10 Política y Economía



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73 puesto que nos dice que el lenguaje es lo que nos hace conocer y, entonces, no se saldrá de esto. Lo humano es siempre humano, tal cual como miramos y describimos a lo no-humano desde nuestro propio paradigma epistemológico. Nuestro mundo es sólo nuestro, y si nos quedamos allí, no lograremos nada más que lo nuestro.

Son ejemplos de animales con inteligencia, amén de sus potencialidades instintuales, aquellas aves migratorias, las facultades de labor, etc. Bastaría, creemos, citar a Darwin20e:


"[...] Las hormigas se comunican recíprocamente sus impresiones y se unen entre ellas para hacer un mismo trabajo o para jugar unidas. Reconocen a sus camaradas después de ausencias de algunos meses. Construyen vastos edificios, que conservan con limpieza, y cuyas aberturas cierran por la noche, colocando en ellas centinelas. Construyen caminos y hasta túneles por debajo de los arroyos. Recogen el alimento para la comunidad, y cuando un objeto traído al hormiguero no puede ser introducido en él, por su excesivo tamaño, agrandan la puerta, que luego reconstruyen de nuevo. Salen en bandadas organizadas con regularidad para combatir y sacrifican su vida para el bien común. Emigran conforme a un plan preconcebido. Capturan esclavas y guardan ofidios en concepto de vacas de leche. [Etc.] En resumen: la diferencia entre la aptitud mental de una hormiga y la de un coccus es inmensa, pero nadie ha pensado ni remotamente en colocarlos en clases y aun mucho menos en reinos diferentes. [...]"
La patrogonía es otro ejemplo de acentuadas marcaciones de semejanza entre el hombre los animales. Se entiende esta disciplina según las frases de Pinillos68a:
"Así pues, aun cuando quepa detectar ciertas analogías entre el pensamiento infantil y el pensamiento primitivo, de ellas no es lícito deducir una suerte de ley biogenética del desarrollo mental humano por analogía con la «ley biogenética » de Haeckel. Como es sabido, esta ley, también llamada «ley de la patrogonía», afirma que la ontogenia del hombre, es decir, el desarrollo del individuo humano desde el embrión hasta su madurez, viene a ser como una recapitulación abreviada de la filogenia, es decir, de la evolución de las especies, y ciertamente no faltan argumentos para apoyar esta tesis; entre ellos, por ejemplo, que el feto humano pasa por fases en que se parece más al feto de otras especies inferiores, que al futuro ser humano [...]."
que ya Darwin daba por sentado20f:
"[...] El embrión humano, en un período precoz, puede a duras penas distinguirse de los otros miembros del reino de los vertebrados. [...] El corazón, por ejemplo, no es al principio sino un simple vaso pulsátil; efectúanse las deyecciones por un pasaje cloacal; el hueso coxis sobresale como una verdadera cola, [...]." (p. 9)

"[...] Si fiamos en la embriología, que se ha visto siempre ser el más seguro guía del clasificador, [...]." (p. 161)


Veamos ahora lo que nos dice Hierro S. Pescador40 en cuanto a las semejanzas que tienen los simios con nosotros (donde se destaca la gorila Koko):
"El intento de enseñar a un chimpancé a comunicarse con los seres humanos tiene algunos antecedentes un poco más antiguos. Los más conocidos son los del matrimonio Kellogg y el del matrimonio Hayes. Los Kellogg, por los años treinta, criaron en su casa a un chimpancé hembra llamado Gua, al que hablaban en su lengua. Se trataba, por tanto, de una enseñanza pasiva, con la que se consiguió que el sujeto del experimento llegara a responder de forma adecuada (y en esta medida podemos decir: llegara a entender) a unas sesenta expresiones distintas. Los Hayes [...] todo lo que consiguieron fue que llegara a pronunciar cuatro sonidos algo semejantes a cuatro palabras inglesas [...]. La habilidad de Gua, de carácter pasivo, no parece que difiera mucho de la de ciertos mamíferos superiores como el perro, y ciertamente no constituye en modo alguno ni el más remoto inicio de aprendizaje lingüístico. [...]"

"[Se observó que] la distinta conformación de los órganos fonadores del chimpancé le impide producir sonidos articulados. [...]"

"[Otro] experimento fue el que iniciaron los esposos Gardner en 1966 con un chimpancé, también hembra, llamado Washoe, [y lograron] gestos manuales, contenidos significativos completos, y en esta medida cada signo corresponde, en principio, a un lexema. Unos signos son totalmente arbitrarios, mientras que otros tienen un carácter claramente icónico. [...] Con este sistema, Washoe había llegado a emplear, tres años después de iniciarse el experimento, unos ochenta y cinco signos distintos, y para 1971 había alcanzado ciento treinta y dos. [...] Hay que notar que los signos no recogen las diferentes características verbales (como tiempo, aspecto, etc.) y que muchos signos funcionan indistintamente como verbos y substantivos; tales diferencias vienen indicadas por la situación en la que se emplean. Los signos eran utilizados no sólo aislados sino asimismo en secuencias, algunas de ellas inventadas por el simio, y que llegaron a tener hasta cinco signos. [... También ha que destacar que] el lenguaje de signos manuales utilizado en este experimento es un lenguaje que carece de sintaxis [...]."

"[Fouts, 1973,] enseño diez signos del lenguaje de Washoe a cuatro chimpancés, dos machos y dos hembras, a fin de comparar el ritmo de adquisición entre ellos y Washoe. Los resultados muestran que unos signos son más fáciles de adquirir que otros, y que unos chimpancés tienen más habilidad o capacidad para adquirir signos que otros. [...]"

"A resultados aún más espectaculares parece haber llegado el chimpancé, también hembra, Sarah, sometido a experimentación por Premack a partir de 1966 [...]. En este caso se trataba de piezas de plástico, [...]. Los signos formaban secuencias que se representaban verticalmente sobre una pizarra; [... Hacia] 1972 Sarah utilizaba ciento treinta piezas, con un índice de aciertos entre el 75 y el 80 por 100 [... Llegó a adjudicar la] propiedad de segundo orden: ser-el-color-de, ser-el-tamaño-de, y ser-la-forma-de. [...] Podía asimismo formar oraciones del tipo de «amarillo no ser-el-color-de manzana», en contestación a una pregunta [...]. Premack piensa que resiste bien la comparación con un niño de dos años en lo que a habilidad lingüística se refiere [...]."

"[...] otro chimpancé, Lana, y sobre el que han informado Rumbaugh, Gill y von Glasersfeld [... , 1973, la] comunicación [...] se realizaba con una máquina, un ordenador de particulares características. Formaban parte de él consolas provistas de teclas de palabras, así como un dispositivo para suministrar recompensas [... Este] nuevo experimento ha probado, una vez más, que el chimpancé puede aplicar con corrección unas elementales reglas sintácticas, [y] tal vez pueda afirmarse, con los autores del informe, que Lana ha aprendido a leer y escribir."

"[Francine Patterson] escogió un gorila, también hembra, de nombre Koko, al que, durante seis años, y en condiciones muy parecidas a las creadas por los Gardner, ha estado enseñando el mismo lenguaje que éstos enseñaron a Washoe [1978]. Después de los seis años de entrenamiento, Koko ha llegado a manejar trescientos setenta y cinco signos diferentes, [...]. Las habilidades semánticas y comunicativas de Koko parecen también más evolucionadas: no sólo hace preguntas y da respuestas, sino también afirma estar alegre o triste, se refiere a acontecimientos pasados y futuros, y da definiciones de objetos. Asimismo, muestra sentido del humor, insulta, y en ocasiones miente para evitar una reprensión. [... Se] le ha construido un ordenador en el que, apretando las teclas correspondientes a ciertas palabras, el ordenador, que posee un sintetizador de voz humana, las replica oralmente. [...] Y más todavía: posteriormente se ha incorporado al experimento un gorila macho más pequeño, y al parecer Koko toma parte activa en la enseñanza del lenguaje manual al nuevo compañero y se comunica con él por este medio."
Encontramos en Darwin20g una serie de aspectos interesantísimos. Por ejemplo, observa que el ser humano desciende de una forma inferior orgánica:
"[...] el hombre y todos los demás vertebrados han sido construidos según un mismo modelo general; [...]. Deberíamos, por lo tanto, admitir francamente su comunidad de descendencia, [...]." (pp. 17-18)

"[...] Los habitantes de la Tierra del Fuego son contados entre los salvajes más inferiores; pero siempre he quedado sorprendido al ver cómo tres de ellos, a bordo del Beagle, que habían vivido algunos años en Inglaterra y hablaban algo de inglés, se parecían a nosotros por su disposición y por casi todas nuestras facultades mentales. [...]" (p. 19)

"[En] los salvajes, podría afirmarse que sus facultades estéticas están menos desarrolladas en ellos que en muchos animales, [... Así,] los gustos dependen de la cultura de asociaciones de ideas muy complejas." (p. 43)

"[...] Es probable, conforme demuestra M. Taylor, que la primera idea de los espíritus haya tenido su origen en el sueño, ya que los salvajes no distinguen fácilmente las impresiones subjetivas de las objetivas. [...] La tendencia que tienen los salvajes a imaginarse que los objetos o agentes naturales están animados por esencias espirituales o vivientes puede comprenderse por un hecho que he tenido ocasión de observar en un perro mío. [...]" (p. 44-45)

"[...] Hace observar también Sir J. Lubbock que no es probable que nuestros antecesores más remotos hayan podido contar hasta diez, ya que se encuentran en la actualidad muchas razas que sólo alcanzan a contar hasta cuatro." (p. 177)

"Como es improbabilísimo que los numerosos puntos de semejanza que existen entre las diferentes razas humanas, ya en la constitución corporal, ya en las facultades intelectuales (no aludo aquí a la semejanza de costumbres), hayan sido todas adquiridas de una manera independiente, hemos de admitir que han debido ser heredadas de antecesores que poseían tales caracteres. [...]" (pp. 176-177)

"[...] nuestros antecesores primitivos semihumanos no practicarían el infanticidio, ya que los instintos de los animales inferiores nunca se muestran en tal estado de perversión que los impulsen a destruir su prole. Tampoco debían poner al matrimonio las trabas de prudencia, y los individuos de ambos sexos se aparejaban desde muy jóvenes. Los antecesores del hombre debieron tender, por consiguiente, a multiplicarse rápidamente, [...]." (p. 97)

"[...] los hombres primitivos practicaban la división del trabajo; no confeccionaba cada individuo de por sí sus herramientas de pedernal o su grosera vajilla, sino que parece que ciertos individuos se consagraban a esta clase de trabajos, recibiendo, sin duda, en cambio el producto de la caza. [...]" (p. 100)

"[En el hombre] los pies han pasado a ser planos, y el pulgar se ha modificado [...]. Esto concuerda con el principio de la división del trabajo fisiológico [...]." (p. 103)

"[...] no podemos decir si el hombre ha pasado a ser más grande y más fuerte, o más pequeño y más débil que lo eran sus antecesores. Sin embargo, debemos calcular que un animal de gran talla, y dotado de fuerza y de ferocidad, y pudiendo, como el gorila, defenderse de todos los enemigos, probable, aunque no necesariamente, no llegaría a ser sociable; en tal caso, esto hubiera constituido un obstáculo inmenso para que el hombre adquiriese sus cualidades mentales de elevado orden, tales como la simpatía y el afecto para con sus semejantes. [...]" (p. 115)

"La poca fuerza corporal del hombre, su escasa velocidad en la locomoción, su carencia de armas naturales, etc., están compensadas con exceso: primero, por sus fuerzas intelectuales, que le han permitido, aun en su estado salvaje, fabricar armas útiles, etc., y segundo, por sus aptitudes sociales, que lo han impulsado a ayudar a sus semejantes, y a recibir, en pago, ayuda de ellos. [...]" (p. 115)

"[...] La forma religiosa más elevada —la idea de un Dios que aborrece el pecado y ama la justicia— era desconocida en los tiempos primitivos." (p. 139)

"[...] el hombre desciende de una forma inferior, aunque todavía no se hayan podido descubrir, hasta el presente, los eslabones de conexión intermediarios." (p. 141)

"[el hombre conserva] muchas conformaciones rudimentarias e inútiles, que habrán tenido empleo anteriormente. [...] Si el origen del hombre hubiese sido distinto por completo del de todos los animales, estas diversas manifestaciones serían sólo decepciones vanas, lo cual es increíble. [...]" (p. 142)

"Para basar nuestro juicio sobre este asunto relativamente al hombre consideraremos la clasificación de los simiadeos. La mayoría de los naturalistas conviene en dividir esta familia en grupo catirrino, o monos del Antiguo Mundo, [...] y en grupo platirrino, o monos del Nuevo Mundo [...]. No hay, por lo tanto, duda alguna de que el hombre es una ramificación del tronco simiano del Antiguo Mundo y que, desde el punto de vista genealógico, debe ser clasificado entre la división catirrina." [...]" (p. 152)

"Los monos antropomorfos, a saber: el gorila, el chimpancé, el orangután y el hilobatos, [...]. Si se admite que los monos antropomorfos forman un subgrupo natural, y el hombre se parece a ellos, no sólo por todos sus caracteres que tienen en común con el grupo catirrino tomado en conjunto, si que también por otros rasgos particulares, tales como la falta de callosidades y de cola y la apariencia general, [...]." (pp. 152-153)

"[...] el hombre «no es más que una de las diversas formas excepcionales de los primates»." (p. 153)

"[...] los monos catirrinos y platirrinos, con sus subgrupos, proceden ambas de algún antecesor extremadamente remoto. [...]" (p. 154)

"Sea cual fuere el tiempo y el sitio en que el hombre haya perdido su revestimiento velloso, es probable que habitase entonces en un país cálido, [...]." (p. 155)

"[...] Lejos estamos de saber la época precisa en que el hombre ha empezado a separarse del tronco catirrino, pero puede remontarse a un tiempo tan lejano como el eoceno, [...]." (p. 155)

"[...] Los primeros antecesores del hombre tenían, sin duda, cubierto el cuerpo por completo de pelos, siendo barbudos ambos sexos, sus orejas eran puntiagudas y movibles, estaban provistos de una cola mal servida por músculos propios. [...] El pie, a juzgar por el estado en que se presenta el pulgar en el feto, debía ser entonces prensil, y nuestros antecesores vivían sin duda habitualmente sobre los árboles, en algún país cálido cubierto de bosques." (p. 162)

"[...] nuestros pulmones son tan sólo una vejiga natatoria modificada, que servía antes de flotador. Las hendiduras del cuello del embrión humano indican el lugar en que entonces existían las branquias. [...]" (p. 162)

"[...] Ya desde hace mucho tiempo, se sabe que, en el reino vertebrado, un sexo tiene en estado rudimentario diversas partes accesorias que caracterizan al sistema reproductor propio del otro sexo; han llegado a evidenciarse que, en un período embrionario muy precoz, ambos sexos poseen verdaderas glándulas, machos y hembras. Parece, por lo tanto, que, algún antecesor extremadamente remoto de todo el reino vertebrado, debería haber sido hermafrodita o andrógico. [...]" (pp. 162-163)

"[...] Es muy posible que, a medida que uno de los sexos adquiere gradualmente los órganos accesorios que le son propios, algunos progresos sucesivos y modificaciones realizadas hayan sido transmitidos al sexo opuesto." (p. 163)

"[...] mucho tiempo después que los antecesores de todos los mamíferos hayan cesado de ser andróginos, los dos sexos podían haber todavía secretado leche y alimentado así a sus hijos, y de que, en los marsupiales, ambos sexos podían también llevar sus cachorros en bolsas marsupiales. [...]" (p. 164)

"[...] si admitimos que, durante un prolongado período, los mamíferos muchos han ayudado a las hembras en la lactancia de sus hijos, cesando de hacerlo después (a causa, por ejemplo, de una disminución en el número de sus hijos), la falta de uso de estos órganos durante la edad madura habría producido su inactividad, [...]." (p. 165)

"[...] todas las razas humanas descienden de un solo tronco primitivo, [...]." (p. 174)
y ve posibles desigualdades con el animal únicamente en el aspecto trascendente:
"Comparto enteramente la opinión de los autores que admiten que, de todas las diferencias existentes entre el hombre y los animales más inferiores, la más importante es el sentido moral o la conciencia [—el deber]." (p.47)

"[...] La mejor y más alta distinción entre el hombre y los demás animales consiste tal vez en el sentido moral; [...]". (p. 74)


y en cuanto a sus semejanzas
"El hombre puede tomar de animales inferiores, o comunicarles a su vez, enfermedades tales como la rabia, las viruelas, etc., hecho que prueba la gran similitud de sus tejidos, [...]. Los monos están sujetos a muchas de nuestras enfermedades no contagiosas. [Por ejemplo: catarros, tisis, apoplejías, cataratas]" (p. 7)

"[...] Muchas especies de monos tienen un pronunciado gusto por el té, el café y las bebidas espirituosas; fuman también el tabaco con placer, [...]." (p. 8)

"[...] Los monos nacen en un estado tan débil como nuestros propios hijos.[...]" (p. 8)

"[...] El embrión humano, en un período precoz, puede a duras penas distinguirse de los otros miembros del reino de los vertebrados. [...] El corazón, por ejemplo, no es al principio sino un simple vaso pulsátil; efectúanse las deyecciones por un pasaje cloacal; el hueso coxis sobresale como una verdadera cola, [...]." (p. 9)

"[...] Las orejas de los chimpancés y orangutanes son singularmente parecidas a las del hombre, [y] no sabemos decir por qué estos animales, como los antepasados del hombre, han perdido la facultad de enderezar las orejas. [...]" (pp. 11-12)

"[...] conforme han demostrado el doctor Struthers y otros, existen en el húmero del hombre vestigios de este pasaje [—abertura supracondiloidea de los cuadrumanos]." (pp. 14-15)

"[...] el hombre y todos los demás vertebrados han sido construidos según un mismo modelo general; [...]. Deberíamos, por lo tanto, admitir francamente su comunidad de descendencia, [...]." (pp. 17-18)

"[...] los animales pueden ser excitados por las mismas emociones que nosotros, [...]. Arañado por un gatito el mono que lo había adoptado, éste, sorprendido, dio una prueba de inteligencia cortándole las uñas con los dientes. [Los animales aman, experimentan sorpresa, muchos dan prueba de curiosidad, poseen principio de imitación, de atención, de memoria, de imaginación, de razón, de amistad, etc.] " (pp. 22-28 y 74)

"[...] Pocas personas dudan de que los animales poseen alguna aptitud para el raciocinio. [...] En diversas obras se han recogido tantos otros datos probando que hay algún grado de raciocinio en los animales., [...]." (pp. 28-29)

"Nuestros perros domésticos descienden de los lobos y chacales, y aunque no los aventajen en astucia y tengan tal vez menos prudencia y recelo, han progresado en ciertas cualidades morales, tales como el cariño, la confianza y probablemente la inteligencia general. [...]" (p. 32)

"[...] Querer sostener sin pruebas directas que, en el transcurso del tiempo, ningún animal ha progresado en inteligencia o en otras facultades mentales, es suponer lo que se discute en la evolución de la especie. [...]" (p. 32)

"[...] cierto que muchos animales inferiores admiran con nosotros los mismos colores y los mismos sonidos. [...]." (p. 43)

"[...] El profesor Vlacovich ha encontrado, entre treinta hombres, diecinueve que presentaban un músculo que ha calificado de isqui pubiano; [... Este] músculo parece ser más común en el sexo masculino que en el femenino, y puede comprenderse su presencia admitiendo el principio de la descendencia del hombre de alguna forma inferior, porque, en todos los animales menos elevados en la escala zoológica en los que ha sido hallado dicho músculo, sirve exclusivamente al macho en el acto de la reproducción." (p. 91)

"[...] Las manos y brazos del hombre son conformaciones eminentemente características; pero sus músculos están extremadamente sujetos a variar, semejando en sus variaciones a los músculos correspondientes de los animales inferiores. [...]" (p. 91)

"[...] si el hombre desciende de algún tipo simiano, no hay ninguna razón poderosa para que ciertos músculos no reaparezcan súbitamente después de un intervalo de muchos millares de generaciones, del mismo modo que entre los caballos, asnos y mulos se ven bruscamente surgir rayas de color oscuro sobre cierta parte de la piel, [...]." (p. 92)

"[...] Nadie, que yo suponga, duda de que en el hombre el mayor tamaño del cerebro, relativamente al cuerpo, [...] no se enlace íntimamente con sus cualidades mentales superiores. [...] Por otra parte, nadie supondrá que la inteligencia de los animales, o de dos hombres dados, pueda ser exactamente juzgada por la capacidad de su cráneo. [...]" (p. 106)

"Mi principal objeto en este capítulo es probar que no hay ninguna diferencia fundamental entre el hombre y los mamíferos más elevados en las facultades mentales. [...] Tiene el hombre con ellos algunos instintos comunes, tales como el de la propia conservación, el amor sexual, el amor de la madre por sus hijos recién nacidos, y otros muchos. [...]" (pp. 19-20)

"[...] Arañado por un gatito el mono que lo había adoptado, éste, sorprendido, dio una prueba de inteligencia cortándole las uñas con los dientes. [...] " (pp. 24)

y de a los parecidos entre el hombre y mono:
"[...] conforme han demostrado el doctor Struthers y otros, existen en el húmero del hombre vestigios de este pasaje [—abertura supracondiloidea de los cuadrumanos]." (pp. 14-15)

"[...] Las orejas de los chimpancés y orangutanes son singularmente parecidas a las del hombre, [y] no sabemos decir por qué estos animales, como los antepasados del hombre, han perdido la facultad de enderezar las orejas. [...]" (pp. 11-12)

"[...] Muchas especies de monos tienen un pronunciado gusto por el té, el café y las bebidas espirituosas; fuman también el tabaco con placer, [...]." (p. 8)

"Se ha dicho con frecuencia que ningún animal se sirve de herramienta; pero, en estado de naturaleza, el chimpancé rompe, con auxilio de una piedra, un fruto indígena de cáscara dura parecido a una nuez. Habiendo Rengger enseñado a un mono americano a abrir de este modo una clase de nueces, se servía éste luego del mismo procedimiento para hacerlo con otras clases, así como con las cajas. Del mismo modo arrancaba la delgada piel del fruto, cuyo gusto le desagradaba. Otro mono, al que le habían enseñado a abrir la cubierta de una gran caja con un bastón, se servía después del bastón como de una palanca para mover los objetos pesados, y yo mismo he visto un orangután de escasa edad hundir un palo en una grieta, y después, cogiéndolo por el otro extremo, convertirlo en una palanca también. [...] Un mono del Zoological Garden, cuyos dientes eran débiles, rompía las avellanas con una piedra, y según me dijeron los guardianes, el animal, después de haberse servido de la piedra, tenía la costumbre de esconderla entre la paja, y se oponía a que mono alguno se la tocase. [...]" (pp. 32-33)

"[...] Sabido es que el orangután cubre su cuerpo por la noche con hojas de Pandanus, y Brehm ha visto que uno de sus babuinos tenía la costumbre de resguardarse del calor solar poniéndose una estera en la cabeza. Los monos antropomorfos, guiados probablemente por el instinto, se construyen plataformas transitorias. En las cumbres de esta clase podemos ver un paso dado hacia algunas de las artes más simples, principalmente la de los trajes y arquitectura grosera, tales como han debido aparecer entre los primitivos antepasados del hombre." (p. 34)

"[...] El hecho que me han garantizado de que algunas veces tienen las mujeres caninos muy salientes no constituye, pues, ninguna seria objeción contra la idea de que su aumento ocasional en el hombre sea un caso de reversión hacia un antecesor simio humano. [...]" (p. 90)

"[Algunos monos en] el estado de naturaleza, rompen los frutos de cáscara fuerte golpeándolos con guijarros. Hacen rodar las piedras o las arrojan a sus enemigos; [...]" (p. 102)

"[...] El conservarse los pelos, en el sexo masculino principalmente, sobre la cara y el pecho, y en ambos sexos en las conjunciones de los cuatro miembros con el tronco, serían hechos que apoyarían esta afirmación, admitiendo que se haya perdido el pelo antes de que el hombre haya adquirido la posición vertical, porque precisamente las partes que han conservado más pelos son las que entonces estarían menos abrigadas contra el sol. [...] El hecho de los otros miembros del orden de los primates, a que pertenece el hombre, aunque habitando diversas regiones tórridas, están muy cubiertos de pelos, sobre todo en la parte exterior, y contradice abiertamente la hipótesis de que el hombre haya perdido la vellosidad general por la acción del sol. Por lo tanto, en vista de estos hechos, estoy dispuesto a creer que, conforme veremos a propósito de la selección sexual, el hombre, o mejor, la mujer primitiva, ha debido despojarse de sus pelos con algún objeto de ornamentación." (p. 109)

"[...] No se ha tratado de dar, al menos que yo sepa, ninguna explicación de la ausencia de cola en algunos monos y en el hombre, [...]." (pp. 109-110)

"[...] los hombres primitivos antecesores nuestros, simiohumanos, [...]." (p. 113)

"[...] más importantes diferencias entre el hombre y los cuadrumanos, son de naturaleza eminentemente adaptativa [...]." (p. 146)

"[Según el profesor Huxley] el hombre difiere menos de los monos superiores que éstos de los miembros inferiores de su mismo grupo. [...]" (p. 147)

"[...] los rasgos de la cara es evidentemente la misma en el hombre y los cuadrumanos, y las diversas emociones se traducen por movimientos casi idénticos de los músculos y de la piel, sobre todo en las cejas y alrededor de la boca. Hasta hay algunos actos expresivos casi iguales, tales como los sollozos de ciertas especies de monos y los sonidos imitando carcajadas que producen otros, [...]." (p. 148)

"Muchos monos ostentan la cara adornada de barbas y bigotes. Los pelos de la cabeza adquieren una gran longitud en algunas especies [...]." (p. 148)

"Sabido es que en los brazos del hombre los pelos tienden a converger hacia un punto del codo. Esta disposición curiosa, tan diferente de la mayor parte de los mamíferos inferiores, es común al gorila, chimpancé, orangután, algunas especies de hilobalos, y aun a algunos monos americanos. [...]" (p. 149)

"[...] la semejanza del hombre con ciertos monos, [...] (tales como la frente desnuda, las largas trenzas de los cabellos, etcétera), [...]." (p. 150)


también que la diferenciación del lenguaje es relativa:
"[...] no me cabe duda que el lenguaje debe su origen a la imitación y a la modificación, ayudada con signos y gestos de distintos sonidos naturales, de las voces de otros animales y los gritos instintivos del hombre mismo. [...]" (p. 36)

"El Cebus Azarae del Paraguay, cuando está excitado, hace oír a lo menos seis sonidos distintos, que provocan en los otros emociones parecidas. Notable es el hecho de que el perro, desde que ha sido domesticado, a aprendido a ladrar en cuatro o cinco tonos distintos a lo menos. [...]" (p. 35)

"[...] Hemos visto que los perros de caza pueden razonar en algún modo, lo que evidentemente hacen sin servirse de lenguaje alguno. [...]" (p. 38)

"[...] El que los monos superiores no se sirvan de sus órganos vocales para hablar, depende, sin duda de que su inteligencia no está suficientemente adelantada. Un hecho semejante se observa en muchas aves, que, aunque dotadas de órganos propios para el canto, no cantan jamás. Así vemos que, aunque los órganos vocales del ruiseñor y del cuervo presentan una construcción muy parecida, producen en el primero los más variados cantos y en el segundo un simple graznido." (p. 39)

"[...] Max Müller, «hay una lucha incesante por la vida en cada lengua entre los nombres y las formas gramaticales. Las formas mejores, más breves y más felices, tienden constantemente a supeditar a las demás y deben el triunfo a su valor inherente y propio». [...] Esta perpetuidad y conservación de ciertas palabras y formas afortunadas en la lucha por la existencia es una selección natural." (p. 40)
como tampoco tendríamos derecho a clasificarlo entonces como reino aparte:
"[...] Si consideramos detenidamente los importantes argumentos que acabamos de dar para justificar la elevación de las razas humanas a la dignidad de especie y tenemos en cuenta las insuperables dificultades que por otra parte se presentan para definirlas, podríamos recurrir preferentemente al empleo del nombre de subespecie. [...]" (p. 173)

"[...] Pero es inútil por completo el intentar resolver tal cuestión conforme a bases justas, en tanto que no se haya aceptado generalmente alguna definición de la palabra especie. [...]" (p. 174)

"El problema de saber si nuestro antecesor primitivo merece el calificativo de hombre en una época en que poseía tan sólo algunas artes groseras y un lenguaje imperfectísimo, depende de la definición que empleamos. [...]" (p. 178)

"[...] aun cuando las facultades mentales del hombre difieren inmensamente de las de los animales que le son inferiores, difieren sólo en grado, pero no en naturaleza. Por grande que sea una diferencia de grado, no nos autoriza para colocar al hombre en un reino aparte, [...]." (p. 142)

"[...] Las hormigas se comunican recíprocamente sus impresiones y se unen entre ellas para hacer un mismo trabajo o para jugar unidas. Reconocen a sus camaradas después de ausencias de algunos meses. Construyen vastos edificios, que conservan con limpieza, y cuyas aberturas cierran por la noche, colocando en ellas centinelas. Construyen caminos y hasta túneles por debajo de los arroyos. Recogen el alimento para la comunidad, y cuando un objeto traído al hormiguero no puede ser introducido en él, por su excesivo tamaño, agrandan la puerta, que luego reconstruyen de nuevo. Salen en bandadas organizadas con regularidad para combatir y sacrifican su vida para el bien común. Emigran conforme a un plan preconcebido. Capturan esclavas y guardan ofidios en concepto de vacas de leche. [Etc.] En resumen: la diferencia entre la aptitud mental de una hormiga y la de un coccus es inmensa, pero nadie ha pensado ni remotamente en colocarlos en clases y aun mucho menos en reinos diferentes. [...]" (p. 143)

"Podemos comprender por qué una clasificación fundada sobre un solo carácter u órganos —aunque sea un órgano tan complejo e importante como el cerebro— o sobre el alto desarrollo de las facultades mentales deberá, casi de seguro, ser insuficiente. [...]" (p. 144)

"[...] entre los seres organizados los rasgos de semejanza no consistirán de ningún modo en solas la adaptaciones a parecidas costumbres de vida; [...]." (p. 145)

"Tampoco una gran modificación en un carácter dado puede inducirnos a alejar demasiado a un organismo de otro. [...]" (p. 145)

"[...] En muchos casos el desarrollo continuo de una parte, por ejemplo, el pico de un ave o los dientes de un mamífero, no sería ventajoso a la especie, ni para procurarse alimento, ni para otro objeto alguno; pero no vemos, en lo que toca a las ventajas para el hombre, ningún límite definido que se pueda asignar al desarrollo persistente de su cerebro y de sus facultades mentales. [...]" (pp. 145-146)

"[...] la poca importancia comparativa que tiene, para la clasificación, el gran desarrollo cerebral en el hombre, [...]". (p. 146)

"[...] más importantes diferencias entre el hombre y los cuadrumanos, son de naturaleza eminentemente adaptativa [...]." (p. 146)

" [...] el hombre no está autorizado para formar un orden especial consagrado a recibirlo, [...]." (pp. 150-151)

"[...] Si fiamos en la embriología, que se ha visto siempre ser el más seguro guía del clasificador, [...]." (p. 161)

"[...] ayuda de los principios de la morfología y de la embriología. [...]" (p. 162)


El libro del médico Javier Cabrera Darquea nos presenta todavía una inquietud más. Escribe sus interpretaciones de unas series de piedras grabadas halladas en el Perú. Se destaca en esto, por ejemplo, que deduce que las mismas informan que el estegosaurio (una especie de dinosaurio) ha sido anfibio y no reptil14a:
"[...] A diferencia de lo que afirma la Paleontología, esta piedra [...] revela que el dinosaurio no nacía completamente formado del huevo como los reptiles sino que abandonaba el huevo en estado larvario y pasaba luego por una sucesión de cambios hasta adquirir su forma completa. Su ciclo reproductivo era, pues, la metamorfosis, propia de los anfibios. [...]"
y, llamativamente, estando el libro escritos unos quince años antes de que la académica paleontológica admitiera caracteres de este tipo. Dicho evento nos daría autoridad para aceptar una fidedignidad y veracidad de muchas de las acerciones de Cabrera. Por ejemplo, su justa observación —que ha sido dada por otros también— del modelo esquemático del "[...] hígado humano hecho de arcilla por los sumerios [con la representación] de las células hepáticas [...]", las actividades quirúrgicas pre-preincas (v.g.: la de los hemisferios cerebrales), y la no menos llamativa hipótesis del «notharctus» (primate extinguido hace 50 millones de años) como previo antecesor genético humano y fruto de la ingeniería pre-preinca. Seguidamente Cabrera se cuestiona14b:
"[...] Lo asombroso de este hallazgo radica en que podría deducirse que el hombre que grabó en la piedra la figura de esos animales había coexistido con ellos. [...]"
Este es un libro extraordinario. Se debería investigar. Y, como tantas otras cosas, dejar de ocultar. ¿Hasta cuándo... oh genios de la Iglesia y científicos recalcitrantes dejarán el paradigma del temor y de los subsidios como para abordar los temas como corresponde? ¿Es que si no hay cargos de empleo, banner en web, prestigio y otras yerbas no vale la pena investigar?

ñ El estado de Naturaleza
¿Es que hay algún otro estado de Naturaleza que no sea el hobbesiano? Nos dice Hobbes41a:
"De esta igualdad [humana] en cuanto a la capacidad se deriva la igualdad de esperanza respecto a la consecución de nuestros fines. Esta es la causa de que si dos hombres desean la misma cosa, y en modo alguno pueden disfrutarla ambos, se vuelven enemigos, [...]."

"Así hallamos en la naturaleza del hombre tres causas principales de discordia. Primera, la competencia; segunda, la desconfianza; tercera, la gloria."

"Con todo ello es manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que los atemorice a todos, se hallan en la condición o estado que se denomina guerra; una guerra tal que es la de todos contra todos. [...] En efecto, así como la naturaleza del mal tiempo no radica en uno o dos chubascos, sino en la propensión a llover durante varios días, así la naturaleza de la guerra consiste no ya en la lucha actual, sino en la disposición manifiesta a ella durante todo el tiempo en que no hay seguridad de lo contrario. [...]"

"[Una persona] cuando emprende una jornada, se procura armas y trata de ir bien acompañado; cuando va a dormir cierra las puertas; cuando se halla en su propia casa, hecha la llave a sus arcas; y todo eso aun sabiendo que existen leyes y funcionarios públicos armados para vengar todos los daños que le hagan. [...] ¿No significa esto acusar a la humanidad con sus actos, como yo lo hago con mis palabras? [...]"

"En esta guerra de todos contra todos, se da una consecuencia: que nada puede ser injusto. Las nociones de derecho e ilegalidad, justicia e injusticia están fuera de lugar. Donde no hay poder común, la ley no existe: donde no hay ley, no hay justicia. En la guerra, la fuerza y el fraude son las dos virtudes cardinales. Justicia e injusticia no son facultades ni del cuerpo ni del espíritu. [...] Son, aquéllas, cualidades que se refieren al hombre en sociedad, no en estado solitario. [...]"
Basta mirar alrededor nuestro los vegetales, los microorganismos, etc., para reconocer, desgraciadamente, que el edén bíblico es una mera quimera. Todo ecosistema se vale de agresiones, opera la ley del más fuerte y carece de justicia porque no tiene sentido hablar de ella. No nos vengan con que Locke interpretara este estado como algo menos leve55a:
"Aquí tenemos la clara diferencia entre el estado de naturaleza y el estado de guerra; y a pesar de que algunos los han confundido, se diferencian mucho el uno del otro. Pues el primero es un estado de paz, buena voluntad, asistencia mutua y conservación, mientras que el segundo es un estado de enemistad, malicia, violencia y mutua destrucción. [...]" (cap. 3, § 19).

"El estado de guerra es un estado de enemistad y destrucción; [...]." (cap. 3, § 16)

"[...] En virtud de la ley fundamental de naturaleza, un hombre debe conservarse a sí mismo hasta donde le resulte posible; y si todos no pueden ser preservados, la salvación del inocente ha de tener preferencia. [...]" (cap. 3, § 16)

"[...] el estado de naturaleza es aquél en que los hombres viven juntos conforme a la razón, sin un poder terrenal, común y superior a todos, con autoridad para juzgarlos. [...]" (cap. 3, § 19)

"[...] Y si no fuera por la corrupción y maldad de hombres degenerados, no habría necesidad de ninguna otra sociedad, [...]." (cap. 9, § 128)
y ni tampoco lo apreciamos como factible en la "utopía" de Rousseau74a:
"El hombre ha nacido libre, y en todas partes está encadenado. [...]" (Libro I, cap. I)

"[...] el orden social es un derecho sagrado que base a todos los demás. No obstante, este derecho no procede de la naturaleza; luego se funda en convenciones. [...]" (Libro I, Cap. I)

"[En el hombre, su] primera ley es velar por su propia conservación, sus primeros cuidados son los que se debe a sí mismo, [...]." (Libro I, cap. II)

"Este paso del estado de naturaleza al estado civil, produce en el hombre un cambio muy importante, sustituyendo en su conducta el instinto por la justicia y dando a sus acciones la moralidad que le faltaba antes. Sólo entonces, cuando la voz del deber cede al impulso físico y el derecho al apetito, el hombre, que hasta entonces no había mirado más que a sí mismo, se ve obligado a obrar con arreglo a otros principios y a consultar su razón antes de escuchar sus inclinaciones. [...] (Libro I, cap. VIII)


Vemos así que algunos animales se pelean entre ellos gratuitamente —v.g.: algunas especies perros y peces como el notatus. Pareciera que es potencial biológico en ellos es el no poder aceptar amistades. De igual manera el hombre pareciera que cuanto menos civilizado le implica por ello más dificultad de ver en el otro un amigo. Este es, en verdad, una característica más del estado de Naturaleza humana. Debiera enseñársele al hombre a poder ver en el prójimo la posibilidad de un amigo. Tal vez la ética del discurso desarrollada especialmente por Jürgen Habermas y Karl-Otto Apel57 apunte al cometido.

Hasta que no reconozcamos la certeza de las cuestiones, de una manera madura y sabia, olvidándonos de las estereotipaciones y fantasías que nos inculcó la Iglesia, no podremos darle solución al problema. Estaremos como el personaje Nashrudín en el cuento sufí:


Estaba Nashrudín buscando afanosamente algo en la sala, y pasa un amigo:

— ¿Qué perdiste? ¿Quieres que te ayude a encontrarlo?

— Bueno... extravié mi llave...

Luego de una hora de infructuosa búsqueda:

— ¿Estás seguro que la perdiste aquí?

— No, la perdí en la sala de al lado.

— ¡Pero... entonces vamos allá!

— ¡No!... allá la luz está apagada y no se ve.


Todos somos delincuentes: usted y yo. El problema de la «delincuencia» no son los otros, sino usted y yo —salvo "algunos tréboles de cuatro hojas". La quiddita del tema pasa más que nada por el clero, porque nos ha condicionado con una cultura de juicio de gusto, de ética, etc. y, sobre todo, de hacernos creer que nacemos buenos y nos hacemos malos. En la realidad la cosa es al revés: nacemos malos y, si tenemos suerte, nos hacemos buenos. Por ello no es que se haya disparado la delincuencia en la sociedad: sólo se ha descorrido un velo... el velo de Schopenhauer.

No existe «gatillo» para que una persona se porte mal: somos malos de por sí, tal cual lo anticipara Schopenhauer con sus observaciones con la frase «el Estado es el bozal del hombre» y que no existe telos en el placer. En suma, lo que se quiere decir es que en una sociedad de delincuencia lo que está ocurriendo es que se muestra cómo es la cosa en su esencia: con dolor. No hay cambio en una sociedad vista como que sean buenos y pasan a hacerse malos; simplemente se descubre el velo, el velo del clero y de la psicología oculta. Es decir, no habrá transformación de la maldad, sino que ya somos malos de por sí.

Tenemos prueba contundente de esta posición al observar las conductas humanas entre sí y también al compararlas con la de los animales. Siempre hay defensiva en los encuentros; cuando se presentan dos personas, tal cual los brutos, se saludan con el hermetismo de la desconfianza que, por supuesto en los humanos, ocultan tras la hipócrita cortesía. Es esto un instinto natural de supervivencia.

ñ Conclusiones
No hay distinción entre el hombre y la bestia —aún tampoco lo debería haber con el vegetal. En la prehistoricidad vivíamos, comíamos, etcétera, irracionalmente tal cual las bestias. Luego de esta barbarie ha sido en la civilización donde nos "desvirtuamos": empezamos a razonar, es decir, ha hacer un uso exclusivamente lógico de nuestras facultades cerebrales. Así esto va pasando a la época medieval y se acentúa más todavía hoy, donde se ensalza la lógica, la razón y donde se la confunde a ésta con la verdad. Es por ello que se empieza con la época moderna una segunda desvirtualización; a saber: el unir razón como facultad lógica al criterio que tenemos por verdad; en otros términos, se ha confundido la verdad con la validez.

Así podemos ver la justificación de la ética a través de los principios de la racionalidad —deontología de Kant. Esto, sin más, es un gran disparate por los riesgos que acompaña su normativa imperativa y donde se interpreta a la libertad como algo meramente racional. Contradictorio también será esto último ya que por otra parte Kant nos dice que la felicidad no depende de la razón. Así, cuidado, la libertad entendida por Kant no es la misma que todos interpretamos y aspiramos.

Por ello, para solucionar este conflicto global, planetario digamos de la sociedad humana, será menester dejar la razón en su justa medida y adecuarnos irracionalmente al medio (como los animales y plantas lo hacen) y a los demás humanos. En su justa medida significará esto que debe dejarse para ser aplicada solamente a aquellas cosas de nuestro diario vivir que sí son lógicas (v.g.: mecanizaciones). En cuanto a lo irracional, queremos decir en ello lo instintual y sentir internos propio de los animales y vegetales. Así, la Naturaleza toda tiene asimismo ambas partes: lo racional y lo irracional; o, dicho de otra manera, posee cosas lógicas y otras extra-lógicas.

Por consiguiente, no debe pretender el hombre hacer uso de la razón en todas sus cuestiones que le compiten en la vida. Por ejemplo, en las cuestiones éticas debiera hacer uso de los axiomas cristianos. Debe el hombre dejar la razón para aplicarla sólo a lo debido natural; ha sido un error el uso y abuso de ella en la historia de la humanidad.

Se debiera considerar la dualidad gnoseológica de Salomón08b y Jesús08c: la «ciencia» y las cuestiones del «corazón»:
"Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, Y aplica tu corazón a mi sabiduría;"08b

"En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños."08c


Así como las bestias poseen sus propios medios de comunicación el hombre tendrá el suyo. La formación cultural, aprendizaje, etcétera, a través de libros, ha sido un período de la historia del ser humano. Un período cultural no necesariamente terminado sino superado. Prehistóricamente eran los dibujos y grabados en piedra y otros vehículos; luego las enseñanzas y tradiciones se escribían en poemas, en diálogos o se cantaban (v.g.: la antigua Grecia), y en otras se usó el papiro, el pergamino, las tablillas, etc.; todo esto en rollos, códices y libros; más tarde se importó de los árabes la imprenta; se hacían los cálculos a papel y lápiz, y más tarde a regla de cálculo, luego a calculadoras electrónicas, etc. Es por ello que hoy cumplen este rol las computadoras personales y su software aplicado. Todo tiene un pro y un contra. Nada es del todo bueno o malo. Cada época marca su propio estadío, historia y destino.

Somos como animales irracionales: siempre nos faltará un líder guía, personificado o abstracto. Es decir, alguien carismático, hegemónico consensuado en legalizaciones o no, o bien metafísico.

Hay, como conclusión entonces, un paradigma o modelo propuesto, a saber: el biológico, donde la razón no escape de sus límites y lo irracional del sentimiento e instintos demarque los lineamientos éticos. Y todo, apuntado a una sola cosa en la cual no habrá jamás contradicción y donde la misma Naturaleza será colaboradora: la manutención de la especie.

De esta manera, la manutención de la especie determinará ciertos factores sociales a tener en cuenta. Por ejemplo la cantidad de hijos a tener y por lo tanto dispensará de la viabilidad económica de la pareja en su medio habitat para mantenerlos. Más hijos ("mayor" placer) los habrá porque hay más abundancia; y pocos de ellos ("poco" placer) porque hay necesidades. Esto no quita que en la práctica, y por otros motivos que no son las excepciones naturales, se diera al revés (v.g.: las villas de marginación social). Ya Locke nos hablaría al respecto55b:


"[...] En los animales vivíparos que se alimentan de hierba, la unión entre macho y hembra sólo dura lo que dura el acto mismo de la copulación; pues como la ubre de la madre es suficiente para alimentar a la cría hasta que ésta pueda comer hierba, el macho sólo se limita a fecundar a la hembra, y no se preocupa luego de ésta ni de la cría, pues él nada puede hacer que contribuya a mantenerlas. Pero entre las bestias de presa, la unión dura más tiempo; [...]. Y en esto radica, según pienso, la razón principal, si es que no es la única, [...] cosa que podría ser fácilmente impedida si la sociedad conyugal fuese más estable [...]."

Se podría decir entonces con respecto al hombre que todo aumento demográfico de divorcios está dado por la suficiencia económica de sus individuos (como actualmente viene ocurriendo en algunos países europeos) y viceversa (como lo fueron y son las poblaciones campesinas y aisladas). La frase «contigo pan y cebolla» expresa que en período de necesidades y conflictos no es la rutina, tensión, etc., lo que une a la pareja, sino la necesidad de mantener la especie.

Reveremos aquí algunos temas ya hablados en el Capítulo de Eudemonología.

Entendemos que la demanda de un hijo expresa una necesidad del sentir interno que, dirigida por la Naturaleza con su economía propia y engaño, determina el efecto para perpetuar la especie. Ha sido Schopenhauer9 quien realmente se diera cuenta que el placer no tiene telos, es decir, un fin objetivo y auténtico, sino que es un instrumento de la Naturaleza para perpetuar la especie aun a costa de sus individuos. Y más todavía, se requieren dos de ellos, y preferiblemente que el segundo sea del sexo opuesto, puesto que la pareja, engañada por las excusas naturales de «necesita un hermanito con quien jugar», o bien «será interesante conocer la crianza de un hijo con el sexo opuesto», entre otras, el régimen oculta tras su velo el único motivo de la Naturaleza que es, de dos de una especie, engendrar otros dos para mantenerla. Y, como dijera sabiamente Schopenhauer, luego, vendrá la deformación del cuerpo y de la belleza de la mujer —tal cual la hormiga voladora para cuidar su cría—, y el hombre seguirá picando otras flores; y ambos finalmente si son lo suficiente inteligentes descubrirán el velo del engaño natural. Esto no debe significar la castración social fisiológica (como vemos contemporáneamente en los bárbaros del norte de África o en los pueblos de la China), sino solamente en la toma de conciencia de sus individuos.

Otro factor selectivo en la compra de hijos al mundo es la complementariedad fisiológica de sus padres. Ya Schopenhauer9 se ocupó bastante al respecto, así que obviaremos el cometido. Aunque sería ilustrativo recordar la opinión de uno de los tres interlocutores del diálogo escrito por Diderot25:
"BORDEN. — [...] Para engendrar un hijo se requieren dos personas; tal vez uno de los agentes repara el vicio del otro, [...]."
Un tema que se las trae es la mal llamada "homosexualidad". No nos hablen y confundan con lo trans-sexual, travestismo, etcétera y otros tantos calificativos que pretenden ser sino justificativos. El sexo es simple y hay uno solo: sus gametos destinadas al fin. Las manos, boca y colon son órganos destinados a otra cosa y ello no determina el sexo propiamente dicho. Seguramente la Naturaleza ha provisto estos efectos para que la actividad del macho de las especies descargue su potencia sexual, pero eso no es necesariamente sexo. Tampoco las mujeres lo califican esto como tal sino como algo parecido y, por ende, reconozcamos diferente.

Esta artificialidad a que nos estamos refiriendo muestra evidencias que la confirman. Por ejemplo, podemos ver en parejas "homosexuales" que uno de sus miembros siempre "tiende" a identificarse con el otro "bando" —de dos varones uno es más femenino, o bien de dos mujeres una es más masculina. Esto muestra, apodicticamente, que toda pareja "homosexual" es una desvirtuación de la realidad como algo degenerado. Si no fuera así, no debería marcarse la diferencia ya que son parejas que "tienden" a algo no logrado. Se muestran a la sociedad como faltantes de algo, es decir, que se tiende a un ideal no logrado. Debieran en suma, ambos, o ser los dos masculinos, o los dos femeninos. Otro ejemplo, y muy apropiado por certo, es observar que el fin de estas "parejas" no es la de tener un hijo biológico (aunque se reconocen deseos en muchas de ellas); y esto sabemos les es imposible, por tanto, su fin es contra lo natural: no generan la especie. Si bien pueden perpetuar la especie (con sus cuidados), no los generan.

Por otra parte, nada podemos decir de sus cuestiones éticas fuera del contexto biológico. Sabemos muy bien como dijéramos precedentemente que muchas de ellas cuidarán mejor a sus adopciones que muchos padres biológicos; pero eso sí, serán formados estos niños en un ambiente no-biológico —es decir, de orientación "homosexual". Tampoco de su ingreso y participación en las fuerzas armadas, porque nada tendrá que ver el ingenio con la fuerza, pero sepamos que en un combate es perjudicial que el soldado se distraiga.

Volviendo al tema central y con respecto a los problemas sociales, decimos que el hombre por más que tenga inteligencia siempre vuelve a lo mismo. El paradigma explicativo es la manutención de la especie tal cual Lamarck53b y Darwin21:


"La multiplicación de las pequeñas especies de animales es tan considerable, que ellas harían el globo inhabitable para las demás, si la Naturaleza no hubiese opuesto un término a tal multiplicación. Pero como sirven de presa a una multitud de otros animales, y como la duración de su vida es muy limitada, su cantidad se mantiene siempre en justas proporciones para la conservación de las razas. Cuanto a los animales más grandes y más fuertes, se encontrarían en el caso de resultar dominantes y de perjudicar a la conservación de otras muchas razas, si pudiesen multiplicarse en grandes proporciones. Pero sus razas se devoran entre sí y sólo se multiplican con lentitud y en corto número, y ello conservará a su respecto la especie de equilibrio que debe existir. Por último, sólo el hombre separadamente de todo lo que es particular a él, parece poder multiplicarse indefinidamente, porque su inteligencia y sus medios le colocan al abrigo de ver su expansión limitada por la voracidad de ninguno de los animales. [...] Pero la Naturaleza le ha dado pasiones numerosas que, desarrollándose, ofrecen por ello un gran obstáculo a la multiplicación de los individuos de su especie, pues parece que el hombre se haya encargado por sí mismo de reducir sin cesar el número de semejantes suyos. Nunca, pues, la tierra estará cubierta de la población que podría alimentar. [...]"
"[...] Las variedades nuevas o perfeccionadas, inevitablemente suplantarán y exterminarán a las variedades más viejas, [...]. Pero como todos los grupos no pueden continuar de este modo aumentando de extensión, pues la Tierra no tendrá capacidad para ellos, los grupos dominantes derrotan a los que no lo son. [...]"
Esto nos dice que estamos depredándonos a nosotros mismos (con los egoísmos, la necesidad de poder, etc.) y que deformamos todo buen interés por culpa de la inteligencia —que sí evoluciona, aparte de esto, como tecnología. Si tan solo tuviéramos a otros que nos depredaran, como por ejemplo si vinieran extraterrestres y nos comieran, entonces sí se vería la inteligencia y su evolución en el marco social tal cual se da en los microámbitos sociales (familias, instituciones, etc.) cuando la necesidad o injusticia apremia.

ñ Economía
ñ Introducción
Conocemos por explicaciones precedentes nuestro paradigma de trabajo: lo natural, entendido en esto lo biológico, lo físico, etc.

Nos preguntaremos qué tiene que ver con la Naturaleza esto que llamamos dinero y sus equivalentes (bienes materiales, documentos, etc., con o sin personería jurídica). Estudiaremos la situación y la aplicaremos a la circulación del mismo dentro de una sociedad, ya sea esta comunal, estatal o internacional.

Asimismo analizaremos mejor esas cuestiones denominadas por derecho de propiedad y negocio viendo en realidad en qué consisten.

Aportaremos seguidamente una interpretación de lo que se entiende por circulación de los bienes y plantearemos con sus metodologías sistémicas una interpretativa a la postura de Marx.

Nuestras conclusiones nos llevarán a poder ofrecer un esquema de organización social que esté lo más posible conforme con lo natural tratando de evitar de esa manera algunos conflictos.
ñ El dinero
Se ha dicho que «el dinero es trabajo acumulado», o bien como Marx dijo refiriendo a Smith60b:
"[...] el capital es el trabajo acumulado; [...]."
Bien, pero entonces, ¿a qué «trabajo» se refiere? Será solamente uno, a saber, al que se encuentra en los diccionarios y que está dado por la física como energía —capacidad de realizar un trabajo.

En física, las unidades del trabajo y de energía son las mismas. Pueden variar solamente por dos circunstancias: primero, por el sistema de unidades en uso; y segundo, porque sea más sencillo aplicar uno u otro concepto a cierta fenomenología (es decir, por ejemplo, es más usual hablar de "energía electromagnética radiante" que de "trabajo electromagnético radiante"). Sea esta energía mecanicista o biológica en verdad no importa, es energía al fin de cuentas —los biólogos utilizan este concepto para analizar sus reacciones químicas enzimáticas. De esta forma, será válida aun la ingenua sentencia de Marx60c:


"[...] A diferencia de las verdaderas mercancías [...], el trabajo no es susceptible de acumulación y ni siquiera de ahorro. El trabajo es vida [...]." (p. 66)
puesto que sostuvo un férreo empirismo:
"El trabajador no puede crear nada sin la naturaleza, sin el mundo exterior sensible. [...]" (p. 107)
Así, si se nos permite, pasamos a un segundo orden de la cuestión y diremos que: «el dinero es energía acumulada».

En un tercer orden de la cuestión decimos que una «masa», como por ejemplo un leño, puede transformarse en calor, es decir, en energía. Sabemos que la ecuación de Einstein E=mc2 no nos impide tomarla como analogía (aunque en verdad sólo debiera aplicarse a una masa equivalente de luz). Por ello ambos, energía y masa, que aquí las hemos denominado en conjunto materia (en física materia es sinónimo de masa) nos permitirá pasar a decir entonces que «el dinero es materia acumulada». Marx lo explica de la siguiente manera60d:


"[La enajenación es] la relación del trabajo con el acto de la producción [...]."
Más aun, cuando llamamos por teléfono para recibir cierta información hacemos sino una transacción entre el costo de la llamada y la información del mensaje recibido. De esta manera, vemos también que hay un canje entre el dinero y lo formalinformación. Por consiguiente, en un cuarto orden diremos que «el dinero es forma acumulada».

En síntesis, el synolon de Aristóteles como materia y forma es, finalmente, nuestro cometido. Decimos para terminar que:




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