08 Psicología



Descargar 0.93 Mb.
Página1/6
Fecha de conversión03.03.2018
Tamaño0.93 Mb.
Vistas153
Descargas0
  1   2   3   4   5   6

Cap. 08 Psicología

ñ Volver al Índice
ò Introducción general

ò La Psicología Trascendental

ò Lo no visceral

ò La inmovilidad

ò La fusión de los sentires

ò La sensibilidad y el sentir

ò Lo cualitativo

ò El sin sentido

ò Lo innato

ò La parapsicología (la P.E.S. y la P.K.)

ò Introducción

ò Clasificación

ò La percepción extrasensorial

ò La videncia (o clarividencia: clara videncia)

ò La telepatía

ò La premonición (o precognición: pre conocimiento)

ò La psicoquinesis

ò La telequinesis

ò El movimiento voluntario del cuerpo neuromuscular

ò La medicina psicosomática

ò La intuición

ò Rhine y Jung

ò RHINE: El alcance de la mente

ò RHINE: El nuevo mundo de la mente

ò JUNG: La interpretación de la Naturaleza y la Psique

ò JUNG: Arquetipos e inconsciente colectivo

ò La memoria

ò La psicoingeniería

ò Introducción

ò Ecuaciones generales del sistema psíquico

ò Retroalimentación psíquica

ò Retroalimentación de la conducta psíquica

ò Retroalimentación del estado psíquico

ò Estimación del estado psíquico

ò Compensación de la conducta psíquica

ò Los estados de conciencia

ò La conciencia

ò Los diferentes estados de conciencia

ò La vigilia

ò El hipnagógico

ò El sueño

ò El hipnótico

ò El alterado

ò La demencia

ò El Otro yo

ò El genio

ò La identidad personal

ò Hipótesis vitalista

ò Conclusiones

ò Apéndices

ò Apéndice 1 (La transferencia como la antitransformada de la respuesta al impulso)

ò Apéndice 2 (La semejanza entre la derivada de una función y su muestra discreta posterior)

ò Bibliografía

ñ Introducción general

Sería absurdo proponernos estudiar la psicología en el capítulo de un libro, cuando en verdad hay escuelas, corrientes y universidades aplicadas al tema. Sólo nos propondremos darle un sentido más a esta disciplina, es decir, un sentido trascendental.

Como aquí se entiende por trascendental al sentir en sí, a ese sentir interno que todos poseemos, ya sea dado por las sensaciones de las percepciones sensoriales (P. S.) o bien por los sentimientos de las percepciones extrasensoriales (P. E. S.), entonces por psicología queremos decir el estudio de esa especie de sustancia a la cual nos hemos referido.

A su vez, y desde la mira de los esquemas de conducta, aplicaremos estos conceptos trascendentales al modelo que hemos llamado conductista-vitalista. Es decir, a las interpretaciones EOR psicológicas que ya se han desarrollado en los Capítulos de Física y Biología.

También, lejos de los dominios ortodoxos occidentales de las escuelas sistémica, conductista, psicoanalista, gestáltica, etcétera, cobrará importancia en nosotros la mira oriental de las transpersonales.

Tampoco pretendemos hacer ciencia, puesto que esta universalidad objetiva del estar despierto heraclíteo no es homogénea con la subjetividad de la psique. En suma, sabemos muy a nuestro pesar que la psicología no es ni será nunca una ciencia.



ñ La Psicología Trascendental

ñ Lo no visceral
Como el nombre lo dice, la psicología es el estudio de la psique. Aquí interpretamos por ello sus propiedades trascendentales, es decir, las del sentir interno o sentir en sí. Así la mirada, ella es una especie de sustancia o nóumeno; un substrato que no se configura en el tiempo y en el espacio, y por ende, es ajena a la causalidad.

Sabemos por consiguiente que todo lo que sentimos no es mensurable, es decir, que no podemos agraciarlo con la mensura y, por lo tanto, tampoco tenemos facultad para incorporarlo en el lenguaje puesto que éste es cuantificable como información.

De esta manera, la psicología es un dominio con características de eternidad; o sea, que se encuentra dada en la fenomenología inmanente y virtual pero sin pertenecer a ella ya que posee la categoría de infinitud.

Todo esto equivale a decir que para ella, es decir para la psicología, todo ocurre en un solo instante. Existe como estar por un lado, y es a su vez en un solo momento de la flecha del tiempo por otro. La holística que encierra estas propiedades determina que sus cualidades propias se suman en un totalismo que no se cuantifica. Es decir, que los sentires internos de una persona se suman pero no cuantificadamente, sino que se unen unos a otros sin ocupar espacio ni tiempo; o sea, no se superponen sino se unen.

Detengámonos un momento en esta propiedad, porque como se verá, es de difícil explicación y, por ende, también de compresión.

Se está diciendo que un sentir psicológico, como puede ser un temor, un humor, etcétera, dados seguidamente o distanciados en el tiempo, todos ellos en cada categoría —es decir el temor con otros temores, el humor con otros humores, etcétera— se adhieren y no suman en sus respuestas viscerales. Esto parecerá, a primera vista, un error, por cuanto se dirá que el aumento de temor presenta diferente esquema de conducta. Pues bien, es que ocurre que esto no se niega, sino que se está hablando de otra cosa, a saber, que se está hablando del temor en sí.

Cada factor trascendental es para sí y para lo demás algo único y no cuantitativo, sino sólo cualitativo. Es algo que no transcurre, es algo que tampoco ocupa lugar; es, en síntesis, algo no acumulable. Es sólo unible como la conjunción de la lógica.

Un dolor cualquiera desapetece, y más dolor más todavía; pero, no se negará, que esta experiencia de dolor siempre será única en cuanto a su mira de dolor en sí. Por más que visceralmente se la propugne y produzca reacciones diferentes debido a irritabilidades, su substratum es trascendental y es siempre el mismo.

Todo nuestro organismo se encuentra sometido a sentires, pero todos ellos, en sí, son siempre únicos en tiempo y espacio. Son holísticamente dados como un punto e instante en algún cuadrivector del sistema irritable fisiológico.

No hay dolor en lo trascendental excepto como su propio en sí, sino sólo en lo visceral se manifiesta el fenómeno del displacer. Y esto es dado porque no se encuentra en su realidad el espacio y tiempo de la inmanencia. Por ejemplo, jamás duele ni place el pensar, porque su dominio no es inmanente.



ñ La inmovilidad
La materia es una sustancia que la sabemos en movimiento. Ella, al encontrarse bajo las "formas" kantianas de espacio y tiempo, es decir, en función del cuadrivector espacio-tiempo relativista, siempre se halla en constante posición impropia con respecto a las coordenadas de algún otro referente observable.

Otra propiedad de la materia es su degradabilidad, es decir su corrupción o entropía. Esto determina en ella un mantenimiento para sustentarla inmóvil. En la neurofisiología inmanente debemos alimentarla bioquímicamente, y en lo virtual del pensamiento con el descanso o sueño de onda lenta.

En cambio, la psicología, como entidad fuera de lo percibible sensorialmente, no puede estar en movimiento nunca. Ella no se desplaza. No podemos afirmar que un sentimiento o sensación puede navegar de un lado a otro en el cuadrivector fenoménico.

Ella, la psique, es instantánea y puntual en todo el dominio del fenómeno inmanente. Puede "volar" por todo el fenómeno, incursionarlo, penetrarlo, y más. Ello porque sus propiedades infinitesimales no son homogéneas con las finitudes del fenómeno. Su inmovilidad es, por consiguiente, algo metafísico.

Tampoco requiere mantenimiento, es decir, que todo sentir interno es ajeno a las propiedades entrópicas de la inmanencia y virtualidad. Por ejemplo, no necesitamos recrear el amor hacia un ser querido para quererlo más, aun a pesar de equivocadas interpretaciones que existen al respecto, porque, como bien acotara Krishnamurti, esto no puede ser practicado28a:
"[...] El amor no pertenece al tiempo. No podéis practicar el amor. [...]"
Nadie puede detener o mantener un sentimiento o sensación ya percibida. Ella queda en lo profundo de nuestra psique. Y decimos "profundo" porque no tenemos otro vocablo mejor que "signifique" esta inefabilidad de lo trascendental.

Muchos se han preguntado si existe interés en los sentimientos, y aquí se responde que no, pues lo trascendental, como ajeno a lo fenoménico no puede determinar en su dominio ninguna transacción, es decir, no posee realimentación ni dialéctica en sí mismo. Nunca puede haber economía en lo trascendental y metafísico.



ñ La fusión de los sentires
El sentir que tenemos por alguien querido, junto a lo que siente éste por nosotros, es un objetivo de experiencia trascendental que fundirnos en un sentimiento mutuo sin ninguna representación. Es decir, sin llegar a imaginárnoslo siquiera.

Esta propiedad holística de lo múltiple en la unidad ya ha sido observada por Fichte19:


"El sonido simultáneo y la armonía no son nada en los instrumentos. Son sólo en el espíritu del oyente, que dentro de si se hace de lo múltiple una unidad."
y también por D´Alembert08a.

Ahora bien, y es el siguiente un punto importante. La homogeneidad de lo trascendental sólo puede darse con lo trascendental, empero nunca con lo inmanente o virtual. Es decir, que podemos poseer un sentir aplicado a otro sentir propio o ajeno a uno mismo, pero todo aquello que pretenda fundirse, o bien identificarse con los objetos de la experiencia fenoménica, nunca lo son en sí.

Como ejemplo de esto último, podemos tomar el caso de la música, o bien el de los objetos "sentimentales" que se suelen guardar como recuerdos. Ellos, nunca expresan sentimientos propios de la inmanencia; y esto ha sido, es y esperamos que no sea nunca más, una cuestión de engaño en nuestra conducta y apreciaciones de la vida.

También, y a modo ilustrativo, tenemos los casos de similares y simultáneas sensaciones de hambre, dolor, premoniciones, etcétera, que se dan en muchísimos hermanos gemelos.



ñ La sensibilidad y el sentir
Diferenciamos la sensibilidad del sentir en sí.

El primero es un quantum mensurable, inmanente, es la visceralidad que pondera al sentir. El segundo es trascendental y por ende trascendente (metafísico). La sensibilidad posee, a su vez, dos concepciones: por un lado y como se dijo, es percepción; y por otra, es ampliación de una percepción. Suelen confundirse.

El sentir en sí se ofrece de dos maneras aunque son una sola, a saber: como sentimiento en sí y como sensación en sí formando parte de él.

El sentimiento en sí (o percepción extrasensorial P. E. S.) está en función del sujeto, del ser biológico consigo mismo. Ej.: el sentimiento la justicia, de amor, etc. Por lo tanto, es activo, toma partido en la volición.

La sensación en sí (o percepción sensorial P. S.) está en función del objeto, de lo no-biológico o externo. Ej.: la sensación del color verde, del tono de 1100 Hertz, del calor, etc. Por lo tanto, es pasiva, no toma partido en la volición.

Así, el sentir es un verbo, y los otros dos no. Se puede sentir la sensación o el sentimiento, pero no se puede tener sensación del sentir, ni sentimiento del sentir: Sí se podría tener la sensación de un sentimiento, o bien el sentimiento de una sensación, o la sensación de un sentimiento de una sensación, etc. ad infinitum, o sea que son autoaplicables, homogéneos, ya que ambos son, en realidad, una y la misma cosa: un sentir que se expresa de distinta manera.

En una palabra, el sentir es la unión del sentimiento con la sensación. Y en ello consiste todo el estudio de la psicología pura o trascendental.

ñ Lo cualitativo
Como lo trascendental, es decir, aquello psicológico dado como sentir en sí se halla fuera del tiempo, espacio y causalidad, y no es cuantitativo. A él se debe únicamente lo cualitativo, es decir la cualificación de lo predicativo del sujeto lingüístico.

Ya Berkeley observara que las cualidades son sensaciones05a:


"[...] las cualidades no son otra cosa sino sensaciones o ideas, las cuales existen sólo en una mente que las perciba; [...]."
y Feuerbach como trascendentales a priori17,18a:
"Antes de pensar la cualidad, se siente la cualidad."17 (p. 29)

"[...] la realidad de la sensación es la cualidad, e inversamente, la sensación es la realidad de la cualidad, [...]."17 (p. 30)

"[...] El dolor del amor consiste en que no está en la realidad lo que está en la representación. [...]"18a

ñ El sin sentido
Tanto lo psíquico, siendo metafísico, sabemos que no es causalístico y, por ende, aunque apetezca de motivos, no transcurre en el dominio de las explicaciones, sino sólo en el de las comprensiones. Por ello no se puede hacer ciencia de la psicología; es decir, no se puede universalizar lo subjetivo y menos aún aprehender sus metaobjetos o nóumenos.

La trascendentalidad de la psique, al no ser causalista, produce una conducta que no tiene explicación, o sea, que carece de motivos. Ello se ve más cuanto menos intelectual es la persona, en otras palabras, cuanto menos desarrollado tenga su sistema nervioso y más tienda a lo endocrino, es decir, a aquello animalesco y vegetal. En efecto, cuanto más se abogue por calificársela de incoherente o sin sentido su conducta, o enferma de imbecilidad.

De hecho, como toda trascendencia, la psique carece de flecha termodinámica y por ende de sentido. Es decir, no es percibible por las sensibilidades fisiológicas como coherencia temporal, sino solamente como sensación trascendente. Y por ello, jamás tiene explicación última que satisfaga, puesto que pertenece al extrasentido y extracoherencia de la vida.

Por ejemplo, ya se adelantó en esto el sabio Salomón al calificar a la "vanidad" como "vacuidad", osea como vacío sin sentido o coherencia inmanente.



ñ Lo innato
Lo innato es obviamente existente. Todo a priori lo manifiesta.

Son ejemplos el miedo a la caída que tienen los niños recién nacidos, o como observara la hija de quien les habla en una documental cuando viera que un cachorro felino tenía temor de una serpiente que jamás habría visto; también lo evidencia los esquemas de conducta instintual de los animales (migraciones, labores, etcétera); variados aspectos trascendentales en individuos (vanidades, humores, etc.); y mil más.

La psicología así vista, lógicamente es provista por una trascendencia inexplicable. Solamente aquellos factores genéticos que demarcan la continuidad geno y fenotípica pueden entenderse.

ñ La parapsicología (la P.E.S. y la P.K.)

ñ Introducción
Se sabe que el siguiente tema es criticable, pero también se la asume porque pocas veces ha sido tratado con seriedad y fundamento explicativo, es decir, científico y serio. No han sido un movimiento cultural importante los autores que apoyaron este tema, cuando no menos los tantos que lo fastidiaron y desprestigiaron.

Si el autor del presente libro no hubiera tenido experiencias vividas al respecto que hayan confirmado la existencia de estas cuestiones, difícilmente habría afirmado algunas de ellas, sino que sólo hubiera mantenido todos sus temas en mesa de especulación posible.

Pero, siendo las cosas de otra manera, y remitiendo al lector al apartado de Apéndices de la obra presente, incursionaremos entonces en este mundo maravilloso, apasionante y poco explorado de la parapsicología; repetimos, al de la seria parapsicología.

Rhine, entre otros, a puesto al siglo pasado un tapete importante. Sus trabajos y exposiciones muestran una buenas definiciones y conceptos sobre los temas que trataremos. Empero, se ha mostrado algo escéptico y que nosotros nos propondremos superar37a:


"[...] Nadie ha logrado jamás una explicación plausible de la precognición basada en la teoría física establecida. [...]"

ñ Clasificación
El nombre de parapsicología ha sido bien empleado pues nos remitiremos a los fenómenos observables que se encuentran "al lado de" o bien "paralelamente dados" de la psicología. Consiste este conocimiento en una disciplina que ocupa aplicaciones de lo trascendental de la psicología y que cubre dos líneas epistemológicas y sus derivadas:
La percepción extrasensorial o P. E. S. (dada por el sentimiento en sí)

— videncia

— telepatía

— premonición

— La psicoquinesis o P. K. (psicoquinesis)

— telequinesis

— movimiento voluntario del cuerpo neuromuscular

— medicina psicosomática


Rhine nos dice38a:
"[...] en los círculos universitarios se designa hoy con el término de «parapsicología» a la ciencia que estudia aquellas manifestaciones mentales que parecen trascender los principios reconocidos. [...]"
Ya antiguamente Descartes destacó esta dualidad al diferenciar las percepciones sensoriales de aquellas otras que pertenecen al sentido interno tales como los afectos y apetitos naturales13:
"[...] sin embargo cada nervio no produce una sensación diversa de las demás, sino que sólo se pueden distinguir en ellos siete diferencias principales, de las que dos corresponden a los sentidos internos, las otras cinco a los externos. [Uno] de los sentidos internos que se le llama apetito natural [y el] otro sentido interno, en el que estriban todas las conmociones del ánimo. [...]"

ñ La percepción extrasensorial
Rhine ha demarcado el ámbito extrasensorial38b. Seguidamente detallamos su taxonomía:
ñ § La videncia (o clarividencia: clara videncia)
"[...] La clarividencia es la percepción de objetos o sucesos objetivos sin el uso de sentidos, [...]."38b (cap. III, p. 45)
ñ § La telepatía
"[...] la telepatía es el conocimiento de los pensamientos de otra persona también sin ayuda de los sentidos. [...]"38b(cap. III, p. 45)
ñ § La premonición (o precognición: pre-conocimiento)
"[...] Basta recordar que aun no comprendemos la naturaleza de la memoria, retorno de la mente al pasado, fenómeno mucho más familiar y ampliamente estudiado, para que la idea de la precognición, su proyección hacia el futuro, resulte menos chocante a nuestra conformación intelectual. [...]"38b (cap. V, p. 100)
Las definiciones precedentes han sido correctas. El sentir interno dado como sentimiento es fuente de información extrasensorial. Así, como dominio fuera del tiempo y espacio, es ajeno a sus propiedades pero se enlaza al fenómeno como eternidad. Jung nos dice25b:
"El hecho de que la distancia no produce [en las experiencias psi explicadas por Rhine], en principio, ningún efecto, demuestra que no puede tratarse de fenómenos de fuerza o energía, [...]. Más notable aún es el hecho de que tampoco el tiempo es, en principio, un factor prohibitivo, [... Lo] cual equivale a decir que sucesos de esta índole no pueden considerarse desde el punto de vista de la causalidad, puesto que ésta presupone la existencia de espacio y tiempo, por cuanto toda observación se basa en último término en cuerpos en movimiento." (cap. I, pp. 25-26)

"[...] Si el espacio y el tiempo se manifiestan como psíquicamente relativos, también el cuerpo en movimiento debe poseer una relatividad correspondiente o estar sujeto a ella." (cap. I, p. 26)


Podrá darnos el sentir interno información de lo venidero, como asimismo de lo pasado (memoria), también de lo cercano y lo lejano; en otros términos, de todo aquello que no se configura en él como dependiente o condicionado. El cuadrivector espacio-tiempo es, de esta manera, incursionado por la eternidad punto-instante de la infinitud trascendental. Como swiper que lo barre de origen a punta en la flecha de tiempo y extensión, compartiendo las infinitas singularidades del fenómeno.

Por su parte Russell añade39:


"[...] no existe dificultad para adaptar la afirmación de que los tiempos psicológico y físico son idénticos a las exigencias de la teoría de la relatividad. En este respecto el tiempo difiere del espacio porque, físicamente, todas nuestras percepciones simultáneas se refieren a un mismo lugar. [...] Así, pues, la conclusión que podemos sacar parece ser la siguiente: el tiempo psicológico puede ser identificado con el tiempo físico, porque ninguno de ellos es un dato, sino que cada uno se deriva de otros datos, por deducciones [...]."
De esta manera la P. E. S. se presenta siempre como sin sentido, es decir, como capricho simbólico inconsciente. Es meramente interno nuestro, visceralmente tanto emotivo como vegetativo o instintual.

Asimismo esta facultad no es exclusiva del hombre sino de todo lo viviente por ser ontológicamente trascendental. Innumerables ejemplos lo manifiestan. El reino vegetal, por ejemplo, tiene conocimiento de la velocidad del reino animal. Las espinas de la rosa son voluntad o extrasensoriedad psi-epistémicas de sus agresores. También lo comprobamos en la directividad ordenatriz de los vuelos migratorios en aves y peces, en la adaptación de conductas al medio ambiente de animales inferiores con comportamiento instintual, o los equilibrios organísmicos y mutacionales de insectos y plantas, etc. Sabiamente Pinillos ha dicho34b:


"Cuando las hormigas argelinas son, por ejemplo, trasladadas a Suiza, varían su «ingeniería» para adaptarlas a las nuevas condiciones ecológicas; y es también claro que una araña adapta la disposición de sus telas a las circunstancias concretas en que ha de situarlas. No todo es, por tanto, instinto «ciego» en los animales, ni muchísimo menos; los animales tienden a resolver problemas constantemente, pues ningún sistema de instintos, por perfecto que sea, puede prever de antemano las circunstancias contingentes en que tales instintos han de realizarse."
También podemos seguir ilustrando el tema con los ejemplos paranormales de las experiencias electroencefalográficas de Le Shan, con las experiencias de aprendizaje generacional de roedores en laberintos, con los procesos metaquímicos de laboratorio, etcétera. Bastaría fijar nuestra atención en nuestra vida social o familiar para observar afinidades entre los integrantes del grupo (moniciones, empatías, etcétera).

Entonces, si el lenguaje, información, entropía y demás es lo propio del hemisferio cerebral izquierdo; y el orden, negentropía, etcétera del derecho; y cada ser vivo tiene su propio lenguaje como observaron Davidson y Rorty, entonces, no podemos comunicarnos por el izquierdo pero tal vez sí podríamos hacerlo universalmente por el derecho. Hemos pensado en llamar a esta extrasensoriedad telepática comunicativa psicomunicación.

Atiende a la psicomunicación, entre otras cosas, el orden que involucra el amor, es decir, al sentimiento mismo. Es también responsable de saber cómo ordenamos nuestra casa de igual forma que los animales lo hacen con sus cuevas, nosotros con nuestros hijos, etcétera, ya que es esto propio y exclusivo de lo biológico, es decir, de la voluntad de la Naturaleza. Complementa estas actividades las particularidades del hemisferio izquierdo que están en función de las incertidumbres lógicas: por ejemplo, uno hace su casa con ladrillos pero no lo haría con paja o barro como los animales, ni ellos como nosotros porque no saben lo que es el ladrillo ni sus ventajosas propiedades.

Pero se quiere dejar en claro que esta actividad, aunque no sea a priori pura, puede estar sustentada por la correlación con las sensoriedades exteroceptoras, interoceptoras, propioceptoras y nociceptoras del organismo viviente, y que, bajo un almacenamiento de datos cuantificables, sean las bases de las inferencias a posteriori.

Pero no es tan fluida la extrasensoriedad como lo sensoriedad, puesto que esta última se sustenta en la materialidad inmanente y virtual, y subyace en una memoria descriptiva a posteriori que adelanta los acontecimientos previstos. Es decir, por ejemplo, que es más vívida la conclusión que tenemos epistemo-lógica de un suceso físico porque conocemos de antemano el resultado; y en cambio, psi-epiestémicamente no condicionamos lo futuro sino de una manera contingente, probabilística, propia de las «condiciones de posibilidad» de lo trascendental.

Por esto los niños y ceniles ancianos, cuanto más respectivamente pequeños y grandes son, más cerca del mundo trascendental se encuentran y más proclives a las extrasensoriedades.

Ha habido otros autores del pensamiento que también apoyarían los conceptos que aquí defendemos. Por ejemplo, y entre tantos otros, tenemos a Feuerbach18b, Descartes10, Schopenhauer43a y Pinillos34a:
"No sólo sentimos las piedras y la madera, no sólo la carne y el hueso; también sentimos sentimientos al estrechar la mano o al rozar los labios de un ser sensitivo; por nuestros oídos no sólo percibimos el murmullo del agua y el susurro de las hojas, sino también la voz espiritual del amor y la sabiduría, [...]."18b (§ 41)

"[...] sólo es preciso que no separemos el entendimiento de los sentidos para hallar lo suprasensible, esto es, el espíritu y la razón, [...]."18b (§ 42)


"[...] el que haya muchos que consideren difícil conocerlo, y hasta conocer lo que es su alma, se debe a que nunca elevan su espíritu por encima de las cosas sensibles, [...]."10
"Para poder sonreírse de anticipado al oír hablar de simpatía secreta o de acción mágica, es preciso hallar al mundo por completo comprensible, cosa que no cabe le suceda más que aquel que lo mira con superficial mirada, sin sospechar siquiera que estamos sumidos en un mar de enigmas y de incomprensibilidades, y que no conocemos inmediatamente a fondo las cosas ni a nosotros mismos. [...]"43a
"[...] cuando los cálculos estadísticos se hacían correctamente, eran pocos los individuos que acertaban más cartas que las que cabían esperar por mero azar; [...]. Con el paso de los días, los sujetos perdían su capacidad adivinatoria [...]."34a
Por otra parte, la extrasensoriedad como fenomenología trascendental o nouménica, carece de synolon, es espontánea y ajena a nuestra raciocinio. Es decir, ocurre en un solo instante y no puede ser forzada por la razón. Será, por tanto, ajena a nuestra voluntad deontológica, aunque no a la voluntad libre y natural.

En la telepatía, por ejemplo, no hay transmisor-receptor, ya que todo se da de una vez porque es una fenomenología fuera del tiempo-espacio; la información que "transmite" no es nunca «dada» ni «recibida».

La psicometría, la radiestesia, etcétera, son explicables a través de la "plasmación" del synolon en los objetos físicos, puesto que de alguna manera lo trascendental se homogeiniza con ello.

La panspermia, los fenómenos de P. E. S., etcétera, se interpretan que son indicios de una especie de "atman universal", es decir de un "gran sentimiento holístico" donde se interrelacionan las partes (voluntades individuales) en una "gestalt brahmánica". Al estudio de los vínculos posibles entre ellas se los ha convenido denominar como se ha dicho, respetando una lógica metacomunicacional, psicocomunicación o comunicación del sentir extrasensorial.

Por ello, y lo nuevo aquí, es el hecho de presentar una comprensión de una información no medible, intemporabilizable e inextensa. Inherente a los sistemas biológicos no provee datos duros (hardware inmanente) ni tampoco inteligibles (software virtual). Así, hemos llegado a un punto muy importante, y es que se ha detectado otra forma de conocimiento —aunque sigue siendo el mismo que se ha coloreado de distintos matices en esta obra— que no es ni intelectual, ni organísmico, ni intuitivo sensorialmente. Es, en sí mismo, su mismo problema autoaplicado, a saber: que es inefable. Y de solamente ella versa esta obra.

En cuanto a la ética, interpretada como libertad o indeterminación, con estas facultades trascendentales de la premonición, quedan, por tanto, fuera de cabida. Se recomienda por ello ver el Capítulo de Ética.

Sabemos que estamos desafiando el lineamiento ordinario que tiene la costumbre. Leamos lo que nos ha dejado la observación de Schrödinger en cuanto a la relatividad temporal47:
"[...] según Boltzmann, estamos ante la tendencia natural de todo sistema a evolucionar desde un estado ordenado hacia otro menos ordenado, [...]. Puede temerse que la definición estadística del tiempo no resulte siempre en la misma dirección temporal para distintos sistemas físicos. Boltzmann consideró audazmente esta eventualidad; mantuvo que el universo es lo suficientemente grande y/o que existe por un período lo bastante largo para que el tiempo pueda realmente fluir (en lugares muy distantes) en la dirección opuesta. Este punto fue argumentado, pero difícilmente puede serlo hoy en día. Boltzmann desconocía algo que para nosotros es, cuando menos, familiar: el universo, tal como lo conocemos, no es lo bastante grande ni antiguo como para que estas inversiones temporales tengan lugar a gran escala. Pido se me permita añadir —sin explicaciones detalladas— que, en una escala muy pequeña, estas inversiones (para el espacio y para el tiempo) han sido observadas (Movimiento browniano, Smolnakowski). En mi opinión, la Teoría Estadística del Tiempo tiene incluso más relación con la Filosofía del Tiempo que con la Teoría de la Relatividad. [...]"

ñ La psicoquinesis
La psicoquinesia o P. K. es una fenomenología que, perteneciente a la parapsicología, no es ajena a la fenomenología de la P. E. S. Ambas atañen al dominio trascendental y se relacionan con la inmanencia y virtualidad con su carácter de eternidad.

Siguiendo una posible clasificación dada por Rhine, definimos a la psicoquinesis38c:


"[...] psicoquinesia, o PK, [investigación de] si la mente puede influir directamente sobre el movimiento de objetos materiales. [...] La designación popular es «mente sobre materia»." (cap. VI, p. 101)

"[...] No podemos extraer conclusiones; sólo podemos decir que esas experiencias han justificado ampliamente el interés que se les concede. [...] Una vez más aplicamos el veredicto escocés: No probado." (cap. VI, pp. 106-107)


y demarcamos su taxonomía:
ñ § La telequinesis
"Se han realizado experimentos de psicoquinesia a distancia, que contradicen también la hipótesis física. [...]" (cap. VII, p. 129)
ñ § El movimiento voluntario del cuerpo neuromuscular
"[...] Una especie de acción psicoquinésica debe producirse, evidentemente, cada vez que nuestro pensamiento provoca una actividad neuromuscular, suponiendo que lo haga. [...] La acción psicoquinésica entre pensamiento y cerebro es naturalmente muy difícil de estudiar. [...]" (cap. VI, p. 102)
ñ § La medicina psicosomática
"[...] Es posible que la psicoquinesia ya se haya introducido en la medicina bajo una máscara. En cierta medida, en la nueva disciplina llamada «medicina psicosomática», los efectos orgánicos se atribuyen ocasionalmente al estado mental del paciente. [...]" (cap. VI, p. 107)

"La hipótesis de las curaciones espirituales puede tal vez relacionarse con los efectos de la psicoquinesia. [...]" (cap. VI, p. 107)


Ambos fenómenos psíquicos, la percepción extrasensorial y la psicoquinesia, redundantemente, son psíquicos y poseen por ello la misma raíz. Observemos lo que nos dice Rhine38d:
"La psicoquinesia implica la percepción extrasensorial y la percepción extrasensorial implica la psicoquinesia. [...] De aquí en adelante, pues, cuando hablemos del proceso psi, de los fenómenos psi, o de simplemente psi, se entenderá en conjunto del proceso de percepción extrasensorial y psicoquinesia."
Al reparar en la sutileza de Rhine al explicar sus experiencias es interesante observar cómo hace uso del lenguaje cuando se dirige a la psique. Se ve que para él la psi no es ostensiva, es decir, que no es correcto designarla como «el», «la», «un», «una», etcétera. En verdad, lo parapsicológico en sí al ser trascendental no puede ciertamente ser conjugable. Citamos a continuación un ejemplo37b:
"[...] la diversidad de cosas que abarca psi, [...]."
Volviendo al tema, en esta unificación de la parapsicología se pone en evidencia, por ejemplo, la acción premonitoria de la P. K. Si se da ella a voluntad, se ve e imagina entonces algo que ocurrirá y será tal porque así lo premeditamos.

En cuanto al movimiento voluntario de nuestros músculos, ello sería dado por la actividad monádica existente en lo biomolecular de nuestros transcriptores fisiológicos. La simple lingüística de Saussure expresa la inquietud41:


"[...] Podemos, pues, representar al hecho lingüístico en su conjunto, es decir, la lengua, [...]. El papel característico de la lengua [es] el de servir de intermediaria entre el pensamiento y el sonido, [...]. No hay, pues, ni materialización de los pensamientos, ni espiritualización de los sonidos, sino que se trata de ese hecho en cierta manera misterioso [...]."

"[...] el significante lingüístico; en su esencia, de ningún modo es fónico, es incorpóreo, constituido, no por su esencia material, sino únicamente por las diferencias que separan su imagen acústica de todas las demás."


lo mismo que en Voltaire al comentar lo que le dijera un cuáquero50b:
"[...] «Cuando haces mover uno de tus miembros, ¿acaso es tu propia fuerza lo que lo mueve? No, sin duda, pues ese miembro tiene frecuentemente movimientos involuntarios. Es, pues, quien ha creado tu cuerpo el que mueve ese cuerpo de tierra. Y las ideas que recibe tu alma, ¿eres tú quien las forma? Aún menos, pues vienen pese a ti. [...]» [...]."
La P. K., como trascendental y perteneciente al fenómeno parapsicológico psi, también por esto resulta espontáneo. Jung nos dice al respecto25a:
"[...] debemos entonces preguntarnos [...] si la coordinación de los procesos psíquicos con los físicos en los seres vivos no debería entenderse como un fenómeno sincronístico, y no como una relación causal."
ñ La intuición
Hay, evidentemente, dos clases de intuición. Y esto ha sido interpretado por la historia del pensamiento como aquella percepción sensible (Aristóteles, Kant y el empirismo en general), o bien como la percepción extrasensible (Berkeley, Bergson y el idealismo en general).

Por esto, muchas personas se refieren a la parapsicología como una intuición.


ñ Rhine y Jung
Nos complace citar un breviario de algunos libros de estos autores.
ñ RHINE: El alcance de la mente38



Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5   6


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos