10 Política y Economía



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76 y Pinillos68d:
"El partido único totalitario se caracteriza por su tentativa de alcance total, de penetración y politización totales. Tanto si persigue el objetivo de formar el «hombre nuevo» como si no, el régimen totalitario está consagrado a destruir no sólo el subsistema, sino también todo tipo de autonomía de subgrupo. [...]".76
"[...] la incultura predispone a la aceptación indiscriminada de la autoridad [...]."68d
La pseudolegalidad autoritaria e ideológica, de raíces ilegales otorgadas por la sociedad y el Estado, cobra normalmente sus aspectos más profundos en los individuos sometidos al régimen. Razones etnológicas, de afinidades al mal interpretado superhombre nietzschiano, etc., orientan esta ideología a seguir los caminos de los más aptos. Bracher nos dice12a:
"[...] el poder de un carácter pseudolegal. Disimula y acrecienta su absolutismo recurriendo a medios pseudodemocráticos y pseudoplebiscitarios, tales como las elecciones dirigidas, las asambleas de masas, la aclamación y la propaganda única. [...]".
y aun se pretende en ellos preservar los "valores cristianos" como observaran Friedrich-Brzezinski35c y Cardoso16:
"[...] Tanto Hitler como Mussolini admitieron, y el último lo subrayó, el valor de la religión en este sentido: «La religión es considerada en el estado fascista como una de las manifestaciones más profundas del espíritu, por lo tanto, no sólo es respetada, sino definida y protegida», escribió Mussolini, y añadió que el fascismo no pretendía vanamente desarraigar la religión de las mentes humanas, como lo había intentado el bolchevismo. [...]."35c
"En tal proceso existe, como es natural, un continuado esfuerzo por justificar la forma adoptada por el régimen. En general el sistema autoritario se presenta asimismo, ideológicamente, en el contexto de la lucha por preservar los valores «occidentales y cristianos» [...]."16 (p. 132)
Esta mentalidad, no sólo es enseñada desde tempranas edades en los liceos, sino que también es de hacer notar que forman parte latente en muchas personas de la vida civil como un arquetipo psicológico de autodefensa y depredación necesaria en la lucha por la manutención de la especie. Jung nos define estos arquetipos46.

El tercer factor que estudiaremos el la «propaganda». Teniendo ella como fin el asegurar la reproductibilidad, la individualidad de las agencias de cada una de las FF.AA. —y como logro y fin último de todo aparato burocrático— se observan necesarias competitividades interagenciales como lo son los distintivos en los uniformes, los tipos de humores específicos (y que son exclusivos de cada Fuerza Armada, por ejemplo, los del Ejército no son los mismos que en los de la Armada — v. g.: si algún soldado del Ejército se dirige, equivocadamente, a un superior de la Armada con el rótulo "Mi ..." en lugar de "Sr. ...", la respuesta irónica inmediata de éste será la de responder "Yo no soy nada suyo"), posturas y saludos exclusivos de cada Fuerza, cánticos y terminologías de igual índole, etc. son los aspectos "indumentaristas" o propagandísticos a que nos referíamos con anterioridad y que se muestran necesarios en la ideología militar tanto como en la política autoritaria. Gramsci nos habla de lo metafórico del lenguaje37:


"[...] El lenguaje, por de pronto, es siempre metafórico. [...] Pero ¿es posible despojar al lenguaje de sus significados metafóricos y extensivos? Es imposible. El lenguaje se transforma al transformarse el conjunto de la civilización, por el aflorar a la cultura de nuevas clases, por la hegemonía ejercida por una lengua nacional sobre otras, etcétera, y asume metafóricamente las palabras de las civilizaciones y culturas precedentes. [...] El nuevo significado «metafórico» se extiende al extenderse la nueva cultura, que establece, por otra parte, palabras nuevas y las toma prestadas de otras lenguas con un significado preciso, es decir, sin la aureola de connotaciones que tenían en la lengua original. [...]".
¿Cuántos ciudadanos menos se enrolarían en los liceos militares si la propaganda televisiva y civil no mostrara fuertes apegos de "hombría" y honorabilidad en sus spots publicitarios? Son los adolescentes y sus mayores los que no han tenido la experiencia real de la vida de combate, puesto que se sienten atraídas por semejantes convicciones como si leyeran el tema de una revista o disfrutaran de una película.

Una nueva propiedad hace juego con todo esto y es el «populacho», que se diferencia de la masa en el estamento militar casi como término equivalente, y que correspondería a los suboficiales y cuerpos logísticos paramilitares de coayuda. Ellos, debidamente informados y educados, se espera que colaboren armoniosamente con el régimen-estatal. De hecho, generalizando, ante las inminentes situaciones de riesgo, de entrada en combate, etc., son éstos, los suboficiales (y no los oficiales si tienen que elegir) los que sostendrán la fuerza bélica, es decir el coraje para abordar un frente y demás, y que por lo tanto son a los que realmente se le deben la mayoría de los triunfos de campo de hombre a hombre. Nada más fuera de realidad que ofrecer corona y galardón a los superiores que sólo cuadran vestidura tras las pompas y mérito de un cuadro colgado en la pared. Huntington aclara el respecto45b:


"[...] las relaciones civil-militares, en cualquier sociedad, deben ser estudiadas como un sistema de elementos interdependientes. Los principales componentes de tal sistema son la posición formal, estructural, de las instituciones militares en el gobierno, el papel informal y la influencia de los grupos militares en política y en la sociedad a la larga, y la naturaleza de las ideologías de los grupos militares y no militares. Como partes de un sistema total, ninguno de esos elementos puede cambiar sin provocar cambios en los demás grupos. [...]".
Esto lo sabe el oficial y por lo tanto siempre lo tiene presente en todas sus actividades e ideologías militantes en épocas de paz. Basta diferenciar la ética de las vestiduras de gala entre los oficiales (gobierno), los suboficiales (populacho) y el soldado (masa), como para observar claramente esta dependencia vertical reguladora. Invitamos al lector a prestar atención a ella en la próxima oportunidad que tenga de observar las tres clases en sus vestimentas de gala: para el oficial, colores sobrios y estéticos; para el suboficial colores vívidos pero fuera de estética; y para el soldado la oscuridad de la dependencia y la sumisión. Haga propicia esta experiencia en el próximo desfile patrio.

Hablemos ahora de un nuevo factor, el de la «fidelidad». Así como en el régimen político totalitarista se solicita una subordinación y fidelidad extremas, fruto inclusive de los mejores arreglos de legitimidad, se solicita igual medida a todos los integrantes del cuerpo militar sin excepción. Basta una falta cualquiera en alguno de ellos como para que el elemento sea castigado severamente y aun muchas veces con la propia vida, gradación ésta que se somete a un código disciplinario.

La «sangre y el suelo», como se sabrá, son otros dos términos importantísimos en un soldado para poder ejercer su autonomía y cumplir con su función específica. Si bien ambas propiedades pueden ser perfectamente identificadas con la razón étnica y el nacionalismo, los motivos que lo sustentan apuntan a consideraciones biológicas más profundas. Ellas son, respectivamente, primero el apego a la especie, es decir a la razón genética que mantiene y sustenta dichas propiedades hereditarias; y segundo al arquetipo de dominación espacial que ocupa un individuo biológico en su medio natural. Ambas consideraciones tienen, como se entenderá, una aplicabilidad animalesca prototípica y que es obtenible con seguridad en el dominio de la irracionalidad que se le imprime al soldado, es decir a la actividad biológica como masa.

El «líder carismático» es otra necesidad de estas instituciones. Este liderazgo motriz que observamos como fuerza potencial en los individuos se encuentra configurado por un símbolo, más exactamente por los colores de su emblema ideológico-patrio. Sea la bandera, una escarapela, un escudo o lo que fuese, el tamiz del tinte espectral es afín a su sentimiento. Friedrich-Brzezinski nos dicen al respecto35b:


"Un aspecto significativo de esas ideologías, es su simbolismo, inventado para competir con los símbolos de las ideologías rivales. Ejemplo de esto son el mono y el elefante, la bandera roja y la bandera verde, y cosas por el estilo. [...]".
Por ello el superior es solamente una figura de cargo, no una persona en sí. Da lo mismo de que esté uno u otro, hasta el punto que su rotación periódica no afecta ninguna sentimentalidad carismática. No se encuentra en ellos la cosa.

A su vez, las gradas superiores tienen una débil suerte carismática en el hecho de que son ellos mismos los colores patrios y su representatividad. Hasta el punto esto es tan trascendente que su expresión simbólica se ve reflejada en lo autoritario de sus voluntades que jamás pueden ser discutidas, es decir, que ocultan en sí mismos una legalidad implícita e indirecta. Su argé son los colores patrios, como para los de un futbolista los de su club preferido.



Nos queda un factor (entre otros muchos más) y es el «terror». A modo totalista, ya en los liceos militares no sólo se enseña la despersonificación de los individuos sino también la siembra en ellos del terror, del miedo a la sorpresa y a la incertidumbre bélica, autoritaria e injusta que en cualquier sitio y rincón de los pasillos de sus edificios puede aparecer. Esta política no debe extrañar de que sea aplicada en los regímenes civiles ya que sus efectos son altamente eficientes. Brzezinski13a y Bracher12b apuntan al respecto:
"La relación que existe entre el terror y al purga es de una naturaleza diferente. El terror es la característica más universal del totalitarismo. Debe aterrorizar con el fin de lograr el alcance ilimitado de su autoridad y la sumisión completa de toda su población. El terror totalitario no es meramente una técnica de intimidación que se aplica en diversos momentos contra varios grupos y que se hace claramente discernible para los observadores extranjeros temporales. Es también un proceso constante y penetrante de coerción en masa que persiste sin solución de continuidad durante toda la era totalitaria. [...]".13a
"[...] El montaje de un sistema de terror y exterminio, el funcionamiento mismo del consiguiente «aparachik» de policía y de las SS descansaban en la destrucción de aquellas normas por el principio caudillista autoritario. Este no toleraba sujeción a ley alguna o a un nuevo derecho penal o a una nueva Constitución. Exigía absoluta libertad de acción en la esfera decisoria: todo poder político se convertía en mero ejecutivo de la voluntad del «Fuhrer»".12b
También existen dentro de los mismos estamentos militares cuerpos policiales, oficiales y paraoficiales, preparados para detectar individuos y sectores con ideologías revolucionarias. Se presenta la estructura con una clara política de exclusión ideológica. Asimismo se hallan las intervenciones, las organizaciones de supervisión y control, etcétera, de los sectores que funcionan institucionalmente, como los son equipos de deportes, clero, organizaciones de fiestas y relaciones con el mundo exterior. No quiere dejarse de comentar el hecho de que también se especula con la inculpación de las amistades dentro del sistema educacional militar, que hay cárceles en reemplazo de los campos de concentración, etc. Brzezinski adjunta13b:
"[...] La dinámica y los motivos de la purga totalitaria están, en consecuencia, relacionados íntimamente con las instituciones del sistema totalitario y son afectados directamente por los problemas que el sistema totalitario engendra en sí mismo".
Así, con todo esto, se entiende haber podido presentar una correspondencia biunívoca entre la ideología estamentaria filosófica del militar con las políticas de los regímenes totalitaristas que se aplica en la vida de sociedad. Ella se desprende, necesariamente como en toda burocracia, de una extensión de su personalidad y adoctrinamiento dogmático.

ñ La propuesta capitalismo-comunismo.
Este concepto será entendido como un «capitalismo moderado».

Como la Naturaleza siempre persigue sus propios fines de especie, busca por ello equilibrar una homeostasis haciendo aparecer por esto la delincuencia como un velo que se descubre y de esa forma, en la equiparación, busca ésta lo «común» de las especies, es decir, un comunismo. Pero también busca un capitalismo, ya que esta forma de gobierno impulsa a vivir fuera del ocio, es decir, que cumple con el requisito de vivencia de Schopenhauer en cuanto a que satisfecha una necesidad, surge otra —y cosa que sólo lo permite la sociedad de consumo. Esto es, en otras palabras, la lucha entre las especies; tan en boga en todo el estado de Naturaleza. Por ello se piensa que lo ideal social para que "funcione" es un Estado que legitime una sociedad comunista-capitalista, o sea, un capitalismo limitado a los intereses comunes de dicha sociedad.

En otros términos, se debiera buscar un «capitalismo moderado», donde no haya sitio para la «desmesura» del capital. Que se permita un coto generoso por cápita en los bienes del ciudadano y que el resto que se distribuya a los demás compromisos nacionales —obras, atención de salud, subsidio a desocupaciones, etc.

En esta sociedad actual todos viven peleando unos contra otros porque unos tienen más, tal cual las bestias. Esto, mirado optimistamente, implica de que hay posibilidades de conseguir más cosas entre sus integrantes, porque si de hecho se las persigue, es que están. Por ello la sociedad debiera establecerse sobre la imposibilidad de conseguirlas, es decir, de que no se permitan «condiciones de posibilidad de obtenciones»; o bien, si se dan, que tengamos todos las mismas posibilidades de obtención —no al capital heredado, igual educación, etc.

La sociedad económica actual fluye con corruptos capitalistas; y en la utópica socialista fluirán los vagos alimentados. Una u otra, son lo mismo: ineficaces. Sólo el punto medio, tal vez aristotélico, dará la solución; o mejor dicho, el mal menor.

Sabemos que Marx se equivocara en cuanto considerara un progreso desde la sociedad primitiva pasando luego a la esclavitud, feudalismo, capitalismo y el comunismo. Se piensa que la única manera de salir de este sistema globalizante y ahogante es, si así la historia lo demarca, un final-provisorio del tipo capitalismo-comunismo (o «capitalismo moderado»). Su fórmula, a saber, la resumimos nuevamente:


Que cada ciudadano no pueda poseer más de un límite en sus capitales y bienes materiales. El resto se distribuye.
Si estamos exentos de impuestos, de importación tecnocrática, si ponemos un coto a las ganancias, etcétera, podremos ver cómo un país se desarrolla sin inconvenientes. Los excesos de capitales serán distribuidos en obras y más obras, generando nuevos empleos. En síntesis, amigo lector, le pregunto: ¿si a usted le dan un terreno de treinta por treinta metros, acaso, no lo puede cultivar y hacer uso para que toda su familia se alimente? Entonces, ¿qué esperamos para llevar esto a toda Nación que es potencialmente autosuficiente con su materia prima?

En un grupo familiar que trabaje la tierra fértil cada uno, alcanzará su fruto para su respectivo y propio sustento individual. Pero, si uno o más de ellos se queda con más synolon que el resto, habrá necesariamente un desbalance de bienes comunes. Esto, sin más, como microeconómico, es lo que ocurre en lo macroeconómico de cualquier Nación. Por ello, el «capitalismo mesurado» será la solución.

Quien les habla recuerda que su madre identificaba el comunismo como algo negativo porque se cuestionaba: «Si uno quiere tener dos heladeras, no podés»; y uno sentía, a su vez, al igual que ella, una angustia... Empero, en el fondo, siempre se pensaba que seguramente mamá quería realmente tener otra, pero no la tiene. Es decir, que papá, en este capitalismo, igual no se la podría comprar. En otros términos, una cosa o la otra, mal manejada, son exactamente lo mismo.

La mira histórica social de Durkheim será aquí adecuada. Para él la evolución de la historia es determinada por la sucesión de «hechos sociales»; éstos no son exactamente «cosas» materiales sino sólo con el mismo derecho que ellas y, por lo tanto, como cuasi-ajenas al individuo permiten ser analizadas con los beneficios de la ciencia estadísticas y de la ritmicidad de los sucesos como lo hiciera Quételet. Propone Durkheim un enfoque «holista» de las partes correlacionados por «fuerzas sociales» interactuantes.

Debieran eliminarse los partidos políticos coloquiales, es decir, aquellos grupos de personas con intereses egoístas determinados. Debiera, como Platón en su Academia, proteger la entrada con un cartel que diga: "Prohibida la entrada al que no ha estudiado la interdisciplina. Abogados, abstenerse". Para conducir un país, debieran juntarse los representantes de grupos especializados: economistas, legos, ingenieros, filósofos, sociólogos, etc. Presentado un problema económico, por ejemplo, serían los ingenieros los que propugnen su posible solución a través de su ingenio, y luego, recién, sus críticos economistas y abogados que confirmen o no su potabilidad. A los filósofos, que se les guarde, por ejemplo, la doble interpretación del mensaje de las cosas, y a los historiadores y sociólogos que anticipen las consecuencias. Etcétera. Debe lograrse una división de trabajos según las especialidades.

Será necesario también reforzar el vínculo representantes-representados, y si es directo mejor. Para ello propone Gargarella36 una serie de consideraciones: la instrucciones a los representantes para que se ajusten estrictamente a los representados y posibilitarles la libertad de deliberación, el oponerse al unicameralismo (senadores y diputados juntos) y sus decisiones apresuradas, que haya elecciones frecuentes, que haya derecho a revocar mandatos y leyes, minimizar la cantidad de estos representantes, siendo experimentados y que roten en sus cargos sin ser vitalicios.

¿Qué papel jugará en todo esto lo irracional? Nos referimos, por ejemplo, a la Iglesia. Ella podrá encuadrarse perfectamente en los lineamientos ya demarcados por Locke54b:
"Estas sociedades religiosas yo las llamo Iglesias, y digo que el magistrado debería tolerarlas, porque la actividad de estas asambleas del pueblo no es otra cosa que lo que la ley permite cuidar a cada hombre en particular, es decir, la salvación de su alma; no hay en este caso diferencia alguna entre la Iglesia nacional y otras congregaciones separadas." (p. 34)

1º) "[Porque] el cuidado de las almas no está encomendado al magistrado civil ni a ningún otro hombre. No está encomendado a él por Dios, porque no es verosímil que Dios haya nunca dado autoridad a ningún hombre sobre otro como para obligarlo a profesar su religión. [...] 2º) "[Porque] la religión verdadera y salvadora consiste en la persuasión interna de la mente [...]. 3º) "[Porque] aunque el rigor de las leyes y la fuerza de los castigos fueran capaces de convencer y cambiar la mente de los hombres, tales medios no ayudarían en nada a la salvación de sus almas. [...]" (pp. 9-10)

"Dirá usted que, según esta regla, si alguna congregación tuviera la intención de sacrificar niños, [etc.,] ¿está el magistrado obligado a tolerarlas porque son cometidas en una asamblea religiosa? Ciertamente, no. [Porque un] becerro puede legalmente matarlo en su casa y quemar las partes de él que le parezca. Tal cosa no le hace daño a nadie, ni perjudica a los bienes de otro. [...] El papel del magistrado consiste solamente en procurar que la comunidad no sufra ningún perjuicio y de que no se haga daño a ningún hombre ni en su vida ni en sus bienes. [...]" (p. 40)
El «capitalismo moderado» significa también un «comunismo moderado». Toda la sociedad no-monárquica fluctúa entre esto:
capitalismo  capitalismo moderado  comunismo

ideal o ideal

comunismo moderado

o

capitalismo-comunismo


ñ La democracia.
Una buena definición de democracia sería «El arte de perder adeptos y votos», o bien «Cortar cabezas antes de que nos la corten a nosotros», o bien «La actitud del lechero a las cinco de la mañana». Es decir, cada vez se entiende menos lo que significa, si es que en verdad significa un referente existente y real, o incluso ambiguo como mera idealidad.

Se entiende como Rousseau el estado natural74e:


"[...] el orden social es un derecho sagrado que es base a todos los demás. No obstante, este derecho no procede de la Naturaleza; luego se funda en convenciones. [...]" (Libro I, cap. I)

"[En el hombre, su] primera ley es velar por su propia conservación, sus primeros cuidados son los que se debe a sí mismo, [...]." (Libro I, cap. II)


y su sabia opinión en cuanto a que no todas las naciones, étnicas, idiosincrasias, etc. corren por igual:
"[...] Antes, pues, de examinar el acto por el cual un pueblo exige un rey, convendría examinar el acto por el cual un pueblo es un pueblo. [...]" (Libro I, cap. V)
Desde la Grecia antigua vemos que por veinte siglos la democracia fue oculta. De los doscientos países existentes hoy en día prácticamente todos se consideran democráticos. Por ello se ha perdido su concepto real; es en sí hoy día un concepto impreciso. La historia muestra que hasta principios del siglo XX era mala, luego fue buena, ya para mediados del siglo resultó vaga y actualmente se la sobrevalora en un ideal platónico utópico. Por ello "ser democrático es ser ambiguo, es decir, no tener respuesta para todo".

Así dadas las cosas, en una democracia el gobierno debe juzgar con ambigüedad; es decir, permitir ideas contrarias disimulando las que no tiene. También, extendiéndonos, así como existe una democracia en la naciones, podemos decir que también hay una democracia pero a nivel mundial, globalizada o ambigüedad cosmopolita.

Debiera tener toda democracia, por ejemplo y entre otras, las siguientes condiciones: libertades civiles, igualdad ante la ley, garantía de existencia de mecanismos electorales, una sociedad dividida en clases. Este último punto es entendido así porque la idea de democracia y de mercado van juntas, puesto que éste intercambia desigualdades con la gente. Por ello una sociedad democrática que se fundamenta en la igualdad legal termina en desigualdad debido al mecanismo democrático que contiene al mismo mercado. Decir mercado es decir desigualdad, y si no existe el mercado, será necesariamente el Estado el que lo reemplace como organismo regulador.

Con respecto a los modelos democráticos: proteccionista (proteccionista del mercado capitalista), desarrollista (promueve el desarrollo del progreso social), de equilibrio (equilibrio de competencia entre elites estamentarias: militares, clero, económicas, políticas, etc.) o participativo (directa representatividad). Se puede sugerir este último debido a la facilidad de implementación a través de las computadoras personales cada vez más en boga, como asimismo añadirle la desarrollista de Mill en cuanto al voto ponderado —sobrevaluado a los individuos de clase inferior.

En lo que atañe al patrimonio, éste debe ser justificado a su trabajador según las miras de Locke:
"En general, para autorizar en un terreno cualquiera el derecho del primer ocupante, se requieren las condiciones siguientes: [...] que se tome posesión de él, no con una vana ceremonia, sino con el trabajo y el cultivo, único signo de propiedad [...]."25 (Libro I, cap. IX)

ñ El orden social
ñ Premiar a los buenos
Nos basamos en una historia eclesiástica: "todos somos buenos" y las excepciones son los malos. Es decir que, cuando nos encontramos con una persona, nos han enseñado que debemos afrontarla con la posible expectativa a que nos defraudará. Todo esto está equivocado, y sin ir más allá que las claras ideas de Schopenhauer, la realidad es justamente al revés: "todos somos malos", y sólo las excepciones son los buenos; a tal punto, que debiéramos afrontar no la maldad, sino a la bondad.

De esto se desprendería, por ejemplo, la necesidad de implementar un nuevo pacto entre hombres, es decir, cambiar la Constitución Social en cuanto a lo penal. La misma debiera indicar no castigar a los malos, sino lo opuesto: premiar a los buenos. Esta consideración puede verse hábilmente implementada como solución a la sociedad que nos toca vivir ya que , como la justicia está mal implementada —no castiga a los malos en la práctica. Éstos, los malos, podría ser que entonces se orienten a hacer buenas obras. En suma, en la sociedad que vivimos, faltaría incentivar las buenas obras puesto que las malas de suyo se mantienen con el Contrato Social actual.

En lugar de reprender a nuestros niños, en verdad, deberíamos premiarlos cuando se portan bien. Pero claro —y seguramente en eso será alguna dama de vuestra familia se opondrá, fruto de estar ciega por la necesidad de manutención de la especie— ¿cómo pensar que el pequeño, casi un bebé, ha de ser malo? Pues, le respondemos, que bastaría hallarse con él supeditado a sus apetencias naturales y la respuesta sería por sola convincente. Pregúntenle sino al pobre animal que cae en sus garras.
ñ La delincuencia
Para las sanciones de prisión, etc., deberían crearse ciudades destinadas a tal fin. Que cada internado disponga en su soledad de una vivienda digna, de un terreno que trabaje y que se automantenga, para sus propios intereses como también para los fines sociales, como asimismo que se dedique a estudiar y apruebe exámenes. Que tengan la posibilidad de dar a conocer sus expresiones por medio de artículos, libros, en Internet, etc.

Si se les pagase un sueldo por desocupación a los ladrones antes que se encuentren presos, el costo que se insumiría al efecto no sólo amortizaría los gastos de Estado que cuesta allí mantenerlos, sino que brindará ganancias y tiempo extra para los guardiacárceles y legos que realizarían otra actividad más loable y productiva. Ya se habló de esto.

No debieran existir las cárceles y penas como están dadas. Sino que se deberían juntar los damnificados frente al delincuente y decidir entre ellos la pena. Cada cierto tiempo, juntar a estos infortunados damnificados y a cierto grupo de ciudadanos elegidos al azar para que se reúnan con el delincuente en un campo, solitariamente, y decidan qué hacer de él: peguen, maten, etc., o bien lo disculpen y salga de su cautiverio. En suma, se aconseja entonces una sociedad de condominios presidiarios, donde vivan cómodamente y se los eduque, que sean periódicamente juzgados o perdonados por una sociedad elegida al azar y sus damnificados.
ñ La desocupación
El quid no es la desocupación. No ganamos nada con disminuir este índice, sólo los mantendremos ocupados con tareas que no sean otra cosa que sobrevivir. El quid es darle ocupación con sueldo digno. No lo será con trabajos esclavizantes y que no le permitan a la gente ingresar a la sociedad del consumo donde viven.

Sabemos bien las críticas de Feuerbach a la religión y las de Marx con la frase «opio de los pueblos». Es por ello, la fe de las iglesias (católica, protestante, etc.), una excelente herramienta política para mantener al pueblo letargado. Fatone nos dice29:


"A la Metafísica se le ha negado o rechazado una y otra vez. Pero a la Metafísica siempre se ha vuelto, [...]."
Así, la desocupación generará filosofastros, magros sistemas educativos, políticos coloquiales, pseudo-psicologías, etc.

No es el «confort» lo que sustenta la sociabilidad humana, puesto que satisfecha una necesidad surge otra. Es decir, que no es el «trabajo» digno lo que sustenta la paz, sino la igualdad que evite la marginación de clases. No importará si todos sufrimos, pero sí lo será si hay aunque sea uno solo privilegiado. Esta marginación es lo pernicioso y llevará necesariamente a la delincuencia y revolución.

El aval económico que determina esto es debido al «patrimonio» adquirido por medio del trabajo, pues contendrá en todas sus medidas la potencial delincuencia humana por su temor a perderlo por un juicio. Por eso el mismo Maquiavelo lo propuso como pilar en el sojuzgamiento del príncipe a sus súbditos. En otras palabras, si queremos una sociedad digna, debemos al hombre darle no sólo un trabajo digno, sino que con éste pueda obtener bienes personales —derecho de propiedad— para que los disfrute en su confort y no pretenda arriesgarlos en juicios penales de pérdida. Acabaremos de esta manera con la delincuencia.

Es común escuchar que nuestros jóvenes ya no trabajan, cuando no vaguean aunque no delinquen. En verdad, quien les habla los felicita, porque detrás de ese desdén se encuentra la valentía de asumir pacíficamente su posición y que es, a saber: venderse por bagatelas y trabajo indigno al capitalista. Llenos estamos de trabajadores que lo único que alcanzan es llevar el pan a la boca de sus familias; es ésta una más la servidumbre necesaria que crea la sumisión.

En cuanto a las Consultoras de Empleo, esas famosas RR. HH., no son sino otra quimera. Se presentan en Internet con grandes algaravíos y lo único que les interesa es hacerse famosas y que uno clickee sus banner, puesto que juntan y juntan candidatos que no pueden ubicar ya que la demanda laboral que propugnan es en verdad inexistente. Basta visitar sus sitios web para ver qué difícil es subscribirse a ellos o buscar alguna información; uno navega en éstos como en río embravecido y termina, de esta manera, cansado y hastiado dando de comer al servidor sin solucionar el problema. Como sabiamente dijera la hija de quien les habla: «Probá de enviarles un curriculum vitae completo, con todos los requisitos como ellos pretenden y seguramente tampoco te llaman» y, lamentablemente, debemos decir que tenía razón. En este momento es de sostener que es lógico que archiabunden estos sistemas pues la misma falta de trabajo hace que crezcan y pululen las actividades de los RR. HH. y Marketing que, cómodamente tras un calentito y cómodo sofá, sólo manejan una computadora y el teléfono. Siempre tendrán clientes que envíen sus curriculum vitae y podrán disponer e inventar nuevas Empresas que pidan empleos a través de su filtro ocultando la verdad, a saber: que no existen, se opuparon o están caducas. Y todo esto les propugna, de una u otra manera beneficios —banners, encuestas, marketing, etc.

ñ La desocupación en Latinoamérica
Seguidamente incorporaremos un ejemplo práctico. Aplicaremos lo desarrollado anteriormente con el aporte de Foucault y según la interpretación de Poster, a una nueva manera de ver la historia. Expresaremos entonces, tal cual, los contenidos de Chartier19:
"[...] desde hace cincuenta años, la práctica histórica más concreta, que trabaja con discontinuidades, [ofrecida por] la constatación más aguda es la de Michel Foucault [...]."

"[...] opone [...] la idea de la historia generalmente admitida por los filósofos (atravesada por la referencia hegeliana) y el «trabajo efectivo de los historiadores». [...]"

"[...] El programa explicado por Foucault («determinar qué forma de relación puede ser legítimamente descrita entre las distintas series») se encuentra formulado en términos nuevos, que exigen ser elaborados en el límite de la práctica historiadora y de la reflexión filosófica de las nuevas preguntas. [...]"
Analizaremos de esta manera y considerando un orden establecido como viera Foucault30, por ejemplo, una cuestión actual de la sociedad Latinoamericana y planteada con la reflexión filosófica de la actualidad32 sin origen33 como buscara Foucault:
"[...] Me parece que el texto de la Aufklürung [Kant, "¿Qué es la Ilustración?"] es sin embargo bastante diferente; no plantea directamente en todo caso ninguna de estas cuestiones, ni la del origen, ni, a pesar de las apariencias, la de la realización; se plantea, [...] la cuestión de la teleología inmanente al proceso mismo de la historia. La cuestión que a mi juicio surge por primera vez en este texto de Kant es la cuestión del presente, la cuestión de la actualidad: ¿qué es lo que ocurre hoy?, [...]. La cuestión se centra en lo qué es este presente, [...]. ¿Qué es lo que en el presente tiene sentido para una reflexión filosófica?"32

"[...] La genealogía [...] se opone [...] al despliegue metahistórico de las significaciones ideales y de los indefinidos teleológicos. Se opone a la búsqueda del «origen»."33

"Hacer la genealogía de los valores, de la moral, del ascetismo, del conocimiento no será por tanto partir a la búsqueda de su «origen», minusvalorando como inaccesibles todos los episodios de la historia: será por el contrario ocuparse en las meticulosidades y en los azares de los comienzos; [...]. La genealogía debe ser [...] historia de las morales, de los ideales, de los conceptos metafísicos, historia del concepto de libertad [, de la vida ascética]."33

"[...] Si interpretar fuese aclarar lentamente una significación oculta en el origen, sólo la metafísica podría interpretar el devenir de la humanidad. Pero si interpretar es ampararse, por violencia o subrepticiamente, de un sistema de reglas que no tiene en sí mismo significación esencial, e imponerle una dirección, plegarlo a una nueva voluntad, hacerlo entrar en otro juego, y someterlo a reglas segundas, entonces el devenir de la humanidad es una serie de interpretaciones. [...]"33


Estamos así hablando de la desocupación en Latinoamérica, flagelo de la Segunda Revolución Industrial. Nos remontaremos hasta hace unos doscientos años atrás aproximadamente. Allí, los países del centro, usufructuaron a los países de la periferia a través de una primera Revolución Industrial que se tradujo en una adquisición de bienes materiales, apoderados con una red arbórea de caminos y vías férreas que transportaban dichos productos a los países céntricos a través de un espacio y tiempo físicos —reales. El invento de la máquina a vapor es bien conocido porque aumentó considerablemente este transporte masivo en la locomoción terrestre y fluvial. Hubo, entonces, como consecuencia de esta tecnocrática material, una gran desocupación alrededor de hace unos cien años como consecuencia de que las maquinarias reemplazaban al operario con el fin de aumentar la producción localizada y enviar bienes, ya no manufacturados, sino elaborados mecanicistamente. Este aspecto socio-político ha sido bien instrumentado por la filosofía marxista y sus modos de producción.

Hoy en día no deja de observarse un segundo flagelo al respecto. La gran tecnología que se importa se encuentra reemplazando al asalariado nuevamente, y se piensa, entonces, en que nos encontramos en una nueva Revolución Industrial de bienes materiales. Las personas que piensan en este sentido se encuentran aquí equivocadas. Este sería el enfoque que podríamos desprender de la utilidad y crítica de la mira de Foucault, es decir, desde la mira del aporte de los medios de información de Poster.

Aclararemos seguidamente. No hay error en pensar de que estamos viviendo una nueva revolución, sino en la manera de considerarla. La nueva configuración del usufructo a los países del tercer mundo es a través ya no de bienes materiales, sino de bienes informáticos. Esto quiere decir que, las redes arbóreas de locomoción son ahora reemplazadas por cables de comunicación y enlaces de microondas, y que ya no es la máquina de vapor la primacía sino que podría ser, por ejemplo, el disco duro de las computadoras personales que se encargará de transitar una gran cantidad de información en un tiempo y espacio virtuales, pero no físicos. Se ha creado con ello una alta dependencia tecnológica, como en tiempos antiguos, pero ahora a nivel de información; esto es decir, que es una cuestión de aprendizaje —educación, conocimiento o saber.

Desde ya en tiempos remotos, y como se basa nuestra ciencia y filosofía actual occidental, los griegos pensaban, tras la postura aristotélica, que los objetos se componen de dos entidades: de la materia y de su forma, que unidas entre sí, pero de significación independiente y no-homogénea, una de la otra forman lo que se denomina synolon. Traducido estos conceptos al estudio histórico-sociológico que nos hemos propuesto llevar, podemos decir entonces que la revolución del siglo XIX ha sido a nivel de consideraciones materiales, empero la de estos siglos que nos tocan vivir lo es formal. De esta manera, las razones que determinan las cocausalidades de los sistemas en el tiempo y espacio físicos no son las mismas que las que determinan y relacionan las del tiempo y espacio virtuales.

Ambas revoluciones, material y formal, estarían dando, juntas —historia del synolon—, un complemento entre sí a los motivos sociales, como también un cierre cibernético y dialéctico dado como «mitades» del pensamiento de Foucault31 que los justifica. Dada una historia, ella posee "mitades" como partes de esta historia que se ajustan armónicamente y acoplan unas a otras en el devenir mismo del transcurso de la vida. Tienen un carácter dinámico por ello. Son símbolos que ejercen una implementación del poder político. Ellas conforman las partes de la información de un mensaje total.

¿De qué otra manera más eficiente lograrían, los países del primer mundo, someter a los del tercero, sino es con la garantía de una mala educación generacional? Ya se habló de esto.

Como conclusión diremos que está muy bien el hecho de que nos preocupemos los latinoamericanos en incorporar tecnología de punta y competitiva, junto con los países del primer mundo, pero no debe olvidarse que también es necesario importar la información —el saber— necesaria a nuestro sistema educativo para que la controle, fabrique y obtenga, y con ello, la posibilidad de superarla. Dicho en otros términos: la robótica y la automatización industrial de bienes materiales no es el motivo fundamental de la desocupación presente, porque no es homogénea con las cuestiones informantes.

Así, dadas estas premisas, luego de pensar en el tema de la desocupación en Latinoamérica, se ha llegado a dos motivos que lo sustentan: uno, el problema de la importación; y otro, la falta de confianza en la Latinoamérica. No se ha encontrado más.

Nos remitiremos primero al segundo. ¿Qué es lo que queremos decir con falta de confianza? Pues, es simple: que se ha perdido este factor en las últimas décadas. Por consiguiente los capitalistas, y con temor justificado, ya no invierten aquí. En la Argentina, por ejemplo, bastaba tener un título en la década de los sesenta como para que el Banco extendiera un regio crédito a sola firma; asimismo grandes capitales apostaban en este país a la tecnología electrónica de punta; etcétera. Empero, todo se ha perdido.

¿Se han puesto a pensar en qué situación se encuentra Latinoamérica? ¿desde cuándo en un país serio se cortan los plazos fijos bancarios, o se derraman arbitrajes y vejámenes sociales, o malcuidan a nuestros abuelos, y otras yerbas? ¿Qué confianza merecen los países que presente en sus noticieros un aumento del combustible y que sea detenido el efecto a los tres minutos? ¿O que se haga una guerra, que se mate de hambre y miseria al pueblo, y se sigan disfrutando los partidos deportivos por la televisión? ¿Realmente, con la mano en el corazón y dadas las cosas así... ustedes creen que hay alguna persona que confíe en los países latinoamericanos?

Observemos un ejemplo entre tantos: centenares de empresas de telecomunicaciones en el estado de Colorado, EE. UU., se instalaron a fin del siglo pasado. ¿Y eso por qué? ¿porque manejan mejor la tecnología? No necesariamente... la respuesta es negativa y otra, la respuesta se apoya en lo siguiente: este país del norte americano es confiable. Quien allí deposita una moneda, le rinde, no se la traga ni el Estado ni los delincuentes.

¿Hasta cuándo simples latinoamericanos seguiremos mirando para otro lado? De los dos fundamentos que mencioné precedentemente, y siempre refiriéndome al segundo, citaré su medicina: devolvamos la confianza a cada país, y con ello los capitalistas apostarán aquí, generando empresas nuevas y con ello ocupación para todos. No hay otra... ¡Quien hable de otra cosa se equivoca...! Si no hay empresas nuevas, sólo se cambiarán empleados de lugar, tal cual las piezas de los juegos de ingenio.



Educación y moral, simbiosis de siniestro apetito que podrá derogar la desocupación y el malestar latinoamericano. El primero, apunta al problema de la importación; el segundo, al que hemos hablado: la confianza.

Con respecto al otro de los dos motivos de la desocupación, es decir a la importación, ya se ha dicho que en los siglos pasados sufrió Latinoamérica algo parecido, a saber, el usufructo material de sus bienes acentuados con la gran invención de las vías férreas. Es reciente ahora otro tipo de usufructo, el de los bienes formales. Como se dijo queremos expresar por formalidad el dominio educativo, sapiensal o informático. Así, complementariamente con el anterior, los campos intelectuales hoy usufructuados han sido acelerados pasadamente por la gran invención de las vías de comunicación. Ya se habló de esto.

Mientras el primer mundo fabrica la tecnología, está supeditada Latinoamérica a su ofrecimiento. Allí no se elabora ni siquiera el transistor —célula de los chips. Sólo se juega a creer poseer una tecnología que es, en el fondo, ajena totalmente aún para las propias universidades nacionales. También se habló de esto.

Ellos se dicen: "¡Compliquemos sus planes de estudio, demos magros sueldos a los docentes, hagámosle creer que se encuentran educados...!" ¿Es que no se puede dar cuenta Latinoamérica de que se está frente a las vidrieras de artículos importados como lo estaban los primitivos frente a las chucherías que ofrecían los colonos? Causa hasta desgracia ver reflejados en sus compradores las pasiones mismas de aquellos primitivos.

Mientras los países del primer mundo hacen análisis y síntesis tecnológica, es decir que proveen seguridad y progreso respectivamente, los del segundo y tercero hacen sólo análisis; es decir, que estos últimos no hacen progreso ni investigación útil. El sistema educativo en ellos, por ejemplo, es un organismo más de subsidios a desocupados. Causan gracia leer los títulos de las hipótesis y tesis de los investigadores universitarios. Aquí, los cursos de post-grado, los puntajes denominados UVACs, etc., no son más que hábiles tareas redundantes para hacerles creer a sus integrantes de que se encuentran dentro del progreso científico del globo. Todas sus tareas son redundantes, hacen un círculo analítico vicioso del cual no salen.

Y, como final en todo este proceso, se ha importado la tecnología a mansalva dejando al latinoamericano fuera de contexto. Ahora todo se importa, como fruto de la falta de educación o información. Así las cosas, será menester una vuelta de confianza y de educación para el pueblo latinoamericano. Un pueblo rico potencialmente y a quien todos queremos.



ñ La represión en las calles del hambriento
Estoy cansado...

Veo sufrir a todo mi pueblo querido...

Para hacer una crítica sobre los que padecen hambre..., se debe tener hambre.

¿Pero no se dan cuenta que estamos peleando hermanos contra hermanos?

Al policía le pregunto: ¿no eres el hermano de mi hermano?, ¿no eres acaso el vecino que a nuestro lado convive?, ¿no van nuestros niños a la misma escuela y juegan juntos?

Pero... ¿qué está haciendo esta sociedad?, ¿no se da cuenta que llena el bolsillo de algunos a costa del sufrimiento de muchos otros?

A ti, uniformado... ¿no sabes que vivimos bajo los mismos techos, que miramos las mismas calles y jardines? ¿Es que acaso eres insensible?, yo creo que no.

¿Hasta cuándo... oh hermanos, debemos ver todo este sufrimiento?

Tú, personal uniformado del "orden": ¿no ves que en aquellos que reprimes no hay delincuencia?, ¿no ves que allí hay hombres, mujeres y madres de niños?, ¿no ves que no debes colaborar con el sistema de esa manera?

¿Por qué no ayudas, en lugar de ponerte en contra del afligido, del débil, del sediento de hambre...?

Quisiera ver a nuestras gentes unidas, sin conflictos, sin peleas. Quisiera ver fraternidad entre nosotros, y si para eso tenemos que oponernos al gobierno, pues, hermano sensible, hagámoslo todos juntos... no dejemos que la moneda nos maneje. No hagamos cosas que no queremos hacer, cosas de las cuales nos arrepintamos.

Porque mucho vale nuestra almohada, y mucho más la amistad!

Amigo, gente uniformada y buen policía, a ti te hablo: venzamos nuestros principios, seamos honestos con nosotros mismos...

Cortemos juntos la torta y sabed, que con cariño el pedazo mío es tuyo...

Hay un país, una raza, una nación y un folklore que nos espera...

ñ La dicotomía de la sociedad
Bobbio y Metteucci09a observan un diferenciación de la sociedad. A saber, que una es política y otra civil (civil pero con pretensión gubernamental). Ambas se retroalimentan alimentándose y generándose entre sí. El orden social será fruto de este feed-back. La consecuencia final de una postura antagónica entre ellas será la guerra o bien la política entendida como guerra. Esta guerra corresponderá al transitorio que llevará a la estabilidad del sistema político, es decir, a lo permanente que es la paz.

Por otra parte, dicen estos autores, que se tendrá presente que para generar un cambio social no basta con que la gente se sienta mal, sino que será necesario que quiera producirlo en función de perspectivas mejores.

Será entonces, por todo ello, menester unir ambas sociedades. Que las dos caminen al unísono, en armonía y paz.

ñ Conclusiones.
Quien les habla es consciente que las ideas que expone, incluso en el orden que las presenta, serán entendida como ingenuas e infantiles por muchos. Repetimos, lo sabemos. Pero es que no se ha encontrado mejor manera de hacerlo en el tiempo apreciado por todos nosotros para exponerlas, de tal manera de ser bien claro en sus contenidos como asimismo que no queden dudas y se llegue con ellas a todo el mundo. Por todo eso, sepan disculpar los académicos esta simplicidad.

Se propone un «capitalismo moderado», como intermedio entre el capitalismo y el comunismo. Satisfacerá este propósito los apetitos burgueses y las necesidades de las clases bajas. al no haber excesos, tampoco habrá conflictos.

Los problemas gubernamentales no deberían ser tratados por la exclusividad de los legos, ya que éstos sólo atienden y entienden las leyes artificiales humanas. Es decir, no atienden a la razón dentro del uso naturalis sino fuera de él.

La gobernación de una Nación debiera ser especializada, es decir, que los legos atiendan a las cuestiones jurídicas, donde la economía será para los economistas, los problemas en general que lo resuelvan los ingenieros que están ejercitados en el ingenio (capacidad de resolver problemas), las cuestiones simbólicas los filósofos, las teológicas los teólogos, etc. No debieran mezclarse las incumbencias. Se propugna entonces una aristocracia y meritocracia de idoneidad como Platón vio.

Asimismo se propone no solamente castigar a los delincuentes, sino darles mérito, incentivo y beneficios a los que hacen buenas obras.

Debe guardarse al clero y todas las religiones, sectas, etc., en su respectivo lugar, delimitando los ámbitos con los civiles tal cual la propuesta lockeana54c:


"[...] ni las Iglesias tienen jurisdicción alguna en los asuntos mundanos, ni son el fuego y la espada los instrumentos propios para convencer de su error a los hombres y enseñarles la verdad. [...]"
y por esto será necesario resguardarnos de todos los metafísicos en las normas de convivencia, puesto que éstas son físicas y biológicas (no se habla de darwinismo), como también de su uso con fines de dirección política, de sus influjos éticos y estéticos, etc. Diremos nosotros parafraseando a Nietzsche: «Dios todavía no ha muerto... hay que matarlo!»

La familia siendo una necesidad, es un invento en realidad. Muy alejado de la realidad biológica ella se forma respaldada por el contrato —casamiento civil. Nadie dice que no debemos formar pareja y tener hijos, pero sepamos, que la Naturaleza no obliga a nadie a hacer dominio de bienes para ello. Rousseau reparara en esto cuando dice74f:


"La más antigua de todas las sociedades y la única natural es la de la familia. [... Sus integrantes, si] continúan unidos, ya no es naturalmente, sino voluntariamente, y la familia misma no se mantiene sino por convención. [...]"
Si se ns permite citar aquí, diremos que de los deportes preferidos adquirimos con estima la natación sobre el agua dulce y templada, porque en ella no necesitamos de ninguna indumentaria y nos mostramos como somos. De igual manera, repararemos en ser íntegros con nuestra dicotomía cuerpo y alma. Es decir, debemos socialmente movernos en ámbito de sana y cordial camaradería, para que no sean necesarios los estamentos y corporaciones que deforman toda integridad humana como lo son al cuerpo las incómodas indumentarias.

Aprender a vivir consiste solamente en dos cosas: «vivir uno y dejar vivir al prójimo», y quien no sabe o aprende esto, está fuera de lo biológico y es, por consiguiente, patológico. Será necesario que el humano considere a los microorganismos, vegetales, animales, etc., y todo lo vivo como para que recién después, y repetimos, después, pueda apetecer una vida en armonía con la Naturaleza y su prójimo.

¿Está el hombre en condiciones para vivir bien? Si no es así, entonces, siempre que quiera hacerlo será a desmedro de otro —y de allí las clases sociales. Debemos pensar la propiedad del Estado como la de un quantum dado por la suma de los patrimonios de sus individuos, de tal manera que si uno de ellos se enriquece será, forzosamente, a desmedro y perjuicio de los demás.

Si estamos dispuestos a querer en nuestra sociedad un basamento de «poder», de «economía», es decir en una palabra de lo «materialista» —como entidad mensurable—, no debemos asombrarnos de lo que nos espera. Devendrá esto en necesarios extremos capitalistas o comunistas tarde o temprano, donde siempre reinen el factor propulsor pertinente: la «entropía» —dada como corrupción materialista (materia aristotélica) y degeneramiento ideológico (forma aristotélica). Pero si el basamento es el «amor», tal cual los axiomas cristianos propiamente dichos, entonces sólo reinará la «negentropía» —orden psico-biológico, individual y social.

Nos dice un refrán: «Algo habrá de malo en la riqueza cuando a todo el mundo le da vergüenza confesar que la tiene».

Si nuestros principios racionales se apartan de la Naturaleza se lograrán prodigios, pero siempre habrá conflicto con ella. Ya Lamarck53 y Kant49 observaron que la «garantía de la paz social» se halla en la Naturaleza. Salirse de ello es imposible, puesto que, tarde o temprano, será la misma Naturaleza la que encause sus intereses en los pueblos según sus designios de manutención de las especies.

Con respecto a las discusiones políticas, sepamos que la «ética del discurso» de Apel que dice que "los conflictos de intereses no deberían resolverse por medio de la violencia sino por la argumentación (el discurso), y que ya es ésta presupuesta en cada argumentación" es una muy buena referencia para aplicar, puesto que en todo intento de comunicación siempre hay un ideal de esperanza de comunión de ideas —si no uno nunca trataría de comunicarse. Aun, cosmopolitamente, es decir a nivel internacional entre naciones y países existirá la postura siempre optimista de Davidson, a saber: la intertraducibilidad de lenguajes, y que permitirán, a su vez, la ética de Apel.

Ahora bien, nos preguntamos: ¿cómo desarmamos el sistema? Bien, la respuesta tiene dos posibilidades, una difícil y otra fácil. La primera, consiste en unir al pueblo en un spíritu corpus, es decir, que se unan en mayoría en un fin común cambiando el Contrato Social, es decir, la Constitución civil. La segunda, que no serán necesariamente las armas, será por lo pacífico de la guerra fría; es decir, que el almacenero no le venda alimentos al gobernante que se quiere destituir, que el expendedor de nafta y taxista impida por igual método que transite este dirigente, etcétera. Hagámosle, en una palabra, la vida imposible pacíficamente, mostrando todo nuestras pasiones a través de la indiferencia. Y todo será más fácil si guía este movimiento revolucionario una persona capacitada al modo de Platón, aunque siempre siendo un «cordero vestido de lobo».

Así, las conclusiones para una vida armónica (y «utópica» y «ucrónica» para muchos, que en verdad es decir, para aquellos que jamás esperan verla) en toda sociedad de una Nación, serán las que promueve un capitalismo mesurado. Algunas de sus características son:
01) Que cada ciudadano no pueda poseer más de un límite en sus capitales y bienes materiales. El resto se aplica al patrimonio estatal.

02) Evitar la importación de productos manufacturados y promover la industria nacional.

03) Promover y mantener la importación de la educación globalizadora (v.g.: Internet).

04) Mejorar y abaratar al máximo la salud (gratuita), la educación (gratuita), la vivienda, las comunicaciones, el transporte y el amparo social.

05) Anular todo impuesto.

06) Liberar en su totalidad al comercio.

08) Rol de las instituciones bancarias: sólo para depósito y organización del dinero, no pedirán intereses por sus créditos y serán mantenidas por el Estado.

09) No a las tarjetas crediticias, no al juego, no a las usuras.

10) Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, hereditario por una aristocracia de capacidad e idoneidad (meritocracia), y ad-honorem.

11) Penas honoríficas y correctivas para infractores y malhechores, e incentivos para cumplidores y benefactores.

12) Tolerancia y demarcación de las religiones.

13) Privatización de los medios de comunicaciones, energéticos y transporte.


  1. Fuerzas armadas especializadas, de mínimo personal y gran tecnología.

  2. Promover las universidades e investigaciones.


ñ Conclusiones
Hemos hablado de los dominios necesarios para aplicar nuestra asociación social: la antropología, la economía y la política. Cada marco determinará el contiguo.

Se concluye entonces que no nos distinguimos de las bestias sino en el grado intelectual y, por ende, que estamos sujetos a las mismas leyes de la Naturaleza. A estas leyes será necesario ajustarse con nuestro raciocinio y limitar su uso en lo social por no ser compatible con ella en su totalidad.

Nuestro paradigma explicativo será exclusivamente natural, es decir, biológico. Debemos asociarnos en función de esta normativa y todo lo que esté ajeno a ello traerá, tarde o temprano, conflicto.

El factor «amor» será el atenuante en los utópicos cometidos políticos interpretados como «poder» —utópicos porque demuestran que siempre traen contradicciones y, por lo tanto, no son reales.

Un estudio detallado de la naturaleza humana y la actualidad ya presente nos inducirá a asociarnos con una posición intermedia entre capitalismo-comunismo que se ha denominado «capitalismo moderado».

ñ Bibliografía

01 ADORNO, Theodor W. y HORKHEIMER, Max: La sociedad. Lecciones de sociología, Bs. As., Proteo, 1971, cap. 5, pp. 78 y 88-89.


02 ARENDT, Hannah: Los orígenes del totalitarismo, Madrid, Alianza, 1982, t. 3.
03 ARENDT, Hannah: Hombres en tiempo de oscuridad, s/c, Gedisa, s/f, Prefacio, p. 11; cap. II, pp. 21-22.
04 ARISTÓTELES: Ética nicomaquea (-384/-322), trad. por Antonio Gómez Robledo, 2a ed., México, Porrúa, 1969.

04a § 1132.

04b § 1102, 1109 y 1094-1095.
05 BALBIER, s/n, DELEUZE, G., y otros: M. Foucault, Barcelona, Gedisa, 1990.

05a Roberto Machado: Arqueología y epistemología, TERCERA PARTE, cap. 1.

05b Mark Poster: Foucault, el presente y la historia, TERCERA PARTE, cap. 3.

05c Gilles Deleuze: ¿Qué es un dispositivo?, SEGUNDA PARTE, cap. 1.


06 BERKELEY, George ob.: Ensayo sobre una nueva teoría de la visión, trad. por Felipe González Vicen, Bs. As., Espasa-Calpe, 1948, § LXVIII, p. 61.
07 BERMAN, Marshall: Todo lo sólido se desvanece en el aire, Bs. As.-México, Siglo XXI, s/f.

07a cap. 2, p. 95.

07b cap. 2, pp. 96, 108, 110 y 111.

07c cap. 2, p. 91.


08 BIBLIA: La Santa Biblia, trad. de la Iglesia Evangélica por Casiodoro de Reina (1569) y otras revisiones, Bs. As., Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960.

08a SALOMÓN: Eclesiastés, cap. 3, v. 19.

08b SALOMÓN: Eclesiastés, cap. 22, v. 17.

08c JESÚS: Evangelio de Mateo, cap. 11, v. 25.

08d SALOMÓN: Proverbios, cap. 4, v. 23.

08e JESÚS: Evangelio de Mateo, cap. 12, v. 33.

08f MOISÉS: Éxodo, cap. 20, v. 13.

08g JESÚS: Evangelio de Lucas, cap. 6, vs. 27-31.

08h JESÚS: Evangelio de Mateo, cap. 23, v. 9.

08i JESÚS: Evangelio de Mateo, cap. 5, vs. 33-37.

08j SALOMÓN: Proverbios, cap. 22, v. 22.

08k SALOMÓN: Proverbios, cap. 5, vs. 3-6.


09 BOBBIO, Norberto y METTEUCCI, Nicola: Introducción a la Teoría Política, México, Siglo XXI, 1976, t. 2.

09a cap. I.

09b cap. IV.

09c cap. III.

09d p. 1250.
10 BOBBIO, Norberto: El existencialismo. Ensayo de interpretación, México-Bs.As., Fondo de Cultura Económica, 1958, p. 41.
11 BOLÍVAR, Simón: Carta de Jamaica (1815), s/d.
12 BRACHER, K. D.: La dictadura alemana, s/c, Alianza, s/f, t. II.

12a cap. I, p. 209.

12b cap. VII, p. 90.
13 BRZEZINSKI, Zbigniev K.: La purga permanente, Bs. As., Emecé, 1958.

13a cap. 2, p. 41.

13b cap. 1, p. 25.
14 CABRERA DARQUEA, Javier: El mensaje de las piedras grabadas de Ica (1976), 2a ed., Lima, Inti Sol, 1980.

14a cap. I, p. 37.

14b cap. I, p. 31.
15 CANTOR, George: Mathematische Annalen (1872-1895) en Berrtrand Russell: Filosofía Matemática, ob.cit.
16 CARDOSO, F. H.: Los l´mites de la democracia, s/d, 1985, pp. 132 y 394.
17 CASSIRER, Ernest: Antropología filosófica (1944), trad. por Eugenio Ímaz, Mexico, F.C.E., 1971.
18 COMTE, Augusto: Curso de Filosofia Positiva (1830), trad. por José Manuel Revuelta, 1a ed., Madrid, Orbis Hyspamérica, 1984.
19 CHARTIER, Roger: El mundo como representación, Barcelona, Gedisa, s/f, cap. 3.
20 DARWIN, Charles R.: El origen del hombre (1871), trad. de A. Lopez White, Bs.As., TOR, s/f.

20a p. 53.

20b p. 88.

20c pp. 73-74.

20d pp. 47, 53 y 74.

20e p. 143.

20f pp. 9 y 161.

20g pp. 7, 8, 9, 11-12, 14-15, 17-18, 19-20, 22-28, 24, 28-29, 32-33, 34, 35, 36, 38, 39, 40, 43, 44-45, 47, 74, 90, 91, 92, 97, 100, 102, 103, 106, 109-110, 113, 115, 139, 141, 142, 143, 144, 145-146, 147, 148, 149, 150-151, 152-153, 154, 155, 161, 162-163, 164, 165, 173, 174, 176-177 y 178.


21 DARWIN, Charles R.: El origen de las especies por la selección natural (1859), trad. por M.-J. Barroso-Bonzón, Madrid, Ibérica, 1921., t. I, pp. 190-191.
22 DAVIDSON, Donald: De la idea misma de un esquema conceptual (1974), en De la verdad y de la interpretación, Barcelona, Gedisa, 1995.

DAVIDSON, Donald: El mito de lo subjetivo (1984), en Mente, mundo y acción, trad. por Carlos Moya, Barcelona, Paidós, 1992.


23 DELEUZE, Gilles: Foucault, Bs. As., Paidós, 1987.

23a cap.: Un nuevo cartógrafo, p. 51.

23b cap.: Un nuevo archivista, pp. 27 y 28.

23c cap.: Un nuevo cartógrafo, pp. 63 y 66.

23d cap.: Un nuevo cartógrafo, pp. 52-53, 54 y 55-56.

23e cap.: Un nuevo cartógrafo, p. 55-56.


24 DÍAZ, Esther y HELER, Mario: El discurso, en El conocimiento científico, Bs. As., E. U. de B. A., 1989, cap. 4.
25 DIDEROT, Denis: Conversaciones entre D´Alembert y Diderot, en Sainte-Beuve: Obras filosóficas, Bs. As., TOR, s/f, cap.: Sueño D´Alembert, p. 79.
26 DI TELLA, Torcuato S.: Alberdi y Sarmiento ante la organización nacional, s/d, cap. VIII, Introducción.
27 POINCARÉ, Henri: La Ciencia y la Hipótesis, trad. por Alfredo B. Besio y Josér Banfi, Bs. As., Espasa-Calpe, 1943, Segunda parte, cap. IV, pp. 67-68.
28 EGGERS LAN, Conrado: El sol, la línea y la caverna, Bs. As., Univ. de Bs. As., s/f, cap. VII.
29 FATONE, Vicente: Lógica e introducción a la filosofía, ed, rev. y ampliada por Francisco José Olivieri, Bs. As., Kapeluz, s/f, cap. 24, § 10.
30 FOUCAULT, Michel: Las palabras y las cosas, trad. por Elsa C. Frost, México, Siglo XXI, 1985, p. 6.
31 FOUCAULT, Michel: La verdad y las formas jurídicas, s/c, Gedisa, s/f, pp. 58-59.
32 FOUCAULT, Michel: Saber y poder, Madrid, La piqueta, s/f, cap.: ¿Qué es la Ilustración?
33 FOUCAULT, Michel: Microfísica del poder, Madrid, La piqueta, 1980, cap. 1.
34 FREUD, Sigmund: Compendio del psicoanálisis, s/d.
35 FRIEDRICH, Carl J. y BRZEZINSKI, Zbigniew: Dictadura totalitaria y autocracia, s/c, Líbera, 1965.

35a cap. IV, p. 200.

35b cap. III, 124.

35c cap. IV, p. 394.


36 GARGARELLA, Roberto: Nos los Representantes, Bs. As., Niño y Dávila, s/f.
37 GRAMSCI, AQntonio: Introducción al estudio de la filosofía, Barcelona, Grijalbo, 1985, cap. II, pp. 103-105.
38 HEGEL, Georg W. F.: Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal, trad. por José Gaos, Madrid, Alianza, s/f, Introducción General, cap.2, pp. 102, 103-104.
39 HERMET, Guy: Los rersortes del totalitarismo, s/c, F. C. E., s/f, cap. VI, p. 137.
40 HIERRO S. PESCADOR, José: Principios de filosofía del lenguaje, Madrid, Alianza, 1984, cap. 5.
41 HOBBES, Thomas: Leviatán (1651), trad. por Manuel Sánchez Sarto, Mexico, F.C.E., 1940.

41a PARTE I, cap. 13.

41b PARTE II, cap. 17.

41c PARTE II, caps. 17 y 24.

41d PARTE II, caps. 16 y 27.

41e PARTE II, cap. 18.


42 HORKHEIMER, Max: Crítica de la razón instrumental, trad. por H. A. Murena y D. J. Vogelmann, Bs. As., Sur, s/f, cap. I, p. 42.
43 HOROWITZ, Irving Louis: Historia y elementos de la sociología del conocimiento, Bs, As., Universitaria Bs.As., 1964, Tercera Parte, cap. XII, pp. 157-158.
44 HUME, David: Tratado de la naturaleza humana (1739), Madrid, Orbis Hyspamérica, 1984.
45 HUNTINGTON, Samuel P.: El soldado y el Estado, Bs. As., Círculo militar, 1964.

45a cap. III, p. 110.

45b Prefacio, p. 10.
46 JUNG, Carl G.: Arquetipos e inconsciente colectivo, trad. por Miguel Murmis, 2a ed., Barcelona, Paidós, 1984, cap. I, pp. 9-11.
47 KANT, Immanuel: Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785), s/d.
48 KANT, Immanuel: Crítica del Juicio (1790), trad. por José Rovira Armengol, Bs. As., Losada, 1961.

48a SECCIÓN SEGUNDA, APÉNDICE, § 81 y 83.

48b SECCIÓN SEGUNDA, APÉNDICE, § 83.
49 KANT, Immanuel: La paz perpetua (1795), México, Porrúa, 1977.
50 KANT, Immanuel: Filosofía de la Historia (1784), trad. por Eugenio Ímaz, México, F. C. E., 1985.

50a cap.: Idea de una historia universal en sentido cosmopolita.

50b cap.: ¿Qué es la ilustración?

50c cap.: Idea de una historia universal en sentido cosmopolita.


51 KRAGH, H.: Introducción a la historia de la ciencia, Barcelona, Crítica, 1989.
52 LAING, Ronald: La voz de la experiencia, Barcelona, Grijalbo, 1983, p. 69,
53 LAMARCK, Juan: Filosofía zoológica (1809), trad. por José González Llana, Valencia, F. Sempere, s/f.

53a cap. IV, pp. 78-79.

53b cap. IV, pp. 83-84.
54 LOCKE, John: Carta sobre la tolerancia (1685-1689), Caracas, s/e, 1966.

54a p. 44.

54b pp. 34, 9-10 y 40.

54c p. 21.


55 LOCKE, John: Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil (1690), Madrid, Alianza, 1990.

55a cap. 3, § 16, 19; cap. 9, § 128.

55b cap. 7, § 79-80.

55c cap. 5, § 40 y § 46.

55d cap. 5, § 50.

55e cap. 5, § 27 y 28.

55f cap. 14, § 160, 165 y 168.

55g cap. 4, § 16; cap. 11, § 134.

55h cap. 10, § 133.

55i cap. 8, § 96

55j cap. 5, § 27.

55k cap. 2, § 133; cap. 8, § 96; cap. 10, § 4-6.


56 LOCKE, John: Ensayo Sobre el Entendimiento Humano (1690), trad. por Edmundo O´Gorman, Mexico, F.C.E., 1956, LIBRO SEGUNDO, cap. 21, § 3.
57 MALIANDI, Ricardo: La ética cuestionada, s/d, cap. 11.
58 MAQUIAVELO, Nicolás: El príncipe (1513), Madrid, Biblioteca E. D. A. F., 1984.

58a cap. VI.

58b caps. I y XX.
59 MARCUSE, Herbert: Razón y Revolución, Bs. As.-Madrid, Alianza, s/f, cap.: Los fundamentos de la teoría dialéctica de la sociedad.
60 MARX, Carlos: 1º Manuscrito (1844), en Manuscritos sobre Economía y Filosofía, Bs. As.-México, Alianza, s/f.

60a p. 118.

60b p. 54.

60c pp. 66 y 107.

60d p. 109.

60e pp. 108, 109, 111 y 118.

60f p. 77.

60g p. 68.

60h p. 124.

60i pp. 54, 66, 77 y 109.


61 MARX, Carlos: Manifiesto del Partido Comunista (1872), s/c, Panamericana, s/f.

61a cap. I, p. 33.

61b cap. IV, pp. 70-71.
62 MORENO, Mariano: Plan revolucionario de operaciones, s/c, Plus Ultra, s/f.
63 NIETZSCHE, Friedrich: Así habló Zaratustra (1883-1885), trad. por Andrés Sánchez Pascual, Madrid, Alianza, 1992.
64 MILL, John Stuart: Sobre la libertad, s/d, cap. I, Introducción.
65 O´DONNELL, A.: Modernización y golpes militares, rev. Desarrollo Económico, s/d, p. 544.
66 PERLS, Fritz: El enfoque gestáltico y testimonios de terapia, s/c, Cuatro Vientos, s/f, p. 26.
67 PIAGET, Jean: El nacimiento de la inteligencia en el niño, s/c, Abaco de Rodolfo, s/f, Introducción, p. 22.
68 PINILLOS, José Luis: La mente humana, en Biblioteca básica Salvat, Madrid, Salvat, 1969, vol. 24.

68a Primera parte, cap. II, pp. 43-44.

68b Segunda parte, cap. IX, p. 172.

68c Segunda parte, cap. VI, pp. 108, 109, 110 y 111.

68d Segunda parte, cap. IX, p. 171.
69 PLOTKIN, Mariano: Rituales políticos, imágenes y carisma: La celebración del 17 de Octubre y el imaginario peronista 1945-1951, s/d.
70 PORTELLI, Hugues: Gramsci y el bloque histórico, Bs. As.-México, Siglo XXI, s/f.
71 PRIGOGINE, Ilya: ¿Tan sólo una ilusión? (1983), trad. por Francisco Martín, 3a ed., Barcelona, Tusquets, 1993, Primera Parte, § 3.
72 QUINE, Willard V.: Epistemology Naturalizad (1969a) y Natural Kinds (1969b), arts. en Ontological Relativity and Other Essay, New York, Columbia Univiersity Press, reimpreso enKornblit, 1994.
73 RORTY, Richard: La filosofía y el espejo de la naturaleza, 2a ed., Madrid, Cátedra, 1989.
74 ROUSSEAU, Jean Jacques: El Contrato Social (1762), Madrid, Orbis (Hyspamérica), s/f.

74a Libro I, caps. I, II y VIII.

74b Libro I, cap. VI.

74c Libro I, cap. II.

74d Libro I, caps. IV y VIII.

74e Libro I, caps. I y II.

74f Libro I, cap. II.

74g Libro II, caps. I y IV.

74h Libro I, cap. IX.
75 SARTORI, Giovanni: La Política como Ciencia, México, F. C. E., s/f.
76 SARTORI, Giovanni: Partidos y sistemas de partidos. Marco para un Análisis, s/c, Alianza, 1980, t.I, p. 271.
77 SAVATER, Fernando: La tarea del héroe, s/c, Destino, s/f.
78 SCHELER, Max: El puesto del hombre en el cosmos (1928), Bs. As., Losada, Año.
79 SCHMITT, Carl: El Leviathan en la teoría del Estado de Tomás Hobbes (1938), trad. por Javier Conde, Bs. As., Struhart, Año, pp. 18-19 y 20.
80 SCHOPENHAUER, Arthur: La cuádruple raíz del principio de Razón suficiente (1813), trad. por Eduardo Ovejero y Maury, Bs. As., El Ateneo, s/f.

80a cap. IV, § 21, p. 91.

80b cap. V, p. 117.
81 SCHOPENHAUER, Arthur: El Mundo como Voluntad y Representación (1819), Madrid, Orbis Hyspamérica, 1985, vol. I.

81a LIBRO CUARTO, Segunda consideracón, § 62, p. 150.

81b LIBRO PRIMERO, Primera consideración, § 14, p. 72.
82 SCHOPENHAUER, Arthur: El Mundo como Voluntad y Representación (1844), trad. por Eduardo Ovejero y Maury, Bs. As., El Ateneo, 1950, vol. II.

82a Libro I, cap. XVII, p. 176; Libro II, cap. XIX, p. 234.



82b Libro II, cap. XX, p. 267.
83 SCHOPENHAUER, Arthur: Sobre la voluntad en la naturaleza (1836), Bs. As., Siglo XX, s/f.
84 SCHOPENHAUER, Arthur: El Amor, las mujeres y la muerte, Bs. As., Malinca Pocket, 1964, cap.: LA POLÍTICA, pp. 166 y 167.
85 SCHRÖDINGER, Erwin: ¿Qué es la vida?, trad. por Ricardo Guerrero, 4a ed., Barcelona, Tusquets, 1977.
86 SKINNER, Quentin: Los fundamentos del pensamiento político moderno, México, F.C.E., s/f, t. I.
87 SÓFOCLES: Edipo Rey, en Tragedias, trad. por Assela Alamillo, Madrid, Gredos, s/f.
88 TABERNER GUASP, José y ROJAS MORENO: Marcuse, Fromm, Reich; el

reudomarxismo, Madrid, Cincel, 1985, cap. 6, § 6.2, p. 115.
89 TOCQUEVILLE, Alexis de: La democracia en América, Madrid, Orbis Hyspamérica, s/f.
90 VALLESPÍN, Fernando: Historia de la teoría política, Bs. As.-Madrid, Alianza, s/f.
91 VILAR, Esther: El varón domado (1971), trad. por Máximo Estrella, 5a ed., Bs. As., Grijalbo, 1973.
92 WEBER, Max: Ensayos de sociología contemporánea, s/c, Planeta-Agostini, s/f, t. I.
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