Transformaciones politicas y cambio cultural editores pedro ibarra y benjamin tejerina nuevos contextos, nuevas propuestas



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LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

TRANSFORMACIONES POLITICAS Y CAMBIO CULTURAL

EDITORES PEDRO IBARRA Y BENJAMIN TEJERINA


NUEVOS CONTEXTOS, NUEVAS PROPUESTAS 2

UNA CUESTIÓN PREVIA: LA FORMA/ INSTITUCIÓN DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES 3



EL PROCESO DE INSTITUCIONALIZACIÓN DE LOS MOVIMIENTOS POR LA SOLIDARIDAD 5

NUEVOS ANÁLISIS EN EL CONTEXTO EMERGENTE 8



PROCESOS, CONTEXTOS Y TRANSFORMACIONESCONFLICTO POLÍTICO Y CAMBIO SOCIAL Charles Tilly 10

2 MOVIMIENTOS SOCIALES Y DEMOCRACIA EN EUSKADI. INSUMISIÓN Y ECOLOGISMO Iñaki Bárcena, Pedro Ibarra, Mario Zubiaga 19

LA EVOLUCIÓN DE LOS NUEVOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN EL ESTADO ESPAÑOL Jaime Pastor 32



ORÍGENES CONCEPTUALES, PROBLEMAS ACTUALES, DIRECCIONES FUTURAS Doug McAdam 42

MOVIMIENTOS SOCIALES Y LA ACCIÓN COLECTIVA. LA PRODUCCIÓN SIMBÓLICA AL CAMBIO DE VALORES Benjamín Tejerina 52

2. PROCESO DE MODERNIZACIÓN, CAMBIO CULTURAL Y PRODUCCIÓN SIMBÓLICA 57

PRODUCCIÓN SIMBÓLICA: DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD A LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD 63

LA PRAXIS CULTURAL DE LOS MOVIMIENTOS SOCLALES 69



Ron Eyerman 69

6. CONCLUSIÓN 79



INTRODUCCIÓN

HACÍA UNAS NUEVAS FORMAS DE ACCIÓN COLECTIVA



Ilustración 1

NUEVOS CONTEXTOS, NUEVAS PROPUESTAS

A lo largo de los últimos años las formas tradicionales de movilización


han experimentado grandes cambios hasta el punto de que muchos
analistas se preguntan si no estaremos asistiendo al nacimiento de un
nuevo modelo de acción colectiva. Como han señalado los historiado re de los movimientos sociales, existe una cierta continuidad a lo lar g del tiempo, pero cada época impregna sus manifestaciones de un
carácter peculiar. Distintos momentos históricos dejan improntas di versas sobre la forma de exteriorizar y conducir las protestas. En el pasado se ha apuntado como causas inmediatas de movilización social a
las revoluciones burguesas y a los procesos de democratización del Estado-nació y, más recientemente, el desarrollo del Estado del bienestar y la etapa de prosperidad económica posterior a la Segunda Guerra
Mundial. En los últimos años se apunta al proceso de globalización
como contexto histórico que conforma la intensidad y la dirección que
está tomando la acción colectiva.
La globalización, entendida como las transformaciones sociales
fruto de un conjunto de procesos que implican la movilización de re curso económicos y culturales desde los centros de poder tradicionales
hasta alcanzar los últimos confines del planeta, aparece como el horizonte ineludible para reflexionar sobre las relaciones entre acción social y tiempo histórico. Asistimos a un progresivo desplazamiento de
los centros de poder y su progresiva opacidad al transformarse en flujos tanto de bienes como de información. La consecuencia es una desestructuración del viejo orden industrial y la emergencia de estructuras
sociales aún no consolidadas, a lo que acompaña una nueva conciencia
de vivir en un momento de profunda transformación. Las ramificaciones de la presión política, de la imposición económica o de la influencia cultural no entienden de fronteras estatales o limites de clase o etnia, actuando con distinto grado de intensidad sobre todos ellos. También aquí la metáfora de la piedra que cae sobre el agua del estanque creando una serie de círculos que se van alejando desde el lugar de inmersión hasta alcanzar sus orillas sirve para mostrar gráficamente la expansión de los procesos de globalización. Sin embargo, las nuevas condiciones han hecho que el contexto sea mucho más complejo que en momentos históricos anteriores.
No es éste el momento de detenernos sobre las características de este proceso de globalización, pero sí nos interesa señalar su influencia sobre la acción colectiva y los movimientos sociales. En este sentido queremos avanzar en las líneas que siguen una hipótesis que, aunque apoyada en selectivas observaciones empíricas, todavía necesita de una más extensa confrontación con la realidad para que adquiera la categoría de propuesta de un nuevo modelo. Desde esta perspectiva hipotética, analizamos los contenidos reivindicativos o las formas de acción de los movimientos sociales actuales y constatamos la presencia de distintas formas de movilización social que caracterizan tanto a las nuevas manifestaciones como a las ya presentes en espacios de conflicto social y político consolidados, tales como la ecología o el feminismo.
Las organizaciones y grupos que configuran estas nuevas formas emergentes de movimientos sociales actúan en el ámbito de la solidaridad con los sectores menos favorecidos o marginados de las sociedades occidentales, así como con colectivos que se han visto impulsados a emigrar buscando mejorar su condición económica o su seguridad. Asociaciones antirracistas o de apoyo y colaboración al desarrollo muestran señales de relevantes diferencias con los movimientos sociales más consolidados’. Dicha relevancia no proviene tanto de que sus objetivos sean distintos a los de los movimientos tradicionales como de la manera en la que pretenden alcanzarlos.
La significación que estas organizaciones han adquirido en los últimos anos es de tal magnitud que ya ha comenzado a influir en las formas de ser y actuar de los movimientos sociales tradicionales. De hecho, muchos grupos ecologistas, pacifistas o ligados al mundo del trabajo inician su actividad pública eligiendo o imitando las formas tradicionales y las estructuras de los movimientos por la solidaridad. Este nuevo escenario nos permite reflexionar sobre las relaciones entre contexto histórico y movimientos sociales y, eventualmente, plantear la cuestión de si no estaremos asistiendo a una nueva fase, o al menos nuevas formas, de acción colectiva. Aunque todavía es pronto para así afirmarlo, pensamos que esta hipótesis ha de rastrearse y analizarse seriamente para ver hasta qué punto esta amalgama de elementos nuevos y antiguos pudiera estar configurando una realidad novedosa.
Para avanzar en esta dirección vamos a centrar nuestro análisis en la descripción de los rasgos de los movimientos por la solidaridad, puesto que consideramos que en ellos se pueden encontrar más fácilmente los elementos que mejor testimonian estas nuevas formas de acción colectiva. Estos movimientos no sólo testimonian sino que en muchos casos lideran la movilización social, ya sea porque han alcanzado mayor presencia en la esfera pública, tal como señalamos, o porque los otros movimientos imitan, de forma creciente, en sus formas reivindicativas e identitarias, a los movimientos sociales por la solidaridad.
Nuestra tarea consistirá, en segundo lugar, en considerar la idea de que la institucionalización de los movimientos sociales es la característica principal, dominante, de estas nuevas formas de acción colectiva frente al carácter antinstitucional más o menos marcado de los otros movimientos sociales. Pensamos que la famosa contribución de Alberoni (1977), al describir la vida social como un proceso que va desde la efervescencia de la movilización a las aguas remansadas de la institución, debe incorporar esta nueva realidad de los movimientos sociales que adoptan desde sus orígenes formas más institucionales.


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