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UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA

ESTUDIOS CON RECONOCIMIENTO DE VALIDEZ POR

DECRETO PRESIDENCIAL DEL 3 DE ABRIL DE 1981

TRAYECTORIA DEL DUELO EN MUERTE SUBITA Y EN MUERTE



POR ENFERMEDAD CRONICA O ENFERMEDAD TERMINAL”

T E S I N A

Que para obtener el Título de

LICENCIADO EN PSICOLOGIA

P r e s e n t a



VICENTA DEL CARMEN HERNANDEZ HADDAD

México, D. F., 1988

A la memoria de mi Tía Amira (8-IX-78)

y de mi amiga Nieves (19-IX-85),

quienes en vida y muerte

me han enseñado

el valor de cada instante.

Reconozco en este logro

el compromiso de superación que,

gracias al esfuerzo de nuestra madre,

comprendimos un día los

hermanos Hernández Haddad.

Mi profundo agradecimiento

a mis amigos

Teresita Sáenz

y

Armando Román Zavala,



por sus traducciones de inglés y francés.

A mi hermano David,

por su invaluable apoyo en la metodología.

I N D I C E

CAPITULO PAGINA

I. INTRODUCCION 8

1. Objetivos 9

2. Planteamiento del problema 10

3. Definición de términos 12

4. Importancia del trabajo y sus aplicaciones 16

5. Límites del estudio 17

6. Procedimiento 17

II. ANTECEDENTES 20

III. MARCO TEORICO 25

IV. FASES DEL DUELO NORMAL 33

a. Fase de Embotamiento 37

b. Fase de Anhelo y Búsqueda de la Figura Perdida 39

c. Fase de Desorganización y Desesperanza 41

d. Fase de Reorganización 43

V. FASES DEL DUELO POR MUERTE SUBITA 47

a. Fase de Embotamiento 49

b. Fase de Anhelo y Búsqueda de la Figura Perdida 51

c. Fase de Desorganización y Desesperanza 52

d. Fase de Reorganización 54


  1. FASES DEL DUELO POR ENFERMEDAD CRONICA O

POR ENFERMEDAD TERMINAL 57

a. Fase de Embotamiento de la Sensibilidad 59

b. Fase de Incredulidad e intentos de revertir el desenlace 61

c. Fase de Desorganización 64

d. Fase de Reorganización 65

VII. ELEMENTOS QUE AFECTAN EL PROCESO DE

ELABORACION DEL DUELO 69

1. Variedades patológicas del duelo 69

1.1 Duelo Crónico 70

1.2 Ausencia Prolongada de aflicción consciente 71

1.3 Euforia 74

2. Personalidades propensas a elaboraciones patológicas

del duelo 74

3. Factores que intervienen en la trayectoria del duelo 77

3.1 Identidad y papel de la persona perdida 77

3.2 Edad y sexo de la persona que sufrió la pérdida 78

3.3 Causas y circunstancias de la pérdida 78

4. Circunstancias psicológicas y sociales que afectan al deudo 79

4.1 Condiciones de vida 79

4.2 Nivel socioeconómico 80

4.3 Creencias y prácticas en la elaboración de un duelo sano 80

VIII. CONCLUSIONES 83

BIBLIOGRAFIA 93

C A P I T U L O I

I N T R O D U C C I O N

En determinado momento de nuestra vida, la mayoría de nosotros sufrimos pérdidas de seres queridos, quedando con la sensación de despojo y sin saber cómo sobreponemos a esa pena. Recuperarnos de una pérdida lleva tiempo, lo que provoca angustia. En el caso de un ser querido que se encuentra desahuciado, la pena comienza desde antes de su deceso, por lo que existe la posibilidad de que la crisis por falle cimiento no dure demasiado tiempo (Kaiser Steamns, 1984). Pero el período de aflicción puede tener una duración mayor cuando la muerte de un ser querido sobreviene súbitamente a causa de un accidente, una intervención quirúrgica, suicidio o alguna otra tragedia imprevista. Al momento del fallecimiento se desatan una serie de expectativas para “superar la crisis”, sintiéndose los deudos ansiosos, culpables o inseguros, lo que aumenta aún más la pena, es aquí en donde se inicia normalmente la elaboración del duelo.

Frecuentemente caemos en el error de pensar que una persona que está llevando a cabo la elaboración de un duelo está deteriorando de alguna forma su salud mental, pero es necesario considerar que ante una pérdida es normal caer en alteraciones como insomnio, ansiedad, temor, enojo, preocupación por uno mismo y pensamientos tristes; Tampoco es raro encontrar que el propio deudo tiene la sensación de estar enloqueciendo. Existe evidencia según Lehman (1987) de que aquellos que demuestran angustia, inclusive unos pocos días o meses después de la pérdida son considerados o son observados por las personas como mostrando un comportamiento socialmente inapropiado.

Durante la elaboración del duelo, el deudo constantemente recuerda la tragedia; el menor detalle trae a su memoria situaciones vividas con la persona muerta; esto, lo hace que se deprima y comience a alejarse de su círculo social, sobre todo de aquellos lugares y personas que frecuentaba junto con el fallecido; por lo anteriormente expuesto es indeterminado en tiempo el proceso de elaboración del duelo. De acuerdo con Johnson y Rosenblatt (1981) los deudos deben aprender a reconocer que si se experimenta una aflicción debido a un proceso de maduración no se encuentran en una etapa de regresión. Es decir, que el proceso de la elaboración del duelo puede ayudar al desarrollo emocional de los deudos, y que no forzosamente es un elemento perjudicial a la salud mental.

Uno de los modos más eficaces para poder superar la — pérdida es hablando con los amigos de confianza, pues así se puede expresar lo que realmente se está sintiendo. Por ello muchas personas recurren a eventos religiosos que les proporcionan la fe necesaria (Kaiser Stearns, 1984). Es importante que el deudo programe otras actividades, ya que el sentirse útil aumenta la autoestima. No hay que olvidar que los — seres humanos tenemos la posibilidad de transformar una experiencia dolorosa o desagradable en una enseñanza positiva — (Frankl, 1970).

Octavio Paz en su libro “El laberinto de la soledad’ (1986) menciona que para los mexicanos la muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida, que la muerte elimina la vida, que si nuestra muerte carece de sentido tampoco lo tuvo nuestra vida. Dice que para el mexicano hay que morir como se vive, que la muerte es intransferible como la vida. También cita que para los antiguos mexicanos la oposición entre muerte y vida no era tan absoluta como para el mexicano moderno, que la vida se prolongaba en la muerte y a la inversa, que la muerte no era el fin natural de la vida sino fase de un ciclo infinito. Que la religión y destino regían la vida del México antiguo, así como la moral y la libertad presiden la vida del México moderno. Refiere que para el mexicano la vida sólo se justifica y trasciende cuando se realiza en la muerte, puesto que esta consiste en una nueva vida. Esto es, que en el mundo moderno todo funciona como si la muerte no existiera, ya que nadie piensa en la muerte, en su propia muerte porque nadie vive una vida personal.

1. Objetivos.

a) Delimitar las fases del proceso de la elaboración del duelo normal, señalando los elementos que con mayor frecuencia aparecen en dicho proceso afectándolo positiva o negativamente.

b) Diferenciar las fases de la elaboración del duelo que se llevan a cabo por un ser querido en dos tipos de fallecimiento:

— Muerte súbita, a causa de accidente, suicidio, enfermedades mortales repentinas (ataques cardíacos, crisis neurológicas, etc.)

— Muerte por enfermedad crónica o enfermedad terminal.

c) Determinar los elementos circunstanciales que mayor efecto tienen sobre la trayectoria del duelo: personalidad del deudo, características del fallecimiento (accidente, suicidio, vejez, etc.), relación entre el deudo y el muerto, edad y sexo de ambos, nivel socioeconómico familiar, creencias religiosas.

2. Planteamiento del problema.

El fenómeno de la muerte ha representado hasta ahora uno de los mayores retos de la investigación psicológica, principalmente por los elementos que intervienen en el proceso de elaboración del duelo, así como los efectos de este en la personalidad de los deudos. De acuerdo con Gibson, Ivancevich y Donnelly (1985) el suceso que más repercute en el cambio de vida es el deceso del cónyuge, seguido por la muerte de un familiar próximo, asimismo son importantes los fallecimientos por enfermedad o lesión grave, por un cambio importante en la salud de un miembro de la familia y el deceso de un amigo íntimo.

Para el presente trabajo se ha llevado a cabo una re visión bibliográfica que muestra que las investigaciones hasta ahora realizadas se han enfocado básicamente al análisis del duelo por viudez o por el fallecimiento de un vástago menor de edad, como es el caso de Lehman, Wortman y Williams — (1987), quienes encuestaron a personas que estaban llevando a cabo la elaboración de la pérdida de un cónyuge en un accidente automovilístico, así como padres que habían perdido a un hijo también en un accidente automovilístico. Se encontró que el muerto continúa ocupando los pensamientos y conversaciones tanto de los viudos como de los padres que perdieron hijos; algunos de ellos piensan constantemente en lo que podrían haber hecho para prevenir el accidente. Al respecto, Shanfield y Swain (1984) realizaron un estudio entre padres de hombres y mujeres muertos en accidentes también automovilísticos y encontraron que los padres continuaban sufriendo intensamente con síntomas psiquiátricos mayores de los que normalmente se esperan, y que esto aumentaba si la relación con el muerto había sido problemática. En el caso de los que habían sufrido una pérdida anterior, presentaban niveles de alteración más bajos. Los casos más difíciles de resolución del duelo fueron los de las madres que perdieron hijas; los que perdieron hijos que vivían con ellos; los que perdieron hijos que habían sido los mayores (no necesariamente primogénitos); y los que perdieron hijos que fallecieron en accidentes en que iban manejando solos.

Calhoun, Selby y Walton (1986) estudiaron las reacciones de terceras personas hacia el cónyuge sobreviviente de — un individuo que comete suicidio. Para ello eligieron sujetos que respondieran un cuestionario relacionado con la nota periodística que describía la causa de la muerte como suicidio, accidente automovilístico o leucemia del cónyuge de otra persona. Se les pedía que calificaran sobre diversos temas, incluyendo el de cuánto tiempo toma al viudo recuperarse psicológicamente en cada caso y si este pudo haber pre venido la muerte. Las respuestas variaron dependiendo del sexo del entrevistado y de la causa de la muerte: las mujeres contestaron que al viudo por suicidio le llevaría más tiempo, además de creer que los amigos del sobreviviente tratarían de ayudarle más que en otros tipos de muerte; pero ya en relación con los cónyuges de las víctimas por accidente o leucemia, los sujetos pensaban que el cónyuge del suicida era la persona a quien más se debía culpar de la muerte, pues según ellos habían tenido mayor oportunidad de prevenirlo. Concluyeron que los sobrevivientes de cónyuges suicidas tienen que enfrentarse no sólo a la pérdida sino a las percepciones que las demás personas tienen de ellos.

Respecto al impacto que sufre la familia al conocer — un diagnóstico de cáncer en alguno de sus integrantes, Northouse (1984) hace una revisión bibliográfica en la que — describe cómo en la fase inicial los miembros de la familia se sienten excluidos de la responsabilidad de cuidar al enfermo, además de tener dificultades para intercomunicarse con el personal médico y experimentar considerable tensión — emocional. En la fase de adaptación, los miembros de la familia tienen problemas para ajustarse a los cambios en el es tilo de vida, para satisfacer las necesidades de otros miembros saludables de la familia y para vivir con la incertidumbre. En la fase terminal los miembros de la familia experimentan inseguridad respecto a su papel, problemas de comunicación y sentimientos de pérdida.

Krupnick y Horowitz (1985) investigaron los resultados que se obtienen en la terapia dinámica y breve; para lo cual seleccionaron a pacientes vulnerables que se encontraban sufriendo dolor patológico por la muerte de sus padres. En el transcurso de los dos años posteriores a la terapia fueron examinados nuevamente por clínicos experimentados; se llegó a la conclusión de que para la mayoría de los pacientes la terapia breve resultó útil, además de que para algunos casos proporcionó un enlace con una psicoterapia de más a largo plazo cuando así se requirió.

Para investigar en qué caso la intensidad del duelo — era significativamente mayor, Sanders (1979) utilizó sujetos con duelo reciente y comparó la intensidad de las reacciones en tres tipos de muerte experimentada: del cónyuge, del hijo y del padre. Observó que en el caso de los padres que sobrevivieron a sus hijos se dio el puntaje más alto. Encontró un marcado número de diferencias fisiológicas en el grupo de los deudos en relación con los sujetos controles que consideró para su estudio. Además, descubrió que los asistentes frecuentes a la iglesia tenían más probabilidades de responder con mayor optimismo y adaptabilidad social, pero con una mayor represión de sus respuestas al duelo en comparación con los que asistían a la iglesia con menor frecuencia. En cuanto al aspecto económico, este sólo contribuye en cuanto a las variables debilitadas o negativas que rodean a aquellos sujetos con bajos ingresos. Y finalmente, no se dieron diferencias significativas en las intensidades del duelo entre aquellos que sobrevivieron a un pariente con enfermedad crónica en relación a los que sufrieron una muerte súbita -

Hasta ahora, no se ha encontrado que la muerte de los padres durante la niñez sea un factor de riesgo general para el desarrollo subsecuente de enfermedad mental severa, pues de acuerdo al estudio realizado por Rayan y McGlashan (1986) en el que compararon pacientes psiquiátricos que habían sufrido la pérdida de alguno de sus padres cuando niños con pacientes psiquiátricos que no la habían sufrido, sólo se demostró que los pacientes con muerte de los padres durante la niñez presentan una patología familiar significativamente mayor y un funcionamiento social y heterosexual deficiente, es decir, la muerte temprana de los padres no es la única causa de la psicopatología del adulto, pero sí participa como factor contribuyente.

Las diferenciaciones posibles en el duelo son extensas como extenso es el número de seres humanos, diferenciándose primordialmente entre la muerte súbita y la muerte por enfermedad crónica y enfermedad terminal; quedan encuadradas dentro de estas subdivisiones las distintas variantes de muerte: suicidio, accidente, ataque cardíaco, y recientemente enfermedades terminales de gran efecto social para el núcleo familiar como el SIDA.

Basado en lo anterior, el análisis de esta investigación está enfocado a estudiar los procesos de elaboración del fallecimiento para los casos de muerte súbita y por enfermedad crónica y enfermedad terminal; tratando de establecer o de diferenciar con claridad cuáles son las fases que se tienen y los elementos que intervienen en la elaboración de los distintos tipos de duelo para conformar una línea de comportamiento en el duelo general. En base a las consideraciones anteriormente señaladas, el planteamiento del problema es:

¿Difiere la actitud que toma el ser humano para la elaboración del duelo ante el fallecimiento de un ser querido cuando se trata de una muerte súbita a cuando se trata de un deceso por enfermedad crónica o enfermedad terminal?

Por tratarse de una revisión bibliográfica en Tesina, el presente trabajo no tiene hipótesis.

3. Definición de términos.

A continuación se dan a conocer los conceptos más utilizados en el presente trabajo, con el fin de determinar el significado de los mismos:

AFLICCION: Tristeza o angustia moral (Diccionario de la Lengua Española, 1970).

ALIENOFOBIA: Miedo a cualquier forma de perturbación mental que incapacita al individuo para actuar de acuerdo con — las normas legales y convencionales de su medio social (Warren, 1984).

ANSIEDAD: Actitud emotiva o sentimental concerniente al futuro y caracterizada por una mezcla o alternativa desagradable de miedo y esperanza (Warren, 1984).

CATEXIA: Concentración o acumulación de energía psíquica en una idea u objeto especial o en alguna dirección determinada (Warren, 1984).

COLERA: Sinónimo de ira. Grupo de reacciones habitualmente provocadas por injurias o restricciones auténticas o imaginarias, caracterizadas por cualidades hedónicas mixtas en las que predomina el desagrado, y señaladas con frecuencia — por una descarga bastante densa en el sistema nervioso autónomo, frecuentemente acompañada de actividades somáticas del tipo de ataque u ofensa (Warren, 1984).

DEPRESION: Síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de todas las funciones psíquicas (Diccionario de la Lengua Española, 1970) Estado emotivo de actividad psicofísica baja y desagradable, que puede ser flormal o patológico (Warren, 1984).

DEPRESION ANACLITICA: Tristeza relacionada con el primer objeto de amor (la madre) con el cual se crea una situación de dependencia emocional (Merani, 1980).

DEUDO: Pariente, ascendiente, descendiente o colateral de su familia (Diccionario de la Lengua Española, 1970).

DUELO: Es una respuesta normal de dolor y aflicción ante — la pérdida de un ser querido (Solomon y Patch, 1976).

EGO: La propia persona. Psicoanalíticamente es la parte — superficial del id que ha sido modificada por influencia di recta del mundo externo a través de los sentidos, que ha si do imbuída de conciencia, y cuyas funciones son la comprobación de la realidad y la aceptación (mediante selección y —- control) de parte de los deseos y exigencias procedentes de los impulsos que emanan del id (Warren, 1984).

ELABORACION DEL DUELO: Proceso efectuado por el yo del sujeto para desinvestir libidinalmente el objeto perdido y reencontrar un objeto sustitutivo, quedando así de nuevo el yo libre y desinhibido (Diccionario Enciclopedia Psicología Océano).

ENFERMEDAD CRONICA: Es aquella enfermedad que aqueja por muchos meses/años a una persona y ocurre en su mayoría en los ancianos. En algunos casos las enfermedades crónicas no son mortales en los primeros años o pueden ser sometidas a control bajo ciertos tratamientos médicos (Solomon y Patch, 1976).

ENFERMEDAD TERMINAL: Es aquella enfermedad cuya inminencia presumible e inevitable lleva a la muerte a pesar de un tratamiento médico y en donde el paciente puede temerle más al estado de moribundo que a la propia muerte (Solomon y Patch, 1976).

ID: Sinónimo de ello. Psicoanalíticamente corresponde a la impersonalidad de la psique fuera de su ego, el verdadero inconciente o parte más profunda de la psique, el receptáculo de los impulsos instintivos, dominados por el principio del placer y el deseo impulsivo ciego; es decir, el equivalente dinámico del inconciente descriptivo (Warren, 1984).

INTROYECCION: Hecho de adscribir a objetos inanimados los caracteres de órganos que reaccionan o sienten. Psicoanalíticamente es la tendencia, o acto de absorber el medio o la personalidad de otros en la propia psique hasta el punto de reaccionar ante los sucesos externos como si fueran internos, produciendo la identificación de uno mismo con otras personas u objetos (Warren, 1984).

LIBIDO: Deseo o energía sexual. Expresión dinámica o aspecto del instinto sexual que puede adherirse al ego, a objetos externos o a otras personas (Warren, 1984) .

MELANCOLIA: Tipo de desequilibrio mental caracterizado por depresión emotiva e inhibición o agitación motora. Sinónimo de lipomanía (Warren, 1984).

MOMIFICACION: En las culturas occidentales de hoy es un fe nómeno que representa la creencia más o menos consciente de que la persona muerta regresará y el deseo de asegurarse de que será apropiadamente acogida cuando lo haga (Bowlby, l980).

MUERTE: Cesación definitiva de la coordinación en los organismos, produciendo la terminación de los procesos vitales (Warren, 1984).

MUERTE SUBITA: Muerte imprevista, repentina o violenta - (Diccionario de la Lengua Española, 1970).

NARCISISMO: Persistencia de una fase primitiva de desarrollo psicosexual, en que el objeto sexual, u objeto de amor, sigue siendo el yo. Sinónimo de sí mismo (Warren, 1984).

NEGACION; Rechazo, reprobación, no reconocimiento de un estado de cosas objetivo. Según Freud, es un mecanismo de defensa en virtud del cual el sujeto, a pesar de formular uno de sus deseos, ideas o sentimientos hasta entonces reprimidos, sigue defendiéndose negando que le pertenezca (Diccionario Enciclopedia Psicología Oceáno).

ODIO: Actitud emotiva caracterizada por la ira y una gran aversión, enemistad o mala voluntad, junto con el deseo de perjudicar a algún objeto o individuo (Warren, 1934).

ORALIDAD: Se dice de la etapa oral que consiste en que des de el nacimiento, la fuente primaria de placer y gratificación es la región bucal. La alimentación y los cuidados que ella comprende, además del placer de la succión, son la clave de este período (Enciclopedia de la Psicología Oceáno).

PERDIDA: Ser privado de, o estar sin algo que uno ha tenido y valoraba, e incluye la experiencia de la separación (Panides, 1984).

PSIQUE: Totalidad organizada de los procesos concientes e inconscientes, Sinónimo de mente (Warren, 1984).

SUICIDIO: Acción y efecto de quitarse voluntariamente la vida (Diccionario de la Lengua Española, 1970).

TANATOFOBIA: Miedo morboso a la muerte (Warren, 1984).

TRISTEZA: Actitud afectiva caracterizada por un tono sentimental desagradable y que se expresa por suspiros, lágrimas, y por la pasividad y disminución tónica de los músculos voluntarios (Warren, 1984).

4. Importancia del trabajo y sus aplicaciones.

a) Este traba]o describirá de una manera precisa las distintas fases por las que atraviesa un duelo normal, diferenciándolas:

— Cuando se da un caso de muerte súbita;

— Cuando se da la muerte de una persona por enfermedad crónica o por enfermedad terminal.

b) Permitirá identificar si el proceso de la elaboración del duelo en determinada persona está llevando una trayectoria adecuada o se encuentra estancada.

c) Auxiliará en la elaboración de programas de psicoterapia con personas que se encuentren en situaciones críticas ante la pérdida inminente o ya acaecida de un ser querido; considerando los casos de relaciones de pareja, padres, hijos, e incluso la difusión del proceso a nivel institucional.

d) Facilitará la investigación sobre los tipos de orientación psicológica que puedan prestarse en forma de preparación ante la propia muerte o duelo, y en consecuencia estar en posibilidad de apoyar a quien lo necesite.

e) Este texto puede servir como un apoyo más para el entrenamiento de para profesionales especializados en ayudar a los deudos.

f) Coadyuvará a la detección de la posible vulnerabilidad de los deudos para desarrollar un duelo patológico por una segunda pérdida, en el caso de una persona que ha vivido un duelo a temprana edad.

g) Esta revisión bibliográfica permitirá detectar que aunque no sean recientes algunos duelos, estos han dejado residuos o secuelas en el desarrollo emocional de los deudos.

5. Límites del estudio.

1.- La mayoría de los textos son de procedencia extranjera — (Estados Unidos de América, Francia, Inglaterra y Canadá) ¡ lo cual impide evaluar certeramente qué tan aplicable es esta información a nuestro país.

2.- Existe mucho mayor información general acerca de la elaboración de duelos, que en particular de las diferencias cuando se trata de una elaboración de duelo en caso de muerte súbita o muerte por enfermedad crónica o enferme dad terminal.

3.- Como se trata de una revisión bibliográfica la orientación del trabajo es más bien de tipo teórico que práctico.

6. Procedimiento.

Debido a las limitaciones ya expuestas anteriormente, el instrumento de investigación empleado en el presente documento será el análisis de contenido que “es una fase del pro cesamiento de la información en la cual el contenido manifiesto de la comunicación se transforma, mediante la aplicación objetiva y sistemática de reglas de categorización, en datos que puedan sintetizarse y compararse” (Paisley, 1969) de los textos relacionados con el tema y mencionados en la bibliografía.

El objeto del análisis ha sido establecer la interrelación de los elementos y factores que intervienen en la elaboración del duelo; diferenciando el duelo por muerte súbita del duelo por muerte por enfermedad crónica o enfermedad terminal.

Para llevar a cabo el procesamiento de información se ha comenzado por analizar las investigaciones y teorías que sobre el tema existen en algunas de las distintas corrientes psicológicas, para así, de manera sistemática estar en posibilidades de hacer una compilación, análisis e interpretación de los diferentes autores a consultar.



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