Título: “la influencia de los padres en la práctica deportiva competitiva”



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TÍTULO: “LA INFLUENCIA DE LOS PADRES EN LA PRÁCTICA DEPORTIVA COMPETITIVA”

Autores: Celia Marcén, Fernando Gimeno, Carlos Gómez, Héctor Gutiérrez, Alfredo Sáenz y David Lacambra

Departamento de Psicología y Sociología, Universidad de Zaragoza

Zaragoza

Celia.marcen@gmail.com, fergimen@unizar.es

Resumen
El fenómeno de la socialización hace referencia a la forma en la que la sociedad, a través de una serie de agentes, moldea al sujeto, integrándolo en un sistema cultural de referencia. En este proceso los agentes primarios de socialización en el niño son la familia (especialmente padres y madres), la escuela y el grupo de iguales, existiendo toda una serie de agentes o influencias secundarias que adquieren mayor importancia conforme el niño crece.
En este sentido, y considerando los valores positivos y las potencialidades (físicas, psicológicas y sociales) que el deporte puede tener para los niños y los jóvenes, este artículo analiza en primer lugar, y con un enfoque conceptual (desde una perspectiva teórica) de la influencia que los padres y madres de los jóvenes deportistas tienen en la socialización hacia y en el deporte de sus hijos, para exponer posteriormente una serie de experiencias contrastadas relativas al tema, para finalizar con una serie de conclusiones/reflexiones prácticas.

LA INFLUENCIA DE LOS PADRES EN LA PRÁCTICA DEPORTIVA COMPETITIVA


  1. Introducción

La socialización es el proceso mediante el cual la sociedad moldea al individuo para integrarlo en sus sistema cultura (1), a través de la interiorización de este sistema, aceptándolo y reproduciéndolo (2).


A través del juego y el deporte, y como construcciones sociales que son, personas de cualquier edad y condición social pueden tener la oportunidad de aprender normas, valores y comportamientos relevantes para la convivencia social. Además la práctica en un grupo, en un club, o representando a un municipio o un estado, facilita el sentimiento de pertenencia, por tanto, la identidad individual, como miembro de esa sociedad y esa cultura específicas y una identidad colectiva en cuanto a pertenecer a una entidad a la cual se representa.
La socialización en general tiene que ver con un alto grado de conformidad entre, por un lado, las conductas y actitudes de los individuos y, por otro, las expectativas que los demás tienen sobre ellos en diversas situaciones sociales (3). Es un proceso doble, mediante el cual por una parte, se transmiten las normas culturales vigentes (en el sentido gramsciano del término) en un grupo determinado (enculturación) y, por otra, se da una apropiación, una interiorización individual de las mismas, de forma que estas normas sociales terminan conformando su personalidad y facilitan la adaptación a la convivencia en sociedad. Mediante la socialización, la sociedad se reproduce a sí misma y colabora a mantener el orden establecido (existiendo así mismo procesos de producción que permiten que la sociedad se transforme).
En este sentido, la socialización primaria, donde la familia, a través del habitus de Bourdieu (4) supone la principal influencia seguida de la escuela; el grupo de iguales, los medios de comunicación, serían agentes secundarios. En el caso que nos ocupa, el deporte competitivo, no debemos dejar pasar por alto la relevancia de la figura que el entrenador deportivo tiene en esta socialización deportiva y vital. El entorno familiar tiene un papel decisivo no sólo en la iniciación, sino en la relación (positiva, negativa o indiferente) que las niñas y los niños tendrán con la actividad física, con su continuidad y dedicación, y en su actitud hacia la misma. Esta influencia está basada en la copia de modelos de práctica, el apoyo u obstáculos percibidos, así como de la aportación de recursos económicos y humanos para que la actividad deportiva pueda desarrollarse.
En la socialización deportiva se han distinguido tres fases o etapas: la socialización hacia el deporte, la socialización a través del deporte y el abandono o retirada (3) y (4). En estas tres fases tienen una importancia determinante los diferentes agentes de socialización que influyen en el deportista.
La socialización hacia el deporte es el proceso mediante el cual el sujeto adquiere e interioriza la cultura deportiva, incorporándola a su personalidad (5); incluye, entre otras variables personales (psicológicas) las razones para iniciarse en el deporte en general y en un deporte en particular. Según el modelo de rol social/sistema social de Kenyon y McPherson (3), los tres elementos que influyen en esta atracción inicial y mediatizan el aprendizaje para definir unos “roles deportivos”:


  1. Atributos psicológicos y personales de la persona que se socializa (personalidad, actitudes, habilidades motrices, etc.).

  2. Apoyo percibido en forma de ánimo y reconocimiento por parte de los agentes de socialización que actúan como modelos de rol.

  3. Sistemas sociales o instituciones (familia, grupo de iguales, escuela, estado, etc.).

La socialización a través del deporte se refiere al aprendizaje de actitudes, valores y habilidades que se adquieren mediante la participación en una actividad deportiva y que permiten al individuo integrarse en su sociedad de referencia (5). Los practicantes del deporte se desenvuelven en un ambiente social que en cierto modo condiciona su crecimiento deportivo y personal, favoreciendo o entorpeciéndolo (3).


Finalmente la fase final, abandono o retirada del deporte puede ser voluntaria e involuntaria y en ella debe distinguirse aquellos que abandonan definitivamente la práctica deportiva de los que cambian de actividad o incluso de nivel de la misma (ejemplo: abandono de la actividad competitiva para pasar a la recreativa). Para Bussman (6), el abandono es un fenómeno multifactorial, citando entre los motivos para el mismo:


  • Estrés causado al intentar compatibilizar estudios y entrenamientos.

  • Lesiones (pudiendo haber sido causadas por una especialización precoz, deficientes rutinas de entrenamiento o competición, falta de instalaciones adecuadas o materiales, causas físicas, etc.).

  • Conflicto de intereses entre el entrenamiento y las restantes actividades de tiempo libre (relaciones sociales, desarrollo personal, tiempo familiar, etc.).

  • Conflictos surgidos en el ambiente deportivo (con el entrenador, los compañeros, directivos, etc.).

  • Falta de apoyo familiar.

  • Características motivacionales del deportista y características psicológicas específicas del rendimiento deportivo.

  • Baja movilidad social que conlleva (búsqueda de otros ámbitos de inversión de tiempos y esfuerzos).

  • Actitud crítica hacia el deporte competitivo que hagan que viva con desagrado la experiencia de competición.

Entre los agentes de socialización deportiva destacan, sobre todo en la infancia, los padres y madres de familia, quienes van transfiriendo esa influencia a los entrenadores; en la adolescencia además se añaden los compañeros o el grupo de iguales, y conforme se avanza en la edad de los practicantes, es mayor la influencia de otros agentes (organizadores, árbitros y jueces, medios de comunicación, espectadores, etc.).




  1. La influencia parental en el deporte competitivo

Los padres tienen una influencia fundamental en la participación de los niños en el deporte, sobre todo en la etapa de iniciación, siendo muchas veces quienes eligen el deporte u orientan al niño hacia determinadas prácticas deportivas. En esos primeros momentos además el niño pasa todavía mucho tiempo con la familia (3), al no haber establecido todavía una red social y ser más susceptible a evaluar su propia competencia en base al feedback de los adultos. Además de ese acercamiento a la actividad deportiva inicial, el valor que los padres den a la misma, lo que para ellos signifique el éxito y el fracaso, el juego limpio, el respeto a las normas y a los demás actores (compañeros, rivales, entrenadores, jueces, etc.), serán decisivos en el comportamiento deportivo en el mediano y largo plazo.


La clasificación que proponen García Bengoechea y Stream (7), basada en una investigación cualitativa con deportistas adolescentes canadienses, resulta muy adecuada para esta reflexión, puesto que relaciona los agentes de socialización deportiva con la motivación, obteniendo cinco categorías en las que “los otros” se presentan como agentes que influyen en la práctica deportiva, pudiendo incentivarla o desmotivarla:


  • Otros como proveedores de apoyo (padres e instituciones que aportan no sólo recursos económicos, sino información, apoyo emocional, etc.).

  • Otros como fuente de presión y control (padres y entrenadores, fundamentalmente).

  • Otros como agentes de socialización en cuanto a las orientaciones de desempeño (orientación hacia la tarea o al resultado de padres y entrenadores).

  • Otros como fuentes de información relevante sobre la competencia (retoralimentación positiva o negativa).

  • Otros como modelo a imitar (modelos deportivos en cuanto a sus logros, o modelos éticos).

Gimeno (8), y tras una exhaustiva revisión de los autores que han estudiado la relación de familia y entrenadores en el deporte afirma que “entrenadores y padres, o padres y entrenadores (el cambio de orden en este caso no altera el resultado) son responsables, en gran medida, de las consecuencias que sobre el desarrollo psicológico y físico tendrá la práctica deportiva de sus deportistas o hijos, respectivamente”.


Smoll (9) estableció 5 tipos de padres de deportistas: el desinteresado, el hipercrítico, el vociferante, el entrenador en la banda y el sobreprotector. Precisamente Hahn (10) al exponer ciertas actuaciones negativas de los padres referentes a la actividad deportiva de los hijos, cita a este afán de sobreprotección como causante de que algunos padres permitan o incluso animen a la dedicación casi exclusiva al deporte a sus hijos, impidiendo un desarrollo y formación integral de los mismos. El desligamiento de la escuela y el deporte es otra de las acciones muy negativas que pueden llevar a cabo los padres, pues hipotecan el futuro de los jóvenes, máxime si pensamos que la vida deportiva es corta y que además es muy riesgosa (probabilidad de lesiones, procesos selectivos, etc.). Además, para este tipo de padres, el entrenamiento de sus hijos es una obligación, y el éxito y triunfo del mismo se evalúa en términos de autoestima. Todo esto los lleva a implicarse excesivamente en la organización del deporte de sus hijos.
En este sentido, se han desarrollado numerosos programas en los que se trabaja con padres y madres de jóvenes deportistas para que puedan ser un apoyo efectivo y positivo para sus hijos e hijas. Así mismo, se enseña a los entrenadores una serie de habilidades sociales que ellos pueden poner en práctica para que la relación con las familias de los deportistas no sólo no interfiera en su trabajo, sino para que además sea una contribución positiva que coadyuve al trabajo del binomio deportista-entrenador.
El siguiente apartado expone algunas de estas experiencias prácticas en torno a la relación triangular deportista-padres y madres-entrenador.


  1. Experiencias prácticas

Una de las problemáticas que enfrentamos como investigadores sociales es la conexión entre planteamientos teóricos y la práctica, o, lo que es lo mismo, entre el debate y la acción. En este sentido, vamos a ofrecer dos ejemplos de aplicación práctica de los conceptos anteriormente expuestos, y su relación con la modificación de hábitos y comportamientos específicos, bajo la premisa de que nuestro trabajo debe colaborar no sólo a conocer sino a mejorar la realidad que nos rodea. El primero de ellos trata de la experiencia de un programa de entrenamiento para padres y madres de jóvenes deportistas, que comenzó en Aragón y se ha desarrollado a nivel nacional e internacional. La segunda experiencia se realizó en México con jóvenes “talentos deportivos” seleccionados en un centro nacional de tecnificación y versa sobre la metodología propuesta para medir el apoyo parental.





    1. Entrenando a Padres y Madres”.

El programa “Entrenando a Padres y Madres…” (11; 12; 13) promovido por la Diputación, es programa de referencia en este aspecto, siendo una guía para entrenadores de jóvenes deportistas con el objetivo general de influir eficazmente en las actitudes y comportamientos de los padres y madres de éstos:



    • Concienciando a las familias y entrenadores de que forman parte del mismo equipo y que deben trabajar de forma conjunta por el bien de sus hijos/deportistas.

    • Sensibilizando a los padres y madres de la influencia de los efectos negativos que provocan determinadas actitudes y conductas, así como de los efectos positivos que pueden generar con otras actitudes y conductas relacionadas con su implicación en la práctica deportiva de sus hijos.

    • Enseñando a los entrenadores, padres y madres una serie de habilidades sociales y estrategias específicas para ese trabajo conjunto en pro del desarrollo del niño o joven deportista.

El programa Entrenando a Padres y Madres, lleva implícita también la prevención de actitudes y conductas violentas, aunque su esquema de actuación eminentemente formativo y divulgativo no permite dar una respuesta razonablemente eficaz para la erradicación de incidentes y comportamientos agresivos y/o violentos en el escenario de los entrenamientos y de las competiciones deportivas. Este programa ha sido promovido por el Gobierno de Aragón desde el año 2000, teniendo continuidad desde 2003 con el Programa de Prevención de la Violencia en el Fútbol Base (14), que tiene como objetivo principal reducir la frecuencia e intensidad de incidentes violentos en partidos de fútbol. En el deporte de tenis se desarrolló también una campaña con un atractivo folleto para padres, y en el waterpolo se trabajó con el apoyo inicial de la grada (15).


Los aspectos concretos a trabajar con los padres y madres de familia están reflejados en la tabla nº1, en la que se muestran las conductas que se deben favorecer y evitar por parte de los familiares. Para llegar a este listado se tomaron como referencia las opiniones de padres, deportistas, técnicos (entrenadores, profesores, médicos deportivos, etc.) y jueces-árbitros, a través de diversos estudios de campo, contrastados con la literatura existente sobre el tema.

Tabla nº1. Conductas positivas y negativas de los padres y madres de jóvenes deportistas en “Entrenando a padres y madres…” (11).




UN MOMENTO DE REFLEXIÓN

COMO PADRES Y MADRES

  • ¿”Empujo” o animo demasiado a mi hijo/a a hacer deporte y a participar en competiciones?



  • ¿Soy de los que le da indicaciones técnicas a su hijo/a durante una competición o antes o después de la misma?



  • ¿Me desespera o irrita que mi hijo/a o su equipo pierdan con otros que pienso que no son tan buenos?

  • ¿Le he mostrado alguna vez mi enfado al entrenador/a de mi hijo/a por no contar con él como titular del equipo o por asignarle un puesto que creo no le corresponde?



  • ¿Suelo recriminar al árbitro durante una competición cuando su actuación no me ha parecido acertada?



  • ¿He recriminado o discutido abiertamente alguna vez con los padres de otros deportistas durante un entrenamiento o una competición?



  • ¿He ridiculizado alguna vez al adversario delante de mi hijo/a?



  • ¿He hablado alguna vez despectivamente del comportamiento y de la forma como el entrenador/a de mi hijo/a hace su trabajo?



  • En algunas ocasiones, ¿le doy demasiada importancia o critico el resultado de mi hijo/a en una competición?



  • ¿”Sueño” conque mi hijo/a sea algún día un/a gran campeón/a?



  • Responder con un SÍ a todas o a varias de las preguntas anteriores, puede indicar una excesiva implicación en la práctica deportiva de tus hijo(s) o hija(s).



  • ¿Amenazo a mi hijo/a, e incluso llego a castigarlo, con dejar de hacer deporte cuando no va bien en los estudios o hace algo mal?



  • ¿Suelo molestarme o mostrar poco interés en acompañar a mi hijo/a a los entrenamientos o competiciones?



  • ¿Me molesta o muestro poco interés en acudir a una reunión o a hablar con el entrenador/a cuando éste/a me cita?



  • ¿Pienso que mi hijo podría dedicarse a otro tipo de actividades más provechosas que hacer deporte?



  • En este caso, responder con un SÍ a todas o a varias de estas cuatro últimas preguntas, puede indicar rechazo o apatía a la práctica deportiva de tus hijos.

En ambos casos, tu hijo o tu hija, puede estar experimentando una excesiva presión que podría contribuir a provocar desajustes emocionales, deterioro de la relación familiar, pérdida de motivación o interés por la práctica del deporte e incluso el abandono del mismo.

LOS PADRES Y MADRES PODEMOS …

  • Facilitar a nuestros hijos que realicen el tipo de actividad deportiva que más les guste, lugar de la que más nos gusta a nosotros.



  • Interesarnos por el deporte que practica nuestro/a hijo/a: si le gusta, si se divierte, si progresa y aprende, asistiendo a las competiciones o actividades en las que participe.



  • Interesarnos por el enfoque de la práctica deportiva por parte del entrenador de nuestro/a hijo/a, solicitándole información sobre las características del deporte, el reglamento, lo que espera de los padres de sus deportistas, planteándole nuestras dudas e inquietudes.



  • Animar a nuestro/a hijo/a en una competición, apoyándole, reconociendo su esfuerzo e interés, pero evitando “hacer de entrenador”.



  • Mantenernos tranquilos y confiar en nuestro/a hijo/a cuando, durante un entrenamiento o una competición, comete un error o no le salen las cosas.



  • Mostrar respeto y cordialidad en las competiciones con entrenadores y deportistas de los equipos contrarios.



  • Respetar, comprender y apoyar la función de los árbitros en las competiciones. Las quejas y propuestas pueden plantearse a través de los canales adecuados, en lugar de hacerlo en público.



  • Animar a nuestro/a hijo/a a practicar deporte de acuerdo con las reglas.



  • Aplaudir las buenas actuaciones tanto de nuestros propios hijos/as como las de sus compañeros/as de equipo y del equipo contrario.



  • Asistir, participar y colaborar con el entrenador/a cuando nos convoca a una reunión.



  • Colaborar con nuestro/a hijo/a, su entrenador/a y su colegio o club o equipo en los entrenamientos y en la organización de actividades y competiciones.

  • Preguntar al entrenador/a educada y discretamente (en un lugar y momento adecuados) cuando hay algo que no comprendemos o no nos gusta lo que hace.



  • Delegar en el entrenador/a la labor-tarea de la educación de nuestro/a hijo/a al hacer deporte.



  • No olvidar el resto de miembros de la familia, consiguiendo que ninguno se sienta especialmente rechazado o ensalzado/encumbrado por el deporte que practica.



  • Y siempre podemos recordar que nuestro/a hijo/a es una persona que se educa haciendo deporte, donde lo importante es cómo lo hace –no “qué consigue”-, si se divierte, si aprende, si es bueno para su salud, si se enriquece con la relación que mantiene con otros deportistas, entrenadores, árbitros, padres de otros deportistas… Seamos una ayuda y un buen ejemplo para ellos.





    1. Apoyo parental en el CNAR de México

El estudio realizado en el Centro Nacional de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR) de México, nos planteamos la evaluación, dentro de una investigación más amplia, el apoyo parental que los deportistas participantes (209 deportistas, de 18 disciplinas deportivas y de entre 9 y 24 años de edad) percibían y la relevancia de este apoyo. Los objetivos de este estudio fueron los siguientes:




  • Identificar y medir las variables relacionadas con la percepción de la influencia parental en deportistas de competición que se encuentran en la etapa de tecnificación deportiva y que se desempeñan en un centro de talentos deportivos o de alto rendimiento.

  • Diseñar un instrumento de evaluación propio en base a la identificación de estas variables.

  • Comprobar las características psicométricas de fiabilidad (consistencia interna) y discriminación de los ítems resultantes del análisis de contenido de la 1ª fase del estudio cumplimentados por el grupo de participantes en la 2ª fase mediante una encuesta utilizando una escala ordinal tipo Likert de 5 intervalos.

Para ello, En la primera fase se elaboró un cuestionario de datos socioeconómicos y familiares, así como una encuesta con las siguientes preguntas de carácter abierto:



- ¿Qué hacen tus padres para que puedas rendir en tu deporte?

- ¿Crees que tus padres quieren que disfrutes de tu deporte?

- ¿Te apoyan tus padres en tu deporte?
El tratamiento de los datos de esta encuesta abierta se hizo a través de análisis de contenido mediante consenso interjueces. Posteriormente (Fase 2), y en base a la identificación de las variables relevantes para nuestro estudio, se diseñó una encuesta de respuestas cerradas con una escala de tipo Likert de 5 intervalos (desde 1 –totalmente de acuerdo- a 5 –totalmente en desacuerdo-).
Del análisis del contenido de los cuestionarios recogidos en la primera fase, identificamos las siguientes unidades de contenido, que se convirtieron en los ítems de la encuesta de opciones cerradas, utilizando la mencionada escala ordinal.

  1. D.23.1. Mis padres me apoyan para que pueda rendir en mi deporte.

  2. D.23.2. Mi familia me apoya económicamente para que pueda destacar.

  3. D.23.3. Mis padres saben que puedo salir adelante con el deporte.

  4. D.24.1. Mis padres quieren que disfrute con mi deporte.

  5. D.25.1. Mis padres me apoyan emocionalmente en mi deporte.

  6. D.25.2. Mis padres me apoyan totalmente en el deporte.

Sin pretender profundizar en el análisis de resultados, el análisis estadístico de estos 6 ítems dio una consistencia interna alta (alfa de Cronbach de 0.84).


Cabe destacar la utilización en este estudio de una metodología mixta cualitativa-cuantitativa para garantizar la validez de contenido y la validez de constructo de las variables objeto de estudio en una investigación de naturaleza psicosocial. Este instrumento puede utilizarse tanto con los deportistas que residen en el CNAR como con los nuevos ingresos para prevenir, detectar e intervenir en los casos críticos que pudieran darse (por ejemplo, considerando como tales aquellos cuyos puntajes se sitúen bajo el percentil 25).
Así pues un programa que contemplara a todos los agentes que intervienen en el proceso deportivo formativo, a raíz de este estudio, podría implementarse de la siguiente forma:

  1. Prevención: reuniones con padres y madres de deportistas acerca de la adecuada forma de apoyar a sus hijos/as en su proceso deportivo-formativo. Talleres con entrenadores acerca de las habilidades sociales necesarias para una correcta relación padres-entrenador-deportista (teniendo como base a “Entrenando a padres y madres”).

  2. Detección: localizar los casos críticos que pudieran existir en el centro, tanto por falta de apoyo o desinterés de los progenitores, como por exceso de presión al deportista o intento de interferir en las decisiones deportivas.

  3. Intervención: con los deportistas críticos por parte de los especialistas del centro.



  1. Conclusiones/reflexiones




  • La influencia de los padres en el deporte competitivo resulta no sólo un mal necesario (que podrían decir muchos entrenadores) sino que puede ser realmente un apoyo a nivel deportivo y formativo decisivo para los niños y jóvenes que practican deporte. Esta intervención se advierte sobre todo en la socialización hacia el deporte (iniciación en el deporte), y en la socialización a través del deporte (aprendizaje de normas, valores y conductas), en la que comparten relevancia con el entrenador o profesor, siendo este un triángulo “mágico” en el desarrollo integral del niño-deportista.




  • La evaluación del impacto de programas como “Entrenando a padres y madres” (11) nos han mostrado como tanto entrenadores como padres perciben como positiva la intervención en este ámbito, y como el asesoramiento en este sentido es percibido como beneficioso para todas las partes. En este sentido, consideramos que los padres son sensibles a la educación y formación de sus hijos y cuando este tipo de intervenciones son planteadas desde una óptica educativa, se muestran receptivos al trabajo. Los entrenadores en muchos casos necesitan de una formación específica en este terreno ya que desean una buena relación con las familias pero hasta hace algunos años, la formación de los entrenadores se basaba más en contenidos de carácter biomédico y de metodología del entrenamiento, olvidando la importancia de los factores psicosociales para un correcto proceso tanto del entrenador como del deportista.




  • En la segunda experiencia planteada observamos la importancia de delimitar y concretar (y posteriormente medir y evaluar) constructos y conceptos tan amplios como puede ser el de socialización es variables concretas que nos permitan conocer e intervenir. En este sentido, la metodología mixta cualitativa-cuantitativa nos parece muy adecuada en muestras de este tipo ya que tiene en cuenta los significados que los protagonistas dan a su experiencia para después darle un valor que nos permite el asesoramiento a entrenadores y gestores del deporte.




  1. Referencias bibliográficas




  1. Puig, N. (1992). Joves i esport: Influéncia dels processos de sociatlizació en els itineraris esportius juvenils. Tesis Doctoral. Barcelona: Universitat de Barcelona.

  2. Cayuela, M.J. (1997). Los efectos sociales del deporte: integración, socialización, violencia y educación. Barcelona: Centre d’Estudis Olímpics UAB.

  3. Boixados, M; Valiente, L.; Mimbrero, J.; Torregrosa, M. y Cruz, J. (1998). Papel de los Agentes de Socialización en Deportistas en Edad Escolar. Revista de Psicología del Deporte, 7(2), 295-310.

  4. García Ferrando, M.; Lagardera Otero, F. y Puig, N. (2002). Cultura deportiva y socialización. En M. García Ferrando, N. Puig y F. Lagardera (coords.) Sociología del Deporte (2° edición). Madrid: Alianza Editorial.

  5. Lleixá, T. y Soler, S. (2004). Actividad física y deporte en sociedades multiculturales. ¿Integración o segregación?. Cuadernos de Educación, 45. Barcelona: I.C.E. Universitat Barcelona y Editorial Horson.

  6. Cecchini, J.A., Méndez, A. y Contreras, O. (2005). Motivos de abandono de la práctica del deporte juvenil. Cuenca: Universidad de Castilla la Mancha.

  7. García Bengoechea, E. y Stream, W.B. (2006, in press). On the interpersonal context of adolescent’s sport motivation. Elsevier Psychology of Sport and Exercise.

  8. Gimeno, F. (2005). Asesoramiento y formación con entrenadores y padres de deportistas jóvenes. En J. Garcés, A. Olmedilla y P. Jara (coords.). Psicología y Deporte. Murcia: Diego Marín.

  9. Smoll, F.L. (1986). Coach-parent relationships: enhancing the quality of the athletes experience. En J.M. Williams (Ed.), Applied sport psychology, 47-58.

  10. Hahn, E. (1988). El entrenamiento con niños. Barcelona: Martínez Roca.

  11. Gimeno, F. (2003). Descripción y evaluación preliminar de una programa de habilidades sociales, de solución de problemas con padres y entrenadores en el deporte infantil y juvenil. Revista de Psicología del Deporte, vol.12, nº1, 67-79.

  12. Gimeno, F. (2004). El papel de la familia en la vida deportiva del niño. En A. Nuviala, J. Zaragoza y J.J. Julián (coords.). El Deporte en edad escolar desde la perspectiva municipal. Huesca: Ayuntamiento de Huesca.

  13. Gimeno, F. (2005). Asesoramiento y formación con entrenadores y padres de deportistas jóvenes. En J. Garcés, A. Olmedilla y P. Jara (coords.). Psicología y Deporte. Murcia: Diego Marín

  14. Gimeno, F., Sáenz, A., Ariño, V. y Aznar, M. (2007). Deportividad y violencia en el fútbol base: Un programa de evaluación y de prevención de partidos de riesgo. Revista de Psicología del Deporte, 16(1), 103-118.

  15. Gimeno, F., Sáenz, A., Gutiérrez, H., Lacambra, D., París, F. y Ortiz, F. (2011). El programa multicomponente “Juguemos Limpio en el Deporte Base”: Desarrollo y aportaciones en la década 2000-2010 (pp. 50-67). Vitoria: Departamento de Euskera, Cultura y Deportes del Gobierno Vasco.


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