Tema: el sindrome de asperger y su tratamiento psicoterapeutico renueva essalud formulario de inscripcion



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RED ASISTENCIAL CUSCO

UNIDAD DE PRESTACIONES SOCIALES

MODULO BASICO DE REHABILITACIÓN PROFESIONAL Y SOCIAL

COORDINADOR DE LA PROPUESTA: Ps. JAIME EDILBERTO ROMAN ENCINAS

TEMA: EL SINDROME DE ASPERGER Y SU TRATAMIENTO PSICOTERAPEUTICO

RENUEVA ESSALUD

FORMULARIO DE INSCRIPCION


  1. Categoría a la que participan (marca solo una categoría)

Prevención y promoción de la salud

  1. Red Asistencial Cusco

Unidad de Prestaciones Sociales

Módulo Básico de Rehabilitación Profesional y Social



  1. Miembros del Equipo:



  1. ROMAN ENCINAS, JAIME EDILBERTO 07280857 PSICOLOGO LIDER

  2. PEÑA SANCHEZ MARGOTH 31037255 ASISTENTA SOCIAL

  3. QUIRITA MEZA, GLADYS 23985368 SECRETARIA

  4. OLIVARES YANQUIRIMACHI 23827972 ECONOMISTA

  5. QUISPE SOLANO KELLY 41952657 MEDICO

  6. CORONADO CALVO MARILUZ 23825002 JEFA



  1. Datos de contacto del líder

N° del Celular: 989032568

Email: jeram20@gmail.com jaime.roman@essalud.gob.pe



Nombre y Apellido de jefe: MARILUZ CORONADO CALVO JEFA DE LA UNIDAD DE PRESTACIONES SOCIALES – MODULO BASICO DE REHABILITACION PROFESIONAL Y SOCIAL DE LA RED ASISTENCIAL CUSCO.

  1. Describir la motivación por la cual postulan

En la actualidad, los trastornos del espectro autista son un problema endémico y como tal, de atención comunitaria. Imaginemos que cada veinte minutos en algún lugar del mundo, un niño desapareciera en el aire frente a sus padres: desapareciera de su casa, de su familia, y de su vida. La comunidad internacional ya estaría organizada para buscarlos y encontrarlos. Y no sólo hablo de una comunidad científica, hablo de LA COMUNIDAD de la cual todos somos parte. ¿Qué hace falta para que hagamos lo mismo por el autismo?
Desearía exhortar a colegas de disciplinas hermanas a recordar que un especialista

no sólo es aquel quien hace debidamente lo que conoce. Es igualmente especialista quien evita debidamente hacer lo que desconoce. Sin una intervención temprana adecuada, la detección temprana no tiene sentido.


Investigaciones recientes sugieren que la prevalencia del trastorno autista se acerca a 1 en 1 000. El incremento de casos de autismo es dramático, pero permanece incierto si estas cifras representan un incremento en la frecuencia de ocurrencia del trastorno o si es debido a la diferencia en la metodología de investigación (Bryson S, 1997). En cuanto al síndrome de Asperger, los estimados de la prevalencia varían dependiendo de la rigurosidad del criterio diagnóstico empleado (Klin A, Volkmar FR, 1997). En el siglo XXI los profesionales de la salud sus conocimientos e información para llegar a un diagnóstico más preciso se debe a los diferentes estudios realizados no solo en el Perú sino en el mundo, por el mismo concepto de la globalización.
Para las ciencias cognitivas, la mente es esencialmente un compuesto de elementos que se encuentra programados para procesar información y con ello producir habilidades, conocimiento, pensamientos y sentimientos. Por lo tanto, la mayoría de las investigaciones apuntan a que los problemas neurológicos observados en los trastornos del espectro autista primordialmente generan raíces en la forma en que los pacientes interpretan el mundo. Ejemplo de ello es la manera en que estas personas manifiestan la tendencia a ver figuras y objetos de forma aislada. Lo mismo sucede con la dificultad para interpretar expresiones faciales y aspectos protoverbales. La facilidad para entender hechos sin relacionarlos con conceptos es otro síntoma común en ellos, de tal forma que son capaces de aprender una habilidad, pero incapaces de generalizarla en otros contextos. La incapacidad que presentan en procesar información en niveles superiores se extiende al aspecto motor de forma similar (Stokstad E, 2001).


  1. Descripción general de la acción innovadora




  • Restauración de las funciones alteradas, al intervenir directamente sobre ellas con el fin de que alcancen un rendimiento lo más normalizado posible.

  • Compensación de las funciones, dirigidas a facilitar las actividades funcionales mediante estrategias alternativas o ayudas externas que reduzcan las necesidades de requisitos cognitivos.

  • Sustitución de la función. Dirigida a mejorar el rendimiento de la función alterada a través de la utilización y optimización de los sistemas cognitivos conservados. La sustitución puede ser intrasistemica (entrenar al sujeto para realizar las tareas utilizando niveles básicos o más elevados dentro del mismo sistema funcional) o intersistemica (adiestrar al paciente para emplear otros sistemas funcionales).




  1. Objetivo de la acción innovadora




  • Reducir las consecuencias de las deficiencias cognitivas en la vida cotidiana

  • Reducir el nivel en el que estas deficiencias impiden el funcionamiento adecuado del individuo en su entorno social

  • Asegurar la autonomía personal y favorecer la socialización

  • Favorecer la estimulación de las funciones cognitivas superiores

  • Acompaña a la persona en la toma de conciencia de sus dificultades.

  • Acompañar a la persona y a sus allegados en el trabajo de elaborar un nuevo proyecto de vida.




  1. Describir el contexto inicial (la situación inicial de implementar la acción innovadora).

Una persona autónoma es aquella que tiene la capacidad de autogobernarse, de escoger, de decidir por sí misma. Para lograr tal autonomía, el individuo debe ser capaz de controlar y coordinar, de forma consciente, sus pensamientos, acciones y emociones. Las habilidades cognitivas que permiten al individuo modular las operaciones de varios subprocesos cognitivos, y de este modo la dinámica de los aspectos más complejos de la cognición humana, reciben el nombre de «funciones ejecutivas». Si bien en las últimas tres décadas la psicología cognitiva ha progresado

de manera considerable, desarrollando sofisticadas teorías y modelos acerca de dominios cognitivos específicos (tales como la percepción visual, el reconocimiento

de palabras o verbos, etc.), no disponemos de un modelo teórico único y estable que nos permita explicar cómo los procesos cognitivos específicos son controlados y coordinados durante la ejecución de tareas cognitivas complejas.


Las funciones ejecutivas se han definido como los procesos que asocian ideas, movimientos y acciones simples, y los orientan a la resolución de conductas complejas (Shallice, 1986). Luria (1974) fue el primer autor que, sin nombrar el término —el cual se debe a Lezak—, conceptualizó las funciones ejecutivas como una serie de trastornos en la iniciativa, la motivación, la formulación de metas y planes de acción, y el autocontrol de la conducta, asociados a lesiones frontales. Lezak (1982) define las funciones ejecutivas como las capacidades mentales esenciales para llevar a cabo una conducta eficaz, creativa y aceptada socialmente. Sholberg y Mateer (1989) consideran que las funciones ejecutivas abarcan una serie

de procesos cognitivos entre los que destacan la anticipación, la elección de objetivos, la planificación, la selección de la conducta, la autorregulación, el autocontrol y el uso de retroalimentación (feedback). Mateer (citado en Junqué y Barroso, 1994), en esta misma línea cognitivista, refiere los siguientes componentes de la función ejecutiva: dirección de la atención, reconocimiento de los patrones de prioridad, formulación de la intención, plan de consecución o logro, ejecución del plan y reconocimiento del logro. El término funciones ejecutivas es utilizado, pues, para hacer referencia a un amplio conjunto de habilidades cognitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, la formación de planes, el inicio de las

actividades, su autorregulación y la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente (Tirapu-Ustarroz, García-Molina, Luna-Lario, Pelegrín-Valero y Roig-Rovira, 2008a, 2008b).


  1. Indicar los principales resultados e impactos (luego de implementado la acción innovadora)

Las funciones ejecutivas se han definido como los procesos que asocian ideas, movimientos y acciones simples y los orientan a la resolución de conductas complejas [8]. Luria [9,10] fue el primer autor que, sin nombrar el término, conceptualizó las funciones ejecutivas como una serie de trastornos en la iniciativa,

en la motivación, en la formulación de metas y planes de acción y en la automonitorización de la conducta asociada a lesiones frontales. El término ‘funciones ejecutivas’ es debido a Muriel Lezak [11,12], quien las define como las capacidades mentales esenciales para llevar a cabo una conducta eficaz, creativa y aceptada socialmente. A su vez, Sholberg considera que las funciones ejecutivas abarcan una serie de procesos cognitivos, entre los que destacan la anticipación, elección de objetivos, planificación, selección de la conducta, autorregulación, automonitorización y uso de feedback. Mateer (citada por Junqué), continuando con esta línea cognitivista, refiere los siguientes componentes de la función ejecutiva: dirección de la atención, reconocimiento de los patrones de prioridad, formulación

de la intención, plan de consecución o logro, ejecución del plan y reconocimiento del logro [13,14].


Asimismo, conviene destacar que son muy numerosas las patologías neurológicas y los trastornos mentales en los que se han descrito alteraciones en alguno de o todos los componentes del funcionamiento ejecutivo. Entre los primeros podemos destacar los tumores cerebrales [24], los traumatismos cráneo encefálicos [25,26], los accidentes cerebrovasculares [27,28], la enfermedad de Parkinson [29,30], la esclerosis múltiple [31,32] y el síndrome de Gilles de la Tourette [33]. En lo que respecta a la patología psiquiátrica, las alteraciones disejecutivas han sido estudiadas, entre otras, en la esquizofrenia [34,35], en el trastorno obsesivo-compulsivo [36,37], en el trastorno disocial de la personalidad [38,39], en el autismo [40] o en el trastorno por déficit de atención [41,42]. Esto sugiere que el término ‘funcionamiento ejecutivo’ describe de forma inadecuada una función y, además, no depende de una estructura anatómica única. En la neuropsicología clásica no resulta demasiado complicado describir los diferentes cuadros afásicos y su relación con lesiones cerebrales específicas; sin embargo, nos encontramos en la clínica cotidiana con demasiados ejemplos que ponen de manifiesto la alteración del funcionamiento ejecutivo en ausencia de afectación frontal. Dicho de otro modo, hemos de reconocer con humildad que cuando nos referimos a las funciones ejecutivas, y pretendemos establecer una relación clara entre estructura, función y conducta, no poseemos una teoría neuropsicológica firme; y que la alteración de las funciones ejecutivas no resulta un buen ‘marcador cerebral’, algo así como lo que ocurre con la serotonina y la psicopatología (resulta un marcador biológico excesivamente inespecífico).
La reserva cerebral se desarrolla como resultado de aspectos neurobiológicos como el volumen cerebral (mensurable indirectamente a través del pe­rímetro craneal) y/o de los efectos de las experiencias de vida, tales como la educación, la complejidad laboral, la actividad física, las actividades de ocio, el estilo de vida, el bilingüismo o la actividad cognitiva. Estos mecanismos estarían íntimamente relacionados con la capacidad cognitiva de cada sujeto, de ahí el nombre de reserva cognitiva, y permitirían una mayor eficiencia funcio­nal del cerebro que facilitaría la compensación de los efectos de las lesiones cerebrales. La capacidad cognitiva de cada sujeto también está en parte determinada genética­mente, pero su desarrollo depende en gran medida del ambiente y de la conducta. La reserva cognitiva de cada persona está directamente relacionada con el nivel educativo alcanzado y con el grado de estimulación cognitiva que mantenga a lo largo de su vida (actividad laboral, aficiones y actividades de ocio, relaciones sociales, etc.). Esta capaci­dad de tolerancia o reserva actúa como un factor protector, de tal modo que, durante el envejecimiento, e incluso durante estadios iniciales de un proceso neurodegenerativo, se pueden utilizar los recursos acumulados para compensar parcialmente la influencia de la edad o de la neuropatología.


  1. Definir los indicadores de medición (indicadores que miden el cambio o beneficio generado)

Los indicadores son: inhibición, cambio, control emocional, iniciativa, memoria de trabajo, organización y planificación, orden, monitoreo y control.


El proceso de adquisición de las funciones ejecutivas es un desarrollo paulatino y progresivo que comienza al nacer, que es cuando se inicia un proceso fundamental para la maduración de la actividad ejecutiva, llamado control consciente o autoconsciencia: se trata de la inferencia de un conjunto de acciones cognitivas intrínsecas que le brinda al niño la capacidad de reconocer su propia conciencia, y que debe instaurarse hasta los 3 años. Seguidamente viene la conciencia reflexiva, alrededor de los 4 años, con lo cual se accede a la capacidad de seguir reglas y establecer asociaciones de alta complejidad como el control inhibitorio, la autorregulación comportamental, y el sostenimiento de la atención. Alrededor de los 7 años el niño debe haber desarrollado ya un repertorio flexible que le permite solucionar problemas.
La segunda habilidad es la planeación, que en la edad escolar debe instaurarse y perfeccionarse. La siguiente etapa se refiere a tener un plan en mente y transformarlo en una acción fundamental en la intencionalidad y en el uso de reglas, es decir, sostener la atención por el tiempo suficiente para lograr el propósito. El uso de reglas se refiere a la capacidad del niño para trasladar los planes de acción mediante ensayo y error. El desarrollo de esta habilidad contribuye con el control de la conducta. La capacidad de evaluación está relacionada con la habilidad para reconocer cuando un plan o una meta se ha seguido o alcanzado de una manera adecuada. Para lograr esta competencia se debe tener estructurado el desarrollo de los procesos de reflexión y metacognición, lo cual implica la capacidad para detectar errores, así como el monitoreo y control del comportamiento que conjuntamente con el logro de atención sostenida producen habilidades de orden superior (Trujillo y Pineda, 2008).


  1. Indicar las condiciones básicas para la replicabilidad de la acción innovadora

Las personas con el síndrome de asperger son seres humanos que a partir de los 3 a 4 años se da un cambio en sus conductas, estilo de vida y sobretodo la falta de evolución en sus funciones ejecutivas, la mielinización de ellos tampoco se desarrolla como debe ser a los 18 meses. Por lo que cuando se establezca como



estrategia de atención se podría aplicar en los centros sanitarios de salud y en los Módulos Básicos de Rehabilitación profesional y social. Sin dejar de olvidarnos de los Centros de Especialización de Rehabilitación profesional y social, influyendo en la creación de nuevos centros de Rehabilitación en los conos sur, norte y este de Lima por el incremento de la población de personas con discapacidad y el desarrollo y el refinamiento de los diagnósticos que se infiere en el CIF.


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