10 Política y Economía



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«El dinero es el synolon»
que equivale a decir que todo «ente mensurable» es permisible de transacción; es decir de permuta. Aristóteles observa esta mensura, y agrega04a:
"Por lo tanto, todas las cosas entre las cuales hay cambio deben de alguna manera poder compararse entre sí. Pues para esto se ha introducido la moneda, que viene a ser en cierto sentido un intercambio. [...] Mas por una convención la moneda ha venido a ser el medio de cambio representativo de la necesidad. [...]."
Denominaremos en adelante con el símbolo en cursiva «$» al synolon:
$ = materia & información = (masa + energía) & información
resultando sus unidades las mismas que se encuentran en los libros de física; esto determinará que si utilizamos el sistema M.K.S., midiendo la masa en gramos, la energía en calorías y la información en Hartley, el synolon tendrá otra que debemos idear:
unidad del synolon = a . gramo + b . caloría + c. Hartley
con «a, b, c» las constantes conformadoras.

De esta forma se entenderá con sencillez la enajenación de Marx, puesto que se sustenta la idea en el synolon que se plasma en el objeto y que no regresa como usufructo60e:


"[...] Que el hombre vive de la naturaleza quiere decir que la naturaleza es su cuerpo, con el cual ha de mantenerse en proceso continuo para no morir. [...]" (p. 111)

"[...] Ahora nos preguntamos ¿cómo llega el hombre a enajenar, a extrañar su trabajo? [...]" (p. 118)

"[...] el extrañamiento, la enajenación del trabajador, [...]." (pp. 108 y 117)

"[El acto de la enajenación es] la relación del trabajador con el producto del trabajo como un objeto ajeno y que lo domina. [...]" (p. 109)


Esta justa mira del fenómeno no determinará la permuta con el «sentir interno» («ente no mensurable»); es otras palabras, que no se podrá con dinero (synolon) comprar el amor, ni negociar la moral, etc. No hay compatibilidad de homogeneidades. En ello radica uno de los grandes problemas sociales; es decir, en que la unión entre semejantes es vista sólo como de interés de synolon dejando de lado lo sentimental. Aristóteles muestra la falencia04a:
"[...] y es por el cambio por el que los hombres se mantienen unidos."
Por otro lado sabemos que la clasificación del trabajo se da de dos maneras según Marcuse59, a saber: como el «específico concreto (valor de uso)» y como el «abstracto universal (valor de cambio)»; o dicho de otra manera, como «capital fijo» y «capital circulante» según Marx60f:
"[El capital circulante que continuamente] sale de sus manos es una forma para retornar en otra, y sólo mediante esta transformación o circulación y cambio continuo rinde beneficios. [...]"
Esta división esconde también una extra-física considerable que a continuación analizamos. Siguiendo nuestra correlación, decimos que a la primera le corresponde la potencia y a la segunda la energía. Ya Locke nos habla al respecto cuando dice56:
"[...] la potencia incluye en sí misma alguna especie de relación (una relación respecto a la acción y al cambio), [...]."
De esta manera toda potencia como velocidad de la energía expresa al mismo «trueque» («permuta» o «cambio»). Esto es decir:
«El valor de uso es la velocidad del synolon»

«El trueque es la velocidad»
En otras palabras, la potencia como facultad de adquisición juega hoy en día un papel muy importante en ciertas sociedades; a saber: que no importa cuánto tenga el individuo sino cuánto mueva, y de allí su facultad o poder para adquirir créditos financieros y seguir con el crecimiento económico. Marx nos dice al respecto en su concepto del «capital»60g:
"[...] es el poder de comprar; [...]."
Por esto los financiamientos crediticios, las famosas tarjetas por todos conocidas, las cuentas corrientes, los bonos, etc., y el mismo papel billete, no son sino dominios ficticios del synolon que, mirados desde el punto de vista formal (información) son campos no «reales» sino «virtuales». Locke distinguió el efecto55c:
"[...] es el trabajo lo que introduce la diferencia de valor en todas las cosas. [...] El oro, la plata y los diamantes son cosas que han recibido su valor del mero capricho o de un acuerdo mutuo; [...]."
En toda esta extra-física que estamos hablando, también cobran sentido las apreciaciones termodinámicas e informáticas de la entropía. Locke a ello se refiere cuando dice55d:
"[...] oro y plata pueden ser acumulados sin causar daño a nadie, al ser metales que no se estropean ni se corrompen [...]."

ñ El derecho de propiedad
Citemos a Locke55e:
"[....] Cualquier cosa que [el hombre] saca del estado en que la naturaleza la produjo y la dejó, y la modifica con su labor y añade a ella algo que es de sí mismo, [y] es, por consiguiente, propiedad suya. Pues sacarla del estado común en el que la naturaleza la había puesto, agrega a ella algo con su trabajo, y ello hace que no tengan ya derecho a ella los demás hombres. [...]" (§ 27)

"[...] El trabajo de recoger esos frutos añadió a ellos algo más de lo que la naturaleza, madre común de todos, había realizado. Y de este modo, dichos frutos se convirtieron en derecho privado suyo. [...]" (§ 28)

"[...] El trabajo que yo realicé sacando esos productos del estado en que se encontraban, me ha establecido como propietario de ellos." (§ 28)
al igual que Schopenhauer si le transcribimos "fuerza" por "synolon"81a:
"En efecto, según el sentido de nuestra explicación de la injusticia, la única propiedad que no se puede arrebatar a un hombre sin incurrir en la injusticia, es el fruto del empleo de sus fuerzas. Si se le desposee de él, se priva a la voluntad de las fuerzas del cuerpo en la cual está objetivada para hacerlas servir a otra objetivación de la voluntad en un cuerpo distinto. [...]"
o sea, que el hecho de levantar un fruto del suelo implica una incorporación de energía potencial; o bien, si se lo modifica de forma se le incorporará información. Esto equivale decir que siempre que un sujeto se apegue a un objeto le está incorporando synolon. Sencillamente, por ejemplo, si levantamos un objeto cualquiera del piso de su estado de Naturaleza ya le incorporamos por esto una energía potencial al agacharnos a hacerlo, y esto nos pertenecerá como derecho natural.

Será entonces este synolon extra y propio, que no tenía el objeto virgen, el motivo de nuestro derecho de propiedad. Es esto lo que indica que una parte de nosotros ha sido plasmado en él y todo aquél que se apropie de ello nos invade, como efecto aun aunque no se lo vea en el objeto. Es tal esto que parte del synolon que nos pertenece se transfirió al objeto y seguirá siendo de nuestro a menos que se trueque por otra cuantificación de synolon similar.

La misma enajenación y plusvalía marxista expresan el cometido60.
"[...] La apropiación del objeto aparece en tal medida como extrañamiento, que cuantos más objetos produce el trabajador, tantos menos alcanza a poseer y tanto más sujeto queda a la dominación de su producto, [...]."

"[...] La propiedad privada como expresión resumida, material, del trabajo enajenado abarca ambas relaciones, la relación del trabajador con el trabajo, [...] y la relación del no trabajador con el trabajador [...]."


Así entendidos, los bienes y capitales son synolon.

ñ La analogía robo-negocio
Mostraremos que todo comercio, negocio o sin más toda razón económica, es siempre una forma de hurto. Y además, que ella es algo natural.

El estado de Naturaleza entendido como hobbesiano determinará esta posición entre sus individuos: el robo. Ya sea hurto, asalto, robo, o como se lo quiera llamar, es todo lo mismo: asumir el facto del derecho de propiedad ajeno. Hobbes nos dice41a:


"En esta guerra de todos contra todos, se da una consecuencia: que nada puede ser injusto. Las nociones de derecho e ilegalidad, justicia e injusticia están fuera de lugar. Donde no hay poder común, la ley no existe: donde no hay ley, no hay justicia. En la guerra, la fuerza y el fraude son las dos virtudes cardinales. Justicia e injusticia no son facultades ni del cuerpo ni del espíritu. [...] Son, aquéllas, cualidades que se refieren al hombre en sociedad, no en estado solitario. [...]"
Este es un hecho natural y normal en todo lo biológico. Ocurre en todas las civilizaciones y organizaciones de cualquiera sea a considerar (biomoléculas, microorganismos, organelas, vegetales, bestias y humanos). Así, el negocio no es más que un robo legalizado.

Siendo lo natural (es decir, al cual apelan todas los seres vivos), normalmente es lo que funciona para aquellos con principios de razón (justamente éstos principios son los que marcan las excepciones y determinan extremos perniciosos y hacen que fracase) y se lo ha denominado capitalismo. No puede este sistema funcionar de otro modo. El comunismo, en contraste, es una utopía idealizada de confraternidad que no ocurre en la Naturaleza y por ello es irrealizable en la práctica, como también lo sería —lamentablemente— la sociedad cristiana propiamente dicha.

En la Naturaleza todos los seres biológicos viven a expensas del robo y hurto del que tienen al lado. En la sociedad humana a este factor se lo ha consensuado y nada más. Si un comprador viera cuál es el mayorista de su proveedor y pudiera comprarle directamente pero no se lo dejara, sentiría el mismo efecto que si la sociedad le estuviese robando; y de hecho lo está. Supongamos que hay un vendedor minorista, un comprador y un mayorista. El vendedor compra al mayorista a 10 y vende a 12 al comprador: éste es el comercio. Ahora bien, el vendedor se aprovecha y lo vende entonces a 18, de tal manera que el comprador considera que se lo está robando y busca encontrar al mayorista para obtener solución al problema. Aquí vemos claramente que se ha puesto al descubierto el sinónimo buscado que, estando oculto por un disfraz de consenso legal —dado por un Contrato Social y que no se mostraba como tal. Aun también a aquél mercader que marca un excesivo sobreprecio en su ganancia se lo suele calificar como "ladrón".

El mismo Marx escribe60:


"El derecho de los terratenientes tiene su origen en el robo (Say, t. I, pág. 136, nota). Los terratenientes, como todos los hombres, gustan de cosechar donde no han sembrado y piden una renta incluso por el producto natural de la tierra (Smith, t. I, pág. 99)."
Todo en esta vida es un usufructo y aprovechamiento del otro. Cuando ofrecemos un servicio, un trabajo, etcétera, y cobramos por ello, lo que estamos haciendo es lo mismo: especulamos con la desgracia o necesidad del prójimo y lo intercambiamos por un bien material disfrazado en la moneda. ¿Qué diría su hijo si usted le cobra un servicio?, ¿o es que acaso también usted aplica el método y no se ha dado cuenta del engaño?

Nosotros dividiríamos las clases sociales no como burgueses y proletarios, ni como altas, medias y bajas, ni como girondinas, jacobinas y sans coulotts, etc., sino en «productivas (útiles), parásitas (burócratas, abogados, economistas, etc.) y patológicas (delincuentes, psicópatas, etc.)».

¿Realmente usted no se ha preguntado porqué la moneda tiene dos caras? ¿Le ha sido suficiente con la máxima cristiana: «Dad al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios»? O sí ha recapacitado en la sutilidad de su mensaje bipartito: synolon & trascendencia. Trascendencia de algo que, siendo trascendental como sentir interno, no debiera mensurarse; esto es, que como no se lo puede homogeneizar con el synolon se le ha de poner sólo como excusa adornando el revés de la moneda. Así, el precio de la moneda es de un solo lado; a saber: del de su cara, o sea del Cesar; pero no del otro que no es mensurable y por ello se la suele simbolizar con la inefable cruz. Todo esto es así porque, en verdad, la moneda y su valor es uno solo. En este mundo visible y tangible lo del Cesar, es decir, una cara; y el otro, de abstracción pura como del no-ser resultará metafísico. De esta manera ambos son, en esencia, lo que los filósofos de-significan como valor:
valor = $ & 
donde «$» simboliza al synolon y «» a lo trascendental —símbolo griego alef de la transfinitud de Cantor15.

Ahora bien, como debido a que la Naturaleza tiene «otra lógica» que la de nuestros principios de razón (como para decir que igual algo de ella tiene) no existe en ella el derecho de propiedad (aunque sí el del «derecho» a secas; v. g.: al de supervivencia de la especie, puesto que sino se autonegaría destruyéndose a sí misma). Esto es un invento humano y por ello el robo siendo legal en la Naturaleza, será —y de hecho lo es— artificial en el consenso humano. Ya Proudhon observaría esto en el sigo XIX en su obra La Filosofía de la Miseria al interpretar a la «propiedad» como la indignación moral ante ganancias no merecidas.

En resumidas cuentas, es natural (biológico) el robo en la sociedad humana, y esto ha cobrado distintas interpretaciones; pero, en el fondo, identifican siempre lo mismo: comercio, convocatorias de acreedores, hallazgo de dinero, juegos de azar, etc. Cuando alguien gana, significará necesariamente que otro pierde. ¿Es esto lo que buscamos? Se ha dicho que debemos humanizar la Tierra; pero, si esto es así, nosotros pensamos al revés: que es necesario des-humanizarla.

ñ La circulación del synolon
Toda la sociedad se ve, irónicamente, envuelta en una gran paradoja; a saber: que uno gana un bien a desmedro de otro, y siempre esto es así. Todo el que gana un algo es porque hay otro que pierde este algo en su equivalente synolon. Y así ad infinitum, vivimos creyendo un bienestar que no existe.

Esto, que no puede ser de otra manera que un perjuicio en algún momento o de alguna manera, puesto que el faltante en la persona perjudicada hará que finalmente se revele. Si se encuentra un juguete en el piso vuestro hijo sentirá alegría por él, y esto será dado porque habrá algún otro niño llorando por este extravío; si se sale sorteado beneficiario de un azar es porque habrá otros tantos con disgusto de pérdida; si se vende un automóvil a un precio extraordinario, el comprador seguramente no había tomado conciencia de ello; etc. No son éstos, otros conceptos que los que sugirieron Kant48a y Marx60,07a:


"[En] el principio de la producción de estos seres, sólo el ocasionalismo o el preestabilismo pueden tomarse como fundamento [...]; según el segundo, se limitó, en los productos iniciales de esta su sabiduría, a poner los gérmenes mediante los cuales un ser orgánico produce su semejante y la especie se conserva constantemente, al igual que la pérdida de los individuos es subsanada continuamente por su naturaleza que a la vez trabaja en su destrucción. [...]."48a (§ 81)

"La habilidad no puede desarrollarse bien en la especie humana si no es mediante la desigualdad entre los hombres, [...]. Pero a medida que ésta progresa (hasta un nivel que se llama lujo, cuando la afición a lo superfluo prevalece ya sobre lo indispensable), aumentan también con igual fuerza las penas de ambas clases: en una, por la opresión extraña, y en otra por su intrínseca exigencia; pero la calamidad más patente va asociada al desarrollo de las disposiciones naturales de la especie [...]."48 (§ 83)


"[...] la finalidad de la Economía Política es, evidentemente, la infelicidad de la sociedad."60

"[...] El trabajador produce el capital, el capital lo produce a él; [y] sus propiedades humanas sólo existen en la medida en que existen para el capital que le es extraño. [... Ambos] son extraños el uno para el otro [...]."60

"¿Qué es lo que teme reconocer en sí mismos los miembros de la burguesía? No su tendencia a explotar a las personas, a tratarlas simplemente como a medios [...]. Después de todo, se lo hacen unos a otros, e incluso a sí mismos, [...]. La verdadera fuente de problemas es la pretensión burguesa de ser el «partido del orden» en la política y la cultura modernas. [... El] fondo de la cuestión, en opinión de Marx, es que todo lo que la burguesía construye, es construido para ser destruido. [...]"07a
Las personas que tienen las posibilidades para disfrutar el medio que nos apropiamos, es decir la Naturaleza, no llegan ha hacerlo plenamente porque están complicados y no tienen paz. Por el contrario, aquellos carenciados que sí la tienen, no tienen acceso a ella y, por consiguiente, también son infelices. En suma, la distribución no equitativa del los bienes no trae otra cosa que sufrimiento, tal cual vemos en el mundo animal y vegetal que nos rodea. Si al menos los ricos pudieran dormir tranquilos, entonces podrían haber conseguido algo, pero, en realidad se equivocan y degradan todo.

De esta manera, el humano se comporta en una gran escena trágica donde lo único que interpreta como actor es el «ciclaje» de los bienes del synolon, tal cual niños con las piezas de su aburrido rompecabezas que arman y desarman una y otra vez. En verdad no se está produciendo nada para sí. Ni tampoco que redundará en el apetecer propio del acopio, ya que «cuando abundan los bienes, abundan los que los consumen»; o dicho de otra manera «vamos creando synolon» en la misma cuantía que los hijos que producimos, es decir, sin exceso posible para el disfrute personal.

Correspondería que intercambiáramos estos objetos, si lo deseamos, según un equilibrio en el synolon circulante. Corresponde, por tanto, no buscar la vil ganancia del mismo, ni tampoco su trueque, ya que, de una manera u otra, siempre saldremos con lo mismo en el bolsillo tarde o temprano; o bien, tampoco acumularlos, puesto que saldremos con un tiro en la cabeza nosotros o nuestros hijos.

Debemos descartar la idea infantil e ingenua de que existe un «tesoro» donde cada cual se apodera de la ganancia de algo, de un bien. Lo que ocurre es que a ganancia de alguien, habrá desmedro en algún otro. No está bien que nos alegremos por un "negocio" que brinda buenos réditos. Éste los brinda siempre a costa del fracaso o pérdida de alguien. Le preguntamos por ello: ¿está usted satisfecho con los bienes que ha adquirido luego de toda su vida de trabajo?, ¿o es que en verdad alguien se ha quedado con el resto?



Esta circulación del synolon, donde en realidad nadie gana ni nadie pierde, es representada seguidamente como sistema. Existen como se sabrá dos tipos del mismo: el cerrado (doméstico, microeconómico, nacional sin mercado internacional) y el abierto (macroeconómico, con vínculo internacional o globalizante) —recordamos que en la nomenclatura «$» simboliza al synolon.

Todo organismo vivo, siendo por tal un sistema cerrado en sí pero abierto al medio, como lo son el biomolecular, microorgánico, animal, vegetal, humano, social, etc., sabemos que son en sí y para sí una unidad homeostástica. Seguramente por ello deberán seguir un diagrama de flujo del synolon como muestra el del dibujo siguiente.


Donde
$n $naturaleza (materia prima)

$g $ganancia (ganancia al vender $m)

$r $reciclaje (aprovechamiento de la propia producción)

$a $ahorrado (inmuebles, muebles, capital, etc.)

$m $manufacturado (sobrante o producido que incluye plusvalía y que se vende)

$o $obrero (empleado y/o el mismo individuo)
siendo sus proposiciones básicas:
- parte de lo que se ahorra se recicla (inversión)

- lo manufacturado es dado por la materia prima, lo reciclado y la mano de obra

- la ganancia debe ser positiva (mayor que la pérdida) para que el sistema sea redituable
La macroeconomía de un país así entendida debe surgir de la microeconomía, pues en los extremos se ven los medios. Si, como en una familia tipo cada cual trabaja y produce algo, y se reparten equitativamente los bienes, nadie de esta familia tendrá más de lo que produjere. Por ello en el capitalismo se dan todos los excesos y defectos biológicos, naturales y propios de la nefasta Naturaleza. Cada cual se queda con más de lo que le corresponde. De allí la plusvalía, enajenación, etc.

Ahora procedemos a ordenar ese sistema como sigue:



de donde resultan la transferencia parcial «$a/$g» (parcial por ser $n y $o constantes) y la matriz de velocidad del estado «A»:
$a/$g = 1 / { 1 + [ K / (1 + s) ] } = K0. [ (1 + s) / (1 + sK0) ]

K0 = 1 / (1 + K )


A = - (1 + K ) / 
donde se ve que es recomendable minimizar el reciclaje «K» del aprovechamiento de la propia producción —evitando mantenimientos, el aumento de costos fijos, etc.— y comprometer esta disminución con el bajar también la inercia del mismo «» para que todo cambio de ganancia «$g» sea efectivamente seguido en velocidad como ahorro «$a».

De esta manera cumplimos con la máxima antedicha que nos dice que el poder o potencia es dado como velocidad del dinero. Por lo tanto con respecto al «capital fijo» y al «capital circulante» de Marx




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