0603 Los problemas de la nueva cultura


La religión quedó externamente sometida a la política



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La religión quedó externamente sometida a la política. Estas guerras habían empezado al parecer por motivos religiosos, pero al fin no se impuso una confesión religiosa (católica o protestante), sino un tipo de política absolutista, por encima de las diversas confesiones.
Triunfaron los estados que recibieron de hecho la capacidad de imponer su confesión cristiana sobre su territorio, conforme al principio de Westfalia: «Cuius regio eius et religio», que traducido libremente dice: La religión del reino será la de aquel que lo que gobierne (es decir, la de su rey). No está la religión sobre el Estado, sino a la inversa: El Estado sobre la religión. Cada zona o principado (del entorno germano) o cada Estado de Europa podrán tener su propia religión (confesión), que así tiende a tomarse como algo privado de cada pueblo.
El engaño del luteranismo
En los siglos recientes ha surcado en la iglesia católica una corriente de sorpresa ante la figura desconcertante del fraile agustino, que comenzó "teniendo más razón que un santo" y fue desviándose hasta llegar a romper la Iglesia europea en dos sectores incompatibles.
Comenzó la ruptura por el escándalo que venía de Roma, donde multiplicaban el precio de las indulgencias para poder sacar dinero para las magnificas obras que en Italia se hacían. Lutero joven vio en Roma simonía, nepotismo, naturalismo, impiedad y corrupción. Y entendió que eso no era el Evangelio de Jesús.
Luego Lutero se enzarzó con el tema de la justificación y puso en duda el valor de las obrar externas, si no iban dirigidas por actitudes e intenciones rectas y defendiendo la fe, y sólo la fe. Sus tesis en Wittenberg fue la proclamación de una ruptura. Y halló con ellas el apoyo de los príncipes alemanes, a quienes igual les daba cualquier religión, con tal de apoderarse de los bienes de la Iglesia, de las catedrales, de los monasterios y conventos y de muchas personas enriquecidas con tributos que iban para ellos.
Carlos V dijo una vez que la cuestión era "disputas de freiles". Y luego se pasó la vida guerreando con los rebeldes y sin poder poner dique a los excesos de los evangélicos, que como tales sólo tenían el mérito de la protesta (Dieta de Spira)
El fuego se fue extendiendo por diversos ambientes además del germano, como en el caso de Francia, de Inglaterra, y de muchas cristianes de Centro Europeo, de donde surgieron muchos otros fundadores de nuevos caminos en ruptura con Roma y de negación de la tradición cristiana

5. Cisma inglés. Enrique VIII e Isabel I
Enrique VIII (28 de junio de 1491-28 de enero de 1547) fue rey de Inglaterra y señor de Irlanda desde el 22 de abril de 1509 hasta su muerte. Fue el segundo monarca de la casa Tudor, heredero de su padre, Enrique VII. Se casó seis veces y ejerció el poder más absoluto entre todos los monarcas ingleses.

Entre los hechos más notables de su reinado se incluyen la ruptura con la Iglesia católica romana y el establecimiento del monarca como jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra (Iglesia anglicana), la disolución de los monasterios y la unión de Inglaterra con Gales.

También promulgó legislaciones importantes, como las varias actas de separación con la Iglesia de Roma,​ ​ de su designación como cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra, las Union Acts de 1535 y 1542, que unificaron a Inglaterra y Gales como una sola nación, la Buggery Act de 1533, primera legislación contra la sodomía en Inglaterra y la Witchcraft Act de 1542, que castigaba con la muerte la brujería. ​ ​

La protección que dispensó al pintor alemán Hans Holbein se tradujo en una formidable serie de retratos y dibujos en color, que efigian a muchos personajes de la corte de aquella época. Destaca la efigie del propio Enrique VIII, en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Enrique nació en el palacio de Placentia en Greenwich el 28 de junio de 1491. Fue el tercer hijo de Enrique VII e Isabel de York. Sólo tres de sus seis hermanos sobrevivieron a la infancia: Arturo, príncipe de Gales, Margarita y María, futura reina consorte de Francia. Su padre, miembro de la Casa de Lancaster, había adquirido el trono por derecho de conquista, ya que su ejército derrotó al último Plantagenet, Ricardo III, y posteriormente completó sus derechos desposando a Isabel, hija de Eduardo IV de Inglaterra. En 1493, Enrique fue designado condestable4​ ​ del castillo de Dover y lord Warden de los cinco puertos. En 1494 fue nombrado duque de York y posteriormente conde mariscal de Inglaterra y lord teniente de Irlanda.

Enrique recibió una educación de primera clase de importantes tutores y consiguió adquirir fluidez en latín, francés y español. Su madre falleció cuando él tenía once años. Durante su juventud fue un ávido apostador y jugador de dados y también practicó justas, caza y royal tennis, antepasado del actual tenis. Fue además un músico completo, escritor y poeta. Se involucró en la reconstrucción y mejoramiento de varios edificios importantes, como el Palacio Nonsuch, la capilla del King's College en Cambridge, y la abadía de Westminster en Londres. En muchos casos se trataba de edificios confiscados, por ejemplo al cardenal Thomas Wolsey, entre ellos Christ Church en Oxford, el palacio de Hampton Court, el palacio de Whitehall y el Trinity College en Cambridge.

Matrimonio con Catalina de Aragón


En 1501, Arturo, heredero de la corona inglesa, se casó con Catalina de Aragón , hija menor de los Reyes Católicos en la Antigua Catedral de San Pablo. La pareja, que por entonces tenía quince y dieciséis años respectivamente, fue enviada por un tiempo a Gales, como se acostumbraba con el heredero del trono y su esposa.

Al año siguiente, tras sólo 20 semanas de matrimonio, Arturo murió de una infección, por lo que Enrique se convirtió en Príncipe de Gales y heredero al trono. Enrique VII, aún interesado en sellar una alianza matrimonial entre Inglaterra y España, ofreció a su hijo Enrique en matrimonio a Catalina de Aragón.

Para lograr el matrimonio entre su hijo y Catalina de Aragón, Enrique VII debía primero obtener una dispensa papal. Catalina manifestaba que su primer matrimonio no había sido consumado.

De ser así no se requería dispensa alguna, sino una simple disolución de un matrimonio meramente formal. Sin embargo, tanto las cortes españolas como inglesas insistieron en la necesidad de una dispensa papal para eliminar todas las dudas concernientes a la legitimidad del casamiento. Debido a la impaciencia de Isabel I de Castilla, el papa otorgó apresuradamente la dispensa mediante una bula.

De esta manera, catorce meses después de la muerte de su primer marido, Catalina se encontró comprometida con el hermano de aquél. En 1505 Enrique VII perdió su interés en mantener la alianza con España y el Príncipe de Gales fue obligado a declarar que el compromiso había sido arreglado sin su consentimiento.





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