Tropo (retórica)



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Tropo (retórica)

Un tropo es la sustitución de una expresión por otra cuyo sentido es figurado. Se trata de un término propio de la retórica que proviene del griego τρόπος, trópos, que significaba «dirección». En este sentido, el tropo es el cambio de dirección de una expresión que se desvía de su contenido original para adoptar otro contenido.[1] En latín, el término se adaptó como tropus.

El uso de los tropos es un constituyente principal del ornatus retórico, una de las cualidades de la elocutio.

El número y la identidad de los tropos ha variado a lo largo de la historia de la retórica; entre los contemplados más habitualmente están la metáfora, la alegoría, la hipérbole, la metonimia, la sinécdoque, la antonomasia, el énfasis, la ironía, etc.

La retórica clásica constaba de un tratado llamado De tropis donde se estudiaba el uso de las palabras en un sentido distinto del habitual. Los tropos ocupan un lugar importante en el lenguaje literario, especialmente en la poesía lírica, aunque no exclusivamente: pueden encontrarse también en el lenguaje coloquial.

Metáfora


La metáfora (del griego metá o metastas 'más allá, después de'; y phorein, 'pasar, llevar') consiste en el uso de una expresión con un significado distinto o en contexto diferente al habitual. Establece una relación de identidad total entre dos seres, reflexiones o conceptos, de tal forma que para referirse a uno de los elementos de la metáfora se organiza el nombre de otro. Significa comparar dos elementos sin ocupar nexos. El término es importante tanto en teoría literaria (donde se usa como recurso literario) como en lingüística (donde es una de las principales causas de cambio semántico). Se utiliza también en psicología para referirse al poder profundo de "las historias-metafóricas" y su acción en el cambio interno, la visión o el paso a un nivel de conciencia más profundo.

Metáfora como figura retórica


La metáfora es un recurso literario (un tropo) que consiste en identificar dos términos entre los cuales existe alguna semejanza. Uno de los términos es el literal y el otro se usa en sentido figurado. La metáfora tiene tres niveles

  • El tenor es aquello a lo que la metáfora se refiere, el término literal.

  • El vehículo es lo que se dice, el término figurado.

  • El fundamento es la relación existente entre el tenor y el vehículo (el discurso).

Así, en la predicación metafórica "Los ojos de Charizard Maé son el mar ", el sintagma Los ojos son el tenor, el mar el vehículo y el fundamento sería el color azul oscuro de los ojos. A la metáfora en la que aparecen estos tres niveles se le denomina metáfora explícita. Sin embargo, cuando el tenor no aparece, se la denomina metáfora implícita (Los lagos de tu rostro). Por otro lado, la metonimia es un recurso literario similar a la metáfora, pero en el cual la relación entre los términos identificados no es de semejanza; puede ser causa-efecto, parte-todo, autor-obra, continente-contenido, etc.

La metáfora es utilizada por los escritores debido a buenas razones u objetivos:



  1. Establece relaciones inéditas entre las palabras.

  1. Descubre atributos insospechados de las palabras.

Así pues, la gran fuerza poética de la metáfora reside en su capacidad de multiplicar de forma ilimitada el significado "normal" de las palabras, de modo que puedan llegar a describir lo desconocido (muerte, felicidad, miedo, etc.), que, en definitiva, constituye la gran aspiración del arte.

Finalmente, la podríamos definir como "algo expresado en términos de otra cosa".


Metonimia


La metonimia (griego: μετ-ονομαζειν met-onomazein [metonomadz͡ein], 'recibir un nuevo nombre' )? o "transnominación" es un fenómeno de cambio semántico por el cual se designa una cosa o idea con el nombre de otra, sirviéndose de alguna relación semántica existente entre ambas.

Son casos frecuentes las relaciones semánticas del tipo causa-efecto, de sucesión o de tiempo o de todo-parte.


Metonimia en semiótica y literatura [editar]


En semiótica y en literatura la metonimia es un tropo o figura retórica que alude, como su etimología indica, a la translación de un nombre o de una denominación, es decir al sentido translaticio, lo que coloquialmente suele llamarse el sentido figurado. Es uno de los tropos más frecuentes junto a la metáfora. Ejemplo:

...las proas vinieron a fundarme la Patria («Fundación mítica de Buenos Aires», J. L. Borges)

En este ejemplo, que es más bien una sinécdoque las proas significan a los navíos y, más aún, a los navegantes. Puede suponerse que las proas con el significado real de navíos e incluso de navegantes son una metáfora, sin embargo existe una diferencia estructural con la metáfora: en el enunciado dado como ejemplo se mantiene evidente la relación: la proa es parte del navío.

En esta metonimia se está designando al todo por una parte; no existe una sustitución completa como sí existe en la metáfora. En las proas vinieron a fundarme la Patria se ha dicho que el tropo está fincado en el designar al todo por una de sus partes. A este tipo de metonimia se le llama más específicamente sinécdoque; mientras que las metonimias en general siempre están constituidas por relaciones de contigüidad, las sinécdoques son un caso de contigüidad, en el cual una parte designa al todo.

Sinécdoque


La sinécdoque es un tropo en el cual

  • Una parte de algo es usada para representar el todo,

  • El todo es usado por una parte,

  • La especie es usada por el género,

  • El género es usado por la especie, o

  • El material de que algo está hecho es usado por la cosa.

La sinécdoque es una licencia retórica mediante la cual se expresa la parte por el todo. La sinécdoque es una de las maneras más comunes de caracterizar un personaje ficticio. Frecuentemente, alguien es constantemente descrito por una sola parte o característica del cuerpo, como los ojos, que vienen a representar a la persona.

También en los sonetos y otras formas de poesía se usan sinécdoques para caracterizar al amado en términos de partes individuales del cuerpo en vez de un ser completo, coherente. Esta práctica es especialmente común en los sonetos de Petrarca, donde el amado idealizado es frecuentemente descrito parte por parte, de pies a cabeza.


Ejemplos [editar]


  • Quedó sola con cuatro bocas que alimentar. - se refiere a los hijos.

  • ¡Llegó el Tombo - se refiere a algunos oficiales de ella, no a toda la institución.

  • Son características del gato - utiliza el nombre de un animal para referirse a la especie

  • Trabajo para ganarme el pan.

  • En Argentina, es frecuente decir "gallego" por "español", y "tano" (napolitano) por "italiano"

Hipálage

La hipálage (del griego ὑπαλλαγή, 'sustitución') es una figura retórica que consiste en atribuir a un sustantivo, desplazándola, una cualidad o acción propia de otro sustantivo cercano. Así en el famoso haiku de Matsuo Bashō:



¿Quién es el que se lamenta,

su barba soplando al viento,

por el ocaso del otoño?,

donde se atribuye la acción de soplar a la barba en vez de al viento, o en los versos de Virgilio, celebrados por Borges,



Ibant obscuri sola sub nocte per umbram (Eneida 6:28),

donde la noche oscura y los viajeros solitarios han intercambiado los adjetivos que les corresponden.

Otros ejemplos: la noche insomne, la celda condenada.

Hipérbaton

El hipérbaton (plural, hipérbatos) es la figura literaria que consiste en trastocar o desordenar el orden natural sintáctico de la oración, que en la lengua española es Sujeto + Verbo + Complementos y, dentro del sintagma, Elemento rector + Elemento regido.

Según Planeta y Agostini, se distinguen cuatro tipos de hipérbatos: la tmesis, que consiste en intercalar una palabra entre dos elementos de otra compuesta, el paréntesis, que consiste en introducir en una frase una interjección u oración con entonación distinta, la anástrofe, que consiste en posponer la preposición al sustantivo cuyo caso rige, y la histerología, que consiste en alterar el orden de las palabras y decir primero lo que debería ir después.

Casi siempre obedece a cualquiera de estos dos motivos: el deseo de imitar la sintaxis del latín, lengua en la cual el verbo se sitúa al final de la oración, o bien destacar o subrayar el significado del elemento desplazado de su posición normal, casi siempre para llevarlo al primer lugar de la frase. Menos artísticamente, se usa también por las razones métricas de situar un acento necesario, facilitar una sinalefa o hacer posible una rima.

Fue un recurso especialmente utilizado en los periodos cortesanos de la historia de la literatura cuyo objetivo era hacer más noble el lenguaje, especialmente en la prosa latinizante del siglo XV y en la estética del Barroco conocida como Culteranismo.

Pasos de un peregrino son, errante,

Cuantos me dictó versos dulce Musa
En soledad confusa,

Perdidos unos, otros inspirados.

Luis de Góngora, Soledades (al Duque de Béjar)

Del monte en la ladera


por mi mano plantado tengo un huerto.

Fray Luis de León, Vida retirada

A Dafne ya los brazos le crecían.

Garcilaso de la Vega, Sonetos (Soneto XIII)

Mi casa, a unos pasos queda.

Del salón en el ángulo oscuro,

de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,

veíase el arpa.



Anáfora (retórica)

La anáfora (del latín anaphora y ésta del griego ἀναφορά "ascenso, referencia a lo anterior") es un caso particular de figura retórica del tipo de la aliteración y que consiste en la repetición de las primeras palabras de un verso. Es un tipo de epanadiplosis. Ejemplos:



Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,

no perdono a la vida desatenta,

no perdono a la tierra ni a la nada.

Miguel Hernández, "Elegía por la muerte de Ramón Sijé", siglo XX

La anáfora es también considerada como la repetición simple de una palabra cuando esta va al principio de la frase, o también recurrir al texto con menciones implícitas mediante pronombres demostrativos. Por ejemplo:

Juan y Pepe fueron a pescar; éste pescó una trucha de tres kilos y aquél otra de cinco.


Eufemismo


Un eufemismo es una palabra o expresión políticamente aceptable o menos ofensiva que sustituye a otra considerada vulgar, de mal gusto o tabú, que puede ofender o sugerir algo no placentero o peyorativo al oyente. También puede ser la palabra o expresión que sustituye a nombres secretos o sagrados para evitar revelar éstos a los no iniciados. Algunos eufemismos tienen la intención de ser cómicos. Se produce cuando se pretende usar palabras inofensivas o expresiones para desorientar, evadirnos, o evitar hacernos conscientes de una realidad cruda y desagradable. A menudo el propio eufemismo pasa a ser considerado vulgar con el tiempo para ser sustituido de nuevo. Cabe indicar que el eufemismo no siempre reemplaza palabras de la jerga en un idioma, sino que muchas veces sustituye palabras aceptadas en el uso normal pero que por alguna razón se consideran tabúes.

Los eufemismos son muy empleados en el lenguaje políticamente correcto para evitar posibles ofensas a grupos de individuos. Son comunes en la política para camuflar o hacer que suenen más naturales las políticas impopulares, o reducir el impacto al comunicar una crisis económica. También se emplean eufemismos para suavizar blasfemias: en francés se tiene parbleu en lugar de par Dieu. En español tenemos diantre en vez de diablo y diez o sos sustituyendo a Dios en varias expresiones blasfemas. Lo contrario de un eufemismo es un disfemismo.


Etimología [editar]


La palabra eufemismo proviene de la palabra griega euphemo que significa "favorable/bueno/habla afortunada" y que se deriva a su vez de las raíces griegas eu (εὗ), "bueno/bien" + pheme (φήμί) "habla(r)". Eupheme era originalmente una palabra o frase usada en lugar de una palabra o frase religiosa que no debía pronunciarse en voz alta; etimológicamente, eupheme es el opuesto de blasfemia (habla endemoniada). El primer ejemplo de palabras tabú que requieren del uso de un eufemismo son los nombres indecibles de algunas deidades como Perséfone, Hécate o Némesis.

Ironía

La ironía es la figura mediante la cual se da a entender lo contrario de lo que se dice. Se origina cuando, por el contexto, la entonación o el lenguaje corporal se da a entender lo contrario de lo que se está diciendo. La intención que generalmente de tener una perspectiva cambia en base a acciones o efectos de la cual se aleja por posibilidades externas. Cuando la ironía tiene una intención muy agresiva, se denomina sarcasmo. En el lenguaje escrito, la intención irónica se explicita con un signo de exclamación encerrado entre paréntesis, mediante comillas, con un emoticono, etc.; aunque también existe un signo de ironía propiamente dicho (؟), propuesto en el s. XIX por el poeta francés Alcanter de Brahms, que sin embargo no logró extender su uso, hasta el advenimiento de internet, cuando se lo comienza a usar en chats instantáneos.


Oxímoron


En retórica, el oxímoron (del griego ὀξύμωρον, oxymoron), dentro de las figuras literarias, es una de las figuras lógicas. Se la conoce también con la expresión latina contradictio in terminis.

Consiste en armonizar dos conceptos opuestos en una sola expresión, formando así un tercer concepto. Dado que el sentido literal de un oxímoron es ‘absurdo’ (por ejemplo, «un instante eterno»), se fuerza al lector a buscar un sentido metafórico (en este caso: un instante que, por la intensidad de lo vivido durante el mismo, hace perder el sentido del tiempo).

El recurso a esta figura retórica es muy frecuente en la poesía mística y en la poesía amorosa, por considerarse que la experiencia de Dios o del amor trasciende todas las antinomias mundanas. El filósofo griego Heráclito recurre a ella con frecuencia.

Contenido


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  • 1 Etimología y uso

  • 2 Ejemplos

  • 3 Figura opuesta

  • 4 Enlaces externos

Etimología y uso [editar]


El término oxímoron es una palabra compuesta, un helenismo inventado en el siglo XVIII que une los lexemas οξύς (oxýs: ‘agudo, punzante’) y μωρός (morós: ‘fofo, romo, tonto’). Por tanto, él mismo es un oxímoron.

El Diccionario panhispánico de dudas sugiere utilizar los plurales «los oxímoron» o «los oxímoros». No corresponde a la tradición de la lengua española conservar el plural griego (*oxímora), común sin embargo en inglés (oxymora).


Ejemplos [editar]


  • «Festina lente», ‘apresúrate lentamente’ (César Augusto, 63 a. C. – 14 d. C.)

  • [El amor es] «vista ciega, luz oscura, / gloria triste, vida muerta» (Rodrigo Cota de Maguaque, –1498)

  • [El amor es] «hielo abrasador, es fuego helado, / es herida que duele y no se siente...» (Francisco de Quevedo, 1580-1645).

  • «Placeres espantosos y dulzuras horrendas» (Charles Baudelaire, 1821-1867).

  • «Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada; había en su andar (si el oxímoron es tolerable) una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis» (Jorge Luis Borges, 1899-1986: El aleph).

  • «En la figura que se llama oxímoron, se aplica a una palabra un epíteto que parece contradecirla; así los gnósticos hablaron de una luz oscura; los alquimistas, de un sol negro» (Jorge Luis Borges: El zahir).

  • «Mis libros están llenos de vacíos» (Augusto Monterroso, 1921-2003).

  • «¡Qué confusión, qué dicha, qué dolor!» (Pablo Milanés [1943–], La felicidad, 1987).

  • «[Tu recuerdo] es antídoto y veneno al corazón [...] Es que no sé si me hace bien o me hace mal» (Ricky Martin [1971], Tu recuerdo, 2006).

Se puede declarar que alguna expresión es un oxímoron para emitir un juicio subjetivo sobre alguno de los términos implicados. Ejemplos:

  • actúe con naturalidad

  • Ciencia cristiana (religión estadounidense).

  • Ciencias ocultas.

  • «golpe de Estado apegado a las leyes» (Honduras, 2009)

  • Industria cultural.

  • Inteligencia militar (según Groucho Marx).

  • Microsoft Works (‘trabajos de Microsoft’), traducido literalmente (de manera malintencionada o peyorativa como ‘Microsoft funciona’).

  • Realidad virtual.

  • Tolerancia cero (de moda en discursos políticos).

  • Peón especialista.

  • Policía científica

  • Vida laboral


Pleonasmo


Un pleonasmo es una expresión en la que aparecen uno o más términos redundantes (por ejemplo: sal fuera).

Ejemplos [editar]


Algunos ejemplos típicos de pleonasmo son:

Lo vi con mis propios ojos.

¡Métete adentro!

¡Sube arriba!

Te vuelvo a repetir.

Claro que, en estos casos, se usan palabras redundantes con un fin en particular, o sea, enfatizar lo que se intenta decir.

Un ejemplo célebre de pleonasmo es la frase del torero español Rafael Guerra: Lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible.[1]

Uso del pleonasmo [editar]


En algunos casos el pleonasmo tiene valor expresivo y se utiliza como recurso estilístico, como sucede en este romance tradicional:

Allí arriba en aquel cerro

hay un lindo naranjel

que lo cría un pobre ciego,

pobre ciego que no ve.

Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, el uso del pleonasmo es involuntario y sugiere poca habilidad lingüística.


Sarcasmo


El sarcasmo (del latín sarcasmus) palabra la cual, procede del Griego sarkasmo, de sarkazein (morder los labios, de sarx/sark-, carne, la composición literalmente significaría "cortar un pedazo de carne [de la persona elegida]").

El sarcasmo es proverbialmente descrito como "la forma más baja de humor pero la más alta expresión de ingenio" (una frase que se atribuye erróneamente a Oscar Wilde, pero realmente se desconoce su procedencia). Es una burla malintencionada y descaradamente disfrazada, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo. El término también se refiere a la figura retórica que consiste en emplear esta especie de ironía. El sarcasmo es una crítica indirecta, pero la mayoría de las veces evidente.



Ejemplos de sarcasmo o ruptura del sistema:

A veces, la ironía se hace evidente por un problema de relevancia, como en el siguiente ejemplo:



  • "El finado era virtuoso, amable y gordo".

Otra de sus formas consiste en expresar ideas y pensamientos fuera de la lógica racional, como en la alocución:

  • "Yo divido a los críticos en dos clases: los malos y los que me elogian".

Otros ejemplos de sarcasmo e ironía:

  • Juan llega al trabajo, y lo primero que hace es sentarse y poner los pies encima del escritorio para echarse fresco. El jefe lo ve y le dice: ¡Juan, sigue trabajando así de duro!

El sarcasmo en la comunicación oral [editar]


Como las entonaciones vocálicas usadas para denotar sarcasmo son tan sutiles, el uso del sarcasmo para expresar ideas que no son obviamente irónicas puede llevar a la confusión, especialmente donde hay diferencias de acento o no se tiene experiencia en el uso del lenguaje. El uso del sarcasmo difiere entre países. Muchas veces el sarcasmo es extrañamente mal interpretado, por parte de los que reciben el "insulto". Por otra parte, el sarcasmo en su expresión oral, también puede concebirse como una forma de expresión semi secreta, de forma en que puede decirse por ejemplo, "aquel respetable varón" refiriéndose a una piltrafa truculenta que emana tufancina. Notable también es el uso que puede darse al contrario del sarcasmo, haciendo referencias con la realidad, en un tono más cortante y ofensivo, puede interpretarse a este de muchas formas, más aún, si éste se lleva a cabo en un círculo social en el cual se toma mucho en cuenta los mensajes subliminales que puede dejar una oración sarcástica.

El sarcasmo en la comunicación escrita [editar]


Al estar orientado al lenguaje hablado, puede ser difícil de plasmar en la forma escrita y es fácilmente malentendido. Para evitar este problema se usan comentarios sarcásticos en Internet (por ejemplo: "Qué 'amistoso' estás hoy"). El sarcasmo también puede ser delimitado en la lengua escrita por el uso de mayúsculas, especialmente para denotar un énfasis que habría sido puesto en una conversación hablada (por ejemplo: "Bueno, no fue PRECISAMENTE fantástico").

En el Reino Unido y otros países, la escritura ha adoptado el uso de (!) O (?) (Marca exclamativa O interrogatoria entre paréntesis) siguiendo al discurso en el cual el sarcasmo o la ironía son perceptibles por el tono de voz.

Sin embargo, esto no es universal. Por ejemplo, Shakespeare usaba regularmente al sarcasmo como una herramienta literaria para enfatizar el punto de un chiste, pero raramente usó alguna marca distintiva. El uso del "(!)" es un fenómeno inglés reciente. Como dijo el cientifico Jefrey Toloza: "El sarcasmo no es una forma más de hablar nuestro idioma; simplemente es una obra de arte".

Hipérbole


Hipérbole es un tropo que consiste en realizar una exageración muy grande, aumentando o disminuyendo la verdad de lo hablado, de tal forma que el que reciba el mensaje, le otorgue más importancia a la acción en sí y no a la cualidad de dicha acción.

Etimología. Hipérbole e hipérbola [editar]


Hipérbole deriva de la palabra griega ὑπερβολή (exceso), y es cognado de hipérbola (la figura geométrica).

Figura retórica [editar]


La hipérbole es una figura retórica que consiste en una exageración intencionada con el objetivo de plasmar en el interlocutor una idea o una imagen difícil de olvidar. Los grandes maestros literarios de la historia han recurrido a menudo a esta figura literaria. Un ejemplo de ello es Gracián cuando dice: «Devoró libros, pasto del alma».

Otros ejemplos



  • «Érase un hombre a una nariz pegado» (Francisco de Quevedo)

  • «No hay extensión más grande que mi herida...»

  • «¡Te llamé cómo un millón de veces!»

  • «Tanto dolor se agrupa en mi costado que, por doler, me duele hasta el aliento» (Miguel Hernández)

  • «Sus brazos eran tan largos que se salían por la ventana»

  • «El folio parecía una lámina de nieve»

  • «Porque te miro y muero» (Mario Benedetti)

  • «Sonrisa de oreja a oreja»


Personificación


La personificación prosopopeya es un tipo de metáfora ontológica consistente en caracterizar a una realidad no humana como humana, cediéndole atributos propios del ser humano (lengua, partes del cuerpo, etc.) Es decir, una personificación habla de algo no humano como si de un ser humano se tratara, revistiéndolo de cualidades humanas.

Personificación como figura literaria [editar]


Como figuras literarias la personificación es una de las figuras de ficción. Un ejemplo de texto donde abundan las personificación sería el siguiente:

—Si tú quisieras, Granada,

contigo me casaría;

daréte en arras y dote

a Córdoba y a Sevilla.

—Casada soy, rey don Juan,

casada soy, que no viuda;

el moro que a mí me tiene,

muy grande bien me quería.

En otras ocasiones la prosopopeya o personificación se aplica a cosas incorpóreas o abstractas, e incluso puede permanecer oculta hasta que se descifra el sentido alegórico del texto literario. Así, por ejemplo, en el poema “Vino, primero, pura” de Juan Ramón Jiménez; sólo al final del poema se nos comunica que la “persona” a la que se aludía durante todo el poema es en realidad la poesía:

Vino primero pura,

vestida de inocencia;

y la amé como un niño.

Luego se fue vistiendo

de no sé qué ropajes;

y la fui odiando sin saberlo.

Llegó a ser una reina

fastuosa de tesoros...

¡Qué iracundia de hiel y sin sentido!

Mas se fue desnudando

y yo le sonreía.

Se quedó con la túnica

de su inocencia antigua.

Creí de nuevo en ella.

Y se quitó la túnica

y apareció desnuda toda.



¡Oh pasión de mi vida, poesía

desnuda, mía para siempre!


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