Sexo, género y sexualidad "Sexo", "género" y "sexualidad" son tres términos cuya utilización es habitualmente confusa



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UNIDAD 1

CONOCIENDO LA

SEXUALIDAD HUMANA

Sexo, género y sexualidad

"Sexo", "género" y "sexualidad" son tres términos cuya utilización es habitualmente confusa.

La palabra "sexo" evoca cierto número de diferencias biológicas irreducibles entre los miembros de la especie de homo sapiens que posen el cromosoma XX (sexo femenino) y los que poseen el cromosoma XY (sexo masculino).

Incluye -o se piensa que incluye habitualmente- determinados dimorfismos de la formación genital, del crecimiento del cabello y del vello, en la distribución de la grasa, la función hormonal y la capacidad reproductora. En este sentido, "sexo" -lo que puede perfilarse como "sexo cromosómico"- es considerado como la relativamente mínima materia prima sobre la que se basa la construcción social del "género".

Sin embargo, más allá de los cromosomas, la asociación de "sexo", precisamente a través del cuerpo, con la reproducción y con las actividades y las sensaciones genitales, ofrece nuevos retos a la clarificación conceptual e incluso a la posible diferenciación entre "sexo" y "género".

La palabra "género" ("gender", en inglés) implica aquellos aspectos de la identidad sexual que son más culturales que biológicos. Por ejemplo, el desarrollo del útero o de los testículos representa biológicamente características sexuales; en la cultura contemporánea la utilización de trajes o de maquillaje es una característica cultural asociada con el "género". Comparado con el "sexo cromosómico" que tiende a ser inmutable, inmanente y en individuo y con fundamento biológico, el significado de "género" es entrevisto como culturalmente mutable y variable.

La "sexualidad " hacía referencia, por una parte, al "sexo cromosómico", biológicamente necesario para que la especie sobreviva, inmanente y socialmente inmutable pero, por otra parte, si se asume que lo distintivo de la sexualidad humana es precisamente su exceso sobre lo necesario para la procreación, la "sexualidad" sería lo contrario del "sexo cromosómico" y ocuparía, por el contrario, una posición polar del "constructo" social y simbólico, incluso con más motivo que el propio "genero".


Falsas creencias y mitos sobre la sexualidad


En nuestra cultura existe una serie de creencias, mitos y prejuicios con respecto a la sexualidad y sus diferentes dimensiones. Cuando hablamos de mitos, nos estamos refiriendo a aquellas explicaciones o interpretaciones falsas, como mentiras, que se han transmitido o heredado por generaciones, a tal punto que se llegan a considerar como verdades naturales y aceptables.

Los mitos además determinan el comportamiento y los pensamientos de las personas, por lo que pueden afectar o poner en riesgo tu vivencia de la sexualidad. Los principales mitos sobre la sexualidad se pueden clasificar de esta forma:



1. Sobre el “para qué” de la sexualidad:
Plantean que el único fin de la sexualidad es la reproducción, por lo que solo sirve para tener hijos/as. Además se considera que la sexualidad se vive exclusivamente a través de la penetración del pene en la vagina. La sexualidad también tiene otras finalidades, además de la reproducción, que son igualmente importantes, como proporcionar y obtener placer, dar afecto y cariño a la persona que se quiere, comunicarte, expresar el amor, entre otras.

Ejemplos de estos mitos son: “si uno no ha hecho el amor (relaciones coitales) no ha vivido la sexualidad“, “solo se obtiene placer sexual con la penetración“, “todas las parejas deben tener hijos“, “la sexualidad fue creada para reproducirse“, entre otros.

2. Sobre la moral:
Estos mitos transmiten la idea de que la sexualidad es sucia, mala, dañina y vergonzosa, provocando culpa en quienes viven placer en sus experiencias sexuales. Es necesario recordar que, siempre y cuando se respeten los gustos y necesidad tuyas y de la otra persona, y no se cause ningún tipo de daño físico o psicológico, no hay nada de malo, dañino o sucio en la sexualidad.

Algunos de estos mitos pueden ser: “la autoestimulación causa locura“, “a las personas que se masturban les salen granos“, “tener deseos sexuales es malo e indecente“, “una buena chica no debe pensar en el sexo“, entre otros.



3. Sobre el género:
Son todos aquellos mitos que establecen diferencias que causan discriminación entre hombres y mujeres respecto a su sexualidad. Estos mitos corresponden a la ideología patriarcal, la cual otorga mayor permiso al hombre para expresar su sexualidad y en cambio reprime y censura a las mujeres. Hombres y mujeres tienen deseos sexuales, capacidad para sentir placer y para expresar su sexualidad, es decir, que todas y todos tenemos los mismos derechos.

Estos mitos sostienen cosas como las siguientes: “los varones tienen que demostrar su hombría conquistando mujeres y llevándolas a la cama“, “un hombre que dice no a una relación coital es homosexual“, “los hombres no deben llorar ni ser tiernos“, “el hombre tiene más necesidades o deseos sexuales que la mujer“, “hay dos tipos de mujeres: una para casarse y otra para acostarse“, “la mujer que no es virgen no vale nada“, “una mujer no debe tomar la iniciativa para tener relaciones genitales“, entre otras muchas más.


4. Sobre los peligros del conocimiento:


Se cree que informarse y aprender sobre la sexualidad va a provocar que las personas solo piensen en tener relaciones genitales. Se sabe que el conocimiento -verdadero, claro y sin mitos- te puede ayudar a vivir la sexualidad con mayor responsabilidad, sin ignorancia, vergüenza ni culpa. Esto porque la información permite que tengas más capacidad para tomar decisiones, así como para cuidarte y cuidar a tu pareja de riesgos que afecten su salud y desarrollo (como embarazos no planificados o el contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual).

Entre estos mitos se pueden citar: “hablar con los hijos de sexo es como prestarles la cama para que lo hagan“, “la educación sexual debe limitarse a hablar de los aparatos reproductivos, porque si no se les despiertan las ganas“, “la persona que sabe mucho de sexo es porque tiene mucha experiencia“, “una mujer que conoce cómo se usan los métodos anticonceptivos, seguro se anda acostando con todos“, por ejemplo.

5. Sobre las prácticas sexuales normales y permitidas:
Estos mitos plantean que existen algunas prácticas sexuales que son prohibidas, anormales o “antinaturales”, como la autoestimulación, los juegos sexuales, el sexo oral, o practicar diferentes posiciones durante el coito. Esto provoca que las personas se sientan culpables o temerosas si disfrutan alguna actividad de este tipo. Las verdaderas restricciones que deben tenerse con respecto a las prácticas sexuales tienen que ver con: a) que ambos miembros de la pareja estén de acuerdo en practicarlas; b) que no exista presión o chantaje para que la otra persona haga algo que no quiere o le incomoda; c) que se respeten los gustos, deseos y preferencias de ambas personas; d) que se converse abiertamente sobre lo que gusta o desagrada; y e) no causar ni causarse daño físico o psicológico.

Otra limitación se refiere a que las personas adultas no deben tener relaciones sexuales genitales o coitales con personas menores de edad, ya que al estar en una posición desigual de poder la experiencia se convierte en un abuso.



Algunos de los mitos más frecuentes de este tipo son: “los homosexuales son personas desviadas o anormales“, “no se debe tener contacto sexual durante la menstruación“, “quienes se masturban son depravados sexuales“, “la única práctica sexual normal es la penetración del pene en la vagina“.

6. Sobre la edad:
Se considera que la sexualidad es exclusiva de las personas adultas, por lo que en la infancia y vejez no se tiene vida sexual ni intereses sexuales.

Muchos de estos mitos son: “los bebés son asexuados“, “cuando uno se hace viejo pierde el interés sexual“, “los deseos sexuales aparecen hasta que se llega a la adolescencia“, entre otros.

La sexualidad está presente durante toda la vida, y que lo que cambia en los distintos períodos de la vida son las manifestaciones de la sexualidad. Es decir, que de niños o niñas vivimos la sexualidad de una forma, y que cuando somos adolescentes, adultos o ancianos la expresamos de manera diferente.


La biología y la identidad de género.

 

La identidad de género (el conocimiento de que uno es varón o mujer y la integración de este hecho en la propia identidad personal) es una característica psicológica muy básica. La identidad de género, ¿está determinada biológicamente (por los cromosomas, las hormonas o los caracteres sexuales anatómicos) o puede modificarla el ambiente?



Según algunos investigadores, la adquisición del papel asignado al género y su identidad básica dependen del ambiente. Muchos de los datos que utilizan proceden de individuos con incongruencias anatómicas que llevan a contradicciones entre sus diversos caracteres sexuales.

Para comprender la identidad de género, conviene entender, en primer lugar, las diferencias entre las seis variables de género:

1) género cromosómico (XX, en la mujer, frente a XY, en el varón).

2) género gonadal (ovarios frente a testículos).

3) género hormonal (estrógenos y progesterona frente a testosterona).

4) órganos accesorios internos (útero y vagina frente a próstata y vesículas seminales).

5) apariencia genital externa (clítoris y vulva frente a pene y escroto)

6) género asignado ("¡es una niña!" o "¡es un niño!") y papel adscrito al género.


Por supuesto, lo normal es que todas estas variables concuerden, indicando, en apariencia, que el género cromosómico determina la identidad de género. Es decir, normalmente, el par cromosómico XX de la mujer ocasiona la diferenciación de los ovarios durante el desarrollo fetal (en realidad, lo provoca la ausencia del cromosoma Y, y no la presencia de XX) y los ovarios producen las hormonas femeninas adecuadas, lo que causa, a su vez, la diferenciación femenina de los órganos accesorios internos y de los genitales externos. La apariencia de los genitales externos determina la asignación de género (el anuncio: "¡es una niña!"), lo que induce a criarla como tal.

Sin embargo, una serie de "accidentes" en el transcurso del desarrollo pueden llevar a que el género indicado por una o más variables de éstas no concuerde con el que muestran otras. En estos casos, es posible que el género asignado y la crianza no correspondan al género genético, aunque parezca que el niño acepte el género asignado y se desenvuelva bien en su papel. En consecuencia, los investigadores concluyeron que la identidad de género se aprende como resultado de factores ambientales.

Una clase de individuo estudiados por ellos es el pseudohermafrodita, en quien se produce una contradicción entre su aspecto genital externo y cualquiera de las demás variables de género (género genético, gónadas, hormonas o estructuras reproductoras internas). A menudo, en el caso de las hembras genéticas, esta situación proviene de lo que se conoce como síndrome androgenital. En su etapa fetal, los ovarios de estas hembras se desarrollan normalmente, pero, en el curso del desarrollo prenatal, las cápsulas suprarrenales empiezan a funcionar de modo anormal (a consecuencia de una condición genética recesiva) y producen cantidades excesivas de andrógenos.


La diferenciación sexual prenatal no sigue el curso normal. Así, la apariencia externa de los genitales es parcial o completamente masculina: los labios están fundidos, al menos en parte, y el clítoris aparece alargado hasta el tamaño de un pene pequeño. Por tanto, al nacer, estas hembras genéticas se clasifican como varones.

Hay dos casos estudiados de personas de este tipo. Ambos fueron calificados como varones al nacer. Desde entonces, uno de ellos fue educado como varón. Se desarrolló normalmente como tal; actuaba de la forma habitual en grupos de chicos; se interesaba por actividades al aire libre, atlético y deportivo, y aceptaba sin dificultad el estereotipo del papel del varón en el matrimonio. El otro individuo, a causa de otros problemas médicos, volvió al hospital para someterse a diversos tratamientos, descubriéndose entonces que se trataba de una mujer. Sus genitales externos se modificaron quirúrgicamente para hacerlos femeninos; sus estructuras reproductoras internas eran ya femeninas. Fue educada como mujer, adoptando su papel femenino de manera satisfactoria, aunque tenía tendencias de "viragismo". A pesar de tener un género genético y unos genitales idénticos, estos individuos pueden convertirse en varones o mujeres, dependiendo del género que se les asigne y de su educación.

Parece que el sexo psicológico o el papel asignado al género es aprendido, es decir, se diferencia a través del aprendizaje en el transcurso de muy diversas experiencias al ir creciendo. Podemos reemplazar la teoría sobre la bisexualidad psicológica constitucional innata por el concepto de la neutralidad psicosexual de los humanos al nacer. Esa neutralidad permite el desarrollo y la perpetuación de muchas pautas de orientación psicosexual y de funcionamiento, de acuerdo con las experiencias que cada individuo viva y realice.

La postura que sostiene la "neutralidad psicosexual" afirma que, desde el momento de la asignación de género (de acuerdo con los genitales externos), la virilidad o feminidad se refuerza de manera continuada. La identidad de género puede derivarse exclusivamente de contingencias ambientales, aunque no cabe duda de que los factores biológicos hacen más probables ciertos resultados.

Un descubrimiento importante, relacionado con esta cuestión, es que parece existir un período crítico para la asignación de género y para la formación de su identidad. Hasta los 18 meses, más o menos, el género del niño puede reasignarse casi de manera arbitraria, como en el caso de los pseudohemafroditas, y el niño aceptará el nuevo género, desarrollándose de forma normal de acuerdo con él. Pasada esa edad, la reasignación de género puede producir graves conflictos y es improbable que se produzca un desarrollo normal correspondiente al nuevo género. Todo ello concuerda con la visión de la teoría cognitivo-evolutiva, que afirma que la formación de la identidad de género se produce en torno a los 3 años, convirtiéndose en un concepto perdurable


durante toda la vida.

La postura adoptada algunos investigadores respecto a la neutralidad psicosexual al nacer y la inmensa importancia del ambiente en la formación de la identidad de género no ha tenido una aceptación incondicional. En primer lugar, hay que señalar que, en casi todos los casos que se mencionan como pruebas, la reasignación de género ha ido acompañada por la adecuada terapia quirúrgica u hormonal. Es decir, las características biológicas del individuo se han modificado de manera que correspondan al género asignado. En consecuencia, no parece razonable decir que el género puede asignarse con independencia de las características biológicas de género. En realidad, el éxito de la reasignación depende a menudo de las adecuadas modificaciones anatómicas y hormonales. Más aún, es difícil saber la relevancia de los casos anormales estudiados para comprender el proceso normal de adquisición de la identidad de género.

Otros investigadores contradicen de manera clara la teoría anterior. Estos estudiaron a 38 individuos de una zona rural de Santo Domingo a quienes llaman "güevodoces"; todos ellos presentaban una deficiencia heredada del andrógeno dihidrotestosterona. Los 38 tenían genitales ambiguos, pero 18 de ellos fueron criados como mujeres. Al llegar a la pubertad, sus voces se hicieron más graves, creciéndoles penes y escrotos de tamaño adulto. Este fenómeno es lo bastante corriente en estos pueblos para no considerarlos anormales e incluso la gente utiliza un término para describirlos: "güevodoces".

De los 18 individuos criados como niñas, 16 asumieron sin problemas aparentes el papel del género masculino y la correspondiente identidad de género, casándose y teniendo hijos. Estas observaciones contradicen la idea anterior que dice que los factores ambientales determinan la identidad de género. En cambio, indican que la biología (en este caso, el incremento repentino de testosterona en la pubertad) puede tener una influencia importante en la identidad de género y en época muy posterior a la primera


infancia.

Estos datos han llevado a otros estudiosos a proponer un modelo de interacción sesgada del desarrollo de la identidad de género. Según este modelo, la identidad de género está influida por fuerzas ambientales que interactúan con el equipo biológico del individuo, en concreto, con los genes y las hormonas, y la biología sesga la interacción. O sea, la mayoría de los individuos tiene una identidad de género concordante con su género biológico. Según esta idea, los "güevodoces" constituyen un magnífico ejemplo al respecto.

Este modelo interactivo concuerda con el punto de vista generalizado en la psicología moderna sobre la conveniencia de considerar que la interacción entre biología y ambiente influye en las características psicológicas.

Algunas Definiciones.

Para tener un concepto más claro de la importancia de la educación sexual es conveniente definir algunos términos, por ejemplo:

Se considera a la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, esto permite al individuo rendir servicios de calidad. La higiene es la ciencia que preserva la salud, la cual atiende a la familia, a la comunidad; por lo que se estudia desde higiene personal, mental y sexual.

Se obtendrá evidentemente una salud mejor, no por la simple adquisición de conocimientos de higiene, sino por su aplicación. La salud depende, no de lo que sabe, sino de lo que se hace; se conserva gracias a una manera sana de vivir, a un régimen higiénico constante y haciendo lo que se debe, no simplemente pensándolo, deseándolo o sabiéndolo.



Sexo es el conjunto de características biológicas o rasgos anatómicos y fisiológicos que diferencian al hombre de la mujer.

Sexualidad comprende, además de los aspectos biológicos del rol sexual que determina la identidad, todas las manifestaciones del estimulo sexual y las normas sociales, religiosas y jurídicas que las regulan o castigan.

La sexualidad humana comprende un conjunto de fenómenos psicosociologicos de gran importancia para la persona y para la sociedad. Se halla además, vinculada a la afectividad y a los valores, ampliando su esfera más allá de la función reproductora y de la mera genitalidad y quedando englobada en el ámbito más amplio del erotismo.

En nuestra cultura la información relativa a la sexualidad y su valoración se reciben con mucha frecuencia distorsionados durante el proceso de socialización. Muchas veces las normas en este campo son contradictorias y confusas y, en el ser humano, la sexualidad se combina con otros factores psicológicos no estrictamente sexuales, como la visión que uno tiene de sí mismos, la valoración de los demás en este terreno, etc. El comportamiento sexual humano viene determinado tanto por factores biológicos como culturales.

El hecho de que sea necesario no sólo sentirse miembro de una determinada sociedad, sino también sentirse ser sexuado y como miembro de un sexo y no del otro, condiciona el desarrollo del niño y puede producir individuos que se encuentren marginados, fuera de lugar en su sociedad. Es clara en nuestra sociedad la existencia de una división de actitudes según el sexo. La sexualidad, así entendida, no es solo un componente más de la personalidad, sino la forma general en que el individuo se manifiesta así mismo y ante los demás como pertenecientes a una determinada clase de su especie.



Existe pues, un peligro real de trastornar el desarrollo normal hacia la maduración biopsiquica de la sexualidad; durante el proceso de socialización pueden generarse actividades inadecuadas, temores, insatisfacciones y desconcierto que alteren el funcionamiento psicosexual sano y maduro de la persona y den lugar a conductas sexuales desajustadas.

La educación sexual trata de impartir una información progresiva y adecuada de lo que es la sexualidad humana para su formación, tanto en lo biológico como en lo afectivo-social. Debe perseguir la realización de una sexualidad plena y madura que permita al individuo una comunicación equilibrada con el otro sexo, dentro de un contexto de afectividad y responsabilidad.

Valorización integral del sexo: la raíz biológica del ser humano es bisexual: hombre y mujer. La sexualidad es una forma de ser y manifestarse de lo humano. En el ámbito sexual las principales características son:

  • No empieza y termina en el mismo individuo, sino que se proyecta en otra persona.

  • Puede trascender mas allá de dos individuos con el fruto de un nuevo ser.

Por lo tanto la sexualidad se considera como una experiencia de comunicación entre dos personas y también como un mecanismo de reproducción de la especie humana.

Educación afectiva sexual: es indispensable que el niño reciba amor para poder darlo. Las primeras experiencias maternas (pecho, caricias, alegría, ternura, etc.) Son esenciales para la vida futura. La ayuda al niño para que integre su propio sexo es fundamental. El desarrollo libre de su motricidad y de experiencias e iniciativas personales va a condicionar una sexualidad sana, así como el establecimiento de unas relaciones paterno/filiales.

Información sexual: es un aspecto de la educación sexual que consiste en contestar con verdad, sencillez y precisión a las preguntas que realizan los niños y en proporcionarles los conocimientos adecuados a su edad. Los modos de información pueden ser:

  1. No verbal, que se realiza al contemplar espontáneamente las diferencias sexuales entre padre y hermanos.

  2. Verbal familiar, que es efectiva cuando se informa adaptándose a la edad, se responde sin ir mucho más lejos de lo que el niño solicita y se asigna a cada cosa su nombre correcto.

  3. Científica, es una instrucción sistemática y programada, cuyos contenidos básicos serian el aparato reproductor, la higiene sexual y los aspectos psicobiologicos de la relación y complementación humana.

Cabe señalar que la educación sexual corresponde a la familia en cuanto a educación afectiva y a la escuela en cuanto que esta se desarrolla en un régimen de coeducación. La formación e instrucción corresponde a la familia por lo menos en cuanto a información espontanea y sistemática. También en la familia es importante manejar gradualmente lo científico y sistemático, aunque esto muchas veces está condicionado por el nivel cultural.

Otros canales de socialización y educadores de la sexualidad son:

La religión, los amigos, los medios de comunicación masivos, y las leyes.

Normas de higiene.

A través de la historia se ha demostrado que en muchos pueblos, la educación sexual ha sido prohibida, mala e indebida. Hablar de sexo es todavía para muchas personas, despertar a los jóvenes adolescentes ideas y pensamientos malsanos y creen que el callar y no mencionar temas sexuales dejan de existir los problemas relativos a ello.

Es curiosa la costumbre de algunas familias de asombrarse y preocuparse demasiado para evitar por todos los medios posibles tratar temas de amor. El amor existe en todos los periodos de la vida, el amor existe en el hogar, en la escuela, en la sociedad; sin amor las relaciones humanas serían insoportables.

Es preciso hacer notar que la pubertad y la adolescencia son períodos consecuentes de un desarrollo normal y que además de los cambios físicos y funcionales, se presenta la madurez de los órganos sexuales.

La madurez sexual permite al ser, proyectarse ante la sociedad en forma muy especial y diferente a la conducta observada en la infancia y con los adultos.

Los cambios físicos del adolescente le ayudan a afirmarse y a tener conciencia del sexo. Es cuando las personas del sexo opuesto se identifican y la atracción por el sexo contrario se manifiesta y se intensifica.

Evitar la educación sexual puede causar trastornos y anormalidades, debe orientarse oportunamente a los adolescentes y jóvenes, proporcionando lecturas adecuadas; organizarles conferencias, seminarios, pláticas familiares para proyectar su inquietud y tener la oportunidad de transmitir valores higiénicos sobre la necesidad de conocer y de comprender que el proceso de la madurez sexual es algo natural, regular y sano.

Las personas encargadas deben tener un amplio respeto hacia los sentimientos de los jóvenes y expresarse con sinceridad, sin mentiras ni prejuicios, ya que los secretos y las cosas ocultas sólo pueden crear curiosidad y malicia.

En las relaciones de adolescentes se observa la inclinación de amistad, cariño y comprensión entre seres del mismo sexo las que adquieren un vigoroso aspecto, lo que debe atenderse con la sutileza necesaria para los dos sexos.

Una educación bien orientada, debe conducir estas relaciones hacia metas de protección mutuas que fomente el espíritu de compañerismo para convivencia más humana.

En los niveles de educación se trata de generalizar la "coeducación" como un medio que permite la convivencia en un ambiente sano entre personas mentalmente sanas, sin malicia comparten las tareas comunes, juntos determinan deberes en el salón de clase y desarrollan su espíritu de cooperación que los capacita y les da bastante fuerza para evitar y eliminar sentimientos de egoísmo y de malos tratos al sexo opuesto.

Está demostrado que muchas personas que por falta de experiencias plenas en su vida se sienten frustradas a cierta edad por problemas de tipo sexual o por preocupaciones emocionales de otra índole, pero siempre confiadas en encontrar a alguien capaz de provocar amor, comprensión y ayuda para disminuir esas tensiones de tipo sexual.

Mucha gente tiene temores o sentimientos de culpa sobre el sexo y la conducta sexual que se manifiesta en confusiones y desajustes en otras actividades.

La madurez y la realización de la vida sexual, debe considerarse como una forma positiva de apoyar nuestras acciones y deseo de construir en bases firmes nuestras relaciones interpersonales.

La vida sexual de los adultos debe ser como un libro que ayude a los que tienen problemas de este tipo. La tensión sexual es una fuerza que debe manifestarse en al necesidad imperiosa de atender las necesidades de los otros, de proteger a nuestros semejantes, de contribuir a un éxito social general y a una sensación de bienestar. De no proyectarse en esa forma puede ocasionar sentimientos de soledad, ansiedad y perturbaciones.

Los conflictos sobre el sexo no son los únicos que contribuyen a una mala adaptación, pero son básicos en ciertos medios y edades. Es importante descubrir que la abundante ignorancia en los terrenos del sexo y la alta frecuencia de excesivas inhibiciones sobre la conducta que debe asumirse en las relaciones heterosexuales y la necesidad de alivio de las tensiones sexuales, convierten a estos problemas en las causas más comunes de sentimientos de incapacidad, a búsquedas desviadas de caminos que conducen a relaciones insatisfechas, conflictivas y poco soportables para los demás.

Una salida para estos problemas sexuales sería la creación de una educación sensata con programas y normas reales ajustados a una organización social culta y sin prejuicios.

La educación sexual bien planeada debe orientar a los jóvenes sobre los procesos de desarrollo y de madurez sexual con un alto criterio sobre el sexo y conducir al adolescente a aceptar conscientemente (no por instinto) los modos elevados de satisfacer a la edad oportuna sus inquietudes y convertir esa relación humana en asuntos deseables para establecer la salud mental en un individuo y en una sociedad sana.

La información y las actividades positivas adquiridas a través de experiencias reales deben ser transmitidas indicando lecturas adecuadas que contengan los aspectos biológicos e higiénicos fundamentales y no tengan que recurrir a eventualidades o a relaciones adversas.

Cuando las experiencias sexuales de un adolescente han sido de tipo altamente inhibitorias por circunstancias adversas expresadas en mitos e ideas erróneas sobre sexo por un adulto, con toda seguridad ese joven necesitara en el futuro de ayuda especial y controlada por un psicólogo. La escuela debe proporcionar la orientación necesaria sobre las lecturas y las amistades que determinen la conducta de los jóvenes sanos.

El joven se mueve siempre en su realización personal y hacia el uso más total de su capacidad, es feliz y goza al desplegar su iniciativa y su interés sobre muchos aspectos de la vida. Su fortaleza juvenil y su gran deseo por la vida lo llevan a lograr habilidades que le proporcionan satisfacciones para él y para los demás dentro de un ambiente social adecuado.

Actualmente los jóvenes tienen mayor libertad en la vida social que hace 60 años, esto implica que ellos deben asumir una mayor responsabilidad en cuanto a sus relaciones y conducta, a fin de que puedan ser verdaderamente felices, tanto en el presente como en el futuro, y no se dejen arrastrar por impulsos o excitaciones pasajeras.

Una actividad franca, sincera, sin falsos pudores, realista y sana hacia el sexo opuesto, es recomendable siempre que no se interfiera a la moral ni se pierda la consideración, el respeto, la cortesía, atención y compostura en la vida social. Es grato tener con quien compartir horas libres en la escuela o en el trabajo, pero comprometerse cuando se es demasiado joven limita las oportunidades de conocer a otras personas. Los noviazgos que son resultado de decisiones inmaduras no son duraderos y su rompimiento da lugar a penas y dificultades en todos los grupos sociales.

La conducta de los jóvenes antes del matrimonio ofrece algunos problemas sexuales complejos, cuya solución requiere un juicio maduro.

Un cuerpo sano sin enfermedades transmisibles y una mente sana sin sentimiento de culpa, son factores importantes para el matrimonio estable. La abstinencia o castidad antes del matrimonio contribuyen al éxito de la unión, haciendo la expresión amorosa más idealista y conservando entre el hombre y la mujer un alto grado de auto respeto.

La comprensión y la consideración hacia las necesidades sexuales son importantes y básicas para el matrimonio. La promiscuidad ofrece como excusa una necesidad física, pero debe tenerse presente que ninguna persona sufre un daño físico o mental al posponer su vida sexual hasta el momento oportuno.

La falta de educación sexual y las relaciones de los principios morales contribuyen a la prostitución y acarrean graves problemas sociales (relaciones premaritales y extramaritales, divorcio, embarazo en madres adolescentes, aborto). No es fácil evitar la diseminación de enfermedades venéreas (gonorrea, sífilis, herpes, S.I.D.A) o de evitar el embarazo en relaciones sexuales clandestinas.

Las personas civilizadas que violan las reglas establecidas para la conducta sexual, sufren ciertos remordimientos que manifiestan en malas conductas dentro del hogar, como la rebeldía, inconformidad, egoísmo y otras.

La oportunidad de elegir acertadamente una pareja será mayor para aquellos que han tratado en forma amplia y agradable muchas amistades, porque así se apoyan sobre una mejor base para la selección.

Podemos concluir que la educación pública en nuestro país es relativamente reciente, se comienza a desarrollar y estructurar el sistema educativo en los años de 1920 y 1930, haciéndose grandes esfuerzos por impartir a la niñez el nivel primario, quienes muchas veces solo alcanzaban hasta el 4° grado de primaria. Ante esta situación, la idea de que se impartiera la educación sexual por la escuela no fue aceptada por prejuicios de las familias. Y la Secretaria de Educación Pública tenía a cargo como primer problema a resolver el cumplir entre las necesidades la de superar el aprendizaje de la lecto – escritura, además de establecer e ir reestructurando los otros niveles de educación que la población iba requiriendo, según las necesidades económicas y socio – culturales.

Para que la educación sexual fuese impartida por parte de la escuela se ha pasado por muchas dificultades y reformas educativas, como la que se cumplió hasta los primeros años de la década de los 70s, entonces, al menos ya se contó con una educación sexual obligatoria y sobre todo más realista en los libros de texto de la primaria y en la secundaria y preparatoria.

Si se ha discernido que la educación sexual la impartiese la escuela; en nuestra época se debe hacer énfasis en la trascendencia de cumplir con los programas educativos e impartir adecuadamente mediante diversos recursos didácticos y con compromiso esa información educativa sexual, por la que tanto se luchó. Quedando sobreentendido que esa formación e información debe iniciar y continuar en la familia, donde parten esencialmente los valores del ser humano, para reafirmarse en la escuela.

Aunque muchas veces por la falta de preparación de los padres la educación sexual no se da en la familia. Entonces, ya que la instrucción primaria es obligatoria y muchos más jóvenes alcanzan la educación secundaria (aunque no podemos asegurar que se terminen estos niveles a nivel nacional) es fundamental que la educación sexual se imparta adecuadamente por los docentes, ya que durante la niñez y la adolescencia, la escuela es como nuestra segunda casa.

Gran parte de la población si llega a terminar la secundaria, cursa la preparatoria o sigue alguna carrera y ya en la universidad se canaliza la preparación hacia la profesión.

Entonces se observa lo determinante de comunicar acertadamente la educación sexual en la primaria y secundaria, que los padres de familia no dejen esta gran responsabilidad a la escuela, sino reflexionar que estos conocimientos son de gran trascendencia en nuestra vida, por los problemas personales y sociales que nos evitamos. Logrando de esta manera, una mejor preparación y educación de nuestra familia y de las generaciones venideras, seguramente entre éstas, la de nuestros hijos.
PERSPECTIVA SOBRE LA SEXUALIDAD

Historia de la sexología.

La conducta sexual es producto de la interacción de factores biológicos, psicoafectivos y socioculturales. Está incardinada en la vida global del individuo, que es una creación de todas estas influencias.

La sexología es una ciencia que nació en Europa. En 1897 se fundó en Berlín el primer centro de estudios sexológicos, el instituto de Ciencias Sexuales, destruido por Hitler en 1933. Las obras y estudios, y los trabajos más recientes de varios pioneros de la sexología han aportado una mayor comprensión del fenómeno sexual. Además en las últimas décadas se ha producido un gran avance en el tratamiento de los temas sexuales. Los pioneros más destacados en la historia de la sexología son Sigmund Freud, Havellock Ellis y William Masters con Virginia Johnson.

Dimensiones de la sexualidad.

La sexualidad se nos muestra como una realidad tan compleja y diversa que es imposible acotar todo lo que puede representar bajo una única mirada. También la sexualidad humana reconoce su índole pluridimensional.

 DIMENSION BIOLÓGICA.

 DIMENSION PSICOAFECTIVAS.

 DIMENSION CLÌNICA.

 DIMENSION SOCIOCULTURAL.



LA PSICOLOGÍA. ORIGEN Y DESARROLLO

La metáfora del origen.

Los antropólogos conciben la ley del incesto como la primera regla básica para el comienzo de la civilización. En la gran mayoría de las culturas el tabú del incesto prohíbe y condena las elaciones sexuales entre ascendientes y descendientes. Esta prohibición protegió a la cultura de los problemas genéticos de la consanguinidad y de los potenciales problemas sociales que suponen las relaciones sexuales dentro de una familia. También dio la paz en la sociedad tribal

y origino la regulación de la expresión sexual. En el futuro ya no sería necesario ejecutar al padre tiránico. La instauración de la prohibición del incesto indica que toda sociedad ha tenido una organización de vida sexual humana.

¿Qué nos diferencia de los animales?

Las tendencias instintivas. Los animales ejercitan su sexualidad en su época de celo, y solo es necesaria la presencia en su entorno del macho o de la hembra para que se produzca el apareamiento.

En el ser humano la práctica sexual está regulada por su voluntad, que activa, inhibe o modela la satisfacción del instinto.

El ser humano no está preparado ni morfológicamente ni funcionalmente hasta la pubertad para vivir su sexualidad.



EL desarrollo psicosexual humano.

S. Freud sostiene que la sexualidad aparece en el momento de la pubertad, que tiene un objetivo natural y cuyo fin es la procreación. Para Freud, el desarrollo psicosexual humano es un proceso que atraviesa distintas fases:



APRENDER A VIVIR LA SEXUALIDAD

La falta de educación sexual y afectiva produce: desconocimiento de la sexualidad humana, uso infrecuente de métodos anticonceptivos, embarazos adolescentes no deseados, enfermedades de transmisión sexual, estereotipos y prejuicios sobre el funcionamiento del propio cuerpo y del otro sexo, y comportamientos sexistas que bloquean la independencia personal.



Las ideas de normal y anormal.

Las nociones de lo que es normal y anormal no tienen fundamento científico, sino que están basadas en criterios tradicionales, culturales estadísticos. La normalidad depende de la sicología de cada individuo, de las influencias o costumbres aportadas por la sociedad en que vive, así como sus propias circunstancias particulares. Cada persona valora la normalidad según sus deseos y convicciones.



Funciones de la sexualidad.

La sexualidad, en los seres humanos, significa más que un simple mecanismo de reproducción puesto a nuestra disposición por la naturaleza, sino el amor, la ternura y el placer sensual. Las principales funciones de la sexualidad son:



  • La comunicación: Imprescindibles para el desarrollo físico y psicosocial del ser humano. El contacto corporal transmite sentimientos y afectos.

  • El placer: las sensaciones de placer y displacer son las primeras que experimenta el ser humano y son indispensables para el desarrollo de su personalidad.

  • Reproducción: desde las bacterias hasta los mamíferos, tienen en la función reproductora el secreto de la perpetuación de la especie.

Actitudes ante la sexualidad.

Toda persona tiene ideas y realiza juiciosa sobre los hechos o acontecimientos. Las actitudes son un sentimiento más que una idea lógica. Sino disposiciones valorativas, con tres componentes: Cognitivo, afectivo y conductuales. Los seres humanos difieren en sus actitudes ante el placer de los anticonceptivos. Los diferentes componentes forman una estructura que tiende a permanecer estable. A veces, el pensamiento de un individuo esta en contraposición con sus sentimientos o actuaciones. Efigenio Amezúa defiende:

 ACTITUD PROHIBITIVA (<>):

-Reduce el cuerpo sexual a los genitales.

-Condiciona la sexualidad a la procreación.

-La sexualidad solo se ejerce en el matrimonio.

-El deseo sexual sólo puede ser heterosexual.

-La edad sexual es la adulta.

-El derecho al placer es exclusivo de los varones.

 ACTITUD PERVISIVA. (<>)

 ACTITUD DE CULTIVO. (<>)

LA RESPUESTA SEXUAL HUMANA.

Los investigadores de la conducta sexual disponen de tres observaciones ( fisiológica, cognitiva y afectiva), que les permiten comprender mejor los aspectos del deseo sexual que dependen de mecanismos cerebrales. El <> es, una interacción compleja de procesos cognitivos y fisiológicos, y de unos mecanismos neurofisiológicos y bioquímicos.



Bases fisiológicas y psicológicas.

Varias partes del cerebro intervienen en la conducta sexual. Una de las áreas influyentes es el hipotálamo, que controla la liberación de las hormonas hipofisiarias, supervisa las variaciones de hormonas en la sangre y activa los circuitos nerviosos implicados en la excitación. Es el cerebro el que indica a las gónadas lo que deben de hacer y cuando.



  • Las hormonas y la conducta sexual: las glándulas del sistema endocrino secretan hormonas que se desplazan por la sangre e influyen en otros tejidos del cuerpo. Algunas glándulas importantes del cuerpo humano son la hipófisis, los testículos y los ovarios. Las hormonas son sustancias químicas producidas y segregadas por las glándulas endocrinas que afectan a determinados órganos, bien acelerando o ralentizando sus procesos bioquímicos. Las hormonas en la sexualidad humana son la testosterona, los estrógenos y la progesterona. Los testículos producen espermatozoides y andrógenos. El principal andrógeno es la testosterona, y su secreción da aparición a: la profundidad del tono de voz, el crecimiento corporal o la distribución del vello. En las mujeres los ovarios producen dos hormonas llamadas estrógenos y progesterona. Pero son las glándulas de la hipófisis LH y FSH, las que controlan la emisión de hormonas sexuales en los testículos y los ovarios. En la mujer estas hormonas salen durante la menstruación. En el hombre, la salida de las hormonas hipofisiarias es tónica. En ambos sexos la descarga de hormonas de la hipófisis está controlada por el hipotálamo. Este es un sistema de retroalimentación, que ilustra la interacción existente entre el sistema nervioso y el endocrino.

  • Los estímulos psicológicos: Los estímulos del medio condicionan las reacciones sexuales de cada individuo. La cultura, la familia, los conocimientos que procesa a través de los amigos y las revistas, modelan su conducta sexual. Esta conducta depende de la situación que atraviesa el individuo en una época determinada. Además de los estímulos externos, la elaboración de imágenes mentales son una fuente de estímulos internos. Las personas se excitan sexualmente por las fantasías, aunque no concuerden con la vida real. La madurez es aprender a crear relaciones en las cuales haya tanto excitación como bienestar, sexo y ternura, espontaneidad y continuidad. Crear una amistad erótica es un arte y un logro significativo.

Ciclo de la respuesta sexual.

Respuesta sexual los cambios que experimenta un organismo ante la presencia de estímulos erógenos. La estimulación sexual puede producirse de cualquier sentido, y también por la imaginación. En el año 1966 los sexólogos William Masters y Virginia Johnson publicaron sus investigaciones en su obra Respuesta sexual humana. Describieron que el cuerpo de ambos sexos se da dos reacciones básicas ante un estímulo sexual: vascongestión y miotonía que ceden en la etapa de resolución. La respuesta sexual humana consta de cuatro fases:



  • Fase de excitación. En el hombre es la erección y en la mujer se lubrica y expande la vagina y los pechos y los pezones se agrandan. En ambos sexos hay un aumento del ritmo cardíaco y la temperatura.

  • Fase de meseta. En el hombre se originan sensaciones de inminencia eyaculatoria y en la mujer la secreción vaginal aumenta.

  • Orgasmo. Durante el orgasmo se libera la tensión acumulad. Se observan contracciones musculares en todo el cuerpo, y un aumento de la respiración, el pulso y la presión sanguínea.

  • Fase de resolución. Las constantes vitales recuperan su tono normal. Se produce una sensación de relax y bienestar general.

Disfunciones sexuales.

Las disfunciones sexuales pueden manifestarse en cualquiera de las fases e impiden que una persona participe o disfrute del sexo. W.Masters y V. Johnson estableen una clasificación:



  • Disfunciones de la mujer:

    • Excitación sexual inhibida. Las causas más frecuentes: percibir el

Como algo culpabilizador, desconocimiento sexual, vergüenza o miedo al rechazo.

    • Vaginismo. Es la aparición de un espasmo muscular del tercio exterior de la vagina que obstaculiza la actividad sexual.

    • Anorgasmia. Dificultad de alcanzar el orgasmo por una inadecuada estimulación, desconocimiento del propio cuerpo, etc.

    • Dispareunia. Es el dolor genital durante el coito por falta de lubricación vaginal.

  • Disfunciones en el hombre:

    • Excitación sexual inhibida. Consiste en la disminución de la

Erección. Las causas pueden ser orgánicas, por ingestión de drogas, o el estrés y a la ansiedad por ejemplo.

Eyaculación y se realiza en completa asíncrona con la otra persona.

    • Orgasmo inhibido. Ausencia de Eyaculación después de un

Periodo de excitación sexual.

  • Causas psicológicas: pueden ser consecuencias de trastornos físicos o por ingestión de determinadas sustancias. Las principales causas son las personales y las impersonales.

FORMAS DE EXPRESIÓN SEXUAL

La sexualidad no tiene edad y cambia a lo largo de la vida. Deja su sello en cualquier acto, dependiendo de la sensibilidad, de la cultura y de la educación de sus protagonistas.



Orientación sexual: tipo de objetos por los que sentimos atracción sexual y hacia los que dirigimos nuestro deseo. Las formas de comportamiento son las siguientes.

La masturbación.

Los bebes y los niños tienen una gran curiosidad y obtienen placer sensual al tocar sus genitales. La masturbación es la obtención de placer a través de las caricias o frotamientos de los genitales. El adolescente encuentra la masturbación un medio de conocer el propio cuerpo o aliviar sus angustias.

A esta forma se le atribuían muchos males físicos y psíquicos como que podía provocar ceguera, impotencia, locura o pérdida de la virginidad. También se creía que podía dañar la capacidad de disfrutar del acto sexual. Para los sexólogos la masturbación es muy importante ya que dicen que después de haber experimentado con su cuerpo iban a obtener mayor satisfacción con su pareja.

La homosexualidad.

Es la atracción sexual entre personas del mismo sexo. Aunque la homosexualidad era admitida en Grecia y Roma en otras culturas estaba prohibida y condenada. Al principio se creía que la homosexualidad era una enfermedad pero después se comprobó que no era ningún trastorno mental. Para unos investigadores los factores genéticos, hormonales o neurológicos están en la base de la orientación sexual. Para los psicoanalistas, se debe a una elección inconsciente realizada durante la infancia. Los psicólogos conductitas consideran que la homosexualidad es aprendida. En Dinamarca se permite el matrimonio entres homosexuales. Existen muchas personas homofóbicas, que tienen un miedo o actitudes negativas hacia los homosexuales. Las investigaciones realizadas por W. Masters y V. Johnson han encontrado peculiaridades de su comportamiento. Confieren más valor a lo afectivo que a lo puramente sexual y concibe la sexualidad no como un deber o una obsesión, sino como un juego.



La heterosexualidad.

Consiste en la atracción entre individuos del distinto sexo y es la conducta más habitual entre los seres humanos. Aunque existen sociedades donde está admitida la poligamia (poligamia y poliandria). La heterosexualidad se asienta y estabiliza en la juventud. El comportamiento heterosexual cambia y evoluciona con el tiempo. En los últimos año se a observado que las personas contraen matrimonio a edades más tardías y las mujeres retrasan la maternidad.



Variación de la conducta sexual.

Parafilias son los comportamientos sexuales poco habituales, antes considerados perversiones sexuales. Tipos:



  • Exhibicionismo: es la tendencia a exponer sus genitales a personas del sexo opuesto, para autoexcitarse, alcanzar el orgasmo o escandalizar.

  • Voyerismo: obtener satisfacción mediante la observación de la desnudez o de los actos sexuales de otros.

  • Travestismo: tendencia a utilizar vestidos de mujer para conseguir la estimulación sexual. No coincide con la homosexualidad.

  • Fetichismo: sentirse atraído por algún objeto inanimado ( ropa).

  • Sadismo y masoquismo: sadismo es causar daño para excitarse sexualmente; masoquismo es la persona que siente placer cuando recibe algún daño o es humillado.

  • Pedofilia: es abusar de niños o niñas para obtener placer sexual se tenga o no contacto con ellos. ( complejo de inferioridad )

Otras Parafilias son: zoofilia, necrofilia o cropofilia.

SEXUALIDAD EN LA ADOLESCENCIA

Etapa de transición entre la infancia y la edad adulta, un periodo con cambios. Los adolescentes son rebeldes, cambiantes y desafiantes. Durante esta etapa la dimensión sexual adquiere una gran proyección por los cambios hormonales, el surgimiento del deseo y los ensayos de nuevas formas de relación. Los pensamientos y sentimientos sexuales son cada vez más importantes.



La identidad sexual.

Para Eric Erikson la tarea de la adolescencia es alcanzar la identidad personal y mantener esa individualidad en el curso del tiempo y en distintas circunstancias. La identidad sexual es el comportamiento de la identidad personal relacionada con el sexo. Hay dos componentes básicos: la identidad de género y el rol. Es necesario distinguir entre sexo y género. El sexo son los mecanismos biológicos que hacen que una persona sea hembra o macho. Por género el conjunto de rasgos sociales y culturales apropiadas para el hombre y la mujer y que toda la sociedad elabora en función de las diferencias anatómicas.

El rol sexual es definido, por la sociedad. Dan significado a la identidad sexual y nos indican como tenemos que pensar, sentir y comportarnos.

Las diferencias entre hombres y mujeres han sido reforzadas por un sistema social que ha dicotomizado la familia, el trabajo y las interacciones sociales en función del sexo de los individuos.



La conducta sexual.

El sexo es una de las formas del intercambio interpersonal y está expuesto tanto a la sobrevaloración como a la degradación. Los adolescentes tienen que comprender que ser atractivos y deseables depende más de la persona que habita ese cuerpo, que e quien suscita la atracción erótica. Todo adolescente tiene deseos y necesidades de afecto, ansias de vincularse a los demás. Debe aprender a enfrentarse al establecimiento de relaciones interpersonales, a resolver el componente sexual que entrañan y a satisfacer las demandas que recibe. Tener o no relaciones sexuales es una decisión que cada joven debe tomar con las debidas precauciones, consciente de las consecuencias de sus actos y siendo responsable de lo que hace.



Embarazo en la adolescencia.

La sexualidad adolescente más que una dimensión armónica en su vida, es una fuente de culpabilidad, miedo y angustia. Numerosos jóvenes quedan marcados por sus primeras experiencias sexuales insatisfactorias o traumáticas. Todo adolescente se enfrenta a una serie de retos en esta etapa de su vida. Esto hace que aparezcan ciertos miedos y ansiedades. El psicólogo Félix López lo resume en este cuadro:

Desde el punto de vista orgánico existe una inmadurez biológica, ya que la pubertad, y el poder quedarse embarazada no es lo mismo que la nubilidad, poder tener niños sanos sin peligro para la madre, y esta ultima comienza cinco años después de la primera regla. Existen riesgos para la salud física y psíquica tanto de la madre como del bebe. Enfrentarse a un embarazo conlleva a: sentimientos de culpabilidad, ansiedad, baja autoestima, depresión. Además reciben el rechazo de la familia y abandonan la escuela y pierden a los amigos.




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