Una historia de la psicologia en latinoamerica. 709, Klappenach y Pavesi


Psicología Latinoamericana: un comienzo bifronte



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Psicología Latinoamericana: un comienzo bifronte

La historiografía psicológica difundida en los ámbitos académicos pone de relieve un posible doble nacimiento de la disciplina, de dos linajes que acabaran convergiendo en algún hito institucional fundante. Para el enfoque positivista, centrado en la acumulación progresiva de descubrimientos, apertura de laboratorios o publicaciones especializadas, la psicología habría nacido en la Alemania de Wundt, en Leipzig, en 1879, con la apertura del primer laboratorio experimental. Para la historia social, la ciencia psicológica y su comienzo se hallarían en la creación de la primera carrera de grado, en los EE.UU de fines del siglo XIX, bajo la egida ideológica del pragmatismo y del transformismo, encarnados en William James, Stanley Hall y Dewey. Wundt defendió en sus escritos la imposibilidad de separar psicología de filosofía, y veía en el psicólogo puro a un mero praxiologo prisionero de metafísicas inconscientes. El psicólogo estadounidense careció desde un comienzo de formación filosófica, compartio sus estudios con científicos naturales y sociales y curso carreras financiadas por un empresariado con más expectativas en el control de la conducta social que en el conocimiento de la “experiencia inmediata” por la introspección. Lo que había parecido la irradiación hacia América del Norte de un saber nacido en Alemania resultaría ser, la emergencia casi simultánea de dos disciplinas culturalmente condicionadas: la ciencia de la experiencia, filosófica y concentrada en la vida interior y la ciencia del comportamiento, utilitaria y cimentada en la introspección objetiva.

Un espejo sin matices: Esta división de la ciencia de la mente en dos grandes cuerpos doctrinales, el europeísmo filosofante y el americanismo pragmático, tuvo en la américa ibérica una repercusión sobresimplificadora merced a la cual, eliminándose los gradientes internos del espectro, se arribó a una militancia bipartidista que obligo a pertenecer a las huestes de este o aquel bando. La vida académica giro en torno a la efervescencia interna entre la fenomenología existencial y el freudismo por un lado y por otro el experimentalismo riguroso por el otro, con descuido pleno de los matices que no dejaron de prevalecer en las metrópolis industriales donde las teorías nunca desplazaron a los problemas como entidades centrales. Se describirán brevemente el estado de esta cuestión en tres naciones del cono Sur: Peru, Chile y Argentina.

En Perú las bases conceptuales de la Psicología fueron echadas por el grupo pedagógico-experimental de Walter Blumenfeld y por la tradición psiquiátrico de Carlos Seguin y Honorio Delgado. Blumenfeld llegado a ese país en 1935 se ocupó del entrenamiento de psicólogos en el campo experimental, sistematizando sus ideas en artículos y libros importantes. Carlos Seguin inicio los estudios psicológicos naturalisticos reacios a lo experimental y abocados más que nada a tópicos etnológicos. La presencia de Delgado llevo a una polarización ideológica de la psicología denostando activamente a la cuantificación a la psicometría y la experimentación en favor del enfoque psicoanalítico y del fenomenológico.

Chile reproduce, en sus propios tiempos y a su manera, este enfrentamiento. En 1947 la Facultad de Filosofia de la Universidad de Chile comienza a formar a los primeros psicólogos profesionales haciéndolo preferentemente en tecnología experimental, psicometría y psicofisiológica. Lidera esta tendencia Abelardo Iturriaga, quien definía a la psicología como a una de las ciencias naturales, en seguimiento de su maestro Pieron, iniciador de la corriente experimental francesa. Inspirado por el funcionalismo pragmatista americano, Itube busco aplicaciones en favor de la educación la criminología y la higiene mental. La psicología era una ciencia de la vida, de base experimental y objetiva y útil a toda la sociedad.

En Argentina de una etapa de psicólogos positivistas y funcionalistas sin diploma sucede otra de diplomados que reniegan del pasado de su disciplina, presentándose a si mismos ya como “psicoanalistas”, ya como “fenomenólogos”. El ciclo positivista, si bien inficionado de un patologismo medicalista a lo Ribot, produjo la creación del primer laboratorio experimental en Latinoamerica: la primeta sociedad latinoamericana de psicólogos y la primera revista psicológica en castellano entre otros mucho pioneros. El pensamiento de estos experimentalistas a la francesa era, una irradacion del funcionalismo america, evolucionista, pragmático y empírico. Korn y Alberini encarnaron el ingreso a las aulas argentinas de Dilthey, Bergson, Croce y otros filósofos idealistas e historicistas.

El vuelco mas profundo en el pensamiento psicológico argentino lo produjo la creación de la carrera de pregrado, en 1956. Con presupuestos exiguos y con docentes conocedores de la disciplina, esta carrera genero un graduado que en ningún caso recibió formación distinta de la clínica. En opinión de un grupo representativo de estos graduados, con el “psicoanálisis se inaugura la psicologia como ciencia” y debe ser denunciado “ el carácter de mera técnica de la mayoría de las producciones en psicología, como también la falta de construcción teórica del objeto”.

Situación actual: El abandono de la gran teoría o de los grandes asuntos a partir de la década de 1950/60; la hiperespecializacion y la casi incomunicabilidad entre los expertos de cada área, han concedido el carácter de pasado infantil a aquella tendencia a adherir a un sistema psicológico onmiexplicador e insensible a los hallazgos de los demás. Por otro lado la cosmopolitizacion del saber científico nacida en la comunicación electrónica torna inviable el aislamiento esplendido de un “gran hombre”, una escuela o una tradición nacional, se avanza rápidamente hacia la universidad telemáticamente interconectada, esto es hacia la enseñanza única. El bipartidismo ha quedado en manos del historiador el cual halla en el un rico cantero heurístico para la comprensión cabal de un nacimiento y de un arribo a la adultez.



Una mirada Retrospectiva a Boulder 603

Como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, algunas influencias fueron extremas para forzar a la psicología académica a reconocer el advenimiento de la profesionalización de la psicología.

El gobierno federal, deseando evitar una repetición de los errores que sucedieron en la Primera Guerra Mundial y que llevaron a una insatisfacción significativa entre los veteranos, encamino acciones para asegurarse que las necesidades de salud mental de los nuevos veteranos fuesen satisfechas.

Se incluyó el pago para la educación de graduados, lo cual creo un enorme interés en los programas de postgraduacion en psicología. Como resultado de esto, los programas en psicología estuvieron llenos de solicitudes, la mayoría de las cuales estaban interesadas en psicología clínica. Los departamentos de Graduados que el control de sus programas fuese copados por fuerzas externas y que perdieran el derecho a determinar su propio curriculum. Aun mas, temían el predominio de la formación clínica dentro de sus propios departamentos y los efectos de tal énfasis educacional en los programas experimentales tradicionales.



La conferencia de Boulder

El modelo de formación profesional de Boulder ha dejado un legado:



  • Modelo Practicante- científico de formación profesional

  • Con la colaboración de la APA, el servicio de Salud Pública de Estados Unidos y la Administración de Veteranos. La psicología clínica estuvo el apoyo financiero y el respaldo para avanzar como profesión y el Gobierno Federal fue capaz de comenzar el procedimiento para asegurar el personal necesario para atender las necesidades en salud mental de la nación.

El error fatal del modelo Boulder

El modelo Boulder contenía un error que ha distorsionado y dañado el desarrollo de la psicología clínica, desde entonces. El error, la aceptación acrítica del modelo médico, la explicación organizada de los trastornos mentales bajo la hegemonía psiquiátrica, los conceptos médicos y su propio lenguaje.

Los departamentos de psicología, después de la Segunda Guerra Mundial, aceptaron sin critica alguna ayudar a formar estudiantes graduados en clínica en el ámbito de las clínicas de Salud Pública de Veteranos, en hospitales de Veteranos y hospitales estatales. Al ubicar a los estudiantes graduados en psicología en ámbitos psiquiátricos para la formación y servicio, los psicólogos perdieron a sus estudiantes en una psicología en ambientes psiquiátricos a menudo en una visión psiquiátrica incompetente. Los psicólogos violaron nuevamente, por ignorancia e inexperiencia, el criterio fundamental de formación profesional: cuando intentaron educar a los psicólogos clínicos en escuelas para graduados universitarios, donde el modelo mentor fuese psicológico. Los psicólogos cometieron otro error fundamental cuando intentaron educar a los psicólogos clínicos en escuelas para graduados universitarios, donde la psicología no estaba en control de su propio presupuesto y no tenia experiencia en preparación profesional para controlar su propio destino.

Despues de casi 20 años del modelo Boulder, muchos psicólogos ya habían desarrollado una fuerte oposición al dominio de la psicología clínica por parte de la psiquiatría y de los modelos psiquiátricos. Estos psicologos establecieron sus propios centros de servicios de formación donde los modelos de aprendizaje psicológico se presentasen y donde el modelo mentor fuese el psicológico, ahora los psicologos clínicos habían aprendido a tratar a sus pacientes en consultorios privados.



Periodización de la psicología en Argentina-613

Este trabajo intenta una periodización del desarrollo completo de la psicología. En primer lugar, se analiza el periodo de la psicología. Se analiza el periodo:



  • De la psicología clínica, experimental y social

  • Psicología filosófica

  • Psicotecnia y orientación profesional

  • Rol profesional del psicólogo

  • Institucionalización

Existen muchas publicaciones que intentan dar cuenta de la Historia de la psicología en Argentina, sin embargo muchos de ellos son de presupuestos históricos diferentes, de actores situados en campos intelectuales diferentes, por lo que es difícil encontrar conceptualizaciones generales o sintéticas de la Historia de la psicología. Hugo Klappenbach realizo un abordaje de la historia en periodizaciones que intentan ordenar un conjunto de datos.

Hay que decir que cualquier intento de periodización de la psicología argentina, es un esquema provisorio, posible de ser rectificado en la medida que las investigaciones parciales de carácter más empírico vayan aportando nuevos conocimientos. La periodización es útil para abordar la historia de la psicología en el país, en trabajos específicos de los historiadores se suelen realizar periodizaciones implícitas. Por otra parte los proyectos de investigación en historia de la psicología Argentina, en la mayoría de las universidades nacionales, han surgido desde posiciones académicas relacionadas con la enseñanza de la historia de la psicología en la curricula de los futuros psicólogos. En esa dirección podría afirmarse que la practica pedagógica, requiere de esquemas sintéticos y de clasificaciones racionales y pertinentes de los temas de estudio, los cuales, a su vez, exigen tentativas de periodización como los que aquí desarrollamos, con la única condición de que eviten cristalizar un conocimiento provisorio e incompleto. En tercer lugar la periodización puede resultar útil para enmarcar las investigaciones historiográficas en el país.

Podría afirmarse que una historia de la psicología incluye por lo menos:


  1. Una historia de las teorías científicas consideradas psicológicas.

  2. Una historia de las personalidades que han contribuido al desarrollo de la psicología

  3. Una historia de las técnicas psicológicas

  4. Una historia de las practicas psicológicas

  5. Una historia de las instituciones psicológicas

Resulta posible fundamentar periodos bien característicos en el desarrollo de la psicología Argentina. Klappenbach partió de criterios de demarcación de periodos relacionados, al mismo tiempo, con el desarrollo de la psicología en la Argentina y con el desarrollo de las ideas- entre ellas de las ideas políticas- y de las instituciones en el país. En tal dirección, creemos posible identificar estos cinco periodos.

  1. PERIODO DE LA PSICOLOGIA CLINICA, EXPERIMENTAL Y SOCIAL. (1895-1916)

El primer problema que surge es el de su correcta caracterización, aquella psicología era considerada sin mayores especificaciones, como psicología experimental.

Tal caracterización, aunque a la distancia pueda merecer reparos, estaba fundada en que la institución del laboratorio de psicología experimental apareció tempranamente en el país.

La publicación en francés, aun para las ediciones argentinas, ponía de manifiesto el afrancesamiento de la elite cultural argentina de principio de siglo XX. Si bien entre el 60% de la totalidad de capitales extranjeras eran de origen británico en el campo de la cultura Francia se había convertido en un verdadero modelo, “intelectualmente somos franceses”.

En general, todos los profesionales (médicos) Argentinos destacados efectuaban, tarde o temprano un viaje de perfeccionamiento a Francia.

En ese contexto estuvo dominado por una cultura científica, esto se vio reflejado en:


  1. Las obras originales de autores franceses que circulaban en nuestro país ( Ribot, Janet por ejemplo)

  2. La traducción al francés de publicaciones en otras lenguas, sobre todo del alemán.

Puede apreciarse la importancia del tamiz francés en la recepción de la temprana psicología Argentina, si se considera que cuatro de esas vías de constitución directamente se relacionan con Francia.

Podemos decir que la observación clínica, la investigación experimental y la divulgación científica surgen del trio Charcot, Wundt y Ribot. Charcot y sus estudios sobre la histeria y el hipnotismo, Wundt fundando en Leipzig el primer laboratorio experimental y Ribot que en la misma época funda la Revista filosófica.

Las figuras de Charcot y Ribot , la psicología de las desagregaciones de la personalidad originada en Francia, se convertirán en los modelos de la temprana psicología argentina. Ribot posiblemente haya sido la figura de mayor impacto en la temprana psicología argentina.

En síntesis, la psicología que se constituyó tempranamente en Argentina llevaba, por una parte el sesgo clínico característico dela psicología francesa. En efecto, en Argentina se conocían trabajos wundtianos recogidos en las obras de autores franceses, casi siempre publicados en el idioma original aunque circularon también algunas traducciones en castellano. Así por ejemplo, la Introducción a la psicología experimental circulaba ampliamente en el país, había incluido trabajos originales de Wundt y comentarios a su obra.

La impronta cultural francesa tamizaba la recepción de Wundt en argentina, por tal motivo fue bastante limitado el conocimiento de su obra en nuestro país.

Considerando el clima de ideas se hace necesario esclarecer dos cuestiones: La primera, que los objetivos de los laboratorios de psicología experimental instalados en Argentina distaban notoriamente de los objetivos de los laboratorios fundados en Alemania. Los laboratorios de psicología experimental en Alemania tenían fines de investigación y de producción de conocimientos, coherentes con la finalidad de las universidades alemanas “laboratorios universitarios”, perseguían la misma finalidad que la Universidad en si misma: la educación de los estudiantes y el avance de conocimiento. En Argentina, tanto los laboratorios fundados por el como el método experimental, respondían a la finalidad de divulgación y enseñanza, tendientes a “complementar la enseñanza de la catedra”

La segunda cuestión es la denominación psicología experimental producida en Alemania en el último cuarto de siglo XIX, Por el contrario, la denominación psicología experimental se relacionaba directamente con la Introducción a la Medicina experimental. La experimentación resultaba la culminación de la medicina científica, pero advirtiendo que la “medicina experimental no excluye a la medicina clínica”. En la misma línea, afirmaba que no existía “ninguna diferencia radical en la naturaleza de los fenómenos fisiológicos, patológicos y terapéuticos”. En ese sentido, en Francia, la psicología patológica había adquirido un estatuto experimental que desbordaba el marco estricto del laboratorio”.

Considerando el fuerte impacto del pensamiento médico y clínico francés en Argentina de principios de siglo Klappenbach ha denominado este periodo como psicología clínica y experimental. La caracterización de la psicología clínica y experimental no agota todos los rasgos del periodo, y sería más correcto referirse a una psicología clínica, experimental y social. El apoyo que aquella psicología recibió desde el Estado, hasta la preocupación por la temática del delito, las masas o la nacionalidad, ponían de manifiesto la importancia que adquiría la disciplina para un proyecto de reforma de orden público.

En 1916 no solamente se instalaba el primer gobierno surgido del voto secreto y obligatorio, sino que visitaba por primera vez el país el pensador español Ortega y Gaset y Horacio Piñeiro editaba sus trabajos de Psicología Normal y Patológica.


  1. Periodo de la Psicología Fisiológica (1916-1941) – A un centenario de la independencia de nuestro País-

En este periodo, cuatro rasgos centrales podrían caracterizar los principales desarrollos de la psicología. En primer lugar, la psicología académica experimento un pronunciado repliegue hacia posiciones propiamente filosóficas, en un doble sentido.

  • Por un lado el de preocuparse por establecer los límites de las formas sensibles de la experiencia: A principio de siglo lo característico de los fenómenos psíquicos era que constituían los procesos más heterogéneos y complejos de las funciones vitales del organismo desde la perspectiva spenceriana. En el periodo que nos ocupa, lo más importante de los fenómenos psíquicos no podía reducirse a su origen evolutivo, toda vez que involucraba valores y razonamientos que interrogaban los presupuestos evolucionistas y situaban el psiquismo humano en un plano diferenciado y singular.

  • En segundo lugar, toda la relación con la tradición de las primeras décadas del siglo fue, por lo menos ambigua. Por una parte no dejaban de señalarse los límites de la psicología fisiológica, pero a un mismo tiempo, la tradición clínica y patológica, asentada en la fisiología conservo un interés pronunciado en el periodo, al menos en autores o publicaciones.

  • En tercer lugar, las relaciones con la tradición de las primeras décadas del siglo fueron, por lo menos ambiguas. Por una parte, no dejaban de señalarse los límites de la psicología fisiológica, pero a un mismo tiempo, la tradición clínica y patológica, asentada en la fisiología conservo un interés pronunciado en el periodo, al menos en algunos autores o publicaciones.

  • En cuarto lugar es posible identificar los primeros intentos de aplicar la psicología al campo del trabajo, desarrollos que serán característicos del periodo siguiente.

A partir del golpe de estado de 1930, las instituciones políticas argentinas oscilarían entre el llamado fraude patriótico y el intervencionismo militar, serian recurrentes las intervenciones federales a la provincia y se iniciarían prácticas desagradables como la tortura o el asesinato político.

En el plano cultural se podía percibir el dogmatismo originado en la lectura de la filosofía alemana, que se leía traducida al castellano en la Revista Occidente, de enorme repercusión en el país. Se da una reorientación en el pensamiento argentino se había originado mucho antes de 1930 y distintos factores tuvieron incidencia en el nuevo clima de ideas. Se va a caracterizar por su orientación idealista y espiritualista, su revaloración de la filosofía y sus problemas esenciales: metafísicos, axiológicos, gnoseológicos y epistemológicos. Jugo un rol decisivo la presencia de Ortega y Gaset, quien visita el país por primera vez en 1916, permaneciendo por seis meses. Ortega tiene una concepción vitalista fuertemente comprometida con la libertad individual, con la vida y con la razón. A raíz de Ortega surgió un movimiento de viva curiosidad hacia la filosofía alemana. Autor de la frase “el positivismo ha muerto”, la cual precipito la constitución del Colegio Novecentista, una reacción antipositivista.

Aquella reacción consistía en una verdadera superación, que no podía desconocer algunas conquistas del positivismo. En los mentores del movimiento novecentista manifestaban su simpatía, sin negar el valor del determinismo científico en su legítima esfera a la interpretación absolutamente mecánica del universo, con preferencia en lo tocante a la psiquis humana y al mundo histórico, y propensa a definir a la persona en términos de libertad.

El valor tiene su origen en el psiquismo humano, y la axiogenia. En ese sentido, rechazaba la concepción genética del psiquismo, según la cual la vida orgánica resultaba un epifenómeno de la materia y la vida psíquica un epifenómeno, a su vez del organismo, enfatizaba que la vida y el psiquismo eran sinónimos. Propone una psicología con dos rasgos diferenciales.

A partir del centenario (de la independencia 1916), la psicología era visualizada nuevamente como una disciplina de carácter filosófico, ya que se consideraba que toda cuestión de psicología era, al mismo tiempo, una cuestión de filosofía, toda vez que lo borraba las diferencias entre filosofía y psicología, era que ambas estaban centradas en fundamentar los límites de la experiencia sensible. La psicología argentina a partir de la tercera década del siglo, se orientaría hacia posiciones crecientemente estructuralistas y fuertemente críticas hacia toda forma de naturalismo.

Es de destacar que la renovación de las ideas en el campo de la psicología se producía en un marco de transformaciones más abarcativas. En 1918, se había producido la Reforma Universitaria que democratizaría la vida universitaria y permitiría el acceso de sectores medios a la educación superior. Dentro del nuevo clima de ideas, acontecimientos políticos intencionales como la revolución rusa, favorecieron una época de vanguardias y utopía, la cual se denominaría una cultura de mezcla.

Lejos de lo que podría esperarse de aquellos años oscuros en lo institucional y político (1930), la psicología argentina experimento un crecimiento realmente llamativo, a juzgar por algunos indicadores. En ese año se recreaba la Sociedad de Psicología de Buenos Aires.

Entre las temáticas abordadas en las publicaciones, se ha señalado la persistencia de aquella orientación clínica y patológica, que había caracterizado a la psicología argentina desde principios de siglo, como así también el fuerte peso de trabajos sobre psicología general, también denominados de filosofía y psicología. Se trata de un conjunto de publicaciones heterogenias y desparejas. Mientras algunas reconocían un estatuto claramente científico o profesional, otras eran de divulgación y estaban destinadas al público en general. En cualquier caso, ese vigoroso desarrollo editorial, se correspondía con otros indicadores que ponían en evidencia el interés de la psicología local por los desarrollos internaciones de la psicología de la época, de manera similar a lo que había ocurrido a principios de siglo.



  1. Periodo de la psicoterapia y orientación profesional (1941-1962)

Luego del Golpe de estado de 1943, los cursos psicológicos serian ocupados por personalidades provenientes de campos de la filosofía. Sin embargo, en contradicción con ese clima cultural, el contexto económico y social no autorizaba demasiado una disciplina psicológica marcadamente especulativa y filosófica y paralelamente, comenzó a desarrollarse un modelo de intervención psicológica centrado en la psicotecnia y orientación profesional.

La noción de psicotecnia: los primeros intentos de valorar la natural imbricación entre la inteligencia y otras aptitudes del trabajador, por una parte, y el trabajo a desarrollar, por otra provenían de reglas que permitían el ahorro de tiempo y energía e inventar medios de trabajo que consientan que el obrero utilice racional, ventajosamente y sin fatigarle la totalidad de su fuerza.

El desarrollo de la psicotecnia y la orientación profesional en Argentina, estuvo relacionado con dos procesos complementarios. Por una parte, los avances producidos en el campo de la psicología aplicada y la psicotecnia con el conocimiento de las aptitudes y características de personalidad que tornaban imposible la reciproca adecuación del trabajo del hombre, como así también en relación con las técnicas o inventarios de personalidad necesarios para establecer exitosamente el diagnostico, la nivelación y la reorientación que aquellos problemas involucraban.

Por las condiciones económicas y sociales que habían transformado el escenario político en el país, desde finales de la década del 30’ y por la Segunda Guerra Mundial se señala que habría favorecido un incipiente proceso industrial originariamente dirigido a la sustitución de importaciones. Tal proceso, se acentuaría a partir del golpe militar de 1943. El peronismo, gobernante entre 1946 y 1955 consolidaría esa tendencia, procurando al mismo tiempo, generar una mayor producción y superar la crisis de distribución. Entre 1930-35 y 1945-49 se duplico la producción industrial en argentina, a partir de la promoción del crédito, el control sobre el tipo de cambio y la protección arancelaria.

En cualquier caso durante el peronismo, en el que contradictoriamente confluían a un mismo tiempo valores modernizadores y tradicionalistas, y una cultura democrática pero escasamente republicana, se consolido una nueva clase trabajadora urbana, que requería de una rápida reconversión laboral. En dicho marco, la orientación profesional llego a alcanzar rango constitucional tras la reforma en 1949.

“La orientación profesional e los jóvenes, concebida como un complemento de la acción de instruir y educar, es una función social que el Estado ampara y fomenta mediante instituciones que guíen a los jóvenes hacia las actividades para las que posean naturales actitudes y capacidad, con el fin de que la adecuada elección profesional redunde en beneficio suyo y dela sociedad.

En esa misma dirección el plan peronista fijaba el objetivo de “encausar el aprendizaje y la orientación profesional”, en el campo de la educación y el trabajo. Se produjo la creación nuevos espacios curriculares y carreras.

La licenciatura de Psicotecnia y Orientación Profesional (1958). El plan de estudios de esa carrera n se organizaba por años, sino por grupos de materias. El grupo de materias “psicológicas”, un segundo grupo de materias eran cursadas en la facultad de derecho, un tercer grupo de materias se cursaban en Bioquímica. La transformación de esta carrera, en la carrera de Psicología, surgió luego del primer Congreso Argentino de Psicología en Tucumán. Allí se recomendó la creación de carreras de psicología en las universidades nacionales.

Horas afirmaba que la elección profesional dependía directamente del tipo de estructuración social y de las posibilidades de medios técnicos en una sociedad, y en tal dirección se destacaba la carencia de una estructuración económico-social. En la elección vocacional del adolescente, incidían no solo los factores económicos, sino también los morales, ya que dicha elección constituía una cosmovisión para el joven.

En 1942 el contexto socio-político de aquellos años, la búsqueda de las diferencias individuales se orientan al mejoramiento del rendimiento escolar y a la necesidad de brindar igualdad de oportunidades para todos los estudiantes. Luego de 1955 comenzaron a organizarse las carreras de psicología.

En síntesis, al promediar el siglo XX se desarrollarían en Argentina un conjunto de teorías, técnicas e intervenciones prácticas en el campo de la orientación profesional, que serían canalizadas por un estado con intenciones planificadoras. Y en tal sentido, cuando al madurar la década del sesenta, dicho estado comenzara a perder hegemónica, también lo haría aquella modalidad de orientación profesional, que comenzaría a ser reemplazada por una perspectiva clínica, centrada en las demandas del individuo.

4. Periodo de la discusión del rol del psicólogo y de la psicología psicoanalítica (1960-1983)

Es oportuno remarcar que existen escasos estudios publicados que se hayan ocupado de este periodo y el siguiente, razón por la cual, lo que aquí indicaremos tiene un valor aún más provisorio que los demás periodos.

A partir de la creación de carreras de psicología, en la década de 1960 comenzaron a graduarse profesionales universitarios con título de psicólogo o de licenciado de psicología según las distintas universidades, cuyas tareas y campos de trabajo estaban todavía por construirse. Un rasgo central de este periodo, entonces, fue la aparición de la psicología como profesión, dentro del cual comenzó un intenso debate en torno al rol del psicólogo, toda vez que la profesión del psicólogo no cuenta con una imagen clara, definida y ya tradicional. Cuál era el papel protagonizado por aquellos primeros graduados en la clarificación del rol profesional.

El debate sobre el rol del psicólogo estaba originado por la urgencia en clarificar una nueva función profesional, esa cuestión se solapaba con el debate acerca del a función de compromiso que le correspondía a los profesionales en una sociedad que requería urgentes transformaciones políticas y sociales.

En uno de los extremos del debate, se sostenía el papel del psicólogo como psicoanalista. No se debía confundir el psicoanálisis como una profesión, sino que, tal como lo planteaba Freud, debía considerarse al mismo tiempo una teoría, una terapéutica y un método de investigación. Esta posición fundamentaba que, desde un punto de vista estrictamente freudiano, el psicoanálisis era nada más que una psicología, ni siquiera una psicología médica, sino una psicología a secas, cuyo objeto de estudio era el inconsciente. En definitiva, las múltiples operaciones en las que podría intervenir un psicólogo, desde la psicopedagogía clínica, orientación vocacional, selección del personal, ya habían sigo visualizadas por Freud como “aplicaciones del psicoanálisis”.

En el otro extremo del debate, se sostenía la posición del psicólogo como agente de cambio. El modelo de “agente de cambio” en la psicología de la conducta y el psicoanálisis, impulsado por José Bleger. Bleger consideraba que la psicología constituía un oficio más que una ciencia. A partir de tal concepción, definía el rol del psicólogo de diferentes maneras, pero todas ellas orientadas en una misma dirección “el psicólogo es un especialista en tensiones de la relación o comunicación humana”.

Por otra parte Juan Danis planteaba una diferenciación entre el rol del psicólogo y aquel del psicoanalista, proponiendo para el psicólogo el modelo de la higiene mental, de la profilaxis. Desde tan función, al psicólogo le correspondería “asistir los momentos de cambio”, aun cuando no le correspondería promoverlos. Aun cuando el psicólogo pudiera disponer de recursos provenientes del psicoanálisis “trabaja en la trinchera de afuera, su ángulo de trabajo lo acerca a los del sociólogo, a los del antropólogo”. Diferentes posiciones se movían entre uno y otro extremo del debate, como así también diversos marices e inflexiones de las posturas más radicalizadas.

En cualquier caso, la contradicción entre el rol del psicoanalista y el de agente de cambio, no excluía el psicoanálisis para quienes optaran por esta última vía. Al contrario, el propio Bleger era un prominente didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y Juana Danis reconocía que el psicólogo podría disponer de conocimientos psicoanalíticos. Una figura destacada como Ricardo Malfe, Sostenía que, a diferencia del antropólogo que principalmente se interesa en conocer, “un psicólogo- por toda su tradición como profesional empeñado en provocar cambios- no es solamente un mero conocedor de ese nuevo campo, sino que debe encontrar estrategias de operación, inclusive sobre una comunidad, lo que es muchísimo más complicado. La polémica estaba centrada en el debate acerca del rol: psicoanalista o agente de cambio.

Era un grave error identificar la psicología clínica como sinónimo de psicología, ya que la psicología clínica era apenas una de las ares de actividad del psicólogo.

En octubre el 1959, el colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires, publicaba una solicitada en varios periódicos en la cual expresaba su preocupación por la “práctica de la hipnosis” y porque la carrera la carrera de psicología supuestamente fomentaba el ejercicio ilegal de la medicina.

En tal sentido, la palabra clínica, correspondería al “arte de aplicar en la práctica los conocimientos de la ciencia médica para la investigación y curación de las enfermedades”. La facultad de medicina proponía que el título de psicólogo clínico se reemplazara por el de “psicólogo auxiliar de la psiquiatría”.

En la tercera Conferencia Argentina de asistencia Psiquiátrica uno de los temas de la conferencia era el de “título habilitante para el estudio y tratamiento del enfermo mental”, se enfatizaba el papel perjudicial de “seres extraños a la medicina” en el dominio de la patología mental. Coincidentemente con tales posicionamientos, en 1967, el gobierno de facto sancionaría la Ley de ejercicio ilegal de la medicina, por la cual incluía las actividades del psicólogo en el capítulo 9, destinado a los auxiliares de la medicina. Según en el artículo 91 de tal normativa, el psicólogo solo podía desempeñarse profesionalmente bajo dependencia del “médico especializado en psiquiatría” y solo “por indicación y bajo supervisión”.

El instituto Nacional de Salud Mental bajo recomendaciones de dicho simposio, había considerado en la organización de un Concejo Nacional de Capacitación en Psicología Clínica, destinado a supervisar las residencias en psicología y, finalmente, a otorgar los títulos de especialista en psicología clínica, a aquellos graduados que hubieran cursado un posgrado de tres años. A estas alturas el debate sobre los distintos campos de la práctica profesional se le suponía el debate del rol.

En una dirección parecida, se trataba de establecer el rol del psicólogo en la institución escolar.

La APA consideraba al psicólogo como un especialista de la conducta humana, el caso del psicólogo, su quehacer especifico, es su trabajo con la conducta humana. El psicólogo estudia una realidad: La conducta del hombre en sus fundamentos biológicos y su interjuego con la realidad social. La noción conducta parecía distante de cualquier filiación behaviorista.

En 1976 se produjo un golpe de estado militar que introduciría una de las dictaduras más represivas y sangrientas de América Latina. El impacto sobre la psicología fue inmediato. No solo interrumpió bruscamente las condiciones que habían favorecido el debate sobre el rol del psicólogo, no solo secuestro e hizo desaparecer a una enorme cantidad de psicólogos y estudiantes de psicología, no solo cerro carreras universitarias de psicología sino que inclusive visualizo a la psicología como una de las ideologías que habían promovido una visión ajena a la tradicional del país.

5. Periodo de la Plena Institucionalización (desde 1983)

La transición democrática iniciada hacia 1983, con todas sus limitaciones, ha creado condiciones que favorecieron, al menos dos cuestiones centrales para el desarrollo de la psicología. Por una parte, el pleno ejercicio público de la profesión del psicólogo, a través de leyes, reglamentación y disposiciones que ordenaron jurídicamente el campo psicológico. Por otro, las tentativas de constitución de una tradición académica en torno a la enseñanza y la investigación en psicología, la cual había sido sistemáticamente interrumpida por razones de tipo ideológico -políticas en muchos momentos de los periodos anteriores.



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