1785 – La psicología proyectiva (Pozzi) El concepto de proyección como mecanismo defensivo



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Primer nivel, observacional: Refiere al recorte inicial de significación el cual ya es un proceso interpretativo. Se muestran observables que derivaron en inferencias psicológicas: el alumno debe indicar contenidos, modalidad, comportamientos, etc que él ya sabe que son significativos porque han derivado en inferencias de segundo nivel.

Segundo nivel de inferencias: Denota la interpretación de la empiria. Pueden establecerse H presuntivas o diagnosticas dependiendo del grado de articulación de los observables entre sí y con la teoría. Los observables del primer nivel, se transforman en dimensiones de las variables que se quieren estimar en el sujeto para comprender su subjetividad.

Tercer nivel o especulativo en relación a lo metapsicológico: Inferencias con respecto al conflicto intrapsíquico, o hipótesis sobre aspectos estructurales de su sujeto. Una constelación de observables articulados con conceptos teóricos puede derivar una hipótesis de segundo nivel y una constelación de hipotesis de segundo nivel es necesaria para derivar conjeturas a nivel metapsicológico.

EL DATO CONTRATRANSFERENCIAL NO ES LO QUE EL ENTREVISTADOR SINTIÓ, PENSÓ, ASOCIÓ. Eso es la captación de un nivel observacional. Sólo si estos registros realizan lo siguiente, tomarán el estatuto de DATO CONTRATRANSFERENCIAL:



  • Acontecieron en un entrevistador que pudo ejercer la disociación instrumental.

  • En un encuadre establecido y sostenido

  • Pueden articularse con otros datos transferenciales, actitudinales, comportamentales y discursivos.



1779 - Una puntuación sobre la transferencia.
I. UN RECORRIDO POR TEXTOS FREUDIANOS

Freud apela al esquema de las series complementarias para situar la transferencia en tanto que repetición de una especie de patrón o clisé de la relación del sujeto con los objetos.

La disposición de la transferencia no se reduce a ser efecto del dispositivo analítico, sino que se halla determinado por la estructura misma de la neurosis.

El analizado no recuerda nada de lo olvidado o reprimido, sino que lo vive de nuevo. Lo reproduce como acto. Repite sin saber.

Es una repetición y la repetición, la transferencia del pretérito olvidado.

Liga a la transferencia con la resistencia y la repetición.

Cuanto más intensa es la resistencia más quedará sustituido el recuerdo por la acción.

La transferencia es reconocida como expresión de la resistencia y como aquello que permite y posibilita la cura analítica.

La connotación amorosa de la ocurrencia, es decir, la emergencia del amor de transferencia es secundaria a ese falso enlace, a la sustitución.

El enamoramiento corta la continuación de la cura, frena la asociación.

La alianza terapéutica se desarrolla en el plano de una relación de Yo a Yo, entre el paciente y la persona del analista. Si la trasferencia supone la presentificación en acto de lo inconsciente, implica un más allá del plano de la relación de Yo a Yo. El fenómeno transferencial perfora, trastorna la “estabilidad” a la que el Yo busca estabilizarse por vía de la identificación.

Neurosis de transferencia: histerias, histerias de angustia y neurosis obsesiva. Porque en ellas la transferencia tiene importancia central.

II. UN COMENTARIO SOBRE LA CONTRATRANSFERENCIA

Contratransferencia: Conjunto de las manifestaciones del inconsciente del analista relacionadas con las manifestaciones de la transferencia del paciente.

El concepto de transferencia subraya la no correspondencia.

Conocer el fenómeno de la sugestión, así como recordar que la relación de Yo a Yo busca la identificación, nos permitiría admitir que es posible la correspondencia o complementariedad afectiva; tal como el fenómeno de la contratransferencia.

Decir que la cura se desarrolle en la abstinencia supone que el analista debe abstenerse de hacer coincidir su lugar con el del Ideal.

La abstinencia además de constituir una máxima de la clínica psicoanalítica, implica la posibilidad de quien ocupa el lugar del analista de dejar a un lado lo que lo haría comportarse como en otras escenas de su vida. Ello es posible porque se vincula con el hecho de que el analista se produce en su propio análisis.

III. TRANSFERENCIA Y CONTRATRANSFERENCIA EN EL DISPOSITIVO DE PSICODIAGNÓSTICO

El objetivo del psicodiagnóstico es investigativo, teniendo como consecuencia posible que surja un pedido de tratamiento analítico o de otra índole. Si sabemos del carácter conjetural de nuestras hipótesis, del proceso de construcción del saber que producimos; entonces la forma en que este saber retorne al consultante debería estar en sintonía con esta concepción. Ello se encuentra vinculado a la cuestión transferencial porque la forma desde la cual transmitimos un saber, nos referimos al motivo de la conducta, etc., establece un lugar para el que habla y otro para el que escucha.

El psicodiagnóstico se reconoce como subsidiario de la teoría psicoanalítica así como de su clínica. Exige la necesidad de sostener la posición abstinente pues nada podrá decirse, aportarse, hipotetizarse respecto de aquel con quien hemos trabajado, si la pregnancia de los fenómenos contratransferenciales, no nos permiten trascenderlos para intentar formular la lógica que los produce, los sostiene. Las especificidades metodológicas del dispositivo no eliminan las consideraciones clínicas.

1789 - Notas sobre la noción de síntoma
El síntoma es una metáfora, un cifrado del cual carecemos, de antemano, de clave para su desciframiento.

Surge como efecto de un conflicto en la medida que permitiría realizar una transacción entre las tendencias en conflicto, esto es, la libido insatisfecha y el yo.

La libido insatisfecha constituye una de las tendencias en conflicto. Insatisfecha en la medida en que su realización es imposible. Al mismo tiempo, las fijaciones relativas a la sexualidad infantil, ejercen atracción sobre esta tendencia emprendiendo así un camino regresivo en la búsqueda de un modo de satisfacción anterior. El conflicto surge en la medida en que el yo veta dichas regresiones.

Dos vertientes presentes en el síntoma neurótico: la formación sustitutiva (formación de compromiso) y satisfacción sexual sustitutiva.

En tanto que formación sustitutiva el síntoma adquiere valor simbólico, admite interpretación y del mismo podrá leerse un sentido.

El esquema de las series complementarias pretende mostrar la complejidad de los síntomas neuróticos. Las series son complementarias en el sentido en que ninguna, por sí misma, es capaz de producir ni determinar el surgimiento del síntoma. Incluso, solo a posteriori, podrá establecerse el sentido del síntoma, esto es, reconstruir la particular manera en que estas series se han articulado.

CAUSACIÓN DE LA NEUROSIS = DISPOSICIÓN POR FIJACIÓN DE LA LIBIDO+SUCESOS ACCIDENTALES DEL ADULTO (TRAUMÁTICOS)…>CONSTITUCION SEXUAL/SUCESOS INFANTILES

Los síntomas crean una sustitución de la satisfacción denegada, por medio del retroceso de la libido, a fases anteriores, circunstancia que trae consigo el retorno a los objetos u organizaciones características de dichas fases. La satisfacción parcial y sustitutiva, que implica el síntoma, es vivida por el yo de forma displacentera.

El movimiento regresivo que ha sido subrayado como inherente a la formación del síntoma, conduce la libido a la actividad de la fantasía tornándose éstas más intensas, surgiendo así el conflicto con el yo. La regresión a la fantasía es condición necesaria para la formación de los síntomas neuróticos.

Los síntomas, como los sueños, son formaciones del inconsciente, productos que permitirían, interpretación mediante, accederé a los contenidos inaccesibles a la conciencia y que hayan podido adquirir valor patógeno: esto es, que hayan participado en la sobredeterminación del síntoma.



1739 - concepto de angustia
I. Angustia: fenómeno propio del sujeto normal, inherente a su existencia en el mundo. Produce un efecto desagradable, desequilibrante, en el psiquismo frente al cual, el Yo, responde a fin de restablecer el estado previo a su advenimiento.

Consistiría en una reacción inespecífica global.

Primera teoría de la angustia: mecanismo de producción en el estancamiento de la libido. El quantum energético inmovilizado, es transformado y liberado en forma de angustia. Dicho estancamiento podría responder a: falta o inadecuación de la satisfacción sexual (neurosis de angustia) o por defensa psíquica (psiconeurosis de defensa). La angustia es producida por efecto de la represión.

Segunda teorización: la angustia se convierte en una señal de alarma para el Yo. Le advierte de un peligro externo realista (amenaza de castración). La angustia es causa de la represión.

II. El logro de la identidad sexual se vincula con la renuncia a ser el que colme el deseo del Otro. En la castración, lo que está en juego es la posibilidad de darse objetos fuera de la madre. No hay corte sin angustia, toda angustia es de corte, de castración.

Paradoja en el corazón de la angustia: se revela constituida por un doble temor: al gesto castratorio del padre y a no poder alejarse de la madre, de no poder ser abandonado por ella.

Carácter fundamental y estructural de la angustia, de lo que su manifestación evidencia: la prohibición perpetúa el deseo y la angustia aparece remitiéndonos al corte, por ello decimos que toda angustia es de castración.

Síntomas: productos transaccionales, evidencia la satisfacción pulsional y la acción de la represión y de operaciones defensivas. Es una satisfacción sustitutiva del deseo.

Hay un hecho objetivo, exterior (amenaza de castración) que significa la posibilidad de realización del deseo. La angustia emerge como señal de alarma permitiéndole al Yo que instrumente la defensa.

1782 - Aparato psíquico y mecanismos de defensa
1. APARATO PSÍQUICO

El término defensa en Freud aparece primero homologado al de represión, para referirse a los rechazos instintivos que realiza el Yo contra ideas y afectos dolorosos e insoportables. Luego lo sustituye por el de represión. En 1926 retoma el concepto de defensa para como “una designación general de todas las técnicas de que se sirve el yo en los conflictos eventualmente susceptibles de conducir a la neurosis, reservando el término represión para uno de los métodos de la defensa”.

Tópica I: Icc, Pcc, Cc. Tópica II: Ello, Yo, Superyó.

Existen dos modos de funcionamiento del aparato psíquico: proceso primario y secundario. El Ello se rige por el proceso primario que es la tendencia a obtener sin demora gratificaciones de deseo. Se caracteriza por la movilidad de las cargas, es decir, la facilidad con que la carga puede ser desplazada de su objeto original a un objeto sustituto de éste. Principio de placer.

El proceso secundario se caracteriza por la postergación de la satisfacción de la necesidad, la energía psíquica es ligada, posibilitando la capacidad de espera y el desarrollo del lenguaje. Principio de realidad.

El yo está sometido a tres servidumbres, y amenazado por tres peligros: los provenientes del mundo exterior, de la libido del Ello y de la severidad del Superyó.

El Yo tiene capacidad para generar angustia, siendo su recurso principal para dominar los impulsos del Ello, el manejo del medio exterior y la satisfacción a las prohibiciones que le impone el Superyó.

Hay una angustia real ante un peligro conocido y una angustia neurótica, ante un peligro que desconocemos, no obstante siempre se trata de un peligro pulsional.

La angustia primaria tiene un carácter inespecífico, es un fenómeno automático que, de menor a mayor intensidad, aparece bajo la forma de desorganización o inestabilidad hasta el extremo del pánico y experimentada por el Yo en forma pasiva. La angustia señal, el sentimiento de culpa, el asco y la vergüenza, son motivos de activación de las defensas.

2. MECANISMOS DE DEFENSA

Los mecanismos de defensa del Yo son operaciones inconscientes que tienden a protegerlo de montos de angustia intolerables. Tienen el atributo de ser recursos protectores de la estabilidad intrapsíquica.

Rafael Paz sistematiza los conceptos básicos de las defensas del siguiente modo:

1. Desde el punto de vista evolutivo: el pasaje desde formas primarias de defensa a otras más evolucionadas, que suponen una respuesta menos global y abren la posibilidad de poner en juego una gama variada de recursos.

2. Desde el punto de vista tópico: son inconscientes, pueden eventualmente tornarse conscientes.

3. Desde el punto de vista estructural: pertenecen al yo.

4. Desde el punto de vista de los motivos de la defensa: básicamente, las pulsiones primarias y secundariamente sus derivados representacionales y afectos.

5. Desde el punto de vista de la salud: algunos corresponden al desarrollo sano y otros al patológico, lo que dependerá: del ajuste o no al momento evolutivo, de la capacidad del yo para modificar un impulso vs. el impulso que irrumpe de forma deformada, la variación en su quantum o grado de aparición, y la flexibilidad de las defensas o rigidez que frena su armonía o adaptación.

Otra manera de referir la normalidad o patología de las defensas, es clasificarlas según su éxito o su ineficacia. Serán exitosas cuando dan lugar al cese de lo que se rechaza y son ineficaces cuando obligan a una repetición o perpetuación del proceso de rechazo, a objeto de evitar la irrupción de los impulsos rechazados y que además producirá actitudes constreñidas que conducen a la fatiga y falta de relajación.

Las defensas reguladas por el mecanismo de escisión se llaman defensas primitivas o pre-represivas y son típicas de severos trastornos de la personalidad cuando se dan en adultos. Las defensas represivas y post represivas, llamadas de nivel superior, son propias de la organización neurótica.

La escisión es un mecanismo característico de las primeras etapas de desarrollo yoico que consiste en separar introyecciones de valencias diferentes, conservando las positivas y expulsando las negativas. Surge como resultado de la normal falta de integración de las primeras introyecciones y es empleada con fines defensivos para proteger a las introyecciones positivas, favoreciendo indirectamente el crecimiento yoico, dejando al yo escindido, dividido.

La represión consolida y protege al núcleo del yo y contribuye a la definición de los limites yoicos.



2.1. Mecanismos regulados por la escisión

Proyección: operación por medio de la cual el sujeto expulsa de sí y localiza en el otro (persona o cosa) cualidades, sentimientos, deseos, incluso objetos que no reconoce o rechaza de si mismo. Actúa en la paranoia y también en la superstición, también juega un papel importante en la formación de fobias. A la vez la encontramos en modos de pensamiento normales, como el pensamiento primitivo y el pensamiento en la infancia.

Introyección: el sujeto hace pasar, en forma fantaseada, del afuera al adentro objetos y cualidades inherentes a estos objetos. Este mecanismo se asocia a la incorporación oral de los primeros estadios de la vida y aparece patológicamente en la melancolía.

Identificación proyectiva: un mecanismo que se traduce por fantasías en las que el sujeto introduce su propia persona, en su totalidad o en parte, en el interior del objeto para dañarlo, poseerlo y controlarlo.

Idealización: proceso psíquico por el cual se llevan a la perfección las cualidades y el valor del objeto. La identificación con el objeto idealizado contribuye a la formación y el enriquecimiento de las instancias llamadas ideales de los sujetos.

2.2. Mecanismos regulados por la represión

Represión: operación por medio de la cual el sujeto rechaza o mantiene en el inconsciente, pensamientos, imágenes o recuerdos ligados a una pulsión cuya satisfacción podría provocar displacer en virtud de otras exigencias.

Formación reactiva: actitud o hábito psicológico de sentido opuesto a un deseo reprimido; se reprime la conducta ligada al objeto malo de manera que existe el peligro de que se reactive el conflicto ambivalente. La conducta que se expresa es la ligada al objeto bueno y se hace más intensa.

Aislamiento afectivo: después de un suceso desagradable o de un acto propio, se interpone una pausa en la que nada debe suceder, no efectuándose durante ella percepción alguna ni ejecutándose acto de ningún género.

Anulación: realización de un acto determinado con el fin de anular o reparar el significado de uno anterior. Se trata de realizar algo de carácter positivo que real o mágicamente, es contrario a algo que también en la realidad o en la imaginación fue realizado antes.

Regresión: tiene lugar siempre que aparece un conflicto actual que el sujeto no puede resolver y entonces reactiva y actualiza conductas que han sido adecuadas en otro momento de su vida, pero que se corresponden a un nivel anterior, infantil.

Negación: la negación de las realidades displacenteras característica de la infancia, se mantiene a pesar de que el desarrollo de la capacidad del juicio de realidad hace imposible esta falsificación global de la realidad.

Racionalización: es una forma de negación en la que para evitar el conflicto o la frustración se dan razones o argumentos que los encubren, explicaciones coherentes desde el punto de vista lógico y/o aceptable desde el punto de vista moral.

Intelectualización: proceso en virtud del cual, el individuo intenta dar una formulación discursiva a sus conflictos y emociones, con el fin de controlarlos. Presenta sus problemas en términos racionales y generales.

Sublimación: las tendencias que en su forma original eran culturalmente rechazadas, se cambian por conductas aceptadas y útiles. Permite la integración de la ambivalencia y por lo tanto del conflicto, haciendo que se canalicen de manera socialmente productiva el objeto bueno y el malo. La pulsión se sublima, en la medida en que es derivada hacia un nuevo fin, no sexual, y apunta hacia objetos socialmente valorados.






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