1. Aborto espontáneo



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La Organización Mundial de la Salud define el aborto de la siguiente manera: 



1. Aborto espontáneo: es la pérdida del embarazo antes de que el feto sea viable. Es decir, antes de que el feto pueda sobrevivir fuera del útero materno. La OMS considera que el feto es viable a las 22 semanas de gestación. A partir de la 22 semana de gestación hay que hablar de  destrucción de un feto que es viable extrauterinamente  ya que puede vivir por sí mismo con el apoyo médico correspondiente.

2. Aborto inducido: es el proceso mediante el cual se interrumpe el embarazo antes de la viabilidad fetal. Esto es, cuando hay intervención humana con el fin de interrumpir la gestación.

Ahora bien, el embarazo comienza cuando el espermatozoide de un hombre fecunda el óvulo de una mujer o sea en el momento de la concepción.

Esto no es una opinión ni una creencia, hay abundante evidencia de las ciencias que demuestran que a partir de ese momento existe un ser humano único e irrepetible, con un ADN propio distinto del de sus progenitores. Transcribo una cita sobre el tema, pero pueden buscarse las que siguen. "Es un hecho científico que la construcción genética de la persona está allí preparada y lista para ser dirigida biológicamente pues el ADN del huevo contiene la descripción anticipada de toda la ontogénesis en sus más pequeños detalles'" (conf. Salet Georges, biólogo y matemático, en su obra "Azar y certeza" publicada por Editorial Alhambra S.A., 1975, ver págs. 71, 73 y 481)


  • Basso, Domingo M. "Nacer y Morir con Dignidad" Estudios de Bioética Contemporánea. C.M.C, Bs. As. 1989, págs. 83, 84 y sus citas.

  • Jean Rostand, premio Nobel de biología en Revista Palabra n° 173, Madrid, enero 1980).

  • Jarson, profesor de Biología Celular, Neurobiología y Anatomía de la Universidad de Cincinatti en Human Embriology; pág. 1: Churchill Livingstone Inc. 1977).

  • Carlson, profesor y jefe del Departamento de Anatomía y Biología Celular de la Universidad de Michigan en (Human Embriology and Developmental Biology, pág. 2, Mosby Year Book Inc. 1998.

  • T. W. Sadler, profesor de Biología Celular y Anatomía de la Universidad de Carolina del Norte en Langman's Medical Embriology, Lippincott Williams & Wilkins, 2000.

Por lo tanto reiteramos: por los actuales conocimientos genéticos y embriológicos sabemos que el concebido es un nuevo individuo de la especie humana, con su identidad genética única, diversa de la del padre y de la madre. No se trata de un órgano ni de una modificación benigna o maligna del cuerpo de la madre. Se trata de un niño en las primeras etapas de su desarrollo, que necesita imprescindiblemente de su lugar en el seno materno. Es el mismo niño que, una vez nacido, seguirá requiriendo de un ambiente y de una atención especial. Y la aplicación de cualquier método abortivo provoca la muerte del embrión.

En todos los casos, la noticia del embarazo es sinónimo de crisis, ya que todas las esferas de la vida de la mujer son impactadas, en distinta medida. Y la forma de afrontar esa crisis dependerá de los múltiples factores que conforman el complejo mundo bio-psico-social de la mujer. Esta crisis será más grave cuanto más difíciles son las circunstancias vitales de esa madre gestante o las condiciones en las cuales fue concebido ese hijo: enfermedades reales de esa madre; posibilidad de malformaciones en el hijo; graves carencias económicas relación; relaciones extramatrimoniales (o con una pareja que no es con la que se está conviviendo); negativa del padre a aceptar el hijo (sea estable o no la relación); forzada por la pareja; violación o abuso reiterado.

Es entendible que frente a estas situaciones extremas se sienta la tentación del aborto como una solución. Pero de ninguna manera ofrecerles “interrumpir” el embarazo constituye una alternativa positiva, sino por el contrario es intentar resolver un problema generando uno mayor –y peor. Porque la mujer que decide dar fin a su embarazo, sea o no consciente, está eligiendo dar muerte en lugar de dar vida, está yendo en contra de lo que por naturaleza es un privilegio único que le ha sido otorgado. Y nunca, pero nunca, es sin consecuencias. Las cicatrices psicológicas, emocionales y a veces físicas suelen perdurar generando aún más dolor que el que se pretendió aliviar. (En estos párrafos cito palabras de una postura anterior que comparto)

Desde el sistema de salud y desde las distintas organizaciones que trabajan en el tema es necesario articular políticas y acciones que permitan dar respuesta a esas múltiples problemáticas que presentan las mujeres en conflicto con su embarazo, tomando en cuenta las situaciones particulares y los problemas coyunturales y estructurales.



La desaparición forzada del niño por nacer no soluciona los problemas de la madre. Las condiciones vitales que agravaron la crisis seguirán siendo las mismas si no hay un estado y una sociedad presentes y activos en procurar una vida digna para todos.

Además, la evidencia estadística y su lectura científica, han confirmado el saber experiencial y avalado las intuiciones de la sociedad civil: el haberse sometido a un aborto deja secuelas psicológicas y físicas en la mujer, el síndrome post-aborto. Una reciente revisión publicada en el British Journal of Psychatry 15, con datos procedentes de 22 estudios y una muestra de 877 mil mujeres (de las cuales, 163.831 habían abortado), nos proporciona “(…) la estimación cuantitativa más grande de los riesgos de salud mental asociados con el aborto disponible en la literatura mundial. Poniendo en duda las conclusiones de las revisiones tradicionales, los resultados revelaron un moderado a alto aumento del riesgo de problemas de salud mental después de un aborto. En consonancia con los principios de la medicina basada en la evidencia, esta información debe informar a la prestación de servicios de aborto.” (cfr. “conclusiones” de la revisión). Ello se traduce en esta realidad: el aborto aumenta un 81% el riesgo de padecer un trastorno psíquico y el 10% de los problemas psiquiátricos que se diagnostican pueden tener como causa el haberse sometido a un aborto. El 35% de los suicidios en mujeres están relacionados con un aborto previo.

(Datos del British Journal of Psychatry, Abortion and mental health: quantitative synthesis and analysis of research published 1995–2009, por Priscilla Coleman, cfr. (http://bjp.rcpsych.org/content/199/3/180.full )

¿Por qué existen grupos que procuran por todos los medios imponer el aborto como una práctica de libre disposición?

Las teorías de Malthus sobre la necesidad de reducir la población para que los recursos alcanzaran para los que quedaran, llevó a los países hegemónicos a considerar distintas maneras de lograr esa reducción. Así se realizaron las esterilizaciones masivas (y sin conocimiento de quienes las sufrían) en países de África y América Latina; se impulsaron métodos anticonceptivos (sin informar de las consecuencias que muchos de ellos tienen sobre la salud de la mujer) y se impulsó la práctica del aborto.

Es un dato que los países menos desarrollados tienen tasas de natalidad mucho más alta que las de los del primer mundo, por eso las imposiciones de los organismos internacionales y de los "dueños del mundo" (FMI, Banco Mundial, Bill Gates) para que se implante el aborto como una práctica no solo al alcance de cualquiera sino que se ofrezca como opción frente a la consulta de una embarazada.

En una reciente conferencia de presentación del TED (Technology Entertainment and Design), el millonario de Microsoft, Bill Gates, quien ha donado cientos de millones de dólares en esfuerzos para nuevas vacunas, habló sobre el tema de las emisiones de CO2 y de sus efectos en el cambio climático. Dijo: “Hoy el mundo tiene 6.8 mil millones de personas y pronto puede llegar a 9 mil millones. Ahora bien, si hacemos un buen trabajo con las nuevas vacunas, el sistema sanitario, el sistema de control de natalidad… podríamos reducir la población en un 10 ó 15 por ciento.”

En mayo de 2009, el Times de Londres reportó que algunas de las “personas más ricas del mundo se reunieron en Nueva York para discutir sus causas favoritas”. El grupo, que incluyó a personas connotadas como Bill Gates, David Rockefeller, Ted Turner, Oprah Winfrey, Warren Buffet, George Soros y Michael Bloomberg, decidió durante la reunión que su dinero sería mejor gastado en la reducción de la población mundial.



Margaret Sanger es la fundadora de la organización Planned Parenthood. Fue una destacada defensora del movimiento eugenésico, específicamente de la eugenesia negativa, que promovió la reducción de la reproducción sexual y la esterilización de personas con características o condiciones económicas no deseadas. Esta organización es miembro principal de la International Planned Parenthood Federation – IPPF, una organización mundial que busca la promoción de los derechos referidos a la salud sexual y reproductiva de las personas. Recordemos que “salud sexual y reproductiva” es un eufemismo para incluir el aborto como un tema de salud. En la página www.plannedparenthood.org se puede ver cómo ofrecen sus servicios. Ambas asociaciones reciben cuantiosas donaciones de grupos como el de Soros, Rockefeller, y del gobierno de EE.UU.

Los fetos abortados y los tejidos placentarios se utilizan para investigaciones, y también para elaborar cremas de belleza. A principios de 1985, en Austria, la revista Ikarus denunció y demostró que, violándose las leyes sanitarias del país, los embriones y fetos abortados estaban siendo vendidos como materia prima para la industria cosmética, lo cual dio origen a un proceso judicial.

Los científicos han usado tejido fetal en la investigación al menos desde los años treinta, dice la investigadora de Pittsburgh Suzanne Rini, autora en 1993 del libro "Más allá del aborto: Una crónica de la experimentación fetal". Hace treinta años, cuando las leyes sobre el aborto se estaban relajando y algunos abortos en el segundo y tercer trimestre de gestación se estaban realizando por histerectomía (esencialmente, una cesárea), los experimentos sobre fetos vivos eran tecnología de vanguardia. Geoffrey Chamberlain recibió un premio profesional por una investigación (bosquejada en la edición de Marzo de 1968 de "The American Journal of Obstetrics and Gynecology) en la cual tomó fetos abortados vivos, los adhirió a una placenta artificial, los perfundió para ver si podía hacerlos vivir, y luego los tiró.

"Opening Lines" es uno de los dos traficantes al por mayor de partes fetales descubiertos por Mark Crutcher, de "Life Dynamics Inc." El otro es el "Anatomic Gift Foundation" (AGF).

Coincidentemente, los movimientos feministas, que en algunos casos y lugares plantean reivindicaciones justas, adoptan (en su mayoría) estas teorías. Y así se insiste en que la realización de la mujer pasa por poder liberarse de todo lo específicamente femenino y hacer aquello que le da placer, libre de todo condicionamiento. En estas condiciones, el amor interpersonal se reduce a la mera conveniencia o al placer, y dura lo que subsiste esa conveniencia o placer. Casi siempre, los hijos serían un obstáculo; de allí la reivindicación incondicional de la contracepción, el aborto y el infanticidio.

Son estos grupos de "feministas de género" quienes incluyen como parte esencial de su agenda la promoción de la "libre elección" o “derecho a decidir” en asuntos de reproducción y de estilo de vida. "Libre elección de reproducción" es la expresión eufemística para referirse al aborto a petición. Estos grupos por razones ideológicas promueven activamente la legalización del aborto.

Para lograr que una sociedad acepte algo que va contra su ethos hay que presentar algo que no provoque una inmediata repugnancia, ir introduciendo la idea de modo tal que se toquen fibras sensibles y se relativice el mal.

“Cualquier persona sostiene que matar un inocente es algo malo. El relativista dirá que no siempre es así; que a veces matar un inocente está bien o – al menos –, que hacerlo bajo tales circunstancias es una decisión íntima, que está fuera del campo moral. Se inicia una larga casuística, que comienza con supuestos truculentos de laboratorio – mujer embarazada de un bebé anencefálico; como producto de una violación –. Se llega luego al aborto a petición de la madre, sin ninguna causa que lo justifique y sufragado por el Estado; previo paso por las escalas intermedias del peligro a la vida o la salud – incluso psíquica – de la embarazada, razones socioeconómicas, o la enfermedad “incompatible” con la vida del hijo. Así la inviolabilidad de la vida humana se transforma en derecho de algunos a matar a otros seres humanos.

El homicidio prenatal se va metamorfoseando: primero pasa de ser un acto criminal a un problema de salud pública o un drama social; de allí a una cuestión de conciencia individual de la mujer; para ser – finalmente –, un supuesto derecho humano básico, imaginariamente sancionado por el consenso social. Y una vez impuesto el “consenso” sobre el tema, se acabó el relativismo, pues ese supuesto “derecho humano” al aborto, se hace absoluto.”(Cf. Scala Jorge. En Revista Página Iberoamericana -Vol.XV - N°1y 2 Enero-Febrero de 2018)

Tres son las causas de salud que se esgrimen para no solo despenalizar, sino ofrecer el aborto como práctica médica:

1-Cuando está en riesgo la salud de la mujer es la primera y que, tomando la definición de salud de la OMS (es un estado de completo bienestar físico, mental y social) incluye todo “malestar” o “desequilibrio” que el embarazo pueda causar en la mujer.

Si hablamos de una enfermedad grave (un cáncer, un problema de riñón, una enfermedad del sistema respiratorio…) los avances en tocoginecología y en la fetología constituyen recursos terapéuticos que prácticamente han hecho innecesarios la opción de una vida u otra – ni de hacer prevalecer la sobrevivencia de uno de ellos - (madre e hijo). Como ha afirmado la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas de Madrid, el aborto terapéutico se refiere a una hipótesis que los progresos de la medicina tornan cada vez menos reales. (Rodríguez Varela, A. Agresiones contra la vida inocente en el mundo contemporáneo. Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. Buenos Aires, 2007).

Si hablamos de la enfermedad en el sentido amplísimo de la definición de la OMS, un buen acompañamiento de los equipos de salud (médicos y psicólogos) puede restaurar los desequilibrios que el embarazo pudiera causar a la madre, sin añadir las serias consecuencias en la salud materna que se conocen como síndrome post-aborto. El aborto conlleva no solo alteraciones orgánicas sino también psíquicas. En una reciente publicación se refieren las consecuencias en el orden psicológico (depresión, trastornos de ansiedad, toxicomanías y aun pérdida de la autoestima). El aborto puede ser considerado como un factor de riesgo psíquico para la mujer. Un reciente estudio de la Universidad de Florida (2013), sobre el aborto de estudiantes, muestra el alto riesgo de stress post-traumático.

A esto se lo llama “aborto terapéutico”, cuando terapéutico es lo que cura y el aborto nunca cura, siempre mata al no nacido y en ocasiones también a la madre.

La Declaración de Dublín, fruto del Simposio Internacional sobre la Salud de la Madre, en Septiembre del año 2012, expresa: “Como investigadores y médicos experimentados en Ginecología y Obstetricia, afirmamos que el aborto inducido – la destrucción deliberada del no nacido – no es médicamente necesaria para salvar la vida de una mujer. Sostenemos que existe una diferencia fundamental entre el aborto y los tratamientos necesarios que se llevan a cabo para salvar la vida de la madre, aún si aquellos tratamientos dan como resultado la pérdida de la vida del niño no nacido. Confirmamos que la prohibición del aborto no afecta, de ninguna manera, la disponibilidad de un cuidado óptimo de la mujer embarazada.”

Si el deseo es preservar la salud de la mujer, que pudiera encontrarse en peligro ante situaciones de estrés, violencia familiar, necesidades económicas, etc, que serían teóricamente agravadas con la llegada de un nuevo hijo, la solución no es eliminar al hijo, porque el problema seguiría estando, con el agravante de que además se cometió un homicidio. Una alternativa positiva sería brindar un marco de contención a la mujer en conflicto con su embarazo, a través de equipos interdisciplinarios que le ofrezcan cuidados médicos, psicológicos y sociales, brindándole herramientas y recursos para enfrentar su problemática, y acompañándola en su embarazo, para que pueda transcurrir saludablemente y llegar ambos, madre e hijo, al momento del nacimiento, de la mejor manera posible. En aquellos casos en que la madre decida no conservar a su hijo, podría darse en adopción, otorgándole al niño la posibilidad de vivir (en primer lugar), y ser criado en una familia que desee su llegada.

2-La segunda causa médica que se esgrime es cuando el niño que se está gestando presenta malformaciones o problemas incompatibles con la vida. Esto es lo que nos remite a las prácticas nazis: se provocan abortos por razones eugenésicas. Y no se está comparando a la mujer que decide terminar con su embarazo, muchas veces condicionada por opiniones y presiones médicas, sino al sistema que incorpora el presupuesto eugenésico (la raza de hombres perfectos) a su legislación.

Actualmente hay países en que si los padres no han hecho diagnóstico prenatal y nace un niño discapacitado la obra social no cubre los costos, ya que pudieron haber abortado y no lo hicieron.



El término «incompatible con la vida no es científicamente admisible además de profundamente ambiguo». «Las enfermedades o limitan en algún grado la existencia o son letales, sencillamente. En el primer caso, el médico debe aplicar su conocimiento para procurar la curación o paliar de la mejor manera sus efectos, nunca acabar con la vida de un paciente como es el embrión» afirmó la pediatra Gádor Joya, portavoz de la ong española Derecho a Vivir.

Por ejemplo, entre un 50 a 70 % de casos potenciales de anencefalia y espina bífida se podrían prevenir si todas las mujeres en edad fértil tomaran 0.4 mg de Ácido Fólico todos los días, antes y por lo menos hasta el final del primer trimestre de su embarazo. Y la anancefalia se esgrime como uno de los casos que justifican el aborto.

-La tercera “razón” sanitaria sostiene que los abortos se hacen igual y al estar penalizados se realizan de forma clandestina, en lugares sin las necesarias condiciones de higiene, y esto provoca miles de muertes maternas.

El Dr. Bernard Nathanson, padre de la legalización del aborto en los EEUU, luego de su arrepentimiento relató que habían convencido a la sociedad norteamericana falsificando estadísticas de muertes de mujeres y de realización de abortos. Nuestra Patria viene estando sometida a este procedimiento hace mucho tiempo por los lobbys abortistas financiados desde el exterior. Difunden cifras enormes y falsas sin ningún fundamento. Baste como ejemplo cuando dicen que en la Argentina abortan 500.000 mujeres al año, o que es el aborto la causa de muerte fundamental de la mujer.

Todo es absolutamente mentira y sin más objetivo que aterrorizar a la sociedad. Las estadísticas públicas del Ministerio de Salud de Córdoba afirman que en nuestra Provincia lamentablemente fallecieron en el año 2014 cinco mujeres a causa de abortos, tres espontáneos y dos inducidos. . (Consultar Sistema Informático Perinatal – CLAP/OPS/OMS)

Una afirmación que suele hacerse es que “como son clandestinos no se registran”. En la Argentina todas las defunciones tienen que tener un certificado médico, y reciben sepultura en cementerios. No existen muertes en la clandestinidad que se entierran en la oscuridad.

Al respecto, cabe recordar que en Córdoba y otras provincias se aplica un Sistema Informático Perinatal elaborado por CLAP/OPS/OMS. Este sistema incluye una historia clínica perinatal, carnet perinatal, ficha de hospitalización y de enfermería obstétrica y neonatal; ficha de atención pos-aborto y sistema informático del adolescente. La codificación normalizada que se hace siguiendo las reglas de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades (CIE). La aplicación de la CIE-10 de la OMS a las muertes ocurridas durante el embarazo, parto y puerperio CIE-Mortalidad materna (CIE-MM) se basa en la 10ª revisión de la CIE (CIE-10) y sus reglas de codificación. Busca facilitar la uniformidad de la recolección, el análisis y la interpretación de la información referente a las muertes maternas. Fundamentalmente, este documento pretende ayudar a los prestadores de servicios de salud, a quienes llenan los certificados de defunción, aclarando la aplicación de la CIE-10 y normalizando la identificación de las causas directas e indirectas de muerte. Sus principios son aplicables para categorizar la información sobre las muertes recabadas a partir del registro civil, las encuestas, los sistemas de información de los hospitales, autopsias verbales, investigaciones confidenciales y otros estudios especiales. Esto permite

• la interpretación de la información sobre la mortalidad materna,

• el análisis de las causas de muerte materna,

• la asignación de recursos y programas destinados a resolver la problemática referente a la mortalidad materna.

En la página del ministerio de salud de la nación (http://www.deis.msal.gov.ar/index.php/tabulados/) se publican todas las estadísticas vitales.

Copio la Tabla 42 del año 2016, en la cual se puede constatar que ese año solo hubo 43 muertes por aborto en nuestro país. Y no podemos saber cuántos fueron espontáneos y cuántos inducidos ya que no lo discrimina. Muy lejos estamos de los miles que se declaman.



Sobre este tema, es muy interesante el trabajo de Elard Koch, “Epidemiología del aborto y su prevención en Chile”. Se puede buscar en el sitio http://www.melisainstitute.org/.

E. Koch se refiere al “experimento natural chileno” mostrando que “La mortalidad por aborto ha experimentado una reducción continua en los últimos 50 años, al punto que la muerte por aborto provocado ha llegado a ser un fenómeno excepcional en términos epidemiológicos (riesgo de 1 en 4 millones de mujeres en edad fértil o 0,4 por 100.000 nacidos vivos para cualquier tipo de aborto excluyendo embarazo ectópico). Luego del cambio de ley en 1989, las muertes por aborto continuaron disminuyendo, desde 10,8 hasta 0,39 por 100.000 nacidos vivos, lo cual, como materia de hecho científico, desafía la noción que una legislación menos permisiva conduce a mayor mortalidad por aborto.” Es decir, luego de la derogación de código sanitario que autorizaba el “aborto terapéutico”, hasta 2009 (transcurridas dos décadas) la mortalidad materna disminuyó el 96% !!! Claro que se aplicaron políticas de salud pública (accesibilidad de centros médicos, seguimientos de la mujer gestante, entrega de medicamentos,…), sanitarias (ampliación de redes cloacales, mayor accesibilidad a agua potable…) y se generó mayor acceso a la educación. Estas son las políticas que realmente protegen a la mujer y le permiten tomar decisiones.

En caso de violación: el aborto sentimental.

Se sostiene que cuando una mujer concibe un niño como consecuencia de una violación no es lícito pedirle que sobrelleve ese embarazo que le recuerda durante 9 meses la agresión a que fue sometida. Esto en virtud de que nadie puede exigir a una persona un comportamiento heroico en grado sumo.

En este punto, lo primero que hay que señalar es que, en los casos de violaciones por única vez (o sea una agresión sexual que no se repite) los embarazos son raros, por varias razones:


  • La tasa extremadamente alta de disfunciones sexuales en los violadores.

  • En tres estudios se constató que el 39, el 48 y el 54% respectivamente de las mujeres víctimas del ataque no habían quedado expuestas al esperma durante la violación.

  • En otro estudio se comprobó que el 51% de los violadores experimentaron disfunciones que no les permitieron terminar el acto sexual.

  • Otra causa por la que son extremadamente raros los embarazos por violaciones es la total o temporal infertilidad de la víctima. La víctima puede ser naturalmente estéril; puede ser muy joven o muy vieja, puede estar ya embarazada o puede haber otras razones naturales. El 43% de las víctimas se encontraba en estas categorías.

  • La víctima también puede estar tomando anticonceptivos, puede llevar un DIU o haberse hecho la ligadura de trompas; el 20% se situaba en esta categoría. Así, sólo una minoría de las víctimas tiene una potencial fertilidad.

  • Además de la infertilidad natural, algunas víctimas están protegidas del embarazo por lo que se ha llamado estrés de infertilidad temporal como reacción a un estrés extremo Es decir, el ciclo menstrual, regulado por hormonas, es fácilmente distorsionado por un estrés emocional y puede actuar demorando la ovulación; o si la mujer ya ha ovulado, adelantando prematuramente la menstruación.

Pero, como hay casos en que la violación sí origina embarazos, veamos en qué proporción y si ese hecho da un motivo suficiente para justificar una ley injusta, que sume al trauma de la violación un homicidio realizado con crueldad y una nueva violencia sobre la mujer agredida:

A) Un estudio determinó que se registraron solamente 0,6% de embarazos en 1290 víctimas de violación (7.74 embarazos, o sea mínimo 7 o máximo 8).

B) En una serie de 3,500 violaciones en 10 años en el Hospital San Pablo de Minneapolis, no hubo un solo caso de embarazo.

Muchos casos que se denuncian como violación en realidad son abusos reiterados, la mayoría de las veces perpetrados por personas del círculo familiar. El embarazo visibiliza esta situación y puede lograr que intervengan agentes externos para rescatar a la víctima de ese entorno pervertido. El aborto elimina la prueba y devuelve a la víctima a las mismas condiciones, con el agravante de que ha sufrido una nueva vejación, muchas veces llevada a realizar el aborto por el mismo abusador.

Hay suficientes testimonios de mujeres que concibieron producto de una violación y decidieron seguir adelante con su embarazo. Muchas optaron por darlo en adopción y otras asumieron su crianza.

Quede o no embarazada una víctima de violación, el asalto ya es de por sí un trauma que no desaparece. Una víctima de abusos sexuales confesó: “Cierto, hace ya diez años que sucedió y sigo cada día con ello”.
Así, la siguiente pregunta a plantearnos es ésta: ¿Qué resulta más duro: ser un inocente al que se ha maltratado o maltratar a un inocente?
Nicole Cooley quedó embarazada después de una violación y abortó. Ella dijo: Para mí, tener aquel aborto supuso ser violada de nuevo, incluso peor, porque en aquella ocasión yo consentí a la agresión”.

En una encuesta realizada a 192 mujeres que habían quedado embarazadas después de una agresión sexual, casi el 80% de las que habían abortado, aseguraron que el aborto resultó una solución equivocada. Entre el grupo de mujeres que decidieron dar vida a sus hijos, todas ellas se alegraron de haber seguido adelante con el embarazo y ninguna lamentó no haber abortado.

El documental “Digno de vivir: una mirada a los casos difíciles” (Allowed to Live: A Look at the Hard Cases) comparte testimonios de mujeres violadas que resultaron embarazadas y decidieron abortar y de otras que siguieron adelante con el embarazo.

Sintetizando, al proponer la eliminación de una vida humana como solución a los embarazos producto de una violación, no deseados o en situaciones conflictivas:

– se desconoce que por los actuales conocimientos genéticos y embriológicos sabemos que el concebido es un nuevo individuo de la especie humana, con su identidad genética única, diversa de la del padre y de la madre,

– se contradice normas de jerarquía constitucional,

– se desconoce que el aborto, cualquiera sean las condiciones de su realización, no es inocuo para la mujer que es sometida a ese vejamen (el síndrome post aborto está hoy ampliamente estudiado y documentado en investigaciones médicas de todo el mundo)

– se desconoce el derecho del progenitor masculino, en los casos “fabricados” sobre los que la misma Corte advierte en el caso FAL, a ejercer sus derechos y deberes de responsabilidad parental,

– estimula la no persecución del delito, dejando impune al delincuente y castigando al inocente de todo delito como es el niño por nacer.

Lo necesario es que desde todos los ámbitos del estado y la sociedad se dispongan adecuadas y eficientes medidas para una asistencia efectiva a la madre gestante y al niño concebido, de manera que esté garantizada la salud de ambos y se atienda a las situaciones que pueden afligirlos. La violencia sexual no se reiteraría en tantos casos si el Estado cumpliera su rol de garantizar la paz social, aplicando políticas de prevención efectivas frente a las patologías que llevan a la violencia.



Muchas veces ese embarazo que parece fruto de una única violación es resultado de una historia reiterada de abuso, maltrato y desamparo, historia que la presencia del bebé en el vientre de la mujer abusada, maltratada o desamparada saca a la luz; su destrucción por el aborto no restaura la integridad de la mujer víctima, agrega un ultraje y la devuelve a la misma situación.


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