2 Análisis de los fundamentos disciplinares Perfiles históricos de la psicología



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2.2. Análisis de los fundamentos disciplinares

Perfiles históricos de la psicología


Este breve análisis histórico va a ceñirse a la psicología científica. Sin embargo, no se quiere dar a entender que el conocimiento psicológico se agota en el discurso científico o que la llamada psicología filosófica anterior a Wundt, Pavlov o Freud no tiene otro significado histórico que el de constituir los antecedentes filosóficos o ser el pasado de la actual psicología científica. Nuestro pasado histórico, la llamada psicología filosófica anterior a la experimental y positiva tiene valor en sí misma y no tan solo como antecedente de ésta.

Conviene insistir en la disipación en el malentendido que resulta de la frecuente etiqueta filosófica a la psicología anterior a la científica. Es en definitiva, una exigencia de coherencia con la idea de ciencia y psicología que se ha expuesto y que se plasma en las diversas modalidades del concepto de maxi-teorías y en los componentes filosóficos, ontológicos y epistemológicos que implica. Ni nuestro presente es tan científicamente puro como a veces se pretende, ni nuestro pasado tan filosóficamente puro como casi siempre se sostiene.



Aquí se pretende patentizar que las viejas psicología se elaboraron dentro del entramado que siempre han constituido filosofía, ciencias particulares y saberes técnicos. En el caso de la psicología, con sus cambiantes dominancias, las articulaciones principales acontecieron entre filosofía y ciencias y artes médicas y de la vida. Hay que reconocer que la psicología tiene en este sentido otras deudas que van desde el hecho histórico de que la física haya sido siempre su ideal científico. Ahí están los modelos mecanicistas y químicos de la mente, los conceptos tomados de la electricidad y el magnetismo, los datos empíricos proporcionados por la óptica a las teorías perceptivas, etc.

Y en lo que concierne a los saberes técnicos baste mencionar, al margen de la medicina, a los saberes educativos. También estos implican unas ideas psicológicas, con frecuencias de origen filosófico. No obstante, la psicología contenida en el pensamiento y la práctica educativa se agota en la psicología de sus posibles fuentes filosóficas.

Las propias tradiciones educativas, sus prácticas pedagógicas, las necesidades sociales que son sus problemas, etc. pueden introducir unas mediaciones y articulaciones que confieran a la psicología educativa una identidad propia e irreductible.

Por otra parte, creer que tras la constitución de la psicología como ciencia todo pensamiento psicológico haya quedado monopolizado por la psicología científica. No es que se vaya a replantear la tesis de la prioridad de esta psicología. Se trata simplemente de dejar constancia que también en nuestros días la filosofía, la fisiología, las neurociencias, la biología, la pedagogía, etc. siguen generando conocimientos psicológicos dentro del entramado del saber fundado.



El conocimiento psicológico se articula y se organiza alrededor de la psicología como ciencia aunque no se agote en ella ni en su seno y que se genere al margen de la filosofía y las restantes ciencias y manifestaciones culturales.

En épocas más recientes aspectos como la especialización, la producción en serie y el desarrollo tecnológico científico de fines del siglo XIX fueron el marco para revolucionar la herencia de Wundt representada por una psicología estructural de Titchener quien contrario a las exigencias de un mercado que demandaba soluciones prácticas, éste solo era capaz de ofrecer conocimiento de la estructura de la conciencia, particularmente de la naturaleza de sus elementos y principios que regían sus relaciones. Como consecuencia de tales condiciones surge una psicología con matices funcionalistas dirigida por W. James, seguido por Dewey, quienes reaccionando a la psicología oficial de Titchener, proponen una alternativa que da cuenta del para qué es la mente, más que el qué es la mente (la función más que la estructura).



Kantor y otros, hacen un replanteamiento del conductismo skinneriano, al centrar su atención en la relación interconductual a través de sus trabajos que permiten una visión más amplia de los procesos inherentes al ser humano. En la Universidad Hopkins, J. B. Watson enseñaba conductismo; en la Universidad de Oxford, H. Carr, representaba al funcionalismo; y en la Universidad de Cornell, Titchener enseñaba estructuralismo. Así también, en Berlin, Kohler y Kofka daban cátedra de la teoría Gestalt, formulaba por Wertheimer. Con Perls, la gestalt sufre transformaciones en su técnica y en los instrumentos de evaluación, vinculándose metodológicamente con la corriente conductual para realizar sus investigaciones. La Universidad de Harvard es sede del estructuralismo de Titchener en los Estados Unidos pero permite que otras corrientes tengan su espacio, respetando los límites de cada una de ellas. La Universidad de Columbia practica un eclecticismo representado por Woodworth.

Las aportaciones teóricas de una óptica que privilegia los procesos cognoscitivos se ven representada por los trabajos de Piaget, Bruner, Vygotsky, y Ausubel entre otros.

Más recientemente los cambios en las ciencias físicas han impactado el campo de la psicología con el advenimiento de la cibernética y de la teoría general de sistemas que aportan paradigmas acerca de los sistemas que se autorregulan y han permitido dilucidar el funcionamiento de otros sistemas como la familia.

La psicología en México


Sus raíces provienen de la fundación del primer hospital para enfermos mentales en América: el hospital San Hipólito en la Ciudad de México (Calderón Narváez, 1966).

Durante la época de la Colonia, algunos filósofos, médicos y otros publicaron obras de tipo psicológico. Por citar algunos encontramos a Fray Alonso de la Vera Cruz que publicó en 1557 su obra Physica Speculatio, tratado de ánima, en el que describe y analiza la filosofía y la psicología aristotélicas, hasta la filosofía de sus contemporáneos.

Acercándonos más a la época moderna, diversas personalidades de la medicina y la pedagogía ofrecieron publicaciones tales como La psicología del doctor Enrique C. Aragón, en 1902, la introspección involuntaria, del doctor Juan Perón del Valle, en 1902, La Ficción de la locura, del doctor Meza Gutiérrez, en 1911, y el Ensayo de psicología de la Adolescencia, del doctor Ezequiel A. Chávez, en 1928.

El curso de Chávez en la Escuela Preparatoria y otros formaban parte de los planes de estudio de otras disciplinas humanísticas (filosofía, educación, medicina, derecho), constituían lo que hasta 1937 era la enseñanza de la psicología en México. En 1937 se creó en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, un grado académico, con plan de estudios diseñado por Ezequiel Chávez, que incluía tres años de estudio para la obtención de la maestría en psicología. El plan de estudios de 1937 fue modificado en 1945 por el doctor Fernando Ocaranza y en 1949 por el doctor González Enríquez y fue hasta 1952, cuando una comisión de profesores del departamento de Psicología destacándose entre ellos al doctor Guillermo Dávila, hizo modificaciones substanciales al programa, aumentándolo a siete semestres, así como la fundación del doctorado en Filosofía. En 1958 se crea un programa completamente diferente para optar por el título de psicólogo, dentro del mismo Colegio de Psicología de la UNAM.

Y es hasta 1973, donde se designa a la “Facultad de Psicología“, como tal y trasladándola a un nuevo edificio en la Ciudad Universitaria.

Fuera de la UNAM, en 1963, la Sección de Psicopedagogía de la Facultad de Pedagogía, Letras y Ciencias de la Universidad Veracruzana ofrecía distintos cursos sobre psicología. A partir de esta fecha surge la carrera de psicología que tenía como finalidad preparar maestros para dedicarse a la docencia dentro de los límites de la Enseñanza Media. Esta constaba de un tronco común a Filosofía, Pedagogía, Letras e Historia con duración de un año; posterior a ello se cursaban tres años más para obtener el título. En el transcurso de estos, se abordaban materias básicas de anatomía, estadística y psicometría, psicología del desarrollo, aprendizaje, personalidad y psicopatología, y didáctica de la psicología (Facultad de Pedagogía, 1963).


Influencias paradigmáticas


La psicología mexicana a través de su desarrollo ha recibido múltiples influencias. En sus inicios fueron la psicología europea (francesa y alemana), y posteriormente la norteamericana. En la psicología Mexicana han prevalecido los grandes modelos o teorías psicológicas desde los cuales se han construido explicaciones de diversos niveles de abstracción con respecto al ser humano, como serian el psicoanálisis, conductismo, cognoscitivismo, humanismo y más recientemente los aportes de la teoría de sistemas y del constructivismo.

En los años 40 y 50 la psicología mexicana fundamentalmente se centra en el psicoanálisis, psiquiatría, fenomenología y psicometría (Galindo, 1985). En los años sesenta, se tiene una clara orientación psicoanalítica y psicométrica, los planes de estudio están dirigidos a la aplicación de test y a la práctica clínica privada.

El movimiento conductista era más radical, ya que este movimiento de psicología en México, no sólo critica científicamente a la psicología sino que cuestiona su impacto social. Los enfrentamientos con el psicoanálisis son fuertes, especialmente porque a este se le critica de ser una escuela idealista. También las escuelas cognoscitivistas son cuestionadas por su metodología y explicaciones “mentalistas” (Galindo, 1986). La psicología Conductista en su primera etapa se remite a la Universidad Veracruzana, convirtiéndose en el centro de difusión de la psicología conductual para los países de habla española. En 1972, en la UNAM, se funda un laboratorio de análisis experimental de la conducta y el 1976 se funda la Sociedad de Análisis de la Conducta, que aporta la publicación de la Revista Mexicana de Análisis de la conducta.

Esta expresión multifacética de la Psicología en los 60’s, tenía de cualquier forma que reflejarse en la enseñanza de la disciplina en nuestro país. En el centro cosmopolita más grande, la ciudad de México, la psicología era enseñada todavía por filósofos, fisiólogos, matemáticos, entre otros profesionistas de las disciplinas que aportan; esto, reflejaba las condiciones en que se encontraba la Psicología.

El periodo entre 1969 y 1981, se caracteriza por un enorme auge de la psicología, los psicólogos trabajan principalmente como auxiliares psiquiátricos y como aplicadores de test, prestando sus servicios en numerosos campos de la educación, la empresa, la industria, la vivienda y la salud, así como en diversos campos de la investigación (Galindo, 1985).

Por otro lado, la psicología transcultural, que surge como una reacción en contra de posturas especulativas y también en contra de las limitaciones psicoanalíticas y psicométricas del quehacer del psicólogo. Esta se fundamenta en los patrones de la psicología social estadounidense, siendo una de las metas de este movimiento es consolidar una psicología del mexicano (Galindo, 1986). La influencia del movimiento transcultural alcanza mayor auge entre 1963 y 1973, En el 63 se funda en Centro de Comportamiento en la Ciudad de México. Las principales aportaciones de la psicología trascultural son la introducción de la investigación seria y sistemática, la formación de varias generaciones de investigadores, la organización de la Sociedad Interamericana de Psicología y diversos congresos que difundieron el quehacer del psicólogo.

Adicionalmente, si bien, el auge de la psicología cognoscitiva y la psicobiología, no puede compararse con el de otras teorías en nuestro país, son vertientes que sí han marcado la forma de hacer psicología. La psicología cognoscitiva agrupa a las aproximaciones teóricas que han estudiado la mente, desde la visión del procesamiento humano de la información, pasando por la escuela psicogenética, hasta llegar a la sociocultural. Contempla el estudio de teorías para la indagación de fenómenos específicos (aprendizaje, memoria, motivación, construcción de representaciones y significado, construcción social y colaborativa del conocimiento, entre otros), asimismo analiza las implicaciones prácticas de las mismas en diferentes ámbitos de intervención profesional (educación regular y especial, desarrollo humano, empleo de tecnologías informáticas como instrumentos psicológicos, inclusión de personas con capacidades diferentes, entre otras). Mientras que la psicobiología integra los diferentes paradigmas científicos que analizan la relación entre la conducta y los aspectos biológicos del organismo. Incluye los conocimientos biológicos que determinan el comportamiento, los principios en los que se basa su funcionamiento y los métodos, técnicas y herramientas que se utilizan para el análisis de esta relación. Se consideran los fundamentos anatómicos, fisiológicos, homeostáticos, cronobiológicos, evolutivos y del desarrollo, neurocognoscitivos, farmacológicos, neuropatológicos, ambientales y sociales del individuo en sus formas básicas.

Este panorama, sin lugar a dudas, permite visualizar una psicología plural multidireccional que requiere ser sometida a la crítica, la cual permite valorar si estos desarrollos pueden representar un atraso en su avance teórico-metodológico y epistemológico, o representa en su diversidad, la riqueza conceptual necesaria para intentar explicar los complejos procesos inherentes y subyacentes al comportamiento humano.

El perfil del psicólogo se transforma lentamente caracterizándose principalmente por una tendencia por generar una psicología científica; la preocupación de desarrollar una psicología “propia” y el de crear una psicología orientada a las necesidades de la sociedad e incluyendo cada vez más dentro de sus áreas de interés las bases biológicas de la conducta.

Prospectiva


La Historia de la Psicología nos ha enseñado que esta disciplina se constituye de un conjunto de saberes y prácticas diversas. A lo largo de su historia hemos visto como han aparecido diferentes objetos de estudio y propuestas metodológicas para su abordaje. Algunas de esas propuestas han prosperado y tenido épocas de verdadera hegemonía en el quehacer psicológico, otras han sido poco valoradas y mal vistas desde las posiciones dominantes en el llamado quehacer “científico”.

El mismo devenir de la ciencia en general no se ha escapado a los vaivenes de los diferentes discursos dominantes y perspectivas ideológicas que han caracterizado eso que hoy llamamos ciencia.

Los diferentes desarrollos epistemológicos deben hacernos ver con ojos muy alertas y críticos los afanes hegemónicos de una u otra corriente de la psicología, ya sea que se ampare en un supuesto rigor metodológico o en meros discursos alternativos. Si bien el conocimiento y la tecnología que tenemos en la actualidad distan mucho de lo que existía en el siglo XIX, cuando se establece el primer laboratorio de psicología en Alemania, muchas de las discusiones que dieron origen al campo de lo psicológico siguen vigentes.

El avance en los diferentes saberes de la psicología no nos permite aún hacer una síntesis que enriquezca un saber unificado y una enseñanza organizada en torno a un conjunto de saberes armónicos y estructurados en una sola concepción de la psicología como disciplina científica, pero el esfuerzo que nos debe inducir es el seguir en la búsqueda de esa unidad del conjunto de saberes, sin excluir a ninguno o sin asumir una perspectiva como la que en el pasado ha prevalecido en algunos ámbitos de la enseñanza de la psicología. Esto nos debe permitir reconocer la validez de diferentes epistemologías y construcciones teóricas que en su momento han aportado a la construcción de nuestra disciplina.

Con la finalidad de dar coherencia a nuestra propuesta conviene rescatar algunos de las intenciones inscritas en los objetivos del Plan de Estudios de la Carrera, con el único propósito de enfatizar algunas de las acciones que requieren de una fundamentación mayor, en el marco de un modelo de investigación-intervención que nos permita dar respuesta a las necesidades sociales.

En el sentido de lo anterior, queremos destacar la importancia de conocer la historia de nuestro País para poder entender la realidad actual de la psicología del mexicano no sólo con finalidades cultas, sino con la intención de rescatar el valor de la identidad nacional que fortalezca el desarrollo de un accionar congruente y coherente con nuestra realidad social, y de un sentido de pertenencia donde el actuar comprometido y responsable sea la imagen que nos distinga.

Igualmente cabe destacar la importancia de los valores inscritos en la disciplina, en términos de tolerancia y respeto a la diversidad.

Desde luego, las demandas sociales que orientan el curriculum son, en esencia las mismas que dieron origen a nuestra Institución, es decir, son todas aquellas que tienen relación con la Salud, la Educación, la Política, la Economía y, en general con el desarrollo social; y justo es decirlo la Universidad ha asumido de manera plenamente responsable su compromiso.

En términos de lo anterior debemos entender que el rediseño curricular que ahora nos planteamos corresponde, en esencia, a un proceso de adaptación a la complejidad de las condiciones imperantes en la sociedad del tercer milenio. Especialmente debemos entender la necesidad ineludible de adoptar el paradigma de la sustentabilidad del desarrollo humano como base de todas las acciones de investigación-intervención


  1. La conservación y protección del entorno natural. La sustentabilidad ambiental.

Una primera acotación respecto a la relación Hombre-Ambiente requiere una breve reflexión acerca de la naturaleza del Ser humano y, en este aspecto queremos centrarnos en una posición que considera a la persona como digna de confianza y poseedora de una propensión constructiva y positiva de amplio efecto en el proceso de la elección de alternativas; y la capacidad de auto redireccionar su comportamiento ante la evidencia de una decisión inadecuada.

Es importante tomar en consideración que las acciones del ser humano conllevan a la destrucción del planeta, ya que existen algunas de las acciones excesivas que han puesto en jaque a la capacidad regenerativa de la naturaleza. Como también es importante reflexionar acerca de que estas acciones han sido puestas en juego a través de los grupos de poder. Se debe tomar en cuenta que la naturaleza humana contiene la esencia de las manifestaciones egregias de la persona, como lo son: el amor, la justicia, la equidad, la belleza, la libertar, el respeto a la existencia, la tendencia a la conservación de la armonía, entre otras; y las cuales solo esperan ser demostradas;

b). La promoción de los valores sociales. La amenaza de la violencia Social

La percepción de una crisis de valores como el sello distintivo de la sociedad actual ha sido expuesta como uno de los temas de mayor relevancia en el quehacer de la psicología desde mediados del siglo pasado. En este sentido, la perspectiva humanista, señala a la sociedad del consumo como uno de los fenómenos que originaron la cultura del ocio, rasgo distintivo de las sociedades opulentas y tecnificadas.

El análisis que autores como Frankl, Maslow y Rogers hacen de la sociedad estadounidense revela que el acceso tecnológico causó un gran impacto en la ideología que creó un falso sentimiento de seguridad y confort que a la larga debilitó el ejercicio de los principios éticos establecidos para la convivencia armónica, solidaria y colaborativa. Es decir, al desvirtuarse los valores tradicionales surgieron nuevas formas de relación que progresivamente derivaron hacia conductas de riesgo que, finalmente, tenían por objetivo llenar el sentido de sus vidas.

Dichas comportamientos asumieron la forma de conductas adictivas que, por su propia naturaleza resultaban peligrosas tanto para los sujetos como para el entorno, convirtiéndose en un modelo social que exaltaba el desprecio a la vida, especialmente en los jóvenes. Prueba de esta afirmación es el alto índice de suicidios y accidentes de tráfico asociados a estados de intoxicación en la población de adultos jóvenes.

Una reflexión acerca de la crisis de valores, que enfrenta nuestro país, nos permite suponer, que al menos en su inicio fue propiciada por un proceso de aculturación a partir de la convivencia tenida con la llamada “Sociedad del Ocio”; copiándose los estilos de vida de la cultura norteamericana a expensas de la pérdida de la identidad nacional.

Los antivalores sostenidos por la sociedad de la opulencia o mejor dicho las consecuencias de la misma, caracterizan al cuarto nivel de las crisis señaladas por la Salud Pública, correspondiente al surgimiento de la patología social (Violencia, Conductas antisociales y patología mental).

En el sentido de la afirmación anterior es claro que el status quo de la violencia en la sociedad de nuestro tiempo, nos permite visualizar cómo, el alejamiento de la dimensión ética nos conduce al sin sentido existencial (al vacío de sentido) a la enajenación y a la alienación (de acuerdo a lo expuesto por el modelo humanista de la psicología social); es decir estamos viviendo y sufriendo la transformación del “hombre doliente” expuesto por Frankl, al “hombre silente”, producto final de la sociedad del temor.

Al hombre silente se le encuentra en la angustia de los miles que callan, y que en silencio soportan impotentes la cotidianidad de la violencia. Lo anterior no es sino la cara habitual de los hechos sociales; la cara de la maldad, de la injusticia, de la falta de esperanza, del miedo a perder la pequeña zona de seguridad de la que la ignorancia o la ceguera moral nos proveen.

Justamente estamos viviendo en el día con día, la ontogénesis de la sociedad del temor.


  1. La participación política

Dentro del campo de la psicología, se debe tomar con vital importancia la participación hacia ares de la política, ya que se debe debatir y reflexionar acerca de los grandes avances que existen dentro de la disciplina.

Ya que su objetivo cuenta con examinar los problemas existentes dentro de las comunidades, así como de las necesidades sociales que existen dentro de la sociedad, para poder generar políticas públicas para una mejora integral y trasversal con otras disciplinas.


2.2.2. Enfoques teórico-metodológicos.


Con la finalidad de analizar los estándares internacionales en materia de los fundamentos disciplinares, se revisaron dos documentos, Proyecto Tuning, Educación Superior en América Latina: Reflexiones y perspectivas en Psicología (2013) y los documentos de la American Psychological Association denominados National Standards for High school psychology curricula (2005) y APA Guidelines for the Undergraduate Psychology Major: version 2.0 (2013).

En lo que respecta al Proyecto Tuning, este documento proponen un análisis sobre los puntos de referencia para la comprensión de la titulación del Psicólogo en América Latina, con lo que se busca “lograr acuerdos en torno a la formación de Psicólogos en la región, superando y respetando la diversidad de tradiciones epistemológicas, teóricas y metodológicas que existen en la disciplina psicológica” (pp 17). En este análisis se llega al acuerdo de que se deben desarrollar 24 competencias específicas, organizadas en cinco dominios: Ético, Epistemológico, Interdisciplinario, Disciplinar y Profesional (ver tabla 1). Estos dominiosi configuran el perfil académico y profesional del Psicólogo de grado/pregrado de América Latina. Para analizar la relevancia de cada una de estas competencias en la función del psicólogo, se entrevistó a académicos, estudiantes, graduados y empleadores, de este análisis se concluye que las 24 competencias son consideradas importantes y que todos los grupos consideran que las competencias relacionadas con aspectos éticos son las más importantes.

Las competencias del proyecto Tuning Psicología organizadas por dimensión son:

Dimensión Ética

Respetar la diversidad individual y sociocultural.

Comprender los fundamentos y principios éticos que atañen al quehacer profesional y científico.

Asumir el compromiso ético de la práctica psicológica.



Dimensión Epistemológica

Entender la vinculación entre saber científico y saber cotidiano.

Conocer y entender los fundamentos epistemológicos de la ciencia.

Comprender los fundamentos epistemológicos de las teorías psicológicas.



Dimensión Interdisciplinaria

Integrar y utilizar los conocimientos de otras disciplinas.

Comprender el sustrato biológico de los procesos psicológicos humanos.

Trabajar en equipos multi e interdisciplinarios, para la producción de conocimiento y en contextos de práctica profesional.



Dimensión Disciplinar

Reflexionar de manera crítica sobre los problemas de la disciplina psicológica.

Comprender y explicar los procesos psicológicos desde una perspectiva bio-psico-social.

Comprender las transiciones del ser humano a través del ciclo vital.

Identificar y comprender las teorías explicativas de los procesos psicológicos humanos.

Establecer relaciones entre la teoría y la práctica psicológica.



Dimensión Profesional

Realizar investigación científica en el área de la Psicología.

Realizar diagnósticos y evaluaciones psicológicas a través del empleo de métodos y técnicas de la Psicología.

Comprender e intervenir ante los problemas psicológicos de los seres humanos de acuerdo a su contexto histórico, social, cultural y económico.

Mediar y/o negociar en distintos ámbitos de la práctica psicológica.

Realizar asesoría y orientación psicológica.

Diseñar y desarrollar programas que promuevan el bienestar psicológico en personas, grupos y comunidades.

Proporcionar información resultado de las acciones profesionales de evaluación, diagnóstico, intervención e investigación a diferentes públicos.

Integrar herramientas tecnológicas a la práctica profesional.

Diseñar, ejecutar y evaluar técnicas y estrategias de intervención en diferentes campos de acción de la Psicología.

Diseñar de manera válida y confiable herramientas psicométricas.

En lo que respecta al documento de APA, la propuesta se basa en los dominios de contenidos básicos requeridos para la formación inicial del psicólogo. Una de las recomendaciones de la APA para los programas de licenciatura de psicología es que dentro de los dominios de contenido principales se debe considerar cognición y aprendizaje, desarrollo biológico y social, esto de acuerdo a lo propuesto por Dunn et al (2010). Adicionalmente Dunn enfatiza que cuestiones como la diversidad y la ética deben estar integradas en los contenidos de todos los cursos, en todos los dominios, ya que la ética es fundamental para el estudio de la psicología en todos los niveles y aprender sobre la diversidad y la cultura debe ser un aprendizaje crítico para todos los estudiantes.

Los dominios de contenidos básicos para la formación inicial del psicólogo son:

Metodológico: Introducción a los métodos de investigación

Biopsicológico: Bases biológicas del comportamiento, sensación y percepción; motivación y emoción; y estrés, afrontamiento y salud.

Evolutivo: Desarrollo a lo largo del ciclo vital; personalidad y evaluación.

Cognitivo: Aprendizaje; memoria; pensamiento y lenguaje; estados de la conciencia; diferencias individuales

Variaciones en el comportamiento individual y grupal: Trastornos psicológicos; tratamiento de los trastornos psicológicos; dimensiones socioculturales del comportamiento.



Así, los dominios de contenido propuestos por APA para la formación inicial del psicólogo se muestran en la figura 1. Los dominios básicos forman un núcleo que sería central y la parte más importante del currículum. Estos contenidos se deberían presentar en cursos que son un requisito básico para la formación de todos los estudiantes de psicología. Estos cursos deben se complementados con cursos electivos de acuerdo a los intereses particulares de los aspirantes APA (2010).

Figura 1. Dominios de contenidos básicos para la formación inicial del psicólogo. Fuente APA (2005).

En cuanto a competencias, APA en su guía para el currículo de psicología de pregrado define 19 competencias organizadas de acuerdo a 5 objetivos. A continuación se enumeran las competencias (APA, 2013).

Objetivo 1: Base de conocimientos en Psicología

Describir los conceptos clave, principios y temas dominantes en psicología

Desarrollar un conocimiento práctico de los dominios de contenido de la psicología.

Describir las aplicaciones de la psicología.



Objetivo 2: Indagación Científica y Pensamiento Crítico

Utilizar el razonamiento científico para interpretar fenómenos psicológicos.

Demostrar una alfabetización en información sobre psicología.

Demostrar alfabetización en información psicológica

Involucrarse en la resolución de problemas a través de la innovación y el pensamiento integrador.

Interpretar, diseñar y llevar a cabo la investigación psicológica básica.

Incorporar factores socioculturales en la investigación científica.

Objetivo 3. Responsabilidad ética y social en un mundo diverso

Aplicar las normas éticas para evaluar la ciencia y la práctica psicológica.

Construir y mejorar las relaciones interpersonales.

Adoptar los valores que construyen la comunidad a nivel local, nacional y global.



Objetivo 4. Comunicación

Demostrar la escritura efectiva para diferentes propósitos.

Exhibir habilidades de presentación eficaces para diferentes propósitos.

Interactuar eficazmente con los demás.



Objetivo 5. Desarrollo Profesional

Aplicar contenido psicológico y las habilidades para objetivos profesionales.

Exponer la autoeficacia y la autorregulación.

Refinar habilidades de gestión de proyectos.

Mejorar la capacidad de trabajo en equipo.

Desarrollar sentido profesional significativo para la vida después de la graduación.




iLos dominios son definidos como campos de saberes teóricos, prácticos y teórico-prácticos que el psicólogo debe dominar y que orientan su actuación científica y profesional.



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