 Módulo General aprendizaje y desarrollo de la personalidad (sap001)



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Universitat Jaume I

Área de Psicología Evolutiva y de la Educación

Master de Secundaria Módulo General



APRENDIZAJE Y DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD (SAP001)

Curso académico 12-13


GUÍA DE APRENDIZAJE

Profesor: Fernando Doménech Betoret

e-mail: betoret@psi.uji.es

Despacho: HC1207DD

La asignatura “Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad” es una de las tres materias que conforman el módulo general del “Máster de profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas”. Consta de 6 créditos ECTS que corresponden un total de 150 horas de trabajo del estudiante (60x25= 150 horas), de las cuales 48 son de trabajo presencial y 102 de trabajo no presencial (trabajo personal más preparación de exámenes).

Planning
Programación presencial semanal (48 horas presenciales)


1 Semana

4 h diarias




Lunes

Tema 1


Martes.

Tema 2


Miércol.

Tema 3


Jueves

Tema 4


2 Semana

4h diarias




Lunes

Tema 4



Martes

Tema 5


Miércol.

Tema 5


Jueves

Tema 6


3 Semana

4h diarias




Lunes

Tema 6



Martes

Tema 7


Miércol.

Tema 7


Jueves

Eval. formativa y

Control


Programación diaria (4horas, de 17 a 21h.)




1ª sesión (0,30h)

Introducción profesor





2ª sesión (1:20h)

Activides aplicadas con grupos reducidos.



Descanso

20’

3ª sesión (1h)

Análisis videos y lecturas (trabajo en grupo)



4ª sesión (0:40h)

Conclusiones y

Autoevaluación (Elaboración ítems en grupo)


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Iniciación curso:
1. Presentación (nombre, correo, despacho HC1207DD y tutorías)
2. Programa: horario, contenidos, metodología (tareas pres. y no pres.) y evaluación.
3. Explorar expectativas sobre el curso
4. Uso del aula virtual

TEMARIO
Tema 1: La transición adolescente y la educación

Tema 2: El desarrollo cognitivo del adolescente

Tema 3: La personalidad del adolescente y su desarrollo social y moral.

Tema 4: ¿Qué tipo de alumno queremos formar en el siglo XXI?

Tema 5: La enseñanza y el aprendizaje en la situación educativa.

Tema 6: Variables psicológicas del profesor/a y su rol docente.

Tema 7: Variables psicológicas de alumno relacionadas con el aprendizaje escolar.



Tema 1. La transición adolescente y la educación
Objetivos
- Que los alumnos conozcan las características principales de la adolescencia como periodo evolutivo.

- Que los alumnos comprendan la relación y aplicabilidad de los conocimientos adquiridos respecto a la práctica docente en la etapa de secundaria.

- Fomentar en el alumnado valores y actitudes favorables a un desarrollo pleno e integral de los individuos en los distintos contextos sociales y educativos.

Contenidos
1. Clarificación de conceptos

2. Teorías sobre la adolescencia

3. La pubertad.

4. La adolescencia

5. Situaciones de riesgo y educación

6. Intervención psicoeducativa



Transparencias

Actividades presenciales y no presenciales

Referencias bibliográficas

Anexos


ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE PRESENCIALES
Actividad-1: Lectura diapositivas
Tras hacer una lectura individual de las diapositivas, el grupo se reúne para responder a las siguientes preguntas (el secretario tomará nota):

a) ¿De que tratan? Haz un breve resumen del contenido

b) ¿Qué ideas o aspectos destacarías?

c) Dudas y preguntas surgidas


Finalmente siguiendo la técnica de la “bola de nieve” las respuestas se completaran con las aportaciones de todos los grupos.
Metodología piramidal
Actividad-2: Lectura de textos (ver anexos)
a) Lectura y análisis de un texto de Aristóteles y otro de Rousseau (El Emilio) sobre las características de los jóvenes y adolescentes. ¿Realiza una valoración crítica del contenido de los textos?, ¿Qué ideas clave destacarías en la caracterización ofrecida por los autores? ¿Crees que sus puntos de vista aún siguen actuales?, ¿En que aspectos?. Razona las respuestas.
Metodología piramidal
Actividad-3: Cuestiones básicas sobre la adolescencia
a) Planteamiento de las preguntas: ¿Cuándo empieza y cuando acaba la adolescencia? ¿Cómo definirías a esta etapa?. Nombra las 3 características principales que a tu juicio definen la forma de ser de los adolescentes. Razona tus respuestas.
Metodología: Debate en grupo pequeño y puesta en común en el grupo-clase
Actividad- 4: Visionado de vídeos
Visualiza el/los vídeo/s presentados por el profesor y realiza las actividades siguientes:

a) Elaboración de una síntesis del contenido del vídeo.

b) Indica los aspectos que destacarías o que te han llamado la atención

c) Señala las dudas surgidas o aspectos que no has entendido.


Metodología: Síntesis en pequeño grupo y puesta en común en el grupo-clase.
Actividad-5: Análisis datos investigación
Analiza los datos obtenidos en una investigación longitudinal sobre los adolescentes, que te presentamos con diapositivas al final de la presentación. Reflexiona sobre ellos y escribe las conclusiones alcanzadas.
Metodología: Síntesis en pequeño grupo y puesta en común en el grupo-clase.
Actividad-6: Autoevaluación
Terminado el tema se redactarán preguntas objetivas de alternativa múltiple de 3 opciones. Cada grupo redactará 3 items (más uno de reserva), se expondrán en voz alta y se contestarán. Al finalizar el secretario entregará una copia de las preguntas al profesor.


ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE NO PRESENCIALES
Actividad de aprendizaje no presencial nº 1
Instrucciones:

1) Cada alumno tendrá que pasar un cuestionario a 4 sujetos en edad adolescente: 2 de ellos (chico y chica) de edades comprendidas entre los 13-15 años y los otros 2 (chico y chica) de edades comprendidas entre los 16-18 años.


2) Los cuestionarios serán anónimos (no se identificará personalmente a los sujetos) aunque se recogerán obligatoriamente una serie de datos personales (edad, sexo, estudios, etc.).
3) Una vez pasados los cuestionarios, los alumnos tendrán que realizar un trabajo consistente en:

a) Presentación conjunta de los resultados de los 4 sujetos en una tabla donde aparezcan en columnas los ítems relativos a los datos personales, y a continuación los ítems de las preguntas del cuestionario en forma numérica (según el número identificativo de cada ítem que aparece en el cuestionario). En las filas se apuntarán los resultados para cada ítem de los señalados anteriormente. Las respuestas al cuestionario se expresarán también en forma numérica según el código de cada opción de respuesta tal como aparece en el cuestionario.



b) Realización de un comentario crítico de los resultados obtenidos en función de los contenidos generales del curso (capítulos sobre Desarrollo Adolescente y sesiones presenciales relacionadas), haciendo especial referencia a las posibles diferencias en las respuestas en función de la edad y el sexo de los sujetos entrevistados.
Anexo-1

Las características de los jóvenes según Aristóteles
De Aristóteles, Retórica, libro II, capítulo 12. Tomado de Delval, J. (1996). El desarrollo humano. Siglo XXI, Madrid.
Los jóvenes son de por carácter concupiscentes y decididos a hacer cuanto puedan apetecer. Y en cuanto a los apetitos corporales son, sobre todo, seguidores de los placeres del amor e incontinentes en ellos. También son fácilmente variables y enseguida se cansan de sus placeres, y los apetecen con violencia, pero también se calman rápidamente; sus caprichos son violentos, pero no grandes, como, por ejemplo, el hambre y la sed en los que están enfermos. También son los jóvenes apasionados y de genio vivo y capaces de dejarse llevar por sus impulsos. Y son dominados por la ira, ya que por punto de honra no aguantan ser despreciados, antes se enojan si se creen objeto de injusticia. Y aman el prestigio, pero más aún el vencer, porque la juventud tiene apetito de excelencia, y la victoria es una superación de algo. Y son más estas cosas que no codiciosos, y son menos avariciosos porque aún no han experimentado la indigencia [...].

Y no son malintencionados, sino ingenuos, porque todavía no han sido testigos de muchas maldades. Y son crédulos, porque todavía no han sido engañados en muchas cosas. Y están llenos de esperanza, porque, de manera semejante a los alcohólicos, los jóvenes están calientes por la naturaleza y al mismo tiempo porque aún no han sufrido desengaños en muchas cosas. Y así viven la mayoría de las cosas con la esperanza; porque la esperanza mira a lo que es futuro, mientras que el recuerdo mira al pasado, y para los jóvenes lo futuro es mucho y lo pretérito, breve; ya que el primer día de nada puede acordarse y, en cambio, pueden esperarlo todo. Y son fáciles de engañar, por lo dicho, porque esperan fácilmente. Y son bastante animosos, porque están llenos de decisión y de esperanza, de lo cual lo uno les hace no temer y lo otro les hace ser audaces, porque ninguno teme cuando está enojado y el esperar algún bien es algo que inspira resolución. También son vergonzosos, porque aún no sospechan la existencia de otros bienes, antes han sido educados solamente por la ley de lo convencional. Y son magnánimos, porque aún no han sido humillados por la vida, antes son inexpertos en las cosas necesarias, y la magnanimidad consiste en estimarse, y eso es propio del que tiene esperanza.

Y prefieren realizar las cosas que son hermosas que las que son convenientes, porque viven más según su manera de ser que según la razón, y la razón calculadora se nutre de lo conveniente; la virtud, en cambio, de lo bello. Y son más amantes de los amigos y compañeros que los de otras edades, porque gozan con la convivencia y porque todavía no juzgan nada de cara a la utilidad y el lucro, y así tampoco a los amigos.

Y en todas estas cosas pecan por exceso y por la violencia contra el dicho de Quilón, ya que todo lo hacen por exceso: aman demasiado y odian demasiado, y todo lo demás de semejante manera. Y cometen las injusticias por insolencia, pero no por maldad.

Y son compasivos, por suponer a todos virtuosos y mejores, ya que miden a los que están cerca de ellos según su propia falta de maldad, de manera que suponen que éstos padecen cosas inmerecidas. También son amantes de la risa, y por eso también son propensos a la burla, porque la mofa es una insolencia educada.

Así pues, tal es el carácter de los jóvenes.
Anexo-2

EL EMILIO DE ROUSSEAU (Resumen)
En el año 1762 un editor de Amsterdam y otro de París publican cuatro volúmenes con el título de Emile ou de l'éducation del autor Jean-Jacques Rousseau. “El Emilio” trata de un alumno imaginario, Emilio, que el autor elige y que le acompaña desde su infancia hasta que contrae matrimonio, viviendo junto a él todas las etapas y vicisitudes de su educación. Resulta no un tratado sistemático de Pedagogía, sino una narración que nos hace vivir de cerca el proceso de formación de Emilio, interrumpida en más de una ocasión por largos discursos, farragosos unas veces y llenos de vibración y de profundas intuiciones otras. Es una singular mezcla de tratado y de novela.

El hecho dio lugar a vivas reacciones, de muy diverso signo. La condena del Arzobispo de París no tardó en llegar, tampoco la del Parlamento de esa misma ciudad y, nueve días después, la del Consejo de Ginebra, que proscribieron y mandaron quemar el libro.

El Emilio está dividido en cinco libros. El primero trata principalmente del período de lactancia. El segundo de la edad infantil, hasta los 12 años, etapa de la vida que debe dedicarse a la educación de los sentidos. El tercero se ocupa del período comprendido entre los 12 y los 15 años, para Rousseau una segunda infancia anterior al comienzo de la pubertad, que se dedicará a la instrucción al afinamiento de la capacidad de juzgar y a la adquisición del sentido de lo útil. A partir de los 15 años comienza la adolescencia —estudiada en el libro cuarto—, edad de la educación moral y religiosa, de la educación del corazón y del sentido social. Destaca una sección, la profesión de fe del vicario de Saboya, que contiene las ideas religiosas de Rousseau. El quinto libro estudia brevemente la educación de la mujer, Sofía, a la que Emilio conocerá y con la que contraerá matrimonio.

Con el Emilio Rousseau quiere contraponer al hombre de la sociedad de su tiempo el hombre natural, el verdadero hombre. Su intención no se limita a ensayar un nuevo método educativo, pretende renovar al género humano, educar a la nueva humanidad, libre de las opiniones y de los prejuicios que corrompen una naturaleza salida de las manos de Dios como bien sin mezcla de mal. A pesar de sus defectos, el Emilio ha ejercido un poderoso influjo sobre el pensamiento pedagógico de los dos últimos siglos. Su influencia sobre Pestalozzi, Froebel, Herbart, Decroly, Montesori, etc. es una prueba más que suficiente.



Es célebre el pasaje inicial del Emilio: “todo lo que procede del Autor de las cosas es bueno, pero todo degenera en las manos del hombre, el cual, en efecto, fuerza a una tierra a nutrirse con el producto de otra, a un árbol a llevar los frutos de otro, y mezcla y confunde los climas, los elementos, las estaciones, y mutila al perro, al caballo, a su esclavo. Todo lo invierte, todo lo desfigura por amor de la deformidad y de lo monstruoso, ninguna cosa la quiere según su naturaleza, incluido el hombre, al cual educa para sí como a un caballo de equitación y lo adorna a su modo como a un árbol de su jardín” (I, 17). En relación al hombre, tiene Rousseau como “máxima incontestable que los primeros movimientos de la naturaleza son siempre rectos. No existe ninguna perversidad original en el corazón humano” (II, 64).

Naturaleza viene de nacer. Nacemos como seres dotados de sensibilidad, y por eso establecemos relaciones con los objetos externos, relaciones sometidas a un gradual proceso de maduración: desde el simple sentimiento de placer o dolor pasamos a estimar la conveniencia o disconveniencia de las cosas en relación a nosotros, siendo capaces por último de emitir un juicio sobre ellas en función de una idea de felicidad y de perfección (cfr. I, 18). Tenemos así un conjunto de disposiciones espontáneas hacia las cosas, que se amplían y maduran como el individuo mismo. Estas disposiciones espontáneas, antes de ser alteradas por las costumbres y opiniones humanas, constituyen lo que Rousseau llama naturaleza (cfr. I, 18).

La naturaleza es buena, el mal procede de la acción que el hombre ejerce contra ella. Las tendencias naturales pueden degenerar, y el amor de sí puede convertirse en amor propio egoísta. Pero esta depravación no encuentra su origen en la naturaleza, lo tiene en las opiniones y prejuicios humanos. Queda así delineada la oposición entre naturaleza y cultura tan característica del pensamiento de Rousseau.

Del principio explicado se desprende un ideal educativo: el ideal de la educación natural. “Todo lo que no poseemos por nacimiento y de lo cual tendremos necesidad cuando seamos mayores nos lo proporciona la educación. Esta nos viene o de la naturaleza, o de los hombres, o de las cosas. El desarrollo interior de nuestras facultades y órganos es la educación de la naturaleza; el uso que aprendemos a hacer de ellos es la educación de los hombres; la adquisición de la experiencia de los objetos que nos son propios es la educación de las cosas” (I, 18) Como la naturaleza es buena y origen de todo bien, el ideal educativo consiste en tomar su desarrollo inmanente como supremo criterio pedagógico, adecuando a él la educación de las cosas y la de los hombres.

Seguir la naturaleza, adecuarse a ella, respetar sus estadios evolutivos sin pretender anticiparlos; no introducir en ella lo que le es ajeno ni lo que, sin serle ajeno, es todavía prematuro; no enseñar lo que en un momento dado no responde a un interés vivo: éstas son las reglas de la actividad educativa. Se trata, pues, de proteger, potenciar y enriquecer la espontaneidad natural. Todo acto del educador o de la sociedad que pueda desviar, violentar, acelerar o retorcer la maduración natural de la actividad espontánea debe evitarse y condenarse sin contemplaciones.

Los primeros 12 años de la vida de Emilio se dedican a una educación que podríamos denominar instrumental: enseñarle a valerse de los sentidos que utilizará durante toda la vida como los mejores instrumentos a su servicio.

No ha llegado aún el momento de las lecciones verbales. No se le debe enseñar geografía ni historia, ni hacerle leer fábulas, pues no entenderá ni la moraleja de éstas ni las razones de los acontecimientos históricos. Tampoco se le enseñarán lenguas, y se evitará en general el aprendizaje memorístico.

Aprender a leer y a escribir es necesario, pero no conviene apresurarse. La lectura es el flagelo de la infancia, porque se impone su ejercicio sin hacer sentir su necesidad. A Emilio se le hará llegar una invitación escrita para una fiesta o para una excursión en barca. Cuando encuentre a alguien que se la lea, será demasiado tarde, la ocasión habrá pasado. ¡Si lo hubiera podido leer por mí mismo! Así surgirá el interés inmediato, que es el mejor amigo del aprendizaje. “Yo estoy seguro de que Emilio aprenderá a leer y escribir perfectamente antes de los 10 años, precisamente porque me importará muy poco que lo haga antes de los 15. Preferiría que jamás llegase a leer, antes de que adquiera tal conocimiento a costa de todo lo que puede hacérselo útil”

El período estudiado en el libro III se extiende entre los 12 y los 15 años. Dice Rousseau que el tercer estado de la vida del niño es una edad “que se aproxima a la adolescencia sin ser todavía la de la pubertad” (III, 128). Etapa preciosa y breve, se ha de aprovechar muy bien. Es un momento de fuerza—las energías del cuerpo y del alma exceden las necesidades y los deseos—, una coyuntura favorable que desaparecerá con el inicio de la pubertad en el período siguiente. Se dedicará a la instrucción: exploración del ambiente natural con un método activo, adquisición del sentido de lo útil, iniciación en trabajo y en las relaciones sociales que éste lleva consigo, y afinamiento de la capacidad de juzgar.

Entre las muchas cosas que se podrían enseñar a Emilio durante este período, se elegirán aquéllas cuya utilidad inmediata pueda entender y que no superen su capacidad: aún no puede comprender las relaciones morales—el sentido de lo bueno y de lo justo—, pero sí tiene ya el sentido de lo útil.

La primera tarea que realizará Emilio en esta etapa de la segunda infancia es la exploración del ambiente natural, pero siempre por un método activo: aprender haciendo. ¡Fuera los libros y las lecciones! “Yo odio los libros, porque enseñan a hablar de lo que no se sabe” (III, 145). “Ningún otro libro que el mundo, ninguna otra instrucción que los hechos. El muchacho que lee no piensa, no hace más que leer: y no se instruye porque no aprende más que palabras” (III, 130).

En cuanto a l trabajo y la sociedad, Emilio en esta etapa debe conocer las artes industriales, en las que diversos sujetos se dividen el trabajo. Se introducirá de esta manera en el mundo de las relaciones sociales, pero no todavía en su aspecto moral.

Hace años Emilio tenía sólo sensaciones, en la segunda infancia tiene ideas; antes sentía, ahora juzga, compara las sensaciones, establece relaciones. “Las ideas simples no son más que sensaciones comparadas” (III, 162). En la sensación el sujeto es pasivo; en el juicio es activo, y con la actividad aparece la posibilidad del error.Lo mejor sería no tener que juzgar. Pero como eso no es posible, enseñemos a Emilio a juzgar bien.

Termina el libro III con un retrato de Emilio a los 15 años que se ha hecho célebre con el paso del tiempo, lo reproduciremos casi por entero “Emilio tiene pocos conocimientos, pero los que tiene son verdaderamente suyos, porque no sabe nada a medias. Entre el pequeño número de cosas que sabe y sabe bien, la más importante es que existen muchas que él ignora y que un día llegará a saber, muchas otras que los hombres saben pero que él no sabrá en toda la vida, y una infinitud de cosas que ningún hombre sabrá jamás”.

Alrededor de los 15 años entra Emilio en la adolescencia, época de notables cambios fisiológicos y morales. Con la pubertad se despiertan las pasiones y la voz de la conciencia, ha llegado el momento de la educación moral y religiosa, y se comenzará a pensar en la formación de una futura familia.

Después de los primeros 15 años de calma diversos signos anuncian la tempestad. La inquietud de las pasiones, los cambios de humor y la agitación del espíritu ofrecen resistencia a la disciplina aceptada hasta ahora pacíficamente. Se altera la fisonomía, se puebla la barba, cambia la voz. Por los ojos, antes inexpresivos, asoma al exterior el encendimiento del alma. Se mira al suelo, el rostro se enrojece, se acelera el pulso: irritación y ternura se suceden sin descanso. La cercanía de una mujer produce ahora un nuevo estado de turbación y timidez. “Este es el segundo nacimiento de que he hablado. A partir de aquí el hombre comienza a entrar verdaderamente en la vida, y nada de lo humano le será jamás extraño. Hasta este momento vuestros cuidados no eran sino juego de niños, ahora adquieren verdadera importancia” (IV, 168). Un segundo nacimiento; a Rousseau no se le escapa la importancia del período evolutivo que conocemos con el nombre de pubertad.

El único medio para conservar la inocencia de los niños es que los que les rodean la respeten y la amen. Si falta esa condición, todo disimulo y cuidado será inútil; bastará un gesto o una sonrisa para que adviertan que se les está escondiendo algo. Si preguntan, se les responderá con brevedad y decisión, sin titubeos y sin embarazos. Las respuestas han de ser siempre verdaderas, pero acomodadas a la edad y situación de quien pregunta. Llegará un momento en que preguntarán por el origen de la vida. No se les debe imponer silencio, ni hacerles pensar que se trata de un secreto de las personas casadas.

El criterio general es siempre el mismo: respetar el curso natural de las cosas y, en este caso concreto, lo que Rousseau llama la ignorancia de la naturaleza. Llegará un momento en que los sentidos encenderán forzosamente a la imaginación, pero hasta entonces se ha de evitar que, por influjo de la educación de los hombres, la imaginación excite innecesariamente los sentidos y provoque un desarrollo precoz del instinto.

Tarde o temprano llegará el momento de afrontar la educación moral, que para Rousseau consiste en buena parte en la educación de las pasiones. El origen y el principio natural de todas las pasiones es el amor de sí. Esta es la pasión primitiva y siempre presente, de la que las demás son modificaciones. Del amor de sí surge la benevolencia hacia los que le rodean, por la asistencia que de ellos recibe. Con el paso del tiempo y el ampliarse de las relaciones con los demás aparecen las comparaciones y preferencias, y a la preferencia por alguien va unido el deseo de ser preferido por él. Nace el amor propio, y con él el odio, la venganza, el engaño.

El pensamiento de Rousseau se hace a veces difícil y paradójico. Si las pasiones malas no vienen de la naturaleza, ¿de dónde vienen? De la sociedad. Pero si los hombres son buenos, ¿cómo sus relaciones mutuas los hacen malos? ¿Por qué aparecen pasiones torcidas en Emilio, que ha sido educado fuera de la sociedad? Rousseau da un giro a la cuestión, advirtiendo que Emilio deberá conocerlas de algún modo para prepararse a la vida en sociedad.

El libro V consta de dos secciones: la primera lleva el título de “Sofía o la mujer”; la segunda, “Acerca de los viajes”. 1. La educación de la mujer.

Rousseau comienza este último libro tratando la educación femenina, explicando las diferencias de diversos tipos existentes entre el hombre y la mujer. Estas diferencias, tanto físicas como de carácter y temperamento, hacen que la educación de la mujer deba ser diversa a la del varón. Se tendrá en cuenta en su educación que las mujeres no sólo han de ser fieles, sino que además han de parecerlo, ante su marido, ante los vecinos y ante todos. Han de ser modestas, reservadas, atentas, y han de manifestar la propia virtud ante los ojos de los demás no menos que ante los de la propia conciencia Entre los deberes de la mujer está el de cuidar las apariencias: el honor y la reputación no son para ellas menos indispensables que la castidad. “De estos principios se deriva, con la diferencia moral de los sexos, un nuevo motivo de deberes y de conveniencia, que prescribe especialmente a las mujeres una escrupulosa atención sobre la conducta, las maneras y el porte propio. Sostener vagamente que los dos sexos son iguales y que sus deberes son los mismos es perderse en vanas declamaciones” (V, 297). ¿Quiere decir Rousseau que los varones están menos obligados a la fidelidad?.

Sofía es la esposa que el preceptor ha elegido para su alumno, y al igual que Emilio, representa a la mujer ideal, a la mujer de la naturaleza.




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