152-ap-l-2014-3 tribunal de sentencia de ahuachapáN



Descargar 50.8 Kb.
Fecha de conversión18.03.2019
Tamaño50.8 Kb.
Vistas7
Descargas0

152-AP-L-2014-3

TRIBUNAL DE SENTENCIA DE AHUACHAPÁN, a las quince horas con cuarenta y cinco minutos del día ocho de agosto de dos mil catorce.-

Causa Número 152-AP-L-2014-3, seguida por el Pueblo de El Salvador contra el señor JUAN BAUTISTA M. G., quien es […], nació el día […], de […] años de edad, originario de Tacuba departamento de Ahuachapán, residente en […], de esta jurisdicción, fue […], actualmente no trabaja, soltero, hijo de […] (ambos fallecidos), no porta Documento de Identidad pues manifestó que tiene más de diez años de tener documento, estudió hasta […] grado, no tiene ingresos económicos; procesado por el delito de HURTO tipificado y sancionado en el artículo 207 del Código Penal en perjuicio de TERESA M VIUDA DE A., mayor de edad, originaria de Tacuba Departamento de Ahuachapán, Viuda, de oficios domésticos, residente […].-

Dirigió la vista pública y es responsable de esta sentencia el Juez NOE HITLER DIAZ GOMEZ.

Actuaron como representante de la Fiscalía General de la República, la Licenciada ALBA PATRICIA TORRES GALDÁMEZ, y como Defensor Público el Licenciado RAFAEL LEONARDO PORTILLO ARRIAZA.-


RELACION DE HECHOS ACUSADOS:
La Fiscalía General de la República acusó por los hechos que se describen a continuación textualmente: El hecho ocurrió en la casa de habitación de la víctima, el día cinco de Mayo de dos mil once, como a eso de las ocho de la mañana, denunciando la victima lo siguiente: La víctima manifiesta que se considera ofendida del sujeto a quien conoce como JUAN M., quien es de piel morena, de estatura alto, fornido, le dicen el apodo de “[...]” a quien describe como una personas de piel morena, de estatura mediana quien tiene una cicatriz en el pómulo derecho, como de unos cuarenta años de edad, y reside en Colonia Las Tres Marias, contiguo a Panadería de la ciudad de Ahuachapán, en calle hacia Concepción de Ataco, reconocido delincuente de la zona por andar robando, por el hecho que el día cinco de Mayo de dos mil once, como a eso de las ocho de la mañana había dejado su perrita en la entrada de su vivienda con su cadena, pues la había bañado, pero en ese momento atendió una llamada telefónica que le cayó, luego de veinte minutos ya no la observo (sic) sin embargo antes de lo sucedido a eso de las seis de la mañana del mismo día, había salido a barrer la calle y a sacar la basura y observo (sic) a un sujeto de unos cuarenta años de edad que estaba frente a su casa sentado en una casa cuneta, junto con otro sujeto de mal aspecto, portando mochilas y le pareció sospechoso pues no eran conocidos de la zona, ya que nunca había sucedido nada en el lugar donde vive. Fue así que cuando la víctima atendió una llamada telefónica que el sujeto aprovecho robarse la perra, fue cuando salió a buscarla pero no pudo alcanzarlo porque el imputado se logró subir a una mototaxi acompañada del otro sujeto, cuando ella salió a buscar a la perrita, en el mercado, vio cuando el imputado la estaba vendiendo en sesenta dólares a un grupo de personas y ahí le dijo: mañoso la perrita es mía y le arrebato la cadena de la perra y la jalo (sic), pero fue ahí cuando lo conoció quien era ya que en la mañana lo había visto cerca de su casa junto a otro hombre, y el imputado le dijo que el (sic) la había comprado, por lo que ella fue a buscar a los agentes del CAM a buscar ayuda, pero cuando regreso (sic) ya el hombre no estaba, habiendo desaparecido el imputado del lugar (…)”.-

CONSIDERANDO


  1. Que, de conformidad a lo regulado en los Arts. 15, 86 Inc. Final y 172 Incs.1° y 3° Cn.; 161 del Código Penal, 47, 53 Inc. Final y 57 Pr. Pn., el suscrito Juez ha sido competente en razón de la materia, grado y territorio para conocer jurisdiccionalmente del ilícito objeto de controversia.-

  2. En la Vista Pública las partes no interpusieron incidentes.

III- En el sentido anotado a efecto de realizar el análisis respecto al juicio de tipicidad, antijuridicidad, reproche y punibilidad, en la medida que resultaren procedentes, el suscrito Juez sometió todos los puntos a su conocimiento y en aplicación de las reglas de la sana crítica, procedió a la valoración probatoria descriptiva, es decir, la consignación expresa del material probatorio que servirá de base para fundamentar las conclusiones; así como también la valoración probatoria intelectiva, en ese orden, la prueba incorporada en la vista pública y su correspondiente valoración es de la siguiente manera:
A- DECLARACION DE TESTIGOS DE CARGO:

En el presente caso el Juzgador contó en el Juicio Oral con las declaraciones de las siguientes personas:



TERESA M VIUDA DE A., a preguntas de la fiscalía dijo: que ha sido víctima de hurto, eso fue el cinco de mayo de dos mil once, que ese hurto fue en su casa de habitación en Ahuachapán, Colonia Citalía, final Calle María Auxiliadora, primer pasaje número cuarenta y tres, Ahuachapán; que eso ocurrió como a las ocho de la mañana, le hurtaron una perrita de su propiedad; que a las seis salía a ver la calle y sacaba la basura y vio que estaban dos sujetos sentados en la cuneta de la calle; que jamás había visto a los sujetos; que los vio desconocidos y andaban con dos mochilas, que se imaginó iban a hacer trabajo en alguna casa y los vio sospechosos, que la testigo entró y baño a la perrita y la dejó amarrada a dentro de la casa y no tenía zaranda la puerta, que luego le cayó una llamada y fue a contestar la llamada y se volteo de espalda a la calle, y el teléfono le queda de puerta a puerta y atendió la llamada y se fue hacer la limpieza y luego vio que ya no estaba la perrita y salió y observó a los sujetos que corrían con la perrita, pero no pudo alcanzar a los sujetos; que los sujetos que llevaban la perrita iban en una mototaxi y todas tiene el mismo color roja como todas; que luego la testigo se vino a las dos de la tarde a buscar la perrita y se vino por el semáforo por la Farmacia el Milagro y vio que un sujeto traía su perrita y es el señor que está acá y lo señaló; que no sabía el nombre pero en la calle le dijeron que era Otto el mañoso y preguntado era Juan M. y le decían Juanito, que la testigo siguió al sujeto que entró al mercado central, que en un pasaje del mercado estaba vendiendo la perrita en sesenta dólares a unos señores; que la testigo se acercó y le agarró la cadenita y le dijo mañoso me robaste la perrita en la mañana, que la testigo soltó la cadenita ya que la perrita se estaba ahorcando; que un señor le gritó a la testigo lo soltara ya que el sujeto era un mañoso peligroso; que por eso buscó a los policías municipales y no lo encontraron; que ese día el sujeto vestía pantalón azul, camisa cuadriculada oscura; que en ese momento el sujeto tenía una cicatriz en el pómulo y tiene una mano que no la levanta porque tiene un machetazo –la testigo no dijo expresamente cual mano es pero hizo un ademán y señalo su mano derecha; que no recuerda en qué lado tiene la cicatriz, que parece que cojeaba el señor pero no se fijó bien porque salió corriendo con la perrita; que siguió indagando el nombre porque si no no la recibían en la fiscalía, que el policía municipal le dijo que se llamaba Juan M. y lo conocían porque lo jalaban a cada rato para la cárcel; que la testigo el 8-07-2011 se fue a la policía y a la fiscalía para pedir justicia, que la fiscalía dio la orden a la policía de investigación para que lo capturaran, que pasó vario tiempo y no lo podían capturar y no sabe porque; que la testigo interesada y dolida por la perrita lo fue a buscar al mercado y le tomó foto con el celular y le sacó foto y llevó a la fiscalía y policía y una se la quedó; que al entregar la foto a la policía ya con la foto lo pudieron capturar; que en la policía le dijeron que lo capturaron como Juan M., que la perrita la valora en quinientos dólares; que la perrita era bóxer, color café claro, la mascota tenía entre siete a diez meses, la mascota se llamaba Marínela; que la perrita el hijo se la compró a un Licenciado de Santa Ana Oscar Jeremías; que su hijo se la trajo de regalo a la testigo por el cumpleaños; que la perrita tenía entre siete a diez meses; que atención médica a la perra se la daba el Licenciado Zaldaña él le cortó orejas, cola y se la vitaminaba, le dio medicina para los parásitos, que gasto como doscientos cincuenta y lo demás en cuido; que entre veterinario y manutención la perrita le costaba quinientos dólares; que la perrita recibió tratamiento hasta el momento que se perdió hasta se la esterilizaba para que no tuviera perritos; que la consulta va incluido todo; que al sujeto lo observó con unas seis personas a los que le vendía la perra en sesenta dólares; que la testigo pide justicia que le pague la perrita o que la pague de cualquier modo con la justicia; a preguntas de la defensa dijo: que la perrita se la dio el hijo en un cumpleaños; que la testigo fue entrevistada en la policía y es lógico le hagan preguntas; que cumple años en junio o julio el día treinta; que para el cumpleaños Mario su hijo le regalo la perrita tenía de siete a diez meses, que la perrita se la regalaron en junio de dos mil diez, no recuerda que edad tenía cuando se la regalaron; que la perra no recuerda cuanto pesaba cuando se la hurtaron; que el acusado sostenía la perra con las dos manos; que se forcejeó con el acusado en el mercado y él tenía la perra con las dos manos y con las dos se forcejeaba y la testigo soltó a la perra porque se estaba ahorcando; que el sujeto la tenía chineada y ella la tenía de la cadenita; que con las dos manos se la llevaba y se la hurto; que en ese momento corría porque sabía lo que llevaba y el delito que cometía; que la perra la hurtó como a las ocho de la mañana; que primero vino a buscarlo y vino a investigar el nombre porque nunca había visto al hombre; que el Policía Municipal que le dio el nombre del sujeto era [...], que ellos sabían dónde vivía el sujeto porque vivían llevándolo a la cárcel; que no pidió ayuda ya que la gente no se mete; que el forcejeo ocurrió dentro del mercado, que a nadie le gusta meterse y lo sabe cómo funcionario; que el imputado no se fijó si estaba armado solo vio que tenía la perrita.
[…], a preguntas de la fiscalía dijo: labora en Ahuachapán en Barrio San Juan de Dios de Ahuachapán, labora en área veterinaria y tiene de laborar en eso veinticinco años; que la clínica la tiene como agro servicio y clínica veterinaria el Agricultor; que este caso ha visto el animal que se ha perdido, le dio seguimiento de vacunas y corte de orejas; que le dio tratamiento por unos tres meses; tratamiento es del inició corte de cola y orejas; que cada sesión que proporcionaba y ha hecho bosquejo general de 125 dólares en un período de tres meses; que la perrita que atendió era bóxer color café miel, café claro; que el testigo atendió la perrita desde el mes y medio y no puede dar el nombre pero que ese dato queda guardado en una tarjeta y esa la entrega al propietario y la propietaria es doña Tere y no le sabe el nombre completo; que el valor del perro cuando se compra es de cincuenta dólares y el gasto ocasionado llegaba a unos ciento veinticinco dólares, eso al tiempo de la vacuna contra la rabia que es hasta los tres meses; que al tratamiento de la perra la llevaba la nuera de doña Tere a quien no le sabe el nombre; que ellas llegaron a la clínica y casi siempre que se pierde y alguien que lo compra llegan con él ya que solo son dos clínicas en Ahuachapán; que le llegaron a preguntar y a decir que se habían robado a la perrita y si llegaban con ella les avisara; que uno conoce lo que uno hace; que conoció de un aviso de la perra y llegaron a buscar apoyo para determinar como perito por los servicios se prestó en el animal, que se les dio los gastos en que se incursionan; que ve el caso que por un perro, que hay casos más importantes y emblemáticos, que esto es un costo que va tener el sistema penitenciario para el caballero que está acá y no tiene conciencia negra; que los gastos se dieron para efectos de conciliar y ve que el amigo no tiene condiciones para poder decir voy a conciliar; que luego de eso no tuvo contacto con los propietarios para atención médica de perrito; a preguntas defensor dijo: que los cachorros se venden a un mes para evitar el gasto de vacunación; que una perra de diez meses pesas setenta libras, los perros son de guarda y protección, desconoce quién hurto el animal; que un perro bóxer si ve forcejear a una persona con el amo se enfrenta con quien forcejea a su amo y tiene capacidad para hacer daño a una persona; a preguntas fiscal dijo: en todas las razas bóxer ha observado esa conducta y viene para educarse con niños no es un perro violento; a preguntas del juez dijo: que no sabe cuánto pesaba la perra cuando fue hurtada, la perra tenía ya seis meses en adelante y pesan setenta libras a esa edad y podrían pesar más o menos.
IV.-VALORACIÓN DE LA PRUEBA TESTIMONIAL.

Con el propósito de establecer si los medios de prueba producidos en juicio fueron o no suficientes para considerar establecida la tesis acusatoria, se vuelve imperativo exponer el análisis integral que sobre dichos medios de prueba realizó el suscrito Juez, al amparo de las reglas de la Sana Critica, a efecto de establecer su valor probatorio y así darle cumplimiento a la obligación que a todo juzgador impone el artículo 144 del Código Procesal Penal.

Por lo anterior, a continuación se exponen las conclusiones que derivan de la correspondiente evaluación probatoria:


  1. Hechos Probados en Juicio:

Con la declaración testimonial vertida en el juicio por la señora TERESA M VIUDA DE A., se estableció que:

Que el día cinco de mayo del año dos mil once la víctima señora Viuda de A., previo al desaparecimiento de una perra de su propiedad, salió a eso de las seis de la mañana de su casa de habitación ubicada en Colonia Citalía, final Calle María Auxiliadora, primer pasaje número cuarenta y tres, de esta ciudad; a realizar labores de limpieza, sacó la basura, observando que estaban dos sujetos sentados en la cuneta de la calle frente a su casa de habitación.

A los sujetos antes mencionados la señora jamás los había visto y no los conoció, estas personas cargaban mochilas, por tal razón la víctima se imaginó que iban a hacer trabajos en alguna casa y los vio sospechosos, posteriormente la señora M entró a su casa y bañó a la perrita, luego de eso la dejó amarrada adentro de la casa, la testigo manifestó además que no tenía zaranda la puerta, posteriormente la víctima escuchó que sonaba el teléfono y como este le queda de puerta a puerta, se volteo de espalda a la calle, y se dirigió a atender la llamada, posteriormente se fue hacer la limpieza, esto sucedió en un lapso aproximado de dos horas.

Aproximadamente a las ocho de la mañana, la referida señora, vio que ya no estaba la perrita en el lugar donde la había dejado dentro de su casa salió a la calle y observó que uno de los sujetos corría cargando a la perrita en sus brazos, estos sujetos se subieron a una moto taxi, por lo que no los pudo alcanzar, el vehículo no pudo identificarlo porque todas tiene el mismo color rojo.

La víctima TERESA M VIUDA DE A., manifestó que estuvo en su casa el resto de la mañana llorando y como a eso de las dos de la tarde salió de su casa con la intención de buscar a la perrita y se fue por el semáforo que se encuentra por la Farmacia el Milagro y vio que un sujeto traía su perrita; expresando que era la misma persona del acusado presente en audiencia, señalándolo; aclarando que en ese momento no sabía el nombre pero en la calle alguien -sin especificar qué persona- le dijo que era “[...]” y preguntando posteriormente a los agentes municipales uno de ellos el señor [...] le dijo que el nombre del sujeto era Juan M. y que le decían Juanito, y lo conocían porque con frecuencia lo metían a la cárcel; es necesario aclarar que la víctima nunca especificó si el susodicho agente municipal tuvo a la vista al acusado y por lo tanto se percató de tal situación; es decir si el agente municipal tuvo la certeza de que la persona que ella vio que ese día cargaba a la perrita y Juan M. o Juanito eran la misma persona.

La víctima Teresa M al continuar con el relato de su versión manifestó que al ver al sujeto que cargaba en sus brazos a una perra que identifico como la misma de su propiedad, lo siguió y vio como este entró en un pasaje del mercado central, y se dio cuenta que estaba vendiendo la perrita en sesenta dólares a unos señores; se acercó y le agarró la cadena que la perra tenía en su cuello diciéndole “mañoso me robaste la perrita en la mañana”; posteriormente se dio un forcejeo entre la víctima y el sujeto quien durante eso sucedía siempre sostuvo con ambas manos a la perra, el forcejeo fue tal magnitud que la víctima manifestó que tuvo que soltar la cadena que la perra portaba en su cuello porque la estaba ahorcando; y además porque escuchó alguien le gritó “que lo soltara ya que el sujeto era un mañoso peligroso”; que por esa circunstancia la víctima buscó a los policías municipales, pero que estos no lo encontraron.

La víctima fue clara al manifestar que en el momento de los hechos el sujeto antes determinado vestía pantalón azul, camisa cuadriculada oscura y tenía una cicatriz en el pómulo y tiene una mano que no la levanta porque tiene un machetazo la víctima no dijo cuál de las manos del imputado es la que este no levanta pero hizo un ademán y se señaló su mano derecha; también dijo la víctima que no recordaba en qué lado de la cara tiene la cicatriz el acusado, y que parece que el señor cojeaba pero que no se fijó bien porque salió corriendo con la perrita.

La víctima testigo señora Viuda de A. expresó que está interesada y dolida por la perrita, expresó que la perra la valora en quinientos dólares, y que la misma era bóxer, color café claro, y tenía entre siete a diez meses, la mascota se llamaba Marinela; que su hijo se la trajo de regalo en junio de dos mil diez, a la testigo por el cumpleaños; que la perrita recibió atención médica y que se la daba el Licenciado Zaldaña, ya que él le cortó orejas, cola y se la vitaminada, y le dio medicina para los parásitos, que gasto como doscientos cincuenta dólares, y lo demás en cuido; que entre veterinario y manutención la perrita le costaba quinientos dólares; que la perrita recibió tratamiento hasta el momento que se perdió hasta se la esterilizaron para que no tuviera perritos pero que no recuerda que edad tenía cuando se la regalaron; así como tampoco cuanto pesaba cuando se la hurtaron.



Con la prueba testimonial vertida en el juicio por el señor Luis Mario Zaldaña Calderón, se estableció que:

Este fue el veterinario que atendió a la perrita en referencia y que le dio seguimiento de vacunas y corte de orejas; que le dio tratamiento solamente por unos tres meses; que el tratamiento inicial fue corte de cola y orejas; y que por la atención que le brindó al animal ha hecho un bosquejo general y estableció que el cobró 125 dólares en un período de tres meses; que la perrita que atendió era bóxer color café miel, café claro; y que el testigo atendió la perrita desde el mes y medio de nacida, pero que no recordaba el nombre de la misma; que sabe que doña Tere es la propietaria de la perrita, el testigo no mencionó el nombre completo pero señalo a la víctima quien en ese momento se encontraba dentro de la audiencia por tener dicha calidad de víctima que al tratamiento de la perra la llevaba la nuera de doña Tere a quien no le sabe el nombre; que le llegaron a preguntar y a decir que se la había robado y si llegaban con el animal les avisara; que llegaron a buscar apoyo para determinar como perito por los servicios se prestó en el animal, que les dio los gastos en que se incursionaron y que la perra tenía ya seis meses en adelante y a esa edad pesan setenta libras aproximadamente, que esta clase de perros es de guarda y protección, desconoce quién hurto el animal; que un perro bóxer si ve forcejear con el amo se enfrenta con quien forcejea con el amo y tiene capacidad para hacer daño a tal persona.




  1. Valoración Concreta e Integral de la Prueba:

Que a la determinación de los anteriores hechos probados arribó el suscrito Juez, luego de realizar el correspondiente análisis de los medios de prueba incorporados en juicio, concluyendo que no fue posible tener por acreditada la tesis acusatoria, dado que dichos medios de prueba no fueron idóneos, y mucho menos suficientes para establecer la tipicidad de la conducta y por consecuencia tampoco para destruir el Principio de Presunción de Inocencia que obra en favor del imputado por disposición expresa del artículo 12 de la Constitución de la Republica, no siendo posible por ende arribar al requerido nivel de certeza sobre ambos extremos para sustentar una condena, todo lo anterior en razón de lo siguiente:
a) El único órgano de prueba sobre la existencia del delito y la participación del acusado en el cometimiento del mismo es la víctima quien al declarar no logró colmar las expectativas que la representación fiscal generó al momento de emitir la acusación contra el acusado; para el caso, la víctima fue clara y contundente al manifestar que no vio como y desde donde es que al acusado a quien le atribuye la comisión del delito realiza el hurto de la perra, es decir si lo hizo desde la calle, o se introdujo en la vivienda, o si fue una sola persona la que cometió el ilícito, o fue más de una persona, por cuanto la víctima dijo haber observado a dos sujetos desconocidos para ella frente a su casa momentos previos a la desaparición de la perra, lo anterior era importante que se estableciera pero en la fase instructora jamás se aportó elemento alguno que aclarara si existía la posibilidad de que vecinos de la víctima pudiesen haber visto lo ocurrido y posteriormente en la fase del plenario hubiesen declarado sobre la certeza o falsedad de la participación del acusado en el hecho que se le imputa;

b) La víctima aportó que en la fecha en que le hurtaron la perra, la puerta no tenía zaranda, posteriormente dijo que en horas de la tarde salió a buscar a su perra, esos datos al suscrito Juez le hacen dudar en cuanto a si la testigo víctima realmente vio que le hurtaban a la perra o se imaginó que el hecho sucedió de esa manera, dado que existe la posibilidad que el animal se saliera por las hendiduras de la puerta que no tenía zaranda y luego ante el pesar de la víctima testigo ésta decidiera salir a buscarla con la posibilidad de encontrarla deambulando por las calles de la ciudad, esta posibilidad debió haber sido descartada con elementos aportados durante el transcurso de la investigación, lo cual no sucedió.

c) La víctima en su declaración fue clara al manifestar que ella pudo observar a dos sujetos corriendo y uno de ellos fue el acusado a quien señalo directamente en audiencia y dijo que entre sus características físicas este presentaba en ese momento una cicatriz en el pómulo pero que no recordaba en qué lado de la cara tiene la cicatriz el acusado; que esté tenía una mano que no la levantaba porque tiene un machetazo, la víctima no dijo cuál de las manos era pero hizo un ademán y se señaló su mano derecha; también dijo la víctima, que le pareció que el señor cojeaba pero que no se fijó bien porque salió corriendo con la perrita, esta versión de la víctima es totalmente discordante con lo que el suscrito Juez pudo apreciar en audiencia de vista pública, ya que el acusado es una persona discapacitada de su brazo izquierdo el cual no tiene movilidad en absoluto, es una persona de la tercera edad, que se desplaza con suma dificultad, lo cual quedó en evidencia cuando el acusado tuvo que ser traído a la audiencia de vista pública por elementos de la Policía por no poder movilizarse por su propia cuenta, además esto se evidenció nuevamente cuando durante el desarrollo de la Audiencia se decretó un receso y al acusado tuvieron que auxiliarlo el defensor y los agentes que brindaban seguridad en la audiencia para el solo hecho de ir al baño.

d) Sobre el accionar injusto que le atribuye al acusado; como ya se dijo no se aportó otra prueba que robusteciera el dicho de la víctima; no obstante que el argumento de la defensa de que el acusado no pudo haber participado en el delito que se le imputa por ser una persona discapacitada se sostuvo desde el inicio del proceso; en ese orden de ideas el suscrito juez debe hacer mención que nuestra legislación Procesal Penal establece en su artículo 75, que Fiscalía debe adecuar sus actos a criterios objetivos y que debe velar por la correcta aplicación de la ley y por ello investigar no solamente los hechos y circunstancias de cargo, sino también las que sirvan para descargo del imputado por tal razón no resulta valido el que en la vista pública la representación fiscal alegue que el acusado posiblemente en el momento del cometimiento del delito tenía otra condición física y que por ser una persona indigente se encuentra en una situación física deplorable, pero que quizá si haya sido capaz en aquel momento de correr al momento de hurtar la perra, o de forcejear con la víctima mientras sostenía en sus brazos al animal; esta pretensión del ente fiscal que sugiere al suscrito juez que crea el susodicho argumento sin aporte de prueba alguna incita a que el juzgador presuma en contra del imputado y ello no es legalmente posible en razón de que en el proceso penal la única presunción que puede realizarse es la de inocencia del acusado y cualquiera otra resulta ser contraria a derecho y consecuentemente violatoria del debido proceso.

e) Otro de los elementos que constan en la declaración de la víctima testigo, es que al momento de encontrar al acusado en el mercado central de esta ciudad, este llevaba sujeta con ambas manos al animal y que durante el forcejeo ella ejerció tanta fuerza que estaba ahorcando a la perrita, este pasaje de la declaración al ser analizado por parte del suscrito Juez a luz del entendimiento y de la experiencia del hombre común resulta poco creíble porque el instinto de supervivencia es inherente a todos los seres vivos incluidos los perros y dicho instinto debió haber hecho reaccionar incluso al animal más noble para proteger su propia existencia, la anterior valoración tiene sustento sobre todo al confrontar la versión de la víctima testigo con la declaración del señor Luis Mario Zaldaña Calderón, persona que fuera propuesta en calidad de testigo de cargo en razón de haber sido este quien atendió en calidad de veterinario a la perra que se supone fue hurtada, dicha persona obviamente tiene experiencia en el trato con animales de diferentes especies y fue claro en decir que ante un acontecimiento en donde el amo de un perro forcejea con otra persona el instinto del animal lo hará atacar al extraño en defensa de su amo, y si eso es así la pregunta que no se contestó jamás por parte del ministerio público es porque el animal no actuó en defensa de su amo y mucho menos en defensa de su integridad física, ante esa duda el suscrito Juzgador no puede sospechar, ni presumir y debe juzgar y valorar lo que las partes prueben y aquello que no logren probar por tanto debe ser excluido como elemento para sustentar una decisión sobre todo si es tan gravosa como la que pide la Representación Fiscal es decir condenar a una persona a sufrir una pena de prisión.

Las anteriores observaciones puntuales hechas por el suscrito Juez a la declaración de la víctima testigo hicieron nacer la duda en el intelecto de este Juzgador sobre la veracidad de lo declarado por la señora TERESA M VIUDA DE A.; ya que ella no fue contundente al sostener su versión inicial de los hechos; y por el contrario dejo vacíos que nunca se pudieron suplir con otros medios de prueba por no existir estos, fue entonces que surgió la imposibilidad real para el juzgador para utilizar esta declaración en contra del acusado; aunado a ello debe dejar constancia este juzgador que en este Tribunal la víctima al declarar lo hizo bajo las reglas procesales exigidas por nuestra legislación procesal penal vigente y fue así que este Juzgador pudo observar detenidamente no solamente el rostro de la víctima sino también la conducta no verbalizada que mostraba la misma al contestar cada una de las preguntas que se le hicieron, esa conducta para el suscrito Juez no correspondió a una persona que se dice tener como único interés el que se le brinde justicia ya que ésta se notaba bastante molesta sobre todo con la defensa del acusado; la victima evitaba la mirada del suscrito juez y de igual forma trató de evadir y no contestar las preguntas que le formulaba el abogado de la defensa llegando incluso a comportarse par con este en forma hostil tal como quedó plasmado en la grabación de la declaración.

En cuanto a la declaración vertida por el testigo […], Estando obligado el suscrito Juez a pronunciarse sobre el valor probatorio del testimonio de cargo antes relacionado, se vuelve necesario mencionar que el testigo puede calificarse como testimonio confiable, pues el mismo declaró en juicio de manera natural y espontánea, lo cual se advirtió precisamente de su actitud al declarar y del lenguaje tanto verbal como corporal que utilizó, pues al responder las preguntas que le fueron formuladas tanto por la Fiscalía como por la defensa del acusado, lo hizo de manera sencilla, sin que se coligiera de su lenguaje así como de su reacción corporal algún interés particular por incriminar de forma intencional al acusada; a pesar de lo anterior, el Suscrito considera imperativo dejar anotado que dicho testigo únicamente lo fue de la existencia de un perro, al que le dio atención en su calidad de veterinario, de las características físicas que presentaba el animal, que la propietaria del perro era la víctima y que por sus servicios en calidad de veterinario cobró la suma de 125 dólares, que a la consulta el perro era llevado por la nuera de la víctima a quien no le conoce su nombre y que a la edad de seis o siete meses los perros de la raza bóxer pesan en promedio setenta libras, además que dichos perros ante un acontecimiento en donde el amo de un perro forcejea con otra persona el instinto del animal lo hará atacar al extraño en defensa de su amo, el testigo aportó como además como dato cierto el que nunca se dio cuenta de cómo fue que el perro fue hurtado; razones por las cuales el suscrito Juez es del criterio que tal declaración no fue suficiente en este caso para tener por acreditada la existencia del delito y consecuentemente tampoco la responsabilidad del acusado, ya que no hubo ningún otro medio de prueba directa como tampoco ningún indicio unívoco que ratificara o adverara el dicho del testigo, por lo que tal declaración, no obstante ser creíble, no fue de utilidad probatoria más alla de lo que en su oportunidad se dijo por el suscrito juzgador.

La información vertida por los testigos de cargo sirvieron exclusivamente a la defensa porque se sostuvieron entiende el suscrito Juzgador desde el inicio del proceso y si bien no son contundentes al exculpar por si solos al acusado si generan duda; al respecto debe recordar el suscrito Juez que el acusado no está en obligación de probar su inocencia sino que es el Ministerio Publico Fiscal quien debe probar la culpabilidad del acusado más allá de toda duda razonable, situación que no se cumplió a cabalidad.

Así las cosas no estando obligado el suscrito Juez a suplir las omisiones en cuanto a la averiguación del hecho acusado al señor JUAN BAUTISTA M. G., y mucho menos a presumir en contra del mismo sobre la base del Principio “favor rei”,, se entiende que no fue posible establecer contundentemente más allá de toda duda razonable que el acusado haya ocasionado un perjuicio económico a la víctima “Job”; ello igualmente en atención a que el nivel o estándar de certidumbre que se requiere de las pruebas que obren en contra del acusado se vuelven mucho más altas cuando el único testigo es la misma victima que acusa a una persona, ya que se trata de un sujeto supuestamente pasivo que declara sin que su versión sea corroborada o confrontada con la de otra u otras personas, tal como si se puede hacer cuando hay una variedad de testigos u otra clase pruebas lo que en este caso en particular no sucedió; en otras palabras al suscrito Juez le surgieron dudas que están dentro de la normalidad de cualquier ser humano o como se dice en doctrina siguiendo el criterio de la experiencia del hombre común, las reglas de la lógica y de la psicología que se concretizan en la Sana Critica del Juez, por lo que no ha sido posible al suscrito Juzgador encontrar culpable del hecho acusado al señor JUAN BAUTISTA M. G., por todas las razones antes vertidas; por ello y para concretizar esta línea de pensamiento el suscrito Juez considera que no queda otra alternativa legal más que la de declarar Absuelto al acusado de los cargos formulados en su contra, por no haberse podido quebrantar la presunción de inocencia que obra a su favor.
VI.-RESPONSABILIDAD CIVIL.

En cuanto a la Acción Civil, este Juzgador no está de acuerdo con lo planteado por la Representante Fiscal en su libelo acusatorio, ya que las pruebas desfiladas en la Audiencia de Vista Pública fueron de tal peso que la misma representante fiscal en sus alegatos finales jamás se pronunció solicitando una condena de responsabilidad civil, aunado a ello la misma víctima señora TERESA M VIUDA DE A. fue contradictoria con lo dicho por el señor […], al sostener la cantidad de dinero que pagó por los servicios y atenciones que se le realizaron a la perra que se supone le fue hurtada, en tal sentido la acción civil que se ejerció conjuntamente con la acción penal, no fue establecida en debida forma al sustentarse únicamente con el dicho de la víctima, lo que no permite cuantificar el daño que pudo haberse ocasionado con la supuesta realización del ilícito; tal circunstancia siendo evidentemente incierta dada la naturaleza de los hechos que se discutieron en juicio, por lo tanto y no habiendo sido posible que la representación Fiscal estableciera la existencia del delito atribuido al acusado, es procedente absolver al acusado también de la responsabilidad civil que pudo deducírsele.-



No hay condenación en costas.-

POR TANTO

De conformidad con lo establecido en los artículos 1, 2, 3, 11, 12, 13, 14, 15, 72, 172 Inc. 3° y 181 de la Constitución de la República; 1 a 6, 17, 18, 19, 114, y 207 del Código Penal; 1 a 6, 10,12, 15, 16, 17,42, 43, 53 Inciso Final, 57, 80, 82, 143, 144, 145, 175, 176, 177, 179, 202, 203, 226, 283, 284, 290, 366 al 392, 394 al 397, 398, 498, 500 y 504, del Código Procesal Penal; el Suscrito Juez en NOMBRE DE LA REPÚBLICA DE EL SALVADOR FALLA:DECLÁRASE NO RESPONSABLE PENALMENTE al señor JUAN BAUTISTA M. G., como autor directo del delito de HURTO tipificado y sancionado en el artículo 207 del Código Penal, en perjuicio de la señora TERESA M VIUDA DE A.; en consecuencia, manténgase la libertad en que se encontraba el acusado sin ninguna restricción por dicho ilícito; ABSUELVESE de Responsabilidad Civil por el delito juzgado al acusado JUAN BAUTISTA M. G.. No hay condenación en costas.-Notifíquese esta sentencia mediante su lectura integral y oportunamente Archívese este expediente.-
Catálogo: DocumentosBoveda -> DOC
DOC -> 75-p-137 CÁmara de la cuarta sección del centro
DOC -> Vistos en apelación de la sentencia definitiva condenatoria
DOC -> ConmutacióN de la pena de siete años de prisión, impuesta a mdl
DOC -> Cámara segunda de lo penal de la primera sección del centro; San Salvador
DOC -> Se ha tramitado en contra de la imputada roxana marisol m. D. V
DOC -> Ts-204-2016. Tribunal de sentencia, san francisco gotera, departamento de morazan
DOC -> Ac tribunal segundo de sentencia de san salvador
DOC -> Tribunal segundo de sentencia: San Salvador, a las catorce horas del día cuatro de marzo de dos mil dieciséis
DOC -> Hurto agravado continuado tipificado y sancionado en el Articulo 07, 208 N° en relación con el 42 y 72 del Código Penal, en perjuicio patrimonial de la Universidad Modular Abierta –uma, represtada legalmente por el Licenciado M. A. C. M
DOC -> Agresión Sexual en Menor e Incapaz Continuada


Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos