¿a las puertas de la tercera ola feminista? Debates, discursos y prácticas de feministas jóvenes hondureñas Jone Bengoetxea Epelde Tutora: Irene Rodríguez



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¿A las puertas de la tercera ola feminista?








¿A LAS PUERTAS DE LA TERCERA OLA FEMINISTA?

Debates, discursos y prácticas de feministas jóvenes hondureñas

Jone Bengoetxea Epelde

Tutora: Irene Rodríguez

TESINA DEL VIII MAGÍSTER EN GÉNERO Y DESARROLLO (2007-2008)

Universidad Complutense de Madrid (UCM)-Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI)

Instituto de la Mujer

Fundación Carolina



“… si los grandes movimientos quieren vivir lo suficiente para poder alcanzar lo que se proponen, deben reinventarse a sí mismos. Para poder ser sostenibles, los movimientos no sólo deben crecer; también deben transformarse. Y esto no sólo porque los tiempos inevitablemente cambian. Sino también porque nosotras mismas hemos cambiado los tiempos. Por lo tanto, debemos responder en parte también a nuestra propia historia”

Bella Abzug


ÍNDICE

  1. Presentación Pág.4

  2. Introducción Pág.5

Nota al/la lector/a Pág.5

Presentación del documento Pág.7

Agradecimientos Pág.9


  1. Marco Teórico Pág.10

          1. Debates feministas contemporáneos Pág.10

          2. Feminismo y Globalización Pág.13

          3. Diferentes propuestas feministas Pág.16

c.1 Feminismo y Posmodernidad Pág.16

c.2 Feminismo multicultural Pág.17

c.3 Feminismo postcolonial Pág.19

c.4 Ecofeminismo Pág.20

c.5 Ciberfeminismo Pág.22

d. Feminismo Joven Pág.22

e. Tercera Ola Feminista Pág.24


  1. Contexto Pág.27

  1. Introducción Pág.27

  2. Antecedentes históricos Pág.27

  3. Los Encuentros Feministas Latinoamericanos y del Caribe Pág.28

  4. Tras más de dos décadas de discusiones Pág.35

  5. Aspectos claves de discusión Pág.37

  6. Feminismos jóvenes en América Latina Pág.40

  7. Feminismos en Centroamérica Pág.42

  8. Honduras Pág.45

  1. Nota metodológica Pág.55

  2. Estudio de caso: Feministas Jóvenes de Honduras Pág.59

Análisis de entrevistas Pág.59

  1. Conclusiones Pág.81

  2. Bibliografía Pág.91



  1. PRESENTACIÓN

La presente tesina complementa la fase de formación teórica y práctica realizada en el marco del VIII Magíster en Género y Desarrollo (2007-2008) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)- Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI).
La investigación que aquí se presenta, busca explorar la incidencia de los debates y discursos feministas contemporáneos en un grupo de feministas jóvenes hondureños. Asimismo, se pretende dar cuenta de algunas realidades presentes en la vivencia feminista de este grupo de mujeres jóvenes.
El documento intenta recoger y explicitar algunos de los debates contemporáneos sobre teoría feminista abordados en la primera fase curricular del Magíster. Así como presentar los resultados del proceso de investigación desarrollado durante la segunda etapa de formación práctica y los meses posteriores.
La búsqueda del vínculo entre el pensamiento feminista y el movimiento feminista, la tarea de ubicar ideas, conocimientos y saberes en contextos concretos como el de Honduras, caracteriza la propuesta de análisis de esta investigación. Explorar y bucear sobre nuevos conceptos en los debates feministas contemporáneos por un lado, y trasladarlos a un grupo de feministas jóvenes hondureñas, se presenta con el de interés de que contribuya a un ejercicio de producción colectiva de conocimiento.


  1. INTRODUCCIÓN

a. Nota al/la lector/a

El interés particular que guía esta tesina es la apuesta personal de la autora en trabajar un tema como es el feminismo joven1 sobre el cual no existen consensos a nivel teórico, y suscita escepticismos a la hora de incluirlo como categoría de análisis. Sin embargo, las diversas expresiones del feminismo joven y la dialéctica intergeneracional, encuentran un espacio de reflexión en las propuestas feministas contemporáneas2. Se añade la circunstancia de que los planteamientos y las demandas de las nuevas generaciones feministas, están abriendo luces sobre un debate emergente: ¿estamos ante una tercera ola feminista?

Se da la circunstancia que durante la realización de esta investigación, tuve la oportunidad de asistir a las IV Jornadas Feministas de Euskal Herria- País Vasco. Hace 14 años que el movimiento feminista vasco no se reunía, y en esta nueva cita, las voces de las nuevas generaciones feministas se hicieron visibles. Con nuevas formas, lenguajes y discursos, desde los colectivos feministas jóvenes, se proclamó la llegada de la tercera ola feminista.

La fuerza de las jóvenes ha unificado mucho. Llevamos años diciendo que hay un conflicto generacional. Por fin podemos decir que llega la tercera ola”


La proclamación de la tercera ola atrajo mi atención, sobre todo porque provenía de una activista feminista de mi generación, y de un grupo de mujeres que apuesta por pensar y vivir el feminismo de manera alternativa, sin tutelajes y lejos de ortodoxias militantes.

Por otro lado, existen voces que desde la “Academia Feminista” hablan de la tercera ola feminista como una cuestión cronológica, propia de un contexto histórico, en el cual confluyen diferentes corrientes de pensamiento. Es decir, en el continuum histórico de la teoría feminista, la sucesión de la primera y segunda ola feminista daría paso a una tercera, respondiendo más a un orden lógico de etapas historiográficas, que a un verdadero cambio de los postulados ideológicos feministas, afirmación esta última, compartida por las nuevas vanguardias feministas.

A grandes rasgos, podríamos afirmar que no existe un consenso mayoritario en relación a la existencia actual o no, de una tercera ola feminista. En este sentido, quedan abiertas muchas interrogantes, ya que esta cuestión, la de la tercera ola, destapa todos aquellos planteamientos en torno a los procesos de legitimación de los discursos hacia el interior del movimiento, y la(s) identidad (es) del sujeto feminista contemporáneo.

Nuevas propuestas y discusiones se abren paso en el feminismo del siglo XXI, a pesar de que las corrientes clásicas del feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia son las dos tradiciones con mayor peso en la Academia Feminista. La influencia del posmodernismo y la desarticulación de los grandes relatos modernos, vienen cobrando relevancia a tenor de las nuevas corrientes de pensamiento y acción. Las ciberfeministas, las ecofeministas, las feministas poscolonialistas o las feministas multiculturales son claro ejemplo de ello.

Las nuevas generaciones feministas beben de todas estas influencias, y se encuentran presentes tanto en la construcción de nuevos aportes teóricos, así como en las nuevas formas de “hacer y vivir el feminismo”. La relación entre el feminismo y las mujeres jóvenes no es ninguna novedad, las dinámicas generacionales se repiten en todos los movimientos sociales y a lo largo de los tiempos. Precisamente, los conflictos generacionales escenifican la transmisión de las herencias políticas junto con la negociación y el paso a nuevas ideas y planteamientos.

Cada generación vive e interpreta el feminismo a su manera, pero sin dejar de lado el legado histórico precedente. Para muchas mujeres jóvenes de hoy en día en cambio, el feminismo parece estar obsoleto y las luchas feministas carecen de sentido. Las conquistas del movimiento feminista forman parte del imaginario colectivo y han sido naturalizadas de tal manera que la igualdad entre los sexos parece haberse convertido en una realidad en vez de una utopía. Este fenómeno cobra especial relevancia en los denominados países desarrollados.

Para la autora de este texto, el feminismo sigue vigente, y lejos de estar muerto, plantea retos transformadores de cara al futuro.

¿Qué opinan al respecto las feministas jóvenes hondureñas?



b. Presentación del documento

La investigación que aquí se presenta expone planteamientos y debates teóricos en torno a las nuevas propuestas feministas contemporáneas. A su vez, busca analizar la manera en que se plasman estos enfoques teóricos en un contexto concreto. Investigando, así, los discursos y prácticas feministas de un grupo de feministas jóvenes hondureñas. Para la articulación de estos elementos, el documento se divide en cuatro partes centrales.

La primera parte presenta el marco teórico, bajo el cual se realiza la labor de aproximación conceptual y teórica a los debates feministas contemporáneos.

La teoría feminista, con tres siglos de tradición, señala la existencia de las denominadas “olas feministas”, las cuales completan la historiografía feminista oficial hasta este momento.

La primera ola del feminismo, marcada por el movimiento sufragista del siglo XIX, da paso a una segunda, la cual es testigo de toda una época de convulsiones sociales en donde la lucha feminista emerge con fuerza. Además de la lucha política, la teoría feminista vive una época de expansión, a la luz de la inserción de nuevos planteamientos y propuestas teóricas. La llegada o no de una tercera ola feminista forma parte de los nuevos debates contemporáneos.

En este sentido, se observa que el posmodernismo, como corriente de pensamiento, ha tenido una gran influencia en el feminismo a lo largo de los últimos años. Propuestas como la del feminismo de la diferencia, el feminismo multicultural, el feminismo poscolonialista, las ecofeministas, las ciberfeministas o las actuales generaciones de feministas jóvenes, encuentran claros matices posmodernos.

Una segunda parte del documento, analiza la situación del movimiento feminista en América Latina y en particular, en Centroamérica con especial énfasis en el caso de Honduras. Para ello, se toman como referencia los diez Encuentros Feministas Latinoamericanos y del Caribe, celebrados entre 1981 y 2005. Estos Encuentros han abrigado discusiones claves para el feminismo de la región.

Una vez desarrollada la parte del marco teórico, una tercera parte, se centra en el estudio de caso planteado en esta investigación. Cinco mujeres jóvenes autodefinidas como feministas y procedentes de Tegucigalpa, prestan sus voces y testimonios para analizar sus discursos y prácticas en relación al feminismo. La utilización de entrevistas estructuradas abiertas sirve de medio para la recogida de información y posterior trabajo.

El trabajo de campo realizado para la elaboración de esta tesina tiene lugar en Honduras, concretamente en los meses comprendidos entre junio y noviembre de 2007. Este período forma parte de la pasantía del Magíster la cual se desarrolla en la organización feminista hondureña Centro de Estudios de la Mujer (CEMH).

A partir del análisis de las entrevistas a las feministas jóvenes y en conjunto con los planteamientos del marco teórico, se presentan finalmente, las conclusiones extraídas del proceso de investigación abordado en la presente tesina.



Agradecimientos

En primer lugar, quisiera dar mis más sinceros agradecimientos a las cinco protagonistas de esta tesina: Denisse, Gery, Leonor, Cynthia y Susana. A partir de sus testimonios, y a la luz de las diversas interrogantes planteadas al respecto, esta investigación desarrolla su fundamentación y cuerpo teórico.


Agradezco por otro lado, las observaciones y el seguimiento realizado a la investigación por parte de mi tutora, Irene Rodríguez.
No quería dejar de recordar a todas aquellas personas que me han acompañado durante estos meses. Amistades y familia que en ocasiones, con sus testimonios anónimos, se han incorporado de manera indirecta al proceso de investigación.
Mis afectos y abrazos especiales a las compañeras del Magíster, así como a la “brújula” bilbaína de este trabajo. Hay nombres que no precisan ser pronunciados.
Eskerrik asko danoi!



  1. MARCO TEÓRICO

    1. Debates feministas contemporáneos

Verdaderamente resulta un tanto pretencioso hacer un listado o nombrar los temas centrales sobre los cuales hoy se piensa y sobre los que actúa el feminismo o los feminismos3 a escala global. Nos encontramos ante una cuestión de legitimidad sobre los discursos y sobre los actores que los generan. ¿Quién decide sobre qué y cómo se discute en el feminismo?; ¿Cómo se elabora el “ranking de prioridades” en la agenda feminista global?; ¿Existe un feminismo legítimo y otro que no lo es? Preguntas a las que cuesta encontrar respuesta.

Como afirman las pensadoras del feminismo de la igualdad, los referentes teóricos del feminismo se remontan a la época de la Ilustración, con lo cual la teoría feminista lleva tres siglos de tradición histórica. En cambio, las nuevas tendencias como es el caso de las feministas postmodernas o las feministas poscolonialistas, difieren de estos postulados y se encuentran sumergidas en un constante proceso de deconstrucción y desmitificación de los “grandes relatos” de la modernidad.

El feminismo ha estado y sigue estando caracterizado por las divergencias y las diferentes propuestas y corrientes que se dan en su interior. De hecho, la fuerte diversidad interna y las polémicas entre las diferentes tendencias se convierten en la mejor y más rápida fuente de crítica y contraste para los conceptos y teorías que pugnan por definir y redefinir los problemas y estrategias pertinentes. (Amorós, De Miguel, Tomo I, 2005: 88).

Ya a comienzos de la primera ola del feminismo, las sufragistas y las socialistas no convergían en sus propuestas, pero se iba gestando una identidad feminista que se forjaba en base a temas como el derecho al sufragio, al trabajo asalariado y a la educación superior. (Amorós, De Miguel, Ibíd.: 69).

Después de la primera ola del feminismo marcada por la generación de las “sufragistas” del siglo XIX, y por los grupos en pro de los derechos de las mujeres (siglos XIX y XX), la segunda ola del feminismo viene marcada por la obra de Simone de Beauvoir “El segundo sexo”, y todas sus posteriores repercusiones. Todo ello se enmarca dentro de una época cargada de convulsiones sociales en todo el mundo, en donde las mujeres empezaban a exigir su participación en la toma de decisiones y a luchar por la igualdad. Los movimientos sociales y políticos ocurridos en Francia en 1968 inauguraron la segunda ola de feminismo, tanto en Francia como en el resto del mundo.

La reclamación del derecho al voto, las acciones positivas en pro de la equidad o la institucionalización del feminismo son tres hitos que simbolizan de manera muy gráfica una parte de la evolución en el desarrollo de los derechos de las mujeres. No se puede simplificar la historia de tantas voces feministas de esta manera, pero sí encadenar tres hechos que han marcado y que marcan el devenir de nuestras sociedades.

Paralelamente, la teoría feminista habla de las “tres olas del feminismo”. La tercera ola aún es un concepto en construcción sobre el que no existe consenso ni homologación, y cada quien sigue aportando nuevas ideas sobre el mismo. Uno de los grandes debates en torno al concepto gira en el hecho de cómo se está construyendo la categoría.

Varias líneas de pensamiento apuestan por seguir un orden cronológico en el continuum de las olas, mientras que otras propuestas irían más centradas en la definición ideológica de la tercera ola.

Según la historiografía feminista, en el feminismo de la tercera ola confluirían el feminismo liberal, el feminismo radical y el feminismo de la diferencia. Cada corriente viene marcada por una obra insignia que establece los temas de debate. Este fenómeno es muy anglosajón, así como el hecho de que mujeres individuales tomen el liderazgo o se hagan representantes de toda una generación.


En “La mística de la feminidad” de Betty Friedan, se sostiene que el problema central de las mujeres es su exclusión de la esfera pública. Ese “problema sin nombre” se erige como la principal línea argumental del feminismo liberal el cual promulga la inclusión de las mujeres en el mercado laboral.
Por otro lado, términos como patriarcado, género y casta sexual son producto de todo un trabajo teórico elaborado por las feministas radicales. Éstas colocan a la opresión patriarcal no sólo en la esfera pública, sino que extienden el dominio patriarcal al ámbito privado. Entre las obras y autoras destacadas de esta corriente, se encuentran la “Política Sexual” de Kate Millet y “La dialéctica de la sexualidad” de Sullamit Firestone.
Por último, la teoría de la diferencia sexual, se compone de diferentes corrientes las cuales coinciden en cuestionar el proyecto del feminismo ilustrado. Las principales influencias del feminismo de la diferencia provienen del feminismo cultural, bajo el cual se inscribe parte de la fundamentación teórica del denominado “principio femenino” y todo un conjunto de valores.
Muchas de las principales exponentes de las teorías de la diferencia sexual ni siquiera se identifican como feministas, a pesar de que varias de sus corrientes proceden de la crítica a la modernidad, al proyecto ilustrado y a la concepción del sujeto del humanismo4.
En líneas generales, las teorías de la diferencia sexual han tenido una gran influencia en distintas posturas del feminismo postmoderno, principalmente europeo- italiano y francés- y americano, tanto del norte como del sur. La francesa Luce Irigaray con su obra “Speculum”, y las mujeres de la Librería de Milán en Italia, son unas de sus grandes referentes.
Los feminismos de la diferencia, los feminismos de la igualdad y los feminismos postmodernos, entre otros, “cohabitan” con sus distintas aportaciones en el espacio de debate y creación feminista global actual.

En general, todas estas nuevas construcciones teóricas, y el cuestionamiento de ciertos paradigmas, confluyen alrededor de la idea de que el feminismo no está muerto, pero que evidentemente ha mutado, se ha transformado y que tiene que ser contextualizado al actual momento histórico. Aún así, la búsqueda de los mecanismos que siguen reproduciendo la desigualdad sexual sigue copando buena parte de los desarrollos de la teoría y de la práctica feminista desde los años 80 (Amorós, De Miguel, Ibíd.: 75).

En esa discusión entre la segunda y tercera ola, en los debates sobre los nuevos marcos interpretativos, en las nuevas praxis y discursos, discurre el feminismo del siglo XXI.

El conflicto intergeneracional, el cuestionamiento de poderes y de ciertos liderazgos, se abren paso en los debates internos de un movimiento que proclama la equidad en el reparto de poder entre los seres humanos.

La invitación a un nuevo Contrato Social que nos lleve a sociedades más justas e igualitarias sigue estando vigente al interior y fuera del feminismo. Ese reto es compartido además por gran parte de los movimientos sociales con los cuales también se debate cómo establecer nuevos términos contractuales como “compañeros de lucha”.


    1. Feminismo y Globalización

En la actualidad, existen múltiples y diversas corrientes dentro del feminismo del siglo XXI. Estas nuevas propuestas son contingentes al contexto histórico político, caracterizado por un a priori, irreversible proceso de globalización de corte neoliberal que produce efectos e impactos de género considerables.

Cuando se habla de la globalización en general, se da por sentado que se trata de un proceso fundamentalmente económico que consiste en la creciente integración de las distintas economías nacionales en un único mercado capitalista mundial.5 Esta nueva fase de reestructuración del capitalismo, se acompaña de toda una nueva “revolución” de las tecnologías de la información y comunicación, también denominadas por el sociólogo Manuel Castells como“tecnologías informacionales”.

Evidentemente, este fenómeno no se reduce meramente al plano económico, se trata de un proceso multidimensional que afecta a todos los planos y ámbitos de la vida humana y no humana, e impacta de manera desigual y diferenciada en las diferentes regiones y naciones del mundo.

Aunque no existe una definición unívoca del concepto de globalización, resulta interesante la propuesta de la socióloga Esther Chow (Maquieira, 2006: 35): “al hablar de globalización nos referimos al complejo y multifacético proceso de expansión e interdependencia a escala mundial de todas las dimensiones: económica, social, cultural y política. Dichos procesos hacen posible la circulación de capitales, finanzas, producción, ideas, imágenes y organizaciones a través de las fronteras de las regiones, los estados nación y las culturas”.

En este sistema de “ganadores y perdedores” como cita Castells, las mujeres no ocupan un lugar precisamente privilegiado. De hecho, la pobreza específica de las mujeres y la desventaja de género, se interpretan como consecuencia de la falta de poder y control sobre las decisiones y espacios importantes. Las mujeres no se encuentran representadas en los espacios de los ganadores.

A pesar de que en los últimos tiempos el pensamiento feminista se ha abocado al estudio y análisis de los impactos y efectos de género en la globalización, algunas autoras como Isabella Baker hablan de un denominado “silencio conceptual” en los estudios sobre globalización en relación a la desigualdad de género. Este silencio conceptual sería igualmente trasladable a la presencia y participación del movimiento feminista en los movimientos antiglobalización6 en los que tiende a desaparecer, y en donde el eje de la desigualdad de género se difumina entre las múltiples “banderas de lucha” prioritarias para “el movimiento”.

Por otro lado, la presencia y participación del movimiento de mujeres a nivel mundial ha ido ganando peso y reconocimiento a lo largo de las últimas décadas. Los Encuentros Internacionales de Mujeres auspiciados por Naciones Unidas y en concreto, la institucionalización de la “Década de Mujer”, han sido claves a la hora de articular nuevas formas organizativas de trabajo sobre una agenda política internacional. La celebración en el año 1995 de la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres, Acción para la Igualdad, el Desarrollo y la Paz en Beijing dio a conocer el alcance político de las demandas de las mujeres a escala planetaria, así como la instauración de las redes como forma organizativa de los movimientos sociales. (Maquieira, Ibíd.: 53).

Las distintas demandas de la agenda de las mujeres han dejado claro que la reestructuración del sistema capitalista no produce los mismos efectos para hombres y para mujeres. Los procesos de globalización en sus diversas dimensiones no son neutrales con respecto al género. La construcción de género como expresión de las relaciones de poder y desigualdad es transversal a los procesos socioeconómicos, políticos, religiosos y jurídicos de toda sociedad (Maquieira, Ibíd.: 40).

La división sexual del trabajo sigue siendo un eje vertebrador de la organización social basado en el sistema sexo-género7. Este sistema constituye la fórmula de organizar el espacio público y el privado, el espacio productivo y el reproductivo, y como sistema metaestable, sigue generando serias discriminaciones en ámbitos como el empleo o el mercado de trabajo. En todos los países, las mujeres están sometidas a situaciones de discriminación por la división sexual del trabajo, lo cual se traduce en una diferenciación salarial, la segregación ocupacional y el desigual reparto del trabajo doméstico, entre otros.

Por otro lado, una de las características principales de la globalización neoliberal es el achicamiento o el debilitamiento de los Estados de Bienestar y la privatización de los servicios básicos junto con la aplicación de los Programas de Ajuste Estructural (PAE) en los denominados países en vías de desarrollo8. La repercusión de todo ello recae precisamente en el trabajo no remunerado realizado por las mujeres, cubriendo de esta manera todas las “prestaciones sociales y comunitarias” que las instituciones no proveen. Como afirma la economista chilena Rosalba Todaro9, la reproducción humana, como bien social, pasa a representar un costo que debe ser asumido por el sexo femenino.

Se añade un nuevo fenómeno como es el incremento en muchos casos, de la desigualdad entre las propias mujeres. Los avances, las cotas de libertad e igualdad alcanzadas por ciertas mujeres, no son compartidas por muchas otras mujeres a lo largo del mundo.

Aunque en casi todas las partes del mundo la participación de las mujeres en el mercado laboral ha aumentado, se habla incluso de la feminización del mercado laboral, las condiciones bajo las cuales se insertan en ese mercado resultan desfavorables tanto para las mujeres del Norte como para las del Sur. La brecha salarial y las garantías laborables están claramente sesgadas por sexo. Diversos estudios destacan que el sector informal de la economía está altamente representado por las mujeres. En el caso de América Latina, se habla de un 70% de participación femenina en el sector informal de la economía.

La cuestión es matizar el hecho de que la incorporación de las mujeres al mercado laboral se está dando en condiciones de precariedad, flexibilidad y desprotección social con especial énfasis en las mujeres de los países en desarrollo.

En otro orden de ideas, autoras como Celia Amorós y Heidi Hartmann hablan de la figura de la “proveedora frustrada”. Es decir, la figura del varón como proveedor económico de la familia está desapareciendo paulatinamente y las mujeres son una especie de “entes flexibles” que aparte de proveedoras económicas, son a su vez, las garantes de “conciliar” tanto el ámbito público como privado de la vida humana.

Las mujeres por lo tanto, se presentan como uno de los “colchones” que amortiguan los desequilibrios macroeconómicos. La reducción del gasto público por un lado, y la precarización del mercado laboral condenan a muchas mujeres de este planeta a situaciones de vulnerabilidad, inestabilidad y en muchos casos, de exclusión social.




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