pobreza. Corren el riesgo de no aguantar más: los unos a causa de sentimientos de inferioridad, porque tienen tan poco; los otros a causa del temor continuo de tener que desprenderse de algo, porque tienen tanto (compárese el joven rico de Mateo 19).” 12
Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.” (Santiago 1:11)
Aquí viene la explicación de porqué esta área en las personas con riquezas debe ser probada: porque donde este su corazón allí estará su riqueza (Mateo 6:21 RVR1960).
El calor, el fuego abrazador derrite, pule, prueba la cantidad de pureza que hay en el corazón. Si una persona es probada de esta manera tan dura puede y es capaz de mostrar lo que hay en su interior. Es tan probado que puede verse pulido el carácter y la madurez del mismo. El autor nos muestra claramente que las riquezas nunca durarán toda la vida, que aquellos que las tienen tendrán que prepararse porque vendrá un momento en su vida en el que vendrá escasez y allí serán probados. Cuando se tienen muchas riquezas es fácil afrontar diversas pruebas, las personas se sienten seguras y confiadas, aún se sienten fuertes e invencibles, pero cuando viene la escasez y la pobreza es ahí donde solo se puede apoyar y confiar en el Señor.
El comentario Bíblico Mundo Hispano hace una referencia acerca de lo que estamos hablando. Muestra lo frágil que es el ser humano y la transitoriedad que Dios le ha dado a lo largo de su vida: “En la cruz de Cristo nos igualamos ricos y pobres. La cruz es exaltación para el pobre y humillación para el rico. El rico, dice Santiago, pasará, pareleusetai, el original está en una forma tal que indica que desaparecerá, se desvanecerá, perecerá completamente. La hierba del rico “se seca”, su flor se cae, sus negocios “se marchitarán”. Estas acciones sucederán aunque el ser humano no las quiera. Sucederán porque es Dios el que realiza este acto. Es Dios quien trae justicia sobre la tierra. De su parte vienen el bien y el mal. Dios hace prosperar y Dios hace marchitar. Tanto el rico como el pobre deben siempre recordarlo.” 13
Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” (Santiago 1:12)
“Según el diccionario bíblico VINE la palabra bienaventurado en griego significa:


  1. Verbo: makarizo (μακαρίζω), de una raíz mak, que significa grande, largo; hallada también en makros, largo, mekos, longitud; y de ahí denota pronunciar feliz, bienaventurado (Lucas 1.48; Santiago 5.11).

B. Adjetivo: makarios (μακάριος), bienaventurado. Se usa en las bienaventuranzas de Mateo 5 y de Lucas 6. Es especialmente frecuente en el Evangelio de Lucas, y se halla siete veces en (Apocalipsis 1.3; 14.13; 16.15; 19.9; 20.6; 22.7,14). Se dice dos veces de Dios (1 Timoteo 1.11; 6.15). En las bienaventuranzas el Señor indica no solo los caracteres que reciben bendición, sino también la naturaleza de lo que es el mayor bien.

C. Nombre: makarismos (μακαρισμός), relacionado con A, y que significa bienaventuranza, indica una ascripción de bendición más que un estado; de ahí que en Romanos 4.6, donde la RVR la traduce como nombre, “habla de la bienaventuranza”, la RV dice correctamente “dice ser bienaventurado”. Igual con el v. 9. En Galatas 4.15: “satisfacción” (RV: bienaventuranza). Los creyentes de Galacia se habían tenido por felices cuando oyeron y recibieron el evangelio.” 14
Es decir la palabra bienaventurado se utiliza para ir más allá de un estado emocional de felicidad o alegría. Santiago va más allá de una palabra, él continúa con su descripción de felicidad aún en las más terribles e inimaginables pruebas. En este caso la persona que logra soportar la tentación es completamente bienaventurada, dichosa, tenido en cuenta por Dios ya que hay una promesa y esta es recibir la corona de vida para aquellos que aman a Dios.
Es decir, si yo logro soportar cualquier tipo de tentación, lo hago porque en mi interior me mueve algo más poderoso que yo y mi dominio propio que hace que pueda obedecer aún ante los impulsos más grandes. El amor de Dios en mi vida me da las fuerzas necesarias para soportar. No es solamente mi amor por Cristo, dado que ese amor aún es imperfecto. Es el amor que el mismo Dios ha puesto en mí el que hace que yo pueda soportar la tentación, la prueba; no en mis propias fuerzas sino en el apoyo del Dios todopoderoso que ahora domina y controla mi ser.
El Comentario Bíblico Mundo Hispano señala de manera similar que es a través de las pruebas y las tentaciones que los creyentes logran madurar, crecer en carácter y así, su esperanza se muestra firme para recibir la promesa de la corona de vida “El cristiano no es un masoquista que se deleita en el sufrimiento. El cristiano, sin embargo, puede sentirse bienaventurado al tener que sufrir múltiples pruebas-tentaciones, porque sabe que ellas educan su carácter y lo preparan para una vida con propósito, y para la vida eterna. Quien resista en las pruebas-tentaciones, además, recibirá la corona de vida. La frase corona de vida está construida en el original de tal manera que expresa que la vida misma es la esencia de la corona. La corona que el cristiano espera recibir de Dios no es una corona “de oro” que simboliza la vida, es una corona de vida. Así también los cristianos, muchas veces sólo recibimos pruebas y tentaciones, pero si somos fieles al Señor, recibiremos la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman (1 Corintios 9:25; 2 Timoteo 4:8).” 15
Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.” (Santiago 1:13)
Ahora, el autor entra a explicar y dejar en claro que cuando somos tentados no podemos pensar o creer que esa tentación viene de parte de Dios mismo ya que aclara: Dios no puede ser tentado por el mal como explica el diccionario bíblico VINE hablando acerca de la tentación, y /o tentar:

Peirazo (πειράζω), significa: (1) intentar, probar, ensayar; (2) poner a prueba, en un buen sentido, dicho de Cristo y de los creyentes (Hebreos 2.18), donde el contexto da evidencia de que la tentación fue causa de sufrimiento para Él, y solo de sufrimiento, no una atracción hacia el pecado, de modo que los creyentes tienen la simpatía de Cristo como su Sumo Sacerdote en el sufrimiento que el pecado ocasiona a aquellos que están en el disfrute de la comunión con Dios; lo mismo es el caso con el pasaje similar en 4.15; en todas las tentaciones que Cristo soportó, no había nada dentro de Él que respondiera al pecado. No había en Él ninguna debilidad pecaminosa. En tanto que era hombre verdadero, y que su naturaleza divina no era en absoluto incongruente con su humanidad, no había nada en Él de lo que produce en nosotros la naturaleza pecaminosa de que participamos.” 16


Debido a que Dios no puede ser tentado por el mal, Él tampoco va a tentar a nadie; esta es una gran explicación de la razón por la cual Dios no puede ser tentado. En Él no hay pecado, no es gobernado por el pecado y ahí está nuestra esperanza como hijos de Dios, que cuando seamos probados, podamos superar la tentación en integridad y aún en medio del sufrimiento o de la caída, no culpar a Dios por nuestros errores.
Como dice Peter Davids en el Comentario Bíblico Siglo Veintiuno: “No todos demostrarán que son genuinos cuando sean probados. Los que fracasen o quieran ceder al ser probados quizá lo hagan echando la culpa a Dios. Esto es precisamente lo que Israel hizo en el desierto; se quejaban de que Dios era responsable y le echaban la culpa a él (Éxodo 17:2, 7). De hecho, lo hicieron diez veces (Números 14:22).” 17
Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.” (Santiago 1:14)
No hay excusa, no podemos culpar a otros de nuestra conducta, ni siquiera al mismo Dios. Somos nosotros mismos de acuerdo a lo que haya guardado o escondido en nuestro corazón lo que nos atrae y seduce a hacer aquellas cosas que sabemos que no son correctas. La palabra concupiscencia según el diccionario bíblico VINE significa: “epithumia (ἐπιθυμία), denota un intenso deseo de cualquier tipo, sea este bueno o malo, el requerimiento a no dejar que reine el pecado en nuestro cuerpo mortal para obedecerle en sus concupiscencias se refiere a aquellos malos deseos que están listos para expresarse en una actividad corporal. Son igualmente las concupiscencias de la carne, frase que describe las emociones del alma, la tendencia natural hacia lo malo. Tales concupiscencias no son necesariamente ruines e inmorales; pueden ser de carácter refinado, pero son malas si son incoherentes con la voluntad de Dios.” 18
Me gusta la frase que usa el autor para explicar claramente de lo que estamos hablando, él dice: "aquellos malos deseos que están listos para expresarse en una actividad corporal". Si lo analizamos bien el autor define lo que en la vida práctica sucede cuando estamos pasando por la tentación y justo en el momento de aceptar pensamientos que nos llevan a consumar el pecado.
Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.” (Santiago 1:15)
El autor continúa con la explicación, una vez a concebido la concupiscencia, es decir, una vez se ha aceptado el deseo intenso de pecar, o una vez se a permitido o dejado atraer por ese deseo, en ese momento ya se ha dado a luz el pecado y al consumar el acto ilegítimo de pecar se da a luz la muerte (Romanos 6:23 RVR1960).
Santiago Nieves habla en sus “Exhortaciones Para Ser Genuinos En La Fe”, acerca de la gran responsabilidad que tiene el hombre de asumir sus propios errores y no culpar a otros o en el caso más extremo culpar a Dios: “La gran aportación de estos versos está en que hace responsable a los seres humanos de sus pecados. Todo aquel que viene a este mundo no nace sin sentir deseos por cosas prohibidas, y si proveemos o las alimentamos se engrandecen monstruosamente arrastrándonos al pecado, y luego a la muerte. Santiago no quiere que se culpe a otro por mi pecado, tampoco al diablo. El autor quiere dejar bien claro que son nuestras propias pasiones. El psicólogo humanista lo llama “estímulos” Pablo en Romanos 7 lo llama pecado.” 19
Uno de los muchos problemas que tenemos los creyentes con respecto a este tema es que parece ser que tenemos el concepto de que todo lo podemos controlar. No colocamos límites o “barreras de contención” para evitar la descripción que nos hace Santiago. Deberíamos defendernos desde el mismo instante en que viene el pensamiento a nuestra mente y responder ante el ataque supuestamente “inofensivo” que llega a nuestra mente por nuestra propia concupiscencia.
Coloquemos el ejemplo típico del hombre que va manejando su auto y observa a una mujer atractiva que activa esa concupiscencia que hay en él. Santiago nos enseña que debemos poner en ese mismo momento un alto, en este caso mirar hacia otra dirección, pero como creemos que somos fuertes el hombre continua su recorrido no por el camino sino por las curvas de aquella mujer, pensando que su mirada es “inofensiva y no le hace daño a nadie”.
Aquel hombre se está engañando a sí mismo y lo único que está haciendo es permitiendo que el deseo lo debilite hasta que tal vez al final del día, después de tantos dardos va a caer con sus pensamientos o mirando cosas más fuertes que lo único que van a hacer es terminar de llevarlo a consumar de alguna manera el pecado, solo para darse cuenta en ese momento de su humillante condición al revelarse tantos sentimientos de derrota y de la culpa que trae el pecado una vez ha sido consumado.
Amados hermanos míos, no erréis.” (Santiago 1:16)
Una vez más Santiago habla a los creyentes con palabras suaves pero contundentes. Él dice amados hermanos míos; denota interés por aquellos a los que dirige su carta, pero la palabra no erréis es un consejo, una advertencia ¡no se equivoquen! Una alerta, no piensen o crean que Dios los está haciendo pasar por estas cosas. Son ustedes mismos, no culpen a nadie más por sus errores, no se engañen, no crean que esto no tiene importancia. No creamos que podemos manejarlo y darle pronta solución, si no ponemos un alto a todos esos deseos que nos someten perderemos la guerra.
Zobeida Vásquez analiza el proceso que se lleva a cabo cuando nos dejamos someter por la concupiscencia: “La tentación se produce cuando somos atraídos por nuestros propios apetitos pecaminosos. Esto pone en acción un proceso que si no lo detenemos termina en pecado, y luego en la muerte eterna. Santiago afirma que nuestras acciones derivan en última instancia de nuestros propios apetitos. Dios es santo y los únicos responsables somos nosotros.” 20
También Guy Woods habla acerca de que cualquier creyente no debe dejarse engañar por las trampas o conceptos falsos que satanás quiere poner en nosotros para que creamos cosas que la Biblia no nos enseña: “Aquellos a los que Santiago escribió, identificados aquí como “amados hermanos”, no deben permitirse ser engañados en pensar que Dios origina la tentación y el pecado en ellos y que así los separa de Él. Suscribir a tal punto de vista es ser engañado, (planasthe, literalmente, divagar, apartarse del curso correcto). En este caso usado figurativamente, es un mandato diseñado para evitar que los hermanos permitan que sus mentes sean dirigidas en dirección contraria de la verdad y ¡en un campo en que se culpa a Dios por su conducta! Las palabras “no erréis”, aparecen con frecuencia en el Nuevo Testamento (1 Corintios 6:9; 15:33; Gálatas 6:7). Satanás trabaja con diligencia para engañar a los santos sobre el pecado, y busca lograr su propósito al inducirlos a abandonar los principios estables de la Palabra de Verdad anclados en sus mentes, para que divaguen de ellos (2 corintios 4:4; Romanos 1:27; Efesios 4:4; Colosenses 3:5).” 21
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” (Santiago 1:17)
Todo lo bueno proviene de Dios. El no cambia como cambian la mayoría de las cosas creadas. Todo lo bueno pertenece a Dios, lo que creo, lo que nos ha dado. Dios no duda acerca de lo que ha hecho, sea lo que sea. Él no está pensando en cambiar algo que ya hizo y darle otro sentido o significado; lo que Dios ha creado, el destino de los hombres, cumplirá su propósito ya que Él lo estableció desde el inicio del mundo. “Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho.” (Salmos 115:3 RVR1960).
Guy Woods habla acerca de este tema mostrando el significado desde la palabra griega don y dádiva: “En la frase, "todo don perfecto", la palabra es dosis, significando el acto de dar; en la frase, "toda buena dádiva", la palabra es dorema, incluyendo el resultado del acto de dar, es decir, el don mismo. La palabra "buena", modifica la dádiva, en la primera parte de la cláusula, es predicativa en su naturaleza, y señala al hecho de que todo lo que se da es bueno; y el adjetivo "perfecto" que modifica don en el segundo caso, (todo don perfecto), enfatiza lo pleno, lo cabal de aquello que es dado. Claro que las dos ideas están íntimamente asociadas. El don es completo por la bondad del dador. El motivo que impulsa la liberalidad, de parte de los hombres, puede ser bueno, pero debe haber falta en comparación con lo que Dios da; en la naturaleza del caso, lo íntegro, lo completo y lo cabal.” 22
Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.” (Santiago 1:18)
Dios mismo había planeado incluso antes de crear el mundo que el ser humano debía creer en su hijo para salvación eterna por medio de ese maravilloso mensaje de salvación y así ser lo mejor de lo mejor de su propia creación. De nuevo Guy Woods explica con bastante claridad la frase “El, de su voluntad” mostrando que en lugar de estar preocupados culpando a Dios y a otros deberíamos estar pensando en que él nos dio vida por medio de su verdad: “La frase, “por designio de su voluntad”, es de participio, y significa: (queriendo, nos hizo nacer), y ha de ser construida íntimamente con los versos anteriores. El pensamiento corre así: en vez de considerar a Dios como una fuente de tentación (y el pecado consecuente), es el que quiso darnos vida por medio de la verdad. Dios, bajo la misma figura (concepción y nacimiento) es un Padre también. Pero ¡qué distinta es su progenitura! Lo que nace de él tiene vida. Esto demuestra el hecho que el proceso de conversión no es accidental ni por casualidad; envuelve el ejercicio de la voluntad divina, y de acuerdo con el previo plan adoptado. (Juan 1:11-13).” 23


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