Teorias de la comunicación de masas


¿UNA MIRADA COMUNICACIONAL?



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1.2 ¿UNA MIRADA COMUNICACIONAL?

1.2.1 Entre cientificismo y ensayismo

Los estudios de comunicación aparecen todavía sin un perfil claro ni un destacado reconocimiento institucional.

Existen cientos de facultades donde se enseña e investiga la comunicación y miles de alumnos se matriculan en ellas todos los años. Sin embargo, a menudo esta febril actividad no tiene un correlato institucional. Un mediocre journal publicado en inglés tiene más reconocimiento institucional que la mejor revista publicada en castellano o portugués.

La falta de una disciplinariedad clara ha sido su gran fuerza (de los estudios de comunicación): ha abierto algunas aproximaciones productivas. Nos ubicamos dentro de y en medio de las humanidades y las ciencias sociales. Pero esta posición intermedia también ha sido una causa de debilidad: ha dispersado nuestro reconocimiento académico y ha reducido nuestro alcance. A pesar de nuestros mejores esfuerzos de los últimos años, no hay una comunidad bien definida, basada en el objetivo de la investigación, que actúe de forma concertada o que pueda representarse profesionalmente de una manera convincente.

La comunicación sería entonces un campo del saber joven y todavía en formación.

Por otro lado esos estudios todavía sufren fuertes tensiones internas. Desgarrados durante varias décadas por el conflicto entre teorías críticas y administrativas.

La excusa de la aparente juventud de las ciencias de la comunicación, a medida que pasan los años, se vuelve cada vez más insostenible. Los estudios de comunicación no son mucho más jóvenes que los sociológicos (un poco más de medio siglo separa sus orígenes) y sin embargo la solidez epistemológica de ese segundo campo del conocimiento está fuera de discusión.

La fragmentación de un campo donde conviven diferentes escuelas y paradigmas más o menos apocalípticos, más o menos integrados, tampoco es un argumento sólido para justificar la levedad institucional de los estudios de comunicación.

La poca presencia de estudiosos de la comunicación en los niveles más altos de las estructuras que gestionan la investigación puede deberse, en gran parte, a esta lejanía de los comunicadores respecto a los dispositivos institucionales de promoción científica que incluyen, para comenzar, la obtención del ansiado título de doctor.

Según Orozco Gómez, los estudios latinoamericanos adolecen de una falta de base empírica que, en términos de producción textual, deriva en lo que él denomina «ensayismo sustituyente». Al no realizarse suficientes investigaciones de campo, los papers y artículos acaban llenándose con literatura.

El epistemólogo Follari va mucho más allá y habla directamente de una «literaturización de las ciencias sociales» caracterizada por la «proliferación generalizada de la retórica por sobre el análisis empírico, y de la libre reflexión por sobre las constricciones y exigencias de las teorías científicas».

Según Gomes, las ciencias humanas y sociales tienden a colocar al ensayo en el centro de la escena, corno única forma de discurso, haciendo que «las tesis, disertaciones, papers y artículos sean sustituidos por la forma única y uniforme del ensayo».

Esta tensión entre cientificismo y ensayismo dificulta las conversaciones entre el mundo anglosajón y el espacio latinoamericano, ya que dos prácticas diferentes, una encorsetada en un riguroso empirismo, la otra liberada a las especulaciones poéticas, terminan produciendo dos géneros narrativos opuestos.

Estas debilidades internas de los estudios de comunicación -que apenas hemos sobrevolado-- al final se convierten en un lastre que limita el peso institucional de ese campo, el cual, a menudo, es visto desde fuera corno heterogéneo, sin metodologías claras ni procesos exigentes de promoción científica. Corno corolario de la situación, al final la comunicación es considerada, en algunos ámbitos, corno un campo poco científico, frágil e improvisado. Los estudios sobre los medios masivos se asemejarían a un amasijo de teorías y métodos que, quizás algún día, podrán ser considerados una Ciencia (con mayúsculas).



Quizá corno reacción a este movimiento descalificatorio algunos investigadores latinoamericanos han insistido en la especificidad de los estudios de comunicación, en su carácter inter/transdisciplinario y en reivindicar su autonomía científica. De esta manera nace la propuesta de una mirada comunicacional:

El estudio de la comunicación como fenómeno complejo intenta trabajar en la dirección de este movimiento: una metaperspectiva para el abordaje de lo comunicacional desde un enfoque multiparadigmático [...] La mirada comunicacional se propone como un espacio de articulación de distintos dominios y perspectivas para abordar la complejidad sociocultural [...] (La comunicación estratégica) no se propone como un nuevo recorte disciplinar, sino como una metaperspectiva (y) reditúa lo transdisciplinario, como espacio de convergencia y no como espacio de yuxtaposición (Massoni, 2002: 132-136).



No resulta facil sustentar epistemológicamente estas miradas integradoras. Según Orozco Gómez, cada uno de los esfuerzos por comprender integralmente a la comunicación, lejos de conseguir su objetivo, han confirmado la dificultad de referirse a la comunicación de una manera precisa.

Existe un creciente pluralismo y una dilatada fragmentación en las maneras de ver, realizar y evaluar la investigación de la comunicación. El mismo concepto kuhniano de paradigma no basta para nombrar a territorios del conocimiento científico en estado de permanente fermentación. Esta fragmentación se complementa con una pérdida de respeto a los dogmatismos del pasado y también frente a sus logros. Y, en medio de las olas, cayó e! rayo digital para enardecer aún más a las aguas.



1.2.2 Una Semiósfera posbabélica

Desde nuestra perspectiva de análisis no existe, al menos por ahora, una ciencia de la comunicación autónoma. Nada prohíbe que algún día pueda existir, pero por el momento resulta cuando menos arriesgado proponerla existencia de una «mirada comunicacional» de la misma manera que existe una mirada semiótica o sociológica.



Como ya apuntamos, un campo científico también es un campo discursivo: si no existe comunidad de lenguaje, no puede existir una comunidad científica. La comunidad de investigadores que se dedica a la comunicación no comparte un lenguaje común. Por el contrario, los comunicadores conforman una comunidad posbabélica donde tienden a predominar diferentes dialectos, acentos variados de otras tantas lenguas que nos reenvían a un estado de fragmentación epistemológica. La conformación de un territorio discursivo común es lo que permite que un campo del conocimiento gane autonomía, construya su mirada, se diferencie de otros saberes y eventualmente entable diálogos con ellos una vez acordado un campo semántico compartido.

Así, el cuestionamiento epistemológico parte de cuestiones discursivas:

  • No hay un diccionario común.

  • Un campo científico es también un campo discursivo.

  • Si no hay comunidad del lenguaje no hay comunidad científica.

Al desarrollarse, una ciencia se divide. Algunos de esos fragmentos se independizan para constituir nuevos campos del saber científico. Este proceso se refuerza cuando una disciplina pasa del enfoque especulativo a las investigaciones empíricas.

Las ciencias sociales vivieron el mismo proceso: de su cuerpo nacieron la economía, la sociología, la antropología, la psicología y la ciencia política. Antes de extenderse y dividirse, cada una de estas disciplinas empezó por desarrollar su núcleo.

Volviendo a los estudios de comunicación, podemos decir que tienen una especificidad que los caracteriza: ese estado de efervescente fragmentación ya indicado por Orozco Gómez y otros investigadores. A diferencia de la sociología o la semiótica, la comunicación nunca pasó por un momento de unificación, ya que siempre se presentó como un conjunto de subdisciplinas o áreas más o menos periféricas de otras disciplinas, cada una con su 'propio lenguaje y reglas científico-discursivas

Los límites de este campo de estudio -el comunicacional- están impuestos por los nuevos sujetos que se suman a la conversación (o los nuevos temas que se agregan a la agenda) y no por la fragmentación subdisciplinaria de una conversación original.

Esta característica -que puede resultar atractiva para los que pretendemos investigar los procesos de comunicación- tiene también sus lados oscuros, ya que contribuye, entre otras cosas, a bloquear el reconocimiento institucional del campo y a mantenerlo, especialmente en América Latina, en un estado de especulación teórica permanente.

El resultado de estas tensiones es una situación esquizofrénica: el mundo académico se divide entre la desconfianza en un campo del saber que nunca termina de despegar (una no disciplina) y la reivindicación que hacen algunos comunicadores de una mirada transdisciplinaria y estratégica para analizar la sociedad contemporánea (una super disciplina).

1.2.3 Síntomas de una crisis

¿Cómo han recibido las teorías de la comunicación la llegada de la revolución digital?

Los desafíos que se presentan a las teorías e investiga- ciones de la comunicación de masas en el siglo XXI:

* Los medios tradicionales están sufriendo una transformación en una escala de forma y expresión que se puede resumir en el concepto de convergencia.

* El modelo clásico de los medios masivos (uno-a-muchos) es desplazado por las nuevas formas reticulares e interactivas de comunicación (muchos-a-muchos).

* Las conductas de los poderes económicos que controlan los medios llevan a un progresivo desentendimiento de las funciones sociales de los mismos.

* Las audiencias se están transformando de manera muy rápida.

* El lugar tradicional de consumo mediático, la familia, está sufriendo fuertes transformaciones que terminan por influir en los procesos de interpretación.

* La digitalización y la pervasividad de las redes están redefiniendo la vida hogareña.

Ninguna de las teorías de la comunicación de masas más populares del siglo xx parece «particularmente preparada para explicar, predecir o ni siquiera servir a los grandes cambios que se están produciendo en nuestras instituciones mediáticas, en el sistema de mensajes y audiencias».

Ya en 1996 Morris y Ogan sostenían que silos investigadores de la comunicación de masas seguían sin mirar hacia Internet, sus teorías de la comunicación se volverían menos útiles. No sólo la disciplina quedará atrasada, también perderán la oportunidad de explorar y repensar las respuestas a algunas de las preguntas centrales que apuntan al corazón del modelo: emisor-mensaje-receptor, contra el cual este sector ha luchado.

Pensar en internet desde la comunicación significaba:

1) dejar de ver a los ordenadores como máquinas pensantes para considerarlos dispositivos de comunicación, y

2) archivar el modelo unidireccional para sumergirse en un nuevo esquema basado en una red descentralizada.

Si el panorama en el mundo anglosajón aparecía tormentoso, en Amé- rica Latina se anunciaban vientos con probabilidad de chaparrones. Según Orozco Gómez, los estudios latinoamericanos de los años noventa se distinguían por su marcado mediacentrismo. Se investigaba demasiado a la televisión y muy poco a los nuevos dispositivos digitales. Internet no había generado «estudios empíricos específicos en la misma proporción de su atribuida importancia, que permitiesen eliminar subjetividades y arribar a comprensiones más precisas y formulaciones más adecuadas». Los teóricos latinoamericanos de la comunicación, salvo alguna pionera excepción, llegaron tarde a la función digital.



1.(Varias sub categorías) La necesidad de entender el fenómeno de los nuevos medios:

En el siglo XX no surgen investigaciones con fuerza y claridad, las conversaciones sobre comunicación de masas sólo buscaron un modelo teórico para representar la función de uno a muchos, el broadcasting.

Algunos piensan en definir la comunicación por su objeto: la comunicación de masas, y para eso apelan a la:

* Pluridisciplinariedad: «elaboración de distintas disciplinas al reconocimiento común, cada una de ellas desde su óptica particular»,

* Interdisciplinariedad: es más que una suma de enfoques diversos, ya que implica «confrontación, intercambio de métodos y puntos de vista»

* Transdisciplinaridad: finalmente, la fase superior de colaboración entre saberes se daría en la transdisciplinariedad, un estadio todavía no logrado donde podríamos hablar efectivamente de la existencia de una «ciencia general».

Otros especialistas prefieren pensar la evolución de las ciencias sociales y la producción de nuevos conocimientos en otros términos.

Otros hablan de centrifugación,

Ahí donde Moragas propone un camino por etapas sucesivas que conduce a la transdisciplinariedad -una summa epistemológica que, en un movimiento centrípeto, va integrando nuevos interlocutores a la conversación y los concentra en una superdisciplina. Algunos ven un proceso de centrifugación donde los nuevos campos del conocimiento científico nacen a partir del estallido de saberes consolidados. Esta visión los lleva a desconfiar de la interdisciplinariedad:

Hace ya tiempo que los investigadores en ciencias sociales tornaron plena conciencia del fenómeno de especialización-fragmentación-hibridación que ha tenido lugar en susdisciplinas, el cual no queda suficientemente explicado en el concepto tradicional de «investigación interdisciplinaria» [...](Dogany Pahre,1993:15).

Tanto la interdisciplinariedad como la transdisciplinariedad, dos vías de escape al supuesto encarcelamiento disciplinario reivindicadas por muchos investigadores de la comunicación", y exasperadas ahora por la difusión de los medios digitales y la llegada de nuevos interlocutores a las conversaciones académicas, merecen una reflexión. ¿Es imaginable un espacio teórico donde confluyan y se mezclen todos los interlocutores que hablan sobre comunicación? ¿Sería productivo un mestizaje teórico de todos esos lenguajes? ¿Es posible un proceso de convergencia epistemológica de tal envergadura? Para conocer una disciplina a fondo no basta con una vida científica.

PROPUESTA

Los estudios de comunicación no deberían perder de vista el bosque transdisciplinar pero a la hora de consolidar el campo con investigaciones que permitan acumular nuevos saberes, debería limitar las pertinencias científicas.



La confusión en la comunicación no se acabará de la noche a la mañana. Quizás en ese estado se esconde la verdadera riqueza de los estudios de comunicación, pero al mismo tiempo, ahí reside su gran debilidad frente al resto de las ciencias sociales.





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