Ser Agradecido



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Ser Agradecido

La Biblia nos dice que alma debe bendecir a Dios, esto lo encontramos en el Salmo 103:1-5 donde dice: “Bendice alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su Santo nombre. Bendice, alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus inequidades, Él que sana todas tus dolencias; Él que rescata del hoyo tu vida, Él que te corona de favores y misericordias; Él que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila”.

Estos versículos nos dicen que el alma debe bendecir a Dios, por eso debe estar bien ministrada y no puede haber rencores, resentimientos y recelos en ella, no puede tener avaricia y cosas de ese tipo, porque debe bendecir a Dios.

El salmista se está hablando a sí mismo. Aprende también a hablarte. Cuando te mires al espejo di a tu alma: “Bendice alma mía al Señor, no olvides ninguno de sus beneficios.” (Salmo 103: 1-2)

Cuando estabas leyendo este salmo vino a mi mente la oportunidad que tuve de entrar a la galería de la reina, en el palacio de Buckingham, en Inglaterra y ver algunas de las joyas que tienen. Es impresionante. Me acerqué al tercer o cuarto diamante más grande del mundo y fue tal el destello que arrojó que se me cerraron los ojos. En ese momento vino a mi mente que en la Biblia dice que el Señor te corona de favores y misericordias (Salmo 103:4). Imaginé como es que gente venía donde la reina y le ponían las diferentes coronas para las diferentes actividades. Y me imaginé a Dios delante de todos, poniendo coronas sobre cada uno, adornada con el favor, la gracia y la misericordia del Señor. No hay ni una piedra preciosa con la que se pueda comparar el favor y la misericordia de Dios.

Favores y misericordia son los materiales de la corona de Dios y tú debes lucir esa corona. Cuando esos reyes y reinas salen, lucen la corona. Cuando tú sales a la calle deberías de salir sabiendo que luces la corona del favor de Dios. Debes creer en el favor y en la gracia que Dios te ha dado. Cuando entras en una oficina a hacer negocios, tienes que entender que llevas una corona de gracia y de favor de Dios, y que el favor de Dios te acompaña donde quiera que vayas, porque es la corona que Él te puso. Tú decides si te la pones para salir a la calle o la dejas engavetada.

Hay algunas personas que nunca están conformes ni contentas con lo que Dios les ha dado. Y no estoy hablando de no desear más, estoy hablando de no estar agradecido con lo que se tiene. Si tú tienes 10, lloras porque no tienes 11, pero agradeces muy poco que ya tienes 10; si tú tienes 20 estás enojado porque no tienes 21; Y cuando ya tienes 21 te enojas porque no tienes 23 en lugar de estar agradecido por todo lo que Dios te ha dado ó te está dando.

Algunas veces predico cosas del pasado que siguen tocando mi vida y mi corazón, y es porque tenemos que seguirlas recordando para saber de donde Dios nos sacó y nos levantó. Recuerdo cuando manejábamos una bicicleta entre tres, nos peleábamos por los pedales y los ingratos siempre me dejaban a mí en el timón, me usaban de “bumper”. Yo no olvido eso. Algunas veces tomo mi carro y voy a recorrer los lugares donde he vivido, llevo a mis hijos a conocerlos, nos estacionamos frente a la casa donde estuvieron cuando nacieron, les recuerdo el dormitorio que teníamos. Hay cosas que nosotros hicimos que no debemos ni mencionar porque nos avergonzamos de ellas, de los pecados que cometíamos antes; pero también debemos aprender a recordar de donde Dios nos sacó y de los pecados que nos perdonó. Debemos recordárselo a nuestra alma continuamente para que le provoque bendecir y agradecer a Dios.

Si estás por comenzar una nueva etapa, ¿Por qué no comenzar por recordar las cosas que antes ocurrieron, y de donde Dios nos levantó y de dónde nos sacó? Cuando lo recuerdas y ves tu vida, tu alma empieza a alabar al Señor y a bendecirlo continuamente.

No deberías de llorar cuando vengan las pruebas, ni protestar cuando te pasa lo malo. No preguntes ante lo malo: “Señor, pero, ¿por qué a mí?” Cuando pasa lo bueno en tu vida es cuando deberías decir: “Señor, ¿por qué a mí?”. Como pecadores merecemos sólo lo malo, por lo tanto, lo bueno es muestra de su misericordia.

Perdona la expresión que te voy a dar, pero solo un ingrato puede pasar por desapercibido el momento de la alabanza y la adoración; tiene un orgullo espantoso por dentro y no tiene gratitud para con Dios. Alguien que sabe que está coronado de favores y misericordia, valora el perdón de sus pecados, alza sus manos para adorar a Dios y a diario le sale palabra de agradecimiento.

¿Has oído el dicho que dice: “Le debo un favor tal persona”? Eso está mal, porque entonces dejó de ser favor. Cuando Dios nos da su favor, no le debes nada, porque ¿Con qué le pago haberme rescatado? ¿Con qué pago algo que vale la sangre del hijo de Dios? Con nada, eso es un favor. Y por eso debemos estar agradecidos

Si tu supieras lo que dar gracias puede hacer en el corazón de Dios, porque el Señor te da y te bendice, Él no esta esperando que le devuelvas algo, sólo observa tu corazón y espera que digas gracias.

Tú tienes muchas cosas por las cuales dar gracias a Dios todos los días. Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana y ese es un motivo para ser agradecido constantemente.

La Palabra del Señor, en el salmo 100: 4-5 dice: Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre con su misericordia, y su verdad por las generaciones.

Muchas personas creen que es alabando como la presencia de Dios viene; algunos dicen la acción de gracias abre las puertas y no, las puertas ya están abiertas y es por eso que damos gracias. Nosotros alabamos porque tenemos la presencia de Dios, no para provocar que la presencia venga Quien abrió las puertas es Jesucristo en la cruz del calvario, y cuando murió, se rasgó el velo, quedó abierta la puerta y permanece abierta todo el tiempo. Alabamos y adoramos a Dios y lo que nos abrió la puerta no son los cantos, es la sangre del Hijo de Dios que fue derramada y fue rociada en su lugar santísimo, y por su sangre todos tenemos entrada.

Lo que se llega a alcanzar por gracia, nunca va a ser lo que uno pueda alcanzar por todas las obras que pueda realizar. La prosperidad que tú alcances algún día por la gracia de Dios, nunca va a ser como la prosperidad que alcances por tus fuerzas carnales. La gracia de Dios funcionando es la que abre las puertas que no abren ni la profesión ni ninguna otra cosa.

Hay dos ingredientes que mantienen funcionando el favor de Dios en la vida de alguien: Lo primero es la fe, porque si tienes fe, la gracia funciona. La segunda cosa que hace que la gracia funcione es el agradecimiento.

¿Cómo va a crecer la gracia donde no hay agradecimiento? Dios nos da la gracia porque le creímos, si queremos que la gracia crezca, agradezcamos. Cuando somos seres agradecidos, la gracia empieza a abundar en nuestras vidas, se va aumentando y va creciendo cada día más, y llega el momento que ya ni se pide, solo se dice “gracias, gracias, gracias”. Tú tienes que dar gracias todos los días, porque nuevas son sus misericordias cada mañana (Lamentaciones 3:22).

El Señor solo esta esperando que tengas un corazón agradecido para hacer funcionar esa gracia que por fe ya obtuviste. Si Dios te corona de favores, que tu corazón y tu boca no se cansen de dar las gracias, porque si es un favor; lo que corresponde no es pagarlo, es agradecerlo.

Dios no esta esperando que le devuelvas algo, solo esta observando tu corazón y esperando que digas gracias. Por eso mi alma bendice y alaba al Señor, y mis pies se dan prisa a correr y estar a tiempo para darle gracias y bendecir su nombre, y es por eso que no necesito que el dirigente de la alabanza diga “levanten sus manos”, porque mi gratitud es tan grande que se impulsan para agradecerle. El agradecimiento es lo que alimenta la gracia de Dios y permite que crezca esa gracia en la vida de alguien.

No temas ser bendecido

La palabra del Señor, en Lucas 1: 26-29 dice: Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

María se preguntó que salutación sería ésta porque los hombres de aquella época no saludaban a las mujeres así. Los hombres de aquella cultura no les daban a las mujeres el lugar que Dios les da. Entonces, cuando María oye aquella salutación dice: “¿De dónde me saluda así? No estoy acostumbrada ha recibir saludos de este tipo. No estoy acostumbrada ha que me hablen de esta manera”. La gracia del Señor la sorprendió.

De la misma manera puede suceder contigo, la gracia de Dios te puede abrir puertas, Cuando caminas en la gracia del Señor van haber noticias que te sorprenderán, pueden llamarte a puesto que antes no tenías, y eso es por la gracia que has encontrado delante los de Dios.

Debemos ser como niños si queremos entrar al Reino de Dios y ver Sus señales y prodigios. Debes creer con todo tu corazón al Señor y no tratar de entenderlo, porque si oyes Su Palabra para razonar y entender no estás creyendo. Por ejemplo, cuando Moisés no pudo razonar que se iba abrir el mar rojo, él creyó. En el momento que estaba parado frente al mar exclamó diciendo: “¡Señor!” Y Dios le dijo: “No es tiempo de clamar. Extiende la vara, para eso te la di.” Creer es parte de nuestra vida en el Señor. Cuando no menosprecias la Palabra de Dios y la oyes con fe, es que las cosas ocurren.

La Escritura en Lucas 1:30 dice: Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. El Señor dice en su Palabra que Él da gracia al humilde. Si tú puedes reconocer que tienes algo de humildad, seguramente también tienes algo de gracia.

A veces la gente no sale de sus problemas porque Dios no tenga su brazo extendido para sacarlos, sino porque no hayan gracia delante de Dios por orgullosos.

Puede que en ocasiones tengas la solución a tu problema frente a ti y no la tomes porque el orgullo te dice que no. Pero cuando se es humilde se haya gracia delante de Dios, y cuando se encuentra gracia delante del Señor vienen salutaciones extrañas a nuestra vida; se nos anuncian milagros que habrán de ocurrir. Si creemos con todo el corazón esos milagros ocurren. No temas a la buena Palabra de Dios. Mucha gente sólo vive oyendo dentro de su corazón las reprensiones de Dios. Siempre hablan acerca de cuando Dios los reprendió, cuando el Señor los corrigió. Pero Él también dice: “Bien hecho siervo fiel, sobre poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré” ¿Acaso no es esa Palabra del Señor también? ¿Por qué no abres tus oídos como buen hijo de Dios y oyes las palabras que Dios tiene para tu vida? ¿Por qué nos cuesta creer que somos fieles? ¿Por que todo el tiempo tenemos que ser los cristianos dignos de ser reprendidos?, Por qué no podemos decir: Soy un buen cristiano, camino bien con el Señor, tengo un buen testimonio, Dios a mi me bendice, donde yo pongo los pies Dios entra, ciertamente a mí el bien y la misericordia me siguen todos los días de mi vida y de favores me corona el Señor.

Debemos creerle a Dios esas Palabras también, pero nos da miedo, o nos llenamos de una falsa apariencia humilde, y creemos que Dios nos va a bendecir más. La falsa humildad es peor que el orgullo declarado.

¿Por qué te da miedo creer? Por ejemplo, cuando te dicen que Dios te vas a dar un gran ministerio, respondes: “A lo mejor, quizás, no se, que me lo confirme”. ¿Porque no le puedes creer al Señor las grandes cosas que tiene para ti? Si tú no le crees se va a buscar al vecino. Dios tiene que encontrar gente a través de la cual demuestre quién es Él. No tengas miedo a las cosas buenas y grandes que el Señor quiere hacer con tu vida.

Maria tuvo miedo, ella se preguntó: “¿Yo, madre del Salvador del mundo?” Pero, a pesar del miedo que sentía aceptó y dijo: “Señor, hágase conmigo como tú quieras. Quítate el miedo y dile al Señor: Hoy me voy a quitar el miedo de ser bendecido por ti.

Hay personas que están construyendo su casa, y les digo: “¡Qué bueno! Esa es la primera. Y ellos me contestan: “La estoy haciendo asó porque esa es la única que voy a tener” Eso no debe ser así, has bien tu casa porque es la muestra de la segunda y de la tercera que el Señor te quiere dar para tus hijos. ¡Piérdele el miedo a las bendiciones de Dios.

A veces no tenemos miedo sólo de lo malo, sino también de lo bueno. Piérdele el miedo a lo bueno. ¿Por qué te asustan las bendiciones de Dios, acaso no has pasado suficiente tiempo asustado por las maldiciones? No hay razón para que te asuste lo que el Señor te quiere dar.

En el verso 31 de Lucas 1 dice: Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Tú vas a concebir una bendición dentro de tu espíritu y la verás crecer hasta que se de a luz, la vas a llevar por dentro, vas a soñar por ella, te ilusionarás por ella, vas a comer pensando en ella, vas a despertar pensando en ella, vas a reír a causa de ella, porque esa bendición se va a volver real dentro de tu ser hasta que salga a luz y puedas decir: Esto es lo que por años he llevado por dentro, pero ahora está afuera, la tengo enfrente, la puedo mostrar. Las bendiciones son así, se engendran.
Y en los versos 32 y 33, la Palabra de Dios dice: Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Cuando estaba leyendo esto el Espíritu de Dios habló a mi corando y dijo que les diga: “No sólo mi hijo ha sido destinado a ser grande, Él es el más grande, pero los hijos de ustedes están destinados a ser grandes para la honra y la gloria del Señor”. ¡Cree por tus hijos también! El Señor me mostró que nuestros hijos serán grandes y que los va a levantar de una manera poderosa. Debes vivir creyendo a Dios por eso.

El Señor ha buscado personas que aguanten lo grande. Si Dios te ha estado llamando a ser grande en tu empresa y en tu carrera, compórtate como tal, porque Él sabe que puedes ser grande y por eso ha puesto en ti una responsabilidad para bendecir a mucha gente.

La Biblia en Lucas 1:34-37 dice: Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Y he aquí tu parienta Elizabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios.

No me preguntes ¿Cómo hace las cosas Dios?, pero lo que si puede decir es que las hace con aquellos que moran continuamente bajo la presencia del Espíritu Santo; porque es el Espíritu Santo quien concibe en nosotros lo que es imposible para los hombres. Si tienes comunión con el Espíritu Santo, tienes comunión con aquel que habla lo que es imposible como posible y sencillo. Por ejemplo, cuando acompañas en un viaje a alguien que ya sabe como ir y venir a diferentes partes del mundo y ya conoce los aeropuertos, no te sientes perdido porque le sigues, porque de tanto hacerlo ya sabe. De la misma manera es con Dios, de tanto hacer lo imposible, lo hace parecer fácil.

Si estás creyendo en la posibilidad de recibir bendición, ya empezaste mal, porque al hablar de imposibles, estamos hablando de que no hay manera que eso ocurra. Pero, si crees con tu corazón, el Espíritu Santo puede venir sobre ti y hacer que lo que pides sea posible. Morando en la presencia del Espíritu Santo se hace posible lo imposible.

La Palabra del Señor nos en Lucas 1:26-37 dice: Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elizabeth, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios.

Cuando María acepto que la bendición de Dios iba a ser para ella dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu Palabra. María no empezó diciendo: “Y yo por qué, de que cuenta.” Ella no se puso a averiguar todo eso, aceptó y después se puso a pensar como le explicaba a José y a sus padres.

La Palabra dice que seremos bendecidos en la tierra con persecución. Las grandes bendiciones, también traen grandes persecuciones. Por eso la gente que se deja formar para las grades bendiciones, aguanta las grandes persecuciones.

Cuando María acepto esa bendición para ella, el ángel también le habló de la bendición para su familia, anunciándole que su prima, Elizabeth, también estaba esperando. Cuando tú eres un a persona que agarra las promesas de Dios para tu vida empiezas a recibir la revelación de las bendiciones que Dios tiene para los tuyos. Cando tu aprendes a recibir la bendición de Dios, aprendes a recibirla en fe, a gozarte en Dios cuando te lo da, y también puedes transmitírselo a otras personas. Tú puedes recibir la revelación de la prosperidad para tus hijos a medida de que recibas la revelación de la prosperidad para ti.

Cuando recibes la revelación de la prosperidad para tu vida, eres capaz de transmitir la revelación para la vida de otros, por lo tanto, aprende a recibir las bendiciones de Dios que es lo que te capacita para hablar de ellas a los demás.

Cuando tu aprendes a recibir una bendición para tu vida, puedes volverte un transmisor de esa bendición a los demás; por eso la Biblia dice: “Cree en el Señor y serás salvó tú y tu casa” Cuando tú recibes esa salvación empiezas a tener la certeza de que tu casa también será salva. Empiezas a decir: “Si yo recibí a Jesucristo, también mi familia lo va a recibir. Si Dios me sacó de esta quiebra, a ti también te va a sacar” Empiezas a transmitir aquello de lo que te volviste receptor. Por lo tanto, por cada persona que se vuelva receptor de una bendición de Dios, se vuelve en transmisor de la misma a otras personas.

La Palabra de Dios en Hebreos dice que seamos imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las bendiciones. En otras palabras, no todos heredan las bendiciones al mismo tiempo, porque entonces no imitaríamos a los que heredan las promesas de primero, sino que todos las heredaríamos al mismo tiempo. Siempre hay gente que agarra las promesas de Dios antes que otros. Siempre hay alguien que recibe la bendición de primero, y luego vienen los que imitan a esos para agarrar las promesas también. Se de los primeros que salen a tomar las bendiciones y las promesas de Dios.

Las personas que toman las promesas de primero sufren críticas. Pero, después las personas los analizan y por último los imitan. Por ejemplo, en las fiestas del mundo siempre hay alguien que sale a bailar de primero, y después salen quienes lo imitan. Por una persona que salga o se atreva de primero, por una u otra razón los demás también lo hacen.

Cuando tú te atreves a tomar la bendición del Señor, al principio eres criticado. Cuando íbamos a construir el templo, hubo una señora que se acercó y me dijo: “Hay haces una galera”, y yo le respondí: “Acaso somos pollos”. Entonces se dio cuenta que se equivocó y me dijo: “No, lo que quiero decir es que la hagas barata” A lo que agregue que era una iglesia para nuestro Señor.

Cuando eres de los primeros que creen a Dios por la prosperidad que Él da, crees en los principios bíblicos de este asunto, siembras y cosechas; y crees que eres un hijo y no un jornalero, empiezas a llenarte de bendiciones, y a rededor tuyo aparecen las personas que por fe y paciencia imitan, y alrededor de ellos quienes critican. ¿De qué clase de personas vas a ser? ¿De quienes critican o de los que imitan? Ahora bien, ¿Vas a ser de los que imitan o de los que son imitados? Toma las promesas de Dios, si el Señor te la da agarrala.

No temas recibir las bendiciones de Dios, aún cuando las consideres imposibles. Camina en humildad y hallarás gracia delante de los ojos de Dios. Recibe tu bendición, sé imitador de aquellos que recibieron antes las promesas, sé de las personas que reciben de primero e inspiran a otros a que reciban las bendiciones y promesas del Señor.



Claves para ver el poder de Dios

La Palabra de Dios en el Salmo 16:1-2 dice: Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; no hay para mí bien fuera de ti.

Debemos tener una vida que este concentrada y que sepa muy bien que fuera de Dios para nosotros no hay bien. A la gente le es muy difícil saber que practicar para mantener el poder del Espíritu Santo en sus vidas. ¿Qué hay que hacer? Y a diferencia de muchos yo comparto algunos principios que durante mucho tiempo yo no escuche, sino que los empecé ha aprender cuando comencé a tener una vida más íntima con el Espíritu Santo y ha ver la unción seguirnos.

Hace poco mis hijos me acompañaron a un viaje, y estaban asombrados que en los aeropuertos, la gente que salía a mi encuentro se quedaba parada, me veía y empezaba a llorar, y eso es por el Espíritu Santo. Mis hijos se me quedaban viendo y no sabían que hacer en ese momento. El Espíritu Santo nos unge y nos acompaña, y hemos tratado que todo el mundo tenga esa unción, por eso es que en nuestras células y encuentros puedes ver esa unción; pero todo nació en el dormitorio cuando juntos con mi esposa buscábamos la presencia del Espíritu Santo. Ahí fue el epicentro donde comenzó todo.

Para mí no hay mayor bendición que el Espíritu Santo. Él puede bendecirme todo lo que quiera, pero sabe que mi mirada y corazón es Él, no las cosas que me da. El hecho que uno desee otras cosas no quiere decir que sean el anhelo de uno. Bendito Dios por todo lo que nos da, pero no hay vida más prospera que la vida que vive anhelando y deseando al Dios de las bendiciones más que a las bendiciones de Dios. Por eso es que a veces estás tan concentrado en lo que necesitas de Dios que no logras conocer al Dios que te las puede dar. Para ti lo importante es tu sanidad, y yo no digo que no, para ti lo importante es que tus hijos vuelvan a tú casa, para ti lo importante son los grandes problemas que tienes, eso es lo importante. Y por supuesto que son importantes, ni modo que uno no va ser afectado por los problemas que tiene, pero eso no quiere decir que otros no los tengan. ¿Crees que yo vivo ausente de problemas? ¿Crees que vivo ausente de dolores? ¿Crees que yo no pase por donde tú has pasado? Quizá he pasado por algunas cosas distintas y diferentes, pero no es como a nosotros no nos falta nada es fácil buscar a Dios. Eso no es así, yo he buscado a Dios desde pequeño. Cuando era niño pasaba tocando la puerta de las casas de mis amigos, a las siete de la mañana, para llevarlos a misa. Yo iba a buscar al Señor en medio de la separación de mis padres, en medio de que no teníamos para pagar los mejores colegios, en medio de vivir de pensionista en la casa de mis tíos, en medio de todo eso buscaba a Dios.

Debes aprender que si tu mirada se pone en el Dios que das las cosas en lugar de que este en las cosas que da Dios, Él te va poder bendecir hasta rebalsar, porque sabe que no tiene ningún problema de tener que competir con la bendición que te da. Es lo mismo que si les das una bicicleta a tus hijos y luego ya no los miras. ¿Por qué? Porque pudo más la bendición que el padre que se las dio. Pero cuando buscas y haces lo que dice el Salmo 73, no es que no necesitemos nada, eso no quiero decir que quien dijo eso puede vivir desnudo en el frío y no se muere, no come y no educa bien a sus hijos y diga: ¡Gloria a Dios! Eso no es así. Pero, ¿Cuál es el problema? ¿Qué es más grandioso? ¿Que una persona necesitada en quiebra, enferma, buque a Dios, o que alguien que este sano, sea millonario y que no le falte nada busque al Señor? ¿Qué crees que es más grande? Que aquel a quien no le falte nada este buscando a Dios. Entonces, debes saber que si tu anhelo es Dios. Él podrá darte de todo porque sabe que no compite con Él.

El Señor te puede dar de todo y todo sí y sólo sí no compite con Él. Si buscas al Señor de igual manera que cuando no tenías un buen carro que ahora que tienes uno de lujo, que cuando vivías de posada en posada, que ahora que tienes tres o cuatro casas, lo buscas igual que cuando no tenías empleo ahora que ya tienes tu propio empleo. Si eres un hombre que aun estando bendecido lo sigues buscando, eres un hombre que califica para ser bendecido por Dios todo el tiempo.

Tú le dices a Dios hasta donde puede bendecirte. Entonces no tiene la culpa la gente que le ha dicho a Dios que lo puede bendecir más, porque ninguna bendición lo aparta de Él. ¿Crees que algo malo te pueda apartar de Dios? ¿Si supieras cuántas cosas buenas te pueden apartar de Dios? ¿Que es lo que lo determina? El corazón de la persona que está siendo probada o bendecida. Tú determinas con tu corazón que pude darte y que no puede darte Dios, hasta donde puede y hasta donde no. Con tu corazón determinas hasta donde te puede dar Dios. Si tú determinaras hoy esa decisión en tu corazón de buscar a Dios por encima de todas las cosas que Dios te pueda dar.

Estoy escribiendo un libro que se llama: “Más allá que la unción”. Porque la gente busca unción, pero hay algo más allá de eso. Lo que tienes que buscar está más allá de la unción. Eso quiere decir que puedes tener unción y todavía no has llegado a donde tienes que llegar. Más allá de las riquezas, más allá de la salud, más allá del bienestar está el Dios que te lo da.

En Hechos 2:2 dice: Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados.

La Palabra dice que cuando llego el día en que el Espíritu se derramó, fue de repente y que llegó del cielo. El día llega, viene del cielo y es de repente.

Y en el verso 3 dice: y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

Imagínate ese cuadro, de repente hay una llama ahí. El poder de Dios es lindo mientras que se quede escrito y no se nos manifieste, porque muchos quieren que el poder de Dios se manifieste a su estilo. Por ejemplo, las mujeres quieres que el Espíritu las toque pero que no las despeine ni que se les arruine el maquillaje. ¡Vaya que el Espíritu no pidió permiso para entrar aquel día en aquel lugar! Él solamente entró.

Imagina por un momento si el Espíritu toca la puerta del aposento del Apóstol Pedro, y él con su mente tan cerrada abre y de repente ve un torbellino que viene haciendo un gran ruido, con un montón de fuego y se va ha meter a la casa, ¿Qué crees que diría?. Jesús les dijo que esperaran a que viniera el Espíritu Santo, pero no les dijo como iba a llegar. Él sólo les dijo que iban a ser investidos de poder, pero no les dijo como llegaría el poder. Cuando llega, menos mal no le preguntó a nadie, solo prendió fuego en la cabeza de todos, no hubo quién dijera que no le gustaba y que mejor iba a otro culto.

Nosotros hemos tenido reuniones donde el Espíritu Santo cae con tanto fuego, que aunque te cueste creerlo, he visto a la gente con la piel toda roja y quemada, los vasos sanguíneos se estallan de la temperatura a la que llega la piel bajo el verdadero fuego del Espíritu Santo. Eso es así porque el poder de Dios no es un concepto, es una realidad. El poder de Dios se puede percibir y tocar si así lo deseas.

A partir del verso 4 dice: Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén, judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud.

Existen cuatro tipos de personas que aparecen en un avivamiento. Primero son los que son llenos del poder del Espíritu. La Palabra dice que hubo un gran estruendo y después, llegaron todos, curiosos a ver lo que pasó. ¿Qué hace que se junten las multitudes? El Espíritu Santo.

¿Sabía la multitud que era el Espíritu Santo o sólo oyeron el estruendo? Sólo oyeron el estruendo y estaban confusos. Los segundos son los confusos.

Ahora bien, a mí se me enseño que lo que es de Dios no confunde, pero aquí me encuentro con algo que si era de Dios y confundió. No es que lo de Dios no confunda, lo que confunde es lo que uno no entiende. Ellos se confundieron porque no entendían lo que estaba pasando y así nos pasa, de repente el Espíritu Santo va a tocar a alguien, y no va ha llegar a todos para que alguno diga: ¿Y eso qué es, me confunde? Pero que se confundan no quiere decir que eso no sea de Dios. Entonces, aparecen las personas que dicen: Si es de Dios que me pase a mí, como si ellos fueran la muestra que Dios debe escoger en el mundo para demostrar que algo es de Él. Dios no tiene necesidad de convencerte que es de Él, el Espíritu simplemente se derrama y allá tú y tu fe.

Hay mucha gente a la que le da pena invitar a otros cuando el Espíritu se derrama por lo que han de decir, pero que no te importe que van a decir de Dios, Él se pude defender sólo. Piensa en qué estará diciendo el Espíritu Santo de ti, que te avergüenzas de Él.

En una ocasión, cuando mi esposa fue llena del poder del Espíritu Santo, yo pensé que se le había bajado la presión, pero no fue así. Y cuando vi que todos se estaban riendo, estaba confuso. Y me fui a orar y le pregunté al Señor si esos no eran demonios. Él me respondió: Desde cuando los demonios dan lo que no tienen. Los demonios no pueden dar gozo si ellos viven amargados, oprimidos, tristes, afligidos. Ellos no saben lo que es reír, lo que es gozarse. Los demonios no saben lo que es una sonrisa, ellos viven bajo presión. Y en ese momento empecé a ver cuantas palabras hay en la Biblia sobre el gozo sobrenatural del Espíritu Santo, y es impresionante.

Otra vez estaba sendo con un grupo de 50 personas que era lo que tenía la iglesia en aquel entontes, y mi hijo, Juan Diego, que en ese tiempo tenía cuatro años, me miraba y se balanceaba hacia atrás y se caía de la silla. Él se volvía a subir y se caía de nuevo porque estaba lleno del poder de Dios. Y yo me preguntaba ¿cómo era posible? En ese tiempo hubo gente que empezó a confrontarme y me decía: ¿Qué más va ha dejar que suceda en la iglesia? A lo que respondía: Lo que Dios quiera, es Él quien se derrama. Dios no es un hombre, ni se manifiesta como hombre.

En el verso 7 dice: Y estaban atónitos y maravillados diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, los oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elemitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?

El otro grupo de personas que están en un avivamiento son los que se maravillan de lo que Dios hace, pero nunca lo hace en ellos. En un tiempo yo pasé de confuso a maravillado. Estaba impresionando de ver lo que el poder de Dios hacía tocando a la gente. Mira multitudes tiradas en el piso bajo el poder y yo no tenía nada, ni siquiera cosquillas. En una ocasión un predicador dijo que iba a orar pro todos, y les imponía manos diciéndoles que fueran llenos. Yo estaba con los ojos cerrados y cuando los abrí vi que todos estaban tirados en el suelo y yo seguía parado.

Dentro de los confusos, yo pondría a los frustrados; porque muchas veces nos frustra ver lo que pasa a otros y que a nosotros no nos pase nada. Eso me frustra, pero nunca la frustración ha gobernados mi corazón. Ciegos miran delante de mí, personas que no podían caminar salen corriendo, una personas dio un grito y quedo sana. Sin embargo yo tuve que operarme con láser mis ojos. ¡No te enredes para vivir! Yo he visto muchos paralíticos levantarse y vivo con dolores de espalda. Ya oré, reprendí y ayuné, ya hice de todo y tengo que hacer ejercicios para la postura. Vivo con dolores que me dan ganas de llorar, pero no me frustro. Sigo orando por los enfermos, bendiciendo a la gente y creyendo en la unción del Espíritu Santo. Me interesa más la amistad con el Espíritu Santo, que lo que Él me da. Bendito Dios por lo que me da.

Una vez tuve la oportunidad de ir a unas reuniones de avivamiento por doce días. Eran dos reuniones diarias de cuatro horas al día, y yo no sentía ni escalofríos. Recuerdo que fui a traer a un joven al aeropuerto. Él iba sólo por cinco días. Cuando entramos para la puerta, en la primera butaca se quedó tirado. Pasó lleno los cinco días, no supo ni que predicaron. Él llegó y fue lleno del Espíritu Santo, así lo llevé de regreso al aeropuerto y a mí no me pasaba nada. Puede haber dicho que eso no era para todos, pero seguí insistiendo y Dios trato conmigo para poder llegar ahí.

En el versículo 13 dice: Más otros, burlándose decían: Están llenos de mosto.

En un avivamiento hay de todo; los llenos, los confusos, los maravillados y los que se burlan. ¡Ojala todos sean llenos en uno! Porque sería el colmo que todos estemos confusos o sólo maravillados, pero lo peor sería que todos nos burlemos.

Debemos recordar siempre que Dios no es hombre, ni se manifiesta como hombre. Dios no puede negar su propia naturaleza cuando se manifiesta.

Cambiando de dimensiones

Si tienes los mismos resultados es porque sigues haciendo lo mismo, si quieres resultados diferentes, has algo diferente.

En el pasado se enseñó a la gente que progresar era malo. Se enseñó que tener riqueza era pecado, se nos enseñó que los líderes que debían presidirnos debían ser pobres y no tener familia. ¡Que difícil venir de eso sin que sea lo que Dios quiere para nuestra vida! Pero, eso podemos cambiarlo renovando nuestra mente con pensamientos de calidad.

La Palabra del Señor en Génesis 39: 1-3 dice: Llevado, pues, a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá, Mas Jehová estaba con José, y fue varón prospero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano

Pide al Señor que haga prosperar todo lo que tus manos toquen, y que como estuvo con José este contigo. Prosperar es un buen testimonio de que estás con nosotros.

En el verso 4 dice: Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y el le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía.

Dios levanta gente fiel, para que otros entreguen en su manos lo que tienen. El era un esclavo, no era de Egipto, era de otra nación. Cuando estás con Dios y haces las cosas correctas el mundo te va a confiar a ti.

Dios le mostró a José para que había nacido. El tuvo un sueño, lo creyó y confesó, empezó a creerle a Dios y a actuar. Llegaría a gobernar y sus hermanos sintieron envidia. Entonces, hacen creer a su padre que fingieron que a José lo había matado algún animal y que estaba muerto, lo meten en un pozo vacío. José no protesto amargadamente por lo que le sucedía. Rubén, su hermano tuvo misericordia de el y en lugar de matarlo lo vendieron como esclavo. José no protestó a la hora que lo iban a comparar como esclavo, lo vio de una forma positiva. Imagino que cuando lo iban a vender no se quedo atrás, y cuando vio a un hombre elegante que era el general de los ejércitos de Egipto, salió corriendo y se paró hasta adelante para que lo vieran, el quería ser comprado al mejor postor. Si iba ser esclavo, sería el mejor. Después sufrió una tentación con la mujer de Potifar, y es acusado de violarla, entonces lo llevan a la cárcel. Estando ahí le dicen que interpreten unos sueños, él no se quejó porque no era lo que Dios le mostró.

Cuando José estuvo en el pozo, levantó sus manos y dio gloria a Dios. Cuando lo vendieron de esclavo pensó en ser el mejor. Él siempre vio todo lo que pasó como algo temporal porque no era lo que Dios le había mostrado. Lo que ahora vives es temporal, Dios te mostró que ibas a ser rico? No te quejes es temporal. Dios te mostró que tus hijos iban a ser sus siervos y ahora están en las drogas, no te quejes, es temporal.

¿Te ha mostrado Dios el propósito de tu vida? Entonces lo que estas viviendo es temporal, por bueno o malo que sea Dios tiene un propósito para tu vida. Si has deseado, has querido y trabajado duro en tu economía, el momento que estas pasando es temporal. Si el Señor te mostró una salud tremenda con años de vida sirviendo a Dios, lo que estas pasando es temporal.

El que conoce su propósito sabe lo que es temporal. ¿Cómo distingues lo temporal de lo que no es? Por lo que Dios te ha mostrado.

Hay cosas que la Palabra de Dios te dice y cosas que tú le tienes que decir a la Palabra de Dios. Has visto los cuestionarios en los que debes llenar los espacios en blanco. La Biblia dice: Para llevar mucho, pero que es mucho. La Palabra te dice la palabra mucho, peor tu fe le pone la cantidad a mucho. Tú agarras la palabra y le pones lo que para ti es mucho, y solo para ti porque lo que para ti es mucho para mi puede ser poco. Por eso Dios nos ha dado a todos la fe, Dios le dio una medida de fe a todos, Si Dios ya te dio la fe, lo único que decides es que hacer con ella, lo único que te queda a ti es escoger para que la quieres usar. Si tienes fe para decir que de esta no pasas, esa es tu fe. Pero la misma fe puedes usar para decir que vas más adelante. La Biblia dice el justo pro su fe vivirá, todos vivimos por la fe, pero cada quien escoge como quiere vivir.

Hay que movernos por fe. Todos los que tienen fe para algo espiritual no deben ser negligentes para algo material. Los que verdaderamente buscamos un tesoro espiritual jamás podemos dejar de tener fe para lo material. Hay que madurar, si quieres llegar más lejos en la vida, debes tener fe para prosperar. José la tuvo, el dijo esto es temporal, no es permanente. ¿Dios te mostró algo mejor para tu vida? No te canses hasta tenerlo. ¡Sigue adelante!

En Jueces 6:12-14 dice: Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová esta contigo, varón esforzado y valiente. Y Gedeón respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros ¿por qué nos ha sobre venido todo esto? ¿Y donde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en manos de los madianitas. Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?

Todo a lo que Gedeón estaba a punto de entrar, el Señor lo provocó. Dios sabe como provocarte, Él sabe donde pone el dedo. ¿De dónde sale la supuesta protesta de Gedeón? De conocer a Dios. ¿Qué quiere decir? Que Gedeón nunca asoció a la escasez con Dios. El dijo: Si Dios esta conmigo, porque me falta, y porque no tengo. Pero si no tienes no es para que le protestes a Dios, no tienes porque algo no has hecho, pero si te das cuenta se asocia a Dios con lo bueno.

No hay peor cosa que no saber que es lo que Dios no tiene para tu vida. El dijo que porque estaba todavía en esa situación. Esa protesta puedes verlo como una fe mal enfocada, si el tenía fe tenia que ser como José, por eso decía: Porque si Dios esta conmigo todo me sale mal. Si te va mal y dices que eso es lo que Dios quiere, empiezas a hacer malo a Dios, y cuando le atribuyes lo malo a Dios, Él se aleja. Cuando Dios te predica a través de mensajes como este, quiere que tengas una conversación con él.

Gedeón dijo un día: No mas de esto que esta pasando, y agarro fe, no rebelión, Y en el versículo 15 le respondió:..Ah, Señor mío, ¿Con que salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manases, y yo el menor en la casa de mi padre. Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre. Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti me des señal de que tú has hablado conmigo. Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y el respondió: Yo estaré hasta que vuelvas.

Y en el verso 22 dice: viendo entonces Gedeón que el ángel de Jehová dijo: Ah, señor Jehová que he visto al ángel de Jehová cara a cara. Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. Y edifico ahí altar a Jehová, y lo llamo Jehová -Salom; el cual permanece hasta hoy en ofra de los abiezeritas. Aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él.

Primero le mostró el problema que había para prosperar. El pueblo estaba en idolatría y Dios es un Dios celoso.

José, Josué y Nehemías, todos esos hombre fueron usados al darse cuenta que lo que tenían no era lo que Dios quería. Dios tiene cosas mejores de las que estas viviendo, no te mueras sin disfrutarlas, pregúntale a Dios que quiere.

Nosotros menospreciamos el poder de una ofrenda, lo tomamos muy al suave cuando es más profundo de lo que nosotros creemos. Este hombre para pasar a otra dimensión, puso una ofrenda. Entonces, le dijo cual iba a ser la señal y le reveló la estrategia. Muchos están a punto de recibir la estrategia para su familia o su economía solo es que aprendan el valor que tiene esa ofrenda. Dios le dijo a su pueblo salgan del desierto a ofrecer. Si tu no crees que eres capaz de conseguir un empleo, vas a salir pidiendo en lugar de ofrecer.

Prepárate y empéñate por hacer algo mejor de lo que haces, porque en esta vida los que tienen éxito son los que tienen algo que ofrecer. ¿Qué tienes que ofrecerle a tu país? Por eso es que la gente se va a otros países, porque siempre van a ver que le ofrecen en el país. Cuando uno tiene algo que ofrecer, busca lo que uno quiere. ¿De qué clase de gente vas ha ser?, ¿Demandante u ofertante? ¿Consumidores o productores? Prepárate para tener algo que ofrecer.

En Jueces 7: 15-18 dice: Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, adoró; y vuelto al campamento de Israel dijo: Levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos. Y repartiendo los 300 hombres en 3 escuadrones, dio a todos ellos trompetas en sus manos, y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros. Y les dijo: miradme a mí, y haced como y9o hago; he aquí que cuando yo llegue al extremo del campamento, haréis vosotros como yo hago. Yo tocaré la trompeta, y todos los que estarán conmigo; y vosotros tocaréis todas las trompetas alrededor de todo el campamento, y diréis: ¡Por Jehová y por Gedeón!

Era otro tipo de estrategia, la divina. Gedeón estaba hablando de ganarle a los madianitas sólo con 300 hombres, pero ese día les dice: Les voy a dar las armas para vencer a los madianitas, y que cada uno llevaran una trompeta. Y aquellos agarraron su trompeta y la presentaron. Regresan y les muestra la segunda arma, una jarra, y la tercer arma una antorcha. Imagínate al ejército con esas armas. Ese es nuestro Dios, cuando tu presentas una ofrenda cosas raras pasan. Y la Biblia continua diciendo:

Si quieres cambiar de dimensiones tienes que estar consiente que estas en el reino de Dios, y aunque a veces no te cuadre lo que esta diciendo, es así como Dios las hace y Dios responde. Siembra en el reino de Dios que es el dueño del todo el oro y toda la plata. Si no desafías tu fe no vas a llegar lejos. Dios esta por bendecirte grandemente te va a cambiar de dimensión lo que estas viviendo es temporal.

El cuerpo miembro de Cristo

La Palabra del Señor en Filipenses 3:17-19 dice: Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.

En los últimos domingos he venido enseñando acerca del uso del cuerpo, su relación con la unción del Espíritu Santo y la bendición de Dios. He dicho que Jesús sacrificó su cuerpo en la Cruz del Calvario, que somos salvos por la ofrenda del cuerpo de Cristo, y que el Señor vive no en nuestra mente sino en nuestro cuerpo, porque nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo.

Cuando hablamos de las personas cuyo dios es el vientre debemos tener cuidado de voltear a ver a los gorditos, Por que hay delgados que comen como degenerados pero su metabolismo les ayuda.

Hablando de aquellos para los cuales su dios es el vientre, hay dos extremos: Los que comen todo sin importarles, y por otro lado los que se cuidan haciendo ejercicios, comiendo bien y tomando multivitaminas, pero no para el Señor sino para lucir su cuerpo y seducir con el.

En ocasiones les he dicho a muchos jóvenes que se nota cuando viene su luna de miel, porque sólo gimnasio y dietas son. Tener bien su cuerpo para entregarlo a su esposa o esposo esta bien, pero ¿Cuándo los motivo el Señor a hacerlo? ¡Nunca! Su motivo es la luna de miel, no Jesús. ¿Qué pasó con el Señorío de Cristo? ¿Puede más una luna de miel o el miedo a la muerte, qué el hecho que tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo y es para el Señor? ¿Quién es tu Señor? Si quieres tener bien tu cuerpo para las relaciones sexuales, entonces, el sexo es tu señor.

El motivo por el cual debemos tener bien nuestro cuerpo es porque en él habita el Señor Jesús; ese es el motivo correcto y por eso debemos mantenerlo lo más saludable que podamos.

En Filipenses 3:12-14 dice: No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta, al premio supremo llamamiento de Dios en Cristo, Jesús.

¿Cuántos tienen llamado del Señor? El problema no es el llamado, pero obtener el premio; todos debemos trabajar de manera de obtener el premio. Puedo tener llamado y no obtener el premio. Si no te interesa el premio no te interesa terminar bien tu llamado. Si no me dan premio, no terminé bien mi llamado.
Nosotros, los llamados, tenemos el deber de mantener bien el cuerpo para cumplir el llamado y obtener el premio.

¿Recuerdas cuando Jesús estaba a punto de ser sacrificado y estaba en Getsemaní orando? Jesús pidió a los discípulos que oraran con Él y cuando regresó estaban durmiendo. El espíritu está listo, más la carne es débil. ¿Qué no aguantó? La Carne. Entonces el problema para orar es el cuerpo no el espíritu. ¿Qué es lo que no aguanta? El cuerpo.

Es por eso que en una vigilia tienes que tomar un café para despertarte, porque si no, tu cuerpo no responde. Jesús lo dijo: su carne es débil, su espíritu está dispuesto. Aunque no lo crea la oración depende de su cuerpo. Entre más energía tenga tu cuerpo más tiempo vas a poder orar, más vas a aguantar.

Cuándo los discípulos no pudieron hacer un milagro, y preguntaron ¿por qué? Jesús les dijo que ese genero (la incredulidad) no salía sino que con oración y ayuno. El ayuno tiene que ver con el cuerpo. El ayuno aumenta tu fe y disminuye la incredulidad. No importa cuanta Biblia sepas, el Señor nunca los reprendió por no saber la Biblia, si no que por ser incrédulos. Jesús les enseñó que su fe crecería por oración y ayuno. El incremento de la fe también tiene que ver con el trato al cuerpo. El ayuno es abstenerse de comer y beber. Crezco en fe de acuerdo a como trate mi cuerpo. El incremento de la fe viene por la oración y el ayuno.

1 Corintios 9:23-24 dice: Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme coparticipe de él. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.

El obtener mi corona depende de ciertas abstinencias. El que lucha de todo se abstiene para obtener la corona.

En 1 Corintios 9:26 dice: Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esa manera peleo, no como quien copea el aire, sino golpeo mi cuerpo, y lo pongo a servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo vengo a ser eliminado.

La abstinencia de algo es un golpe al cuerpo. El cuerpo hay que ponerlo en servidumbre. ¿A qué relacionó Pablo el éxito o el fracaso de su llamado como predicador? Con el trato del cuerpo, él dijo me abstengo no sea que yo sea eliminado aun siendo predicador.

A lo que creas que te ha llamado Dios, cuida tu cuerpo. En el mundo entero hay un círculo de gente que dice tener un llamado y practica muy malas cosas acerca de su cuerpo. Termina de predicar y va a ingerir todo tipo de alimento dañino.

El famoso dicho de que los cristianos no beben ni fuman pero como comen, está mal. Pablo dice si Jesús no resucitó entonces comamos y bebamos. Esto quiere decir que lo primero que pablo aprendió de cristo fue lo que comía y bebía.

En 1 Corintios 6:12-13 dice: Todas las cosas me son lícitas, más no todas me convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. Las viandas para el vientre y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación sino para el Señor y el Señor para el Cuerpo.

Todas las personas que destruyen su cuerpo terminan mal. Cuanta gente alcohólica conoce que ha terminado destruyendo su carácter, por que destruyeron su cuerpo. Aún muchas personas después de rehabilitación muestran las huellas de su adicción no en su cuerpo, pero en su carácter. Toda persona que trata mal su cuerpo termina mal como persona. Destruye tu cuerpo y automáticamente estas pidiendo que te destruyan la vida.

No hay nada que Dios nos prohíba comer, excepto sangre. Después de eso todas las comidas no son prohibidas, por lo tanto tu eliges que comer. No quiere decir que ya no hay alimentos malos.

Por ejemplo, Dios me ha dado apetito y estomago para digerir los alimentos, pero esto no quiere decir que debo de comer más de lo necesario. El cuerpo es para el Señor Jesús y el Señor Jesús para el cuerpo.

El cuerpo es el miembro de Cristo. Cuando tocas a tu cuerpo, tocas a Cristo, porque el cuerpo es lo que es el miembro de Cristo, no dice nuestra mente. Tenemos la mente de cristo, pero no dice que es la mente la que pertenece a Él. Por esto, podríamos decir, como tratas a tu cuerpo tratas a Cristo.

No esta en mas decirte que en como uno trata a su mujer así también trata su cuerpo por que son una sola carne. Lo que le haga a mi mujer me lo hago a mí. Cada vez que tratas mal a tu esposa algo malo te ha de pasar a ti, por que lo que a ella le hacemos no lo hacemos a nosotros.

En 1 Corintios 6:15 dice: ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.

Más adelante en el verso 17 dice: Pero el que se uno al Señor, un espíritu es con Él.


Si Pablo escribe: ´´¿O ignoráis que vuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo?” ¿Le esta escribiendo a cristianos o a pecadores? Cristianos. Este problema no es nuevo. Voy a decir algo que no es una afirmación, pero si lo quiero dejar en tu mente: ¿si tu cuerpo es miembro de Cristo y le das tu cuerpo a una ramera que diría la ramera? ¿Acostaste a Cristo con una ramera? No lo quiero afirmar ni decir una herejía, pero la escritura así lo dice.

¿Cómo es posible que tomes el cuerpo de cristo y se lo des a una ramera o alguien que no es tu marido? ¿No ves que le estás dando el cuerpo de Cristo a otra persona? Porque dice la Biblia que tú eres el cuerpo de Cristo. No debemos hacerlo. Si alguna vez alguien lo ha hecho debe arrepentirse por que esta en un serio problema.

No es ninguna religiosidad pedir que no andes enseñando el ombligo, no usar minifaldas, o blusas cortas. La moda no es una cuestión de gustos, es cuestión de principios. Si el principio te dice que la puedes usar entonces úsala. No hagas de tus gustos tus principios por que tus gustos son demasiado débiles.

Yo ministro por todas partes y se ven unas cosas, que me pregunto: ¿Cómo puede ser posible? Entonces, encuentro el por qué Pablo escribió eso. Si mi cuerpo es templo de Dios y si mi cuerpo es miembro de Cristo, debo de respetarlo más. Eso no es religiosidad. Por otro lado, la Biblia es clara que tu cuerpo es miembro de Cristo, y que estamos unidos a Él por el espíritu, pero no puedes estar unido al Señor como un espíritu si no entiendes o practicas que tu cuerpo es de Él.

El Espíritu Santo vive en tu cuerpo. Cuando te vallas a vestir, pregúntale al Espíritu Santo si le parece. ¿Dónde esta el señorío de Cristo si ni le preguntamos si está de acuerdo con la ropa que nos vamos a poner? ¿Dónde esta que Jesús que es Señor? Si ni siquiera lo dejas ser Señor del cuerpo que es su casa. Si eres cristiano y dices que tu cuerpo es de Dios, demuéstralo en la práctica.

En la vida, un día algo te va a motivar a cuidar mejor tu cuerpo. ¿Puede ser un cáncer, presión alta, una luna de miel, un torneo, un deporte, o puede ser Jesús? ¿Vas a terminar cuidando mejor tu cuerpo por que tienes cáncer? ¿Vas a comer bien por que el ácido úrico se salió de sus límites? O ¿vas a hacer ejercicio para evitar un infarto? O ¿vas a mantener tu cuerpo bien para presentárselo al Señor como sacrificio santo, vivo, y agradable a Él?



El cuerpo y el servicio

Hebreos 10:19-22 dice: Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado en agua pura.

Delante de Dios se presenta la conciencia, el corazón, la fe y el cuerpo. ¿Cómo se presenta el cuerpo? Lavado con agua pura. Quiero hablares de cómo presentar nuestro cuerpo, no solo de lo que comemos, es si nos presentamos limpios. Nosotros no sabemos como presentarnos delante de Dios pero si queremos que nos dé diferentes cosas.

Cuando vas a una entrevista, y te dicen que debes presentarte a determinada hora y vestido de cierta forma, lo haces así, porque si llegas a otra hora, vestido de forma diferente, no te van a dar nada. Pero, delante de Dios nos presentamos como se nos da la gana argumentando que Dios ve el corazón, y sí lo ve a través de la forma que presentas tu cuerpo.

Presentarnos delante de Dios tiene sus reglas. Por ejemplo, si vienes delante de Él pero no crees que es a través de la sangre del hijo de Dios, no te dejan entrar. Debes creer que es a través de la carne, del velo que se rompió que nosotros entramos a la presencia del Señor. Debes tener la creencia que es a través de Jesús que Dios nos oye, pero también debes presentar tu cuerpo lavado en agua pura. Pero la gente se presenta como quiere sucio, y sin rasurar porque es domingo, y es el día de descansar, pero eso lo dice el mundo. El domingo es el día del Señor, de hecho todos los días son del Señor.

En Romanos 12:1-2 dice: Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cual es la voluntad de Dios: lo que es bueno, agradable y perfecto.

La voluntad de Dios no solo debe entenderse sino probarse. Pide a Dios la experiencia de Su voluntad, buena, agradable y perfecta en tu vida. Pide saber qué es, vivirlo y que te pase a ti.

La gente que experimenta la voluntad de Dios es la gente que ha sido transformada, pero para ser transformado hay que renovar la mente. Cuando tus pensamientos cambian, cambia tu experiencia con Dios. Muchas de las cosas que hablo, no es que otros no las sepan, es que me atrevo a hacerlas. No por lo que la gente piensa o cree, vamos a convertir en pecado las cosas que no son pecados. Si renuevas tu mente antes que otro, pero él no quiere renovar su mente, dejas de hacer lo que piensas por lo que dirán. Pero si ellos no están renovados, ¿qué esperas para hacerlo? ¡Hazlo! Con uno que lo haga, los otros lo van a imitar y van a hacerlo también.

Experimentas la voluntad cuando eres renovado, pero tu mente será más renovada cuando aprendas a presentar tu cuerpo. Eso puedes verlo en el verso 1 donde dice: Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo aceptable a Dios, que es vuestro culto racional.

Ahora bien, aquí hay unas cosas que están distintas al originar, el original dice un sacrificio. Entonces, nuestro cuerpo es el que se sacrifica delante de Dios y debe ser vivo, santo y agradable. En el original griego, la palabra “agradable” significa aceptable. Cuando ores pregúntate: ¿Aceptará el Señor mi cuerpo como lo estoy tratando o estoy pecando y así lo estoy presentando cuando oro? ¿Cómo va incrementar Dios la unción en tu cuerpo, sí el cuerpo esta mal? El que sabe presentar su cuerpo delante del Señor tendrá una renovación de mente y experimentará lo que es seguir a Cristo.

En Filipenses 3: 17-19 dice: Hermanos, sed imitadores míos, y observad a los que andan según el ejemplo que tenéis en vosotros, porque muchos andan como os he dicho muchas veces, ya ahora os lo digo aun llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo, cuyo fin es perdición, cuyo dios es su apetito y cuya gloria está en su vergüenza, los cuales piensan sólo en las cosas terrenales.

Entonces, le esta hablando a cristianos ó a los que se hacen. Es decir, puedes saber mucha Biblia, cantar en el coro, diezmar y predicar, porque andas en el camino de Cristo, pero a la hora de practicar algo se pierden, porque su Dios es el estomago, y se enorgullecen de lo que debería darles vergüenza.

Hay dos maneras en caer en una conducta donde lo único que nos importa es la vida terrenal. La primera de ellas es cuando la gente vive para su cuerpo y no el cuerpo vive para el Señor. Por ejemplo, yo hago dieta, haga ejercicio y tomo vitaminas pero no para lucir mi cuerpo. Muchos hacen eso pero no leen la Biblia ni cinco minutos. Entonces, eso quiere decir que no tiene nada que ver con ser gordo o flaco, porque hay algunos que son delgados y comen mucho y no engordan porque su metabolismo los ayuda. A lo que quiero llegar es que el cuerpo es para el Señor. Ahora, hay otros que solo viven pensado en qué comer y a qué hora comer, comen para el paladar, no para cuidar su cuerpo. La Biblia dice que todo lo que hagamos lo hagamos para el Señor.

Pablo dijo: Si Cristo no resucitó, en vano es nuestra predicación y nuestra fe, comamos y bebamos. En otras palabras, entremos al placer de comer y beber, porque si no vamos a resucitar en vano es nuestra fe. Entonces, la fe se representaba en cómo comían, y lo que estaba diciendo era: Si Cristo no resucitó, que sólo nos importe lo de esta tierra. Pero como Cristo si resucitó y nuestra fe no es vana, vivamos conforme a nuestra fe.

En el verso 12 dice: No que ya lo haya alcanzado o que ya halla llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús. Tú tienes un llamado y tu meta debe ser llegar a Él.

En el verso 15 dice: Así que todos los que somos perfectos, tengamos esta misma actitud; y si en algo tenéis una actitud distinta, eso también os lo revelará Dios.

¿En qué contexto puso Pablo el trato del estomago o el vientre y el no vivir en esta vía? En el contexto del llamado. En otras palabras, Pablo les dice: Imítenme que queriendo alcanzar el supremo mandamiento de Dios, no he hecho de mi vientre de Dios. Es decir, el éxito de tu llamado, también esta en función directa de cómo usas tu cuerpo. Él esta diciendo: Yo prosigo a la meta teniendo cuidado de que mi vientre no se convierta en mi Dios. Eso quiere decir que uno no puede andar comiendo y bebiendo, porque la glotonería es tan obra de la carne como la fornicación, por lo tanto, los hijos de Dios debemos cuidar nuestro vientre. Debemos tener cuidado con algunas cosas del cuerpo.

Entre mejor tratas tu cuerpo y lo santifiques vas a tener algo mejor que presentar delante de Dios, y estos van ha tener una buena transformación de mente y vas a poder experimentar con gusto la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.

Las tinieblas y la luz viajan en el cuerpo, los demonios también viajan en los cuerpos. ¿Será tu cuerpo candidato a demonios o lo vas ha volver candidato al Espíritu Santo? Desea que tu cuerpo sea continuamente buscado por el Espíritu Santo y que cuando Él necesite un cuerpo para ser usado en servir a alguien más, considere el tuyo y diga: Ya sé a quién puedo escoger, alguien que ha hecho de su cuerpo verdadera y genuinamente su casa.

Voltea a ver en tu mente a tu cuerpo y ve que haces o practicas con el, si eres una persona cargada de ansiedad, la ansiedad no justifica el maltrato del cuerpo y el exceso en la comida o en lo que quieras. Ve tu cuerpo y analiza en qué estás mal y cámbialo. Usa tu cuerpo para glorificar a Dios.



Hombres a quienes Dios acompaña

Palabra del Señor en el libro de Josué 1:5 dice: Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

Muchas veces crees que el Señor está con otros, pero no contigo. Muchos ministros tienen un problema y es que se tienen en poco, creen en su corazón que Moisés fue un gran hombre de Dios, pero no creen que el Señor puede hacer lo mismo con ellos. Moisés era tartamudo y estaba bien viejito, aún así, Dios lo uso para dar la ley, ¿Por qué no va usarnos a nosotros para dar Su Espíritu? Él mismo se encargó de hablarle a Josué y decirle que estaría con él, como estuvo con Moisés. Dios desea que tengamos un concepto muy grande de nosotros mismos.

En el versículo 9: Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas.

Toda la Palabra que Moisés predicó se hizo carne en Jesús. La gloria de Dios lo acompañó siempre, y respecto a esto quiero decirles lo siguiente: La presencia de Dios no es la clave del éxito, porque si esa fuera la clave ¿por qué no entraron en la tierra prometida? El Señor no mantuvo a la gente en el desierto, ellos mantuvieron a Dios donde no le gusta vivir. La clave no es creer en Dios, porque si era fuera la clave ¿por qué no has salido adelante?

Dios le dijo a Moisés que estaría con él peor lo dudo. Y desde el momento en que se lo dijo a Josué, le quiso revelar una nueva verdad diciéndole: Mi presencia siempre irá contigo. En otras palabras, lo que le dijo es: Ustedes no han salido del desierto porque no han querido. Si salen, Yo voy con ustedes.

En el tiempo de Moisés la nube y la columna de fuego se movían, entonces se movían ellos, pero cuando paraban el pueblo se sentaba a esperar que se movieran nuevamente. Pero cuando el Señor habla con Josué las cosas cambian, Él le dice: Donde quiera que tú vayas, iré. Dios se sentaba y le decía a Josué: ¿Nos vamos a quedar aquí todo el día? Cuando él empezaba a caminar Dios lo seguía. Si estas viviendo en la época de Moisés, estas atrasado. No seas odre viejo. Dios va contigo donde quiera que vayas.

El Señor se movió todo el tiempo, después se movían Moisés y el pueblo. Pero cuando estaban a punto de entrar a la tierra prometida Dios dijo: Mi presencia siempre irá contigo. Ahora bien, si le dices a Dios que vas donde te lleve, ya sabes por qué no caminas. Él te está diciendo: Entiende, donde tú vayas iré. Ahora la nube y la columna de fuego se van detrás de ti. Dios va a donde le lleves.


Si tú caminas, Dios camina. Si corres, Dios corre; y si lo haces más rápido, Él también. ¿Qué esperas? ¿Una confirmación? No seas incrédulo. Si Dios ya te hablo sólo hazlo. No has llegado más lejos en tu ministerio porque no avanzas más. Llega más lejos y Dios va ir contigo.

Con todo respeto a las empresas, ¿Crees que puedes hacer una hamburguesa mejor a la de un restaurante famoso? Ese no es el problema, el problema es que no sabes venderla mejor. ¿Por qué las iglesias pequeñas no funcionan? ¿Cuál es el problema de no predicar mejor que otros? ¿Quién dice que los mejores predicadores tienen las mejores iglesias? Muchos de los mejores predicadores tiene iglesias pequeñas, y la pregunta es: ¿Qué pasa? Cuando alguien predica muchos dicen que podrán hacerlo mejor, pero de ser así, ¿Dónde está su éxito?

Nada de lo que acabo de mencionar tiene que ver con el éxito. Si eres un buen predicador concluyes que puedes poner una iglesia, lo mismo pasa con el que sabe hacer buenos pasteles, cree que puede poner una pastelería, y al hacerlo no les va bien, eso se debe a que no es lo mismo ser el técnico que ser el directivo. El modelo de Jesús nos obliga a ser directivos más que predicadores. Moisés cometió un error, tenía 12, Josué y Caleb querían entrar sin importar los gigantes, pero los otros querían regresar al desierto.

El primer error en el liderazgo es darle a la gente lo que quiere. Como pastor o directivo debes darle a la gente lo que necesita. Puede que tengas al mejor hombre de empresas oyéndote, pero el pastor eres tú. Si eres padre, tengo una pregunta para ti ¿Les preguntas a tus hijos si quieren ir al colegio? No los educas de acuerdo a lo que ellos piensan, sino a lo que necesitan para salir adelante. La gente de Moisés quería la nube y la columna de fuego pero no era lo que necesitaban. Yo no le pregunto a la gente que quiere oír, le pregunto a Dios lo que quiere decirles. Moisés no supo oír a Dios, oyó al pueblo. El buen predicador no es el que sabe hablar, es el que sabe oír a Dios.

La gente que sabe escuchar a Dios lleva una visión, y sabe lo que la gente necesita. Cuando implementamos el Modelo de Jesús, recibí una visión y un modelo, surgió un avivamiento. Ahora tengo gente echando fuera demonios y sanando a los enfermos. Tenemos miles de personas estudiando en la academia de líderes y predicando. Ahora la pregunta es: ¿Quién sabía que necesitaban, ellos o su Pastor? Por eso es que un Pastor es padre de la iglesia, porque un padre reconoce lo que sus hijos necesitan.

Muchos creen saber lo que quieren y necesitan, pero la mayoría de personas no saben qué es lo que necesitan. Quien debe saber que necesitas es quien preside. ¿Cuántas veces tus hijos te han dicho que te sientes ha hacer las tareas con ellos? Después sacan buenas notas y el 60% es de ellos y el otro 30% es tuyo. La gente necesita que los empujemos para hacer las cosas.

Muchos dicen que tengo un ministerio de sanidad divina, pero esos ministerios surgen por la falta de obediencia del resto. Si todos obedecieran habríamos más haciendo lo mismo. Orar por los enfermos es una obligación, no tienes que esperar una inspiración.

Moisés tenía unción y palabra. El Señor tenía comunión con él. Dios mismo dijo que era su siervo y que hablaba cara a cara con él y le dio toda la ley. Dios les dijo que entraran a la tierra prometida pero no lo hicieron porque empezaron a negociar con Él. En tu iglesia hay dos tipos de gente, los obedientes y los que debes convencer. Pero eso no es lo que Dios quiere. La clave es la obediencia a la visión de Dios.



La oración


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