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UNIVERSIDAD

DR. JOSE MATIAS DELGADO
FACULTAD DE JURISPRUDENCIA Y

CIENCIAS SOCIALES

“PBRO. Y DR. ISIDRO MENENDEZ”

Tesis Titulada:



LA REGULACION DE LA UNION NO MATRIMONIAL

EN LA LEGISLACION SALVADOREÑA

PRESENTADA POR:


RICARDO JAVIER PORTILLO TORUÑO

COMO REQUISITO PARA OPTAR AL TITULO DE:


LICENCIADO EN CIENCIAS JURIDICAS

MAYO 1992

SAN SALVADOR, EL SALVADOR, CENTRO AMERICA
_____________

AGRADECIMIENTO

AL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO:

POR HABER GUIADO MIS PASOS E ILUMINADO MI MENTE Y MI VIDA.


A MIS PADRES:

RODOLFO PORTILLO AYALA Y SONIA IRHAM TORUÑO DE PORTILLO. QUE CON SU ESFUERZO Y SACRIFICIO ME HAN AYUDADO A CORONAR ESTA META.


A MIS HERMANOS: MARIO ROLANDO Y SERGIO ERNESTO. POR EL APOYO FIRME QUE ME BRINDARON.
A MI ASESORA DE TESIS:

DRA. ANITA CALDERON DE BUITRAGO.

POR SUS SABIAS ENSEÑANZAS Y ORIENTACION, SIN LAS CUALES NO HUBIERA SIDO POSIBLE ESTE TRABAJO.
A MIS COMPAÑEROS:

POR EL AFECTO Y ESTIMULO QUE ME PROPORCIONARON.

Ricardo Javier Portillo Toruño.
_____________

TRIBUNAL EXAMINADOR:

PRESIDENTE: DR. FRANCISCO SALVADOR TOBAR
PRIMER VOCAL: DR. FRANCISCO RAFAEL GUERRERO
SEGUNDO VOCAL: LIC. RAUL AREVALO SILVA

_____________



I N D I C E

INTRODUCCION


CAPITULO I

ANTECEDENTE Y RESEÑA HISTORICA DE

LA UNION NO MATRIMONIAL
- La Familia y el Pueblo son la Base de la Sociedad

- El Concubinato en Roma

- El Concubinato en la Era Cristiana

- El Concubinato en España

- El Tiempo Contemporáneo

- El Salvador


CAPITULO II

ASPECTOS SOCIOLOGICOS E IDEOLOGICOS

QUE HAN GENERADO LA MODERNA DIFUSION

DE LA UNION NO MATRIMONIAL EN EL SALVADOR


Causas Generales de la Moderna Difusión de la

Unión No Matrimonial en El Salvador.


a. Causa de Orden Religioso y Moral

b. Causas de Orden Ideológico

c. Causas de Orden Económico, Social y Cultural
- Características Demográficas de Nuestra Población

- Condición Social

- Desigual Integración de la Sociedad

- Los Medios de Fortuna o de Comodidad

- La Estabilidad o Seguridad en la Situación Social.

- Práctica Religiosa


CAPITULO III

CONCEPTO Y NATURALEZA JURIDICA DE

LA UNION NO MATRIMONIAL
I. Diferentes Tipos de Uniones No Matrimoniales

II. El Problema Jurídico de la Unión No Matrimonial

III. Conceptualización de la Unión No Matrimonial

IV. Elementos que Integran la Unión No Matrimonial


a- Elemento Personal

b. Elemento Real

c. Elemento Psicológico

d. Elemento Temporal


V. Fundamentación Jurídica de la Unión No Matrimonial
- La Unión No Matrimonial como una Situación Inmoral.

- La Unión No Matrimonial como un Acto Jurídico.

- La Unión No Matrimonial como Convenio

- La Unión No Matrimonial como Contrato

- La Unión No Matrimonial como Institución

- La Unión No Matrimonial es un estado de Hecho.


CAPITULO IV

EFECTOS PROPIOS DE LA UNION NO MATRIMONIAL


- El Principio General de la Ineficiencia de la Unión No Matrimonial.

a. Vida Común

b. Fidelidad

c. Socorro y Asistencia


- Las Relaciones entre los Compañeros de Vida en Particular y los Problemas de Orden Patrimonial Planteados por la Unión No Matrimonial.
. Comunidad de Intereses entre los Convivientes

. Unión No Matrimonial Frente a Terceros


- Correcciones al Principio de la Ineficacia de la Unión No Matrimonial.

- La Potestad Concubinal

- Los Hijos Procreados en la Unión No Matrimonial

- La Situación Jurídica de los Hijos Nacidos en la Unión.

- La Acción de Investigación de la Paternidad Natural Conforme al Art. 283, ord. 5m, C.C.

- La Cesación de la Unión No Matrimonial

a. El Mutuo Disenso

b. La Ruptura Unilateral y el Abandono

c. La Muerte de Cualquiera de los Compañeros de Vida.

d. Matrimonio de los Compañeros de Vida

e. La Iniciación de una Nueva Unión
CAPITULO VI

LA POLITICA LEGISLATIVA NACIONAL FRENTE

A LA UNION NO MATRIMONIAL
- Constitución de 1983

- Código Civil

- Código Penal

- Legislación Laboral

. Ley del Seguro Social

. Ley del Instituto Nacional de Pensiones de los Empleados Públicos (INPEP).

. Ley del Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada (IPSFA).

. Ley de Inquilinato

. Ley del Impuesto sobre la Renta

. anteproyecto del Código de Familia


CAPITULO VI

CONCLUSIONES


CAPITULO VII

RECOMENDACIONES


BIBLIOGRAFIA
_____________

INTRODUCCION

El estudio que en esta oportunidad he desarrollado, ofrece un aspecto en extremo interesante al Régimen Jurídico Social atinente al derecho de familia. Hablar acerca de la Unión No Matrimonial en El Salvador, es enfrentarse ante un hecho casi por completo carente de normas jurídicas precisas y eficaces que proporcionen seguridad en el ámbito legal a las parejas que han adoptado tal estado de convivencia.


Preciso es hacer notar, que la vida del hombre es sumamente cambiante y compleja, razón esta que impulsa al Derecho a seguir muy de cerca los acontecimientos de la vida, los cuales no pueden quedarse al margen de este, máxime si están revestidos de trascendencia jurídica motivada por los distintos hechos sociales. La realidad social salvadoreña ha demostrado la notoriedad que ha alcanzado el fenómeno de las parejas no casadas, lo que, forzosamente impulsa el surgimiento de las normas legales lo suficientemente eficaces que no abandonen las pretensiones de aquellos que aún no han formalizado su situación marital.
Este vacío legal motivó en gran parte, realizar esta Tesis; además del contenido social que el tema reviste, se expone un esbozo histórico que pone de manifiesto lo remoto de este fenómeno, a un lado de la parte histórica se incluye el contexto sociológico y jurídico que se desprende del hecho planteado; lograr esta finalidad ha requerido el análisis de distintos elementos doctrinarios y técnicos, lo que facilita la comprensión del fenómeno en su complejidad.
Nuestro Derecho, con el transcurrir del tiempo ha reflejado cierto deseo de considerar dentro de su universalidad, algunos cambios motivados por la necesidad social. Sin temor a equivocarme acerca del tema que he tratado, existe una gran variedad de opiniones y criterios muy disímiles sobre si es conveniente o no tratar legislativamente lo concerniente a la unión no matrimonial; no obstante, todo trabajo de investigación debe de partir de bases objetivas, claras y precisas apartando por completo todas aquellas concepciones subjetivistas formadas en torno a lo llamativo o raro del caso.
Atendiendo el índice de uniones no matrimoniales, debemos enfrentarnos a un gran problema: ¿Qué hacer para tratar de la mejor manera posible este hecho?. Muchas parejas que viven en unión fáctica, no han pensado en reivindicar un régimen jurídico para su situación y, aunque reflejen una forma de vida similar al matrimonio, debemos aceptar que éste es una institución proyectada a futuro y con designio duradero y estable, mientras que el concubinato nace sin esa proyección y estabilidad requerida, la cual es alcanzada con el tiempo y, mientras tanto, la trascendencia jurídica que debería de dársele descansa casi en el silencio.
La unión no matrimonial en nuestro medio denota situaciones problemáticas, no solo entre la pareja sino en especial, para los hijos fruto de esa unión, situación esa que es importante que esté armonizada de manera tal, que no desampare a esos hijos en el futuro.
Para finalizar, sólo quiero hacer ver que el tema está revestido de ilustración académica, para aquellos que interesados en la problemática actual, puedan –al menos- encontrar en este trabajo un dato medianamente certero de esa realidad y así en un futuro, si desean escribir acerca del mismo, partan con una base literaria que les permita profundizar más en el fenómeno y aportar ideas valiosas que perduren en las palestras académicas. Es por ello que esta tesis básicamente trata de presentar un camino para la mejor comprensión del fenómeno, de tal suerte que en alguna medida llegue a ser una ventana nuestro Derecho en lo relativo a la unión no matrimonial.

_____________

CAPITULO I
ANTECEDENTE Y RESEÑA HISTORICA DE LA

UNION NO MATRIMONIAL



Desde tiempo atrás, los seres humanos, por la propia naturaleza de sus condicionamientos existenciales se han encontrado en la necesidad de convivencia, a la postre tan necesaria que hasta nuestros días constituye una virtud inherente a la naturaleza humana. El hombre aislado sufre y tiende a vivir en compañía porque se ve impotente para satisfacer sus múltiples necesidades.
Ya desde las épocas más antiguas encontramos diversas agrupaciones humanas de las cuales han surgido las formas gregarias más civilizadas de nuestros días.
La propagación de la especie humana ha requerido de la constitución de la familia, de ahí que la reunión de varias familias de origen común dio lugar a que se formaran las tribus; la agrupación de tribus propició el surgimiento de los clanes, éstos, a la vez, sintieron la necesidad de estrechar vínculos con otros semejantes, de tal suerte que fue así como nacieron los pueblos, naciones y estados y, agrupaciones de estados que ahora conocemos.
La Familia y el Pueblo son la Base de la Sociedad
Algunas escuelas sociológicas han supuesto que hubo una Primera Fase de horda o promiscuidad absoluta y la familia propiamente no existía, teniéndose a hombres y mujeres como una agrupación de seres humanos no determinada. Vino después una Segunda Fase, caracterizada por un régimen de matriarcado, en la cual el padre era desconocido y los hijos pertenecían a la madre. La Ultima Fase de evolución sería monógama-patriarcal, de la cual surge la familia actual.
Concluimos de estos párrafos, que, por evolución social se llegó a la familia monógama hace muchísimos siglos, respecto de la cual al paso de los años comenzaron a dictarse normas que alcanzaron notoriedad hasta el punto de convertirse en una necesidad legislar sobre ella, pues llegó a considerarse Institución Social, al igual que el matrimonio.
A pesar que el instituto jurídico del matrimonio, ha existido, existe, y seguirá existiendo parte de la población que no ha encajado dentro de los cánones legales del matrimonio para formar así una familia y, simplemente se han unido sin ninguna formalidad, procreando hijos, constituyendo un hogar; de modo que así surge lo que conocemos como unión rehecho o unión no matrimonial.
Esta forma de convivencia se introdujo en distintos pueblos y en distintas épocas, por lo que procederá a efectuar un esbozo de su peregrinaje, iniciándolo desde la Epoca Romana.
El Concubinato en Roma
Sabido es, que el concubinato en la sociedad romana estuvo introducido en forma clara y evidente; el Derecho Romano definía el concubinato como el comercio ilícito entre un hombre y una mujer (Petit, 19), esto debe entenderse como la regla general; no obstante, había casos en los cuales era reprimido con sanciones penales, tales eran: Cuando había mediado violencia o corrupción; cuando se trataba de personas casadas o de individuos que por ser parientes entre sí, no les era permitido contraer matrimonio. En todas estas situaciones, el concubinato era considerado como un stuprum, adulterio o incesto. Además, una persona no podía tener varias concubinas o concubinos; tenerlos o tenerlas significaba libertinaje y en consecuencia era sancionado por las leyes.
Por otra parte la licitud del concubinato no se tornaba en una situación digna para la mujer. Por regla general, las que aceptaban tal situación eran las libertas. A la mujer ingenua y honesta debía de tomársele como esposa, si se le quería como concubina había necesidad de atestarse este hecho por un acto formal; de no ser así, el comercio con ella hubiera sido calificado de stuprum, no obstante, esto no tenía lugar cuando ella consentía pero, perdía todo el respeto que se debía y el digno nombre de máter familias.
Sin embargo, de todo lo dicho, era tal la legitimidad del concubinato en el derecho romano, que había casos en los que era difícil distinguir si se trataba de un concubinato o de un matrimonio.
Según la legislación romana, la distinción entre ambas instituciones estribaba en: Si era una mujer adúltera domiciliada en la provincia romana y viviendo con el administrador de la provincia, había concubinato; si era ingenua y honesta y no existía una manifestación formal de concubinato, había matrimonio legítimo; si se trataba de una mujer de malas costumbres, era concubina; si había un acto dotal, era matrimonio, etc.
Pothier y Ortolan polemizaron largamente, sosteniendo el segundo que el concubinato no podía constituir matrimonio, mientras que el primero si.
Expresamente Ortolan, que se podía tomar como concubinas a las mujeres que no se hubiere podido desposar, mujeres de mala vida, actrices, mujeres sorprendidas en adulterio, y que el concubinato no producía ningún vínculo y en cualquier momento podía cesar por determinación de ambos concubinos o de uno de ellos, sin divorcio o sin acta de repudiación. Pero, podía transformarse en matrimonio siempre que no hubiere impedimentos.
Pothier, en cambio, decía que el concubinato era un verdadero matrimonio, puesto que un hombre y una mujer contrataban juntos una unión en la que tenían la intención de conservarla siempre, hasta la muerte de uno de ellos, y que podía existir alguna diferencia entre el matrimonio legítimo y esta era que el varón no tomaba a la mujer como legítima esposa sino a título de mujer y concubina. (Rodríguez Ruíz, 1952).
Como puede advertirse, en el derecho romano el concubinato, casi vino a ser una especie de matrimonio, sometido a prescripciones legales en lo que respecta a condiciones y efectos, así como lo expresa Saúl Cestau:
Otros pueblos, al igual que el romano, no obstante ser su organización totalmente diferente a este, conocieron el concubinato, así tenemos que en el pueblo hebreo, sus reyes tenían concubinas para el caso, el Rey Salomón tuvo alrededor de trescientas concubinas (1 Reyes, Cap. II), así como Israel, Roma, están los egipcios, que predicaban el concubinato como una forma normal de convivencia, de manera que para los pueblos de la antigüedad tal práctica no es extraña ni rara.
El Concubinato en la Era Cristiana
En los primeros tiempos del cristianismo, la iglesia admitió el concepto romano del concubinato, pero más tarde lo repudió y lo consideró como un comercio sexual repugnante; por lo tanto, prohibido, ya que constituía un estado continuo de fornicación. “la copula carnales fuera del matrimonio era un delito, el Concilio de Trento (1545-1563) consideró este status de grave pecado y excomulgaba a los concubinos solteros o casados que después de haber sido amonestados por tres veces, no despidieran a las concubinas y, si persistían durante un año el concubinato, “que proceda al Ordinario contra ellos severamente, según la calidad de su pecado”. Las mujeres casadas o solteras, después de amonestadas si no obedecían eran condenadas a penas graves.
En resumen, en el catolicismo se plantearon dos principios contradictorios en cuanto al concubinato. El primero, que tendía a reconocerlo, asimilándolo al matrimonio en lo que se refería a las reglas de la monogamia y de la indisolubilidad. En cuanto a este principio, el concubino que ha tenido un hijo con su concubina no puede repudiarla para casarse con otra, salvo que la concubina le hubiera sido infiel. Acorde con todo ello, observamos que el Primer Concilio de Toledo permite expresamente el concubinato al cristiano no casado, pero que a condición de que tuviera una sola mujer; y el Concilio de Orleáns asimila desde el punto de vista de la bigamia y de la entrada en las órdenes el concubinato al matrimonio.
El segundo principio tenía al concubinato como una consecuencia de malas costumbres y creado para satisfacer las necesidades que reconocía la sociedad pagana, que desde ningún punto de vista podía la Iglesia admitir.
Consolidó la tesis sostenida con este principio la relajación de las costumbres y el libertinaje que había en materia sexual, principalmente en el mundo romano anterior al emperador Justiniano. Como consecuencia de lo anterior, las Constituciones Apostólicas establecieron que “el fiel que viviera con una concubina debía abandonarla si era esclava o desposarla si era libre, porque caso contrario sería rechazado de la comunidad de los fieles”. De esta manera la iglesia católica rechazó el concubinato como contrario a la moral y las buenas costumbres y a los principios cristianos.
Cabe hacer notar que en todos los pueblos de la antigüedad se dieron uniones no matrimoniales, denominadas en un solo término, como lo es el concubinato (según lo expuesto antes, los ejemplos más conspicuos de dicha práctica estuvieron de manifiesto en el derecho romano, que casi vino a ser una especie de matrimonio sometido a estatutos legales).
El Concubinato en España
En la Nueva España, nació y creció una institución –sí así se le quiere llamar- que la realidad americana hubo de imponerse irremediablemente: El Concubinato. La mayoría de las veces este era una exteriorización del adulterio pues los españoles que generalmente no trajeron consigo a su mujeres en las primeras expediciones a América, inmediatamente se amancebaron con indias. Se presentó así al gobierno español un problema de tipo político-social cuya solución era sumamente difícil, ya que involucraba factores religiosos, raciales, sociales, etc., en relación con el derecho de familia.
Después de muchas vacilaciones parece que se optó por no querer afrontar el problema, dejándolo sin mayor trascendencia.
España, esencialmente católica, se inspiró en la doctrina de la Iglesia para legislar sobre el concubinato; sin embargo, como una demostración de respeto a las costumbres que habían venido permitiendo la barraganería. Las partidas admitieron el concubinato. La Ley Segunda, Título XIV, Partida IV, establecía que comunalmente, según las leyes seglares manda “todo home que no fuese embargado de orden, o de casamiento auer barragana sin miedo de pena temporal; solamente que non haya virgen, nin sea menor de doce años; nin tal biuda, que biua honesta, e sea buen testimonio”.
Esa misma Ley prohibía el concubinato en cierto casos, “ninguno non puede tener por barragana ninguna mujer que sea su pariente, nin su cuñada, fasta el cuarto grado según que dicho auemos, que es llamado en latín incesto. “Como se ve, según esta última cita regía, para el concubinato iguales impedimentos que para el matrimonio. Puede notarse en cierta medida, la influencia del derecho romano en cuanto a lo que la regulación del concubinato refiere, por cuanto se establecen los mismos requisitos de validez que la ley romana contemplaba.
Después del Concilio de Trento, al derecho español reinante se le aplicaron todas las disposiciones que contra el concubinato se habían acortado en dicho concilio.
Las leyes civiles, inspiradas en el derecho contenido en las partidas, reconocieron para América Indiana el régimen jurídico a que tradicionalmente había estado sujeto el concubinato. Esto es, se aceptaba por derecho consuetudinario, y la filiación que surgía de el tenía calidad de natural, siempre que el concubinato fuera notorio y público y que la concubina observara absoluta fidelidad al concubino; en una palabra, que no hubiera duda que hombre y mujer vivían cerca carnalmente; en tal forma, que si la unión hubiera sido reconocida por la Ley, habría sido un matrimonio legítimo; es decir, una unión a la cual sólo faltaba la sanción de la Ley para que fuera matrimonio. (Rodríguez Ruíz, 1952).
El Tiempo Contemporáneo
Preciso es hacer notar que el fenómeno de las parejas no casadas no es de ahora, sino que por el contrario, es de hace mucho tiempo atrás. Francia, especialmente en la época de Napoleón refleja, en alguna medida, el asentamiento del fenómeno del concubinato y es muy conocida la frase: “Les concubinis se passent de la loi, la loi se des interesse d´eux”, (Los concubinos ignoran la ley, por tanto, la ley ignora a los concubinos).
Lo anterior pone de manifiesto la existencia de parejas conviviendo como si fueran marido y mujer, con la única diferencia que no se habían sometido a la potestad de la ley, en otras palabras, no habían contraído nupcias, de tal suerte, que la forma de responder legislativamente al problema planteado era simple y llanamente ignorarlo; en cierta medida, ello era estar acorde a factores histórico-religiosos.
A medida el tiempo transcurre, la situación de las parejas no casadas tiende a agravarse; entre los años 1850 y 1880 se produjo una extraordinaria proliferación de uniones no matrimoniales, correlativamente con la afluencia a los medios urbanos y el progreso industrial. La unión libre era la práctica común entre los menores del norte y del paso de Calais, merced al influjo de factores diversos, tales como: La simplificación de las formalidades del matrimonio y la trascendencia del movimiento social y las ideas de la post-revolución (Carbonier,).
No solo Francia, en la época contemporánea ha reflejado el problema de la unión no matrimonial sino muchos países europeos al grado de trasladarse el fenómeno a los países de América.
El Salvador
Según las fuentes históricas, antes de la conquista, la familia era monogámica y patriarcal, se realizaba y mantenía, por lo general entre un hombre y una mujer y que dependía de la autoridad del padre; a la par de esto existían las prácticas poligámicas, las cuales no eran comunes, ya que para disponer de otra mujer era necesario tener los medios para sostenerla a ella y a los hijos procreados con ésta.
Las crónicas históricas relatan que la familia indígena era una institución bien constituida, con reglas definidas y respetadas por sus miembros, con costumbres y creencias totalmente enmarcadas dentro de su cultura y religión.
Al efectuarse la conquista, esto produce una profunda mutación del orden establecido, introduciéndose normas, costumbres y forma de vida de los españoles; estos, al haber llegado a esta tierra sin la compañía de su mujeres, forman familia con los indígenas sin constituir matrimonio, de esto surge el concubinato, que fue sostenido durante varios siglos. (Browning, 1975).
Al producirse, en 1821 la independencia política de España, las leyes de Indias continuaron vigentes. Es hasta 1841 que se promulga la Constitución del Estado de El Salvador, la cual hace referencia a la familia en forma tangencial. En vista de querer borrar el pasado de la conquista, en leyes posteriores se prohibía el adulterio y la mancebía, al grado de tipificarse como delitos contra la honestidad; para el caso, en el Código Penal de 1904, se tiene que tales conductas estaban sancionadas con penas de tres y dos años de prisión respectivamente; no obstante que la práctica del concubinato conocida como mancebía, estaba prohibida por ser contraria a las buenas costumbres y a la sociedad; la Constitución de 1983 reconoce el matrimonio de hecho (unión estable de un varón y una mujer); con esto el concubinato cobre una nueva etapa, de la cual, pasa de sancionado y prohibido al reconocimiento del mismo.
Actualmente El Salvador, al igual que muchos otros países latinoamericanos, se han visto sumergidos dentro del fenómeno de la unión no matrimonial. El paso del tiempo y la imitación de prácticas y costumbres han dado arraigo a esta en El Salvador, independientemente de otras causas de origen distinto que lo producen y que mencionaremos en el apartado siguiente, lo cual, en ninguna medida ha preocupado al legislador respecto de la actitud que debe de asumir a este hecho gestado en nuestra historia.

CAPITULO II


ASPECTOS SOCIOLOGICOS E IDEOLOGICOS QUE HAN GENERADO LA

MODERNA DIFUSION DE LA UNION NO MATRIMONIAL EN EL SALVADOR



En este Capítulo se presentan algunos aspectos de tipos sociológicos e ideológicos que han influido en la difusión y establecimiento de la unión no matrimonial; mediante ello, se pretende inculcar en principio, una reflexión, para así arribar a la consecuente formación de criterios que deben de tomarse en consideración, los cuales, junto a otros elementos nos conduzcan a la formulación de normas acerca del tema en estudio, de manera que así podamos recoger la realidad mediante nuestras contundentes, con la finalidad de tener ideas valorativas acerca de la conveniencia en promover la modificación o sustitución de esa realidad.
Cabe advertir, que este Capítulo no representa un estudio exhaustivo y profundo de las características sociales en que se envuelve la unión no matrimonial en nuestro país. Esto se debe a diversos factores que dentro de ellos podemos mencionar la carencia de datos estadísticos actualizados y precisos en determinadas áreas de nuestro territorio; la no existencia de información sobre ciertos aspectos considerados importantes, debido a que la obtención de aquellos no fue posible por diversas razones.
Habida cuenta de lo anterior, procederemos ahora a introducirnos en materia.
Sabido es que la unión no matrimonial es un fenómeno sociológico: En sentido amplio cabe afirmar que el estudio del tema en comento, pertenece a la Sociología del Derecho Familiar, tal y como lo sostiene Savatier (Sociología y Derecho de Familia, 1959), de ahí que este sea susceptible de observación, al igual que todos los fenómenos sociales.
La sociología jurídica contemporánea ha declarado la interrelación que en todo tiempo se ha reconocido que existe o debe de existir entre el derecho positivo y la realidad social; entendiéndose esta disciplina como: “La ciencia que describe, formula y verifica las relaciones de interdependencia entre el Derecho y los demás factores de la vida social y, más precisamente, como la ciencia que explica el modo en que los factores demográficos, religiosos, económicos y políticos influyen sobre los cambios del Derecho y viceversa, el modo en que el Derecho influye sobre el cambio de esos factores”.
Uno de los campos más fecundos para la investigación sociológica-jurídica, es, precisamente la materia familiar, en la cual confluyen casi todos los factores de la realidad social, del cual nuestro tema no puede escapar en ningún momento.
Debemos resaltar en forma categórica que nunca se ha establecido un medio específico de prueba para la constatación de los hechos que se origina, modifican o extinguen una situación social.
Al hablar de unión no matrimonial debemos resaltar el gran interés práctico que supone la posesión de datos estadísticos veraces y precisos que nos muestre la importancia del fenómeno en estudio.
Lo anterior no solo implica que es, para conocer los datos en lo que a cantidad respecta, sino que interesa en buena parte al Legislador, por si la difusión del fenómeno aconsejara la adopción de alguna medida legislativa en uno u otro sentido. El Derecho, por su propia naturaleza, tiende a dirigir los actos humanos hacia un fin específico, para esta finalidad, se debe partir de bases ciertas, proporcionadas en muchas veces por la estadística, ya que esta le sirve para calibrar el hecho con mejor acierto.
También al sociólogo importa, como medio de conocimiento de tan sugestivo campo de la sociología familiar; por último, también al moralista, como índice bastante aproximado del nivel de moralidad familiar en un país determinado.
Como antes se había anotado, la unión no matrimonial es un fenómeno social, por lo cual la sociología puede aportar datos ciertos; no obstante, hay que señalar el cúmulo de dificultades que ofrece la observación sociológica de la unión no matrimonial.
En este proceso investigativo tenemos que excluir, por falta de carácter científico las impresiones más o menos fundadas de intuiciones sin fundamento real o la generalización de casos aislados a que podrían inclinar una observación superficial apresurada de la realidad, o acaso el aspecto llamativo y escandaloso con que se presenta la unión no matrimonial, por muchos llamada concubinato, amor libre, etc.
No resulta fácil disponer de medios adecuados de observación que abarquen la totalidad del territorio salvadoreño; en tal sentido, debemos de partir con los instrumentos que poseemos para la obtención del dato.
Muchos han señalado la importancia práctica que ofrecen las encuestas o entrevistas efectuadas a distintas personas en diferentes circunscripciones territoriales; sin embargo, ante dicho método debemos de partir de una base innegable y esta es, que la mayoría de personas entrevistadas se muestran reticentes en revelar cuestiones que atañen a su vida íntima y particular, y, si vemos, es grande el deseo de ocultar un estado irregular por parte de aquellas personas que se encuentran en una situación que no se enmarca dentro de los cánones legales. Esto es obvio, debido a que por diversas razones estas personas soportan constantes críticas al grado de ser rechazadas por el grupo social al cual pertenecen.
De esto resulta una gran incertidumbre para valorar los resultados obtenidos de los deferentes lugares de donde se ha practicado el muestreo.
Desgraciadamente, la existencia de una situación de vida, como la que aquí estudiamos, se sustrae a la observación, de hecho escapa a todo registro, las mismas entrevistas ya mencionadas corren el riesgo de revelar datos no precisos con un camuflage demasiado fácil.
Un método indirecto de calcular el número de uniones no matrimoniales consiste en tomar como índice el porcentaje de nacimientos ilegítimos habidos en determinado período de tiempo. Según los patrones culturales existentes en el país, se advierte un alto índice de paternidad irresponsable, la ilegitimidad en El Salvador es una de las más altas de América Latina; según estimaciones del Ministerio de Planificación (MIPLAN), para 1980, ésta era de 68.4%, originadas en gran parte por la maternidad precoz, que solo es el estímulo inicial de un proceso social que genera madres solteras abandonadas, hijos ilegítimos formándose en familia matriarcal.

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