10 Política y Economía



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61b:
"Los comunistas luchan por alcanzar los objetivos e intereses inmediatos de la clase obrera; pero, al mismo tiempo, defienden también, dentro del movimiento actual, el porvenir de ese movimiento. En Francia, los comunistas se suman al Partido Socialista Democrático [..., en] Suiza apoyan a los radicales, [... entre] los polacos, los comunistas apoyan al partido [...] que provocó en 1846 la insurrección de Cracovia. En Alemania, el Partido Comunista lucha de acuerdo con la burguesía, en tanto que ésta actúa revolucionariamente contra la monarquía absoluta, [...]."
En el «comunismo ideal» no podrá haber delincuencia por cuanto no hay circulante que beneficie.

ñ El capitalismo
Serán los principios cerebrales, y sabemos que casi con exclusividad en el humano, los que se separan de lo natural para crear un segundo orden: lo «racional». Esto, dentro aun del propio marco natural, acumula para asegurar el bienestar que, solamente lo poseerán los seres conscientes de la necesidad y de la muerte. Así surge el capitalismo, como desmembramiento del estado natural comunista.

Pero este afán de seguridad se mezcla con otros apeteceres en el hombre. Hablamos del deseo de dominio, de comodidades, etc. Y todo ello desemboca en un exceso, en una insana postura para él y para sus congéneres, a saber: el «capitalismo desmesurado».

La ambición humana, fruto de satisfacer una necesidad y buscar otra como observara Schopenhauer es sinónimo del extremo capitalismo, y no es más que una característica de lo natural. Por ejemplo, como Lamarck dijera, toda especie tiende a poblar y hacer suya toda la Tierra; y lo mismo ocurre con una simple planta que sembremos, puesto que crecerá desmesuradamente hasta que aparece otra que la limite.

De este principio de Lamarck, observamos entonces que la maldad, por llamarla de alguna manera, estaría justificada por la Naturaleza con una mira final de manutención de la especie. Así, los buenos no serán ayudados por la "providencia" pues esto aumentaría la demografía humana; sólo si somos dañinos pareciera que nos irá bien. La Naturaleza ayudará a quienes afecten al prójimo y limiten la demografía. No ocurriría esto antes, cuando la especie humana era escasa y no había cambios ecológicos, contaminaciones, etcétera, tal cual se nota en las pequeñas urbes.

Como se dijo precedentemente, el capitalismo ofrece una ventaja considerable: mantiene la perspectiva de adquisición de deseos a consumar. Este factor, analizado ya por Platón y Schopenhauer, si bien es vano, le da un tinte a la vida digna de ser vivida. Siempre para vivir debe haber un motivo, una razón teleológica, y con el capitalismo ese espíritu está siempre vigente.

Debiera saber el capitalismo que se debe ser muy cauto en las cosas, que no se puede vivir en una sociedad que diferencie clases —necesarias en la democracia por la incursión del mercado— de maneras tan extremas: mientras algunos se mueren de hambre, frío, etc., otros nadan en la opulencia multimillonaria.

Ya Berman al analizar a Marx observa la desventura de lo racional07c:
"[...] El problema del capitalismo es que, en esto como en todo, destruye las posibilidades humanas que crea. [...]"

ñ El totalitarismo
Antagónicamente a la racionalidad del capitalismo, el totalitarismo se apoya en la «irracionalidad» sobre la Naturaleza. Es como una actividad inconsciente. No se da cuenta el coaccionario (por lo menos la mayoría de ellos) de lo que realmente está haciendo. Por ello sostiene, como Arendt02 notó del nazismo, la irracionalidad sanguínea (filogenia) y de suelo (nacionalismo).

La lucha dada en el proceso Latinoamericano de las últimas décadas dada entre los militares (capitalistas) contra los civiles (comunistas) ha sido no sólo un sinsentido irracional, sino una paradoja contradictoria: en el fondo todos buscaban lo mismo. Los militares dudamos que no quisieran un bien común social; y por el otro lado, si los comunistas hubieran capitalizado sus bolsillos —como se observa hoy luego de largos años en muchos de ellos— tampoco dudamos que se habrían doblado al comunismo.



ñ Correlación totalitarismo-liceo
Hay una correlación entre la política totalitaria y la ideología militar. Se intenta mostrar esto a través de un paralelismo entre el pensamiento militar enseñado en los liceos y que son fundamento de la ideología militar, con el de las estructuras sociológicas que impone un régimen totalitario con la sociedad.

Es, como si un subliminal aconteciera, una predisposición latente en el militar de encuadrar sus aplicabilidades de la vida social con la filosofía que le ha sido enseñada en su formación de escuela.

Para ello acompañaremos las observaciones con ciertos índices que ayudarán a tener en claro el proyecto, y que asimismo serán fuente de información para su estudio y análisis. Partiremos de un postulado que muestre la necesidad de una indumentaria específica en las corporaciones sociales y que presentan una doble personalidad. Luego se hipotetizará sobre la aplicabilidad de estos hechos en la estructura militar que lleva acompañado ciertos principios intrínsecos que no podrían afrontarse de otra manera, logrando con ello una legitimación del poder político que contiene. Seguidamente se tratará de mostrar cómo se extienden dichos factores a la aplicabilidad específica militar, y por último, de qué manera y a modo paradigmático plasma el militar con su política dichos rasgos ideológicos en la sociedad civil.

La política, como otras disciplinas e instituciones, claramente encuadradas en estamentos y sectores sociales, fruto de las inquietudes psicológicas de los individuos de un medio social, cobra ciertas particularidades dicotómicas de integridad humana que trataremos de explicar a modo de principios o posturas filosóficas, de estructuración cerebral perfectamente preestablecida y que se observa por sus esquemas de conducta específicos. Ciertos fenómenos psicológicos determinan en muchos individuos una doble personalidad, es decir, se presentan ante la sociedad como personas sensatas y coherentes, y sin embargo en sus fueros íntimos no lo son. Esto en palabras de Horowitz43:


"Habitualmente, las acciones no-lógicas son vistas bajo su aspecto lógico por aquellos que las realizan o por aquellos que hablan de ellas, que teorizan sobre ellas. De aquí surge la necesidad de una operación de suma importancia para nuestro estudio, operación que se propone descorrer estos velos y volver a encontrar las cosas que se esconden debajo. [...] Existen diferencias entre los hombres o, desde un punto de vista general, entre las clases sociales, respecto de las aciones lógicas y de las acciones no-lógicas, y también hay diferencias entre los grados de utilidad que pueden tener para estos individuos, o para estas clases, las teorías experimentalmente verdaderas o falsas, como también los sentimientos que se manifiestan con las acciones no-lógicas. [...]."
Así, los factores oscuros, patológicos de la psique humana, si bien existieron en todos los tiempos, llama la atención de que sean aplicados por seres con principios de razón. Nos dicen al respecto Arendt03 y Bobbio10:
"[...] Los tiempos de oscuridad, por el contrario, no sólo no son nuevos sino que no son una rareza de la historia, [...]."03 (Prefacio, p. 11)

"La historia conoce varios períodos de oscuridad donde el reino público se vio oscurecido y el mundo se tornó tan dudoso que la gente cesó de pedirle a la política otra cosa que no fuera demostrar una verdadera consideración por sus intereses vitales y la libertad personal. [...]."03 (cap. II, pp. 21-22)


" [...] toda cultura decadente desemboca en el esoterismo. Una de las manifestaciones inevitables del esoterismo es precisamente el hermetismo, que es el exoterismo en su aspecto puramente extrínseco y verbal, [...]".10
Conocido es el hecho de que bajo una interpretación psicofisiológica behaviorista-vitalista los sistemas vivos presentan desde su misma individualidad los esquemas de comportamiento social, respuestas y frentes de acción que son consecuencia de sus marcados "mapas psicológicos". Con ello se quiere significar que, por ejemplo, dado un individuo con ciertos caracteres específicos subjetivos como son los afectos, las sensibilidades, la moral, etc. marcarán en su persona muy seguramente (hay excepciones) rasgos físicos que lo explicitan certeramente. Es así como los test de escritura, las pruebas psicosomáticas, etc., son utilizadas para conocer los aspectos trascendentes de las personas a partir de sus esquemas de conducta. Schopenhauer nos habla al respecto82b:
"[...] Lo que se manifiesta en la conciencia de sí mismo, o sea subjetivamente, como inteligencia,, en la conciencia de las demás cosas, o sea objetivamente, aparece como cerebro, y lo que en la conciencia de sí mismo aparece como voluntad está representado en la conciencia de las demás cosas por el conjunto de su organismo."
El "dime con quién andas y te diré quién eres", los resultados concretos de la psicología objetiva, etc., ponen de manifiesto la inequívoca frase del predicador: «todo árbol se conoce por su fruto». Esta cuestión, lejos de ser presentada como un corolario lírico e insostenible, se quiere mostrar como una fuerte y apodíctica convincencia de la realidad mente-sujeto en cada individuo humano.

Es así como vemos los innumerables ejemplos en los distintos aspectos de nuestra vida cotidiana: una sólida puerta protegerá seguramente un fuerte capital, la silla junto a la mesa nos invita a acomodarnos para almorzar, etc. Nos propondremos aquí analizar estas cuestiones motivacionales desde dos puntos de vista:


- del de la indumentaria

- del de la legitimidad motivacional


Se quiere decir con esto último que nos ocuparemos sustancialmente de aquellas cuestiones psicológicas motivacionales que cobran una indumentaria específica en cada individuo y que son fruto de causalísticas de poder legítimo social y político que las habilita. Por ejemplo, sea el uniforme de guardapolvo escolar de un niño. Nosotros, al verlo, inmediatamente lo asociamos con una legitimidad social que es la educación, y a su vez la misma criatura se sentirá identificada con ella por tal motivo. Basta este niño con que llegue a su casa para que, a usual vivencia de nuestros interpretadores, despache cómodamente su delantal sobre un sillón y se sienta habilitado a otro poder legítimo, esto es, al de jugar en casa.

Así, cada falta de integración humana, o mejor dicho de insalubridad psicológica (falta de unión entre lo consciente y lo inconsciente), cobra curso debido a la necesidad de identificar su "Otro yo" a una razón legítima artificial, a un símbolo, que surge desde ya de un consenso social, empero que no es lo innato o adquirido en su medio natal. Perls nos dice que la actividad consciente de los individuos es una proyección de los contenidos simbólicos estructurados en el inconsciente66:


"[...] La actividad fantasiosa, en el sentido amplio en que estoy empleando el término, es aquella actividad del ser humano que, mediante el uso de símbolos, tiende a reproducir la realidad en una escala disminuida. [...]."
Por tal motivo es muy común ver en nuestro medio a personas que necesitan respaldar su ideología institucional, estamentaria y corporativa, a través de aunque sea una corbata, o un simple alfiler que salvaguarde una escarapela identificatoria o bien una tarjeta afín, de tal manera de que se sientan potencialmente habilitados a ofrecer al medio una nueva personalidad: la de la institución que representa y como tal, con poder legitimado en el marco social-histórico que le toca vivir.

Nunca se estuvo más de acuerdo y admirado a aquella persona que tiene integrabilidad en sus apreciaciones, de la que no necesita de una indumentaria que lo legitime y salvaguarde en su postura social e ideológica.

Seremos crudos en nuestras apreciaciones pero entendemos que es la manera directa y sin más rodeos de aclarar bien lo que se está diciendo, es decir, de mostrar cómo se cumple eficazmente una práctica social con la ayuda de la indumentaria: ¿qué es lo que hace un médico para poder cobrar?: se viste de blanco, ¿qué es lo que hace un abogado para poder "ejercer" la justicia?: se viste de traje, ¿un cura para poder ejercer lo asexual?: se viste de polleras y pantalones, ¿un militar para poder matar?: se disfraza, etc. De esto ya se habló. Si bien se puede pensar que cumplen todos ellos una práctica social y que "el hábito no hace al monje", ello no justifica su falta de integridad psicológica. Reparemos en las observaciones de Laing52 y Taberner-Moreno88:
"Spotnitz se hace portavoz de la opinión psicoanalítica general cuando resume lo siguiente: «Los sentimientos de amor son de poca significación en la esquizofrenia. Una carga emocional poderosa y negativa constituye el problema nuclear. El paciente esquizofrénico puede llevar una coraza de dulzura o indiferencia, pero el odio subsiste debajo de la misma. [...]»."52
"La especie humana no se distingue de otras por ser agresiva, sino por ser destructiva. Es decir, practica la agresión notablemente más allá de las necesidades de la integridad física, alimento y sexo, más allá de la defensa de un territorio en función de aquéllas. La agresión a sus hermanos de especie absorbe, además, la mayor energía psíquica e intelectual; ante ella los esfuerzos de captura y sacrificio de otros animales para nutrirse es insignificante."88
Pinillos ha puesto en claro estos conceptos68b:
"[...] Ya se sabe que el militar feroz, que atemoriza a sus subordinados del cuartel puede actuar en casa como un padre familia cariñoso y ser un esposo muy sumiso. Eso, repetimos, ya es sabido, [...]."
De esta manera se ha pretendido hacer un postulado, es decir, un argumento válido que permita el análisis de los estamentos y de las corporaciones e instituciones que, aunque no parezcan existir, las vemos trabajar con evidencia a través de esta psicología plasmada en el fenómeno de la teoría política.

Entonces, como se explicara precedentemente, las corporaciones del sector social se nos presentan humanamente con artículos representativos, de caracterización legal inclusive y que nos muestran una doble personalidad en sus integrantes.

Estas cuestiones psicológicas, intrínsecas a cada sector social, se encuentran fundamentadas en características naturales o artificiales. Son las primeras las que se apoyan en un fuerte contenido arquetípico fisiológico: supervivencia, animalidad latente, etc.; según Jung46:
"[...] a los contenidos de lo inconsciente colectivo los denominamos arquetipos. [...] Esta denominación es útil y precisa pues indica que los contenidos inconscientes colectivos son tipos arcaicos o —mejor aún— primitivos. [...] El arquetipo representa esencialmente un contenido inconsciente, que al conciencializarse y ser percibido cambia de acuerdo con cada conciencia individual en que surge."
mientras que las segundas son las creadas por el hombre: legislaciones, creencias, etc.

Podría decirse entonces que cada estamento a considerar tiene en su fuero íntimo una serie de legalidades que le son propias, necesarias o no, excluyentes o participativas, con las de los otros sistemas corporativos.

Nuestro estudio, centrado en el sistema o estamento militar, expresará convenientemente estos intereses que, a modo de resumen, se entienden son dos:
- la subordinación

- el coraje


y de ninguna manera en la belicosidad o el autoritarismo. Veamos lo que nos dice Huntington45a:
"[...] El propósito de la obediencia es hacer efectiva la orden del superior y lograr el objetivo que éste se propone. Si el subordinado está en perfecto conocimiento de este objetivo, y circunstancias desconocidas para el superior hacen posible la consecución de ese objetivo sólo desobedeciendo las órdenes, el subordinado queda justificado para desobedecer. Empero, este caso sólo ocurrirá raramente. Normalmente, la disrupción de la organización militar causada por una desobediencia a órdenes operativas contrapesaría con creces los beneficios causados por la desobediencia. Debe darse por supuesta la mayor competencia y conocimientos del superior. Durante las operaciones y más especialmente durante el combate, una pronta obediencia nunca puede entrar en conflicto con la competencia militar: es la esencia de la competencia militar".
Ambos, subordinación y coraje, son pilares en la estructura social que agrupa al contenido de las fuerzas armadas de un país; y basados en la visión amigo-enemigo creen fundamentarse en una moral política "diferente". Bobbio interpreta de Weber esto09d:
"Una de las más convincentes interpretaciones de esta contraposición es la distinción weberiana entre la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad: «[...] hay una incolmable diferencia entre el obrar según la norma de la ética de la convicción, que en términos religiosos dice: `el cristiano actúa como justo y pone el resultado en las manos de Dios´, y el obrar según la norma de la ética de la responsabilidad, según la cual es necesario responder de las consecuencias (previsibles) de las propias aciones» [...]".
Es por ello que no siempre son correctamente interpretados los procederes de las fuerzas armadas ya que la filosofía de los otros sectores sociales tienen una óptica diferente y sus apegos son distintos. Si hay un soldado que insulta a su superior es, seguramente, severamente castigado; pero, si en su lugar, muestra "hombría" y le da un puñetazo, entonces su castigo será menor o sobrellevado. Otro ejemplo lo tenemos en muchas tomas militares de gobiernos civiles; éstos nunca podrán ser juzgados por militares, puesto que se basan en fundamentos distintos al de los jueces civiles.

Siguiendo, todos estos factores que se están estudiando y presentado, se entenderá que deben tener alguna influencia inmediata sobre los esquemas de comportamiento humanos, ya sean en los planos individual como también en el social. De hecho, todos orientamos nuestras actividades diarias en una faz organizativa que muestra, claramente, la disciplina que nos ocupa y dirige. Así es, por ejemplo, cómo el empleado bancario suele ser una persona ordenada en sus papeles domésticos, el experto en cibernética computacional observará las cosas bajo un matiz lógico, etc.

Volviendo a lo nuestro, y específicamente al estamento militar, cabe preguntarnos de qué manera sus razones fundamentalistas ya comentadas precedentemente se configuran aquí en el marco real y concreto de sus propias vidas, en el de sus familiares, amistades, rol social, etc. Puede pensarse que serán personas que se encuentran orientadas a condicionamientos marciales permanentemente, o bien que eduquen a sus hijos con estos fines, etc., pero no es esto en realidad lo que nos proponemos abordar.

Lo que en verdad queremos estudiar son sus vínculos sociales; es decir los políticos más precisamente. O sea, cuáles factores de su vida paralela y legal establecen como paradigma en los regímenes políticos que establecen desde sus enseñanzas doctrinarias en los liceos hasta en los movimientos y expectativas totalitaristas sociales, de tal manera que los campos de estudio de la psicología motivacional, individual, sean extensivos también al orden social militar en la acción política, aportando con ello nuevos datos de análisis y compresión para la ciencia política. O´Donnell nos dice65:


"Las diferentes formas en que, en medios de alta modernización y pretorianismo de masas, las fuerzas armadas tienden a cerrar acceso político al sector popular y denegar sus preferencias de políticas públicas, así como los efectos que esas diferentes formas tienen sobre el estado del contexto social, dependen en importante medida del estado de la misma organización militar. El estado de la organización militar, en los varios aspectos que se especificarán, es una variable, cuyas variaciones empíricas deben ser estudiadas a lo largo del tiempo, porque son un elemento fundamental para la explicación y predicción del comportamiento político de las Fuerzas Armadas".
La hipótesis entonces aquí sostenida es la siguiente: la enseñanza y filosofía de vida de la doctrina militar legítima es la misma, en rasgos generales, que la aplicada en los regímenes políticos autoritaristas. De esta manera el modelo que nos proponemos plantear contendrá entonces los lineamientos sociales y psicológicos ya expuestos con anterioridad.

Un factor es la «masificación». Enseñada desde la temprana edad determinará una estereotipación cerebral de difícil cambio en el adulto, como lo señalan Friedrich-Brzezinski35a y Piaget67:


"Al hablar de la naturaleza del partido, observamos cómo se extiende la organización totalitaria a la juventud y hasta la niñez. Los octubristas, los pioneros y el Komsomol tratan de «organizar» y adoctrinar al niño desde la más temprana edad posible, como hicieron las juventudes hitlerianas y los balillas italianos. Pero, además de esta actividad, los regímenes totalitarios desarrollan la de transformar una gran parte del proceso educativo en escuela de su ideología particular. [...]".35a
"[...] las relaciones funcionales que pueden existir entre el intelecto y la organización biológica no pueden disminuir en nada el valor de la razón sino que, por el contrario, conducen a ampliar la noción de adaptación vital. [...] Si la adaptación biológica es una variedad del conocimiento material del medio, será necesaria una serie de estructuraciones ulteriores para que de este mecanismo puramente activo surja una representación consciente y gnóstica. [...]."67
Así, esto dado en los liceos y regímenes militares predispone a la deshumanización del individuo para que sea un elemento de fácil dominio y sojuzgamiento, y que pueda a su vez cumplir con la subordinación requerida por el orden social establecido. Leamos a Hermet39:
"El nazismo, forma ejemplar del totalitarismo, sucesivamente ha sido aprehendido como el resultado de un individualismo exacerbado, como un sistema de terror que impone la atomización de la sociedad, como un conjunto social que permite, al contrario, el retorno a estructuras comunitarias y orgánicas y por último, como un sistema totalista donde el todo, compuesto ya de una masa de individuos atomizados, ya de estructuras comunitarias que se imponen sobre las partes. [...]".
Sus características, similares a las propagandas totalitarias de las masas sociales de un movimiento político autoritario y que tiene una razón inversa a las características de todo partido político, produce en un gran número de personas —cuando en realidad pretende que sean todas— un fuerte desapego ideológico, y muchas veces de una orientación carismática bien definida como puede ser sobre una bandera flameante, o el de un "sentir popular medular-espinal superior que lo cerebral", etc.

El soldado, en su mejor expresión —es decir con características todas en última instancia fruto de un orden burocrático preestablecido— deberá ser amorfo, potencialmente aguerrido, sin participación política en las gradas directivas superiores, estar atomizado y aislado, ser utilizado para llegar al poder y mantener a sus superiores, no tienen derecho de plantear sus intereses, ser organizado y sólo dirigido. Es ideal en todo esto aprovechar la juventud y su posible despersonificación para poderla amoldar. Veamos aquí las observaciones de Horkheimer01:


"[...] El triunfo o fracaso del demagogo no depende sólo de la técnica de dominio de la masa, sino de la capacidad que posee para integrar la masa a los objetivos del más fuerte. [...] La masa es un producto social —no una invariante natural—; una amalgama obtenida aprovechando racionalmente factores psicológicos irracionales, y no una comunidad originariamente próxima al individuo". (cap. 5, p. 88-89)

"El individuo volvería, por lo tanto, a un estado anterior del desarrollo, asemejándose al primitivo y al niño. Las masas serían fácilmente influibles, pero no tanto como argumentos racionales como con el prestigio del líder, al que tratan de imitar. En ella funcionarían sólo sentimientos simples, y, en relación con el moderno principio del realismo, «exagerados» . Para ellas no sería esencial la libertad, sino la sujeción. En el fondo, por lo tanto, no serían revolucionarias, sino reaccionarias, aún cuando sigan detrás de lemas revolucionarios". (cap. 5, p. 78)


Un segundo factor que destacamos es la «educación» que, totalmente orientada a los intereses puramente del régimen institucional, fuera de todo contexto y metodología científica contemporánea, la formación que se les implanta les impide a los individuos ejercer un libre dominio sobre las ideologías y aspectos culturales que puedan superar y mejorar en propia actividad. Una política del carácter no-excluyente en los integrantes militaristas aporta siempre una única posibilidad de comando como observan Sartori


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