Violencia en la relación de noviazgo en estudiantes cochabambinos



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VIOLENCIA EN LA RELACIÓN DE NOVIAZGO EN ESTUDIANTES COCHABAMBINOS

Responsable de la investigación: Mgr. Marisol Calvi Barrón – Bolivia

Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba y Consultora “Calvimar”

Resumen

El estudio de la violencia en las relaciones de noviazgo es importante, porque, se ha encontrado que las agresiones físicas, psicológicas y otro tipo de violencia supone una probabilidad de que esas agresiones se repitan durante la convivencia y el matrimonio. El presente estudio tomo como población muestra a 140 estudiantes de 5to y 6to de secundaria, de los cuales (55%) son mujeres y (45%) varones, que pertenecen a unidades educativas fiscales y privadas de la ciudad de Cochabamba (Bolivia), cuyas edades oscilan entre 16 a 20 años de edad. Los resultados nos muestran que el 29% de las mujeres encuestadas, se reconoce víctima de violencia física, el 15 % de violencia sexual y el 26% violencia psicológica.

Y respecto, a los índices que registraron los varones ellos también, dicen ser víctimas de violencia psicológica del 0% al 7%, violencia física 1%.

Palabras clave: Violencia, noviazgo, género, cochabambinos (bolivianos), jóvenes

Introducción

Violencia en la relación de noviazgo en estudiantes cochabambinos, es un estudio diagnostico que ha sido ejecutado en el marco de los “Servicios profesionales de prevención de la violencia en el enamoramiento y noviazgo”, contrato 263/13 suscrito entre el Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba, y la consultora “Calvimar” de octubre del 2013 a junio del 2014.

Este proyecto, viene desarrollándose desde el 2010 por los Servicios Legales Integrales Municipales (SLIM), Dirección de Genero Generacional del Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba, con la finalidad de cimentar las bases para la igualdad real y efectiva a través de la educación como el mejor medio para impulsar el proceso de transformación social. Teniendo como alcances principales realizar capacitación a estudiantes de 3ro a 6to de secundaria de unidades educativas, institutos de educación, universitarios y becarios de las Casas la Juventud del G.AM.C. en las seis comunas: Adela Zamudio, Molle, Tunari, Valle Hermoso, Itocta y Alejo Calatayud, a través de talleres vivenciales participativos con dinámicas de grupos y socio dramas sobre sobre el derecho a la no violencia en el enamoramiento y noviazgo. Y promover la organización y conformación de grupos de reflexión y crecimiento personal para adolescentes mujeres y varones que se encuentren inmersos en relaciones afectivas violentas. Asimismo, sensibilizar y formar a maestros/as de las instancias donde se desarrollaran los talleres, a fin de que los mismos se constituyan en orientadores de los/las adolescentes realizando prevención y apoyo cuando detecten casos de violencia.

La vigente legislación nacional1, expone la necesidad de trabajar en el tema de prevención de la violencia, siendo imperante investigar para prevenir partir de un conocimiento de la población de referencia de las actuaciones preventivas respecto a las cogniciones, creencias y valoraciones que se mantienen frente a las desigualdades entre mujeres y hombres y frente a la violencia de género, constituye un pilar fundamental para la eficacia y eficiencia de dichas intervenciones. Llevar a cabo investigaciones y estudios que tengan por objeto el análisis de las situaciones de violencia de género y de los factores que la ocasionan y perpetúan. En este entendido, el presente estudio se llevó a cabo con el objetivo de conocer la situación actual de los estudiantes cochabambinos, en la etapa del enamoramiento/noviazgo y los factores de riesgo.



Marco Teórico conceptual

Violencia en el noviazgo y tipos de violencia de género

“La violencia es todo acto que tiene como fin controlar, someter o devaluar a otra persona”. Hay muchas formas de ejercer la violencia, entre ellas están: golpearla, decirle palabras que la ofendan, humillarla delante de otros, no hacerle caso cuando habla, entre otras cosas más. Todas las personas, mujeres y hombres, niñas, niños, ancianos, ancianas, adultas y jóvenes podemos ser objeto de violencia. Sin embargo, hay diferencias importantes dependiendo de circunstancias como la edad o el sexo.

La violencia es mucho más común de lo que pudiera pensarse, pero no nos damos cuenta de ello porque muchas veces ha sido parte de las cosas con las que hemos crecido desde niños y que hemos visto como “normales” en nuestra sociedad. Por ejemplo, cuántas veces no hemos escuchado cosas como: “la letra con sangre entra”, “quien te pega... te quiere bien”, “es mejor un buen golpe a tiempo”. 2

Violencia de género

En este texto entenderemos la violencia de género como: “cualquier daño a otra persona perpetrado contra su voluntad, que tiene un impacto negativo sobre su salud física o psicológica, sobre su desarrollo y sobre su identidad, y que resulta de las desigualdades de poder (es decir, de género) que explotan las distinciones entre hombres y mujeres, en los hombres y en las mujeres, contra las mujeres y las niñas; la violencia de género las afecta principalmente a ellas en todas las culturas.” (Castro y Casique, 2010)

Para entender como es la dinámica de la violencia en el noviazgo, coincidimos con la exigencia, señalada por Castro y Casique (2010), de asumir un marco de análisis que permita, a partir del enfoque de género, explicar por qué y cómo es que la violencia se vive, afecta y tiene consecuencias muy distintas para las mujeres y para los hombres, además de poder precisar los sentidos de la violencia.

Al incorporar los aspectos contextuales como marco de referencia, donde “…el contexto de desigualdad estructural entre hombres y mujeres que hace que la violencia signifique cosas muy diferentes para ambos: los hombres aprenden que con la violencia pueden someter y restablecer su jerarquía; las mujeres saben que con su violencia no pueden cambiar ese orden mayormente y, en cambio, saben que con la violencia que sufren pueden ser sometidas y puestas en su lugar”, es posible comprender por qué la violencia que sufren algunos hombres jóvenes en el noviazgo muy pocas veces puede considerarse como violencia de género, a diferencia de la violencia que sufren las mujeres jóvenes, donde el género es el principal factor de riesgo para sufrir violencia; es decir, se requiere el análisis cuidadoso con los lentes de género para poder construir un entendimiento que explique el hecho de que la violencia que informan mujeres y hombres en estudios recientes3,



Factores de riesgo y de protección que originan la violencia de género

Aunque el resultado final de la conducta violenta es fruto de la combinación de diversos factores tanto socio-culturales como individuales y circunstanciales, la violencia, por razón de género, tiene su origen en la desigualdad de poder entre hombres y mujeres debida al sexismo. La mayoría de los modelos explicativos que se emplean en la actualidad son multicausales, y coinciden en destacar esta convergencia de factores específicos en el marco general de la desigualdad sexista entre hombres y mujeres.

Por todo ello, los principales factores de riesgo y protección socioculturales. De los diferentes modelos explicativos de la violencia de género, tanto el relativo al abordaje epidemiológico clásico del modelo de “factores de riesgo protección” centrados en el agresor o en la víctima, como, el correspondiente a la visión de la epidemiología social del modelo ecológico de factores asociados (Heise, 2003), proporcionan un marco de referencia amplio y oportuno a la investigación por cuanto identifican los múltiples factores que interactúan y que pueden, bien favorecer la violencia, o bien proteger frente a ella.

Modelo Ecológico

Se partió del modelo ecológico para el análisis teórico, siendo que su principal utilidad estriba en que ayuda a distinguir entre los innumerables factores que influyen en la violencia, al tiempo que proporciona un marco para comprender cómo interactúan. El modelo permite analizar los factores que influyen en el comportamiento (o que aumentan el riesgo de cometer o padecer actos violentos) clasificándolos en cuatro niveles: 1er nivel se identifican los factores biológicos y de la historia personal que influyen en el comportamiento de los individuos y aumentan sus probabilidades de convertirse en víctimas o perpetradores de actos violentos. 2do nivel se abordan las relaciones más cercanas, como las mantenidas con la familia, los amigos, las parejas y los compañeros, y se investiga cómo aumentan éstas el riesgo de sufrir o perpetrar actos violentos. 3er nivel se exploran los contextos comunitarios en los que se desarrollan las relaciones sociales, como las escuelas, los lugares de trabajo y el vecindario, y se intenta identificar las características de estos ámbitos que aumentan el riesgo de actos violentos. El 4to nivel se interesa por los factores de carácter general relativos a la estructura de la sociedad que contribuyen a crear un clima en el que se alienta o se inhibe la violencia, como la posibilidad de conseguir armas y las normas sociales y culturales.



Metodología

Población Muestra

La población muestra del presente estudio, lo constituyen 140 estudiantes de 5to y 6to de secundaria, de los cuales (55%) son mujeres y (45%) varones. Los estudiantes de 5to y 6to de secundaria pertenecen a unidades educativas fiscales (80%) y privadas (20%) en las seis comunas: Adela Zamudio, Molle, Tunari, Valle Hermoso, Itocta y Alejo Calatayud del municipio de Cochabamba4, cuyas edades oscilan entre 16 a 20 años de edad. El requisito de inclusión fue tener, al momento de aplicar el cuestionario, una relación de noviazgo de mínimo un mes de duración.



Técnicas e Instrumentos de recolección de datos

En primera instancia, se realizó, grupos focales con la población muestra y los grupos de reflexión conformados5, con el fin de analizar y validar las preguntas del cuestionario y recoger testimonios de vida. Posteriormente, se aplicó dos cuestionarios A y B6, ambos cuestionarios con 13 preguntas cerradas. El cuestionario A, para identificar a víctimas y el cuestionario B para agresores.



Muestreo y procedimiento

Se tomó en cuenta el muestreo intencional7, donde los elementos son escogidos con base en criterios o juicios preestablecidos por el investigador. Por ejemplo, en este estudio se establecieron como criterios de selección de la muestra los siguientes: que los estudiantes pertenezcan al 5to y 6to de secundaria y que tengan una relación de noviazgo de mínimo de 1 mes de duración. Los datos obtenidos en la recolección de la información, se analizaron mediante el paquete estadístico para las ciencias sociales SPSS.

Conclusiones

En el siglo XXI, ser mujer todavía implica un alto riesgo de sufrir discriminación y desigualdad de oportunidades a causa de la violencia ejercida durante siglos por la cultura y la estructura social, económica y política. La violencia estructural, menos visible que la violencia directa, atenta contra los derechos humanos de la mujer y es una evidente injusticia social, perdurando por falta de voluntad política cuando se consiente que la mujer quede relegada a posiciones sociales en las que no puede tener el control sobre su propia vida. Tras el reconocimiento de las violencias visibles y no visibles, hay que preguntarse a qué se deben estas para actuar sobre las causas estructurales y culturales teniendo en cuenta que, la discriminación por razón de género, comienza en la infancia y se acumula a lo largo del ciclo vital de la mujer: mujer-niña, mujer-adolescente, mujer-adulta, mujer- mayor y mujer-anciana (Martínez Román 2012).

Frente a este orden estructural, donde subyace la cultura de la violencia como parte de la civilización8. Nos encontramos, con un orden de tipo personal9 siguiendo el modelo ecológico10, donde los resultados del presente estudio, nos acercan a las personas objeto de estudio, y comprender mejor la violencia por ciclos de vida, en este caso la adolescencia y parte de la juventud, donde “las mujeres maltratadas por sus parejas manifiestan que el maltrato había comenzado durante el noviazgo (Echeburúa y de Corral, 1998; Emakunde, 2005a).

De este modo, habitualmente expresan haber sufrido conductas violentas de bajo nivel durante su noviazgo (Corral, 2006), y recuerdan incidentes a los que no dieron importancia durante esta etapa (Ibáñez, 2004), o que fueron tolerados “por amor” (Ferreira, 1992). Desde esta perspectiva, veamos los siguientes indicadores cuantitativos obtenidos:

De los resultados obtenidos, se puede colegir que existe una segmentación de las personas encuestadas, en dos grupos claramente diferenciados; a saber: mujeres que reconocen haber sido víctimas de violencia física, psicológica, sexual y mujeres que no se reconocen víctimas de dicha violencia, constituyéndose en dos percepciones opuestas, respecto, a la violencia de género. De 77 (55% del total de la muestra) mujeres encuestadas, se reconoce víctima de violencia física, el 29% y el 26% niega este hecho. Es probable que el porcentaje de mujeres víctimas sea aún mayor ya que las mujeres que no se reconocen víctimas, es porque no saben identificar los rasgos de violencia en sus parejas (por factores multicausales: entre ellos, violencia en la infancia, baja autoestima, ideal del amor romántico, la edad, etc.) por ejemplo, en los grupos focales un hombre que da un sopapo o un empujón a su pareja sin lastimarla no representa violencia física, siendo, éste un indicador de que el número de mujeres víctimas sea superior al registrado. La violencia física viene acompañada de los otros tipos de violencia: psicológica y sexual, porque si se ha dado la violencia física en las parejas se suceden las otras formas de violencia. De los índices de violencia sexual, se han obtenido que el 15% (de 55% muestra total mujeres) son mujeres las víctimas de violencia sexual y el 40% que no reconoce este hecho, la violencia sexual puede entrelazarse con la violencia psicológica, constantemente, y según los cuadros de violencia que se puedan presentar. En cuanto a la violencia psicológica esta reporta entre el 4% al 26% de aquellas que reconocen vivir violencia psicológica; y entre el 29% al 51% que no reconocen este hecho.

Aportando, a estos datos cuantitativos se pudo apreciar en la realización de los grupos focales, donde las adolescentes tuvieron una participación activa exponiendo sus ideas y sus testimonios de vida, todo lo contrario sucedió con los varones, encontramos percepciones acerca de la violencia de género, es decir, violencia física, psicológica y sexual, las participantes hablaron desde la dimensión vivencial, de hechos considerados como violentos cuando eran conductas explicitas y directas, y, no así cuando se trataban de comportamientos sutiles e indirectos, si bien ellas identificaban rasgos de violencia de manera racional, tenían dificultades para reconocer rasgos específicos de violencia en su relación de pareja. En general, la violencia en la relación de pareja es vista por las y los jóvenes como algo natural o normal, no reconocen de forma clara un noviazgo violento. Además, existe el peligro de que vivir con violencia se convierta a la postre en una forma de vida erróneamente natural y que las personas pueden acostumbrarse a ella sin percatarse de que los episodios violentos ocurran con más frecuencia y mayor intensidad.

Y respecto, a los índices que registraron los varones ellos también, dicen ser víctimas de violencia psicológica del 0% al 7%, violencia física 1%. La configuración de las cifras cambia, cuando, encontramos en el cuestionario B (para agresores) que el 10% de los varones, reconoce golpear a sus parejas en una clara violencia física, y el 35% no reconoce esta conducta. Los varones como agresores sexuales reportan el 10% y el 35% niegan este tipo de conducta violenta, como hipótesis, el número de agresores también aumentaría a causa de que tienen dificultades para reconocerse como agresores,



Los factores de riesgo, identificados en el presente estudio son:

  • Las y los estudiantes presentan un elevado grado de sexismo en su sistema de creencias (siendo especialmente vulnerables a los perversos efectos del sexismo benévolo11).

  • Presentan carencias en la calidad y cantidad de información y conocimientos sobre aspectos conceptuales básicos de la violencia de género.

  • Presenta dificultades para detectar indicadores de posibles comportamientos de abuso, porque están asociados a la violencia que vivieron o asistieron en la etapa de la infancia en sus familias (antecedentes familiares), por lo que los actos violentos son reconocidos como naturales.

  • Refleja un elevado grado de mitificación del amor, está claro que, se da una alta presencia de los factores de riesgo expuestos y una baja presencia de los factores de protección.

  • Siendo esto así, es realmente preocupante la percepción de riesgo que ellas, sobre todo, como ellos expresan en cuanto a su vulnerabilidad (de sufrir o ejercer) ante el problema de la violencia de género.

Recomendaciones

Ampliar la investigación de la violencia en el noviazgo en jóvenes, utilizar muestras más amplias y no exclusivamente de estudiantes de secundaria, sino también, universitarios.



La prevención de la violencia en mujeres jóvenes sobre todo, más efectiva será aquella que logre reducir los factores de riesgo de mayor impacto y consiga aumentar o fortalecer los factores de protección. Desarrollar factores de protección, tales como:

  • INFORMACIÓN Y CONOCIMIENTO: El hecho de que la población adolescente y joven tenga información suficiente y acertada sobre el problema de la violencia de género posee una importante fuerza preventiva.

  • PERCEPCIÓN DE ABUSO O MALTRATO: Se evidencia la necesidad de trabajar intensamente en desarrollar en los adolescentes la capacidad para percibir e identificar a tiempo situaciones de abuso o maltrato, así como sus señales, signos e indicadores en las fases iniciales de las relaciones de pareja (cuando suelen ser más sutiles por la implantación paulatina del proceso de abuso) constituye, sin lugar a duda, uno de los objetivos preventivos clave en la violencia de género. Las estrategias de coacción que se utilizan en la fase de noviazgo son, básicamente, las que se manifestarán posteriormente a lo largo de la relación, pero con formas y maneras de carácter más sutil, indirecto, encubierto y disfrazado o mezclado con muestras de afecto y sentimientos amorosos12.

De la teoría a la práctica:

  • Considerar el tema de la violencia contra la mujer por ciclos de vida y la promoción de la no violencia y el buen trato; en las políticas públicas locales, programas, planes y presupuestos y sistemas de monitoreo y evaluación, bajo principios de igualdad con enfoque trasversal de la perspectiva de género y derechos humanos. Ejemplo: apoyo y continuidad de iniciativas y medidas para corregir estereotipos sexistas y conductas discriminatorias en el ámbito escolar, familiar y comunitario.

  • Investigar para prevenir: mejorar e implementar los sistemas de recolección de información, y promover la investigación cuantitativa y cualitativa para construir evidencias sobre: a) la violencia contra la mujer por ciclos de vida, sus factores causales y consecuencias, en los ámbitos individual, relacional, comunitario y social, b) la promoción de la no violencia y el buen trato, priorizando acciones según vulnerabilidad y riesgo de la población.

  • Desarrollar competencias y capacidades de los recursos humanos, en violencia contra la mujer por ciclo de vida y promoción de no violencia y buen trato en los niveles individual, familiar, comunitario y social.

  • Acciones de sensibilización y capacitación dirigidas a profesionales, es necesario que todas estas intervenciones encaminadas a promocionar la igualdad y la erradicación de la violencia de género, dada la complejidad y especificidad de las mismas, se lleven a cabo por profesionales con una formación específica, adecuada y suficiente en esta materia, para garantizar un adecuado ejercicio profesional, optimizar los recursos públicos que gestionan y generar resultados satisfactorios.

  • Evaluación de las diferentes intervenciones, como en cualquier actividad en el ámbito educativo, proponemos no olvidar realizar evaluaciones continuas.



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1 Dando cumplimiento al Art. 15 de la C.P.E., a la Ley 1674 y la Ley 348 se desarrollará “la capacitación y promoción de derecho a la no violencia en el enamoramiento y noviazgo”, como una medida de promoción de vínculos y relaciones saludables.

2 CNEGSR. (n.d.). Los hombres jóvenes y la violencia contra las mujeres (Folleto). Consultado en: libreropaola/violencia-2.pdf

3 “Un hallazgo consistente y desconcertante para quienes se adentran en el tema, es que la prevalencia de violencia en el noviazgo entre jóvenes adolescentes y en edad universitaria es igual o comparable según sexo”. (Casique, 2010). Esto es interpretado desde algunas posturas como si la violencia en el noviazgo entre jóvenes fuese igual, equivalente o simétrica entre ambas partes y no hubiese diferencias de género o de motivos, fines y consecuencias al ejercer o sufrir la violencia. Aquí es importante señalar que no se trata de minimizar ningún tipo de violencia, finalmente el objetivo es erradicar cualquier tipo de violencia en todos los ámbitos de la vida humana, evidenciando que el enfoque de género y las herramientas metodológicas que de él emanen son importantes para poder interpretar el complejo fenómeno de la violencia.

4 Según la división del SEDUCA seria Cochabamba I y Cochabamba II.

5 Se conformaron grupos de reflexión y crecimiento personal en cumplimiento a lo establecido en el Contrato Nº 263/2013 y según lo estipulado en los términos de referencia del Documento Base de contratación (DBC) para ejecutar la prestación de los “Servicios profesionales de prevención de la violencia en el enamoramiento y noviazgo. Este contrato fue suscrito entre el gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba y la consultora “Calvimar” de octubre 2013 a junio de 2014.

6



7 Este tipo de muestreo se caracteriza por un esfuerzo deliberado de obtener muestras "representativas" mediante la inclusión en la muestra de grupos supuestamente típicos. Es muy frecuente su utilización en sondeos preelectorales de zonas que en anteriores votaciones han marcado tendencias de voto. También puede ser que el investigador seleccione directa e intencionadamente los individuos de la población.

8 Entrevista a la directora de Asongs, Lic. Elva Crespo de fecha 19/09/14: mencionaba que la violencia es de orden civilizatorio por tanto estructural.

9 “La problemática de la Violencia de Género es estructural, sí, e implica lo personal. En suma, el recrudecimiento de la infamia es estructural y personal”. (Gonzales Gallegos, 2011)

10 Uno de los enfoques que proporciona esta visión más holística es el Enfoque Ecológico para la Atención de la Violencia instituido por Heise (1998) a partir de la propuesta de Bronfenbrenner (1979). Parte del supuesto de que cada persona está inmersa, cotidianamente, en una multiplicidad de niveles relacionales –individual, familiar, comunitario y social– en los cuales se pueden producir distintas expresiones y dinámicas de violencia. El planteamiento de Heise fue asumido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2003. En él se proponen cinco niveles con los que se abordan las relaciones, condiciones y actores que influyen en el comportamiento violento de las personas y los riesgos que los incrementan.

11 Sexismo Benévolo: En la mayor parte de lo que se conoce como países desarrollados, el sexismo hostil parece haber perdido intensidad, aunque no desaparecido, al combinarse con este sexismo de tono afectivo distinto, más sutil y encubierto, cuyos componentes son: El paternalismo protector, entiende igualmente a la mujer como débil e inferior, considerando por tanto que el hombre debe protegerla y cuidar de ella. La diferenciación de género complementaria, debida a la creencia de que las mujeres poseen muchas carac- terísticas positivas que complementan a las que tienen los hombres. La intimidad heterosexual, fruto de la creencia deque un hombre está incompleto sin una mujer.Este sexismo benévolo, más dulcificado y menos estridente,puede ser más perjudicial en ocasiones que el hostil por articularse conforme a un sistema de refuerzos y castigos destinado a que el grupo subordinado sepa comportarse como tal (Peña Palacios 2011:14)

12 “los que aceptan las primeras agresiones suelen entrar en una espiral que les lleva paulatinamente hacia mayores niveles de violencia y les hace perder perspectiva sobre la situación que viven. Así, la violencia comienza haciendo una tímida aparición primero, y posteriormente se adueña de algunas relaciones durante años.” Sin embargo, la violencia en el noviazgo no predice necesariamente la violencia posterior (Corral, 2006), ya que no todas las personas que utilizan la violencia de jóvenes lo hacen de adultos en el matrimonio, ni todos los que la utilizan en el matrimonio lo hicieron antes. A pesar de ello, la violencia en las relaciones de noviazgo es un fenómeno en sí mismo (Follingstad, Bradley, Laughlin y Burke, 1999), y como tal se lleva estudiando desde hace unos 25 años, cuando Makepeace (1981) publicó el primer estudio centrado en jóvenes, donde encontró que las causas más comunes de agresión en parejas jóvenes eran los celos y desacuerdos sobre sexo o alcohol.

Posteriormente, Straus y col. (1996) realizaron un estudio que probablemente constituya una de las referencias más importantes en cuanto a violencia en las relaciones de noviazgo entre estudiantes se refiere, encontrando tasas de agresión bastante altas en ambos sexos.



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