Sentidos y exposición al riesgo a partir de interacciones virtuales en adolescentes y jóvenes de la ciudad de Buenos Aires



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Sentidos y exposición al riesgo a partir de interacciones virtuales en adolescentes y jóvenes de la ciudad de Buenos Aires1

Autores

  • Ana M. Mendes Diz [anamendesdiz@uolsinectis.com.ar] – IIGG-CONICET

  • Patricia K. N. Schwarz [patriciakns@yahoo.com.ar] – UBA-IIGG-CONICET

  • Victoria Sánchez Antelo [vsanchezantelo@sociales.uba.ar] – IIGG-CONICET

  • Eliana Montero [montero.eliana@gmail.com] – UBA-IIGG

  • Juan P. Marchetto [juanpatriciomarchetto@gmail.com] – UBA-IIGG



Resumen

Actualmente, vivimos en la sociedad de la Información, particularmente en las grandes urbes. Día a día cobran mayor relevancia las nuevas tecnologías de la información y la comunicación –NTICs- que intervienen en los distintos ámbitos que conforman la realidad social transformando la vida cotidiana, particularmente entre los jóvenes. A partir de su creación, han emergido diferentes formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los otros.

Las condiciones en que se habita el ciberespacio refuerzan la sensación de control sobre lo que allí ocurre, produciendo un sentimiento de seguridad que se traslada al encuentro cara a cara, invisibilizando y redefiniendo las posibilidades y condiciones de exposición a riesgos en general, y en especial los relacionados con la salud. En este trabajo con perspectiva de género proponemos:

(1) Analizar la construcción de sentidos y exposición al riesgo para la salud a partir de sus experiencias en interacciones virtuales; (2) Explorar cómo la sensación de seguridad, dominio de la tecnología y familiaridad en la interacción virtual intervienen en la percepción de la exposición al riesgo; (3) Analizar actitudes y prácticas personales y en relación con las NTIC’s en torno al consumo de sustancias ilegales y otras adicciones.

Se ha utilizado un enfoque cualitativo con entrevistas individuales y grupos focales a varones y mujeres entre 13 y 22 años de los sectores medios que habitan en la ciudad de Buenos Aires. Se privilegió el análisis de contenido a partir de las dimensiones centrales propuestas, previo procesamiento de datos en Atlas.Ti.
Introducción

Sin duda vivimos en la sociedad de la Información, particularmente en las grandes urbes. Día a día cobran mayor relevancia las nuevas tecnologías de la información y la comunicación –NTIC’s- que intervienen en los distintos ámbitos que conforman la realidad social transformando sin retorno la vida cotidiana, particularmente de las jóvenes generaciones que son ‘nativas digitales’. A partir de su creación, han emergido diferentes formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los otros. Las interacciones en el espacio virtual forman parte del entramado complejo de construcción de sentidos en el cual los jóvenes definen y son definidos.

Particularmente desde el desarrollo y extensión del uso de Internet, ésta se configura como una vía de intercambio y de experiencia inter-ontológica, que permite habitar diferentes dimensiones ontológicas simultáneamente (Domènech i Argemí & Tirado, 2002, 2006). Esta conexión a distancia y en tiempo real constituye una verdadera revolución en la modalidad de gestión del tiempo y de relación entre las personas, aunque se asimile a la habitualidad. El receptor está más libre para elegir, puede interactuar directamente con otros receptores y con quienes emiten, y puede migrar instantáneamente cuando algo no le gusta o no le interesa (Urresti, 2008).

En este nuevo escenario queremos indagar sobre las condiciones de riesgo en el uso de NTIC’s, no solamente en cuanto al aspecto negativo de las prácticas y sentidos – aquellos que pueden producir perjuicios para los jóvenes-, sino también en los aspectos positivos que pueden potenciar capacidades o permitir el acceso a riesgos vivenciados como insumo para experiencias constructivas en los jóvenes.


Respecto del género y sexualidad

Las personas se vuelven inteligibles en las situaciones de interacción, con los demás y consigo mismos, cuando adquieren un género ajustado a normas reconocibles que determinan cómo deben comportarse a partir de su sexo y sexualidad. Es por ello que el género es un tipo de esquema cognitivo que permite abordar la comprensión de la vida cotidiana y construirla. Es producto de una interpelación normativa y al mismo tiempo de una interpretación individual. Se trata de una experiencia discursivamente condicionada, sus límites se fijan dentro de los términos de un discurso cultural hegemónico apoyado en estructuras binarias que aparecen como el lenguaje de la racionalidad universal. En este binarismo las diferencias no se organizan ecuánimemente en las estructuras de poder, sino que se configuran dentro de un sistema de dominación donde lo masculino se impone, siendo aquél el referente universal, parámetro de todas las cosas2. Así, las características masculinas se asocian a los varones, y las femeninas a las mujeres, otorgando mayor poder a los varones y a la dimensión simbólica masculina (Butler, 2001). Ambos componentes de este binarismo (mujer / varón) no se definen a priori a partir de una ley natural sino que se construyen a partir de configuraciones significativas.

En lo que refiere a la conexión entre la noción de riesgo y la normativa de género, existen particularidades de acuerdo al lugar ocupado dentro de las jerarquías de poder genéricas. En el caso de las mujeres la cultura patriarcal las considera en una posición de mayor vulnerabilidad que la de los varones. En el terreno de la sexualidad esto se profundiza particularmente: la posición pasiva y subordinada aparenta únicamente la garantía de protección en el matrimonio y la familia nuclear. En el caso de los varones, dentro de este paradigma, el riesgo está asociado a la virilidad y a experimentar sin tener en cuenta conductas de cuidado (Vance, 1992).

El sexo, la sexualidad y el género son resultado de la interacción entre las condiciones materiales y simbólicas de existencia. Están atravesados a su vez, por la representación y el lenguaje por medio de la clase, etnicidad, edad, religión, entre otras dimensiones de la vida social y psicológica (Moore, 2000).


Algunas disquisiciones acerca del concepto de riesgo según Beck

Consideramos de interés realizar algunas reflexiones acerca de la semántica del riesgo según Ulrich Beck, autor que acuñó el término sociedad del riesgo en 1986. Según este autor “la semántica del riesgo se vincula con riesgos futuros que se tematizan en el presente y resultan a menudo de los éxitos de la civilización” (Beck, 2008, pág. 20), lo cual a simple vista parecería una paradoja que dejamos aquí planteada. El riesgo se ha convertido en la norma perceptiva que guía a una sociedad, que lejos de la aparente seguridad y la certidumbre de la modernidad, se lanza a la construcción de un futuro abierto; un futuro que requiere decisiones para las cuales deben evaluarse ventajas y desventajas, pérdidas y beneficios, e incluso su potencial autodestrucción. Las aventuras y riesgos quijotescos se nos imponen con toda su intensidad. Como diría Beck, el “pienso, luego existo” cartesiano deviene en un “me arriesgo, luego existo”. El riesgo nos enfrenta con la incertidumbre, con un escenario en el que el saber y el no saber se funden en aras de la probabilidad.

Nos habíamos acostumbrado a que los juicios de los expertos nos aceitaban el camino para entender el futuro y predecirlo, sin embargo, a medida que se fue profundizando en la ciencia y en la tecnología, empiezan a emerger los vacíos que ya no hay autoridad experta que los pueden explicar. Ya no existe a quién echar culpas, no hay dioses, ni demonios que nos guíen ni que nos salven, ahora debemos decidir, en un marco de inseguridad que los mismos sujetos han producido. El mundo ya no puede controlar los peligros que la modernidad misma ha generado, y esta es la paradoja que recién habíamos planteado: las victorias científicas y tecnológicas han traído consigo el germen de la derrota, de la destrucción. Y cada vez tenemos más en claro que carecemos de herramientas para confeccionar soluciones. No hay respuestas político-institucionales a las grandes crisis, catástrofes, que adquieren nivel planetario, los peligros ya no pueden tratarse a nivel local. Este estado de situación dibuja un futuro que si bien es abierto, ya ha dejado de ser libre, los temores producidos por los riesgos y peligros potenciales habilitan el desarrollo de todo tipo de controles para lograr la tan necesaria seguridad.

Lo que habilita el desarrollo de controles es la misma definición de Beck en torno al riesgo: la anticipación de una catástrofe. Y si es anticipación, algo se puede hacer para prevenirla, y para ello se desarrollan los controles. Esto significa que el sujeto de la Modernidad Tardía se subordina a controles por una posibilidad y no por una realidad efectiva, actual. El riesgo es una “escenificación de la realidad” (Beck, 2008: 27), su anticipación se transforma en un deber y por ende cualquier control es aceptable e incluso deseado. Por otra parte, existen perspectivas divergentes en cuanto a lo que es o no es un riesgo, es la subjetividad del riesgo que conduce a la decisión de asumirlo o de no hacerlo.

Esto nos lleva a entender la diversidad en cuanto a lo que es riesgo para un adulto y lo que es para un adolescente o joven, e incluso la diversidad al interior de ambos sectores de la población.
Sobre riesgo y las interacciones virtuales

Consideramos, entonces, al riesgo como una construcción social que denota los sentidos asignados a prácticas definidas socialmente como potencialmente dañinas y cuya aceptabilidad en relación con la gravedad está regulada también socialmente. Es a su vez cambiante a lo largo del tiempo (Garcia Jiménez, 2010). A nuestro entender el proceso de decisión, asunción y aceptación de la contingencia está regulado por sentidos, normas y valores socialmente compartidos que atraviesan al protagonista de la decisión. Desde esta definición de riesgo nos alejamos de las perspectivas utilizadas por la epidemiología acercándonos a un planteo más amplio que resalta los aspectos socioculturales. Es clave desde esta perspectiva incluir el rédito –placer- que se evalúa como posible de obtener mediante una decisión de riesgo (Faura i Cantarell, Sánchez Antelo et al., 2007).

Referimos aquí a la noción de riesgo como la posibilidad de que ocurra un evento evaluado como no deseado (Douglas, 1996) y está vinculado con la percepción que las personas tienen ante determinadas realidades. Partimos de una perspectiva crítica, en oposición a la visión técnico-cientificista y de la teoría económica racionalista clásica, que rescata la dimensión sociocultural en tanto producto y regulación de las prácticas sociales (Farràs, Bosch, & Torrente, 2001). Estas prácticas, que producen y reproducen los sentidos del riesgo, conforman un proceso de decisión que implica la elección entre distintas alternativas conocidas, un grado de incertidumbre respecto del resultado futuro y un sujeto responsable que evalúa las contingencias de dicha elección.

Asimismo, es necesario distinguir entre riesgo, que refiere a posibles eventos negativos derivados de una decisión de los cuales el sujeto posee información (conoce los posibles eventos negativos), y la noción de peligro que refiere, en cambio, a los eventos negativos desconocidos. El peligro existe cuando el individuo carece de información suficiente y por tanto le es imposible actuar sobre los factores que los producen impidiendo que reduzca/aumente su contingencia (Mendes Diz, 2001). Desde esta óptica toda práctica social implica oportunidad de experimentar factores positivos/placenteros y riegos/peligros de sufrir efectos negativos/no deseables (Faura i Cantarell, Sánchez Antelo et al., 2007; Pere-Oró & Sánchez Antelo, 2010).

En el contexto específico de las interacciones virtuales protagonizadas por jóvenes, los estudios consultados centran su atención en esta nueva forma de socialización que abre un nuevo abanico de potenciales riesgos. Por ejemplo, desde la psicología de las adicciones, Beranuy y Carbonell (2010) analizan la correlación entre conductas adictivas en torno al uso de las NTIC’s y otras patologías psicosociales. Sin sorpresa encuentran que las interacciones virtuales, como las demás formas de socialización, se han convertido en un escenario más en el que se ponen en juego diversos conflictos psicosociales previos, pero con adaptaciones a los distintos formatos.

Dejando por fuera las problemáticas psicosociales, esta nueva forma de sociabilidad, acorde a las normativas de la Modernidad Tardía, nos impone el análisis sobre las construcciones de sentido que moldean las percepciones acerca de los potenciales riesgos derivados de su uso. La mayor coincidencia entre las investigaciones consultadas señala la preocupación presente tanto en jóvenes como en los adultos de su entorno cercano -como pueden ser padres y docentes-, sobre las implicancias que puede tener el acceso ilimitado a una variedad de información ‘sin filtros’.

Puntualmente cabe destacar las conclusiones del estudio de las españolas Espinar y López (2009), quienes centran su atención en las percepciones de los jóvenes sobre la utilización que hacen de las NTIC’s –diversos aplicativos de Internet y el uso de teléfono móvil- y sobre las amenazas –reales o potenciales- que identifican en ellas. Para esto contrastan las opiniones de los jóvenes con las de madres, padres y docentes. El discurso de estos últimos es utilizado como síntesis del sentido común adultocéntrico –diría Diana Kraukopf (2001) - en relación a jóvenes y tecnologías. Las autoras señalan que mientras los adultos construyen un discurso de alarma acerca de los ‘problemas de sociabilidad’ derivados del uso intensivo de estas tecnologías –los sentimientos de dependencia, tendencia al aislamiento y vida solitaria- los jóvenes destacan la ventaja para la ampliación y potenciación de sus redes sociales previas.

En la última década, en varios estudios se explora el acceso a contenidos considerados no apropiados, en particular de carácter pornográfico (Mitchell et al., 2003), el cyber-bullyng –acoso a través de la red- y el Grooming –suplantación de la identidad por parte de adultos que se hacen pasar por menores- (Smith et al., 2006), o simplemente la exposición de datos privados en la red.

En una investigación europea en la que participaron 18 países (Hasebrink, Livingstone, Haddon, & Ólafsson, 2009), se ha explorado la manera en que adolescentes y jóvenes utilizan Internet a los fines de identificar los factores de riesgo relativos a la seguridad en las redes. Uno de los resultados más salientes alude a la preocupación de los padres por el tipo de contenidos a los que sus hijos pueden tener acceso: imágenes explícitas de sexo o violencia (65%), que sean objeto de grooming (60%), o que accedan a información relativa a la anorexia o al suicidio (55%). En coincidencia con esto, en otra investigación realizada en 9 países europeos (Mediappro, 2006), se analiza la diferente percepción que padres e hijos tienen sobre los riesgos que ofrece la red: los adultos los asocian con violencia o pornografía, y los adolescentes y jóvenes con los virus informáticos.

En el mismo sentido, los resultados de una investigación realizada en México (García Piña, 2008), dan cuenta acerca de que niños y adolescentes pueden acceder sin mayores dificultades a páginas con contenidos inapropiados para su edad o dar datos de contacto a través de Internet, con la exposición al riesgo que conllevan estos hechos.

En Brasil, por ejemplo, según el estudio de Flores (2009; citada por García Jiménez 2009), el crecimiento del número de pederastas que actúan de forma encubierta bajo el marco de la red social Orkut. En Argentina numerosos medios masivos de comunicación han alertado a la población sobre sucesos similares en nuestro país3.

La preocupación sobre la accesibilidad vía Internet a sustancias psicoactivas legales e ilegales han sido también abordados por diversos estudios. En su análisis, Williams et al. (2008) destacan que el acceso vía a Internet a algunos fármacos se corresponde con la instalación del consumo de medicamentos para la ‘mejora’ del estilo de vida: mejorar la apariencia, mejorar las performance de distintos aspectos de la vida cotidiana. Esta accesibilidad que otorga Internet se acopla al proceso de medicalización de la sociedad sobre el que nos alerta Conrad (2004). La estrategia mediática acompaña despertando el interés, facilitando la información y motivando el deseo de los consumidores para la obtención de nuevos bienes y servicios médicos (Conrad & Leiter, 2004). Una de las sustancias asociadas al paradigma de Internet es el Viagra – sildenafilo-, cuya venta es legal con prescripción médica, y el acceso a Popper (Nitritos).

En Argentina, en los últimos años se han publicado artículos periodísticos4 señalando el aumento entre los varones jóvenes del consumo de sustancias vinculadas a las prácticas sexuales, como el sildenafilo –conocido comercialmente como Viagra o en la calle entre los jóvenes como ‘ayudín’- y los Nitritos –Poppers-. Incluso, un estudio realizado en el sector farmacéutico (Melito, G. y Peretta, M.: 2009) de la ciudad de Buenos Aires, citado por los medios, concluye que 3 de cada 10 ventas de sildenafilo corresponden a menores de 21 años. Según los autores, de este cálculo se excluyen las ventas fuera del circuito farmacéutico. Estas sustancias, particularmente el sildenafilo, poseen una amplia difusión en Internet, existiendo incluso foros de discusión entre supuestos jóvenes sobre el tema, sobre cómo tomarlo y adquirirlo5, así como el relato de experiencias con la sustancia.
Aspectos metodológicos

Este trabajo se basa en un avance de investigación de enfoque cualitativo con entrevistas individuales a varones y mujeres de entre 13 y 22 años y un grupo focal mixto en la misma franja de edades. En ambos casos se trata de jóvenes de los sectores medios que habitan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los instrumentos utilizados son guías de pautas semiestructuradas en las que también se recogen datos del perfil sociodemográfico. Las entrevistas y el grupo han sido registrados y transcriptos textualmente, para posteriormente procesar la información mediante la aplicación del programa informático Atlas Ti. A partir del corpus obtenido tras la aplicación de estas técnicas se ha realizado el análisis de contenido a partir de las dimensiones propuestas. Centralmente en este trabajo abordamos las prácticas y los sentidos del riesgo a partir de las relaciones de género y pretendemos que los resultados que aquí se analizan constituyan aportes orientados al diseño de estrategias de promoción de la salud para jóvenes. Así en este trabajo nos proponemos: (1) Analizar la construcción de sentidos y exposición al riesgo para la salud a partir de sus experiencias en interacciones virtuales; (2) Explorar cómo la sensación de seguridad, dominio de la tecnología y familiaridad en la interacción virtual intervienen en la percepción de la exposición al riesgo; (3) Analizar actitudes y prácticas personales y en relación con las NTICs en torno al consumo de sustancias ilegales y otras adicciones.


Acerca de los sentidos y la exposición al riesgo

Como dijimos anteriormente, la evaluación respecto de los riesgos aceptables de ser asumidos, la percepción, los sentidos y la definición de determinadas prácticas como riesgosas están reguladas por la cultura y en términos de principios y valores compartidos y usados para justificar conductas en las que el sujeto decisor está inserto (Douglas, 1996). Un elemento condicionante en esta evaluación de las contingencias es el conocimiento de los factores que pueden incidir en la posibilidad o no de que se produzcan resultados valorados como negativos –daños-. La información modulada por valores y sentidos sociales compartidos es lo que permite prever los daños y actuar para reducirlos (o aumentarlos). Los jóvenes -nativos digitales- cuentan con habilidades para moverse en este medio pero en algunas ocasiones carecen de las precauciones y los miedos que preocupan y ocupan a los no nativos.

Los jóvenes entrevistados, tanto mujeres como varones, vinculan al riesgo, entre otros aspectos, con amenazas sexuales dirigidas a las mujeres específicamente, como se muestra en los siguientes diálogos:
(Varón, 18 años)

P) ¿Si te digo riesgo, qué te viene a la cabeza?

R) Violador. O alguna historia, típica de la televisión, que algún violador fue a la casa de la chica, que la conoció en Facebook… eso. Pero no me da miedo.

P) No te da miedo pero lo sentís así como un riesgo…

R) Si.
(Mujer, 19 años)

P) Qué es riesgo para vos?


R) El tema de trata de blancas, que hay muchos casos en los que el contacto se inicia por Internet y luego cuando se encuentran se produce el secuestro.
(Varón, 19 años)

P) ¿Qué amenazas detectás en el uso de Internet, en general?

R) La amenaza sexual, en el sentido de las pibas. Una piba de 10 años, que mintió que tenía 12 con un tipo de 30 años que es un pedófilo, después agarra y se la lleva, la puede matar o la embaraza… ese es uno de los riesgos.
También el cyber-bulling es motivo de preocupación por parte de los jóvenes usuarios de NTICs de nuestro estudio.
(Varón, 18 años)

P) Detectás amenazas desde Internet o celular?

R) Si, en los jueguitos siempre… Después vienen y te dicen… y bueno, te maté así, ya está…

P) Te maté en el jueguito…

R) Si, pero después te quiere matar en la realidad (risas).
(Mujer, 20 años)

P) ¿Te agredieron alguna vez por Internet o vos agrediste a alguien?

R) Si un montón

P) ¿Y de que manera?

R) Y hay gente que se cree que es, no sé, que le da mucha libertad la computadora y salen a ser barderitos porque si, entonces decís algo y….me pasa que mi novio a veces tiene amigas que están pasaditas de vivas y se desubican entonces yo las tengo que ubicar porque no me gusta que digan ciertas cosas y después ahí se arma lío. Hay chicos que se creen más de lo que son en Internet, la verdad me parece una boludez.

P) ¿Y que sentís cuando pasan esas situaciones?

R) Nada, yo soy una persona que me tomo las cosas con bastante humor, a veces soy bastante, ¿como es esto? un poco cínica, trato de reírme de las situaciones y a veces me enojo pero no me voy a calentar demasiado por gente que no conozco y que no me interesa pero trato de ponerla en su lugar porque tenés que aprender a saber comportarte, mínimo por Internet. Hay gente que le gusta armar quilombo en cualquier lado…
En cuanto a quiénes se visualiza como de mayor vulnerabilidad frente al uso de las NTICs, hay acuerdo en la casi totalidad de los entrevistados en que son los usuarios de menor edad quienes están más expuestos a riesgos potenciales, particularmente las mujeres, como se expresa en el siguiente diálogo:
(Mujer, 20 años)

P) ¿Quiénes te parece que pueden estar más en riesgo?

R) Yo creo que los chicos son los que están mas en riesgo. Hay muchas chicas que son chicas que están en la edad de que quieren sentirse lindas, quieren salir con chicos, les gusta que les digan que son lindas, quieren escaparse de la casa porque quieren conocer lo que es el mundo afuera y se suben a cualquier auto o sea, no literalmente pero es como que se agarran de cualquier situación para decidir y son muy vulnerables, no por nada se ven casos de chicas de 15 años que desaparecen y es jodido eso, porque aparte los chicos de menos de 15 años son mas vulnerables.
Nos parece pertinente destacar que los varones, acordes a la norma androcéntrica tradicional en la que la adopción de riesgos es un rasgo masculino positivo, muestran una actitud de menor vulnerabilidad ante los posibles riesgos emanados del uso de las NTICs, como surge del comentario más arriba presentado del varón de 18 años (que alega no sentir miedo en utilizar las redes sociales), o las acotaciones de uno de los varones integrante del grupo realizado mientras están discutiendo acerca de los riesgos de exponerse subiendo a Internet datos privados:
(Varón, 16 años)

P: a vos te pasa lo mismo?
R) Yo no pongo muchas fotos, puse un álbum del viaje a Buzios.

P) Eso, eso te iba a preguntar, ¿para vos también es inseguro?

R) O sea, puede pasar, pero de acá que te pase a vos y seas tan salame justo lo aceptes y que intentes una relación por facebook, por chat, no me parece lógico tampoco, yo no lo haría por ejemplo. Si no la conozco personalmente ni siquiera si veo la foto y la reconozco de algún lado, ni siquiera, no los conozco personalmente, nunca charle con el personalmente, por eso, entonces no me arriesgaría, no creo.
Algunas entrevistadas ponen el acento en la falta de información de los usuarios de menor edad como carencia que los expone más a los riesgos potenciales del uso de NTICs.
(Mujer, 16 años)

P)¿ Quiénes te parece que pueden estar más en riesgo?

R) Las chicas… las más chicas y las chicas. Tipo 12-13 años, que por ahí se meten en cosas que no saben, o por investigar en Internet se meten en alguna cosa en la que no se tienen que meter, pero sin saber…

Hay quienes plantean la necesidad de educar, en la familia, en la escuela, informar para disminuir la exposición a riesgos. Así lo expresa uno de los entrevistados:

(Varón, 18 años)

P) ¿Pensás que hay algún grupo o sector que esté más en riesgo ante esta situación del uso de Internet?

R) Los que no lo saben usar. Creo que, como todas las cosas, deben ser enseñadas, por lo menos para que cada uno sea responsable de lo que hace. No podés acusar a alguien de que hizo algo mal si nunca nadie le dijo que eso que hizo no tenía que hacerlo. En ese sentido que haya un vacío educacional con respecto a Internet es algo grave, porque todas estas cosas estaban más propensas a suceder. Creo que las personas que no pueden acceder habitualmente, o que no tuvieron computación en el colegio, están más expuestas a las amenazas o a las cosas malas de Internet.

Los hallazgos presentados en este apartado son coincidentes con los observados en una investigación española (García Jiménez, 2010) similar a la nuestra con adolescentes madrileños entre 12 y 17 años acerca de lo que sienten acerca de lo que ellos perciben como riesgos. Sin embargo, los jóvenes de ese estudio puntualizan, tal vez en mayor medida que nuestros entrevistados, las ventajas del uso de NTICs, como recurso para mantener relaciones amistosos a la distancia (por ejemplo, en otras ciudades) o reencontrarse con gente que no veían hace años.



Acerca de la sensación de seguridad que brindan las NTICs

Las experiencias de la realidad virtual y la realidad cara a cara dialogan y se confunden entre sí; las NTICs abren la posibilidad de simulación, de ficcionalización de la propia identidad, de los vínculos y de las condiciones de interacción.

En este sentido, las condiciones en que se habita el ciberespacio refuerzan la sensación de control sobre lo que allí ocurre, produciendo un sentimiento de seguridad que se traslada al encuentro cara a cara, invisibilizando la posibilidad de riesgos, sólo basta un “clic” para abandonar una situación poco satisfactoria. Aumentan así las condiciones de exposición al riesgo para la salud; sobre todo, en los adolescentes y jóvenes.

Uno de los temas que preocupa a los jóvenes cuando refieren a los riesgos potenciales del uso de NTICs es la sustitución de identidad – grooming - que puede ocurrir cuando a partir de un encuentro virtual previo ocurre el encuentro cara a cara que los enfrenta con alguien diferente al que “creían conocer”. Este es uno de los motivos por los que los usuarios de NTICs preservan su identidad y sus datos privados o evitan encontrarse con desconocidos o conocidos sólo virtualmente, como atestigua una de las entrevistadas:


(Mujer, 20 años)

- Juegan un montón de factores, la inseguridad, no sabes realmente con quién estas hablando, si la persona dijo ser quien era, son un montón de factores que influyen.
(Mujer, 16 años)

- Eso de planear un encuentro y que no sea la persona que vos pensabas. De ver por la televisión que iban a un encuentro y resulta que era otra persona, o ver que tenía otra edad. Y eso te lleva a desconfiar de la persona que está del otro lado de la computadora.

En cuanto a la posibilidad de concluir rápidamente con alguna situación insatisfactoria o amenazante, dos entrevistadas narran su experiencia frente a casos de Cyberbulling experimentados por ellas


(Mujer, 20 años)

P) ¿Y vos agrediste alguna vez a alguien por Internet? ¿Y cómo fue, que sentiste, como se dio todo?

R) No, era una persona que conocía, que tenia agregada pero me parecía muy mala onda la mina y siempre que hacia comentarios era con mala onda entonces un dia le dije “loca, sos una pelotuda” y la eliminé y después se quedó enojada porque me seguía mandando mensajes hasta que la bloqueé, pero yo hago eso, cuando una persona no me cae la bloqueo y listo, se terminó el problema.
(Mujer, 16 años)

R) Pasó que a una amiga le habían dado una tarjeta de un chabón par ser modelo (algo así), y ella agregó al tipo al msn como para tenerlo. Y después empezó como a insultarla y no sé qué y ella lo eliminó. Pero más que eso no pasó a mayores…
Si bien los hallazgos analizados en este apartado coinciden en buena medida con los observados en el estudio español recién citado (García Jiménez, 2009), cabe resaltar que los adolescentes madrileños son más arriesgados que nuestros entrevistados en cuanto a facilitar datos privados a desconocidos e incluso en encontrarse con ellos después de haber experimentado encuentros virtuales. Ellos, se sienten menos vulnerables y más capaces de superar cualquier situación de riesgo a la que se hayan expuesto.
Acerca de las adicciones y del acceso a información sobre sustancias en Internet

Lo que define una conducta como adictiva no es tanto la frecuencia con la que se realiza sino la pérdida de control por parte del sujeto, el establecimiento de una relación de dependencia, la tolerancia y la interferencia con la vida cotidiana. (Echeburúa, 2008; Touzé, 2010). En este sentido se puede hablar también de adicción a las NTICs, o ciberpatologías. La Asociación Americana de Psicología (APA) no considera la adicción a Internet como patología según su informe de 2010; tampoco figura en la clasificación Internacional de las Enfermedades que realiza la OMS. En cambio, en el Manual de Diagnóstico Estadístico de la Asociación Psiquiátrica Americana, las ciberpatologías están clasificadas como adicciones.

Si bien es un tema de sumo interés, no lo abordamos en este trabajo sino que nos referimos a las adicciones vinculadas al consumo de sustancias.

El consumo de sustancias ilegales es una de las problemáticas que el mundo adulto generalmente asocia con los jóvenes. Sin embargo, uno de los hallazgos de un trabajo que realizamos recientemente (Mendes Diz et al., 2009) ha sido que el consumo de drogas ilegales es marginal en los jóvenes del estudio, mientras que el consumo de drogas legales sí es muy alto. Las bebidas alcohólicas, por ejemplo, han sido consumidas por el 96% de los jóvenes en el último año, mientras que el 61% ha consumido cigarrillos en el mismo lapso. En ambos consumos hay una leve predominancia de varones. Es la marihuana la única droga ilegal que alcanza un porcentaje más significativo, consumida por un 14% de jóvenes en el último año, y los varones doblan a las mujeres en su consumo. El uso de otras sustancias como psicofármacos sin prescripción médica alcanza al 3% y sólo un 2% de los jóvenes han consumido anfetaminas y ácidos en los últimos 12 meses.

En este estudio indagamos entonces las opiniones de los jóvenes acerca de los contenidos que aparecen en la red relativos a las sustancias (sean éstas legales o ilegales), En coincidencia con los datos de la investigación española consultada (Garcia Jiménez, 2010), la mayoría reconoce haber estado expuesto involuntariamente (los famosos pop-up o ventanas emergentes) a información sobre sustancias. El caso del Viagra es el que “Te mandan los mail al Hotmail y te llegan al «correo no deseado», pero lo eliminás directamente, sin abrirlo ni nada.” (Varón, 18 años).

Esta publicidad invasiva es analizada desde la coherencia con la hegemonía de una racionalidad mercantil. La existencia y presencia de publicidad parece poseer el sentido lógico de la red:

(Varón, 19 años)

P) En cuanto a información sobre sustancias, sea droga, viagra, lo que sea: ¿te aparece información en la pantalla?


R: De Viagra no, pero supongo que a los que entran en páginas de Internet porno, deben tener publicidad de este tipo, inclusive también oferta sexual. Yo nunca vi una página de esas pero supongo que las páginas que están dedicadas a eso, por una cuestión de publicidad y de marketing, es lógico. (…) Simplemente cuando consultás en una página por el tema despenalización te aparece información sobre marihuana, sigue una lógica de marketing. Supongo que también debe haber algo de eso en las páginas pornográficas y supongo también en las páginas que tienen que ver con armas. Seguramente tienen una publicidad de una casa de armas. Es lógico…
También existe una búsqueda de información activa por parte de los jóvenes. Por una parte, motivada por otros agentes, como puede ser los del ámbito educativo. Por ejemplo, en algunos colegios medios, dentro de la estrategia preventiva sobre el consumo, promueven trabajos monográficos sobre sustancias y la red es utilizada como fuente de información:

(Varón, 19 años)

P)- En cuanto a la información sobre sustancias: drogas, Viagra, alcohol… ¿te aparece información sobre ellas en Internet?
R)- No aparece.
P)- ¿Y vos buscás?
R) Si, para el colegio. (…)

(Mujer, 16 años)

P)- ¿Tus amigos buscan información sobre estas cuestiones en Internet?
R)- Un par sí, pero por ahí hay un montón que te dicen: ‘Yo ya sé lo que es…’ pero hay un montón de cosas que no tenés ni idea y sí, lo buscás. Pero hay gente que ni bola, no está informada ni le interesa informarse.
Estas estrategias, basadas en informar y trasmitir un mensaje preventivo, suele entrar en tensión con otras corrientes preventivas que sostienen que el mero acceso a información incita al inicio de los consumos (Pirkis et al., 2009). Estas perspectivas dejan de lado el margen de agencia individual que interviene en la motivación tanto de la búsqueda de información como del consumo. Por una parte, reconocen una multiplicidad de fuentes de acceso a la información sobre las sustancias, lo que impediría afirmar que Internet es un riesgo en este sentido. Estas otras fuentes, como la literatura o la música, se acoplan a un proceso de indagación que algunos jóvenes emprenden. Las interacciones virtuales no monopolizan el cotidiano, sino que forman parte de una red de interacciones conformadas por múltiples soportes, en la que intervienen múltiples actores y en la que fluyen un sin número de informaciones.

(Varón, 19 años)



P)“- ¿Tus amigos buscan información en Internet sobre drogas?
R) Supongo que sí, igual que yo.
P)- ¿Por el tema despenalización o también por curiosidad?
R)- Por curiosidad también, yo también busqué cuáles eran los efectos del LCD o de los hongos ‘San Pedro’… sí, lo busqué para saber de qué se trataba.(…) Busqué sobre marihuana, aparte que yo no la considero droga… busqué sobre la cocaína, sobre el LCD, sobre floripondio… porque vi en un libro sobre la historia del rock y las drogas. Como ya tenía una base de la historia de las drogas busqué con qué más podía rellenar la historia... y buscaba ese tipo de información como educativa, no para saber donde consigo floripondio o donde venden no se qué cosa.
P)- ¿Pero después no lo hablan o no lo comentan [entre el grupo de amigos]?
R)- No lo comentamos porque los diarios también hablan de eso. Internet es una herramienta de información… por ahí hablamos de los efectos y cada uno consultó su página, como así también hablamos de los Mayas a partir de cosas que encontramos en Internet.

Por otra parte, en relación con el proceso de indagación sobre sustancias antes mencionado, algunos jóvenes resaltan el peso de la motivación individual hacia la búsqueda de información así como hacia el consumo de determinadas sustancias. El reconocimiento de la motivación individual parece apoyar las posturas teóricas que dan un peso sustancial a la información de los actores en los procesos de decisión inherentes a la asunción de riesgos.


(Varón, 19 años)

P)- ¿Y te parece que la información virtual influye en el consumo de droga?


R)- La información virtual no. Yo por leer, o cualquier persona, por leer los efectos de la cocaína, tanto buenos como malos, no me va a llevar a decir: bueno, dale. Si vos buscaste la información de la cocaína fue porque tenías una pequeña curiosidad, y a lo sumo esa información te ayuda a tener una decisión más clara. Vos sos el que decide qué hacer en base a esa información. Pero no creo que la información te estimule a..., sino más bien es cómo vos tomás la información. Vos te estás informando. Es como decir que saber de historia te estimula a ser un nazi. Es muy complejo, porque tiene que ver con cómo vos lo interpretás. Es como decirte que la página esta de gays te influya a ser gay. No.
(Varón, 18 años)

P)- ¿Te parece que la información virtual influye en el consumo de drogas?
R)- No, creo que es más personal. Como que si conocés a alguien y ese alguien viene y te ofrece, ahí sí. Virtualmente no creo.
P)- ¿Charlás de drogas con gente en Internet?
R)- No es un tema que salte mucho.

Centrando la atención sobre los contenidos que buscan en Internet, otro entrevistado relata haber buscado información sobre la composición de las sustancias, los efectos, cómo actuar frente a efectos negativos, entre otros aspectos, Esto pensado desde la promoción de la salud, nos permite destacar la utilidad de este medio en tanto espacio accesible para esta población:


(Varón, 19 años)

- Primero busqué qué era bien la pepa, porque todo el mundo me decía que la pepa era LCD. Y yo les decía que no, que tenía un cuarto o un tercio de…, también anfetamina, un montón de cosas, que al ser en tan mínima cantidad no son dañinas al cuerpo pero sí hacen un efecto. (…) Yo entonces para ver cuánto tenía de LCD. O cosas como, si estás con un grupo de amigos, qué hacer si alguien tiene un viaje negativo o un ‘mal plan’, bueno, qué hacer para calmarlo. O sea, te ubicás en cómo usarlo. Lo mismo que buscar información de la marihuana o cómo cuidar la planta. Justamente, buscar información de las drogas es lo que te permite no actuar como un idiota. Cuando unos amigos probaron por primera vez pepa, de repente uno empezó a flashear cualquier cosa, y que le faltaba el aire, y no sé qué más… y la verdad que se asustó. Entonces yo lo empecé a calmar, la puse música, le hice un té, lo saqué afuera… y al rato ya estaba tranquilo y me dice: ‘Bueno, ¿me das un pucho?’ Pero bueno, la verdad que está bien buscar información sobre drogas en Internet…


Este relato nos permite rescatar que incluso entre quienes deciden consumir sustancias, y muy especialmente si son de niveles medios, se despliegan estrategias de cuidado para sí y hacia el grupo. En este sentido se torna clave leer los discursos de los jóvenes relativos a los riesgos reconociendo las prácticas de autocuidado desarrolladas en el marco del consumo.
Reflexiones finales y algunos interrogantes

De los hallazgos que se analizan en este trabajo destacamos que los entrevistados, tanto varones como mujeres, vinculan el riesgo con amenazas sexuales dirigidas a las mujeres y con el ciber-bulling. Asimismo, cierta sensación de inseguridad los hace preferir preservar su intimidad: cuidan qué tipo de fotos, videos y datos personales subir al Facebook, tampoco se encuentran con desconocidos que contactaron a nivel virtual únicamente; interactúan sólo con personas conocidas, amigos o amigos de amigos y valoran las relaciones cara a cara. Consideran que los niños, y algo más las mujeres que los varones, están más expuestos a riesgos a partir de experiencias en las interacciones virtuales. Reconocen que la publicidad sobre drogas aparece, pero en general ocurre cuando el usuario se introduce con temas afines. También reconocen una búsqueda activa de información sobre sustancias por motivación personal o sugerida por los docentes; no creen que la información vía virtual influya en el consumo.


Como dijimos al inicio de este trabajo, es una realidad que durante la última década el porcentaje de usuarios del ciberespacio entre la población adolescente y joven supera notablemente al de los usuarios de la población adulta. Este crecimiento exponencial en el uso de Internet viene acompañado por una creciente alarma social por los riegos a los que se ven sometidos en su relación cotidiana con estas tecnologías. Nos preguntamos, si los adolescentes y jóvenes pueden verse como los principales impulsores de la sociedad de la información en la medida que se constituyen como sus usuarios mayoritarios y aun como los principales creadores de contenidos en estos medios o como sujetos inmaduros, susceptibles de ser afectados por una diversidad de peligros y riesgos potenciales que los adultos asocian a Internet y a las redes sociales.

Sin embargo, dado que es nuestro interés que los resultados del trabajo constituyan aportes para la elaboración de acciones de promoción de la salud, retomamos de Beck su alerta sobre los peligros de pensar y escenificar los riesgos lo cual puede contribuir, sin querer a habilitarlos: un riesgo potencial puede hacerse real cuando se piensa como posibilidad real, y es importante tener esto en cuenta a la hora de pensar el tema del riesgo en los jóvenes en su relación con las NTICs.

A los fines de pensar acciones de promoción de la salud en este tema ¿no estaremos habilitando la asunción de riesgos? Parece pertinente no asumir la lógica del control, o al menos sin tener muy en claro, que todo ejercicio del control por más racional que éste sea puede provocar consecuencias impredecibles que se transformen en boomerang respecto de lo que se quiera controlar.

Quién decide, quién tiene la autoridad de decidir qué es y qué no es un riesgo en el uso de las NTICs, quién o quiénes pueden arrogarse el papel de expertos, habida cuenta de la existencia de una brecha digital entre adultos y jóvenes, y que son estos últimos –nativos digitales- quienes tienen mejores conocimientos y las habilidades para el manejo de las NTICs?


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1 Este trabajo se realizó en el marco del Proyecto de Reconocimiento Institucional (PRI Nº R10-262, 2010) “Exposición al riesgo de los jóvenes en el campo de la sexualidad y las relaciones de género en el ámbito de las interacciones virtuales” dirigido por Patricia K. N. Schwarz y cuyo equipo integran: Ana M.Mendes Diz, Ana Dominguez Mon, Josefina Itoiz, Juan P. Marchetto, Eliana Montero, Victoria Sánchez Antelo y Noelia Trupa.


2 Es pertinente aclarar que para facilitar la lectura utilizamos el artículo masculino cuando nos referimos a sujetos en plural o a un tipo de sujeto en general. Sin embargo, queremos remarcar la trascendencia que reviste el uso del lenguaje en las relaciones de poder. Utilizar el masculino en estas ocasiones y con esto hacer desaparecer al sujeto femenino tiene implicancias políticas profundas que consideramos perjudiciales para el género femenino en general. Es por esto que no queremos omitir la problemática y hacemos la salvedad para dar cuenta de la relevancia de este aspecto.

3 Cf. Periódico La Nación del 23/06/2011 http://www.lanacion.com.ar/1036502-otra-vez-agreden-a-un-alumno-y-exhiben-el-video-en-internet

4 Cf. Clarín del 24/03/09: “Para su debut sexual, ahora los chicos consumen Viagra”; La Nación del 05/02/10: “¿Por qué toman Viagra los más jóvenes?”; Miradas al Sur del 14/02/10: “Peligroso uso del Viagra”;


5 Cf. En un foro vinculado a las videoconsolas se debate el tema y comparten experiencias sobre el consumo de Viagra: http://foros.3dgames.com.ar/sexualidad-en-el-rincon-alessandra.259/459344.viagra-en-los-jovenes.html


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