10 Política y Economía


Deficiencias del sistema actual



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Deficiencias del sistema actual
ñ El origen de la deficiencia
Estará claro que no andamos bien. Todas las sociedades adolecen de problemas, cuando no es la pobreza, lo es el desempleo, la guerra, la tiranía, etc. Es este mundo un caos. Siempre recordaremos las frases de Kant50 y Schopenhauer84:
"[...] con una madera tan retorcida como es el hombre no se puede conseguir nada completamente derecho. [...]"50

"[...] Somos civilizados hasta el exceso, [pero no] moralizados [...]."50


"El Estado no es más que el bozal que tiene por objeto volver inofensivo a ese animal carnicero, el hombre, y hacer de suerte que tenga el aspecto de un herbívoro."84 (p. 166)

"La especie humana está siempre y por naturaleza condenada al sufrimiento y a la ruina. [...]"84 (p. 167)


Con ironía, podríamos imaginar que existe un mundo ideal de «sociedad utópica agraciada» donde existen en ella, otros utópicos, que escriben sobre una «sociedad utópica desgraciada» que es el mundo nuestro. Seguramente allí se cumple entonces la postura opuesta a la «ética del discurso» de Apel: «Los conflictos de intereses deberían resolverse por medio de la violencia y no por la argumentación (el discurso), puesto que ella no es presupuesta nunca en cada argumentación».

De igual manera que en la época y zona de Marx, vivimos en una Sudamérica —entre otros como el África, la China, etc.— donde se "trabaja" sólo para vivir, y no menos de las veces sobrevivir. Todo se va en impuestos, se crean "inutilidades" fiscales (v. g.: cambios de patentes, documentaciones, etc.) y demás. En otras palabras, lo de Marx es actual en estas sociedades capitalistas. Berman declara esto cuando dice07b:


"[...] Una costumbre burguesa más típica consiste en alabar la libertad, cuando se está en la oposición y reprimirla cuando se está en el poder. [...]" (p. 110)

"Engels, [...] se espantaba al descubrir que las viviendas de los obreros, construidas por especuladores que buscaban beneficios rápidos, estaban hechas para durar sólo cuarenta años. No podía sospechar que éste sería el modelo arquetípico de construcción en la sociedad burguesa. [...]" (Nota al pie de la p. 96)

"[...] todo vale si es rentable. [...] Marx diría que [...] un orden que equipara nuestro valor humano con nuestro precio en el mercado, [...]." (p. 108)

"[...] Un siglo más tarde podemos ver cómo el negocio de promocionar la revolución está expuesto a los mismos abusos y tentaciones, [...]." (p. 111)


El mismo Bolívar notara hace doscientos años la incertidumbre del pueblo latinoamericano11:
"Todavía es más difícil presentir la suerte futura del Nuevo Mundo, establecer principios sobre su política, y casi profetizar la naturaleza del gobierno que llegará a adoptar. Toda idea relativa al porvenir de este país me parece aventurada. [...] ¿Quién se habría atrevido a decir tal nación será república o monarquía, ésta será pequeña, aquélla grande? En mi concepto, ésta es la imagen de nuestra situación. [...]"
y más tarde Alberdi lo dijera con fuerza de realidad26:
"[...] «...haced pasar el roto, el gaucho, el cholo, unidad elemental de nuestras masas populares, por todas las transformaciones del mejor sistema de instrucción; en cien años no haréis de él un obrero inglés, que trabaja, consume, vive digna y confortablemente. [...] La planta de la civilización no se propaga de semilla. Es como la viña, prende de gajo.»"
Los pobres y humildes de la sociedad tras apretar su mucosa nariz contra el vidrio, y mucosa porque no tiene el poder adquisitivo para comprar medicamentos y cuidarse, miran tras él aquél televisor que no pueden comprar y felicitan aplaudiendo, a alta voz, a aquellos otros que en su imagen aparecen cómodos y confortables con sus regios tapados de miles de dólares y haciendo uso de sus mejores galas. Hasta el político corrupto es siempre altamente considerado, tal cual el futbolista, el artista, el vago y el inculto. Nunca estas sociedades reparan en los verdaderos actores que propugnan el progreso humano. Se premia siempre la idiotez y, en ella, están siempre su fundamento: los idiotas, tal cual los «mediocres» de Ingenieros.

Asimismo los pobres son siempre negocio en las sociedades. Hay instituciones que alimentan empleados con sueldos y obras sociales destinados a ayudar a esta gente que, si no existiesen éstos, no tendrían empleo los primeros. También lo son los internados en presidios, puesto que si hacemos un balance económico de lo que les cuesta al Estado mantenerlos, con seguridad si se les alimentase con un subsidio por desocupación para que no salieran a robar, el saldo se ve que sobreabunda y mantiene aun a toda la infraestructura de las familias del poder de policía y magistrados penalistas. «¡Arriba los marginados... ayudémoslos a que sigan sufriendo!», parafraseando a Nietzsche.

El papel de la Iglesia es fundamental en las deficiencias del sistema político que vivimos. Ya los eclesiásticos empiristas ingleses (Hobbes, Locke, etcétera) basaron el Contrato Social en una utopía, a saber: que nacemos buenos y algunos pocos se apartan del camino; en verdad, pocas cosas tan fuera de la realidad como esto. El tema es, precisamente, opuesto.

Ha sido Vattimo quien viera que el autoritarismo y la violencia sociales se fundamenta en una ontología fuerte, es decir, en una metafísica teológica tan, pero tan arraigada, que el fanatismo de sus integrantes puja con vehemencia hostil toda oposición. La presente obra, como muchas, busca despedazar esto, pues quedará mostrado en la misma que la vida y sus responsabilidades no se agotan con lo que denominamos muerte.

Las religiones, creencias, etc. y otras estupideces, como las llamadas pseudo-ciencias, son necesarias para «el opio del pueblo»; es decir, para "mantenerlos en la fe" y que no reaccionen ante las injusticias gubernamentales. Igual rol desempeñan el juego, los magros empleos, etc.

El exceso de natalidad ata de manos al padre, porque por procurar la demasía de alimentos a su progenie desatiende sus deberes civiles. Debiera reverse el aborto. Por ejemplo, la Iglesia se opone al esto, cuando en verdad su autor bíblico Salomón trasciende esta imagen08k:


"Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que él. Porque éste en vano viene, y a las tinieblas va, y con tinieblas su nombre es cubierto. Además, no ha visto el sol, ni lo ha conocido; más reposo tiene éste que aquél. Porque si aquél viviere mil años dos veces, sin gustar del bien, ¿no van todos al mismo lugar?"
y con justa razón muchas veces, puesto ¿cómo traer un hijo al mundo sabiendo que será deforme o que no se tiene con qué hacerlo feliz? ¿Hasta cuándo, oh hombres, seremos hipócritas y cobardes ante los prejuicios? Debemos saber que durante el primer tiempo del embarazo el sistema nervioso del "futuro" hijo no se encuentra desarrollado y está, por tanto, más en una especie de estado vegetal que otra cosa y, por ende, no puede sentir dolor físico; empero no así más tarde, donde sí con algunas justificaciones puede cuestionarse el aborto.

El hombre, por su parte, trae consigo mismo su propia nefasto estado de Naturaleza. Más todavía, superando al estado hobbesiano y aun las perversiones psicoanalíticas, son aceptadas en esta sociedad fiestas indiscriminadas como las de los toros en San Fermín de Pamplona; y seguramente estas personas que lo practican después se horrorizan del antiguo Circo Romano. ¿Qué podemos esperar?

No menos importante en las deficiencias sociales son nuestros prejuicios que, en verdad, ocultan respuestas que nadie sabe. Tomemos como ejemplo el siguiente experimento:
— Meta veinte monos en una habitación cerrada.

— Luego cuelgue una banana del techo y ponga una escalera para poderla alcanzar, asegurándose de que no exista ningún otro modo de llegar a ella.

— Instale seguidamente sistema tal que cuando cualquiera de los monos quiera subir la escalera para alcanzar la banana, haga caer una lluvia de agua bien helada en toda la habitación.

— Los monos aprenden rápido que no es posible subir la escalera evitando el sistema de agua helada.

— Luego, cambie uno de los veinte monos por uno nuevo. Inmediatamente va a intentar subir la escalera para alcanzar la banana, y sin entender porqué, antes de tocar la escalera, será golpeado salvajemente por los otros diecinueve.

— Cambie ahora, otro de los viejos monos por otro nuevo. Entonces será golpeado también, y el mono introducido justo antes que éste, posiblemente sea el que más fuerte le pegue.

— Continúe el proceso hasta cambiar los veinte monos originales, y que queden únicamente monos

nuevos.


— Ahora ninguno intentará subir la escalera, y más aún, si por cualquier razón a alguno se le ocurre pensarlo, éste será masacrado por el resto de los monos.

— Pero lo curioso y lo peor es que ninguno de los monos tendrá la menor idea del porqué de la cosa.


de igual manera tenemos leyes, costumbres y otras cosas que no sabemos porqué se dan, y sin embargo las continuamos férreamente y las defendemos con ceguedad.
ñ Los legos
Empero, claro estará, que el Estado gubernamental no es compatible con el estado del ciudadano. Se aleja de él. Hay enajenación y extrañamiento.

Será muy fácil comprender que sus leyes han sido hechas por gente que no es idónea. Si bien sus cánones son correctos, ellos no se correlacionan para contemplar situaciones y resolver efectos civiles con eficacia. Lejos del situacionismo hacen mera casuística. Es, por tanto, un error haber buscado en los legos la confección de nuestro código, pues ellos sólo saben de una cosa: del derecho inventado por ellos mismos —cuando tampoco ignoran las artimañas del engaño al prójimo. Nada se han informado de las ciencias, de los apeteceres teológicos, ni de la misma pala que acuña el trabajador callejero. Son, sin más, perjudiciales ingenieros de la corrupción.

Hablemos del presente. Hoy las leyes existen, pero incompletas, desactualizadas, etc., por lo que determinan siempre inconvenientes y, entonces, no sirven. Encima de ello, como si fuera poco, los jueces no ejercen sus obligaciones conforme al derecho, sino que son guiados por sus intereses de «amistad» con los gobernantes —cosa que se usualmente se denomina «presión política». Por lo tanto, lamentablemente, debemos deducir que aunque no nos guste reconocer, y como única explicación al caos y corrupción social que nos toca vivir, que dadas las cosas de esta manera, nunca habrá verdadera Justicia.

Estamos llenos de mentiras y engaños, por tanto cansados. Es hora de desenmascarar.

"La vida no tiene precio". Este es un axioma que estamos cansados de escuchar. El mismo expresa la eternidad de lo vitalista; es decir, que posee tanto valor que es todo y a su vez nada. Que nunca nadie puede valer diez pesos, ni cincuenta, ni millones, ni nada; que no se justifica matar o no matar a nadie por diez guita. Que no es homogéneo el sentir vitalista con lo material. Y, sin embargo, se hace. Las cárceles y las calles están llenas de individuos que pudiendo pagar o no su fraude son liberados del cargo moral. Esto es de lo más ridículo. La «fianza» no es más que otra quimera legal para abultonar los bolsillos de los magistrados.

El synolon no se puede permutar con el sentir en sí, no son negociables. Es descabellado brindar un buen sueldo al juez para que no tenga intenciones de corruptibilidad. Por el contrario, deberían ser cargos ad-honorem y elegirse al juez por su historia personal y no querer manejarlo con bienes. ¿Es que no se ve que es éste un mundo al revés?

Si uno no tiene abogado no puede defenderse jamás. No se lo permite el estamento judicial. «Debe ser cliente» necesariamente para que siquiera se lo escuche. De esto se está hasta el hartazgo. ¿A dónde vamos a ir de esta manera? Para tener derecho con los legos es necesario ser cliente; es decir: pagarles. Es una barbaridad que uno no pueda entrar por sus propios medios en el sistema. Si bien igual ocurre con los demás estamentos organizados (médicos para comprar un remedio, con los arquitectos para aprobar planos, etc.) sabemos que no es lo mismo, pues las estrategias y exposiciones que procuran los abogados en los juicios, ya sean escritos u orales, no se ve que disten mucho de lo vulgar.

La ética de los abogados, si es que se puede decir que la tienen, es meramente deontológica casi kantiana, puesto que versan sobre universalidades poco ascequibles. Ellos representan al fraudulento y al delincuente sin reparos, a ciencia sabiendas, sólo por obligación de la estructura del "derecho" civil que pregonan.

Por ejemplo, condenan a meses y altísimos costos de dinero a un osado que toca picarezcamente a una mujer en la vía pública, y por otra parte permiten que salgan excusados los violadores, vejadores, torturadores, asesinos, etc., de procesos militares u otros delictivos. No debieran los legos hacer las leyes, ¡no señor! Existió el caso de un matrimonio que quisieron suicidarse ellos y asimismo matar a sus dos hijitas por medio de la apertura del gas en el domicilio; el resultado fue que ambas murieron, pero al matrimonio lo "salvó" la policía. Luego, la ex-madre volvió al intento de suicidio hiriéndose en el pecho con un cuchillo y el marido de igual manera con un intento de autoahorcamiento. A pesar de ello y sin evidentemente recapacitar por el dolor y psiquiatría del matrimonio, la tribuna los condenó por homicidio. Opinamos que, por nuestra parte, mejor se les hubiera facilitado un revólver a cada uno; o mejor todavía, se los hubiera excusado..
ñ Los políticos
Ya dijimos en otro lado que los jueces están nombrados en sus cargos no por idoneidad y capacidad sino por amistad con los gobernantes, y que para destituirlos hace falta hacer un "juicio de amistades franqueadas". Esto permite a los políticos estar en el poder por intermedio de éstos y cubrirse de sus faltas usando a sus propios jueces, impidiendo con ello que sean el día de mañana juzgados por sus corrupciones. Es por este motivo que muchos casos de "justicia" de la vida diaria y pública nunca llegan a dilucidarse ni terminarse. Así, los políticos se deben, en sus cargos, a los compromisos electorales: del partido al que pertenece; es decir a los compromisos personales adquiridos en su campaña política, etc. Y por esto nunca debe esperarse nada que no sea otra cosa. Jamás podrá asumir un cargo "político" o político, una persona idóneamente sana, informada y capaz. Lo matarían seguramente. Tal vez algún día exista la única esperanza ante esto, a saber: "un cordero vestido de lobo".

Nunca se puede esperar nada de alguien que es egoísta. Lo dice su propio calificativo. Muchos gobernantes tienen mansiones, viven en lujos, en vicios, etc., de tal manera que muestra esto la clase de individuos que son.

Entre los "políticos", como se dijo, siempre hay "amistad"; es decir, es un engaño que suelan presentarse enfrentados. Así comparten comilonas, cafés, esparcimientos, etc., privadamente y en ello el ciudadano no sólo no participa sino que no lo sabe. No les conviene que lo sepan.

Los mecanismos de poder, como se comentara en otra parte, ya han sido dichos por Weber92:


"[...] en una empresa económica privada ocurre algo parecido: el verdadero «soberano», la asamblea de accionistas, ejerce tan poca influencia sobre la administración del negocio, como un «pueblo» gobernado por expertos funcionarios. [...]"
Los políticos hablan y hablan. Lo normal es que no posean posición académica en sus apreciaciones; sólo han leído un poco de historia. Los axiomas de los términos como izquierda o derecha, liberalidad, etc., son mal usados permanentemente. Quien está fuera de la cosa, como por ejemplo los adolescente e infantes, cuando también algunos maduros, no entienden lo que dicen y los respetan por ello; piensan que tienen un rigor académico inalcanzable. Sepan estos últimos que no es así, ya que lo único que ofrecen es la retórica del disparate; y habrá también otros osados desfachatados como ellos mismos que les responderán de la misma manera creando una dialéctica cíclica y viciosa de la incoherencia: unos a otros se autoempujan a dicha retórica vacías e incongruente bajo las reglas de uso del lenguaje que los caracteriza.

ñ La desintegridad humana en los estamentos
Kant reconoce un doble uso de la razón: como privado y como público50b. Esto le ha sido de gran utilidad a los hipócritas y embusteros de nuestra sociedad. Es otro gran disparate. Esto está en contra de la integridad humana.

Los «estamentos o corporaciones filosóficas» siempre han existido. Desde que el mundo es mundo ha habido superstición (religiones), parásitos (legos), construcciones (arquitecturas), curaciones (medicinas), coacciones (fuerzas armadas), etc. Son todos ellos sistemas que aprehenden al ciudadano y lo enlazan en servidumbre como la red del pescador.

¿Cómo los distinguiremos?, pues, por su indumentaria. Ella les permite a sus integrantes dividir su integridad personal en dos apetitos: uno, sin ella, por los apeteceres y razones de la vida ordinaria o mesa de café; la otra, a través de ropaje adecuado que les permite desdoblar sus razones y ajustarse al paradigma que representan.

Los curas visten sotanas, es decir, aquel estúpido e incómodo abrigo que, lejos de ser cómodo, les permite cumplir la doble función tal cual lo viera Vilar91: servir a la sociedad matriarcal para ejercer dominio sobre la patriarcal. Ellos, los curas, poseen a tal fin un lenguaje y gesticulación femenina y actúan en sus consejos como buenos paternales, usando no menos de las veces el idioma latín para no ser realmente entendidos; y , como si fuera poco, perfuman sus ambientes con una aromática digna de los mejores prostíbulos. Se hacen llamar «padres», cuando las Sagradas Escrituras enseñan lo contrario08h:


"A nadie, sobre la tierra, llaméis Padre, porque uno solo es vuestro Padre, el celestial."
y también bendicen las armas de uno de los bandos, mientras que otro cura lo hace del otro; y claro estará, se aseguran el sustento08f,08g:
"No matarás."08f

"Yo [Cristo] os digo a vosotros que escucháis: Amad a vuestros enemigos; haced el bien a los que os odian; bendecid a los que os maldicen; orad por los que os calumnian. Al que te hiere en una mejilla, ofrécele también la otra; a quien te quita el manto, no le niegues la túnica. Da a quien te pida, y no reclames a quien te roba lo tuyo. Tratad a los hombres como queréis que ellos os traten a vosotros."08g


Manga de hipócritas y cobardes... generación de víboras como tantas otras... A Jesús todo esto le hubiera producido catarsis, urticaria, y tal vez por ello reaccionara en su contra (puesto que fariseos y católicos no se distinguen) en el sagrado Templo.

Los abogados (incorrectamente llamados Doctores) visten de traje. Usan las mejores galas con tal de que no se les vaya a descubrir sus reales intenciones. Es triste ver cómo, desde temprana edad en las universidades, se les engaña exigiéndoles este tipo de indumentaria aun en los más calurosos días de verano; éstos pobrecitos, con sus caros ropajes, visten no menos de las muchas veces una presencia digna de lástima porque si bien son trajes fuera de moda, mal calzados, deben ser de parientes cuyo número no calzan; y si se fijaran bien, hoy en día un buen conjunto deportivo y cómodo es más honeroso que un traje. Causa indignación ver cómo juran y piden jurar sobre las Sagradas Escrituras en los juicios orales, cuando en la realidad ellas mismas condenan el efecto08i:


"También sabéis que se dijo a los antiguos: «No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos». Pero yo os digo [ Cristo ] que no juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey; ni por tu cabeza, porque ni un cabello puedes volver blanco o negro. Sea, pues, vuestra palabra: Sí, sí; no, no. Lo que pasa de esto viene del malvado."
Otro tanto es de distinguir en los militares y policías. Mantienen una indumentaria que les permite desdoblar su persona para tener la posibilidad de ser asesinos de la carne humana. Aun visten incómodas prendas, puesto que si realmente quisieran ser ágiles en sus movimientos, dejarían los borseguíes para reemplazarlos por livianas zapatillas deportivas.

Los médicos (también equivocadamente llamados Doctores) visten de blanco para poder superar su juramento hipocrático. No podrían cobrar lo que cobran si no fuera así. Su blanco (o claro) delantal, tal cual el análogo ingenuo y angelical niño de la infancia escolar, encierra oculto toda su barbaridad. Es espeluznante observar cómo estos señores representan la majestuosidad frente al subordinaje de sus pacientes que, enfermos e ignorantes, los alaban con el término "eminencia". Atrapan a sus pacientes y los hacen hábitos hipocondríacos, los hacen adictos a sus drogas, los operan engañadamente y, aun, como poco, no los dejan morir en una digna eutanasia. Habrá excepciones, claro, como en todo lo que estamos diciendo, pero muy muy pocas.

Y así... todo corre; y mientras uno no es afectado miramos para el costado. Hasta nuestro mismo vecino, sin ir más lejos, basta con que se coloque un distintivo en su solapa para que se comporte de otro modo.
ñ El juego
Otra idiotez: el juego «clandestino», puesto ¿qué diferencia tiene con el «legalizado» sino ninguno? Éste, el segundo, no es más que otro clandestino consensuado o legalizado. La gente va a la casa de juego (bingo, ruleta, etc.) y no recapacita que perderá, ya que los establecimientos destinados a tal fin son un negocio; es decir, que se mantienen ellos y mantienen a sus dirigentes y empleados. Si no redituasen se cerrarían. El juego es siempre negocio para el que lo hace y probabilidad para el que lo juega.

A las casas de juego sólo debería permitírseles la entrada a aquellas personas que tienen un capital suficiente. Esto permitiría repartir sus economías y no desvalijar al pobre que no tiene y juega. También determinaría menos problemas económicos en las familias —porque no las afectaría tanto ya que son pudientes.

Los premios e incentivos que se dan en los comercios también son una falta de consideración a los humildes y desprovistos. No debieran existir. Además, no se fundan en un amor desinteresado sino que siempre está por medio la expectativa de hacer más clientes y con ello más negocio.

Banco-usura, juegos oficiales y no-oficiales, etc. Son todos lo mismo, lo que ocurre es que unos están legalizados, consensuados, y los otros no. Por eso sus integrantes visten corbata: pretenden mostrar una seriedad inexistente y que es sólo artificial.

Mejor sería implementar el siguiente sistema que, sin ser un juego, brinda sus bondades y las mejora:
— Implemente una máquina "tragamonedas" a la salida en caja de un negocio. Que la máquina acepte, por ejemplo, monedas de $ 0,25 y que las cuente hasta 16 de ellas, o sea $ 4.

— Entonces cada cliente se verá tentado a poner aunque sea una moneda, porque al llegar a la cuenta de 16 unidades el aparato despedirá luces y sonidos indicando que se ganó $ 4 de crédito por mercadería.

— Al lograrse esto, el almacenero libra un ticket de caja por $ 4 y queda todo en orden para que la Dirección Impositiva Estatal no afecte.

— Así, todos bien y contentos... el comerciante se va ganando unas ventas extras más cada día. En esto consiste el primer paso, es decir, en la ganancia del comerciante por sus ventas extras que no contaba.

— El segundo paso es la novedad, y que consiste en que la "doña Rosa" del barrio va a comprar allí, a ese almacén y no a otro, porque llevará 16 monedas o las pide allí poniéndolas todas de una vez... total, a lo sumo sale hecha ya que deposita $ 4 por mercadería que igual ganará... Pero siempre tendrá la esperanza de que salga antes y ganar la diferencia. Es decir, que poniendo sólo un par de monedas de $ 0,25 tal vez tiene el crédito por los $ 4.

— Así, si todos los clientes van a probar fortuna con las 16 monedas, evidentemente nadie gana excepto el comerciante, que aumentará la circulación de ventas en su negocio.

— Esta es una Idea que no tiene desperdicio —excepto por los nefastos legos de la reglamentación de Juegos Nacionales. Empero, hay que ver bien una cosa: esta no es una máquina tragamonedas, es decir, no es un juego.

— Así, la tercera propiedad es que al cliente no se lo perjudica, pues o sale hecho o gana, y jamás pierde. Solamente serán infortunados aquellos que toman a la máquina como un juego poniendo menos monedas que 16... y, entonces, que reciban su merecido por apostadores.

— La máquina no les ofrece nada al cliente, en verdad, ya que lo que otorga en realidad es solamente la circulación de clientela para el comerciante.

— De todas estas ideas es, la que se acaba de comentar, una de las infinitas que existen. Por ejemplo se puede ofrecer en otro tipo transacción (v.g.: $ 5 cada 16 monedas y bajar en la ganancia de las ventas, pero aumentado entonces mucho más la circulación de clientes); o bien aplicarla a otro rubro (negocios de mayores valores, etcétera), en financieras y bancos; y hasta en particulares en sus casas con sus amistades.

— Esta Idea, impatentable y de fácil copia, en el futuro, nadie podrá dejar de implementarla, porque si no, la competencia vecina le lleva los clientes.

ñ




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