Tema I aproximación conceptual, histórica y legislativa: de la educación especial a la escuela inclusiva



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. Para ir más lejos que el mero emplazamiento que proponía la integración, la educación inclusiva pretende fomentar la participación de todos los alumnos en los procesos que cotidianamente se llevan a cabo en los centros educativos. Se trata de respetar la pluralidad, de compartir y de pertenecer. La escuela es una comunidad de intereses compartidos en la que todos participan.

  • La inclusión social. Como ya hemos manifestado con anterioridad la educación inclusiva es un medio para lograr la inclusión social, la inclusión en el mundo laboral, en definitiva su participación en la sociedad. En este sentido la educación inclusiva constituye una llamada de atención sobre el rol de la sociedad en la consideración y legitimación de una visión negativa de las diferencias.

    Como hemos podido comprobar, las ideas que configuran este nuevo enfoque intentan reorientar los posibles errores que se han venido atribuyendo a la integración, a las prácticas integradoras. Sin lugar a dudas estamos ante una nueva transformación de la realidad escolar, un proceso de rearme ideológico y conceptual de los planteamientos de la integración escolar. Sin embargo el discurso de la inclusión, del que participo plenamente, ha llegado a nuestro contexto en un momento difícil. Creo que aún no hemos asumido claramente la idea de integración en nuestras escuelas. Las directrices de la reforma del sistema educativo en nuestro país tanto en el plano curricular, organizativo y actitudinal, como desde la perspectiva de la formación de los profesores, se percibe como un proceso inacabado que nos muestra “las distancias existentes entre los discursos teóricos, las medidas legislativas y las prácticas denunciables y nos lleva, en ocasiones a renunciar a todo intento de reflexión y recuperación del discurso” (Martínez Domínguez, 2002: 43). El nuevo discurso de la inclusión facilita el cambio comprensivo y operativo en el tratamiento de un tema tan antiguo como es el de la educación de las diferencias. La generación de conocimiento y los resultados de las diferentes prácticas educativas (segregación, integración, compensación, coeducación, inclusión...) justificadas, la mayoría de las veces, más con esquemas de racionalidad teórica que con soluciones prácticas, nos han permitido aprender de los errores que hemos cometido en el desarrollo de procesos de gran complejidad que más que soluciones técnicas requieren de procesos de reflexión acerca de los valores, intereses e ideologías contrapuestas que las sostienen porque tienen un amplio calado social y educativo.

    Desde esta perspectiva la inclusión genera una serie de principios que constituyen la filosofía de la misma y que le dan entidad. Destacamos los siguientes (Arnáiz, 1999, 2002):



    La inclusión implica establecer y mantener comunidades escolares que den la bienvenida a la diversidad y que honren las diferencias. Los profesores que se preocupan de crear aulas en las que todos los estudiantes se encuentren totalmente incluidos, tienden a enfatizar la atmósfera social en el aula, sirviendo como ejemplo y enseñando a respetar las diferencias. Los mismos estudiantes que aprenden que "un niño usa un tablero para comunicarse porque es incapaz de hablar", pueden aprender rápidamente que en el aula se pueden leen libros de diferentes niveles sobre el mismo tema.

    Las discusiones abiertas acerca del prejuicio, los estereotipos y la exclusión tienen el potencial de mejorar la atmósfera del aula para todos los alumnos, llegando a conclusiones tales como: no juzguemos a la gente por su apariencia, busquemos rasgos en común, etc.

    La inclusión y el respeto por la diversidad no son principios limitados a los estudiantes con discapacidades o a los estudiantes con talento; las diferencias de raza, religión, etnia, entorno familiar, nivel económico y capacidad están presentes en todas las clases. En las aulas inclusivas, los compañeros pueden aprender y ayudarse entre sí en todas estas dimensiones con una instrucción eficaz y un apoyo fuerte.


    • Un Currículum más Amplio y Diversificado.

    La inclusión significa implementar una modalidad de currículum multinivel. Enseñar a una clase resueltamente heterogénea implica cambios profundos en la naturaleza del currículum (Stainback y Stainback 1992). Los profesores de clases inclusivas se están alejando consistentemente del rígido método de enseñanza frontal basado en un libro de texto, y se están moviendo hacia el método de aprendizaje cooperativo, la instrucción temática, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la valoración auténtica. Las actividades deben tener muchas modalidades y niveles de dificultad y estar centradas en el niño, ser interactivas, participativas y divertidas. No sólo están relacionadas con las disciplinas tradicionales, sino que también incluyen desafíos académicos y cognitivos en muchos niveles.

    • Enseñanza y Aprendizaje Interactivo

    La inclusión implica preparar y apoyan a los profesores para que enseñen interactivamente. Los cambios en el currículum están estrechamente ligados a los cambios en su pedagogía. El modelo de aula de un profesor que trata de satisfacer las necesidades de una clase entera de niños por sí solo, está siendo reemplazado por estructuras en las que los estudiantes trabajan juntos, se enseñan mutuamente y participan activamente en su propia educación y en la de sus compañeros. La relación entre las aulas inclusivas y el aprendizaje cooperativo está empezando a ser bastante clara (Sapon-Shevin, 1995); no queremos estudiantes incluidos en aulas para competir con los demás, sino para que aprendan con y de otros. La tarea del profesor es facilitar el aprendizaje reconociendo las inteligencias múltiples y apoyándolas para que los niños "que ayudan" y los niños "a los que se ayuda" no sean siempre los mismos.

    Ningún niño debería tener que soportar la inflexibilidad, los currículums aburridos, la falta de creatividad, la reglamentación excesiva, el exceso de estandarización y las concepciones limitadas de la enseñanza y el aprendizaje. La mejora en estas áreas dentro de un contexto de reforma estructural y coherente dará como resultado una mayor aceptación y aprendizaje de todos los alumnos.



    • La necesidad de Apoyo para los Profesores.

    La inclusión implica proporcionar un apoyo continuo a los profesores en sus aulas y romper las barreras del aislamiento profesional. Aunque los profesores están rodeados de gente, enseñar puede ser un trabajo increíblemente solitario. Una de las señas que define la inclusión es la enseñanza en equipo, la colaboración y la consulta, así como otras formas de acceder a las habilidades, el conocimiento y el apoyo de muchas personas encargadas de educar a un grupo de niños.

    Muchos modelos de inclusión hacen extensivo el uso del equipo y de la cooperación a profesores, terapeutas del lenguaje, terapeutas físicos y ocupacionales, consejeros, etc. Aunque aprender con éxito a trabajar con otros adultos requiere a menudo preparación, apoyo y valoración continua, la naturaleza sinergética de la colaboración adulta es excitante. Cuando un especialista del lenguaje se convierte en un miembro del equipo, es capaz de hacer sugerencias no sólo sobre como mejorar el lenguaje de un niño con necesidades especiales, sino también sobre cómo incorporar actividades de enriquecimiento del lenguaje en todos los aspectos de la jornada escolar.

    A menudo, los profesores pueden asumir un aumento de responsabilidad en el área en la que son especialistas o idear servicios cuando tienen oportunidades y apoyo para integrar tales actividades en sus aulas. Muchos profesores informan que las modificaciones y los ajustes que han hecho para un estudiante específico han tenido un impacto positivo en un grupo mayor de estudiantes; por ejemplo, escribir las palabras clave en la pizarra antes de una lección ayuda al estudiante con problemas de aprendizaje y también a los otros. El método de enseñanza ejemplar que tiene lugar en muchas aulas inclusivas es, a menudo, una función de la experiencia compartida y de la colaboración de varias personas, donde cada uno comparte libre y abiertamente sus habilidades y especialidades.


    • Participación de la familia.

    Finalmente, la inclusión implica la participación familiar de forma significativa en el proceso de planificación. Los programas de educación inclusiva han confiado mucho en la información obtenida de los padres sobre la educación de sus hijos.

    Para finalizar queremos manifestar que el objetivo principal de la inclusión es desarrollar una educación eficaz para todos los alumnos (Sebba, 1997). Para ello es necesario un nuevo modelo de escuela. Este modelo de escuela será coherente con la conceptualización actual de la Educación Especial, que se convierte en una disciplina abierta, que posibilita el desarrollo de estrategias y modelos de ayuda y adaptación del proceso de enseñanza-aprendizaje para que todos los alumnos puedan alcanzar los máximos niveles en sus capacidades en una escuela para todos. La consecución de esta realidad precisa la participación de todos los profesores en un ambiente colaborativo y cooperativo dirigido a lograr una única y común finalidad: posibilitar escuelas más eficaces y mejores para todos.







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