Teórico dictado en el bancadero



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LA JAULAL Ver esquema de Sistema de Realidad (al principio de este capítulo)

ALFREDO MOFFATT 26 / 9 / 96

Hoy vamos a hablar del cuerpo y lo que tiene que ver con lo que yo llamo “la jaula” que es la cultura. Es lo que hace que la vida cotidiana sea compatible entre las personas. La gente puede entenderse porque tiene un código en común, son todas las normas de la vida cotidiana. Todo esto nos sostiene de lo caótico del devenir. El transcurrir de lo que llamamos vida cotidiana es indudablemente aburrido, algo así como la “burocracia de la vida” pero nos da seguridad. Ordena el caos interno en espacios, tiempos y vínculos.

Entre el cuerpo en su corporeidad concreta, en su espontaneidad infantil y el trabajo de la simbolización, hay una distancia muy grande e inaugura dos espacios, dos dimensiones. La dimensión de la acción, de lo real y la dimensión de lo imaginario. Eso de alguna manera tiene que tejerse y esa manera de tejerse se llama cultura. Cultura es un acuerdo entre un grupo humano para leer y clasificar los datos de la realidad, lo concreto y también las emociones para leerlo de una manera uniforme y hacer que la gente se pueda comunicar. No sólo es necesario hablar el mismo idioma sino tener el mismo tipo de configuración de roles, ceremonias, espacio - tiempo, de valores y mitos. Uno se puede comunicar con el otro sólo en esas condiciones. Lo que estaba observando respecto de la domesticación del cuerpo es que la silla lo domestica porque no deja que el cuerpo vaya hasta el piso, que uno no termine de tirarse en el suelo. La silla lo sostiene, hace que el cuerpo esté muy pronto para caminar, para estar vertical. Es una forma humana, la otra es más animal. Me acuerdo cuando empezó el Psicodrama en Argentina, en el año 62, Rojas Bermúdez y Tato Pavlosky hacían Psicodrama Moreniano desde sillas. Estas dramatizaciones eran muy duras, no había componentes Gestálticos de tirarse en el suelo, estar con el cuerpo más permisivo para lo irracional. Me acuerdo cuando se empezó a trabajar con almohadones observamos que esa simple modificación física, trajo una modificación ideológica. La opción nuestra de trabajar con almohadones en el Bancadero tiene que ver con lo ideológico, con crear un campo de informalidad especialmente para el cuerpo. La gente se puede tocar en las reuniones, uno se pone más cerca del otro, hay más una cultura de la espontaneidad. Esto viene de la cultura árabe que trabaja con almohadones. Justamente almohadón es una palabra que tenemos de los árabes. Las sillas separan, una persona aquí, otra allá, no hay ningún peligro de tocarse, de tener el cuerpo en una posición que no sea igual. Por ejemplo si vemos ahora...miren, estás todas despatarradas, éste está así, este asá...allá se tocan, en el Bancadero también, al principio era más lo espontáneo, fíjense que pueden adquirir distintas expresiones corporales y además estar más relajados. Si estuvieran diez sentados en sillas, a lo sumo podrían cruzar el pie o no, sería el único movimiento posible. Es la privatización de los espacios corporales y la rigidización del esquema corporal...

(Entra una alumna y saluda)

Alfredo: Al entrar no se saluda, yo estoy dando la clase, ella viene y dice “Buenas Noches”, eso se dice cuando uno entra a una casa, si se entra al cine no se saluda, porque –en realidad- se entra a una ceremonia de lo imaginario. Esto tiene que ver con la clase hoy, es analizar los contextos sociales. Cuando yo empiezo hablar ya no soy más Alfredo, sino que tengo que tomar el rol de profesor, emitir información y una cantidad de cosas que pueden ser usadas o no. Uds. se transforman en alumnos. Cuando entra alguien, el espacio de la comunicación está ocupado, es como si estuvieran dando una película, solamente que la película soy yo y ustedes los espectadores. Si alguien entra y dice “buenas noches”, corta, es como si estuviera en otro contexto que es de una relación familiar. En el Bancadero se establecía esa costumbre. El buenas noches tiene que ver con reinstalar otra vez el grupo espontáneo familiar, la reunión social, pero esto es como el cine o un concierto, nadie saluda. Tiene que ver con la realidad que está también constituida por clasificación de ceremonias. Cuando yo empiezo es una ceremonia que es dar clase e inmediatamente asumimos roles. En ese sentido es de rol familiar o social. Si fuera una reunión de militares que están preparándose para zarpar al Golfo, entonces, no se podría decir buenas noches tampoco, está categorizado muy clarito lo que hay que decir: ¡firmes! ¡descansen!...nadie espera otra cosa. Hay modificaciones de rigidez total corporal que corresponden a esas instituciones de rigidez máxima. Con eso vamos acercándonos al tema de las relaciones secundarias y primarias. Las relaciones primarias son emotivas, de contacto, ¿Cómo te va? ¿Llegaste tarde? Las otras son formales, en el sentido en que entra alguien y se le pone un presente, un ausente, es formal el registro de la persona que entra.



El tema de hoy puede dividirse por una raya que voy a realizar en el pizarrón, horizontal, aproximadamente en la mitad del pizarrón, esa raya va a producir la división en dos del espacio de clasificación. La realidad se clasifica continuamente. Las palabras sirven para clasificar cosas. Por ejemplo: ¿Qué animal? Perro. ¿Qué perro? Blanco. ¿Qué tamaño? Grande. Continuamente se está clasificando. ¿Me querés? Si. ¿Mucho? Más o menos. ¿Porqué me decís eso?. Continuamente estamos clasificando. El loco no maneja esto, y hace cosas distintas, por ejemplo, entra a un concierto y dice “buenas tardes…”. No usa la realidad como los otros la usan, pauta distinto, clasifica de otra forma. El mundo se clasifica en público y privado, fundamentalmente en eso. Hay una jaula que es lo real, el campo cotidiano, lo que tenemos que compartir para podernos comunicar. Primero se clasifica en público y privado o sea en afuera y adentro. Desde el afuera y adentro de nuestro cuerpo, de nuestra habitación, de nuestra casa, barrio, país, la Tierra, del Universo, son un conjunto de cajas chinas muy determinadas, muy marcadas, especialmente el umbral de la casa.

El loco es el que no cambia de conducta cuando pasa el límite más importante que es el umbral de la casa. Vida privada y vida pública, si yo traspaso eso, cambio todas mis formas de lenguaje, tengo que cambiar de un lenguaje coloquial, de gestos, dentro de mi familia, a un lenguaje formal, explicar bien qué quiero y qué no. También tengo que vestirme adecuadamente, estar en calzoncillos dentro de mi casa es una cosa pero no puedo hacerlo afuera. Principal transgresión que hacen los locos, salen en bolas a la calle, es uno de los escándalos que producen porque lo clasifican de otra manera, no registran adentro y afuera, hasta legalmente, si alguien entra sin permiso es un intruso, si un nenito sale de la casa puede ser traído por la Policía porque adentro y afuera es distinto. La Policía puede entrar hasta tu umbral pero si estás adentro no, porque ya tiene más problema, necesita una orden. El umbral de la casa clasifica. Hay casas en el afuera que son grandes y que tienen categorías de públicas como los bares donde uno puede entrar sin pedir permiso. Usualmente uno se sienta, viene un señor y nos pregunta qué vamos a tomar o a comer. Se espera que uno ahí vaya a comer, a pedir algo. No puede ponerse a tejer, invitar amigos: tiene que consumir, está clasificado también. Además se tiene que sentar en la silla, no en la mesa. Todo en la realidad está usado esperando que cada uno la use de cierta manera. Sino no podríamos encontrarnos porque las expectativas deben cumplirse. El comunicarse es poder cumplir una serie de expectativas mutuas. Hay un acuerdo de expectativas. Me acerco a vos en la calle, vos esperás que si soy un desconocido, te pregunte la hora, alguna calle, pero no esperás que te pregunte: ¿Anoche qué sueños tuviste?. Eso sería de loco. Los locos hacen así. Vos le podés pedir a un familiar, a un amigo íntimo este dato, “¿qué sueños tuviste?”, a una esposa hasta se lo podés exigir, en caso que haya pronunciado un nombre que no es el tuyo, entonces ahí sí... “¿qué sueños tuviste?”, eso es razonable, pero una vez y no todos los días porque si le insistís mucho ya empezás a tener un trastorno. Esta es una gran clasificación de la realidad. La otra es una enorme clasificación...vamos a hacer ésta otra raya para distinguirla, para indicar que estamos en dimensiones distintas, es la otra que es entre ayer y mañana. Es más abstracta y depende del lenguaje. El lenguaje construye el encuentro, construye fundamentalmente una secuencia de actos, por los tiempos de verbos. Siempre está estructurando la serie de percepciones entre lo sucedido, si está sucediendo o va a suceder. Tenemos la sensación de que los presentes son en realidad discontinuos e inconexos, tienen una especie de historia. Al loco se le descompone la temporalidad y entonces no sabe si es ayer, hoy o mañana, tiene confundido todo, como nosotros lo tenemos confundido en los sueños. El inconsciente es acrónico, no tiene cronicidad y estamos vivenciando una situación pasada como si fuera en este momento. En cambio, cuando estamos vigiles y despiertos, es que estamos en un presente que deja atrás un pasado y se dirige a un futuro. Además el tiempo tiene dirección y desgraciadamente una dirección no retornable. Característica que hace distinta la dirección temporal de la espacial. Es irreversible el tiempo. Avanzamos y no podemos volver atrás. En cambio, en el espacio sí, porque podemos salir y entrar todas las veces que queramos. Circulamos en un adentro/afuera pero no podemos hacer adentro/afuera del tiempo. Tiempo adentro es tiempo atrás, tiempo afuera es lo que va a venir. De todas maneras esas dos categorías también están porque en general se dice que lo pasado está adentro, es verdad porque se memoriza, el futuro está afuera por eso nos da miedo. Todavía no lo conocemos. El momento en que se encuentran es el presente, es un momento muy especial, que puede dar mucho miedo en algunas circunstancias cuando el futuro se transforma en presente y se evade, se esfuma. Ahí hay una cantidad de percepciones del presente desde instantes muy lineales, hasta presentes chicles, en situaciones de lentitud, cuando no pasa nada, hay un presente estirado: la depresión. En el momento de expectativa, de plenitud de la realización de algo esperado, el presente ese, es muy intenso.

El presente amoroso -a veces- es muy intenso, la mayor intensidad se tiene en el encuentro sexual en el orgasmo simultáneo, es la situación máxima de presente vivenciado en el humano, los franceses lo llaman “petit môrte” que significa pequeña muerte. En ese momento vivimos una conciencia equivalentes a la del psicótico, en el orgasmo no hay más tiempo. Es un momento fuera del tiempo, muy conmovedor pero muy angustiante para que el que no maneja bien el tiempo. Los locos ni por joda se arriesgan a esa situación. La sexualidad para los locos es algo temido porque contiene la posibilidad de quedar fundidos con el otro y ellos tienen la identidad tomada con alfileres. La realidad está organizada en forma de una contradicción dialéctica, entre dos cosas que se sintetizan en una tercera: Yo vengo de un pasado y voy a un futuro pero en cada instante esa mezcla se sintetiza en lo que yo llamo el presente. Yo voy a entrar a una Iglesia, hay un instante en que el espacio exterior de una Iglesia se sintetiza en un traspaso, que en general si es un lugar sagrado está muy definido, incluso hay un espacio que se llama atrio, en donde vos estás entrando. Las casas de antes tenían algo equivalente que se llamaba el zaguán, es un muy saludable espacio psicológicamente hablando, permite la preparación psicológica de estar en el afuera tensionante donde hay vínculos distintos al ingreso donde voy a encontrarme con mi familia, mi intimidad, tengo que relajarme y prepararme para el espacio privado. Era tradicional en los noviazgos que había una temporada en que el zaguán era lo que iba definiendo que había un período en que la pareja hacía maniobras atrevidas porque era la preparación y el enganche del candidato en el zaguán. Cuando el novio entraba a la casa, el vínculo adquiría una formalidad que impedía romper el noviazgo. Angel Fiasché, el Director Nacional de Salud Mental actualmente, una vez me dijo, “Moffatt, la impotencia, la eyaculación precoz no es siempre disfuncional, hay momentos en que la eyaculación precoz en ciertas circunstancias es instrumental, por ejemplo el polvo de zaguán, no puede ser muy duradero porque hay pocos minutos...”, fijate vos, los eyaculadores precoces estaban salvados por el zaguán (que disimula su disfunción sexual)...que además es “de parado”… obviamente con tecnología complicada.

Había transacciones - por ejemplo - con el lechero, que no entraba a la casa, ellos llegaban temprano y no tenían que entrar a la casa y al mismo tiempo no estaban afuera. El zaguán era muy importante, ha sido sustituido por los porches, en los departamentos desapareció totalmente, cuando hay violencia externa vos salís de tu apartamento y ya estás en el afuera, el de al lado no te conoce, ni se saludan, es una cosa patológica porque estás conviviendo con un desconocido, eso aumenta las posibilidades de fantasías paranoides. Miramos para controlar que no nos vigile y el otro está diciendo lo mismo... crea situaciones de campo paranoide.

Ayer y mañana, siempre va así el tiempo. Los budistas no le dan importancia a eso, se preocupan en general metafísicamente por dónde yo estaba antes de haber nacido. Nosotros nos preocupamos dónde vamos a estar después de muertos. Tenemos un tiempo progresivo, ellos un tiempo regresivo. Culturalmente se pueden hacer cosas muy distintas con el tiempo.

Afuera está fundamentalmente la palabra, en lo público, en la forma pública y organizada de la cultura. Cuanto más público, más abstracto. Más lenguaje y menos acción, cuando vamos para abajo es más cuerpo y más cenestesia. Los gráficos del marco de realidad permiten entender la construcción de la cultura y la construcción de la cordura, las últimas teorías trabajan sobre la construcción de la cordura y no analizan la locura. Sino que la ausencia de cordura, es locura. No se puede estudiar el frío, en termodinámica sólo existe el calor. El frío es ausencia de calor. Esto también estaría interesante, no existe la muerte sólo la vida, cuando la vida no se estructura aparece el sentimiento de estar muerto. Da posibilidades distintas para las depresiones, consideradas no como que hay que encontrar escenas reprimidas y complejos antiguos infantiles, sino que simplemente hay que tomar al depresivo como una persona que no aprendió a vivir. No aprendió a salir afuera y a establecer las contradicciones que crean variedad, que crean estímulos. En general, en un depresivo hay un padre que no los sacó afuera. Hubo un no aprendizaje del mundo exterior que es el que nos estimula.

Por eso cuando nos estimula mucho, se da el stress, después necesitamos la casa para descansar. Si nos quedamos en la casa quedamos hipotónicos porque la estimulación está afuera. El mundo es lo que estimula y la casa es para descansar del mundo, que te estimula a veces mucho. La noche y el día. Están en el extremo las palabras como el sistema más complejo, es el mundo más abstracto, la abstracción, el tema de la cultura más compleja. Para abajo, en el adentro estaría el cuerpo y las palabras, que son los dos elementos de toda cultura. En el cuerpo están las emociones, las vivencias, lo que tiene que ver con nuestro sustrato animal, arriba estaría la construcción del hombre que es la cultura o el mundo de los símbolos, de la abstracción, que es lo que controla ésta porción, sino sería caótico. A través de las palabras crea la sensación de continuidad, sin la temporalidad. ¿Qué hace la cultura? Arma una jaula que tiene fundamentalmente dos temas que la constituyen, el mundo de la gente razonable, el mundo de la clase media, la vida cotidiana, etc. Está en dos enormes espacios en que la gente va usualmente de uno a otro. Es el tema de la familia y el trabajo, como un adentro y un afuera que organiza la cultura, todas las culturas. En este está la situación triangular, en donde hay un hijo con una madre al cual se le agrega el padre, y arriba está el grupo como estructura grupal, como forma de vinculación, el tipo de vínculo es ese. La persona nace en esta situación, siempre nace de una madre, aparece después un padre y se forma esa situación. Aunque haya varios hijos, todos pasan por la misma estructura. Está el padre como estructurante de la realidad. En cambio acá, no. Acá si soy este, soy un equivalente a todos los demás. A lo sumo, lo que tengo es un cacique que actúa como un coordinador pero no es mi papá. Si paso de aquí a aquí, soy un adulto y tengo ya el ingreso a una fratría.



Si nosotros vemos las categorías constituyentes de lo real, que es espacio, tiempo y comunicación, tres cosas importantes, vamos a ver que si es espacio/tiempo/comunicación, vemos que en la familia el tipo de espacio es la casa, acá es la ciudad, el tiempo acá se mide en días, son espacios cortos, en cambio, en la ciudad lo que tiene que ver con las macro-estructuras, se mide en años, las ceremonias son anuales, las ceremonias colectivas son el 9 de julio, fin de año, las vacaciones, es para todos. En cambio, acá no, los ciclos dentro de la familia son los nacimientos, los funerales, ceremonias que tienen que ver con lo familiar, con lo grupal pequeño. Y la comunicación es formal y aquí es un lenguaje coloquial. El castellano tiene dos formas: el usted y el vos. Cuando ya empieza a hablar crea una distancia. El usted, crea distancia, el vos, acerca. Además, se le puede ir agregando el coloquial, un cómo coloquial, que es dándole emoción. Por ejemplo: Uno está dentro de la familia y viene alguien y pregunta “cómo te fue hoy?, te noto triste, por la voz...” si uno va al cigarrero, le dice más frío: “¿qué tal cómo está, cómo le va?” el tono clasifica el tipo de vínculo. Los locos no lo hacen. Viene la mujer “¿qué tal como estuviste hoy?” “Bien”. Es un lenguaje frío, descolocado, la ve como lejana. Entonces eso lo trasluce en la forma del lenguaje. Lo principal que quiero transmitir hoy es que la realidad se estructura de cierta manera y la enfermedad mental tiene que ver con no estructurarla de esa manera, con cometer errores en el manejo de la realidad, que llega al colmo en el psicótico en que la realidad se desarma toda y no sabe en qué espacio está, no sabe en qué momento, su percepción está obnubilada, utiliza un lenguaje no coloquial, más regresivo todavía. Ahora vamos a ver que de ésta jaula que tiene que ver con que todo esto está pautado, es complejísimo, por ejemplo, los espacios en la ciudad son los que clasifican conductas, si fuera la cancha de fútbol, la Iglesia, un subte, una confitería, incluso el tipo de confitería permite distintos usos. En Estados Unidos, en Argentina y en Brasil, es completamente distinto el uso de la ingesta pública. En Estados Unidos vos terminás de comer y te tenés que ir. No se concibe que estés haciendo tiempo ni charlando. En Brasil podés charlar pero muy rápido porque no hay sillas ni mesas, todo es de parado, un argentino que quiere tomar un café y leer el diario es un infierno, porque no encontrás un lugar para sentarte y hablar. Todos están parados. Son muy rápidos, están siempre caminando, es un modo distinto de uso del espacio. Los brasileros están siempre en movimiento, nosotros no, somos más depresivos, en donde el café es espantoso, pero es una excusa solamente para indicar que uno alquila una mesa por tiempo indeterminado. En cambio en Estados Unidos si te sentás es para comer. Incluso te dicen que tenés que dejar la mesa en cuanto ven que terminás el café. Yo después tardaba más, para regular el estar ahí y descansar.

Alumna – Ahí se da la eficiencia...



Alfredo – Es un mundo de eficiencia, tanto que nos someten, nosotros tenemos todas las ventajas del esclavo: puede dormir la siesta y ser ineficiente. Porque...ojo, hay que ver las ventajas y los inconvenientes de dejar de ser esclavos, pienso que el turco ha percibido los peligros de independizarse. No es poder estar siempre perdiendo el tiempo, allá no se puede perderlo, te rajan. Tenés que estar muy atento. En Brasil es otra historia, te perdonan y no te echan. Hay una cantidad de espacios con una modalidad de uso, incluso acá se generó el saludo cuando alguien entra ya empezada la clase, antes se consideraba una clase. Esto indica cierta cosa coloquial entre Uds. primero se quieren y después estudian. Yo no lo veo ni mal ni bien lo que hacen, lo tomo para hacer un análisis en el aquí y ahora. Para que lo que uno explica se pueda analizar, incluso ver lo que estamos haciendo. Cada conducta está clasificada, incluso en el tránsito, uno maneja, estaciona en tal lugar, allá no puede detenerse, en un puente no te detenés. Todo el movimiento humano está clasificado en la calle, en tu casa no. En tu casa podés hacer lo que quieras, pero si comés en el baño y cagás en la cocina... así hacen los locos que no respetan los lugares. La casa está también clasificada en Alimentar/ Dormir/ Cagar, en general van en ese orden. Uno come, duerme, hace la digestión y deposita, como los animales.

Los animales también tienen una primitiva conducta, son los instintos, es un protocolo de conducta: donde comen, no cagan etc. Los locos te hacen eso, como los nenes, los bebitos y los viejos también, ahora vamos a ver que son dos personajes que tienen que ver con esto. Acá hay la clasificación de años, es el mundo del almanaque, es el tiempo grande, que compartimos con los demás. En la familia en general, se usa el reloj, “a las 8 levantate”. El ciclo de la semana, está del lado de la familia, el domingo se modifica el espacio afuera. Por ejemplo el domingo la ciudad de Buenos Aires es otra ciudad, se puede ir a tomar sol en la plaza, en cambio otros días no. Si vas a tomar, dicen éste no está trabajando, porque no trabaja...todo está pautado. Mucho más de lo que uno cree. Fácilmente el que sale de esto y se conecta con su cuerpo y se conecta con las palabras, con los conceptos comienza a hacer cosas raras. Un sabio que se distrae, no sale sin pantalones, pero hace uso distinto de la vida cotidiana. A lo mejor, come en la calle. Está pensando pero está muy abstracto. Hay personas que están en lo corporal total, de pronto hacen un uso del cuerpo que es transgresor, por ejemplo, en la vía pública o incluso en la casa. Aunque en la casa es un espacio, donde está pautado el uso del cuerpo según el lugar donde está. Siendo el baño, es el lugar donde tenemos la privacidad de nosotros con nosotros mismos, es el único lugar donde uno puede estar a solas. Hay gente que habla en el baño. Es una especie de Iglesia con uno mismo, se baña, se pinta, hace las maniobras, es un momento de estar descansando del otro. Hay chicos que hacen estreñimientos porque tienen madres controladoras que los respetan sólo si están en el baño. El chico está horas, porque ahí puede evadirse de una madre que está continuamente encima y que lo ahoga. En el baño no tienen asma, por ejemplo, es un lugar que se respeta. Las madres más psicóticas no, empiezan a golpear, “¿qué estás haciendo! Salí!” algunas entran o sacan la puerta para controlarlo al chico. Para no permitirle la privacidad. Ahí si hace una esquizofrenia va al Hospicio y encuentra el mismo espacio, porque allí los baños no tienen puertas... para que el loco no vaya a estructurar la privacidad de nuevo y sanarse, para que quede loco. Todo está organizado en el Hospicio, que está en su mundo de afuera, es una Institución donde está todo organizando todo para que no haya ni familia ni trabajo. Acá es el tema del amor, y este es el tema del trabajo. Amor y trabajo como dijo Freud, “lieben und arbeiten” son las condiciones para estar sano, ¿Cuál es la salud? Poder amar y trabajar. Claro porque Freud estaba adentro de esto, todo el psicoanálisis es respetuoso de la pequeña burguesía europea de principios de siglo, por eso no puede trabajar con drogadictos, chicos de la calle, etc. que están en el sótano, ahora vamos a ver que ésta jaula tiene un sótano y una azotea. Yo le llamo jaula porque está lleno de reglamentos, de maneras normales de interactuar. En el lenguaje también hay expresiones y hay palabras que se pueden usar adentro y afuera no, hay lenguajes coloquiales, que son de la pareja, que está vedado para los chicos, la televisión a las 10 de la noche, o cuando la pareja habla de sexo. Ahora vamos a ver que esto nos completa o clasifica en realidad algo que es lo más primitivo: la persona existiendo espontáneamente, con su cuerpo, sus instintos, sus deseos, sus miedos. Esto estaría acá, estaría en una cosa que podríamos llamar una especie de sótano, que está abajo, que tiene otras connotaciones, la palabra sótano se me ocurrió después de llamarlo de otra manera, porque es lo que está debajo donde está fundada, que es el tema del cuerpo, del sexo, de los sueños.

Vamos a ver el espacio, el tiempo y la modalidad comunicacional, el espacio es el cuerpo, a lo sumo es la cama, que está en relación directa con el cuerpo, la ropa, todo lo que puede ser asignable al esquema corporal mío, directo. En el tiempo, si aquí transcurre por años y por días, en el nivel del cuerpo, no hay temporalidad, sólo hay sensaciones en el momento, sólo hay percepción, y la percepción tiene que ver con el segundo, acá lo medimos en segundos, porque son vivencias, acá en días, por el ciclo solar diurno, acá lo medimos en años, por el ciclo solar anual.

Alumna - ¿El cuerpo no tiene tiempo?.

Alfredo – No. Porque vive siempre en el presente. La mente está en el tiempo, pero el cuerpo no, yo me encuentro con vos, te toco...

Alumna – Sin embargo hay ciclos...embarazo, menstruación.

Alfredo – Son biológicos, en cada instante estás en cada instante, comiste algo podrido, en ese momento no te duele, después te duele la barriga, después tenés una diarrea. La secuencia la organizás intelectualmente pero en cada instante vivís ese instante. Por eso la embarazada se tiene que imaginar el parto para angustiarse, sino en ese momento del embarazo, no le duele. En ese instante está en ese instante, cuando lo concibió al chico le duele menos todavía. Está en el placer. Es un mismo proceso. Hay anticipación, pero esa anticipación es por el lenguaje, por el conocimiento, la información, la ansiedad anticipatoria. El cuerpo está en el instante, por eso la Gestalt...

Alumna – Pero el cuerpo tiene tiempo...a tal edad...

Alfredo – El cuerpo vive en el presente...en cada momento. Un dolor de estómago, a los 10 minutos, no te acordás cómo era. Tiene que ver con la percepción, es lo que tenemos en común con los animales, ellos también quedan embarazados. Sin embargo, no se da cuenta una perra que está embarazada. Tiene conductas instintivas de embarazo. Pero no se puede prefigurar el parto si es una primípara, no puede decir: “Qué macana, me embaracé ahora, qué dolor el parto...”. No. No sabe. En ese sentido te digo que el cuerpo está encanado en el presente. Cada momento es ese. El presente lo tenemos a través de las sensaciones. Cada instante estamos vivos en ese instante. Toda la construcción del tiempo es una construcción imaginaria nosotros anticipamos cosas y recordamos, en ese sentido el cuerpo está encanado. También tiene que ver con el espacio regresivo en el sentido que es de abajo, que es cuando fuimos nenes.

Alumno – Se da solamente cuando el alma abandona el cuerpo.

Alfredo – Si, pero vamos a ver que el alma es una construcción de la cultura, imaginaria, que tiene que ver con la identidad construida en el tiempo. El animal no tiene alma porque no tiene palabras. Si los animales empezarían a hablar, empezarían con los problemas de angustia existencial. Porque el lenguaje tiene el símbolo, tiene una ventaja y un inconveniente. La ventaja es construir la civilización, porque podemos hacer predicciones, planificaciones y ponernos de acuerdo para todos juntos hacer algo. Los animales no pueden. Cada uno hace una cosa distinta. Pero tiene una desgracia, que es el único animal que sabe que se va a morir. Si hay un peligro inmediato, el chancho grita cuando ve el cuchillo pero si no lo ve, no grita. En cambio, el hombre no ve el cuchillo y grita igual, porque lo alucina. Es el único que alucina. Esa es la diferencia.

Vamos a señalar lo que llamamos “la azotea” (es el espacio 4 en el esquema) es un lugar alto desde donde vemos todo, es el lugar de la filosofía, de la reflexión, pero de donde nos podemos caer, está muy alto y es muy peligroso. Hay mucho viento y te podés volar, porque tiene que ver con la angustia existencial, porque en la azotea aparece el tema de la reflexión que es el puro símbolo, cuando se pierde lo corporal, cuerpo es lo regresivo. Fíjense en el esquema de los espacios de la cultura: Cuerpo / casa / ciudad / país, que es una abstracción, porque al país nadie lo vio. A lo sumo, cuando sale el avión ves un sector de Buenos Aires o de La Pampa o del lugar que vayas, pero nunca ves el país. Y los satélites tampoco lo ven, ven todo chiquitito, es una abstracción el país, el Mundo y el Universo, que es lo que más miedo da. Del Universo aparece el tema de la infinitud espacial, comienza a inquietar porque se piensa en la otra infinitud, que es la temporal. Medimos en segundos, días, años y siglos. El siglo testimonia la finitud, porque es la unidad mayor de la vida humana.

Hay un lenguaje que no existe en las culturas ecológicas, usan un lenguaje coloquial y el formal lo dejan para ciertas ceremonias y fundamentalmente trabajan con un rico lenguaje corporal, esencial en la sexualidad, riquísimo, es el lenguaje de las emociones que rescata el Psicodrama y la Gestalt. Éste nivel está negado por la jaula (que son los espacios 2 y 3 en el esquema) de la cultura, que llamamos marco de realidad, donde esto está negado. La jaula donde estamos encerrados la mayoría, los empleados públicos, los burócratas, es de gente muy empobrecida, rigidizada, todo está pautado, “el sexo tiene que ser así o asá”, si nos vamos al otro lado, aparecen las abstracciones, es el mundo de la cultura abstracta, ahí están los filósofos, los poetas, que hablan de la vida, etc. Se arma desde un nivel de reflexión, también están los revolucionarios...

En el sótano nos vamos para la animalidad, para los instintos, que decía Freud. Vamos a usar la palabra “instintos”, que es muy antigua. Una cosa muy configurada, casi un prejuicio de la época. “La vida instintiva”, que era salirse de la clasificación de la cultura represiva. Estaban connotados con lo que había que dominar. Había que dominar la calentura, las ganas de vivir, los miedos, los primitivos no la dominan y viven muy bien. Yo he estado en tribus del Amazonas, a un primitivo le hablás de instintos y te dice “¿qué instintos? es simplemente lo natural de la vida”. Somos nosotros los que estamos artificialmente arropados y tenemos que estar reprimiendo lo natural e instintivo, como si eso fuera lo malo.

En el Conurbano Bonaerense, podríamos decir que existe el “instinto” del hambre, que el Gobierno tendría que reprimir porque lleva a la violencia de los piqueteros pero las balas no calman el hambre porque no es un instinto sino una necesidad. Esta ironía tiene que ver con que en la Facultad de Psicología sólo se tematizan los avatares de la represión de la sexualidad (Edipo y Cía) y se niegan las nuevas psicopatologías y sociopatologías que provienen de la desintegración de la familia y la comunidad, consecuencia de un sistema económico cruelmente injusto que genera incertidumbre, violencia, drogadicción, niños en estado de alto riesgo, que nunca son materias de estudio en la Universidad mantenida por ese pueblo a quien da la espalda.


FIN

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