9952 caratulada: “sosa garcia, adrian walter edgardo p/sup. Homicidio agravado por la relacion de pareja con la victima cometido contra una mujer mediando violencia de genero – vtma. – Capital”



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II.- Sin perjuicio de las conclusiones de los profesionales médicos que practicaron la autopsia “lesiones parenquimatosas multiorgánica y sepsis en íntima relación con traumatismo encéfalo craneano“, como también el resultado del examen histopatológico “daño axonal difuso severo junto con el daño vascular difuso – daño cerebral difuso traumático”, y las conclusiones del Instituto Alexander Flenin “hallazgos vinculables injuria cerebral pre-mortem” de los que se infiere que en efecto la causa de la muerte es el traumatismo encéfalo craneáno sufrido por la víctima de manos del imputado ocurrido de la forma y el modo que lo expliqué más arriba, en atención a la complejidad de la causa y a los extensos antecedentes médicos con que se fue abonando la evolución tórpida que tuvo la víctima en el período de internación, corresponde formular el juicio de imputación que dé repuestas en el sentido que se pueda afirmar que la acción que le enrostro al imputado fue la que produjo el resultado muerte de la víctima. Concretamente se trata de establecer si ******* elevó el riesgo más allá de lo permitido y con ello causó la muerte de ******, estableciendo si existió la necesaria relación de causalidad entre la acción y el resultado muerte.

En el caso en análisis, donde se involucra un proceso que si bien tiene su inicio en la acción del imputado cuando produce en forma voluntaria el golpe en la zona occipital de su pareja, la continuidad de los procesos que se van produciendo en el cuerpo y salud de la víctima son de origen natural, por lo su explicación causal la debo buscar en la ciencia de la medicina por ser esta rama de la ciencia la involucrada en ese proceso evolutivo de la víctima que terminó con su muerte.

Así valoro que conforme lo expusiera detenidamente al tratar el punto IX del ítems anterior, que el imputado en determinado momento de la disputa toma con su mano la cara de ****** en su lado izquierdo, y con movimientos hace que golpee en forma reiterada su cabeza contra la pared en la zona del occipital, impacto que le produce un traumatismo de cráneo cerrado, el que causa como resultado un edema de cerebro que va evolucionando internamente de tal forma que provoca una disminución paulatina de su sensorio, afectando el sistema nervioso central de tal manera que a medida que van corriendo los minutos comienzan a producirse resultados como los dolores de cabeza, la disminución del habla, las dificultades para respirar, la emanación de mucha saliva, la hemorragia por el oído, las ganas de defecar, la perdida del habla, y la inconciencia, todos acreditados en la causa.

Luego ese estado de inconciencia y la afectación de los centros nerviosos producto del edema cerebral causa serias dificultades para ventilarse, es decir para recibir oxígeno por sus propios medios, y esa falta de oxígeno causa la necesidad de que se le provea ese elemento vital en forma urgente y artificial mecánica, porque sino ella se muere, lo que causa la necesidad de intubarla para asistirla de esa forma, entonces se la intuba y ahora respira asistida. Pero en forma concomitante la afectación del sistema nervioso central por la evolución del edema de cerebro causa a la par otros estragos en el organismo además de las dificultades para respirar, así en el corazón porque ya no le llega la sangre normalmente, y entonces se produce al segundo día de internada un paro cardíaco que le puede llevar a la muerte, ese paro causa entonces la necesidad que los médicos le recuperen rápido su función cardiaca utilizando medios mecánicos y suministro de drogas - de esas que son invasivas para otras partes del organismo, así entonces el intubamiento, la asistencia mecánica, el paro cardíaco, las drogas, a lo que sumo que hay que inyectarla para suministrar los medicamentos y entonces deben penetrar sus arterias para que corra el suero, también hay que alimentarla y entonces esa vía de las arterias sirve, todo junto y sumando situaciones para salvarle la vida, entonces eso causa que se produzca un debilitamiento generalizado de la salud, lo que ocasiona que pronto ingresan los gérmenes, las bacterias, ni que hablar de las bacterias con las que ya vino el cuerpo que ahora se desarrollan a las anchas, y el sistema nervioso central.. ? él no responde, el organismo de ******** no responde, no tiene capacidad de repuesta como lo tendría una persona normal, porque su sistema nervioso central está averiado por el golpe en la cabeza, sus funciones básicas se van apagando, la infección a pesar de los esfuerzos medicamentosos no para y avanza, llega la sepsis que afecta paulatinamente órganos vitales, estos órganos comienzan a fallar - a dejar de funcionar-, y esa falla ya es múltiple, hay falla multiorgánicas, de varios órganos, entonces el cuerpo de la víctima no resiste, no va más… muere ********* a la hora 17,30 del día ocho de julio del año 2013 en el nosocomio local a pesar de los esfuerzos médicos realizados para salvar su vida.

No encuentro en ese proceso evolutivo de la víctima algún factor extraño o concomitante que haya alterado o intervenido en el nexo causal y afectado la relación de causalidad que tengo por acreditada, habiendo sido ambos peritos médicos ********* y ********** (perito oficial y perito de parte respectivamente autores del informe de fs. 872/876) - quienes luego de haber examinado todos los antecedentes médicos de la causa - dado una repuesta positiva (incluso con algún elogio) respecto a la prestación médica recibida por la víctima en el servicio asistencial público del Hospital Escuela José F. de San Martín. Entonces no hay concausa presente, la muerte deviene como resultado de la acción y no como consecuencia del desenvolvimiento de un curso causal independiente.

Considero para la determinación de mi criterio muy útil el informe que hace a fs. 298 el Dr. ******* cuando luego de examinar a la por entonces paciente teniendo a la vista además sus antecedentes médicos, pronosticó “la lesión sufrida en el cráneo, que le provoca su estado neurológico complicado, reúne las características para ser considerada grave”. Entiéndase bien, ya por entonces la medicina explicó que la causa del estado neurológico complicado era la lesión sufrida en el cráneo y que su pronóstico era grave. Entonces luego a los cincuenta y seis días de esa lesión se produjo la muerte.

También que las constancias de ingreso de la víctima al Hospital Escuela Gral. San Martín surge esa situación, concretamente me refiero a que la victima es asistida por el grave traumatismo de cráneo que se le detecto a su ingreso “trastorno del sensorio Glasgow 7/15 sin apertura ocular, sin repuesta verbal, al efectuarse TAC de cerebro impresionó edema cerebral difuso... indicándose tratamiento anti edema y de reanimación cerebral...” “Politraumatismo TEC grave (fs. 159 y 160).

Entiendo que es la cuestión neurológica la que produce que la evolución sea tórpida, así como la describieron los médicos. El perito Dr. ****** lo dijo al responder sobre la causalidad del resultado muerte “que es más frecuente que se produzca este desenlace en los traumatismos craneoencefálicos por la debilidad a la que se expone cuando se tiene un deterioro importante de la funcionalidad de su SNC (sistema nervioso central)”.

Luego los estudios de autopsia e histopatológicos sirven para confirmar que la cuestión neurológica que tuvo como antecedente el traumatismo encéfalo craneano es la que desencadena la evolución tórpida con sepsis y fallas multiorgánicas que lleva a la víctima a la muerte.

Con relación a la causa del deceso explicó este profesional “están bastante explícitas de lo que fue la autopsia y el traumatismo encefalo-craneano grave y después el desarrollo que hace el traumatismo encefalo craneano grave con esta paciente que entra en coma y sigue evolucionando de esta manera hasta producirse la muerte y en sentido de fallo multiorgánico y sepsis “.

Como lo explicara anteriormente y en forma fundada al analizar los hechos, no comparto la posición de la defensa en el sentido que la causa de la muerte es la falla multiorgánica por sepsis generalizada cuyo inicio sería la bronco aspiración por intoxicación ocurrida cuando la víctima estaba tendida en la vía publica, o la también propuesta como consecuencia de un proceso infeccioso que ya arrastraba la víctima detectado en los análisis de ingreso al nosocomio. Soy de la opinión que esta respetuosa postura no puede prosperar en la causa, porque no explica sobre los golpes hallados y constatados científicamente en el cuerpo de la víctima al momento en que se afirma se bronco aspiro, o que trajo los gérmenes, y omite explicar que esos síntomas que define como bronco aspiración en la calle no son exclusivos derivados de un proceso de intoxicación, sino que son ampliamente compatibles según las opiniones médicas colectadas - con la evolución de un edema cerebral producto de un golpe en la cabeza.

Concretamente, no puedo escindir el proceso infeccioso o sepsis de su acreditado origen, o sea como resultado de un proceso iniciado a partir del traumatismo de cráneo sufrido por la víctima de manos del imputado, en el que la depresión del sistema nervioso central jugó un rol preponderante en el final de la vida. Lo explicó el Dr. ********* “la depresión del sistema nervioso central no genera esa defensa”. En este aspecto, no dejo de tener presente que las últimas palabras que emitió ********* antes de caer en el coma, fue la de indicar que había sido golpeada por su novio, o sea no dijo que se había intoxicado y caído en la calle por alguna ingesta. Dijo a la pregunta de ¿que te pasó? “mi novio me pegó mucho la cabeza contra la pared…”.

Y a partir de esa repuesta se ha podido reconstruir históricamente el hecho conforme me ocupara detalladamente más arriba, desde el inicio de las agresiones hasta el resultado final = muerte de la víctima. En el mismo sentido se ha expedido la Jurisprudencia Nacional, así ha dicho: “basta que la lesión o herida sea la causa eficiente de la muerte, para que se repute como mortal, debiendo guardar una relación mediata, o inmediata, directa o indirecta, con la muerte, no destruyéndose en ningún caso el nexo causal por el tiempo transcurrido entre el hecho del autor y el deceso de la víctima, por ende, las complicaciones que sobrevinieran a la original lesión inicial no alteran el nexo, pues tienen origen en la acción del agente.” (CNCorr, sala VII, 27-3-91, “G., R. G. y otro”, c. 14.457 Cita Edgardo Alberto Donna “El Código Penal y su interpretación en la jurisprudencia” Tomo III pag. 17 y 18 Rubinzal-Culzoni Editores – Ed. 2.006) “ si el traumatismo de cráneo con fractura de la bóveda y hematoma subdural, consecuencia del golpe asestado por el encausado, fue la causa originaria, determinante y provocadora de la aparición de las complicaciones multiorgánicas que al fin provocaron la muerte de la víctima, habiendo existido un encadenamiento causal ininterrumpido, la relación causal entre el hecho y el efecto debe darse por probada”.(Cam.Penal San Nicolás S 28-2-92, 16426, RSD-90-92 (JUBA)-Cita Edgardo Alberto Donna. El Código Penal y su interpretación en la Jurisprudencia, Tomo III. Pag.19 Rubinzal-Culzoni Editores)

Por los fundamentos dados considero acreditado en la causa que el traumatismo encefalo-craneano cerrado con compromiso neurológico grave que evolucionó en forma desfavorable con sepsis y lesiones parenquimatosas multiorgánicas sufrido por la víctima como consecuencia del golpe en la cabeza que le propinó con su accionar el imputado Adrián Walter Sosa García, es la causa eficiente de la muerte de ************. ASI VOTO.


A LA MISMA CUESTIÓN, LA DRA. CINTHIA T. GODOY PRATS, DIJO:

I) Sin perjuicio de compartir el Voto de mi distinguido Colega preopinante, en cuanto a algunos de los puntos de su relato de los hechos, difiero en lo sustancial con él, en cuanto al modo en que ocurrieran los mismos, específicamente en el ámbito de la intimidad del domicilio que por entonces, ocuparan SOSA GARCÍA y (aunque no lo supiera *********, dueña del lugar) también ************, debido a que se encontró ropa, al parecer perteneciente a la misma, que si bien no se acreditó fehacientemente fuera de ella, no se acreditó lo contrario y por la propia versión del imputado, aquella pretendía esa noche del 13 y madrugada del día 14 de mayo de 2013, desembalarla, haciendo “mucho ruido” ubicando cajas y corriendo muebles.

De hecho, antes de la mudanza que sucedió unos cuatro o cinco días antes, reconocieron los hermanos de ******, como la propia ********* y el imputado, ambos, SOSA GARCÍA y **** venían manteniendo una relación de “pareja” (lo corroboró el propio SOSA GARCÍA) como novios, o una relación con convivencia. Así lo aseveraron los hermanos de la víctima y la amiga y compañera de trabajo de la occisa, ***************. Ya que antes de mudarse al domicilio sito en Jujuy 1478, planta alta de esta ciudad de Corrientes, en donde SOSA GARCÍA alquiló a *************, vivieron en un monoblock de avenida ******** esquina *******, por alrededor de un año o año y medio, según el conocimiento que tenían los hermanos de la fallecida “****” ******, su amiga **********, y testigos como ***********, quien conocía a SOSA GARCÍA desde que el testigo se mudara a vivir a uno de los Monoblocks, ubicados por ******, enfrente del departamento del imputado.

En su momento ayudó a mudarse al imputado incluso le preparó la rescisión del contrato de alquiler que tuviera en dicho edificio y esta persona, para quien su vecino, era perfectamente normal y no sabía nada raro de él, también tenía conocimiento que una mujer vivía con él. Añadió que vio a “la chica” que se fue por sus propios medios al lugar de la mudanza a ayudar. En parte coincidió con ******, quien si bien dijo no haber estado atenta al día de la mudanza, aunque ******** afirmó haber visto una señora en la planta baja, pero con la que no se saludaron “ni nada”, la propietaria refirió que había visto a “una chica” a quien “nunca se la presentaron”, que creía que era “secretaria de SOSA GARCÍA”, a quien ya la había visto cuando aquél había ido a mirar el departamento antes de cerrar el contrato y con posterioridad, cuando le mostró sobre unas llaves de paso de agua o gas, pero aclaró que SOSA GARCÍA le había dicho a ella que a su departamento, iba a ir a vivir solo.

También en aquél monoblock de Ferré fue vista por el encargado o portero ***********, aunque éste en otros aspectos de su declaración fuera reticente ante el Tribunal.

II) Pero esa noche del 13 de mayo de 2013 no existe ninguna duda que ************ se hallaba en el departamento de calle ******* junto a SOSA GARCÍA, como lo reconociera este, los testigos ****, ******, ******** ya que fue vista por todos ellos, los primeros, como saliendo del domicilio de alquiler, cerca de las 01:00 hs. 01:30 hs. como señalaran en la audiencia, aunque en un principio no tuvieran la certeza que fuera de la casa de doña *************, la segunda, por haberla visto directamente dentro de su propiedad.

Durante la última hora de esa noche y la primera del día siguiente 14 mayo de 2013, mientras por televisión, doña ********** miraba “Animales Sueltos”, programa conducido por Fantino, que va desde las 23:30 hs. a 01:00 hs. (www.america2.multimediosamerica.com.ar/animales_sueltos) en su departamento de la planta baja, estando arriba el que le había alquilado a SOSA GARCÍA, comenzó a escuchar una serie de corridas y caminatas fuertes dentro de aquél departamento, aparentemente con los pies descalzos, taloneando y percibió que eran un doble par de pisadas, como que eran dos personas, que eran dos tipos de pisadas, no los de una sola persona.

Aclaró que todos los ruidos provenientes de aquél departamento de arriba, se escuchaban, que si ocupaban el baño, o abrían las canillas, como si ponían música o hablaban fuerte, por eso ella pedía a sus inquilinos fueran prudentes en los horarios de descanso. Pero no escuchó gritos o conversaciones, dijo que no tenía el audio demasiado fuerte de su televisor porque no le gustaba. Aunque considerando su edad avanzada, casi setenta años al momento del hecho y su probable disminución de la capacidad auditiva y/o visión propias de la edad, uno podría suponer que no escuchara bien, aparentó tratarse de una mujer saludable que incluso comentó que hacía gimnasia y en el debate comprendía exactamente todo lo que se le preguntaba, solo dijo en vez, que lo único que se escuchaba fueron “golpes” en un momento dado, afirmó que eran “tremendos golpes”, como cuando caen sillas, o muebles, también dijo que en un principio le pareció como que “hacían gimnasia”.

Lo que no condice demasiado con los dichos del imputado, acerca que solo ********** se hallaba yendo y viniendo haciendo ruido cuando él despertándose por éstos, le pidió que se detuviera por la persona que vivía abajo y que al día siguiente o en el fin de semana terminarían la mudanza, manifestándole aquella supuestamente en forma agresiva, que “qué le importaba” la señora, conminándola entonces él a dejar el departamento para que se fuera a su casa, con su hija. Es más afirmó que le abrió la puerta para que saliera, y ello evidentemente, tuvo que haber sido en el momento en que precisamente fastidiada por los ruidos, como lo reconoció ************* salió de su departamento, para preguntarle desde abajo qué estaba pasando.

III) Al abrir su puerta, explicó se encendía una luz en su entrada y al abrir la suya SOSA GARCÍA, se encendía la de la entrada de aquél, notando entonces que una chica se enderezaba porque estaba acostada de costado en el descanso al lado de la entrada del departamento y entraba, caminando como mareada, porque se ladeaba de lado a lado del pequeño balcón, al punto que pensó que podía llegar a caerse. (En la primer fotografía de fs. 136 y en las de fs. 269/272 se observa el balcón y entrada a la que hacía referencia). Que en ese momento, le dijo SOSA GARCÍA que no pasaba nada, cerrando la puerta tras ellos.

Es decir, que no fue en el mismo instante a que hiciera referencia SOSA GARCÍA cuando la echó a ********, algunos minutos debieron pasar en los que aquella, se acostó o terminó tirada en ese balcón, porque fue clara la testigo cuando afirmó que la chica se incorporó y se metió en el departamento.

Indignada con la situación -contó *********- que pensó hablar con él durante el día y decidió acostarse a dormir tomando antes una pastilla de “Alplax”, (nombre comercial del alprazolam, un derivado de las benzodiacepinas inductoras del sueño) que a veces solía tomar aconsejada por su médico, no sabiendo cuánto tiempo pasó, a su modo de ver fue enseguida, cuando los golpes y ruidos comenzaron de vuelta, lo que hacía ladrar a su perro y creía que no mucho después, escuchó golpes en su propia puerta, acudiendo a la entrada, visualizando una silueta a través del vidrio de la misma (ver foto de fs. 273) y al abrir se encontró con la misma muchacha a quién antes había visto arriba y reconoció que de muy mala manera la atendió, todavía ofuscada por los ruidos, preguntándole qué quería y esta le pidió casi en un susurro que le abriera la puerta, sintiéndole en ese momento, “olor a alcohol”, sin embargo, manifestó que salió los cinco metros de distancia del pasillo a la salida de la puerta de ingreso de su domicilio, caminando correctamente, “derechito”, no ladeándose o como “mareada” como antes la había visto en el descanso frente al departamento que alquilara a SOSA GARCÍA. (Ver foto de fs. 275)

Afirmó también que antes que ella abriera, de arriba, aquél le abrió la puerta, porque ella no lo hizo y se sintió el portero, haciendo al salir la chica una seña levantando el brazo como despidiéndose, o “un qué importa”. Enojada decidió que al día siguiente hablaría de todos modos, con su inquilino para que tal situación no volviera a repetirse yendo nuevamente a acostarse. Y al interrogatorio, recordó que volvió a despertarse ya no siendo consciente de la hora, por los ruidos de pasos, esta vez con zapatos de quien caminaba por el departamento, subía o bajaba las escaleras y cerraba la puerta, pero ya no salió más, a ver.

A todo esto, este testimonio no condice con la narración que desde allí hizo el imputado respecto que al entrar nuevamente al departamento **********, tomó un trago del “Fernet con Paso de los Toros”, que se hallaba ingiriendo y salió del departamento, bajando las escaleras en forma inmediata, golpeando la puerta de la señora, sin saber él, por qué, porque él le abrió desde arriba a través del portero eléctrico, la puerta de acceso a la finca. Como se vio para *********** los golpes y ruidos continuaron y transcurrió un tiempo hasta que la chica golpeó su puerta.

IV) Ahora bien todos estos dichos son sumamente importantes pues son concomitantes con el momento de la atribución de una conducta delictiva al encartado de la cual no hay testigos presenciales y de lo que solo se tienen datos o indicios que algo tuvo que haber sucedido entre ellos para que se escucharan al menos “corridas” y fuertes o “tremendos” golpes y sillas caídas. Debo aclarar además, que no he encontrado un resquicio para la duda, respecto de la sinceridad de la versión de esta señora, de lo que pudo o no haber escuchado mientras miraba la televisión acerca de algo que ni imaginaba podía tratarse de un delito, no solo porque sus dichos fueron siempre iguales, sino porque aparentó ser una persona muy seria con un lenguaje muy claro y coherente del que no vislumbré que quisiera influir en el decisorio ni a favor ni en contra de alguna de las partes, en el proceso.

Por ello digo que la versión que solo ella corría o hacía ruido esa noche por parte del imputado no puede ser real. A todo esto, existieron como dos momentos en el desarrollo del suceso que se le endilga al enrostrado ***********, en uno de los cuales, ********** terminó fuera del departamento, tras los primeros ruidos o “tremendos golpes”, ya que así la vio **********, viendo como aquella se incorporaba con dificultad e ingresaba de vuelta, para que nuevamente se reanudaran dichos ruidos. Y aproximadamente, tal cual surge también del control de los celulares correspondientes a la víctima ********, con el de **********, esta última fue llamada, cerca de las 0:37 hs. tal como también lo contara al Tribunal, diciendo que “*******” la llamó dándole un mensaje, que debo decir me pareció por demás extraño, para alguien que está siendo sometida a una “golpiza” o a la que “están matando a golpes”, según expresiones de ****************.

Por los dichos repetidos por ésta en la Audiencia, aparecen a mi juicio, más compatibles con una “despedida”, como bien lo percibió ********, pero de quien tal vez decide terminar con su vida y no de quien está siendo ultimada por otro. Sin embargo, no tengo más elementos que mi íntima convicción para afirmarlo y el dato, si bien no destruido por la Acusación -tampoco probado- de la existencia de un blíster vacío de “Clonazepam” y botellas vacías de bebidas alcohólicas. (Allanamiento de fs.29/30, haciendo la salvedad que este se practicó recién el día 17 mayo de 2013 y que el hijo del imputado, que dijo ********** fue a buscar ropas para su padre, como el mismo imputado aquella madrugada, pudieron haber cambiado el escenario de los hechos)

V) Hago una digresión aquí, antes de referirme a la llamada, que si bien la existencia de un “blíster vacío” o de botellas vacías de bebidas alcohólicas, bien podrían apuntar a los dichos del encartado –como lo ha hecho notar el Defensor- en el sentido que ************ pudiera haber ingerido más de una pastilla del medicamento que al parecer consumía desde antigua data y que lo pudiera haber hecho tomando alcohol, para repotenciar después los efectos sedativos que esto produciría y que también podría ser cierto que si estaba acostumbrada al consumo de este tipo de benzodiacepinas, podría hacerle falta más de un comprimido y con ello producirle también la -“paradoja”- (Dr. ********) que la medicación primero la pusiera más nerviosa o la excitara y luego recién la calmara (ver testimonios de ********; ********; ******; ******) no tengo más datos que permitan concluir que efectivamente lo hizo.

Por los siguientes motivos: la única que le siente con “aliento” alcohólico fue la señora *******, no se dieron cuenta de esto, ni el testigo *******, uno de los primeros en asistirla con posterioridad, ni aparentemente ******* (quien no estuvo en debate para ser indagado en detalles y acompañó a ********* en aquél momento, fs.27 y 123) aunque a ********* (el primero que la vio tirada en la calle) eso le pareció, ni ******** (médica de la ambulancia) quien expresamente negó haber percibido aliento alcohólico en ella, ni recordaban haberla visto tomar alcohol en otras oportunidades, sus amigos **** y ******. Tampoco quien la había atendido el año anterior en el servicio de Psiquiatría del Hospital de Salud Mental, supo que la misma fuera consumidora de alcohol. (Dr. **********) Ni ******** (médico de la policía) uno de los primeros que asistió al Hospital para el sumario de la Prevención, quien dijo que por lo que le refirieron los médicos de la Guardia del Hospital Escuela, nunca se asumió dicho estado, porque a la clínica no percibieron la interferencia de alcohol al momento de asistirla por lo que era más urgente en aquél momento, que era su “resucitación” cerebral y del paro cardíaco que había hecho, por ello nunca se consideró la posibilidad de hacerle un dosaje de alcoholemia.

En ello participo del criterio de mi Colega preopinante que tal situación no podría habérsele escapado a tantos facultativos en el lugar y en la Historia Clínica no hay una referencia en este sentido, pero ello de todos modos, no implicaría como ha dicho la Defensa, que pudiera haber consumido lo “normal”, algo, “no para alcoholizarse”. Sin embargo, agrego en este punto, también el “blíster” justo pudo haberse terminado ese día, después de una dosis racional diaria e indicada (Vale la pena recordar aquí, que el médico psiquiatra que la atendiera un año antes en el Hospital de Salud Mental, Dr. **********, negó que se le recetara justamente “Clonazepam” porque éste “provoca acostumbramiento o adicción”) o que la botella vacía de whisky o fernet encontradas se hubiesen terminado también antes o porque ya quedaba poco y no porque se las consumieran todas en un día, o tal vez que el mismo Sosa GARCÍA los hubiera consumido solo él, mucho o de a poco, o incluso antes del día del hecho.

Señalo sin embargo, respecto de esto que del informe de fs. 76, efectuado por el Dr. **********, (médico legista de la Policía) el imputado a la mañana del día 14 de mayo de 2013, a las 08:15 hs. “presentaba aliento tipo alcohólico, sin que comportara estado de ebriedad al momento del examen”. Por lo que si a esa hora le persistía el aliento alcohólico es mucho más probable que lo contrario, que las bebidas alcohólicas las hubiera consumido él.

Y porque aunque lo negara el por demás reticente y falaz testigo **************, (de quien entiendo deben ser sus dichos testimoniados y remitidos al Fiscal de Instrucción en turno, dada la posible existencia de “Falso testimonio” art. 275 del C.P.) éste brindó datos a un funcionario policial, *********, quien labró un instrumento público en el que habría manifestado conocer que SOSA GARCÍA era propenso a tomar bebidas alcohólicas y a volverse agresivo cuando lo hacía. (fs. 33)

Este dato aunque pueda ser cuestionable como “informe socio ambiental”, no tuvo por qué inventarlo el testigo **********, puesto que de otro modo, no se explicaría de dónde obtuvo el Policía, los datos de identidad, como su número de documento, si no era el propio ********* quien se los daba, como portero de los tres bloques de edificio en los que éste trabajaba en el año 2012/2013.

Recuerdo aquí que la Defensa (con el argumento que los Jueces no podemos interrogar, cuando lo que se pretendía era una aclaración a una negación realizada por el testigo, frente a la afirmación de un documento público, labrado por un funcionario público como es un policía, aunque su informe formalmente, no responda a lo que se espera que sea un “sondeo vecinal”) impidió una pregunta tendiente a esclarecer si el portero de los bloques de departamentos de ************, dio datos del encartado a alguien aunque no se hubiera tratado, según él, de una “citación de un policía”, cuando empezó de bastante “mal talante”, a decir que él no recordaba haber hablado del tema, negando después a la observación del documento -ya más calmo- el contenido de lo que se le leía.

La teoría “conspirativa” acerca que “debía ser acusado SOSA GARCÍA” de este delito por el que se lo requiriera a juicio, insinuada en el alegato defensivo, como que todo estaba dirigido en su contra, no se sostiene puesto que no hay elementos de juicio para hacerlo, salvo que se suponga que la presión de un grupo de mujeres reclamando lo que ellas entienden por “Justicia”, (entendible desde el dolor que implica perder a un hermano, por el hecho que hasta los propios abogados fueron agredidos verbalmente por defender al imputado), pudiera representar un riesgo o la posibilidad que se inventaran pruebas en contra del mismo.

Ello no cierra con la declaración del propio **************, quien explicó que “no es asistente social”, sino oficial de la policía, que era secretario de actuaciones, que nadie le enseñó cómo se hacían los informes socioambientales y sondeos vecinales y que cumpliendo órdenes del Sumariante, se dirigió hasta el lugar a dónde antes había vivido el imputado, porque alguien les dio la dirección, buscó a quiénes podían saber algo y ninguno de los interrogados sabía de quién se les hablaba. Que el único que les dio datos fue quien se identificara como portero del edificio, que solo volcó por escrito lo que aquél le dijo, sin abundar en más detalles, porque no consideró pertinente ahondar en un interrogatorio, porque no fue lo que le pidieron que hiciera, sino solo reflejar las palabras del único que lo conocía y dijo algo sobre él y la pareja y como los demás no dijeron nada o no quisieron comprometerse, no volcó los nombres o apellidos de los restantes que consultó y no aportaron dato alguno.

Y si bien es cierto, su vecino más inmediato *****, quien manifestó que vivía enfrente y que las puertas de los departamentos, alejan bastante los ruidos, nunca se enteró que aquél tuviera problemas con su pareja o con otros vecinos, nada me permite dudar, solo la reticencia manifiesta de ****, que lo que volcara ***********lo hubiera dicho aquél y que puesto enfrente del propio imputado en la Audiencia, no quisiera reconocer que había hablado de aquél, contando los inconvenientes que generaba con otros vecinos y discusiones con su pareja, cuando tomaba, porque cuando no lo hacía era un vecino “muy reservado”.

Si bien no alcanza como manifestación para considerar una prueba plena y como indicio es también muy débil, no nos permite ello descartar que quien pudiera haber consumido esa noche fuera el propio imputado y tal vez de más, pues el aliento alcohólico le persistía a las 08:15 hs. del día del hecho.

VI) Volviendo a esa noche y madrugada posterior, por alguna razón sea discusión, pelea, antes o después de los “tremendos golpes”, porque ello no fue acreditado a ciencia cierta, hubo nuevamente una desarmonía entre ellos, un episodio que dio razón suficiente a *********** a llamar a su hermana ******* desde un celular que la propia *******le había facilitado, porque según sabía por los dichos de otra hermana (********), aquél había arrojado el celular de ************ contra el piso y se lo había roto, en una pelea o supuesto ataque de celos.

He aquí lo que dijera **************** haber escuchado de su hermana y que me llamó la atención: que “la quería mucho”, que “cuidara de su hija”, “que no la olvidara”, “que no la buscara” porque “de ésta no salía”, que “para ella ya no había solución”. Es de suponer que para decir todo esto sin interrupciones, estuvo en aquél momento afuera del departamento, o en un momento en que aquél no le pegaba, en el momento en que el propio imputado le abrió la puerta para que se fuera y ella permaneció en el descanso de la escalera, desde dónde la vio *************

Sin tener la certeza parece ello probable, porque la propia **************** dijo entonces que como “de fondo”, escuchó que “una puerta se abría” y que tras ello, escuchó una serie de insultos a su hermana por parte de SOSA GARCÍA y amenazas con “matarla a ella y a su familia”, a los gritos. Pero aunque no se tiene la certeza del momento en sí, antes o después que la viera **********, lo cierto es que la llamada alertó a ******************, quien como le refirió al Tribunal, conocía de episodios previos de violencia en la pareja, que aquél le pegaba o la sometía y que aquella, “enamorada” u obnubilada, consentía y no le ponía fin, volviendo con él, tras algunas separaciones, en la esperanza de que cambiaría, pues decía su hermana que aquella le refería que SOSA GARCÍA “había sufrido en la vida”, reparando en la “pérdida de un hija” (testimonio de **************)

Es probable, que la versión dada por ************** luego a su propio marido ************* y a su hermano ********** (a) **** a quien a su vez, ella llamó por teléfono porque su hermana había cortado y no podía restablecer la comunicación con ella, sobre lo que estaba sucediendo en el domicilio nuevo que no conocía, fuera “exagerada”, en el sentido que aquella no le hubiera contado con textuales palabras que la “estaban matando a palos” o algo así. En este sentido *************** no lo desmintió, pero fue tenaz cuando al interrogatorio de la Defensa, le respondió que: ¿qué esperaba que le dijera a su hermano? si ella escuchó la voz de quien ella sabía era el novio desde hacía año y medio aproximadamente, que le decía barbaridades como que aquella “cogía con todo el mundo y que la iba a matar a ella y su familia”.

Mientras le pedía ************* que le diera el domicilio, aquella le cortó o se cortó la comunicación, por esa razón se refirió de ese modo a su hermano, quien era el que podía saber a dónde estaba y podía salir a buscarla ya que ella estaba con su marido y tenía un hijo pequeño.

Debo admitir que me ha resultado extraño que si aquél la estaba golpeando tanto, o ya lo había hecho, no lo hubiera dicho concretamente *********** eso, pero de todos modos, si sumamos esto a los “tremendos golpes” que escuchara ***********, evidentemente algo ameritó la alarma de ************* para molestar a su hermano en aquél horario de madrugada, además, de la historia de violencias de las que ella tenía conocimiento no tanto por la propia ***********, sino más por *********, quien al parecer por haber vivido antes con **************, tenía más contacto y era más confidente de esta última. Y a tenor de lo que sucedió después, fue acertada la movilización que desplegó esa noche, en su entorno familiar. Por lo que más allá de la animadversión entendible desde lo humano demostrada por ella en debate, hacia la figura del imputado, no puedo suponer falaces sus expresiones acerca de las amenazas que escuchara por el celular.

VII) También en debate, el marido de esta última, ***************, comentó sobre la llamada de esa madrugada y la expresión que había utilizado su mujer para referirse a lo que estaba sucediendo con “******” y que inmediatamente ésta se puso en contacto con el hermano para que la buscara y del llamado que con posterioridad recibiera del propio celular de **********, de una persona diciéndole que habían trasladado al Hospital, a la hermana.

VIII) Y el propio *************** dijo que al recibir el mensaje de “************” le alertaba que “el marido de ******” le estaba “pegando e iba a matarla a ella y toda la familia”, sin que entonces supiera que ****** tenía una relación con un hombre que era violento con ella, según afirmó, se enteró de todo esa madrugada.

Pretendió averiguar con su otra hermana ***********, cual era la dirección a la que hacía poco se había mudado “*****”, porque él no la conocía y comentó que aquella tampoco sabía. Que consultaron con la hija de “*****”, quien vivía con su padre de apellido **************, en el mismo terreno de la familia ************, de nombre también ***************, a quien no le comentaron exactamente lo que pasaba, porque era menor, pero obtuvieron de ella el número de “***********” (SOSA GARCÍA). Y en el ínterin que aquella le mandaba un mensaje de texto con el número, había ido a la Comisaría de la Mujer con la pretensión de denunciar, pero sin los datos de la dirección, la Policía les dijo que no podían brindarle asistencia, hasta que acompañado por ***** lograron comunicarse con SOSA GARCÍA, haciéndose pasar aquella por**************, diciéndole que sabían que él, le había pegado a la hermana, porque ella le había llamado y que la comunicara porque tenía el celular apagado, contestándole éste tras cortar la comunicación y ya con diálogo con ***********, que su hermana ya no estaba, pero que él igual quería hablarle y le pasó su dirección.

Por ello con su moto, afirmó haber llegado al domicilio de calle Jujuy, viendo a un hombre sentado en el cordón de la vereda, pero siguió de largo y en una esquina se detuvo para preguntarle a dónde estaba, a través del celular, siendo visto en ese momento por tres personas, una de las cuales se identificó como “el oficial Caro” que le preguntó que era con una chica a la que habían encontrado tirada y trasladado en ambulancia, hasta el Hospital Escuela, contándoles que era su hermana y que el sujeto que al parecer estaba en la calle, sería el novio de aquella, qué él no lo conocía, narrándoles a su vez, lo que sabía, siendo aconsejado por quien dijo ser “el oficial CARO”, que no se acercara, que fuera al hospital o a hacer la denuncia, mientras que llamaban a la Policía para que buscaran a esa persona, que a la sazón habían visto salir y entrar de la casa en dirección en la que se hallaba sentado en el cordón de la vereda, cuestión que sucedió finalmente, ya que poco después y antes de retirarse hasta el Hospital, RAMÓN VERÓN vio llegar a un patrullero que “alzaba” al sujeto, sorprendiéndose después cuando lo volvió a ver en el Hospital Escuela.

En este tramo, en parte, coinciden los dichos con los del propio imputado, quien explicó por qué subió y bajó de la escalera del domicilio de **********. Que mantuvo contacto con el hermano de quien fuera su pareja y que fue abordado por un sujeto que le preguntó qué hacía ahí sentado, informándole que vivía en aquella casa, siguiendo el sujeto de largo, cuestión que corroboró a su turno, al declarar el testigo, inspector de tránsito y primero en asistir a *****, *********, quien efectivamente admitió, haberse acercado a preguntarle a SOSA GARCÍA, qué hacía allí y a dónde vivía, así como admitió presentarse como “oficial de tránsito”, para que le hicieran “más caso” y también corroboró el encuentro con el hermano de **********.

IX) Volviendo a los indicios de lo que sucedió esa noche dentro del ámbito de esas cuatro paredes, tenemos que tomarlos de las declaraciones testimoniales que refirieron que cerca de las 01:00 hs. o poco más, ***** se retiró del domicilio caminando “bien y derecho”, para sorpresa de la propia ********** y que de esa manera transitó la media cuadra restante, momento en que desde atrás fue observada por ************* y ************, este último sereno de la cuadra, quien se hallaba tomando unos matos y charlando con aquél, en un kiosco que por entonces, tuviera y al día de hoy no existe, o no es más atendido por **************, quien reconoció en sede judicial, en su declaración testimonial, brindada con la presencia del defensor, (fs. 27; 123/124) haber escuchado que sus compañeros esa noche, referían sobre una chica que caminaba por calle Jujuy pero que no la habían visto pasar por delante de ellos, que se preguntaban si salió al parecer del inquilinato, que él no llegó a verla, por su posición en el kiosco, pero que en debate, tanto *********** y *********** recordaron haberla visto caminar, sin que nada en la caminata de aquella les hiciera suponer que algo andaba mal.

Sostuvieron que a los veinte minutos o tal vez media hora (*********) llegó al quiosco, **************, un joven que en la audiencia reconoció esa circunstancia, les avisó que había visto una señora tirada en la calle, que se acordó que ellos estaban allí, para ver qué podían hacer, porque él estaba llamando al “911” por su celular y no lo atendían.

En la audiencia afirmó que había autos que pasaban, gente que miraba y nadie se detenía. Se dirigieron entonces los tres amigos junto a “”, en dirección a dónde este les había indicado, lugar que figura en los croquis (fs.11 y 296) y que sería la esquina contraria a la que ellos estaban, (*** y *****) es decir, por ***** y *****.

Advirtieron entonces, que se trataba de la misma chica vestida con ropas celestes pantalón y campera, que antes habían visto. Sostuvo CARO que por ser inspector de tránsito y haber trabajado para los “DTS” en la “época de Tato” en la que “recibían instrucción en primeros auxilios”, se agachó a dónde estaba la chica tirada, no dejando que nadie la tocara, para evitar que pudieran afectarla si tenía algún tipo de lesión, comentado que ella estaba al lado del cordón de la vereda, cuestión que se vislumbró también en la inspección ocular (fs. 10 y fs 266/267) y en las fotografías que entonces se tomaron (fs.277/282). Que estaba sobre la calzada, que le tomó el pulso y lo mismo aseveraron los dos testigos comparentes, ********* y************ quienes dijeron haberse mantenido parados a un lado, a unos dos metros, dijo **********, sin interferir.

X) Fue entonces que le preguntó el testigo ********, algo que no dejó de sorprenderme, dada la situación, estimando que lo más lógico hubiera sido interrogarla ya que estaba tirada en la calle con la cartera a un lado en el suelo, si algo le había sucedido, si algún auto o moto estuvo a punto de chocarla o la chocó efectivamente, o bien, si fue víctima de un robo, dada la sí habitual violencia callejera, de la que dan cuenta diaria todos los informativos y medios masivos de comunicación, sin embargo, dijo ********** que: “como estaban de moda los hechos de violencia de género” le preguntó si “el novio o el marido le había hecho algo”. Causó mi sorpresa que comenzara preguntándole por lo menos obvio, no porque estos casos lamentablemente no se den con mucha más frecuencia que lo que se supone.

No obstante, luego explicó que no fue solo eso lo que le preguntó, sino que se dio cuenta que estaba como golpeada, dijo haberle visto como un rasguño al lado de la nariz, “como que le faltaba piel” y que sabía que en esos casos, “no se puede dejar dormir a la persona”, entonces, le preguntaba; “quién era”, “a dónde vivía” y “si la habían golpeado”, en definitiva, sobre lo que le había pasado.

En igual sentido declararon ************* (debo admitir con la Defensa, de manera bastante “inentendible”, quizás por su estado nervioso o por su escasa instrucción, reflejada en su manera enrevesada de expresarse y ***********, joven que admitió que ***** le preguntaba estas cosas, pero que él no entendía lo que aquella decía porque “se baboseaba toda”. Pero sí a preguntas manifestó verle roja la piel de la cara y las manos y no recordaba en qué lugar le vio moretones.

En tanto, ************** reconociendo que le salía “baba por la boca”, “un hilito de sangre por la oreja”, mientras llamaban al “911” y al “100”, pidiendo que llegara una ambulancia y la policía, escuchó que ***** lograba que aquella dijera que era “********”, que “era del Pujol”, “que tenía una hija”. Aunque admitió ********** que algunas cosas le entendió no a ella, sino a ********** que se las repetía en voz alta y al parecer, ella asentía con movimientos de su cabeza. Pero lo que sí le escuchó decir a ella, era “que le dolía la cabeza”, porque “le pegó contra la pared, mucho contra la pared”, balbuceando eso, tres veces.

**********, más preciso dijo que aquella logró balbucear que: “el marido le golpeó la cabeza contra la pared, mucho”, “que le dolía la cabeza”, “que quería defecar”, ante lo que aquél le decía que se quedara tranquila, que aguantara, que “estaba en buenas manos”, que enseguida llegaría la ambulancia.

Los tres testigos y en su oportunidad, también el incomparente, afirmaron que le empezó a salir espuma por la boca, “exceso de saliva” (como refirió la dra. ***********). Una “tirita de sangre”, de la boca (***) del oído o de las fosas nasales, (para *************) y que comenzó a “convulsionar” (******)

Sin embargo, **********, la emergentóloga de la ambulancia, solo recordaba la salivación excesiva y el cabello húmedo de la mujer que tenía adelante, por el pavimento mojado, no porque se hubiese lavado la cabeza –aclaró- pero no recordó haber visto sangre en ningún lugar del cuerpo, aunque dijo que no la desvistió, ni revisó otros lugares de su cuerpo y que tampoco le vio nada que le llamara la atención en el rostro de aquella. Excusándose que por la urgencia del cuadro clínico y la falta de luz suficiente, que sí tenía en la ambulancia, hacía que al verla inconsciente procediera a revisar las vía superiores (boca y nariz) para observar que no tuviera obstruidas para pasarle oxígeno en forma inmediata y que por ello no se percató, sino hasta que ya estaban en camino al Hospital, con “Código rojo”, que la paciente, era conocida de ella, que justamente era una compañera del Servicio de Ambulancias Municipal, del “107”. Pero que no era que no la conoció porque tuviera algo cambiado o tuviera algo en el rostro que la impidiera reconocer, como al parecer lo entendió ***************, otra de las compañeras del trabajo de **************, cuando declarara a su turno.

Como antes afirmé, ninguno de los presentes sintió olor a alcohol, quienes fueron los que más cerca estuvieron de ella. En tanto, llegó la Policía, el agente tomó su celular de su cartera, presenciando ******** esto y procedió a llamar al último número que se observó en el directorio, como contacto llamado, a ese avisaron de la presencia de esta persona en la calle y que la ambulancia la trasladaba al Hospital Escuela, que resultó ser el celular de ************, como aquella lo reconoció en su oportunidad.

XI) Luego refirió ************** el episodio de la persona que en la oscuridad de la cuadra de *******, a la altura de dónde antes habían visto caminar a la chica, por “la colilla del cigarrillo encendida”, se dio cuenta que estaba y observaba sin acercarse, un hombre y a él le dio la impresión que “algo tenía que ver” con lo que había ocurrido, añadiendo que para entonces, ya **************, como aquél mismo lo admitió se había ido, en tanto los amigos luego que retiraran a la mujer, se dirigieron nuevamente para el quisco. Pero dijo ********** que como se quedó con la duda, se dirigió a esa persona a la que recordaba como de su edad, unos cincuenta y cuatro años, de anteojos, sentada fumando en el cordón de la vereda, y que le preguntó directamente a dónde vivía, porque “él vivía en esa cuadra y no lo conocía” y “como pasaban cosas raras en el barrio”, indicándole el sujeto entonces, el portón de reja antiguo de la casa de doña “************”. (Por *************) Afirmó que esta persona estuvo allí cuando llegó la ambulancia por lo que debió haberse dado cuenta de que algo pasaba. Esta circunstancia también fue narrada con su complicada forma de hablar por *************, quien en el debate dándose cuenta que le costaba hacerse entender, pidió las disculpas del caso, siendo notable su estado de nerviosismo, pero al que no le atribuyo ningún origen particular, ya que podría haberse debido también al solo hecho de estar en un Tribunal abarrotado de personas que lo escuchaban, sin que sea dable suponer como lo entendiera la defensa, que fue falaz en sus dichos.

XII) Estos dichos provenientes de testigos de oídas retransmitieron lo que la propia víctima dijo que le pasó, si bien no tienen el peso conviccional del testigo presencial, no dejan por ello de tener valor probatorio en orden a lo que pudiera haber ocurrido a los fines de la averiguación de la verdad y en ello coincido con la apreciación de quien me precede en el Voto, que la misma no comentó que hubiera consumido alcohol con algún fármaco, sino que fue golpeada.

De los mismos surge que “el marido” –novio o pareja- le pegó mucho contra una pared”. Si bien cada testigo pudo haber teñido lo escuchado con su propia subjetividad, enterados luego de lo que sucediera a la pareja a través de lo que pudiera haberles contado ***********, no por ello se invalida que SOSA GARCÍA le pegó esa noche a *********.

No se corroboró sin embargo de estos dichos, ni de lo que pudiera haber escuchado *************** por el celular, cómo fue la mecánica de producción de los “muchos golpes contra la pared”. Si bien se supo de “golpes tremendos” y caída de sillas, no se pudo establecer el número de veces, si repitió tres veces lo mismo porque era solo lo que le salía en el balbuceo antes de perder la conciencia, tal como ya la encontró *********, al llegar con la ambulancia, o si como dijera **************, a quien no se lo pudo indagar en debate, ella misma dio a entender que fue en tres ocasiones distintas, porque faltaron más datos objetivos para poder reconstruir todo el acontecimiento causal en el que entonces, por mucho alcohol o poco y por mucha o poca medicación que hubiera consumido ***********, no fue ajeno SOSA GARCÍA, al episodio que terminara con ella caída en la calle y aún cuando en la caída en la calle, bien pudiera haber terminado también lastimada.

Recuerdo aquí, que ********* no advirtió nada compatible a un golpe y ********* una lesión como rasguño en la cara, ******** enrojecimiento de la piel de la cara. Que según *********** ingresó por Emergencia del Hospital Escuela, con un “score de Glasgow de 3 sobre 15 o 4/15”, “no respondía ni al dolor ni a nada”; no recordando quién fue el médico que la recibió en la Guardia, pero sí recordaba que la intubaron en forma inmediata, que si no hacían eso, en ese mismo instante, podía morir. Ella en la ambulancia solo le podía suministrar oxígeno por una mascarilla, pero no tenía ni tienen al día de hoy, tantos elementos adentro del móvil, sino lo básico, y añadió que habló con el Dr. ***********, por ejemplo, que era uno de los que la atendía, que le dijeron que el pronóstico era reservado, pero estimando que alguna mejoría pudo haber tenido después, porque para ella que “abriera los ojos”, aunque estuviera “ciega” y que “al parecer reconociera las voces”, lo era, que de eso se enteró preguntando por ella, un día que llevó a otro paciente al Hospital y que eso también comentaban los compañeros de trabajo, mencionando a *********** y**********.

Y afirmó a preguntas que un traumatismo, golpe o contusión pueden producir un cuadro de salivación abundante, y que la ingesta de psicofármacos o alcohol, “no conocía como sería la curva o cascada para llegar a la inervación del sistema autónomo que provoca la salivación”. A diferencia del relato del perito de parte, **********, quien para él la ingesta de “alcohol con Clonazepam” era lo que provocó con más probabilidad que se broncoaspirara.

XIII) Resultó crucial entonces, como elemento probatorio la Historia Clínica de la occisa, obrante a fs. 157/199, N° 740840, en la que se dice que ingresó a dicho nosocomio el día 14/05/2013 en horas de la madrugada, siendo las 02:45 horas aproximadamente, relatándose en la misma que fue encontrada en la vía pública, presentando al ingreso: “Trastorno del Sensorio” “Glasgow 7/15”,” con insuficiencia respiratoria y ventilatoria, sin apertura ocular, sin respuesta verbal”. Que al efectuarse “el TAC” (tomografía axial computada) del cerebro, “impresionó edema cerebral difuso”, por lo que luego de interconsulta a Neurología se decidió su “ingreso a la Unidad de Terapia Intensiva, con el mismo score neurológico, con ARM, (asistencia respiratoria mecánica) indicándose tratamiento anti edema y de reanimación cerebral” Manteniéndose expectante la posibilidad de neurocirugía, evolucionando luego “con mejoría del score neurológico, diagnosticándose durante su internación sepsis a foco pulmonar a pseudomona, cumpliendo esquema antibiótico, continuando con ARM, estable hemodinámicamente”.

Con posterioridad -se lee en la misma- esa hemodinamia fue variando y volviéndose inestable, decidiéndose también en forma inmediata a su internación su “intubación orotraqueal”. Haciendo otro paro cardíaco, después de su ingreso viéndose afectada luego la paciente por lo que sucede con el “síndrome posparo” que provoca, como lo han explicado los galenos en la Audiencia, descompensaciones de todo tipo en el funcionamiento de los órganos nobles y tras ello ya el día 19 de aquél mes y año, sufría un “shock séptico a foco pulmonar” por la presencia de bacterias “gram positivo”.

El “score de Glasgow” (escala que toma en cuenta tres parámetros, el motor, la vista y el habla para determinar el grado de conciencia de una persona, en el que el 3 es la puntuación más baja y quince sería el de una persona absolutamente consciente) también fue variando, pero de acuerdo a lo que informaron los Dres. ******* y************** en la Audiencia, “nunca salió del coma”, o si se quiere de un estado vegetativo, aunque hubiera hecho apertura ocular espontánea, sus pupilas estaban a veces “reflectivas” y otras “mióticas”, por momentos sin movimiento motor y otras con escasos movimientos. (Lo que pudo haber llevado a pensar como lo refirieron sus hermanos en la Audiencia, como su amiga ******** o el mismo jefe de la occisa, Sr. ********, o la propia Dra. ************ que podía mejorar, aunque no era esto lo que le decían, los médicos, solo porque albergaban la esperanza que sobreviviera, pero como se afirma más adelante, en la Historia Clínica al día 20 de mayo de aquél año ya la sepsis era severa y el resultado fatal previsible.

XIV) Cobran especial relevancia también los informes que la Policía labró el mismo día 14 de mayo a las 04:10 hs. dejándose en el acta circunstanciada mencionado que el médico de Policía de turno, Dr. ********* del Hospital Escuela examinó a ******************* y que la misma presentaba hematomas en la “zona oxipital” (debió decir “occipital”) “mentoniana”; “Mentón”, “superficial y cóagulo cerebral con deficiencia respiratoria”). Estableciéndose en la Audiencia al interrogatorio del Dr. *********** que en verdad no hay “una zona” occipital- mentoniana, sino que son dos y que fuera de estos dos lugares, el mentón y el edema cerebral en la región occipital no había advertido ningún otro signo o síntoma corporal o lesivo de la descripción de todo el cuadro clínico que ellos estudiaron para contestar las preguntas que se les formularan.

Esto tiene importancia por su conexión con lo que ************ mencionara antes de entrar en coma, que en el mentón y en el hueso posterior de la cabeza, ubicado sobre el cuello tenía dos hematomas y que según *********, a eso podía deberse que se escribiera como diagnóstico: “Politraumatismo”, porque no era uno. Lamentablemente la Fiscalía y la Querella, aunque lo propuso, desistió de llamar a los médicos que la atendieron en un primer momento para que explicaran más detalladamente en qué consistían estos “politraumatismos” o si había más.

El Dr. ***********, médico de la policía dejó constancia (fs. 39 y fs. 233) que la había examinado el día 14/05/12, a las 00:39 hs. explicando en debate, que eso fue un error material, la colocación del día, porque la revisó al siguiente. En dicha oportunidad informaba que la paciente se hallaba decúbito dorsal (es decir, boca arriba) con asistencia mecánica respiratoria, con monitoreo cardíaco. Presentando una “equimosis en región geniana derecha; en región submaxilar derecha de 4x5. 3° y otra equimosis en región supra clavicular derecha de 4x5 cm aproximadamente”. Que se le había realizado Tomografía Axial Computada, constatándose “edema cerebral”. Que las lesiones eran compatibles con las producidas por o contra objeto romo y duro, revistiendo carácter grave.

Sin embargo, en debate explicó que posiblemente fue “error del escribiente”, que pusiera en el informe que “no ponían en peligro la vida de la nombrada”, porque “sí existió ese riesgo” y que el tiempo de curación o inhabilitación, salvo complicaciones, era mayor a treinta días, sujeto a evolución y tratamiento médico.

Aclaró también que no presentaba signos ni síntomas clínicos de estado de alcoholización, al momento del examen. Contestando en la Audiencia que no practicó ningún dosaje sino que “la clínica” le llevaba a suponer que no fue ese el estado en el que entró y luego una vez más, hacía ver que debió tratarse de un “error” de quien pasó en limpio sus anotaciones del cuaderno a dónde vuelca sus observaciones ya que por día –afirmó- “tienen que pasar en limpio alrededor de doscientos informes” para los distintos Juzgados y Comisarías, porque después asentaron que “estaba en condiciones de prestar declaración” y ello tampoco fue así.

Más allá de la desprolijidad absoluta y la falta de control sobre lo que se mandaba como informe y lo que firmaba el Legista, siendo responsable como funcionario público, debo señalar que el médico observó la “equimosis” o enrojecimiento en la “región geniana”, en la cara y en el “maxilar” hacia abajo y otra en la “zona del hombro”. Y como informó fue producido por algo romo y duro o contra algo de ese tipo, que no existe manera de aseverar si se golpeó sola como con una caída, o bien porque alguien le infligió esos golpes.

A su vez se lee a fs. 199, que presentó al ingreso: “hematoma, en cara, cráneo, cuello, tórax”, señalado con “cruces” asentadas en los “casilleros” correspondientes a una “mini evaluación”, firmada por un médico de apellido ************, que nadie pidió compareciera a la Audiencia a dar explicaciones ya que al parecer señalaba un lugar al que ninguno había hecho referencia, como el tórax.

A fs. 200 existe un certificado firmado por otra galena del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial, Dra. **************, del 6 de junio de 2013, en el que dejaba constancia que mantuvo una entrevista con el Dr. **********, especialista del Sector de Cuidados Intensivos de la U.T.I. del Hospital Escuela, que decía que la misma entró con “politraumatismos”. Sosteniendo en dicho examen que habiendo respondido al antibiograma realizado por el germen hallado en su cuerpo, experimentaba “paulatinas mejorías respiratorias y cardíacas”.

Por último y mejor explicado obra el informe del Dr. *************, legista también del Cuerpo Forense del Poder Judicial, quien (a fs. 298/299) constituido en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Escuela, en fecha 18/06/2013, accedió a la documental médica y estudios realizados, así como entrevistó a los profesionales que la asistieron a ********, informando que se hallaba decúbito supino (dorsal) obligatorio, con triple vía, plan de alimentación parental, con sonda nasogástrica, con asistencia respiratoria Mecánica (ARM). Neurológicamente se encontraba reactiva, se movilizaba espontáneamente, presentando un Glasgow de 10/15, sus signos vitales estables, con los miembros muy edematizados, en la región anterior al tórax se visualizaban las improntas del cardiodesfibrilador, producto de un paro cardiorespiratorio. Y se apuntaba respecto de las lesiones con las que ingresó, que las mismas eran: una “Placa equimótica de 4x5 cm., en región geniana derecha (pómulo). Otra de 4x5 cm aproximadamente, en región supraclavicular derecha”. – Y “Hematoma occipital”, y que “según relato del médico que la evaluó en el ingreso a la Unidad Terapia Intensiva, se trataba de un Proceso Inflamatorio Edematoso, sin contenido hemático (chichón) ubicado en la región occipital.”

Es decir, para que quede más claro, no existió la colección de sangre que a nivel superficial en cabeza formaría lo que sería un “chichón”, pero sí existía un hematoma externo y un edema interno, a nivel encefálico, además de corroborarse que en la cara tenía las huellas de un golpe, sea más sobre el pómulo, o más sobre el mentón y que tenía otro a la altura del cuello por sobre el hombro derecho. Y aclaró que el diagnóstico de ingreso fue un “Traumatismo Encéfalocraneano Grave” lo que se evidenció por estudio tomográfico en el que aparecía un “Edema Cerebral Difuso”. (Explicando en debate, tanto los Dres. ************ como ************ que eso significaba que no era localizado, sino extendido)

También dejó constancia el Dr. ******** que esta lesión sufrida en cráneo, “era la que provocó su estado neurológico complicado”, reuniendo las características de “Lesión Grave”. Que “el origen de las mismas era traumático”, debiéndose haber producido con o por o contra objeto romo y duro.

Hasta ese momento no podía especularse con las secuelas probables, puesto que se trataba de un proceso dinámico y evolutivo, con posibles complicaciones dada la gravedad del cuadro. El pronóstico era totalmente reservado. Y a modo de síntesis dijo el Dr. ********** en Debate, que por lo que se leía de la Historia Clínica no obstante el ascenso experimentado en la escala de Glasgow, en realidad nunca salió del coma, siendo que este cuando que se prolongó por mucho tiempo, tiene una incidencia de mortalidad de hasta un 70% (*******)

Estos dos traumatismos, son los que evidentemente visualizaron como enrojecimiento en piel, o rasguño cerca de la nariz, (región geniana) cerca del pómulo y la región maxilar ******** y ******, además del cercano a la clavícula.

XV) Internamente, en la región occipital, el edema cerebral, a la postre y con la autopsia, (fs. 466/ 480) el estudio histopatológico del cerebro y de marcadores (613/616) fue posible verificar como lo refirió la Dra. **************, que la “injuria o daño cerebral” había producido “lesión de axones de manera difusa”.

Sobre el punto hubo versiones encontradas a las que me referiré, en tanto acreditan o no parte de lo que pudo haber sucedido esa noche con **********, puesto que como también lo reconocieron las forenses que practicaron la autopsia, particularmente, la Dra. *************, cuando se realiza la autopsia de un cuerpo séptico y que estuvo tantos días en internación, hay una serie de datos de los primeros momentos que se pierden indefectiblemente.

Señalaron ambas sin embargo, que a diferencia de lo que acontece con otros casos, dónde la “causa” de la muerte es clara, en éste se hacía necesario no solo realizar un estudio “macro” del cuerpo, sino también “micro”, que esa es la especialidad de la forense **************, quien es anátomo patóloga. Pero como el Instituto no cuenta con los medios para realizar un estudio tan complejo como el de “inmunomarcación”, remitió “tacos histológicos” del cerebro, explicando el proceso que realizó para obtenerlos y derivarlos al Instituto Médico “Alexander Fleming” en Buenos Aires. Que antes pidió autorización telefónica a la Juez de Instrucción y los medios económicos al Superior Tribunal para que autorizaran, pues son estudios caros. Por otro lado -aclararon ambas- que ello está en el Protocolo de Actuación del Cuerpo Médico Forense, en el sentido de cómo deben realizar las autopsias, para poder informar debidamente al Juez las causas de muerte. Que en este caso la autopsia “no estaba completa” si faltaba este estudio más detallado.

Pero quedó claro de sus dichos que cuando derivó el Protocolo de Autopsia a la Juez de Instrucción con las fotografías correspondientes, los resultados de ese estudio histopatológico aún no habían sido recibidos por el Cuerpo Médico Forense, pero que ello no impedía que lo que ella asentara como “Consideraciones Médico Legales” de la Autopsia fueran sus apreciaciones a lo visto en el examen “macro”. Añadiendo que el “daño axonal difuso” lo que revelaba era la “magnitud” o la severidad de la lesión cerebral, del edema que observaron en ambos lóbulos cerebrales en la zona occipital.

No se deja de reparar lo lamentable que fue que a la hora de instrumentar los pasos legales que dan los médicos para dejar constancias de las operaciones que realizan, no labren actas, ni oficien de manera que en el Legajo judicial quede asentado el procedimiento para el control de las Partes sobre la pericia, pues que las mismas la más de las veces, son actos irreproducibles y definitivos, pero como se dijo en el Debate, las Partes conocieron oportunamente estas circunstancias, no hicieron planteo de nulidad oportuno, sino que por el contrario sobre esto solicitaron la intervención de otros peritos para que volvieran a estudiar a tenor de todas las constancias de la causa, lo vertido tanto por ********* y **********, como lo enviado por el “Fleming”, la Historia Clínica y las testimoniales, por lo que mal podía considerarse que el Tribunal no pudiera conocer de este medio probatorio, cuando también de ambas partes de la Autopsia se expidieron y así fueron interrogados, no solo estas dos forenses sino los testigos ************ y ****************.

No obstante la “informalidad” demostrada, no se puede dudar del profesionalismo y conocimientos de las mismas, sobretodo en anatomopatología, tal y como lo reconociera el propio médico, perito de parte Dr. *************. Así dijo ella que a su juicio la muerte de la persona se originó en un “traumatismo encéfalo craneano” –aunque tuvo que admitir en Debate, que eso en la autopsia que significa “ver por sí mismo” (***********) “no vio”, sino que lo dedujeron de la Historia Clínica, como lo dijo con claridad *****, no recordando en el punto ************** si se les facilitó la Historia Clínica, o fue en un “ateneo” con el resto de los forenses, de donde lo dedujo. Que ese “traumatismo” provocó su internación en Terapia Intensiva del Hospital Escuela, que ese traumatismo provocó un “cuadro neurológico grave” que “evolucionó tórpidamente”, “desencadenando sepsis y lesiones parenquimatosas multiorgánicas, durante la internación” que la llevaron al óbito.

Lo que sí vio, fue el edema cerebral que a su juicio, “solo se pudo haber formado por un trauma”, como sinónimo de contusión y no de otra manera. A lo que en su oportunidad el Dr. ******** reafirmaría diciendo que suele ser lo más usual, que no se planteó la existencia de otras hipótesis posibles, porque “no era lo que surgía del material que le dieron para contestar preguntas”, según observó a la Defensa, por ello no hizo otras especulaciones.

En tanto, para el perito de parte solo se pudo haber desarrollado a partir de una caída que pudo haber sucedido solo por el consumo de alcohol con remedios tranquilizantes como el “Clonazepam”, porque ello le provocaría mareos, llevándola a perder el equilibrio o la “verticalidad”, luego a su modo de ver, la broncoaspiración podía haberla llevado a lo mismo.

XVI) Jugó aquí en el exhaustivo interrogatorio al que fueron sometidos todos los médicos que transitaron por el debate, (dejando de lado los que volvieron a revisar los puntos controvertidos entre ********* y ********) la posibilidad de la existencia de “axones rotos” en dicho edema -que los hubo según el informe histopatológico- pero que no puede decirse se rompieran ya entonces y por “esa caída”. Y en este aspecto, tanto el Decano de nuestro Cuerpo Médico Forense, como el perito de parte debieron admitir lo muy raro que sería que dicho daño axonal difuso (en adelante, DAD) se produjera con una simple caída, porque haría falta un “rebote” de la masa encefálica para que ello ocurriera.

En síntesis, los médicos explicaron que el DAD se produce por la acción de fuerzas “cizallantes” muy bruscas o violentas a las que se somete la cabeza de una persona, “como quien sacudiera un huevo sin romper la cáscara” (dio como ejemplo ************) por fuera estaría normal pero adentro clara y yema se habrían roto. Con la masa encefálica pasaría algo similar, la “cola de la neurona” que es el axón se cortaría al sufrir estiramiento y se retraería, provocando un “cortocircuito”, corte de la sinapsis eléctrica, como cuando un “cable se pela” (al decir de **************) y esa parte del cerebro se “muere”.

Alguien podría recuperarse tras un DAD, coincidieron ambos profesionales, pero indefectiblemente, le quedarían secuelas, podría no recordar, caminar o hablar, dependiendo de la extensión del daño y de la zona afectada del cerebro, pero lo que no tiene es regeneración celular. Lo más común para ************ es que este tipo de lesiones cerebrales acontezca en los accidentes de tránsito, el famoso “síndrome del latigazo cervical”, en que la persona es golpeada de atrás y por la inercia el cerebro golpea hacia adelante y hacia atrás luego, pero hizo ver que en el caso, la víctima no tenía lesiones en la parte frontal.

Descartó que pudiera ser producto de un “zamarreo”, como sí lo había planteado ***********, porque en principio para que una persona pudiera provocar a otra semejante lesión, debería poder observarse otro tipo de lesiones en cuello –según él- lesiones cervicales, porque existiría un movimiento reflejo por parte de la víctima a ofrecer resistencia endureciendo los músculos de esa zona del cuello y nada de esto existía según la Historia Clínica. En vez, si bien dijo era más factible que esto se produjera en niños, no descartó el Dr. ********* que un sacudón o zamarreo muy fuerte pudiera ser posible en adultos.

Pero ambos a su vez, a preguntas contestaron que si bien la bibliografía médica era casi conteste en atribuir la existencia de DAD, a un traumatismo, se sabía que hoy en día se abandonaba esa postura porque también podía aparecer el DAD de modo no traumático y nuevamente, mientras para *********** en sus años de forense, jamás observó ese daño producido de modo no traumático, para los otros dos era posible. Según ************* la “broncoaspiración” podía provocarlo y para ************* no sería originado en eso, pero sí la septicemia podía provocarlo.

Con ello entonces se vislumbra que el indicio de la existencia de “daño axonal difuso” que da cuenta lo grave del edema cerebral, tampoco indica de manera unívoca que hubiera existido desde el principio, sino que podría ser consecuencia del cuadro de septicemia que finalmente la llevó a la muerte. Por lo que no me permite tener por cierto que en ese domicilio de *****, SOSA GARCÍA por caso, zamarreara muy fuerte a **************.

Tampoco si tomó su cabeza para estrellársela contra la pared una o varias veces, porque en dicho caso, hubieran aparecido “chichones” y sería muy extraño a mi juicio, que todos los golpes hubieran ido a parar a la misma zona occipital y no a otro hueso más débil de la cabeza como los parietales, o temporales y porque tampoco como lo refiriera el Dr. **************, hubieron otro tipo de lesiones que deberían haber aparecido ante una hipótesis semejante, que sería la rotura de huesos más débiles como los “peñascos” que son huesos internos del oído medio, según explicó.

XVII) El siguiente punto de la discordia en la Autopsia lo fue el significado que debía dársele a la expresión: que la muerte fue producto de la sepsis y las fallas parenquimatosas multiorgánicas que a su vez fueron producidas por un traumatismo cráneo encefálico o como se dice allí: “en íntima relación”.

Se sabe que la atribución de una conducta a una persona en materia penal, la imputación guarda terminologías afines a otras Ciencias pero a veces no tienen igual interpretación, así, mientras para un médico puede ser un cuadro grave para la salud por las secuelas que le puedan quedar al organismo o la difícil lucha que a éste le llevará curar la enfermedad, para el Derecho, por mucho quirófano que una persona hubiera necesitado, si salió y se restableció a la vida laboral en menos de treinta días y si no estuvo en peligro de muerte, la lesión no pasaría de ser leve. De igual modo la “causalidad” adecuada que influye en un resultado, médicamente puede ser una, y la cadena causal para el Derecho cortarse mucho antes, y es que como es una verdad de “Perogrullo” -lo hizo ver el propio Defensor-, si seguimos con la cadena causal, llegaríamos al absurdo de sostener que si la madre de SOSA GARCÍA no lo hubiera engendrado hoy no estaríamos redactando una sentencia que lo tiene como protagonista.

En este sentido la polémica estuvo dada, porque los abogados intentaron con todas las formas de preguntar posible, que los médicos admitieran que el óbito no fue “directamente causado” por el “traumatismo cráneo encefálico” y de hecho, claramente **************lo interpretó haciendo ver que resultaba evidente que si éste no hubiera existido la señorita *********** no hubiera sido internada y como dijera ************ no hubiera sucedido toda la “evolución tórpida” que vino después. Siendo destacable que tanto, en este testimonio, como en el de *********** -mucho más claro a mi juicio- se dejó ver que una y la más frecuente de las evoluciones de los traumatismos cráneo encefálicos es la “muerte en un porcentaje del 70%” y que si se daba la sobrevida iba a ser con secuelas seguras, como “la epilepsia postraumática”, (************) porque el coma que fue prácticamente irreversible, aunque el “Glasgow” por tiempos se elevara fue muy prolongado y ello lleva a que la “hipoxia”, la falta del pase de oxígeno a los diversos órganos los fuera llevando al deterioro y que en ese estado tan debilitado del organismo las bacterias de todo tipo, tanto las “comunitarias” como las “intrahospitalarias” tuvieran caldo de cultivo, pues se trataba de un huésped sin defensas para resistirlas.

Por lo tanto, se puede establecer que ciertamente la muerte no fue un “resultado directo”, pero aunque “indirecto”, no fue ajeno, ni extraño, ni inusual, ni absolutamente imprevisible del “traumatismo encéfalo craneano”, que vale la pena recordar aquí, ya tenía ************ al entrar, así la ingesta de medicamentos o alcohol, hubieran contribuido a que se mareara y cayera, así ella de antemano hubiera tenido sus defensas bajas (dato que leyó *************** en el debate del resultado de “Laboratorio” del Hospital Escuela, al analizar el número de sus hematocritos, hematíes y leucocitos con el que ingresó la víctima, o con el ejemplo, que dio acerca que si tenía una “carie”, ese ya era un “foco séptico” propiciatorio de una infección posterior) que se añadió a incrementar el riesgo del resultado letal que ya estaba creado por la asunción de un riesgo no permitido realizado por un golpe provocado en la humanidad de **************.

Por lo tanto y en “buen castellano”, en “íntima relación”, aún cuando no fuera sinónimo de “relación directa”, no dejaba de guardar “mucha relación” en un porcentaje estadístico muy alto con el traumatismo (que en la autopsia no se vio) pero que existía plasmado en la Historia Clínica. Dejándose constancia también que usualmente la “sepsis”, lleva a las “fallas” de todos los órganos, (parénquimas múltiples) porque “la batalla la gana el germen” (***************) pero sin sepsis, y por el solo “coma” producto del edema cerebral, también se puede llegar a las “fallas parenquimatosas multiorgánicas” como lo hiciera ver *********, así que no es condición necesaria la sepsis, para que se produzca el óbito en una lesión con las características presentadas por *********, puesto que el síndrome “posparo” que presentó ya provocó la lesión de muchos de sus órganos al no recibir oxígeno, siendo el deterioro multiorgánico progresivo o tórpido.

Por ello la afirmación realizada por la Defensa en su alegato acerca que sin “sepsis”, la víctima hubiera podido quedar con secuelas pero no morir indefectiblemente, no es cierta con el grado de certeza expuesto, antes bien, *************** (a “contrario sensu”) explicó que ello entonces sería una posibilidad que estaría en un treinta por ciento de los casos.

Hago notar también aquí, que la posibilidad que el germen o bacteria comunitaria o intrahospitalaria que la atacó, se pudo haber introducido por “broncoaspiración” (conjetura de ****************************) se pudo haber introducido por lo que suele ser muy común por cualquier vía o conexión, traqueotomía o intubación, por el propio respirador, porque puede estar en el aire, u originarse en “una carie” y tampoco el resultado “muerte” sería ajeno al normal y ordinario acontecer de este tipo de situaciones.

Dijo ********** que los gérmenes intrahospitalarios, están presentes en todas las Unidades de Terapia Intensiva, se los desinfecte como se los desinfecte y son multirresistentes y que respecto a la atención que de acuerdo él leía, recibió *********** por parte de los médicos del Hospital fue “excepcional”, lo que significa que respetaron con rigurosidad la “lex artis” en cuanto estuvo a su alcance, sin que pudieran revocar el riesgo de muerte que ella corría desde que entró en el Hospital. Todos los médicos, incluso el perito de parte, afirmaron que si no se la intubaba se “moría inmediatamente”, es decir, que los médicos con todos sus medios no pudieron revertir el resultado ya ocasionado por quien le produjera a ********* el traumatismo cráneo encefálico y que lo único que lograron en definitiva fue retrasarlo.

La “sepsis” en este caso no fue una desviación en el curso causal imprevisible, la infección, aunque el “trauma” haya sido “cerrado”, (por oposición a heridas abiertas) es uno de los peligros o riesgos a los que se expone al organismo, con el riesgo causado por quien generó el trauma y por ello también le es imputable.

No debe dejar de considerarse que además del DAD, hubo daño vascular difuso en el edema, que si bien ambos suelen presentarse juntos no son la misma cosa, como hicieran ver los médicos y que este también es más propio de los traumatismos craneoencefálicos que de otras causas como señalara *****. De allí que para ********** ambos pudieran haberse presentado juntos y “podían ser consecuencia de la acción de la misma fuerza.” Su origen, explicó: “suele deberse al estiramiento de las membranas plasmática”. Que “frecuentemente ambos coexisten en el tiempo y localización, además del daño vascular difuso puede contribuir de forma significativa a la progresión del daño axonal difuso”. “La clave para la formación de la lesión axonal difusa implica un TRAUMATISMO CERRADO, un golpe contra algún objeto sólido y movimientos de aceleración y desaceleración, con el estiramiento del axón, daño, rotura y eventual separación de las fibras axonales. El grado de desconexión marca la gravedad y la duración del COMA”. “Paciente con un DAÑO AXONAL DIFUSO presenta un COMA traumático prolongado”.

De lo que se deduce, que la Ciencia Médica no es Matemática y siendo posible la explicación dada por ***********, no descarta la dada por el médico de Parte, pero a juicio de lo escuchado en debate al Dr. ************, más los testigos que la escucharon a ************* antes de entrar en coma y las primeras anotaciones de la Historia Clínica, surge con mayor probabilidad la existencia de un traumatismo cráneo encefálico y no solo un golpe producto de una caída, con lesiones al menos vasculares difusas, aún cuando aparte, la disminución del “sensorio” de ************ hubiera decaído gravemente también por el consumo de alcohol y benzodiacepina.

XVIII) Y así como no es Matemática la Medicina, menos lo es el procedimiento penal, o la verdad que se obtiene, solo es una verdad “procesal”, la más autorizada a extraer racionalmente de las pruebas colectadas en autos. Se ha dicho y con razón (FRONDIZI y DAUDET “Garantía y eficacia en la Prueba Penal” ed. Librería Editora Platense, 2000 p. 7 y ss.) que cuando se prueba ante un Tribunal lo que se hace no es más que: “fundar una pretensión acreditando los hechos en los que se origina y las consecuencias jurídicas que de ellos derivan, de cara al derecho vigente. Y del mismo modo “… que la manera de motivar las sentencias no consiste en una demostración categórica que aplique reglas establecidas antes, sino en una demostración más o menos convincente, cuyos argumentos no son en rigor correctos o incorrectos, sino fuertes o débiles…La argumentación no constriñe, no es compulsiva.” Cuando el Tribunal de Justicia decide “luego de haber escuchado a las dos partes, no se comporta como una computadora que resuelve un algoritmo sino como una persona, o conjunto de personas, cuyo poder de valoración de las pruebas y de subsunción de los hechos probados en la norma aplicable, que el también fija, es libre pero no arbitrario… consiste en una argumentación y no una demostración.”

El uso de la prueba indiciaria en el proceso penal, vale recordar, no está reglamentada en la mayoría de los Códigos Rituales, entre estos el de nuestra provincia, pero existen numerosas disposiciones que se refieren a estos, como los artículos que autorizan a allanar, que permiten denegar una excarcelación, que impone a la policía el deber de detener o de iniciar una investigación y preservar los rastros que hubiera dejado el delito, por ejemplo, y ha sido reconocido doctrinaria como jurisprudencialmente con valor para emitir un juicio de certeza, cuando metodológicamente ellos por sí mismos o junto con otros, “puedan converger heurísticamente” en el mismo resultado, por ello se requiere “canónicamente” que sean “graves, precisos y concordantes”. Y si bien, han sido sujeto a clasificaciones, no por esa razón deben agotarse en compartimentos estancos, sino que antes bien, deben ser considerados en forma conjunta, global y unitaria y no de manera fragmentaria o aislada; pero de hecho para esta etapa del proceso, a diferencia del procesamiento, la univocidad del indicio o de todos ellos, han de conducir a la certeza o a la verdad material del proceso. Sin que por esa razón y porque “normalmente del indicio se puede extraer más de una consecuencia, no ha de exagerarse hasta pretender la exclusión absoluta de cualquier otra hipotética consecuencia”, producto de una “inusitada combinación de factores imprevisibles”, porque en tal caso, ya no se haría una reconstrucción indiciaria, sino que se pretendería “la aplicación de reglas, propias de las ciencias exactas”…per absurdum”…“cuya observancia no puede pretenderse en el proceso penal”. (confr.: ROMÁN FRONDIZI y GABRIELA DAUDET, ob. cit. p. 106 y ss.)

XIX) Ahora de todo lo indicado por los medios probatorios que se aportaron al Juicio, a mi modo de ver, la Querella y Fiscalía no aportaron pruebas de lo que dijeron fue una “brutal” o “feroz” “paliza”, más allá del nefasto y letal resultado. De los elementos obrantes en autos, lo único que se probó fue un golpe en la zona geniana, y otro en la parte posterior de la cabeza sobre la base del cráneo, que pudo ser un golpe independiente o uno consecuencia del anterior porque por ejemplo, “pegó contra la pared”.

No se probaron los “muchos golpes”, como por caso y en anteriores oportunidades, vieran ******, ******* o el mismo ************, quien entiendo por la divisibilidad de su testimonio, no faltó a la verdad en este aspecto, sino solo respecto y lo digo en forma dudosa, la posible comunicación que estableciera con la occisa (a tenor de lo que ya relatara de cierta recuperación de su sensorio)

Sobretodo **************** ha sido contundente al explicar cómo había visto moretones en la cara y en los brazos de ***********, meses antes y que a fuerza de interrogarla y decirle que no creía en su versión de haber sido víctima de reiterados robos en la vía pública, violentos, le terminó relatando la realidad de la convivencia violenta que sostenía con su novio ADRIAN SOSA GARCÍA. Nada de esas marcas aparecen descriptas el día 14 de mayo de 2013. Tampoco la querella ni la Fiscalía en su alegato describieron el modo de producción de esas dos únicas lesiones.

Por ello ante la duda en cómo se produjeron es necesario razonar “favor rei” no por una decisión arbitraria del Juzgador sino por imperativo legal que exige que toda duda sea entendida a favor del imputado. Esa duda la establezco diciendo que se probó un solo golpe en región maxilar mentoniana, que se vio hasta en el pómulo. Si atendemos a los dichos de ella, fue tan fuerte que la desplazó contra una pared pegando su cabeza contra ella y de esa manera se golpeó la zona occipital, sin que pese a que los testigos escucharon que la “golpeó mucho”, se haya podido acreditar que fuera más de una vez.

No se puede establecer si la tomó de la cabeza y así la golpeó contra la pared, si una o varias veces. No se puede establecer si la puso contra la pared y de allí como boxeador la golpeó en el rostro, solo se puede saber de los propios dichos del imputado, que mucha resistencia ella no podía hacer si es que había tomado sus tranquilizantes (si eran de ella) y si encima los tomó con alcohol. Pero como no aparecieron “chichones”, solo un hematoma occipital y no se rompieron otros huesos de la cabeza, más débiles, no se puede inferir tampoco la existencia de bruscos zamarreos, hasta es probable que ella eludiera otros golpes corriendo por el departamento y volcando sillas a su paso, o él la atacara por esa razón. Lo único que se pudo establecer es que al menos la golpeó con los puños una vez.

Y digo con los puños, porque jamás se aportó prueba que usara otro medio para lesionarla. Y si resultó corroborado que tenía una lesión en su mano. Al respecto dijo él que se lastimó en la mudanza días antes y que en razón de sufrir de “plaquetopenia”, la lesión persistía. Pero esto fue descartado con el testimonio del Dr. **************** en debate, cuando afirmó que esa deficiencia en cuanto al número de plaquetas en la sangre, que puede ser originado o no por una patología, sólo le traería complicaciones en cuanto a la coagulación y la cicatrización de heridas abiertas, pero no tendría que ver con cuánto le durara un hematoma o una equimosis, que ello tendría que ver más bien, con los glóbulos rojos, pero no con las plaquetas de la sangre. Así tengo por probados los hechos.



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