191-sc-2013 CÁmara primera de lo penal de la primera sección del centro



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191-SC-2013
CÁMARA PRIMERA DE LO PENAL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO: San Salvador a las doce horas del veintidós de octubre de dos mil trece.

Por recibido el oficio número 3455, de fecha veintitrés de agosto de este año, procedente del Tribunal Primero de Sentencia de ésta ciudad, por medio del cual remiten constando de 234 folios útiles en dos piezas, el proceso penal bajo la referencia número 106-2-2013(2), seguido contra el señor ROBERTO ANTONIO M. P., de [...] de edad, [...], hijo de [...] y [...], con residencia en [...], San Salvador a quien se le atribuye el delito de AGRESIÓN SEXUAL EN MENOR O INCAPAZ CONTINUADA, previsto y sancionado en el Art. 161 en relación con el Art. 162, ambos del Código Penal, en perjuicio de la indemnidad sexual de una niña, a quien de conformidad a los Arts. 106 N° 10 lit. d) CPP y 53 de la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia, se le identificara en adelante como [...] o [...], quien es de […] de edad y al momento de los hechos acusados tenía tres años de edad, ejerciendo la representación legal la madre de la menor.

Dicha remisión para que esta Cámara conozca del RECURSO DE APELACIÓN interpuesto por el Defensor particular, Licenciado MARIO EDUARDO CAMPOS, en relación a la SENTENCIA DEFINITIVA CONDENATORIA contra el señor ROBERTO ANTONIO M. P.

La causa fue conocida en Vista Pública unipersonal a cargo de la Jueza Primero de Sentencia de esta ciudad, Licenciada AENNE MARGARETH CASTRO AVILÉS, quien realizó la Vista Pública el día dos de julio de este año, dando como resultado un fallo condenatorio contra el imputado; la sentencia definitiva condenatoria fue dictada a las quince horas treinta minutos del día dieciséis de julio de dos mil trece y notificada a las partes a las quince horas del día dieciséis de julio de este año (fs. 227) ; constando que al imputado fue notificado en Acta separada (fs. 223)



I. PARTE RESOLUTIVA DE LA SENTENCIA RECURRIDA

“ en nombre de la República de El Salvador, el Suscrito Juez FALLA: I.-

CONDENASE al imputado ROBERTO ANTONIO M. P. de las generales expresadas en el preámbulo de esta sentencia, a la pena de DOCE AÑOS DE PRISIÓN COMO AUTOR DIRECTO Y RESPONSABLE por el delito de AGRESIÓN SEXUAL EN MENOR E INCAPAZ CONTINUADA, en perjuicio de la indemnidad sexual de la menor [...], representada legalmente en la Audiencia de Vista Pública por su madre la señora [...].... II. CONDENASE como pena accesoria a la pérdida de sus derechos de ciudadano durante el tiempo que dure la pena de prisión. III) ABSUÉLVASE AL IMPUTADO de la responsabilidad civil. IV) ABSUÉLVASE AL IMPUTADO ROBERTO ANTONIO M. P. de las costas procesales, las cuales correrán a cargo del Estado de la República de El Salvador. V. NOTIFÍQUESE la presente sentencia al procesado ROBERTO ANTONIO M. P. Si las partes no impugnan esta Sentencia considérese firme y certifíquese oportunamente por la Secretaría del Tribunal al Juzgado Primero de Vigilancia Penitenciaria y de Ejecución de la Pena de San Salvador, al Centro Penal correspondiente y al Tribunal Supremo Electoral. Notifíquese la presente sentencia mediante entrega de copia integra a las partes, lo cual debe constar en acta de secretaría quedando las partes notificadas con la entrega.”

II-EXAMEN DE ADMISIBILIDAD:

El recurso de apelación conforme a nuestra legislación procesal penal, está sujeto a un examen preliminar de naturaleza formal, que tiene por objeto establecer, si en el acto de interposición se han observado los presupuestos que habilitan su admisibilidad: Tales presupuestos son: 1) Que la resolución sea susceptible de impugnación mediante apelación, Arts. 452 inciso primero y 468 CPP; 2) Que el sujeto procesal esté legitimado para recurrir, 452 inciso segundo CPP; 3) Que la resolución cause agravio a la parte que lo invoca, siempre que éste no haya contribuido a provocarlo, Arts. 452 inciso final y 469 inciso primero; 4) Que el recurso sea interpuesto en las condiciones de tiempo y forma que determina la ley, Arts. 453 inciso primero y 470 inciso primero; 5) Que cuando la inobservancia o errónea aplicación de un precepto legal constituya un defecto del procedimiento, el interesado haya reclamado oportunamente su corrección o haya anunciado recurrir en apelación, excepto en los casos que señala la ley, Art. 469 inciso segundo CPP; 6) Que se indique separadamente cada motivo del agravio con su respectivo fundamento, Art. 470 inciso segundo CPP; 7) Que se citen las disposiciones legales que se consideren infringidas y así como la solución que se pretende. Art. 470 inciso primero CPP.

En tal sentido se advierte, en cuanto al escrito de apelación interpuesto por el Licenciado MARIO EDUARDO CAMPOS, dicho profesional fundamenta su inconformidad y ataca el fondo de la Sentencia, en el motivo siguiente: a) el primero hace relación a que la sentencia no tiene los fundamentos necesarios, siendo el principal argumento que la menor víctima del delito ha presentado un cuadro de enfermedad de transmisión sexual; y que las pericia de estudio de genitales del imputado no afirma que este padezca de dicha enfermedad condilomatosis– por lo cual, el recurrente estima que concurre defecto de motivación de la sentencia; b) el segundo aspecto indica que la conforme a la prueba no se puede sostener un delito continuado, porque la menor víctima no ha precisado específicamente épocas de las agresiones sexuales, por lo cual, pide que se corrija la calificación de delito continuado.

En ese orden de ideas, se denota que el recurso se ha formalizado por escrito en el cual se expresa el motivo de impugnación, sus respectivos fundamentos y la solución pretendida, siendo el motivo impetrado admisible por su forma en cuanto a los agravios que se someten a consideración de esta Cámara, además de haber sido interpuesto dentro del plazo legal, por sujeto procesal facultado para incoarlo y contra resolución recurrible en Apelación, consecuentemente y con fundamento en los artículos: 452, 453, 464, 468, 469, 470, 400 CPP, se ADMITE la apelación y se procederá a conocerse del fondo del asunto. Se hace constar que la sentencia se pronuncia hasta esta fecha por el incremento del flujo de expedientes sobre sentencias definitivas provenientes de los tribunales especializados, que se ha acrecentado, y se trata de hechos complejos y de causas usualmente de varias piezas.



III- HECHOS SOMETIDOS A JUICIO.

Según acusación los hechos atribuidos al acusado son los siguientes: “Se tiene conocimiento del hecho por medio de la denuncia interpuesta por la señora [...] de [...] de edad, madre de la menor [...] de [...] de edad, que supo los hechos el ocho de febrero del presente año, cuando observó el ano de su hija, que al bañarla le vio unos granitos y lo tenía rojo y le ardía y la niña no quería que la tocara, preguntándole a su hija porque le dolía, si alguien la tocaba de ese lugar, expresándole la niña a mencionar el nombre de ROBERTO, quien al parecer tiene [...] aproximadamente, que es novio de la hermana del esposo de la dicente de nombre JAIME ARTURO C. P., es decir de su cuñada de nombre [...] que fue entonces que decide llevarla al médico que siempre ha visto a la niña el que tiene consultorio en Chalatenango, pero antes lo tenía en Ciudad Delgado, a quien le expresó lo que vio en su hija, por lo que dicho médico le dijo que llamaría a la policía, pero la dicente le pidió que no lo hiciera por temor a que le quitaran los niños, ya que la familia de su cuñada, la ha estado amenazando diciéndole que le quitaran a los niños si denunciaba el caso, por tal razón ha retardado la denuncia del caso por temor a que le quiten sus hijos el ISNA, porque eso fue lo que le dijo la cuñada y la madre de esta, expresa el padre de la menor, señor JAIME ARTURO que ha tratado de hablar con la hermana pero que se pone en un plan de no entender y que hasta los ha amenazado con encargarse de meterlos presos porque dice que no cree que su novio haya dañado a la niña y que no ha sido él, por tal razón denuncia los hechos ya que el sábado pasado habló con una abogada que conoce, Licenciada JUANA IVETH CHICAS GARCÍA, a quien le contó los hechos y la que le expresó que lo sucedido era delito y que tenía que denunciarlos en la Fiscalía, razón por la que pide se investigue el caso.

Al entrevistar a la niña, manifiesta que se llama [...] y que tiene tres años, dice que ROBERT esta con la tía [...] y que son novios, que ROBERT es malo, que no lo quiere porque la toca y con su mano se señala su parte genital, y al preguntarle cómo se llama lo que toco, dice que vulva, también la toca de atrás y dijo en el “culo” le metió el juguete y que le dolía.



Al ampliar entrevista de la niña, reitera que “conoce a Robert de la [...] y que es malo porque me ponía los juguetes en el culito y que estaba en el cuarto de la [...] y la [...] estaba cepillándose los dientes y la mamá [...] estaba cocinando y yo estaba en el cuarto de la [...] y ROBERT me habló al cuarto de la [...] y yo fui al cuarto y me puso los juguetes en el culito, bien duro y me bajo el short, que el juguete era grande y tenía pelos, que el juguete lo tenía en la mano, y que varias veces paso eso cuando la abuela estaba en el baño, que me acostaba en la cama de la [...] y me pegaba con la mano de él en mis manos, también me tocaba con las manos en mi torta, que el juguete lo hacía con magia y hacia un juguete grande que tenía pelos.”

IV- CONTENIDO DEL RECURSO DE APELACIÓN:

El Licenciado MARIO EDUARDO CAMPOS, defensor particular del señor ROBERTO ANTONIO M. P., en su recurso de apelación expresa:

Motivo: Infracción de ley procesal por errónea adecuación de los hechos al precepto legal por el que se condenó a mi defendido, emanada de la falta de fundamentación.“...La decisión impugnada no satisface las exigencias del Art. 144 CPP, disposición que obliga al sentenciador a determinar con claridad, las razones jurídicas en las cuales basa su fallo y los elementos probatorios demostrativos de éste, ya que la consignación de los argumentos que se encuentran contenidos en la sentencia que se impugna, denota entre otras cosas que se advertirán infra, evidente falta de sustento de las supuestas razones que motivaron la decisión de la señora Juez de Sentencia, al momento de subsumir la conducta realizada por el imputado al hecho descrito en la norma penal, además de tornar incongruente la calificación jurídica por la que se decantó, en relación a las circunstancias probatorias que alude en la sentencia, en específico al testimonio de la víctima y del perito Doctor [...], así como la prueba pericial existente en el proceso; ya que según se aprecia en la sentencia de mérito en la fundamentación se recurre a frases o construcciones argumentativas que no corresponden en su totalidad a las mencionadas por lo deponentes o en su caso se interpretan extensivamente en contra de mi defendido, especulando o recurriendo a presunciones de culpabilidad, a partir de razonamientos sin sustento científico o probatorio real, considerando la producción de una conducta ilícita más gravosa que la que correspondería si se tomara en cuenta adecuadamente las pruebas testimoniales, documentales y periciales para fundar la decisión de condena... que según la relación de los hechos que se acusaban a mi defendido y que con anterioridad fue consignada en el dictamen acusatorio, los sucesos que motivaron la delación por parte de la madre de la menor [...], inician con la observación de la madre en momentos que se disponía a bañarla, lo cual permitió detectar un posible padecimiento clínico, tomando la decisión de llevarla a consulta, de las anteriores frases denotamos el suceso desencadenante de la denuncia, con ello se desataron las diligencias iniciales y evaluaciones médicas y psicológicas con las que se persiguió establecer científicamente la gravedad o existencia de lo denunciado por la madre, en tal sentido si nos remitimos al análisis de la prueba documental consistente en el reconocimiento médico de genitales realizado a la menor, por la doctora [...], podemos afirmar que en dicho órgano de prueba se consignó entre otras cosas que “HIMEN ANULAR NO ROTO, ANO CONDILOMAS ACUMINADOS” de lo cual podemos concluir que la menor víctima presenta la evidencia de enfermedad de transmisión sexual; además el resultado de las pericias se torna congruente con el relato de la madre en relación a la observación primaria de los eventos que narra en su deposición. De igual manera se practicó una ampliación de examen pericial en fecha diciembre dos mil doce, en el cual se determinó que el padecimiento clínico había desaparecido. Si bien dichas pericias son un indicador probable que la menor podría haber sufrido alguna agresión o contacto sexual, no se cuenta con examen pericial que demuestre que mi defendido padecía o padeció en alguna época la enfermedad de trasmisión sexual que se le encontró a la niña. Agregado a lo anterior, se verifica que la existencia de los exámenes periciales que fueron realizados a mi defendido no son concluyentes en afirmar el padecimiento de la enfermedad en mi defendido e incluso habiéndose desarrollado una pericia consistente en estudio histopatológico, sin que se determinara la existencia en alguna época de la enfermedad de transmisión sexual que se le encontró a la niña, resulta importante destacar que la honorable señora Jueza, retoma el dicho del perito [...], en cuanto dice que no se encontró enfermedad a mi defendido, pero “no puede descartar que la tuvo”, ponderando de mejor valor esta última afirmación para su decisión de condena, lo cual resulta presunción de culpabilidad, puesto que supone que si no se demostró la existencia, el acaso podría indicar que la hubo, ya que es la persona que señala la menor, evidenciándose de esta manera la ilógica consideración de las pruebas a las que se refiere en su sentencia. Agregando a la misma critica que se analiza, tenemos que es innegable la inmediatez con la que se practican las evaluaciones a la menor de tal manera que los resultados que se consignan en el peritaje de genitales, determinan con mayor grado de certeza el estado de salud e integridad de la región genital de la menor víctima, con ello nos aproximamos a la conclusión lógica de determinar que en la menor “no existió” penetración, manoseo, lesión, enrojecimiento u otra acción en la que se haya infringido sobre su parte genital; asimismo podemos afirmar que de la pericia científica no se extrae ningún elemento, información o indicio, siquiera que oriente a la señora Juez de Sentencia a concluir un contacto físico en la parte genital de la menor ejecutado por parte de mi defendido, únicamente suponiendo desde su análisis la probabilidad inconclusa del padecimiento venéreo que vinculaba a mi defendido, pero como ya se afirmó, dicho evento no se comprobó con las pruebas pericial es realizadas. En el mismo sentido, si se examina con acuciosidad las expresiones realizadas por la madre de la menor, la víctima y el perito al referir que le “metía un juguete” o “que le dolía mucho porque el Robert le metía un juguete con pelos” se reitera también que los exámenes de genitales no demuestran preexistencia o indicios de lesiones o penetración en la región genital, pese a ello la Juez supone únicamente por la descripción de la menor que el mencionado “juguete” que la niña y la perito psicóloga alude en su deposición, se refiere al órgano sexual de mi defendido, a ello hay que agregarle que la honorable Juez presume esa conclusión sin describir los indicios o razones que motivan la afirmación que consigna en la sentencia. Otro aspecto ahora referido a la calificación de la conducta resulta al concluir la señora Juez que los hechos se adecuan al presupuesto de continuidad por haberse referido de tal manera por la menor y suscribirlo la perito en su evaluación psicológica; sin embargo y sin pretender revalorar los testimonios nos encontramos ante afirmaciones faltas de corroboraciones, verbigracia, si se entrevistó a la menor ¿qué días ocurrieron las otras agresiones? Interrogante que ninguna de las pruebas incorporadas puede ofrecer, como tampoco es analizada o argumentada por la Juez de sentencia en su valoración y que se torna importante para dotar de certeza la decisión respecto de la referencia parcial de ese hecho supuesto al que refieren las declarantes; esto último si se verifica periféricamente con la pericia de genitales, resulta incongruente por no tener supuesto científico la hipótesis de lesiones recientes o incluso anteriores, tomando en cuenta que la menor afirmó que le “metía” el juguete y que la señora Juez supone ser el pene de mi defendido, de igual manera valdría preguntarse en el supuesto de haber acontecido ¿de qué manera sucedieron los hechos?, cuando ni siquiera en el dictamen acusatorio se contempla esa hipótesis. No menos válido es preguntarse ¿con que medios de prueba se corroboran esos eventos? ¿qué inferencia, indicio, pericia, testimonio valida la continuidad de la conducta sexual, según la señora Juez?, ¿de que manera se produjo?, considerar la continuidad sin establecer la misma en la acusación vendría a repercutir en el principio de congruencia, asimismo a llegar a conclusiones sin el sustento probatorio necesario, aspectos de vital importancia que la señora Juez obvio argumentar como razones válidas para calificar los hechos e imponer la pena correspondiente....la determinación de la falta de certeza y razonamiento judicial sobre el presupuesto de existencia del presunto hecho que se le adjudica a mi defendido y que se determinó como cierto sin hacer uso de las reglas de valoración, ultimamos que la conducta de mi defendido no se encuentra realmente establecida, así como se adecua al presupuesto de agresión sexual en menor o incapaz continuada motivo por el cual se invoca se anule la sentencia condenatoria provista contra mi defendido. Finalmente de acuerdo al análisis de tipicidad, encontramos la descripción exigua de la conducta de Agresión Sexual en la modalidad continuada, sin encontrar valoraciones del porque la señora Juez se decantó por la decisión de ampliar la acusación por la calificación jurídica que solicitó la representación fiscal, tampoco se cuenta con “razones razonables” de parte de la juzgadora al definir la conducta de mi representado, limitándose a sostener “se estableció que se dieron varias ocasiones la agresión”, sin explicar cómo concibe dicho silogismo valorativo, sin observar razones de hecho o derecho que subsuman la conducta a esa expresión, valga reiterar lo expresado sobre la incongruencia que guarda tal afirmación con el examen de genitales y las carencias en los testimonios que se plantearon como interrogantes en este recurso en los párrafos que anteceden. Los argumentos que se construyen nos orientan a considerar que el contenido de la fundamentación, consiste en que se justifique razonadamente el juicio de hecho y el de derecho, siendo que la sentencia constituye una unidad lógico jurídica, cuya parte dispositiva debe ser la conclusión por derivación razonada del examen de los presupuestos fácticos y normativos efectuados en su motivación; de ahí que se afirme la ausencia de la técnica jurídica de análisis..., ya que no se obtiene claridad de las razones, motivos, circunstancias, aspectos que condujeron a la decisión de culpabilidad de mi defendido...en conclusión al haberse advertido las falencias de motivación, fundamentación que ocasionaron la calificación jurídica equivocada en la sentencia que se impugna y la incongruencia del análisis que fundamenta la decisión, en referencia al juicio de culpabilidad, es procedente con todo respeto solicitar que anulen la sentencia, o en su caso imponer la penalidad dentro de los límites de dicho ilícito y con las consideraciones de ley que se estimen pertinentes, respecto de las alegaciones de continuidad de la conducta que estimó la honorable Juez de Sentencia...”. El recurso no fue contestado por la parte apelada.

V. CONSIDERACIONES DE CÁMARA.

Número 1. El apelante se ha quejado en su recurso, de que la sentencia se encuentra no fundamentada, básicamente determina su agravio en dos aspectos: a) el primero hace relación a que la sentencia no tiene los fundamentos necesarios, siendo el principal argumento que la menor víctima del delito ha presentado un cuadro de enfermedad de transmisión sexual; y que las pericia de estudio de genitales del imputado no afirma que este padezca de dicha enfermedad –condilomatosis– por lo cual, el recurrente estima que concurre defecto de motivación de la sentencia; b) el segundo aspecto indica que la conforme a la prueba no se puede sostener un delito continuado, porque la menor víctima no ha precisado específicamente épocas de las agresiones sexuales, por lo cual, pide que se corrija la calificación de delito continuado.

Número 2. Sobre el primer aspecto de la motivación, el Art. 400 CPP prescribe que entre los defectos de la sentencia que habilitan apelación, se encuentra: “4) Que falte, sea insuficiente o contradictoria la fundamentación de la Sentencia”. Para el caso, según lo expresado por el recurrente la Jueza A quo ha incurrido en tal vicio al momento de motivar su sentencia respecto de los medios de prueba vertidos en la Vista Pública y lo cual incidió en la adecuación de los hechos acusados con el tipo penal por el cual se condenó al señor ROBERTO ANTONIO M. P. Sobre ese mismo aspecto, el Art. 144 CPP, determina que es obligación del Juez o Tribunal fundamentar las Sentencias, al respecto la actividad motivadora de una Sentencia Definitiva está estructurada en los aspectos siguientes: (Sentencia Definitiva- Sala de lo Penal – CAS-532-2007 del 22/02/2010) .

Número 3. Usualmente los deberes de motivación se resumen en el cumplimiento de los siguientes aspectos: a) En la fundamentación descriptiva: Se deben de señalar cada uno de los elementos probatorios útiles en que se basa, indicándose lo sustancial de su contenido; b) En la fundamentación fáctica: Consiste en el establecimiento concreto de los hechos probados; c) En la fundamentación analítica o intelectiva: La cual comprende la valoración propia de la prueba, con la apreciación de cada elemento probatorio para determinar cuáles son las pruebas que servirán de base al fallo; d) En la fundamentación jurídica: Que implica el análisis de la calificación jurídica de la conducta atribuida al acusado y las categorías del delito (tipicidad, antijuricidad y culpabilidad); e) En la fundamentación de la pena a determinar: Comprende el estudio de la naturaleza y monto d ella sanción a imponer; f) en la fundamentación respecto de las consecuencias civiles del delito.

Número 4. Se entiende que una sentencia está fundamentada cuando expresa con precisión los motivos de hecho y de derecho en que se basan las decisiones tomadas, esto último, es un aspecto esencial de la motivación respecto de los medio de prueba que incorporan elementos de carácter probatorio, cuya actividad implica la obligatoriedad del Juez de la valoración de ellos en relación al objeto del juicio, independientemente del valor que les asigne conforme a su apreciación. Otra de las obligaciones del juzgador es el de valorar conforme al sistema de la Sana Crítica toda la prueba que haya sido admitida y producida en el juicio con apego a las disposiciones que el Código Procesal Penal regula; y materializarse en la sentencia definitiva, la cual debe basarse no en su íntimo convencimiento, sino objetivamente, dentro de los lineamientos que indican la psicología, la experiencia común, las reglas de la lógica y el recto entendimiento humano; pero este último aspecto es una cuestión de un defecto diferente de valoración de prueba que debe verse por separado a la fundamentación de las sentencia, puesto que tal vicio de errónea valoración de prueba tiene un carácter autónomo en la regulación del artículo 400 N° 5 CPP.

Número 5. En tal sentido, la obligación de que una Sentencia debe ser dictada con la debida motivación, no es un mero formalismo procesal, ya que su observancia permite a los justiciables conocer las razones en que se basa para aplicar tal decisión y que ésta se encuentra apegada a la ley, por lo que debe de exteriorizarse en lo proveído los razonamientos de hecho y de derecho realizados por el Juez, sobre los cuales, apoya su decisión. Al efectuar un análisis de la sentencia recurrida (fs. 207-222), ésta Cámara determina que la Jueza A quo, en la misma, ha cumplido con los aspectos propios de la fundamentación de la sentencia, es decir que en apartados determinados la juez sentenciadora ha procedido a cumplir con los aspectos principales de la motivación en el sentido siguiente: a) la fundamentación fáctica y la descriptiva: la cual se encuentra integrada a la sentencia a fs. 208 vuelto a 212 en la cual se hace la relación de los diferentes medios de prueba que se incorporaron al debate y que precisamente son el fundamento fáctico y descriptivo de la decisión de la juez; con lo cual, se cumplen estos aspectos.

Número 6. En relación a la fundamentación analítica o intelectiva: La cual comprende la valoración propia de la prueba, con la apreciación de cada elemento probatorio para determinar cuáles son las pruebas que servirán de base al fallo, la juez sentenciadora ha cumplido este aspecto al señalar en el apartado II. FUNDAMENTACIÓN ANALÍTICA O INTELECTIVA (fs. 213-218), en la cual, expresa que su decisión la basa en la valoración integral de toda la prueba que desfiló en juicio, no limitándose a señalar únicamente dicha prueba, pues hace un juicio de valor respecto de ellas, realiza una fundamentación analítica de la misma en homologación al hecho atribuido al señor ROBERTO ANTONIO M. P., para llegar a concluir respecto a la responsabilidad penal de éste, pues en resumen se puede observar lo siguientes aspectos que se desarrollaran a continuación.

Número 7. a) En primer lugar toma en consideración la declaración de la víctima [...] en su calidad de testigo (fs. 213-214) iniciando su análisis en resaltar la importancia de la declaración de la víctima cuando se trata de delitos de índole sexual, ya que por regla general el único testigo presencial y directo de los hechos que se denuncian son las propias víctimas, por otra parte resalta el sistema por el cual rindió su testimonio la niña [...] ; es decir el Sistema especial de Cámara Gessel, por lo que su interrogatorio fue realizado por medio de un psicólogo forense, bajo la dirección y vigilancia de las garantías y derechos de la víctima y procesado, por parte de la Jueza A quo, por lo que en la realización del mismo, observó a la víctima [...] espontánea y coherente, de acuerdo a su edad cronológica (cuatro años de edad), sin que se le hubiera sugerido o introducido información a la misma para facilitar su declaración, siendo así que por medio de la declaración de [...], se pudo conocer entre otras: “[ ... ] Que ROBERT el novio de su tía [...] le hacía unas cosas, que le bajaba el short y le metía unos juguetes en sus nalguitas y se toca con sus manos espontáneamente su parte de atrás, o sea sus nalguitas, que se sacaba los juguetes de una magia, o de la magia, que estos juguetes eran muy grandes y eran juguetes malos, le metía los juguetes en las nalgas y para ello le bajó el short y se señala nuevamente espontáneamente sus nalguitas, que la tocaba allí, con la mano, que no le decía nada, que eso sucedió bastantes veces (señala con su mano el número cinco y cuando se le pregunta dice cuatro veces, pero luego dice bastantes veces)..., que su mamá no le ha dicho que cuente lo que está contando...que lo de la magia sucedía en la cama de [...] que es su tía también ( señala la ubicación de la cama con relación a la de su tía [...]) en la casa de su mamá [...]...., que esa magia que le hacía ROBERT era grande, ese juguete con pelitos y tenía unas chibolitas abajo, que él decía abracadabra cuando esto sucedía...al preguntarle por solicitud de la representación fiscal como era el juguete, expresó que era grande, que parecía una nariz y que tenía pelos y que lo sacaba de la magia....a pregunta por solicitud de la defensa expresó que no conoce a otro ROBERT, que también conoce a RICARDO que es el novio de la [...] pero que él es bueno y que ROBERT es malo porque le metía esos juguetes en las nalguitas [ ... ]”.

Número 8. También la juez sentenciadora valoró en la sentencia: Reconocimientos Médicos Legales de Genitales, practicados en [...] por la Doctora [...], Médica Forense del Instituto de Medicina Legal “Roberto Masferrer”, el primero de las quince horas y veinte minutos del día catorce de marzo de dos mil doce; y el segundo (ampliación del primero) de las catorce horas del día tres de diciembre del dos mil doce, (fs. 213-214). Respecto de los cuales la Jueza A quo expresó, primero que su contenido lo aprecia y valora junto al dicho de [...], seguidamente transcribe sus contenido y luego expresa que no obstante las conclusiones de tales pericias y en vista a lo manifestado por parte de la defensa en cuanto que éstas no son concordantes con lo declarado por la víctima, ya que dijo que el imputado le metió el juguete en su parte anal, resalta que a su criterio no es que se contradiga lo dicho por la menor con la conclusión de las pericias ya que la percepción de la menor por la edad que ella tiene, es que hay introducción, como ella dijo, que le metía el juguete el imputado en sus nalguitas, es decir es la sensación–impresión de ella en su cuerpo (que le metía ese objeto) en atención a su edad, a su vez expresó que las partes tienen la facultad a través del perito de hacer las preguntas cuando se está haciendo el interrogatorio y en ningún momento éstas manifestaron tener esa interrogante, es decir a que consideraba la víctima introducción del juguete, la menor no fue cuestionada al respecto o buscaron que cayera en contradicción, además tales conclusiones corroboran lo dicho por la madre de la víctima, es decir el hallazgo de la enfermedad de transmisión sexual (condilomas), lo cual da pie a la investigación y al tratamiento médico respectivo que conllevó que en la ampliación del reconocimiento médico legal de genitales de la niña, se concluyera que ya no es visible en su cuerpo dicha enfermedad.

Número 9. También se valoró por la juez de instancia: Peritaje Psicológico practicado a [...] por la Licenciada [...], adscrita al Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer, del dieciocho de mayo del dos mil doce, (fs. 214 v- 215) del cual la Jueza A quo consideró que era una pericia completa y destaca los siguientes puntos: a) Que [...] no posee ningún impedimento físico ni mental para brindar su testimonio; b) Dada la edad de [...], su relato no consistirá en una narración amplia y con detalles; c) Que la versión está condicionada por la edad y etapa de desarrollo de [...]; d) Que [...] no manifieste indicadores psicológicos de trauma se debe a la etapa de su desarrollo y porque la sintomatología del abuso sexual tiene un carácter evolutivo, es decir que se puede manifestar a corto, mediano o largo plazo, que su desarrollo cognitivo no le permite dimensionar o comprender la naturaleza abusiva de las conductas a las que era sometida, pero su versión posee elementos cognitivos de sexualización que típicamente manifiestan los niños expuestos a un abuso sexual.

Número 10. En atención a lo anterior, es que la Jueza A quo consideró que en ningún momento es contradictoria la versión de la niña con lo plasmado por la perito, ya claramente se expresa que el hecho de no encontrarse un trauma evidente emocionalmente en la niña, esto no significa que no pudo haber sido expuesta a una situación de abuso sexual tal como la niña ha manifestado en todo el proceso y aún en la Vista Pública, además dicha pericia le proporciona parámetros para valorar la declaración de [...]. A su vez deja constancia de que ninguna de las partes prescindió de dicho peritaje, no manifestaron que era imprescindible la presencia de la perito en la Vista Pública, no solicitaron suspensión de la audiencia para buscar los medios de hacerla comparecer, ni se presentó recurso alguno por prescindirse de la perito.

Número 11. También la juez de instancia procedió a valorar: d) Peritaje Psiquiátrico practicado a [...] por el Doctor [...] adscrito al Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer, de fecha cinco de diciembre del dos mil doce(fs. 215) manifiesta que no aporta mayores elementos a valorar, solo que la niña víctima puede dar un relato con las consideraciones del caso; e) Estudio Social practicado en la víctima y su entorno, realizado por la Licenciada [...] adscrita al Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer, de fecha catorce de junio del dos mil trece (fs. 215 v.) Éste estudio no aporta mayores elementos de conocimiento a la juzgadora, pues la trabajadora social se limitó a visitar la vivienda donde reside actualmente la niña [...] y a preguntarle a sus padres la versión de los hechos, no se estudió su entorno, ni el lugar donde se dice sucedieron los hechos acusados.

Número 12. También se consideró por la juez: f) Reconocimiento Médico Forense de Estado de Salud realizado al señor ROBERTO ANTONIO M. P. y practicado por el Doctor JORGE MARIO [...] adscrito al Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer, de fecha ocho de febrero del dos mil trece (fs. 215 v-216) Destaca sus conclusiones: “Al momento de este peritaje el señor M. P. se encuentra en buen estado general de salud, a nivel de pene se le encontraron dos lesiones exófiticas de las cuales se toma biopsia de una de ellas para determinar su histología con el objeto de descartar la presencia de una enfermedad viral”. La Jueza A quo estima que el peritaje no tiene mayor relevancia y tampoco fue cuestionado, no obstante ello toma en cuenta que el Doctor [...] establece que al momento que se realiza la pericia (un año después prácticamente de los hechos), el procesado se encuentra en buen estado general de salud y respecto de la histología realizada por el Doctor [...], entre otros se dice que observó “leve hiperqueratosis acantosas, y aumento del pigmento melánico basal, en la región de la dermis había fibrosis de la porción papilar”;

Número 13. Debe señalarse respecto del perito [...], que dicho perito si declaró en la Vista Pública y confirmó lo dicho en su peritaje, y respecto a la fibrosis dijo: “que es un cambio que se da cuando hubo un tipo de lesión, normalmente la dermis se forma por tejido nervioso, colágeno, vasos y si ha habido una inflamación en proceso traumático, este tejido puede presentar cambios regenerativos, pero ya no vuelve a ser normal, ciertas partes se sustituyen por tejidos fibrosos. Una fibrosis es cuando hubo cambio por alguna lesión, trauma o infección [...] Que si alguien tuvo condilomatosis o un virus como papiloma no puede presentar hallazgos evidentes, puede que no mitre el virus, pero allí esta, pero depende de las sepas infectadas, algunas son ploriferantes y otras no, es decir unas evidentes y otras no [...] en el caso que se está viendo, acá es la biopsia que debe hacerse, pero la que se le mando no estaba bien tomada [...] por lo que no se puede concluir que hubo en ese momento condiloma...cuando se le envió la muestra no encontró evidencia de la enfermedad pero no descarta que la pudo haber tenido [...]” Sobre este particular a una pregunta con fin aclarativo a dicho perito contestó, que al momento del examen que él hizo el imputado no tenía esa enfermedad pero no descarta que la pudo haber tenido”. Aspecto que la juez valoró al señalar: “[...] es por eso que la suscrita le hizo la pregunta y él contestó: que en ese momento del examen que él hizo al imputado no tenía esta enfermedad pero no descarta que la pudo haber tenido”. (fs. 217).

Número 14. También la juez sentenciadora valoró en la parte de análisis de prueba: a) Denuncia de la señora [...], que fue corroborada en Audiencia Pública por medio de su declaración, y es ésta la que tiene relevancia en este caso; b) Certificación de la Partida de Nacimiento de la niña [...], en la que consta que nació en el Hospital Nacional Zacamil de Mejicanos, a las diecisiete horas del día […], estableciendo la edad cronológica de [...], siendo así que en relación a los hechos acusados o por lo menos al momento que se da cuenta de ellos la madre de [...], ésta contaba con tres años de edad; c) Declaración de las señoras [...] y [...], y expresó en concreto: “[...] considera la Jueza A quo que lo expresado por ellas no sacan de la escena del delito al imputado y además no le merece credibilidad, lo manifestado por las testigos en el sentido de que en ningún momento dejaron sola a la niña [...] cuando permanecía en la vivienda de la señora [...], ni tampoco pudieron dar mayores datos respecto al tiempo, más que todo en los meses de enero y febrero que es cuando la señora [...] observa condilomas en el área anal de [...].

Número 15. Declaración de la señora [...] (fs. 217). Testimonio que para la Jueza A quo le resulta creíble y además lo relaciona con las otras pruebas vertidas en la Vista Pública, manifestando así que corrobora la declaración de la niña [...], pues manifestó que en febrero del dos mil doce, cuando estaba bañando a [...] observó evidencias en su parte anal que le llama la atención, que cuando la estaba bañando y le lava esa parte a la niña, le dice que no, porque le duele y ella le pregunta porque y le dice que por ROBERT la toca de esa parte, lo cual a ella le llama la atención y la lleva a pasar consulta y el médico le manifiesta que la niña tiene evidencia de una enfermedad se transmisión sexual, lo cual se corrobora con el primer reconocimiento de genitales y en ampliación del mismo, que esa enfermedad únicamente es de transmisión sexual, no puede transmitirse de otra forma y más por el lugar donde la tenía la menor era evidente esa circunstancia, es por ello que le da medicamento a la niña y no denuncia el hecho en ese momento debido a ciertas afirmaciones que le habían hecho, es decir que debido a esa circunstancia de abuso cometido en su menor hija era posible que el ISNA le quitara a sus hijos, respecto a ello la Jueza A quo, expresa porque esa situación le parece creíble, en el sentido de que una persona que no tenga conocimiento de los procedimientos legales puede llegar a creer eso, es decir que si en su poder, bajo su cuido su hija ha sido abusada sexualmente, posiblemente puedan retirar de su cuido a [...], ya que en ese momento si se encontraba evidencia de tal abuso. Que posteriormente y a consulta con su abogada se da cuenta que lo encontrado por el médico en su hija, es delito y debe denunciarse, es por ello que denuncia en el mes de mayo dos mil doce.

Número 16. Luego de ello la Jueza A quo concluye relacionando toda la prueba vertida en juicio y que la llevan a dictar sentencia condenatoria contra el imputado (fs. 217 v - 218 v) diciendo que este caso se inicia debido a lo que manifestó [...] a su madre (que ROBERT le tocaba sus nalguitas) aunado a lo que observó la señora [...] en la parte anal de su hija (los condilomas), por lo cual consulta a un médico y le dice que es una enfermedad de transmisión sexual, situación que cualquier persona normal y en su sano juicio denunciaría y para no creerle tendría que establecerse que la niña por algún motivo está mintiendo, resultando bastante difícil dejar de creer en el dicho de una menor de tan corta edad y después de haberla observado e inmediado directamente la espontaneidad de la misma, es difícil que una menor de cuatro o tres años se le pueda aleccionar para que de un testimonio falso, ya que por las mismas preguntas, por las mismas condiciones de la niña es bien difícil que pueda sugestionársele para que mienta o a través de tanto tiempo pueda mantener una versión que no sea real, lo cual lo afirma porque las primeras entrevistas que se le toman a la niña fueron aproximadamente hace más de un año y ella ha mantenido esos hechos, como se dieron, el lugar donde se dieron, como se dio eso de la supuesta magia, que un objeto como una nariz con pelos, era lo que le metía ROBERT en sus nalguitas y ha mantenido aún a preguntas específicas del perito solicitadas por la defensa que ROBERT es la única persona que ha hecho estas acciones, es el único ROBERT que conoce y por eso lo considera malo. Es decir la juez ha expresado particularidades del testimonio que en su opinión le merecen entera credibilidad respecto de los hechos que la menor declaró.

Número 17. También la juez ha indicado otros aspectos importantes en la declaración de la menor víctima como: lo ubica como el novio de su tía Silbéis, quien declaró en la Audiencia de Vista Pública y corrobora que era la novia del imputado, por lo que no hay duda de que se trata del imputado, además que no hay ninguna prueba que sea suficiente para descartar o desacreditar el dicho de la menorcita rendido en la Vista Pública, por lo tanto considera que se ha acreditado el delito acusado..., que ha habido una agresión de contenido sexual, que de acuerdo a las pericias médicas llevan a la suscrita a considerar, de acuerdo también a lo dicho por la menor, que era un roce o un contacto de tipo sexual del pene del imputado con la menor, lo cual lo afirma por las conclusiones de los peritos, que hay una enfermedad de transmisión sexual en su parte anal..., y por las características que ella dijo del juguete considera la Jueza A quo que es el órgano genital del imputado, el pene, ya que la psicóloga forense manifiesta claramente en su peritaje, al darle lectura integral que la niña puede decir el nombre de su vulva, pero todavía no manifiesta, no puede decir el nombre del órgano sexual masculino y de acuerdo a lo que la menor ha sostenido en todo el juicio, el imputado lo hacía ver como una especie de juego y que hacía magia y que de una varita mágica sacaba ese juguete... que era como una nariz con pelos y tenía unas chibolitas abajo, es lo dicho por la menor y lo que consta en record, por lo tanto no hay duda que se ha dado el delito los elementos de la AGRESIÓN SEXUAL E INCAPAZ y la minoridad d ella niña ha quedado establecido claramente con prueba documental y de la percepción visual que no puede tener más de cinco años la menorcita [...], a su vez que se ha acreditado la participación delincuencial del imputado, pues no existe duda en cuanto a su identificación, individualización, de que se trate de otra persona quien cometió estos actos en perjuicio de la indemnidad sexual de [...], por lo que se han acreditado ambos extremos procesales y de acuerdo a lo que establecen los Arts. 2 y 42 CP debe imponerse pena máxima al ser un delito continuado , ya que la menor fue clara y ante pregunta concreta también solicitada por las partes, quedó establecido que por lo menos sucedió más de una vez, que es lo que requiere el Art. 42 CP para configurarse que sea continuado un delito y por la edad de la niña no puede pedírsele que establezca fecha de cuando sucedió cada uno de esos eventos.

Número 18. Lo expuesto anteriormente se determina del contenido de la sentencia recurrida, pues claramente se constata en ellos que la niña [...] ha sostenido su dicho a lo largo de todo el proceso y este fue inmediado y pudo ser objeto de contradicción en la Vista Pública en la cual fue clara y espontánea en manifestar los hechos por los cuales ella se sentía incomoda con el imputado, el por qué lo consideraba una persona mala, es decir porque “le metía el juguete en sus nalguitas” lo cual junto con la demás prueba vertida en la audiencia en mención, teniendo relevancia el Reconocimiento Médico Legal de Genitales practicado en la víctima [...], en el cual se menciona que el perito forense encontró condilomas acuminados en la región anal de la víctima y que dicha enfermedad es de transmisión sexual, es que puede deducirse que [...] ha sido objeto de agresión sexual y al haber manifestado que el único que cometía tal acción en contra de ella es el señor ROBERT como ella lo identifica, agregando que es el novio de su tía [...], persona que confirmó la existencia de dicha relación de noviazgo al vertir su declaración, se puede determinar la participación del imputado en el hecho acusado, puntos que también destaca la Jueza A quo en la Fundamentación Fáctica de la Sentencia recurrida (fs. 212 a 213) como hechos probados a partir de la prueba que desfilo en la Vista Pública. Es decir la juez sentenciadora ha dado todos los argumentos en los cuales funda su decisión de condena.

Número 19. Por otra parte, señala el recurrente que resulta contradictorio en este caso que ante lo dictaminado en el reconocimiento médico forense delitos sexuales, dentro del examen físico practicado a la joven se indicó hallazgo de lesiones vinculadas a enfermedades de transmisión sexual. Argumentando, que no se valoró adecuadamente el reconocimiento médico forense de genitales practicado al imputado, en que se concluyó que al momento no había evidencias externas de transmisión sexual, y por ello estima como carente de fundamentación la decisión. Este aspecto la juez lo consideró de manera concreta como se ha señalado 216 vuelto a 217; y concluyó de acuerdo con lo expresado por el perito [...], que aunque el imputado al momento de practicársele el reconocimiento de genitales para determinar si padecía de una enfermedad de transmisión sexual, expresó que al momento no se le diagnosticaba, no podía descartar que la hubiera padecido. Este aspecto ciertamente, debe ser considerado particularmente, de acuerdo a la prueba pericial aportada y en su conjunto al resto de pruebas incluido el testimonio de la niña que señala expresamente al imputado como la persona que la agredió sexualmente.

Número 20. Sobre ese punto en particular, ciertamente, en la presente investigación no se determinó fehacientemente que lo dictaminado en el examen físico del imputado revelador de algún tipo de enfermedad de transmisión sexual; en ese sentido, pero dicho reconocimiento no ha afirmado, que anteriormente el imputado no adoleciese de ese tipo de enfermedad, puesto que el perito ha señalado que no lo descarta; en tal sentido no es lo que podríamos calificar como un punto de afirmación de prueba, porque dicha afirmación únicamente puede valorarse positivamente con certeza, al momento en el cual al imputado se la practica la pericia, por cuanto en ese punto el perito si es especifico, el justiciable a ese momento no adolece de enfermedad de transmisión sexual; pero tal afirmación con categoría de certeza desde la opinión del perito, no puede equipararse con los mismos efectos, al estado anterior del imputado, puesto que el perito no lo afirma de esa manera.

Número 21. Precisamente sobre este aspecto, se tiene como un hecho no probado de manera suficiente, por cuanto el perito ni lo niego ni lo afirma, únicamente dice que no puede descartarlo; pero debe agregarse que a este punto no corresponde apreciar una situación de duda en favor del imputado; puesto que no se trata únicamente de la pericia como prueba única; por cuanto al imputado lo incrimina de manera categórica el testimonio de la niña victimizada, la cual ha sido espontánea y descriptiva en los hechos ocurridos, y respecto de la persona que le realizó esos actos; todos ellos valorados adecuadamente por la juez sentenciadora, con lo cual, debe afirmarse que independientemente de la prueba pericial practicada al imputado, la prueba de cargo según lo ha referido la juez sentenciadora y con las valoraciones que ha sustentado en la sentencia impugnada, incrimina directa y categóricamente al justiciable Roberto Antonio M. P., razón por la cual, los resultados de la pericia no alcanzan a construir una duda razonable, por cuanto el testimonio de la menor, se ve acompaño de otros testimonios y de otras pericias que determinan suficiencia probatoria a su declaración con lo cual, por lo cual la juez de instancia ha externado los fundamentos apropiados para sostener su decisión.

Número 22. De tal manera, que en el presente caso la Juez A-quo no ha violentado reglas de falta de fundamentación como lo argumenta la defensora, al señalar que sí no había certeza de lo dictaminado en el examen físico del imputado que no padecía de enfermedad de transmisión sexual y la menor si lo padece, por ello habría que estimarse su absolución, ya que, precisamente la Juez A-quo ha basado y fundado su resolución a partir del elenco probatorio conforme los cuales ha tenido por acreditados y probados los hechos acusados; y precisamente la pericia practicada al imputado no afirma categóricamente este aspecto tiempo atrás del reconocimiento, se tiene entonces como un hecho no probado; y el cual no da lugar a la aplicación del principio in dubio pro reo por cuanto, aparte de esa pericia concurren otras pruebas periciales y testimoniales que incrimina de manera suficiente y directa al imputado como autor de esos hechos de agresión sexual en la menor [...]; y precisamente por ese conjunto de pruebas los hallazgos de la pericia practicada al imputado no pueden tener un sobre-valor, menos cuando el perito no descarta el padecimiento de la enfermedad del imputado en otra época; como quiera que sea, independientemente de dicha pericia, otras pruebas incriminan al imputado y sobre ello, la juez ha dado abundantes razones de su decisión la cual se encuentra fundamentada en grado necesario.

Número 23. Sobre el último aspecto del motivo impetrado, este se centra sobre el aspecto de imputar al justiciable Roberto Antonio M. P., un delito de agresión sexual en menor en carácter continuado, aspecto que la defensa ha objetado, porque señala que la menor no ha precisado con especificidad diferentes épocas del suceso para poder determinar probada una continuidad delictiva y por ello, señala también falta de fundamentación sobre este punto. Sobre el particular debe señalarse que el análisis de la tipicidad de la conducta acusada y la adecuación de la pena, fueron desarrollados también por la Jueza A quo en el considerando VII de la Sentencia (fs. 219 a 221 vuelto) en la cual consta que efectúa un análisis del tipo penal, de la calificación jurídica de la conducta atribuida al señor, a las categorías del delito (tipicidad, antijuricidad y culpabilidad), habiendo determinado la Jueza A quo la prueba que le sirve para determinar la calificación jurídica definitiva del hecho delictivo, es decir de donde extrae y se demuestra que la niña [...] ha sido agredida sexualmente en modalidad de delito continuado, ya que entre otros ha manifestado “ [...] Tomándose en cuenta que la víctima, la menor […], niña de […] de edad, el acusado le bajaba el short y le pone su órgano genital en sus nalguitas, con lo que ha quedado plenamente establecido que la menor en referencia fue objeto de agresión de tipo sexual de parte del acusado. Tal como se ha establecido en los hechos probados la acción ejercida por el imputado fue expresada por la niña al declarar en Audiencia de Vista Pública desde el principio de las investigaciones, pudiéndose establecer con la prueba que estamos en presencia del delito de AGRESION SEXUAL EN MENOR E INCAPAZ [...] ” “ [...] en el presente caso quedó establecido que el imputado ROBERTO ANTONIO M. P. como autor directo de haber realizado actos sexuales a la víctima en más de una ocasión, tal y como lo manifestó la víctima en su declaración que fueron más de una vez [...]”. De lo anterior la juez expresa cual es la razón de la continuidad delictiva, el que los actos de agresión se hubieran repetido en diversos momentos.

Número 24. Pero aparte de ello, la juez sentenciadora abona un aspecto que es fundamental para la valoración de la continuidad delictiva, en este caso refiriéndose al órgano de prueba, es decir a la víctima, y a sus características especiales de acuerdo a su edad, puesto que se trata de una niña de cuatro años de edad, indicando que precisamente por esta particularidad la menor no puede –como niños de otras edad o personas jóvenes o adultas– hacer una precisión más determinada de épocas, es decir de tiempos y fechas; pero no obstante ello, la niña es terminante en su declaración en manifestar que fueron varias veces lo cual da paso a establecerse que fueron varias agresiones sexuales, y ello demuestra en este caso que se ha tratado de un delito en manera continuada; con lo cual a partir de estos elementos que incorporó la prueba, atendiendo a las propias características de la persona que declara –una niña de cuatro años de edad– debe estimarse su capacidad cognitiva para poder determinar épocas, lo cual, por el desarrollo cronológico de su edad, y de su capacidad de análisis de determinadas categorías conceptuales la niña no puede precisar como lo haría una persona con más edad, pero sin embargo utiliza la categoría que conoce según su edad, la de varias veces; a esos efectos la testigo dijo: “[...] que Robert le bajaba el short y le metía los juguetes, que los juguetes los sacaba de la magia, y los juguetes eran muy grandes, que Robert hacia cosas malas, son malos porque sí, que le da pena, que Robert le metía los juguetes, y le bajo el short, que los juguetes se los metía en las nalgas, y muestra sus nalguitas, le tocaba con la mano, y no le decía nada cuando hacia eso, que los juguetes se los puso cuatro veces, fueron bastantes veces [...]”. Fs. 210.

Número 25. Particularmente sobre este punto la juez sentenciadora dijo: “[...] y de acuerdo a lo que establece el art. 42 y 72 del Código Penal debe imponerse la pena máxima al ser un delito continuado; ya que la menor fue clara y fue una pregunta concreta también solicitada por las partes que preguntara el perito cuantas veces sucedió el hecho, fue una pregunta concreta hecho por el perito ya se manifestó lo dicho por la menor, ha quedado establecido que por lo menos eso sucedió en más de una ocasión, que es lo que requiere el art. 42 del Código Penal para configurarse que sea continuado un delito por la edad de la niña no puede pedírsele que establezca fecha de cuando sucedió cada uno de los eventos, es prácticamente imposible que ella pueda ubicarse en un tiempo específico en que se dan estos eventos, pero ella manifiesta que fueron bastantes veces y señala con sus dedos cuatro veces, por lo tanto la suscrita juez considera que se ha dado en forma continuada este ilícito [...] fs. 218 vuelto.

Número 26. Ciertamente el criterio de la juez sentenciadora es completamente razonable, en cuanto a la precisión de las épocas de las agresiones por parte de la menor, por cuanto en atención a su edad, este aspecto de carácter abstracto conceptual –la categoría del tiempo y fracción del tiempo en periodos determinados, días, meses, años– no es asimilada por una niña que tiene cuatro años de edad; en tal sentido la apreciación valorativa que la juez de sentencia realizó para ponderar este aspecto, y considerar si se trataba de un delito continuado o no, y si la prueba aportada por el testimonio de la niña era suficiente para estimar la concurrencia de diversas agresiones sexuales fraccionadas en el tiempo, es el completamente acertado, puesto que no se puede exigir a la niña un análisis conceptual del tiempo en sentido cognitivo, cuando la menor por su capacidad de análisis y de juicio, no ha aprendido todavía a ponderar como funciona este herramienta conceptual del tiempo; sin embargo, la niña en su marco de referencia utiliza la forma que ha asimilado, la de simple acumulación y refiere que fueron varias veces; con lo cual, el parámetro que la juez sentenciadora ha utilizado para analizar este aspecto del delito continuado, es acertado, haciendo una correcta valoración de este aspecto, y señalando los aspectos valorativos, por lo cual, no puede tildarse de inmotivada su decisión tampoco en este punto.

Número 27. En atención a todo lo manifestado, esta Cámara advierte, que la Jueza A quo ha cumplido su deber de valora la prueba con relación al objeto de juzgamiento, así como en relación a la imputación de delito continuado, expresando los motivos por los cuales le genera credibilidad o no y no sólo hace mención de la misma, además determinó de forma concreta las razones por las cuales se había establecido lo antijurídico del actuar del señor Roberto Antonio M. P. y su culpabilidad, lo relativo a la calificación de continuado del hecho y por ende las razones que la llevaron a imponer la pena de doce años de prisión al procesado, por lo anterior se puede decir que la Jueza A quo ha realizado un encuadramiento correcto de los hechos en la hipótesis prevista en la norma, detalló en su sentencia el resultado de la operación mental o proceso lógico jurídico que la llevo a establecer que el presente caso está comprendido en la norma, específicamente en el Art. 161 relacionado con el Art. 42 ambos del Código Penal, por lo tanto la Jueza A quo fijó su estimación de forma exigida por la ley, siendo así que la sentencia recurrida no adolece del vicio invocado por el recurrente, en el sentido de defecto de motivación por lo cual dicha sentencia debe ser confirmada.

POR TANTO: De acuerdo a las razones expuestas y disposiciones legales y Arts. 172 Cn, 473 y 475 CPP, en NOMBRE DE LA REPÚBLICA DE EL SALVADOR, DIJERON: a) CONFIRMASE la Sentencia Definitiva Condenatoria dictada por la Jueza del Tribunal Primero de Sentencia de esta ciudad en carácter unipersonal en contra del señor ROBERTO ANTONIO M. P., por el delito de AGRESIÓN SEXUAL EN MENOR O INCAPAZ en su modalidad de delito continuado, Art. 161 en relación con el Art. 42 CP, en perjuicio de la indemnidad sexual de [...].C.M; b) Continúe el imputado en la privación de libertad en la cual se encuentra; y c) Con la certificación de ley vuelvan los autos al tribunal de origen. Notifíquese.

PRONUNCIADA POR LOS SEÑORES MAGISTRADOS QUE LA SUSCRIBEN.
Catálogo: DocumentosBoveda -> DOC
DOC -> 75-p-137 CÁmara de la cuarta sección del centro
DOC -> Vistos en apelación de la sentencia definitiva condenatoria
DOC -> ConmutacióN de la pena de siete años de prisión, impuesta a mdl
DOC -> Cámara segunda de lo penal de la primera sección del centro; San Salvador
DOC -> Se ha tramitado en contra de la imputada roxana marisol m. D. V
DOC -> Ts-204-2016. Tribunal de sentencia, san francisco gotera, departamento de morazan
DOC -> Ac tribunal segundo de sentencia de san salvador
DOC -> Tribunal segundo de sentencia: San Salvador, a las catorce horas del día cuatro de marzo de dos mil dieciséis
DOC -> Hurto agravado continuado tipificado y sancionado en el Articulo 07, 208 N° en relación con el 42 y 72 del Código Penal, en perjuicio patrimonial de la Universidad Modular Abierta –uma, represtada legalmente por el Licenciado M. A. C. M
DOC -> Agresión Sexual en Menor e Incapaz Continuada


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