Texto 1 Método dialéctico



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ARISTÓTELES

TEXTO 4
ALMA: Principio que formaliza y organiza la vida. En muchas religiones y culturas sustancia espiritual e inmortal de los seres humanos. El estagirita critica el dualismo antropológico de Platón y defiende una unión sustancial y natural de cuerpo y alma. Aristóteles, al igual que todos los griegos, entiende el alma en dos sentidos: 1) como principio de vida (lo que permite a los seres vivos realizar sus actividades vitales y los diferencia de los seres inertes); y 2) como principio de racionalidad (lo que nos permite alcanzar el conocimiento y la ciencia y nos diferencia del resto de seres). Aristóteles destaca más el primer sentido (Identifica alma y vida) y ofrece estas tres definiciones de alma: Como principio de vida; Como la forma de los cuerpos organizados; Como el acto (entelequia) de aquellos seres que tienen vida en potencia. Clara referencia a sus teorías del hilemorfismo y el movimiento.

Asimismo, Aristóteles diferencia tres tipos de alma o funciones del alma: la vegetativa (plantas), la sensitiva (animales), y la racional presente exclusivamente en los seres humanos (En el texto se refiere a esta alma racional o intelectual). Hay una continuidad entre las almas, cada alma superior contiene las características de las almas inferiores. Niega la transmigración de su maestro y su antropología implica la mortalidad del alma, aunque hay pasajes de su obra que dan lugar a confusión (entendimiento agente).



Verdad: en su significado más amplio significa la conformidad entre el entendimiento y las cosas (Adecuación). Se entiende también la manifestación o revelación de algo (Aletheia). En la filosofía contemporánea significa también coherencia. En el texto, Aristóteles establece cinco formas de poseer la verdad: arte o técnica, ciencia, prudencia, sabiduría e inteligencia, es decir, las virtudes dianoéticas. Entiende que la verdad se expresa en juicios (enunciados o proposiciones) que afirman lo que es y niegan lo que no es, como el juicio que une o separa lo que en la realidad está unido o separado, es decir, el juicio que muestra la realidad tal como es; son los comienzos de la llamada teoría de la coincidencia, correspondencia o adecuación entre la mente y la realidad.

Arte, (Tékne): conocimiento práctico de los artesanos o técnicos capaces de fabricar objetos artificiales y/o culturales. En Aristóteles, ligada a la experiencia, aunque en cierto modo superior a ella, sin alcanzar, sin embargo, el grado de conocimiento científico, se halla la técnica o arte, que es un saber de los medios para realizar algo. Se dirige también a las cosas concretas o singulares (y por eso es inseparable de la experiencia), pero actúa de acuerdo con normas generales o universales. Sabe ya lo que es la cosa, pero ignora todavía el porqué. El arte, junto con la prudencia, es una de las virtudes dianoéticas en su dimensión práctica.

Ciencia (Episteme): se entiende, clásicamente, como el conocimiento objetivo, universal y necesario. Aristóteles está de acuerdo con lo anterior y añade que es un conocimiento de las cosas por sus causas (eficiente, material, formal y final) y principios. Es, pues, un saber demostrativo de las cosas. Por ciencia conocemos por qué las cosas son lo que son. Ahora bien, en toda demostración debe haber principios en los que la demostración se apoya, y conclusiones a las que la demostración llega. La demostración, pues, supone la existencia de principios indemostrables (ver principios). Y si la ciencia es un saber demostrativo, versará sobre las conclusiones, no sobre los principios. La ciencia es una virtud dianoética en el sentido teórico. Aristóteles clasifica las ciencias en teóricas, prácticas y poiéticas. A diferencia de su maestro Platón defiende la ciencia del mundo sensible.

Prudencia (phronesis): Una de las cuatro virtudes cardinales, junto con la justicia, la templanza y la fortaleza. Virtud de la deliberación que consiste en la capacidad racional de de sopesar las situaciones, medir las consecuencias de la propia conducta y adoptar las decisiones más adecuadas. Es una virtud dianoética en el sentido práctico. Todo el comportamiento ético político se sustenta en esta virtud. El hombre prudente decide el término medio entre dos dos vicios, uno por exceso y otro por defecto. Ahora bien, dice también Aristóteles que ese término medio en que consiste la virtud no puede fijarse matemáticamente como una media aritmética entre dos extremos opuestos (no es un término medio en sí mismo considerado), sino que puede ser establecido por el buen juicio de un hombre prudente de acuerdo con la razón y la experiencia de nuestras vidas. El término medio es relativo a cada uno de nosotros.

Sabiduría, (del latín sapientia, comportamiento racional que dirige el pensamiento en todos los ámbitos del conocer y el obrar. Aristóteles en este texto de la Ética a Nicómaco, distingue entre la sabiduría (saber teórico) y la prudencia o phrónesis (saber práctico). De esta forma supera el intelectualismo moral de su maestro que había identificado esos saberes. La sabiduría la consideraba como el supremo conocimiento, el del saber desinteresado de lo universal o saber por el saber, identificable, pues, con la filosofía primera (Metafísica) o la comprensión de la razón de los primeros principios y de las conclusiones correctamente demostradas a partir de ellos. La sabiduría es una virtud dianoética en el sentido teórico. La prudencia, en cambio, estaba orientada hacia la práctica y la acción moral..

Intelecto (Inteligencia o entendimiento). Etimológicamente del latín intus y legere. Literalmente leer dentro.) Facultad de conocimiento que nos permite comprender la realidad. Consiste en la intuición, comprensión directa e inmediata, de los primeros principios, las leyes que rigen nuestro pensamiento(De identidad, no contradicción y tercero excluido) Este saber de los principios, que no los da la experiencia ni los demuestra la ciencia. Pues bien, este es el tipo de conocimiento que Aristóteles señala para la Metafísica. La inteligencia es una virtud dianoética en el sentido teórico

Necesario Que no puede ser de otro modo a cómo es o no puede dejar de ser. Modo de ser propio de lo que no puede no ser. Se opone a lo contingente y lo posible. La necesidad es una de de las características de la ciencia, junto con la objetividad, la causalidad y la universalidad. La opinión es un conocimiento de lo que puede ser de diferentes maneras (formas accidentales). Los sentidos nos muestran lo contingente, la razón al captar la esencia capta lo que no puede dejar de ser, la forma sustancial.

Silogismo Para Aristóteles es sinónimo de deducción rigurosa y proporciona conocimiento científico, pues al deducir lo particular de lo general obtenemos un conocimiento causal. Es una forma de razonamiento que consta de tres proposiciones: dos de ellas actúan como premisas (premisa mayor, que es la más general; y premisa menor, de carácter menos general), y la tercera es la conclusión. Los términos de que constan las proposiciones (sujeto y predicado) están distribuidos de tal modo que las tres proposiciones tienen, tomadas de dos en dos, un término común (que son los que sirven de nexo para la argumentación). Su estudio, llamado silogística, ha constituido la parte más importante y conocida de la lógica aristotética. El estagirita lo define como aquella argumentación en la que, si las premisas son verdaderas, la conclusión ha de tenerse necesariamente por verdadera


Inducción (epagogé): proceso de conocimiento o de razonamiento a partir de la sensación (aísthesis), por el que se pasa del conocimiento de lo particular y sensible a lo universal. También: la inducción consiste en el proceso de descubrir y formular enunciados o leyes generales a partir de observaciones o experiencias particulares. En el texto insiste en que muchas de las leyes o principios de la ciencia se consiguen por inducción. Es una referencia clara a la importancia de la experiencia en Aristóteles.

Principios: (del latín principium, comienzo, origen, fundamento, principio) Lo que es fundamento, origen y comienzo tanto del pensamiento (aspecto epistemológico y lógico) como del aparecer de las cosas (aspecto ontológico). Aristóteles distingue entre los primeros principios del conocimiento, principios del cambio y primeros principios y las primeras causas de todas las cosas; los primeros son lógicos, los segundos gnoseológicos y los terceros metafísicos u ontológicos.

Los principios lógicos reciben el nombre de leyes generales del pensamiento y se consideran como tales los principios de identidad, no contradicción y tercero excluso, así como los axiomas y definiciones, las leyes de la lógica y las premisas de los razonamientos. Los principios que se refieren a la realidad los describen las ciencias, con la denominación adecuada de leyes de la naturaleza; sin embargo, la afirmación de que todo fenómeno obedece a leyes (causales o no) es un principio de orden metafísico. En ética o moral a los principios se los llama normas.



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TEXTO 5

ALMA: Principio que formaliza y organiza la vida. En muchas religiones y culturas sustancia espiritual e inmortal de los seres humanos. El estagirita critica el dualismo antropológico de Platón y defiende una unión sustancial y natural de cuerpo y alma. Aristóteles, al igual que todos los griegos, entiende el alma en dos sentidos: 1) como principio de vida (lo que permite a los seres vivos realizar sus actividades vitales y los diferencia de los seres inertes); y 2) como principio de racionalidad (lo que nos permite alcanzar el conocimiento y la ciencia y nos diferencia del resto de seres). Aristóteles destaca más el primer sentido (Identifica alma y vida) y ofrece estas tres definiciones de alma: Como principio de vida; Como la forma de los cuerpos organizados; Como el acto (entelequia) de aquellos seres que tienen vida en potencia. En el texto hay una clara referencia a sus teorías del hilemorfismo y el movimiento.

Asimismo, Aristóteles diferencia tres tipos de alma o funciones del alma: la vegetativa (plantas), la sensitiva (animales), y la racional presente exclusivamente en los seres humanos (En el texto se refiere al alma racional en sentido general). Hay una continuidad entre las almas, cada alma superior contiene las características de las almas inferiores. Niega la transmigración de su maestro y su antropología implica la mortalidad del alma, aunque hay pasajes de su obra que dan lugar a confusión (entendimiento agente).


Forma (morphé) se opone a materia (hyle). La forma es lo que determina a la materia para ser algo lo que es, y la materia es lo que soporta la determinación. Principio constitutivo, junto a la materia, de la sustancia de las cosas corpóreas. Determinación de la materia, que puede ser sustancial o accidental. Lo que se aprehende por la operación de conocer, sensiblemente las formas accidentales, intelectualmente (abstracción), la forma sustancial. Para Aristóteles materia y forma se reclaman como coprincipios de las cosas naturales (hilemorfismo). Todas las sustancias o entidades naturales son compuestos de materia y forma: la materia es potencia, la forma es acto. La forma es la esencia de cada cosa o sustancia y se expresa en la definición de ésta (“viviente-animal-racional” en el caso del ser humano). El alma es la formalización correcta que permite las actividades vegetativas, sensitivas o racionales de los diversos seres vivos. Se pueden distinguir mentalmente el cuerpo (materia) del alma (forma) de un ser vivo, pero no pueden existir por separado en la realidad.

Materia (hyle) se opone a forma (morphé). La forma es lo que determina a la materia para ser algo lo que es, y la materia es lo que soporta la determinación. Principio constitutivo, junto a la forma, de la sustancia de las cosas corpóreas. En Aristóteles significa, en general, el sustrato que subyace a todo cambio o movimiento, permaneciendo a través del mismo. Puesto que todo cambio es un proceso de actualización, la materia es siempre el elemento potencial que se actualiza. Hay dos tipos de cambio: el sustancial y el accidental. El sustrato en el cambio accidental es la sustancia plenamente constituida (un árbol, un hombre) que adquiere o pierde tal o cual determinación accidental. El sustrato o materia del cambio sustancial, por su parte, es la materia última, carente de toda forma y, por tanto, indeterminada. En el texto se identifica materia con la parte corpórea del ser vivo. Se pueden distinguir mentalmente el cuerpo (materia) del alma (forma) de un ser vivo, pero no pueden existir por separado en la realidad.

Entidad (ousía) O substancia. El ser independiente del cual se predican los atributos. Posee un significado complejo pues designa: el sujeto en el que descansan las propiedades: el ser Sócrates, por ejemplo, del cual predicamos ciertas rasgos como el ser ateniense, ser maestro de Platón,...; lo que permanece en el cambio accidental: el ser el mismo individuo, Sócrates, aunque modifique su aspecto a lo largo del tiempo; el ser independiente, lo que tiene su ser no en otro sino en sí: debemos distinguir el nivel de los atributos (accidentes) (ser blanco, pequeño e inteligente, por ejemplo, que son seres puesto que tienen realidad, pero que no pueden darse por sí mismos, sino que siempre descansan en otra cosa de la cual decimos que son sus propiedades) y el nivel de la substancia (el que tiene una existencia propia e independiente, como el ser Sócrates o ser una piedra, o un tigre...). La sustancia es la categoría fundamental, el resto son los accidentes.Aristóteles distingue entre substancias primeras: los sujetos individuales, sujetos compuestos de materia y forma y substancias segundas: los géneros y las especies. En el caso de Sócrates, Sócrates mismo es una substancia primera y su ser hombre es una substancia segunda.


Potencia (dynamis): Uno de los términos fundamentales que explican su teoría del movimiento. La potencia es un modo de ser entre el no‑ser y el ser en acto. También: capacidad de poder llegar a ser lo que en cierto modo ya es. En Aristóteles término “potencia” posee varias acepciones, todas ellas relacionadas entre sí, de las cuales las más importantes son: a) potencia activa, que es la capacidad de actuar sobre otro, y b) potencia pasiva, que es la capacidad de ser actuado por otro. En el texto relaciona potencia con el cuerpo material, ya que un cuerpo vivo es en potencia diferentes actos anímicos.

Entelequia( acto) El ser actual, la realidad del ser, la realización efectiva de las potencialidades específicas de los seres. Para Aristóteles el acto es ontológicamente superior a la potencia pues:


  • algo es potencia (por ejemplo ser hombre respecto del niño) porque es acto en relación a algún conjunto de propiedades (por ejemplo las que le definen como niño);

  • la potencia es potencia respecto de un futuro acto.
Aristóteles identifica el acto con la forma y estos dos con el alma. El alma formaliza y actualiza el cuerpo material que está en potencia de realizar actividades vitales.

Compuesto Explicar que el ser natural está compuesto de materia-forma, potencia-acto, y sustancia y accidentes(categorías). (Explicado en entidad, hombre, acto, potencia, forma y materia

ARISTÓTELES

TEXTO 6

ALMA: Principio que formaliza y organiza la vida. En muchas religiones y culturas sustancia espiritual e inmortal de los seres humanos. El estagirita critica el dualismo antropológico de Platón y defiende una unión sustancial y natural de cuerpo y alma. Aristóteles, al igual que todos los griegos, entiende el alma en dos sentidos: 1) como principio de vida (lo que permite a los seres vivos realizar sus actividades vitales y los diferencia de los seres inertes); y 2) como principio de racionalidad (lo que nos permite alcanzar el conocimiento y la ciencia y nos diferencia del resto de seres). Aristóteles destaca más el primer sentido (Identifica alma y vida) y ofrece estas tres definiciones de alma: Como principio de vida; Como la forma de los cuerpos organizados; Como el acto (entelequia) de aquellos seres que tienen vida en potencia. Clara referencia a sus teorías del hilemorfismo y el movimiento.

Asimismo, Aristóteles diferencia tres tipos de alma o funciones del alma: la vegetativa (plantas), la sensitiva (animales), y la racional presente exclusivamente en los seres humanos, como se argumenta en el texto. Hay una continuidad entre las almas, cada alma superior contiene las características de las almas inferiores. Niega la transmigración de su maestro y su antropología implica la mortalidad del alma, aunque hay pasajes de su obra que dan lugar a confusión (entendimiento agente).En el texto hace referencia a las virtudes éticas (alma vegetativa y sensitiva) y a las virtudes dianoéticas, propias de la parte específica del ser humano, el alma racional o intelectiva.


Felicidad (eudaimonía): (del latín felix, afortunado, que consigue lo que busca, feliz). Vivencia subjetiva de un estado de alegría y dicha permanente o estable, según todos es el bien supremo del hombre. Aristóteles la hace consistir fundamentalmente en la adquisición de la excelencia del carácter (Areté), normalmente acompañada por una cantidad moderada de bienes exteriores y afectos humanos. Cada ser es feliz realizando la actividad que le es propia y natural, es decir, la felicidad consiste en el cumplimiento más perfecto de las exigencias de la propia naturaleza. Aristóteles defiende una ética eudemonista (la felicidad es el bien supremo) y teleológica, todo lo que hace el hombre lo hace por algún fin, y el fin es el bien que se desea conseguir; el bien último, aquel que se quiere por sí mismo y en vista del cual se hace todo, es también el fin último que todos los hombres desean: «Tal parece ser eminentemente la felicidad». Y ésta es una «actividad del alma».

Función En biología, la función se refiere al papel que desempeña una parte (miembro o característica) dentro del proceso de todo el ser vivo. Aristóteles distingue las siguientes funciones del alma: la vegetativa, presente en las plantas, los animales y los seres humanos, que permite las actividades vitales más básicas como la nutrición, el crecimiento y la reproducción;la sensitiva, presente en los animales y los seres humanos, que permite la percepción (sensaciones), los apetitos y deseos, y el movimiento (locomoción); la racional, presente exclusivamente en los seres humanos, que permite la intelección (entendimiento) y la voluntad (deliberación y elección).



Hombre (del latín homo). Biológicamente, el individuo perteneciente la especie Homo sapiens, del género homo, de la familia de los homínidos. La definición de hombre como «animal racional» que Aristóteles describe con la expresión “ser dotado de lenguaje”, es decir de logos. La problemática antigua se centraba en la cuestión de la unidad o dualidad de cuerpo y alma, o en las clases de alma y el dominio de una de ellas, la razón, sobre las otras. En Aristóteles el alma es la sustancia primera o la esencia del hombre, pero unida al cuerpo como la forma se une a la materia. Aristóteles tiene una visión biológica del ser humano. Es un ser vivo con una naturaleza racional (dotado de logos) que le distingue del resto de seres vivos. En el texto insiste que lo que define al ser humano es esta capacidad racional.

Nutrición y crecimiento (Explicar alma vegetativa)

Sensitiva(Explicar alma sensitiva y el conocimiento sensible)

Razón(Explicar alma intelectiva): el entendimiento en su uso discursivo o la facultad cognoscitiva intelectual distinta de la sensibilidad. Facultad de conocimiento capaz de juzgar apoyándose en principios lógicos (se opone a intuición y a instinto). Completar con la referencia a sensitiva y sentidos y explicar su relación con la razón y la abstracción.

Virtud: Hábito operativo bueno. Aristóteles entiende por virtud hacer algo con excelencia (Areté) y como justo medio entre dos extremos, uno por exceso y otro por defecto. La virtud es un hábito voluntario y libre que implica deliberación y elección, es decir, el hombre la elige conscientemente (Prudencia). Aristótelés dividió las virtudes o excelencias en dos grupos: las relativas al conocimiento intelectual (denominadas dianoéticas, intelectuales) y las relativas al carácter, a las partes irracionales del alma, la vegetativa y la sensitiva (virtudes éticas, morales). La felicidad no es posible sin la adquisición de las virtudes.
Vivir (EXPLICAR LAS FORMAS DE VIDA)

SAN AGUSTÍN TEXTO 7

CARIDAD Una de las tres virtudes teologales (junto con la Fe y la Esperanza). Las virtudes teologales son los hábitos que Dios infunde en la inteligencia y en la voluntad del hombre para ordenar sus acciones a Dios mismo. La Caridad es la virtud que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. San Agustín la define como “aquella virtud según la cual se ama lo que debe amarse”. La charitas (amor) se opone a la cupiditas (deseo). La charitas es el amor a Dios y a los hombres y las cosas según el juicio de Dios (Ciudad de Dios). La cupiditas es el amor a uno mismo y a los hombres y las cosas según el juicio de los hombres (Ciudad terrena).
ESPERANZA Una de las tres virtudes teologales (junto con la Fe y la Caridad). Las virtudes teologales son los hábitos que Dios infunde en la inteligencia y en la voluntad del hombre para ordenar sus acciones a Dios mismo. La Esperanza es la virtud por la cual se cree posible alcanzar la bienaventuranza con la ayuda de Dios (Gracia) y de las buenas obras propias. La Esperanza está incluida en la Fe y se halla íntimamente ligada a la Caridad. Es una confianza, un acto positivo que pone al hombre en camino hacia el Reino de Dios (la Ciudad de Dios). Es una virtud relativa a un bien de carácter personal. La Esperanza está íntimamente ligada a los conceptos de Providencia y Gracia, estrechamente vinculados, a su vez, con la Salvación (Redención) y el sentido de la Historia.
FE Creer en lo que no se ve. Una de las tres virtudes teologales (junto con la Caridad y la Esperanza). Las virtudes teologales son los hábitos que Dios infunde en la inteligencia y en la voluntad del hombre para ordenar sus acciones a Dios mismo. La fe es la virtud sobrenatural gracias a la cual el entendimiento cree en verdades relativas a Dios. Para San Agustín, la fe no es una creencia “irracional” o “instintiva”, un creer por creer. Teniendo en cuenta sus frases intellige ut credas, crede ut intelligas (comprende para creer, cree para comprender), la cuestión de la fe es inseparable del conocimiento. Ya que el conocimiento no es cualquier saber, sino justa y precisamente uno de origen divino, ligado a la Iluminación. Fe y razón son cosas distintas, pero sólo en teoría. En el cristiano, las dos funcionan unidas indisolublemente, porque el hombre que piensa es un cristiano, y el cristiano es un hombre que piensa. (Explicación más detallada en el tema).

DIOS En las religiones monoteístas, ser supremo, creador del universo, ser perfecto y omnipotente. San Agustín afirma que Dios es esencia sin accidente, es el ser mismo, la realidad plena y total, esencia inmutable y perfecta. Dios es pues perfecto, eterno e inmutable (la inmutabilidad es su atributo más importante). Este Dios no es cualquier Dios filosófico, es el Dios cristiano revelado. La auténtica prueba de la existencia de Dios es la presencia en el alma de verdades universales, eternas e inmutables (Iluminación), ya que ellas exigen la existencia de un ser necesario, inmutable y eterno para explicar su origen. La demostración de la existencia de Dios sería una consecuencia inmediata de su teoría del conocimiento; puesto que existe la verdad y siendo Dios su fundamento, Dios existe. Éste sería su argumento gnoseológico. Además da los argumentos de la conciencia universal y el orden en el universo.
AMOR El amor es la esencia del hombre y alcanza su máxima expresión y perfección en la Caridad. Podemos amar a Dios porque el amor viene de Dios. Y este amor es asimismo el fundamento del amor del hombre a su prójimo y al mundo. Amar es, en rigor, “amar a Dios y por Dios”. Amarse a uno mismo y a los demás según el Juicio de Dios significa amar de manera justa. La virtud es el “orden del amor” y determina el destino terreno y ultraterreno del hombre. San Agustín se refiere en términos de amor incluso al conocimiento de la verdad y de la luz que ilumina la mente. También su pensamiento político y su concepción de la historia se expresan en términos de amor: la historia de la humanidad es la lucha entre dos ciudades, la de Dios y la terrena. Las dos ciudades representan dos modos de vivir; según la carne y según el espíritu. La historia se presenta como la lucha entre dos amores.
CONOCER es captar las características, la naturaleza y las relaciones de lo real. El conocimiento es la búsqueda de la verdad, que aporta al hombre la felicidad. No posee exclusivamente un sentido intelectual, sino que su razón de ser es existencial. Así como existen dos grados diferentes de realidad, también existen dos grados de conocimiento: el conocimiento sensible y el conocimiento racional (inferior y superior).

El primero, basado en la percepción (órganos de los sentidos), es un conocimiento inestable, de realidades mudables y contingentes, y en él no puede hallarse la verdad, es simple doxa.

El segundo, propio del entendimiento, consiste en la captación de verdades universales, necesarias e inmutables que provienen de Dios mismo (Iluminación).

Puesto que el conocimiento auténtico lleva al hombre a autotrascenderse y descubrir que Dios es la razón de todas las cosas, al conocimiento sensible y al inteligible se puede añadir por tanto un tercer nivel; la contemplación, que consiste en ver las ideas eternas tal cual son, es la auténtica Sabiduría.


SANTO TOMÁS TEXTO 8

VÍA Las vías son argumentos tomistas para la demostración de la existencia de Dios. Parten de la observa­ción de rasgos del mundo que se ofrecen en la experiencia (en este sentido se puede decir que son argumentaciones a posteriori). Dado que la fe afirma que Dios ha creado el mundo, es razonable suponer que en las criaturas podemos encontrar una huella o vestigio cuya correcta comprensión nos ayude a remontarnos a El como causa.

El esquema común a las Cinco Vías es el siguiente:

1. PUNTO DE PARTIDA: un dato de experiencia, un rasgo que se puede observar en las cosas y que es distinto para cada Vía (movimiento, causalidad, existencia depen­diente de otro ser, perfección, conducta final).

2. RECORRIDO. PRINCIPIO DE CAUSALIDAD: en un segundo momento, Santo Tomás introduce un princi­pio de índole filosófico o metafísico a partir del cual desarrolla la prueba (todo lo que se mueve se mueve por otro, nada de lo que experimentamos es causa de sí mismo, etc.).



IMPOSIBILIDAD DE SERIES HASTA EL INFINITO: este momento es particularmente claro en la primera y segunda Vía, en donde se señala expresamente la imposibili­dad de prolongar hasta el infinito la serie de motores y la serie de causas eficientes, siendo necesario detenerse en un término.

3. TÉRMINO: las Vías concluyen en la afirmación de la existencia de Dios y en cada caso atribuyéndole un rasgo característico (Primer Motor, Primera Causa, Ser Necesario, Ser Perfectísimo, Ser Ordenador).



CONTINGENTE Aquello que puede no ser. Rasgo característico de todas las cosas creadas. El poder existir si no se existe y poder dejar de existir si se existe. La razón última que explica la contingencia de todos los seres creados es la composición de esencia (lo que es) y existencia (acto de ser). En las cosas hay una distinción entre esencia y existencia, ésta no se encuentra en su esencia, por ello pueden dejar de existir si existen o pueden existir si no existen. Santo Tomás creerá que la contingencia de las cosas (Tercera vía) exige para dar cuenta de su existencia, de un ser necesario que la haya puesto en el ser. Ese ser necesario es Dios. Dios cuando crea da la existencia a la esencia. En base a esta distinción se puede caracterizar la esencia como potencia (capacidad de recibir la existencia) y la existencia como acto (actualización de la potencialidad del ser).

NECESARIO Aquello que no puede ser de otro modo o no puede dejar de ser. Se opone a la contingente (y en el mismo sentido a la posible). La necesidad, en sentido estricto, sólo es predicable de Dios. En el no hay distinción de esencia (lo que es) y existencia (acto de ser). La esencia de Dios es existir, ser. Dios es el ser absolutamente necesario y de Él dependen todos los demás seres, que son contingentes. Dios es por sí mismo, es subsistente, en Él esencia y existencia coinciden, y no depende de otro. Por el contrario, el mundo es contingente, podría no existir, su existencia le viene de Dios y, por tanto, no se explica por sí mismo.


DIOS En las religiones monoteístas, ser supremo, creador del universo, caracterizado por la perfección, infinitud y omnipotencia. Santo Tomás se refiere al Dios cristiano de la revelación. Dios se caracteriza fundamentalmente por la simplicidad (sustancia sin accidente, acto puro, forma sin materia, y esencia existente) en oposición a la composición de los seres creados (sustancia-accidentes, acto-potencia, forma-materia y esencia-existencia) Además es perfecto, infinito, inmutable, eterno, uno, verdadero, bueno, omnisciente y omnipotente. Es principio, causa y fin último de todas las cosas. Tomás de Aquino hace coincidir el Dios cristiano con el Primer Motor Inmóvil de Aristóteles. De todos los atributos divinos destaca Santo Tomás el de ser subsistente: el existir por sí mismo, existir como consecuencia de su propia esencia y no de algo exterior. Este es el rasgo que más separa a Dios del resto de seres. Santo Tomás da cinco pruebas empíricas de la existencia de Dios (uno de los preámbulos de la fe).
EXISTIR. Tener una cosa ser real y verdadero. Tomás de Aquino diferencia la existencia (acto de ser) de la esencia (aquello por lo que una cosa es lo que es), y es a raíz de esta distinción que el mundo es contingente y finito.

a) Dios existe por sí mismo; necesariamente existe; no puede dejar de existir. En Dios esencia y existencia coinciden. Es el Ser necesario.

b) Los seres creados existen por otro; no necesariamente existen, podrían no existir; su esencia no consiste en existir, pueden dejar de existir. En ellos esencia y existencia no coinciden. Son seres contingentes.

En base a esta distinción se puede caracterizar la esencia como potencia (capacidad de recibir la existencia) y la existencia como acto (actualización de la potencialidad del ser).



NATURALEZA Del vocablo latino natura, traducción del griego physis. Hay dos sentidos básicos de "naturaleza", como totalidad y como individualidad, aunque es mucho más importante el segundo que el primero:

a) la Naturaleza entendida como el conjunto ordenado de todos los seres naturales;

b) la naturaleza como el ser propio de las cosas (su esencia que determina su actividad o reposo).

Con el término "naturaleza" nos referimos a lo que tiene de propio o peculiar un objeto en la medida en que dicho rasgo o rasgos determinan el ámbito de posibles cambios que le pueden sobrevenir. Santo Tomás completa la explicación aristotélica de la naturaleza (el ser natural está compuesto de sustancia-accidentes, acto-potencia y forma-materia; y se explica por las cuatro causas) con la composición esencia-existencia que recoge de los filósofos árabes.
Razón. En castellano tiene muchas acepciones, facultad de conocimiento, argumento, explicación, motivo, causa, etc. En el texto, santo Tomás lo utiliza como sinónimo de causa, la razón o causa de su necesidad. Se puede definir como la acción capaz de producir algo, que llamamos efecto o resultado, o aquello que es la razón de que algo ocurra. El único ser que no tiene una causa o razón externa a sí mismo es Dios. Todos los seres son causados por otros, a excepción de la causa incausada que es Dios. Dios tiene la razón de su existencia.
Causa eficiente. Una de las cuatro causas aristotélicas, junto a la material, formal y final. La causa eficiente es el agente que produce el efecto en una relación causal, o el iniciador del proceso causal. En la teoría aristotélica de la causa, es «el principio primero de donde viene el cambio». Santo Tomás recoge la teoría de las causas del estagirita. La causalidad eficiente es el concepto que vertebra la segunda vía tomista. El aquinate considera a Dios la causa eficiente, creador de todo, y la causa final, el bien al que tiende el universo.

POSIBILIDAD Significa tanto contingencia como potencialidad y en este sentido se opone a necesidad. Concepto recogido de la teoría del movimiento de Aristóteles. El movimiento es el paso de la potencia al acto. Lo posible hace referencia tanto a la capacidad de cambio como a la pérdida o adquisición de ser; es decir, a lo que puede o no existir; y, por tanto, a lo contingente. Dios al caracterizarse por la simplicidad no tiene potencia alguna, es acto puro y por lo tanto inmóvil.


DESCARTES TEXTO 9
Indubitables: afirmaciones de las que no puede dudarse. El objetivo de Descartes es encontrar un conjunto de verdades de las que se tenga absoluta seguridad y certeza. Su duda es metódica y pretende alcanzar algo cierto y evidente. Lo indubitable debe cumplir la primera de las regla del método, la evidencia, debe poseer como características la claridad y la distinción.

Como ya se ha visto en el concepto de duda, para Descartes puede ponerse en cuestión todo aquello que al no presentarse a la mente de forma clara y distinta tenga la mínima posibilidad de conducir a error y por tanto debe ser considerado como falso. Por esto la verdad sólo puede consistir en algo absolutamente indudable, el cogito ergo sum.



Duda: Suspensión o indeterminación del ánimo entre dos juicios o decisiones, o bien acerca de un hecho o noticia. El método cartesiano se asienta en la duda, rechaza todo aquello que no se le muestre con absoluta claridad y distinción. Su duda, como hemos visto en el resumen, se caracteriza por ser metódica, no escéptica o estacionaria, teórica, no práctica y universal. Duda de los sentidos, de los razonamientos, del mundo exterior (distinción vigilia sueño), de sí mismo (geniecillo maligno). El fin de la duda es el cogito ergo sum, la primera verdad de la metafísica. Dudar es un modo del pensamiento.
Creencia: Firme asentimiento y conformidad con alguna cosa. Descartes pone en duda todas las afirmaciones que se habían considerado como verdaderas en el pasado. Considera que todo lo que se creía en la antigüedad no estaba debidamente demostrado. No niega absolutamente todas esas verdades, quiere reconstruir el edificio del saber y fundamentarlas de nuevo en un principio solido, el cogito ergo sum, y crear un sistema de proposiciones evidentes, entrelazadas entre sí. Hay que sustituir las creencias por evidencias.
Sentidos: Conjunto de órganos corpóreos que nos permiten captar el mundo exterior. Facultad de conocimiento que capta lo cambiante, lo diferente, lo particular, lo material, lo contingente, lo aparente y accidental. La actitud de Descartes ante los sentidos se entiende desde su racionalismo en el que hay una clara minusvaloración del conocimiento sensible. Los sentidos (externos e internos) nos engañan y nos inducen a error. El conocimiento sensible es limitado: no puede ser universal (sólo vale para los casos experimentados) ni necesario (no nos dice que tenga que ser así, o que no pueda ser de otra manera). Aplicando su método debe rechazar los sentidos porque nos han engañado alguna vez. Los sentidos nos dan las ideas adventicias, no dan verdadero conocimiento
Paralogismos: Razonamiento falso. En su búsqueda de algo indubitable, pone en dudas los razonamientos. Los razonamientos falsos se evitarán si se utilizan correctamente las cuatro reglas del método cartesiano para discernir con seguridad y facilidad lo verdadero de lo falso: evidencia, análisis, síntesis y enumeración. Los razonamientos correctos deben partir de una intuición, el cogito ergo sum. A partir de este primer principio se deben deducir el resto de verdades del sistema.

Demostración (Deducción): Es toda inferencia necesaria a partir de otros hechos que son conocidos con certeza. Para Descartes las deducciones constituyen cadenas de intuiciones.

El método cartesiano, como el matemático, tiene dos pasos fundamentales:



  • intuición: búsqueda de verdades evidentes, indubitables que de ninguna ma­nera se puedan negar. Son como axiomas que no son demostrables. La intuición es la comprensión directa e inmediata de que algo es verdad. La primera intuición es el cogito ergo sum.

  • deducción: es "toda conclusión necesaria derivada de otras cosas conocidas con certeza". Son conclusiones seguras, estables, ciertas, eficaces, que nos permiten demostrar con rigor otras verdades.



Pensamiento: Acción y efecto de pensar. El pensamiento en Descartes es el atributo (característica esencial de algo) de la sustancia pensante, la res cogitans, el yo o la conciencia. Nuestro ser no es más que pensamiento. Para Descartes pensar no es un puro acto mental: es un conjunto de cosas: ¿Qué soy? Una sustancia que piensa (res cogitans) ¿qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, entiende, concibe, afirma, niega, quiere, no quiere, y también imagina, y siente. Todas estas maneras de pensar son los modos del pensamiento.
Ilusiones: Conceptos o imágenes formados en la mente que no corresponden a una verdadera realidad. Descartes duda de la existencia del mundo exterior. Hay momentos en el que no se puede distinguir con absoluta seguridad el sueño, de la vigilia. La existencia de la res extensa, el mundo, sólo se puede afirmar una vez intuida la res cogitans y después de deducir la res infinita. Descartes demuestra la existencia del mundo exterior por medio de la veracidad divina.
Necesario: Lo que no puede no ser, aquello que no puede dejar de ocurrir. El cogito ergo sum se caracteriza por la necesidad. Es absolutamente necesario que al pensar se tenga conciencia de la propia existencia. Una ciencia sólo se puede constituir en un saber cierto si parte de una proposición necesaria como es el pienso luego existo. Descartes siempre pretendió que la metafísica fuera un saber asentado en la necesidad y la universalidad. El pilar firme que soporta el edificio de la filosofía es la necesidad del primer principio, el cogito ergo sum. A partir de él se deducen necesariamente el resto de verdades: Dios existe y el mundo material existe.

Escépticos: Representantes del escepticismo, corriente que considera que no se puede alcanzar una verdad. Descartes supera la duda escéptica con su duda metódica. Los escépticos fueron enemigos de Descartes. La filosofía de finales del siglo XVI contra la que Descartes se enfrenta era el escepticismo cuyos representantes principales fueron por Michel de Montaigne (1533-1592), Pierre Charon (1541-1603) y Francisco Sánchez (1551-1623). La duda gnoseológica radical mantenida por los tres, "Que nada se sabe" es el título de la obra principal de Sánchez, tenía su origen en la triple duda que embargaba al hombre del siglo XVI: la duda científica (ciencia moderna frente a ciencia antigua), la duda religiosa (protestantes frente a católicos) y la duda cultural (el nuevo mundo frente al viejo mundo).(VER CONTEXTO 1.-)
Primer principio. Primera ley o verdad de un sistema. En el cogito ergo sum encuentra Descartes el principio buscado, la idea clara y distinta, un pilar firme para construir todo el edificio de la filosofía, la gran base que va a servir de fundamento para deducir de ella todas las demás verdades (la existencia de la res infinita y de la res extensa). Las características del “cogito” podrían ser éstas: No es un silogismo, es una intuición mental, es una idea innata, clara y distinta, una verdad inmutable, necesaria y simple.



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