Teoria pedagógica tutor de la materia: Jorge Trisca



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Universidad de Montemorelos

Trabajo presentado en cumplimiento de la asignatura de



TEORIA PEDAGÓGICA

Tutor de la materia:



Jorge Trisca

“Construcción de un ensayo”

Nombre del alumno:

Jabnia Febe Ramírez López

Fecha de entrega:



Jueves 19 de marzo de 2015

¿POR QUÉ LA MAESTRA NOS DISCIPLINA?

Introducción:

“¡Me tocó tener un grupo muy indisciplinado!”, ¿Alguna vez han escuchado ustedes una frase similar a esta? Estoy segura que en repetidas ocasiones. Es verdad, que sin duda hay escuelas y grupos más “Problemáticos” que otros y tal vez todavía no exista un perfil claro del modelo de una escuela o grupo conflictivo, o tal vez digamos que las características de algunos lugares, la problemática social, los índices del fracaso escolar son síntomas o indicios de conflictividad. Es claro de que debemos de prestar atención a los alumnos con conductas “encantadoramente complicadas” El problema es que se han aflojado muchísimo las fuentes de presión para forzar el aprendizaje. El niño parece el amo de su propio destino y conducta, mientras que el profesor pasa de a ser solo un ente pasivo, poco relevante.

En el libro “La psicología de la Educación” de J. Beltrán Ljera y J.A Bueno Alvares, (1995, pág. 457). Dice que el objetivo principal de la educación es el aprendizaje y en su función están la disciplina y el control para el aprendizaje y los trabajos del alumno.

Si bien cada niño es diferente, la mayoría necesita reglas y expectativas claras y consistentes acerca de su conducta.

La disciplina escolar bien entendida es la que contribuye al logro de los objetivos educativos, por tanto, empieza con la construcción de ambientes que favorecen el aprendizaje; que contempla también una excelente planeación del trabajo y una organización eficaz; que desarrolla además la fuerza de voluntad y el autodominio del alumno, entre otros valores; y sobre todo, que maneja abiertamente, normas, consecuencias claras y mucho respeto.

Pero antes, como docentes hay que saber para qué disciplinar, porqué disciplinar, qué técnicas utilizar para la disciplina etc. Recordando así que se disciplina no para hacer un bien o corregir un día sino para toda la vida.



Desarrollo:

De acuerdo a la zona de labor docente que se nos ha asignado a las alumnas de educación preescolar, en la escuela Carmen A. de Rodríguez, he vinculado un problema que muchas veces se origina en la educación actual, y es el problema de la INDISCIPLINA con los alumnos. La escuela que se me asignó no es la excepción en presentar un problema como este.

Y como dijo el filósofo Aristóteles: “Somos el resultado de lo que hacemos repetidamente. La excelencia entonces, no es un acto, sino un hábito." Y he aquí un principio importante que parte del porqué la disciplina se integra en el proceso de la educación. Pero antes, hojeemos un poco de la problemática que se presenta en el salón. Según lo observado, a menudo la maestra resbala en la pérdida del control en el grupo. En lo que respecta a los niños, ellos parece que han formado una conducta de suma confianza con la maestra, en donde varias veces se pierde el respeto por la educadora. Al no tener control del grupo, los niños tienden a sobrepasarse con la maestra haciendo caso omiso a sus indicaciones… típico problema en un salón de clases, ¿no es verdad?, la maestra entonces carece de autoridad para poder siquiera llamar la atención de un niño, o cuando ella decide hacerlo, el niño ya ha formado la idea de que él puede hacer lo que se le venga en gana. Por supuesto, algo se tiene que hacer ¿no es verdad? Es claro, que un aula de clases, no puede funcionar cuando hay desorden e insubordinación a partir del bullicio y del juego.

Es claro que la disciplina escolar también tiene que ver con los valores que sean inculcados a los estudiantes en casa, ya que se trata de respeto, solidaridad, responsabilidad y cumplimiento académico. Ahora, ¿Por qué los alumnos muchas veces no pueden dar seguimiento al estándar de conducta? O quizá el problema no es el alumno, sino el maestro que no sabe cómo propiciar en sus alumnos una buena dirección.

Ciertamente hay que tomar medidas, así que antes de diseñar cualquier estrategia disciplinaria de cambio de conducta, primero debemos comprender las causas que propician ese comportamiento.

Para ello debemos de trazarnos objetivos, objetivos con los que todos estemos a fines juntamente con normas de procedimientos y convivencia que todos los alumnos, incluyendo al maestro respectivamente atiendan.

Pero, empecemos poco a poco. En primer lugar, ¿por qué existe la disciplina o por qué se originó? La historia de la disciplina tanto en el interior de la escuela como de la familia, puede ser trazada desde la antigüedad entre muchos pueblos. Destacan los griegos, por ejemplo, con la educación espartana, que era bastante rígida y que incluía el castigo físico como parte fundamental de manera que el muchacho llegara al estado de plena ciudadanía. La educación entre los pueblos semíticos como los hebreos, contemplaba también una rígida disciplina, ya que se esperaba que el profesor actuara como un "padre sustituto" y por lo tanto era su deber administrar la disciplina y el orden incluso con castigos físicos, tal como se espera de un padre de familia. Incluso hemos escuchado de boca de nuestros padres, que ellos recibían castigos físicos sino tenían una conducta de acuerdo a los requerimientos que dictaba el maestro.1

“Entonces, la disciplina constituye uno de los principales elementos del proceso enseñanza aprendizaje donde los alumnos aprenden a vivir para integrarse a la sociedad por lo que es una cuestión relevante tanto en el contexto educativo como en el familiar y el social”. (García Correa, 2008).

Basándonos en los escritos de Gotzens (1985) la disciplina es el conjunto de procedimientos, normas o reglas, mediante los cuales mantienen el orden de la escuela, y cuyo valor no es otro que el de favorecer la consecución de los objetivos del proceso de enseñanza aprendizaje del alumno.

Refiriéndonos a otro estudioso del tema, Tanner (1978) resalta también la funcionalidad de la disciplina respecto al proceso de enseñanza-aprendizaje y propone 2 acepciones del término, estas reflejan una doble concepción de la estructura de una clase y sustentan los diferentes modelos de que pueden crearse en la disciplina. El primer modelo es la disciplina estática, que se enfoca en el orden y control. El maestro es el que administra las reglas y se encarga de que los alumnos se acaten a ellas… lo anterior suena como un grupo militar, que es comandado por un general, el general no se preocupa por lo que puedan sentir los subordinados, y tampoco se relaciona mucho con ellos, solo se encarga de que ellos acaten las reglas, pero falta el componente educativo, pues la enseñanza es algo más que orden y la disciplina está sujeta a los objetivos de la educación.

La segunda acepción es la disciplina dinámica, cuyo objetivo es el mejoramiento de la persona del alumno. Es decir, se encarga de que el alumno pueda desarrollar capacidades y aptitudes alcanzando sus metas personales. Surge de una intervención democrática en donde el estudiante es un ente activo, que comprende a través de la interacción la función de las normas de disciplina para un mejor aprendizaje.

Existen aquí 2 cosas que el docente debiera tomar en cuenta, respecto del alumno: la obediencia y respeto, que son los ejes del comportamiento disciplinado en donde esto propician al alumno trabajar de una forma ordenada y ser respetuosos con la persona del maestro.

Y es que en la actualidad está en claro que el maestro está debatiendo por la posición que le corresponde, ya que los alumnos de hoy en día tiene ya poco respeto por las figuras de autoridad y si no se posee una carácter firme, disciplinado, los alumnos no tendrán la instrucción correcta y no sabrán como regular su conducta.

Ahora, refiriéndonos a las autoridades del preescolar en el cual, ha sido expuesto este problema de la indisciplina, las maestras son conscientes de que necesitan utilizar nuevas estrategias para llamarla atención de los alumnos, tener control del grupo y llevarles a la reflexión del respeto por los unos y otros; para ello, todos los días antes de entrar a clases suelen reunir a todos los niños del preescolar y relatan una historia que da como enseñanza un valor y a partir de ello se recalca que ese día en especial, los niños deben de comportarse de tal manera que pongan en práctica ese valor. La maestra del salón en donde se detectó la problemática de la indisciplina, utiliza videos educativos que enfatizan cual debe de ser la conducta adecuada que un niño debe de tener; como se dijo líneas atrás, la maestra debe buscar nuevas estrategias para poder tener un mejor control del grupo y profundizar más las reglas de disciplina en el salón.

Hargreaves (1975) dice que “las normas de disciplina deben ser concretas y que el maestro debe fijar claramente cuáles son las sanciones a consecuencias de la trasgresión de estas, sin olvidar la comunicación que debe de existir con los alumnos, ya que es esencial para ponerse de acuerdo con ellos aclarando alguna duda.” Siguiendo el mismo marco, J. Beltrán Ljera y J.A Bueno Alvares (1995) intervienen nuevamente en la aplicación de estrategias de disciplina, mencionan que “el maestro debe de tomar en cuenta el contexto en el que está rodeado el alumno, su estado emocional y social en su casa, en la escuela y debe de analizar las posibilidades que tiene de ser rechazado por el alumno o aceptado mientras aplica el proceso de disciplina”.

Y ¿Qué es la disciplina? No puede entenderse como una mera corrección de conductas indeseables, recurriendo siempre a los castigos, ¡no! Más bien la disciplina se toma como un recurso motivacional que tiene el maestro con el cual puede propiciar un aprendizaje, claro sin dejar de lado que hay que regular conductas impropias.

“En su acepción más común la disciplina es la capacidad de enfocar los propios esfuerzos en conseguir un fin, si bien etimológicamente, disciplina hace referencia a la instrucción dada a un discípulo, acepción que preserva el sentido de la palabra original en latín (instrucción) cuya raíz significa aprender. Su propósito es amoldar el carácter y el comportamiento de un individuo para conseguir una eficiencia máxima en alguna labor. Así se habla de disciplina militar a la seguida por las fuerzas armadas o disciplina escolar a la que se aplicaría en las escuelas para conseguir un mejor aprendizaje”.2

Curwin y Mendler (1987) nos dicen que la disciplina puede entenderse como " un conflicto entre las necesidades de un individuo y las de grupo o la autoridad que lo representa."  Así podemos entender que:



  • Individuo: alumno

  • Grupo: clase

  • Autoridad: Maestro.

Antonio García Correa (2008) “Dice que las acciones disciplinarias han de ser entendidas como medidas normalizadas cuya finalidad debe ser reconstruir, consensuar y elaborar normas específicas cada una con objetivos y estrategias que permitan la participación entre los miembros del grupo.

La postura del docente ante la aplicación de la disciplina, no debe pasarse como una dictadura inflexible y dominante.” De acuerdo con J. Beltrán Llera y J.A Bueno (1995) Alvares, “la postura del maestro debe de concebirse como la cualidad que influye en todo lo que hace.” El maestro debe de crear una estructura de relaciones sociales entre los alumnos, ya que el maestro es un mediador entre el aprendizaje de los alumnos y si este quiere que ellos comprendan el porqué de las normas disciplinarias, tiene que relacionarse con ellos, conocerlos, saber que técnicas utilizar, cuáles son las más productivas etc. Los alumnos, por su parte, esperan que el maestro ejerza su papel como agente de disciplina, “porque a él le corresponde la disciplina para planificar y organizar la clase, fijar y explicar tareas, tomar decisiones y establecer reglas de conducta” (Woolfock y McCune, 1986.) el éxito de estas acciones depende del profesor, de cómo este ejerza su poder y autoridad, depende del impacto que puede generar entre los alumnos, con firmeza, carácter, sensibilidad etc.

“La realidad viene a demostrar que la consecución del éxito en la disciplina, requiere que el maestro sepa combinar equilibradamente los recursos de autoridad que tiene a su alcance. El profesor algunas veces actuará como administrador de premios y castigos con el fin de que el grupo trabaje y observe una conducta correcta, pero lo harán sin que ellos creen resentimientos contra el maestro” ya que se darán cuenta a través de la reflexión propia, que mantener una conducta correcta puede hacer mejorara su rendimiento escolar y más significante para ellos, la aprobación del maestro, cuando un alumno recibe un incentivo de parte del maestro por su buen trabajo y buena conducta, este se esmera en hacer todo lo posible por parecerse al maestro, porque ya ha instalado una conexión con él, el maestro conoce al alumno y el alumno puede entender al maestro. Entonces, como ya dijimos, los niños que aprecian a su maestro, quieren parecerse más a él y se preocuparan por tener una buena conducta. Esto es a lo que se le llama, “Poder o autoridad referente cuya eficacia es tanto mayor cuanto más sea la atracción del alumno hacia el profesor, ya que es la principal fuente de influencia de este.”

Conclusión:

“Desde el punto de vista del aprendizaje escolar, la disciplina es necesaria para la regulación sistematizada de las actividades del aula” (Ausubel, 1968.Trad. Castellana, 1987. pág. 440) “se deduce claramente que la importancia de la disciplina radica en que de ella y el control del aula depende la consecución de los objetivos de enseñanza, por lo cual podemos decir que tiene una valor instrumental con fines educativos “(J. Beltrán Ljera y J.A Bueno Alvares, 1995. Pág. 466.)

El libro “Conducción del niño”, en el capítulo 55, página 303, se menciona el siguiente párrafo que cabe destacar: “Para educar de manera eficaz a nuestros hijos debemos marcar las reglas en casa con el objetivo de cumplirlas. El secreto es hacerlo de manera coherente y con firmeza… Debería entenderse la cuestión de la disciplina tanto en la escuela como en el hogar. Esperaríamos que en el aula nunca hubiera ocasión de usar la vara, pero si en una escuela hay quienes resisten tercamente todos los consejos y súplicas, todas las oraciones y toda la angustia del alma en favor de ellos, entonces es necesario hacerles entender que deben obedecer”.

Entonces, está acordado. Cuando un maestro pasa por alto o no ejerce por completo el cumplimiento de las normas de disciplina entre sus alumnos, se generan los conflictos entre la conducta que muestra el estudiante, el empeño con el que hace su trabajo y cuál es el resultado del aprendizaje. Cuando el maestro pierde el control de grupo, no sirviendo como orientador de la buena conducta, no solamente afectara las acciones de los pequeños en ese día, sino que afectará en su vida adulta sino recibe alguna corrección. Y, ¿Cómo corregir? La disciplina no es un medio que se debe utilizar para aplicar solo castigos a los alumnos por violación a un código de reglas, más bien, como ya hemos dicho debe de ser como la mochila extra de herramientas que necesitamos tener para darle al alumno nuevos caminos que le ayudaran en el crecimiento de su aprendizaje.



¿Cómo puede el docente lograr la buena conducta en el salón? Teniendo dominio sobre el grupo, abriendo primero puertos de comunicación con los alumnos para exista una relación más estrecha y así poder ganarse el aprecio de los alumnos, garantizando la admiración de ellos y por lo tanto el respeto. Y si existe el respeto, pueden existir las reglas para mantener la paz, si hay reglas, hay regulación de conducta, toma de conciencia… armonía. Los docentes, debieran recordar que la disciplina, es el paso intermedio que está entre el lugar donde los alumnos imaginan sus sueños y el lugar en donde pueden realizar sus sueños.

Bibliografías:

Recursos electrónicos:

  1. http://es.wikipedia.org/wiki/Disciplina_escolar

  2. http://investigacionwielermonfort.blogspot.mx/2009/09/1-tema-de-nuestra-investigacion.html

Recursos literarios

  1. Ausubel, (1968).Trad. Castellana, 1987. pág. 440

  2. Beltrán Ljera J. y Bueno Alvares J. (1995) “La psicología de la Educación” pág. 457- 470

  3. Curwin y Mendler (1987). “La disciplina en clase: Organización del centro y del aula”. Madrid, Narcea.

  4. García Correa, A. (2008). La disciplina Escolar”. Universidad de Murcia. Servicio de publicaciones.

  5. Gotzens (1985). “Estrategias de Aprendizaje” pág. 374. 1986, pág. 31.

  6. Hargreaves (1975) “Revista de Educación”

  7. Tanner (1978) pág. 87.

  8. White. E, “Conducción del niño”. página 303.

  9. Woolfock y McCune, (1986).



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