6. desarrollo del lenguaje y de la comunicacióN



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6. DESARROLLO DEL LENGUAJE Y DE LA COMUNICACIÓN
A continuación veremos cómo el lenguaje pasa de ser sólo un instrumento comunicativo a contribuir a la regulación de la conducta. El lenguaje influye en el pensamiento, el razonamiento, en la capacidad para memorizar... además, de su función comunicativa, de intercambio con los demás. Por ello es importantísimo el desarrollo de esta capacidad.
6.1. Desde el nacimiento hasta los 6 años
El desarrollo del lenguaje se produce gracias a la maduración neurológica y de los órganos del habla y, especialmente, gracias a la estimulación rica: modelado (hablar al niño), imitación progresiva de éste (primero gorjeos, después sílabas,... hasta las primeras palabras) y refuerzo (dar atención al niño cuando se producen estas expresiones anima a éste a seguir produciéndolas).
La evolución de sus adquisiciones es la siguiente:


  • Entre los 0 y 5 meses, Bateson señala que se produce la PROTOCONVERSACIÓN, en la cual, el niño produce sonidos, presta especial atención a la voz humana y se da el fenómeno de INTERSUBJETIVIDAD PRIMARIA, en palabras de Trevarthen, que es una especie de “ahora yo-ahora tú” gestual entre el niño y el adulto, por la cual aquél aprende básicamente la estructura del comportamiento entre dos personas. Ya hacia los 2,5 ó 3 meses hay una especie de imitación de sonidos, por ejemplo “ajó, aje”...

  • Entre los 6 y 12 meses, se produce en PRELENGUAJE, según Trevarthen, donde pasa de los balbuceos a la producción de sílabas directas (pa-pa, ba...). Hacia el primer año produce las primeras palabras: papá, mamá, agua... Antes, su capacidad de comprensión es relativamente grande: responde a su nombre hacia los 7 u 8 meses, comprende la expresión “no”, señala algunos objetos muy familiares, señala aquello que le llama la atención como pidiendo que le digan el nombre... En este período se dan los FORMATOS (según Bruner), es decir, el niño y los adultos primero hacen cosas juntos (formatos de acción conjunta); después atienden objetos juntos, por ejemplo un cuento (formatos de atención conjunta). Gracias a ellos, el adulto interpreta los sonidos y acciones del niño como si quisiera comunicarse, y él responde, ayudando al niño a aprender cada vez más cómo es el proceso de comunicación. Hacia los 8 meses se da la INTERSUBJETIVIDAD SECUNDARIA, donde hay ya una verdadera intencionalidad comunicativa, lo que provoca un mayor desarrollo de las habilidades de comunicación.

  • Entre un año y 5-6 años, el niño pasa de pronunciar sus primeras palabras a tener entre 300 y 1000 palabras a los dos años (depende de la riqueza estimuladora del lenguaje de su ambiente) y entre 2000 y 2200 a los 5 ó 6 años. Al año y medio el niño pregunta “¿esto qué es?”, a los 3 ó 4 pregunta “¿por qué?” y “¿cuándo?”. Al principio, su uso del lenguaje se limita a nombrar objetos, partes de su cuerpo y a usar unos pocos verbos para describir acciones. Progresivamente, alrededor de los 4 años, ya es capaz de explicar acciones con frases cada vez más complejas. Alrededor de los 6 años, mejora el uso de los tiempos verbales, y la descentración y el comienzo del aprendizaje de la lectoescritura abren nuevos caminos de dominio del lenguaje.


6.2. Entre los 7 y los 11-12 años
El niño llega a la etapa de la Educación Primaria con: a) un léxico aceptable; b) una comprensión oral adecuada (comprende, por ejemplo una o dos órdenes simultáneas, sin son claras); c) con una sintaxis básica, en la que predominan errores en los pronombres y el uso de los verbos (sobre todo las formas irregulares y el condicional); d) distingue el género y el número y e) a nivel fonológico, ya domina la pronunciación de los sonidos, incluidas las sílabas inversas y trabadas (tra, cla...).
En este período, y gracias fundamentalmente al aprendizaje escolar, así como a la colaboración escuela – familia, el niño conseguirá: a) dominar las relaciones temporales; b) el uso del condicional; c) componer frases de progresiva complejidad sintáctica, con el uso de conjunciones, etc., primero en lenguaje oral y progresivamente en lenguaje escrito; d) hacia los 11 años usa correctamente la voz pasiva y su desarrollo cognitivo le ayudará a expresar sus ideas con mayor lógica y precisión, pues constantemente aumenta su vocabulario. Todo esto gracias a su mayor capacidad de atención, desarrollo de la motricidad fina, mayores exigencias comunicativas del medio, la descentración (alrededor de los 7 años, como sabemos) y el aprendizaje escolar.
Por ejemplo, el aprendizaje de la lectoescritura le ayudará a desarrollar la capacidad de retención, a aumentar la capacidad de combinar y discriminar signos y a tener una mayor complejidad sintáctica (gracias a la lectura de textos escolares y de cuentos, libros...). A pesar de todo, los niños al final de este período tienen un uso limitado de los resúmenes, aunque leen perfectamente, su nivel de comprensión de textos complejos aun puede mejorar.
Al final del este período el lenguaje ha pasado de ser un mero instrumento comunicativo (que ya es importante también) a ser un regulador de la conducta, según las investigaciones de la Psicología soviética, por ejemplo, de Luria y Vigotsky. Así, las actividades mentales son el producto de un doble control: 1º externo, originado en la comunicación con los adultos, que mediante sus instrucciones guían su conducta y, progresivamente, dejan el control en el niño, por lo que se llega al 2º, control interno, donde estas instrucciones o guías son interiorizadas por el niño, pasan a ser controladas por su pensamiento.

6.3. Desarrollo del lenguaje en la adolescencia
Si todo ha ido bien, el pensamiento formal abstracto facilita el uso de un lenguaje más abstracto, con mayor propiedad y corrección, con la complejidad sintáctica de los adultos, usando oraciones subordinadas y coordinadas, usando las diferentes formas verbales correctamente. Son capaces de aprehender conceptos más específicos, alejados de la experiencia inmediata.
Gracias a sus lecturas y al aprendizaje escolar, durante esta etapa el chico ya domina las técnicas de análisis de texto, de resumen, tiene estrategias para retener la información según la situación, usa el lenguaje de forma específica según las circunstancias. Su capacidad de expresar ideas abstractas aumenta también, por lo que su capacidad de comunicarse con los adultos es plena.
7. PRINCIPALES TRASTORNOS DEL LENGUAJE Y DEL HABLA
Las alteraciones del lenguaje son todas las diferencias de la “norma” en cuanto a forma, grado, cantidad, calidad, tiempo y ritmo lungüístico, que dificultan la posibilidad de expresión o comprensión, pudiendo interferir en la capacidad comunicativa, en las relaciones interpersonales y en el comportamiento escolar, social o familiar del sujeto que las padezca.
Las causas, según Valmaseda (94) son variadas y dependerán de cada caso y de cada trastorno. En general, se pueden clasificar:


    • Factores orgánicos: alteraciones neurológicas, traumatismos que afectan a los órganos nerviosos centrales o a los órganos del habla, o del aparato respiratorio... Ejemplo: Disglosias, que tienen alteradas fisiológicamente los órganos del habla.

    • Factores psicológicos: hay dificultades de lenguaje debido a la presencia de alteraciones psicológicas. Ejemplo: niños muy inhibidos que tienen un lenguaje muy pobre, o mutismo total. Para su diagnóstico y tratamiento, es necesario tratar primero los síntomas que lo producen: ansiedad, depresión, etc.

    • Coeficiente intelectual: los niños con deficiencia psíquica suelen tener varios tipos de problemas de lenguaje (dislalia, lenguaje muy infantil...).

    • Presencia o no de otros déficits: es evidente que los niños sordos, con Parálisis cerebral, etc.. (dependiendo de dónde tengan la alteración) pueden tener problemas de lenguaje más o menos graves.

    • Falta de estimulación verbal o modelos verbales inadecuados.

Veamos cuáles son los principales trastornos:


7.1. Trastornos del lenguaje escrito
Los fundamentales son:
1. Disortografía. Es la falta de capacidad de escribir según las normas arbitrarias de escritura (mal uso de la b-v, de la h, etc.). Suele acompañarse de un trastorno más global, llamado alteración del aprendizaje de la lectoescritura.
2. Disgrafía. Es la incapacidad del sujeto para escribir una letra progresivamente más pequeña y con un trazo legible. Suele ser debido a una falta de dominio de la motricidad fina (grafomotricidad).
3. Dislexia o alteración de la lectoescritura: se manifiesta con una escritura con los siguientes errores: omisiones, sustituciones, adiciones, inversiones y rotaciones de sílabas o letras y uniones y fragmentaciones de palabras. Se pensaba que era debido a la falta de dominio de habilidades previas, como la percepción auditiva, el esquema corporal, la coordinación visomotora..., pero actualmente parece que se ha demostrado que influyen más aspectos de tipo psicolingüístico, como por ejemplo, la representación mental de los grafemas, que no se hace correctamente. Según Ronald Davis, la dislexia no es una inhabilidad para aprender, sino un estilo diferente de aprendizaje. El cerebro del niño puede ver más de lo que sus ojos ven, puede oír más de lo que sus oídos escuchan. Tienen más curiosidad por las cosas, son más conscientes de su entorno que los niños normales. A veces, como han explorado todo lo que les rodea, empiezan a moverse sin parar, de manera alterada, desorientados. Todos los síntomas de la dislexia son consecuencia de la desorientación. El ser humano realiza dos tipos de pensamiento: verbal (la persona conoce el sonido de un símbolo y puede pensar en ese símbolo) y no verbal (la persona sólo concibe imágenes y no es capaz de pensar en el sonido). Esto último es lo que le pasa a los niños disléxicos. Por lo que para ellos, algunas palabras no tienen una representación mental y no podrá empezar a aprenderlas hasta los 9 años, y con ayuda de métodos especiales, que minimicen su desorientación.

4. Problemas de comprensión de textos, lo que dificulta la retención y el aprendizaje: parece debido a una falta de competencia semántica en general, lo que soluciona mediante la implantación de programas de mejora del metalenguaje, muy relacionados con los programas de mejora de la inteligencia.


7.2. Trastornos del lenguaje
Es un retardo o alteración de los aspectos expresivos o comprensivos del lenguaje, que normalmente afectan al lenguaje oral y escrito, pues lo que está alterado es algún aspecto del lenguaje como capacidad cerebral superior.
Los tres tipos más importantes de trastornos son:
1º Retardo simple del lenguaje: Es un desfase cronológico del conjunto de los aspectos del lenguaje (fonético, léxico, sintáctico) de un niño que no presenta déficit intelectual, motor o sensorial, o trastornos graves del desarrollo. Los indicadores son: a) aparición de las primeras palabras después de los dos años; b) no forma frases de 2-3 elementos hasta los 3 años; c) persisten las dificultades fonéticas después de los 3 años y d) tienen un vocabulario muy limitado. Suele estar debido a ambientes poco estimulantes, largas hospitalizaciones, exigencias familiares demasiado elevadas, etc. Con la debida intervención educativa, no suele tener consecuencias graves, a no ser que persistan las causas que lo originaron.
2º Disfasia infantil o congénita: Es un déficit sin lesión orgánica evidenciable que comporta importantes dificultades en la estructuración del lenguaje y produce conductas verbales anómalas, entre las que destacan: a) dificultades articulatorias; b) lento desarrollo verbal, con déficit en el vocabulario y memoria auditiva; c) defectos en la expresión y comprensión verbal. Suele haber ecolalia después de los 6-7 años (repetición de algún sonido o palabra que ha dicho alguien).
3º Afasia: hay una alteración en el hemisferio cerebral cuya función primordial es el procesamiento del lenguaje. Hay: a) Afasia receptiva o sensorial, en la cual el sujeto oye, pero no reconoce ni capta el significado de las palabras; b) Afasia expresiva o motora, donde el sujeto oye, lee y comprende las palabras escritas y escuchadas, pero no puede repetirlas ni expresarse espontáneamente; y c) A. Mixta, donde hay alteración en los dos sentidos. En cuanto a los niños, hay dos tipos de Afasia, la congénita, muy poco frecuente y que se manifiesta con que el niño no desarrolla el lenguaje hablado o presenta un número muy limitado de palabras, después de los 4 años y donde habrá que enseñar un sistema alternativo de comunicación, y la afasia adquirida, por la que se produce la pérdida del lenguaje por una lesión cerebral producida por un accidente, o infección (meningitis, por ejemplo).

7.3. Trastornos de la voz y del habla
Son alteraciones en algún órgano o mecanismo de producción del sonido. Hay muchos trastornos, veamos los más importantes:
1. Afonía: se habla como en un susurro.

2. Disfonía: voz ronca, grave o voz sorda, atonal.

3. Disartria: alteración del control muscular de los mecanismos del habla por lesión cerebral producidas por accidentes, tumores, lesiones... Los síntomas fundamentales son: falta de velocidad para que el movimiento de los órganos sea normal; b) labios y laringe débiles. Su solución: parecida a la de las dislalias: tratamiento logopédico.

4. Dislalia: alteración en la articulación de algunos fonemas o sílabas sin que haya ninguna alteración orgánica: omite, sustituye, distorsiona éstos al producirlos. Hasta los 3-4 años es normal, a partir de este momento es cuando hay que tratarla con Logopedia, pues puede afectar al aprendizaje del lenguaje escrito.

5. Disglosia: son dificultades también de pronunciación o articulación de sonidos, pero debido a alteraciones anatómicas o fisiológicas en algún órgano del habla. Por ejemplo: si la alteración está en el labio, estamos ante el Labio leporino. Normalmente la solución está en intervenciones quirúrgicas, o uso de prótesis dentales, etc. acompañado de Logopedia.

6. Taquilalia o taquifonía: es una forma precipitada de hablar, lo que lleva a hablar con omisiones de fonemas o sílabas, también hay una falta de ritmo. Son personas impulsivas o hiperactivas. Lo contrario (excesiva lentitud) es Bradilalia.



7. Tartamudez o disfemia: es un trastorno de la fluidez del habla, que se caracteriza por interrupciones bruscas, con bloqueos y empasmos musculares. Suele acompañarse de tics, uso de muletillas, ansiedad y retraimiento. Si a partir de los 4 años no se ha superado, habrá que tratarlo con Logopedia. Hay que tener cuidado con trasmitir al sujeto ansiedad, impaciencia, pues esto empeora sus síntomas.
No se puede acabar este punto sin señalar que hay déficits o trastornos más o menos graves, que se acompañan de trastornos específicos del lenguaje. Autismo: es un lenguaje muy restringido, con ecolalias, estereotipias, falta de interés por la comunicación y las relaciones sociales; Déficit auditivo: como no oye adecuadamente el lenguaje, no lo puede producir, a no ser que haya un entrenamiento específico; Déficit motor, si le afecta a los órganos del habla o a las funciones mentales superiores –ej. Parálisis cerebral-, puede tener algún tipo de alteración del lenguaje. En muchos de estos casos, habrá que hacer uso de SISTEMAS ALTERNATIVOS DE COMUNICACIÓN, que el Auxiliar Técnico Educativo debe apoyar y ayudar a su generalización en diferentes contextos y situaciones.


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