Subjetividad familiar, dinámicas familiares y de género: Mirada desde adolescentes y jóvenes cubanos



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    • Título de ponencia: “Subjetividad familiar, dinámicas familiares y de género: Mirada desde adolescentes y jóvenes cubanos.”

    • Nombre del responsable y país: LIC. ODETTE DEL RISCO SÁNCHEZ (CUBA)

    • Institución a la que pertenece: CENTRO DE ESTUDIOS SOBRE LA JUVENTUD


RESUMEN

La ponencia que se presenta muestra algunos resultados encontrados, a partir de la sistematización realizada sobre parte de las investigaciones producidas en centros de investigación y por reconocidos académicos cubanos, los que abordan problemáticas de adolescentes y jóvenes en el ámbito familiar.

Se emplea como técnica el análisis documental para el abordaje de la temática objeto de estudio. Con la sistematización realizada, se presentan los principales resultados que permiten caracterizar a estas poblaciones ante una realidad familiar cubana compleja y heterogénea.

Se evidencia que estas poblaciones conviven en un contexto donde pueden ser vulnerados sus derechos y a su vez, reproducir lógicas de desigualdad en sus familias creadas. Los resultados encontrados permiten constatar las diversas representaciones de los jóvenes respecto a sus familias, en tanto espacio vital para su desarrollo, sobre todo en la formación de valores, estrategias, proyectos de vida, modos de comunicarse y de solucionar conflictos.



Descriptores de la ponencia: adolescentes, jóvenes, subjetividad familiar, dinámicas familiares, género

INTRODUCCIÓN

El estudio de la subjetividad familiar permite comprender los modos en que las familias construyen y reproducen una serie de ideas, representaciones, concepciones y relaciones que se traducen en comportamientos de sus miembros en sus entornos inmediatos. La misma se configura influenciada por el contexto socio-histórico y cultural concreto en el que interactúa la familia y trasciende a la sumatoria de las subjetividades individuales de sus miembros. Se puede definir como un “proceso que forma parte de la producción y reproducción de la sociedad, de la ideología dominante en un contexto histórico cultural determinado y de los valores que lo determinan, que al mismo tiempo se expresan en el grupo familiar, asegurando su continuidad en el tiempo y su constitución como organismo vivo, único e irrepetible.” (Hidalgo, 2011, p.16) Es el prisma que le permite a la familia interpretar, actuar y transformar su realidad de manera peculiar.

Es de notar que al estudiar esta categoría, los resultados de investigacionesproducidas en Cuba se adentran en la emergencia de nuevas configuraciones, asociadas a los cambios en el orden económico y social, que complejizan y diversifican los modos de existencia de las familias. Diferencias en cuanto a capital cultural y económico, heterogeneidad social, inequidades de género, familias en situaciones de vulnerabilidad, entre las más significativas, hacen que el estudio de la subjetividad de las familias implique el abordaje de la problemática desde un enfoque transdiciplinar.

La ponencia que se presenta responde a la investigación en curso, que desarrolla el Centro de Estudios Sobre la Juventud titulada: “Adolescentes y jóvenes cubanos en los ámbitos de familia y pareja”, inscrito en el proyecto de cooperación internacional de Cuba con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) para el período 2014-2018. El objetivo de la misma es sistematizar parte de la producción científicaque se ha generado en Cuba, a partir del año 2000,en torno la subjetividad familiar, las dinámicas familiares y de género desde la perspectiva de adolescentes y jóvenes cubanos. Para ello se emplean como técnica el análisis documental.

La utilidad de la presente investigación radica en la posibilidad de evidenciar lo principales resultados que existen en el estudio de la relación familia-subjetividad,desde la mirada de adolescentes y jóvenes. Ello contribuye a evaluar la posible incidencia de representaciones, vivencias, modos de interacción y de socialización en la vida de estas poblaciones, con vistas al desarrollo de su personalidad y en especial, en la conformación de sus proyectos de vida.

DESARROLLO

En la revisión bibliográfica realizada pudimos constatar que se estudia la representación social que de la familia poseen adolescentes y jóvenes, sus visiones en cuanto a la relación con los miembros adultos, los estilos comunicativos y métodos educativos. Además, sus concepciones en torno a la maternidad y las construcciones socioculturales de género, explorándose el modo en que permean su vida cotidiana. De manera general, se han encontrado elementos de continuidad y ruptura con patrones tradicionales. (Guerrero & Peñate, 2001; López & Domínguez, 2002; Más, 2010; Álvarez &Sánchez, 2010; Breto, 2010; Santillano, 2010 y López, 2012)

El estudio: Representación social de la familia en un grupo de jóvenes cubanos (Guerrero y Peñate, 2001), da cuenta de lo fuertemente enraizado que está en esta población el ideal de familia. Esta se asocia, mayormente, a valores como: el amor, la unidad, la comprensión, el respeto, la ayuda y la confianza. Es considerada, además, como un elemento fundamental para la formación, educación, integración y proyección del individuo; aunque los jóvenes también aludieron a cuestiones negativas que ocurren a su interior, como las incomprensiones, las discusiones y la falta de unidad, todas ellas generadoras de conflictos familiares. Otros resultados indican el interés de los jóvenes de querer reproducir su familia de origen, sobre la base de la comprensión y el amor, así como el reconocimiento de la madre como la persona más cercana a sus hijos.

Para el año 2003, se publican los resultados de: La familia vista por niños y adolescentes cubanos (Durán, 2003), investigación realizada desde el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas. Este trabajo tuvo el propósito de caracterizar el plano subjetivo de las relaciones familiares desde la óptica de las generaciones más jóvenes, basándose en los análisis de dibujos y composiciones, elaborados por los sujetos estudiados. Se obtuvo que, para todas las edades y en ambos sexos, la dimensión relacional de la familia (ligada al desarrollo personal y al logro de metas) resulta lo más importante. Las vivencias y acciones que permiten la cohesión grupal y las relaciones armónicas entre los miembros, constituyen las fortalezas familiares. Por el contrario, los conflictos y discusiones presentes en la vida cotidiana, generan malestar y se representan como lo negativo de las familias de estos sujetos. Por otra parte, en sus representaciones, no parecen estar presentes ni el estudio como actividad, ni las experiencias culturales o del desarrollo de intereses. Refiere la autora que lo educacional y lo cultural pasan bastante inadvertidos, como lo cotidiano, no importante o no significativo en la vida familiar.

En el estudio se logra realizar el análisis desde una mirada genérica, evidenciándose diferencias significativas en los comportamientos. Las muchachas se centraron en su rol femenino, reflejando con más fuerza y seguridad los valores socialmente asignados. Los varones parecen luchar más entre los roles tradicionales y las visiones más progresistas de lo masculino, mostrando inseguridad en sus caracterizaciones. Enfatizan en la necesidad de redefinir socialmente los roles de género fuera del enfoque patriarcal tradicional. (Durán, 2003)

Otra dimensión dentro del estudio de las dinámicas familiares ha sido el abordaje de los estilos comunicativos en la relación adolescente-joven-familia de origen. En la investigación: Aproximación a las características del sistema de comunicación entre padres y adolescentes del Consejo Poey (Rojas, 2012), se evidencia que la comunicación resulta un área generadora de conflictos. Se ha demostrado que los padres carecen de habilidades para comunicarse adecuadamente con sus hijos, predominan relaciones de poder asimétrico en detrimento de los adolescentes, empleándose la coerción para regular su conducta. Se aprecian también actitudes como la rigidez, el autoritarismo y la inconsistencia en el ejercicio de la autoridad, limitándose el contacto físico como vía para mostrar afecto. Sin embargo, el análisis de los resultados se parcializa en los criterios de los miembros adultos, en tanto la mayoría de las técnicas aplicadas y el programa de orientación diseñado están dirigidos a los familiares del adolescente.

Las investigaciones referidas anteriormente, se limitan a explorar las representaciones que tienen adolescentes y jóvenes sobre la familia y sus dinámicas. Por su parte, en Familia y cambios socioeconómicos a las puertas del nuevo milenio, investigadores del Centro de Investigaciones Sociológicas y Psicológicas, (Díaz, Durán, Valdés, Chávez, & Alfonso, 2000) hacen referencia a la puesta en práctica de un programa educativo dirigido a adolescentes y jóvenes, con vistas a la preparación para la conformación de la vida en familia y en pareja. Sus autores reflejan, explícitamente, que estos grupos etarios no refieren la existencia de crisis familiares, sino que reportan la confluencia de fuertes lazos afectivos y, a la vez, vivencias negativas que incluyen necesidades materiales, divorcios y separaciones. Estas últimas son expresadas como preocupaciones, a las que se les incorporan otras problemáticas, por ejemplo, la obligación de emigrar por decisión de los padres. Entre los conflictos intrafamiliares señalados destacan -por su frecuencia- las discusiones entre madre e hijo, en primer lugar, y en segundo, las que se establecen entre madre y padre. Se aprecia una dicotomía entre el reconocimiento de dificultades y un deber ser idealizado, difícil de alcanzar. Estos resultados muestran que los adolescentes están colocados ante una realidad familiar y social que resulta diversa, compleja y contradictoria.

En la actualidad, mucho se ha apuntado sobre la complejidad de la familia cubana. Para Arés y Benítez (2009) esta se expresa a través de su diversidad (composición y estructura), en la heterogeneidad familiar y social (nuevas configuraciones en la subjetividad familiar) y en situaciones de desigualdad familiar y social al interior de la familia y entre estas. Elementos estos importantes, más si repercuten directamente en los modos en que interactúan adolescentes y jóvenes en dicho escenario. Varios autores han abordado la representación de las dinámicas familiares partiendo de la complejidad y heterogeneidad de esta institución. Resaltan estudios realizados desde el Grupo de Familia de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana (Arés y Benítez, 2009; Travieso, 2010; Hidalgo, 2011; Méndez, 2012).

La manifestación de la complejidad familiar, denominada heterogeneidad, es visible en el país, no solo vinculada a las condiciones socioeconómicas, sino también a las estructuras familiares, valores, estilos de vida y estrategias económicas. En estudios realizados, y otros tutorados por Arés (Travieso, 2010; Hidalgo, 2011; Méndez, 2012) se evidencia la repercusión en la subjetividad familiar de los aspectos anteriormente planteados. Para estos autores, la heterogeneidad social se encuentra determinada por el capital económico y el capital cultural, entendidos como:


  • Capital económico: Incluye la cantidad de recursos económicos, ingresos y propiedades que tiene una familia, las cuales le permiten o no la satisfacción de sus necesidades.

  • Capital cultural: Está dado por el nivel intelectual, de información y conocimientos que se posee, así como por el interés o no de apreciar las manifestaciones artísticas.

La investigación: Caracterización sociopsicológica de familias portadoras de alto capital económico y bajo capital cultural (Travieso, 2010), tuvo como objetivo determinar las características sociopsicológicas de la estructura, funcionamiento y subjetividad de familias con alto capital económico y bajo capital cultural. Para ello, se tomó una muestra de diez familias con hijos, niños o adolescentes, que se encontraban en la fase de expansión como parte del ciclo vital. En este caso, los adolescentes son estudiados como miembros de la familia, encontrándose que el método educativo predominante es la sobreprotección. Asimismo, la familia establece adecuadas relaciones con la escuela, protagonizadas sobre todo por la figura materna; en ella recae la mayor responsabilidad en el cuidado, atención y control de los hijos, en correspondencia con la presencia de patrones de inequidades de género aún vigentes en la sociedad cubana.

En: Estudio de la subjetividad familiar en familias de alto capital cultural y bajo capital económico (Hidalgo, 2011), se revela la interrelación entre las tres categorías objeto de análisis. En la investigación estuvieron presentes seis adolescentes y un joven, insertos en familias donde se denotan asimetrías entre el capital cultural-social en ascenso y el económico en descenso, lo cual configura una subjetividad familiar asociada a incertidumbre e insatisfacciones. En este sentido, en las familias existen temores por parte de los adultos en cuanto a las posibilidades de emigrar de los más jóvenes, en tanto esta práctica emerge como una estrategia para solucionar las frustraciones asociadas al poco reconocimiento económico y social, compartido por los familiares adultos y sus descendientes.

Otra de las investigaciones: Función educativa y heterogeneidad social. Comparación de familias con alto capital cultural y económico y familias con bajo capital cultural y económico con hijos adolescentes (Méndez, 2012), compara doce familias en el desempeño de su función educativa con hijos adolescentes, empleando como elemento diferenciador, el alto o bajo capital económico y cultural. Se reconoce la etapa de la adolescencia como un período crítico que precisa de la mediación de la familia en cuanto a los consumos culturales e influencias sociales a las que pueden estar expuestos los hijos, sobre todo ante una realidad compleja y diversa. Estas familias se diferencian entre sí en: el ejercicio de su función educativa, los proyectos futuros de lo/as hijo/as, las vivencias de conflictos y manifestaciones de violencia intrafamiliar, entre otras.

Estos estudios evidencian que existe un comportamiento diferenciado en la educación de los hijos, a partir del capital patrimonio de cada familia, lo que marca retos, comportamientos y estrategias diferentes. Ambos tipos de familia tienen disímiles características, necesidades y oportunidades, por lo que la función educativa no se cumple de igual forma en ellas. De esto se desprende que existen adolescentes y jóvenes insertados en familias que poseen mejores condiciones de vida, debido a su adecuada situación económica, mayor preparación intelectual y cultural de los padres, y mejores oportunidades, por lo que son más favorecidos. Otros pertenecen al grupo de familias con mayores dificultades económicas y materiales, mayores limitaciones, y por lo tanto, mayores desventajas en su desarrollo. Es indiscutible que no existen las mismas demandas sociales para las diferentes generaciones que conviven en estos grupos de familias.

Los resultados obtenidos (Travieso, 2010; Hidalgo, 2011; Méndez 2012) confirman lo demostrado por Arés y Benítez en el artículo: Familia cubana: nuevos retos y desafíos a la política social (2009). En el mismo se hace una caracterización socio-psicológica de familias capitalinas, a partir de estas categorías -capital cultural y económico- con la conformación de disímiles configuraciones familiares.

En el estudio se demuestra que, teniendo en cuenta estas categorías, existen notables diferencias en las formas de establecer las relaciones de la familia con agentes diversos como: el Estado, el trabajo, las instituciones, los espacios de recreación, la emigración, los valores y las relaciones de poder. Evidentemente, las formas de capital condicionan -en adolescentes, jóvenes y familias- la manera de vivir, alimentarse, seleccionar las amistades, emplear el tiempo libre, usar los espacios de la ciudad, consumir productos culturales, acceder a centros de recreación y a tiendas.

Por otra parte, en: Un estudio sobre la influencia de las estrategias familiares de vida en los proyectos futuros de los jóvenes no emancipados de su familia de origen (Lara, 2013) se investigó a seis familias con jóvenes entre 21 y 27 años. Se evidenció que sus orientaciones de valor son hacia el tener, transitando desde las necesidades básicas hasta la ostentación. Al no ser jóvenes emancipados, la familia constituye -aún en estas edades- un espacio formativo y de socialización relevante, cuyos proyectos tienen un marcado carácter pro-familiar. En esta investigación, emergen las estrategias familiares como recursos que viabilizan la función educativa.

La emigración resulta una de las estrategias enunciadas por la mayoría de la muestra, con vistas a satisfacer proyectos en el ámbito personal, profesional y económico. Refiere la autora que: “las estrategias familiares de vida se relacionan con los proyectos futuros de los jóvenes, ya que las mismas provocan una movilidad social descendente en ellos, al perder legitimidad social la profesionalización, desvalorizar el vínculo laboral estatal como proyecto futuro que satisfaga sus principales necesidades y propiciar una desconexión y poca implicación con su realidad social.” (Lara, 2013, p. 80)

Adentrarse en las dinámicas familiares de los jóvenes no emancipados, resulta una arista a continuar ahondando en las investigaciones sociales. Estudiar a lo largo de las etapas del desarrollo el modo en que la familia educa a sus miembros, mediante la transmisión de pautas identitarias y culturales, formación en valores, y competencias para actuar en diversos espacios, resulta un área poco explorada en la población joven.

En este grupo de investigaciones se profundiza en la caracterización de diversos aspectos de la subjetividad y dinámicas familiares, a partir de la interrelación entre capital económico, cultural y estrategias familiares. La novedad en ellas radica en la posibilidad de explorar las características de las familias viendo sus causas no solo a lo interno, sino en relación con el contexto socioeconómico, lo cual implica el reajuste de sus miembros ante esa realidad, y modifica las pautas de interacción en el ámbito familiar.

Otras problemáticas investigadas que tributan a los intereses de la presente sistematización han sido abordadas por el Centro de Estudios Sobre la Mujer. En la investigación: Situación de la niñez, la adolescencia y la familia en Cuba (Álvarez, Rodríguez, Poposwski, & Castañeda, 2000), la familia emerge como una de las áreas relevantes para las personas, tanto en el plano de las motivaciones y aspiraciones, como en el conductual. En el caso de las relaciones en este ámbito, se perciben dificultades en la comunicación y el establecimiento de métodos inadecuados en la educación de lo/as adolescentes. En la formación de lo/as hijo/as, se aprecia que se privilegia el rol de la madre, con ausencia de la figura paterna. Respecto al cumplimiento de las funciones familiares, aquí también se demuestra la hiperbolización de la función económica en detrimento de otras, con la particularidad de reconocer que no se prepara a la familia para asumir estas responsabilidades.

En la población adolescente y joven se encontró que en el caso de la educación de los muchachos, son mayores las dificultades en cuanto a la comunicación y preparación para la vida cotidiana, así como el predominio de una educación sexista. Otro de los resultados es el inadecuado uso del tiempo libre e insuficiente conocimiento de género para la educación de esta población.

Por otra parte, en el estudio: Concepciones y vivencias de la maternidad. Su lugar en las identidades de género de jóvenes cubanas (Más, 2010), en una muestra de mujeres, madres y no madres, en edades entre 20 y 35 años, se encontró que se mantiene la percepción de atributos y responsabilidades desde una concepción patriarcal. También se apreciaron expresiones más modernas asociadas al desarrollo personal y profesional, a la autonomía e independencia y al amor a sí misma como parte de sus percepciones. Las concepciones sobre maternidad se vinculan a los sentimientos afectivos y de placer, así como a la imagen del sacrificio y la abnegación. En la percepción de las no madres se relaciona la maternidad a dificultades sociales y económicas, lo cual puede estar permeando su decisión de posposición. Si bien ambos grupos reconocieron la necesidad de la figura paterna en la educación de los hijos, las que son madres enfatizaron que esta tarea recae mayormente en ellas. De este modo, la maternidad constituye una dimensión de la identidad de género, aunque no exclusiva, y en el caso de las no madres, se priorizan otros proyectos de vida antes de tomar la decisión de procrear.

En la investigación: Construcciones socioculturales de género en estudiantes universitarios (Álvarez & Sánchez, 2010) se indaga sobre las concepciones de lo femenino y lo masculino que posee una muestra de estudiantes que cursan estudios superiores. En ellos coexisten patrones tradicionales que, aunque poco visualizados, tienen impacto en sus vidas cotidianas. De manera general, los resultados arrojan que los grupos aprecian mayores desventajas en ser mujer. Ello está asociado a prejuicios, discriminaciones, subvaloraciones y responsabilidades que pesan sobre ellas, quienes mostraron mayores insatisfacciones con su rol. Los sujetos, si bien reconocen que se han sucedido cambios que permiten acortar la brecha entre hombres y mujeres, revelan que aún existen roles tradicionales asignados a uno u otro género, así como prejuicios en ambos y en las relaciones de pareja.

El Trabajo de Diploma: Género y relaciones de poder en familias nucleares. Un estudio de casos en el municipio de Marianao (Breto, 2010), permite analizar las construcciones de poder que existen como parte de las dinámicas de diez familias nucleares con hijos adolescentes. Algunos resultados denotan que en la educación de la descendencia se reproducen patrones tradicionales -según el sexo de pertenencia- en cuanto a la distribución de las tareas domésticas, y aquellas que precisan esfuerzo físico. La figura con la que declaran comunicarse lo/as adolescentes es la madre, quien cumple las funciones regulativas y afectivas, siendo ella la que ejerce mayor influencia en la educación de lo/s hijo/as.

Este estudio evidencia cómo los modelos de interacción que pueden darse en las familias, sobre todo en las relaciones personales, inciden en la asimilación de valores y normas de conducta por parte de los adolescentes, constituyendo elementos importantes en su formación y desarrollo. Por otra parte, se demuestra que las particularidades de la comunicación determinan, en gran medida, el carácter de las relaciones familiares. Se enfatiza en la distribución desigual de los roles maternos y paternos, como un elemento principal en las dinámicas familiares.

En la familia, se expresan las relaciones de género, organizadas como relaciones de poder. Estas son asimétricas, en virtud del modelo patriarcal socialmente legitimado, produciendo desigualdades en los vínculos entre los padres, y de estos con los hijos. Es allí donde se aprenden, por primera vez, los tipos de conductas y actitudes consideradas socialmente aceptables y apropiadas según el género. Es por ello que las investigaciones sociales precisan tener en cuenta las relaciones que se suceden en este espacio, según la condición genérica de sus miembros.

Este objetivo se alcanza en el artículo: Inequidades de género en la educación familiar de los y las adolescentes (Santillano, 2010). La autora ilustra cómo la existencia de inequidades de género en la educación familiar de esta población, puede conducir a la manifestación de indicadores en la vida cotidiana, que muestran las brechas existentes en el cumplimiento de las exigencias sociales que se demandan, a hombres y mujeres, en el ejercicio de su rol. En ambos casos, las personas funcionan desde una omnipotencia que los limita, de modo que ni los hombres tienen posibilidades reales de hacer siempre el buen papel -ser los grandes proveedores económicos y los más fuertes bajo cualquier circunstancia- ni las mujeres cumplir saludablemente con tres jornadas que implican la vida laboral, el reinado hogareño y los deberes de alcoba. Por tanto, pueden surgir frustraciones, inseguridades e insatisfacciones que no encuentran su causa real, y pasan a ser realidades de la vida cotidiana. Como consecuencia, tampoco las soluciones más efectivas aparecen, pues la verdadera génesis no logra ser identificada.

El creciente interés por parte de los investigadores de estudiar el modo en que los factores socio-históricos y culturales inciden en la configuración de una subjetividad familiar determinada, ha suscitado nuevas miradas a la relación familia-sociedad. Emergen en las familias nuevos modos de interactuar, no solo a lo interno, sino fuera de ella, lo que implica una mirada problematizadora con vistas a la caracterización y a la modificación de dinámicas entorpecedoras del desarrollo, que en ocasiones, transcurren de manera acrítica entre los miembros de las familias e inciden en los comportamientos presentes y futuros de los más jóvenes.

CONCLUSIONES

Las investigaciones tenidas en cuenta han permitido visualizar la diversidad y complejidad que caracteriza a las familias cubanas y los modos en que asume su función educativa, mediante métodos educativos y estilos comunicativos que, indudablemente, tienen un impacto directo en el desarrollo integral de adolescentes y jóvenes. Las dinámicas familiares y las elaboraciones de adolescentes y jóvenes en torno a ellas, resultan temas en los que se deberá continuar profundizando, en tanto los modelos de relación aprendidos en este ámbito resultan referentes para la construcción de la propia familia. La prevalencia de relaciones de poder asimétricas no solo se presentan a lo interno de la familia sino entre ellas, a partir del interjuego entre capital económico y cultural. Desde estas peculiaridades se definen diferentes maneras de comunicarse, modos de solucionar conflictos, jerarquización de la filosofía del tener o del ser, aspiraciones y estrategias familiares diversas, así como la emergencia de la migración como alternativa para el logro de determinados proyectos de vida.



Se aprecia que respecto al género, aún es notable una educación sexista, siendo el contexto familiar uno de los espacios donde se legitima la inequidad entre hombres y mujeres, cuestiones donde si bien han existido logros, aún se debe lograr una mayor educación de las jóvenes generaciones. Se presentan posturas tradicionales en aquellos aspectos vinculados con la comunicación diferenciada para muchachas y muchachos, la representación de la maternidad y sobre todo, la distribución de tareas domésticas. Una nueva mirada respecto al tradicional cumplimiento de los roles resulta un indicio de posibilidades y oportunidades para el cambio.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS



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