Se abre la sesión a las doce horas. La señora presidenta: Se abre la sesión



Descargar 91.85 Kb.
Página1/3
Fecha de conversión18.11.2018
Tamaño91.85 Kb.
Vistas101
Descargas0
  1   2   3




Se abre la sesión a las doce horas.
La señora PRESIDENTA: Se abre la sesión.

Buenos días, señorías. Gracias, por su asistencia.

Vamos a dar comienzo a la Comisión de Derechos de la Familia, la Infancia y la Adolescencia de hoy. Antes de iniciar la sesión, tengo que comunicar a sus señorías que en la última reunión de Mesa y junta de portavoces habíamos quedado en solicitar las dos comparecencias, pero la del cáncer no puede ser porque los comparecientes no pueden venir hasta finales de enero o principios de febrero. Por eso, hoy solo se va a suscitar esta comparecencia.

Dicho esto, pasamos a la aprobación del acta de la sesión anterior. ¿Algo que alegar? (Denegaciones). ¿Se puede aprobar por asentimiento? (Asentimiento). Queda aprobada.



715000166

COMPARECENCIAS
COMPARECENCIA DE LA PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN DE FAMILIAS DE MENORES TRANSEXUALES, CHRYSALLIS CANARIAS, DÑA. EVA ISABEL PASCUAL RODRÍGUEZ, ANTE LA COMISIÓN DE LOS DERECHOS DE LA FAMILIA, LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA, PARA EXPONER LA REALIDAD QUE, EN MATERIA EDUCATIVA, SANITARIA Y REGISTRAL, ESTÁN VIVIENDO LOS MENORES TRANSEXUALES Y SUS FAMILIAS.

(Núm. exp. 715/000166)

AUTOR: LÓPEZ SANTANA, MARÍA JOSÉ (GPMX)


La señora PRESIDENTA: Pasamos al único punto del orden del día de hoy, que es la comparecencia de la presidenta de la Asociación de las Familias de Menores Transexuales, Chrysallis Canarias, doña Eva Isabel Pascual Rodríguez, para exponer la realidad que en materia educativa, sanitaria y registral están viviendo los menores transexuales y sus familias.

Antes de iniciar su comparecencia, quiero darle la bienvenida a esta comisión, que será la suya cuantas veces necesite, así como a las personas que le acompañan en esta comparecencia. Dicho esto, sepa que tiene la palabra por un periodo de veinte o treinta minutos, que luego cada grupo parlamentario intervendrá por tiempo de cinco minutos y usted les responderá y terminaremos la sesión.

Tiene usted la palabra.
La señora PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN DE FAMILIAS DE MENORES TRANSEXUALES, CHRYSALLIS CANARIAS (Pascual Rodríguez): Muchas gracias.

Buenos días a todas y a todos. He de decir que para Chrysallis Canarias es un honor poder estar en esta sesión. Además, agradecemos a la senadora doña María José López, de Nueva Canarias, que nos haya dado esta oportunidad.

A mí me gusta empezar siempre las ponencias diciendo que en el transcurso de mi vida, como mujer, me preparé para ejercer una profesión, y soy arquitecto y ejerzo como tal. Fui mamá bastante más mayor, con 37 años, y en esa aventura de ser mamá la vida te coloca. Para mí es importante que seamos capaces de entender que yo, con 37 años, no tenía ni idea de cosas que empecé a ver con 40.

Nacemos en una sociedad que presupone nuestra identidad en función de nuestros genitales. Cuando nacemos, llegamos a una sociedad que presupone que, si hay vulva, ese bebé será una chica que, además, ha de sentirse como tal y, si hay pene, será un chico que, además, ha de sentirse como tal. Es muy importante que entendamos que la identidad sentida es el sexo psicológico sentido como propio, es decir, quien yo siento que soy; y solo yo y nada más que yo voy a saber quién soy, ni papá ni mamá ni aquella persona que me cuide o me críe lo sabe.

Vivimos en un mundo de adultos donde, a veces, los más pequeños no tienen credibilidad. Si yo les pregunto con qué edad alguno de sus hijos o sobrinos pudo decir con certeza que tenía hambre, frío o sueño, seguramente nos remontamos a edades tempranas. Decirle a mamá que soy una chica aun teniendo pene es igual de verdad que decirle a mamá que tengo frío, solo que mamá está predispuesta para escuchar algunas verdades y otras, por creencias, por prejuicios, por miedos o por lo que sea, no va a escuchar. Además, tenemos esa capacidad de mirar para otro lado sin ni siquiera darnos cuenta.

En mi experiencia personal nuestro bebé tenía vulva, y entendíamos que era una niña. Puedo ponerle fecha a muchas de sus palabras, pero me voy a quedar con una. Antes de los 3 años, sentada todavía en el orinal, me dijo: Mami, yo tengo un pene que está ahí dentro y me va a salir porque yo soy un chico. No tenía ni 3 años. Yo estaba preparada para ser mami, pero ya está. Además, acabábamos de ser papás de la segunda hija, también con vulva, y no le dimos mayor importancia. Entendíamos que, quizá, no iba a ser demasiado femenina, pero ya está. Fuimos creciendo, fuimos viviendo y es verdad que la veíamos más triste, a lo mejor más enfadada. Yo no sé aquí, creo que no, pero en Canarias se usa la palabra rebumbio, que es tener revoltura por dentro, y esa fue toda la expresión que, como padres, pudimos dar a la vivencia de nuestro hijo mayor. Nuestra segunda hija no tenía 3 años cuando un día nos dijo: Mami, yo soy una princesa. Por supuesto, es la princesa de mamá, cómo no. Pero sobre la marcha me dijo: Pero mi tata no, mi tata es un pirata. Y dos años después fui capaz de entender que, igual que creí a mi hija, que tenía vulva y se sentía una chica, tenía que haber creído dos años antes a mi otra hija, que en realidad era un chico.

Buscamos un montón de información y la conclusión fue que no teníamos una niña masculina, sino que teníamos un niño transexual. Yo contaba con 40 años y, de verdad, con tres idiomas y una carrera no estaba preparada para esta aventura. Les tengo que decir que, entre su vivencia y la mía, nos separaban un montón de miedos y de prejuicios y solo el amor iba a hacer posible que eso se rompiera. Mamá tuvo que hacerse fuerte y enfrentarse al mundo, pero no había mayor problema. Esa era la única realidad que podíamos vivir, no podíamos entender una infancia que no fuera feliz, teníamos que hacer todo lo que estuviera en nuestra mano. Nuestro hijo hizo el tránsito con 5 años y todo cambió: pasó a ser un niño feliz, un niño que comía, que crecía, un montón de cosas que, al principio, veíamos normales porque los hijos son diferentes, pero la realidad es que su vivencia vital era de supervivencia hasta que papá y mamá le tendimos la mano y le acompañamos. Solamente es una cuestión de acompañamiento y de escucha y todos lo hacemos, con mayor o menor medida.

Por eso es importante entender que su identidad solo la sabía él y era cuestión de que creciese en un entorno más o menos favorable para que pudiese ser escuchado. Hay niños que transitan con más edad, algunos incluso en edad adulta, dependerá de la familia que te toque, de quién te escuche, de los prejuicios, de los miedos, hasta de si un día te pones una falda y te dicen que te la quites porque eso es de chicas. Todo esto te genera angustia y a partir de cierta edad, con 5, 6 o 7 años, entiendes que aquello que estás viviendo no es bien visto en casa, pero tienes que sobrevivir. Eso hace que vivas como se supone que tienes que vivir.

La otra realidad que creo que la sociedad confunde -yo también lo confundía y eso que pensaba que estaba bastante al día porque vivo en el sur de Gran Canaria, un sitio LGTB friendly- es la orientación sexual. La orientación sexual no es más que la atracción sexual por alguien, y esa atracción se despierta en diferentes etapas de la vida y en función de tu evolución, seguramente en la preadolescencia o en la adolescencia. Yo no voy a poner años, cada uno sabe en qué momento de su vida se enamoró primero, pero lo cierto es que entre esa identidad sentida y ese deseo sexual por alguien hay un montón de años durante los cuales la sociedad está invisibilizando a nuestros menores, donde la sociedad está confundiendo orientación con identidad. Identidad es quién soy y orientación es quién me gusta, y hay una gran diferencia. Es importante que entiendan que quién me gusta también lo decido yo, pero no es habitual que alguien con 4 o 5 años esté enamorado y tenga deseo sexual por alguien; en cambio, sabe perfectamente, desde el minuto uno, quién es, otra cosa es que le permitamos vivir así.

Si somos capaces de identificar esas dos realidades, seremos capaces de empezar a ver a nuestros menores, a nuestros adolescentes e incluso a nuestras personas adultas, que se encuentran con muchos obstáculos. A veces pienso que somos muy injustos: llegamos a un mundo que nos presupone cisexuales en nuestra identidad. ¿Qué supone ser cisexual? Supone nacer con vulva y sentir que vives como mujer, como es mi caso y el de la mayoría de la ciudadanía. Pero cuando no cumples esa primera norma, el mundo no te cree y te invisibiliza. El mundo está esperando que seas cisexual en tu identidad, y cuando eres trans rompes la primera norma; quizá papá o mamá, el abuelo, la tía o la persona que te eduque no está preparada, pero el mundo tampoco. Vivimos en una sociedad dicotómica, de hombres y mujeres que solo espera a hombres y mujeres tradicionales, es decir, mujeres que tengan vulva y hombres que tengan pene. Y esa no es nuestra realidad, nuestros menores son chicas que tienen pene y chicos que tienen vulva. Son chicas que tienen pene de chica y chicos que tienen vulva de chico.

Hay que entender que esto es diversidad, que no hay cuerpos imperfectos, que no se trata de chicas que quieran ser chicos o a la inversa, que no es una moda, es una vivencia personal, respetable, y solo desde la vivencia real puede ser vivida, de otra manera les estaríamos condenando desde ya, y a eso las familias nos negamos, porque solo queremos niños felices para que puedan ser adultos felices. No es un camino fácil, se nace transexual o cisexual, no se elige, igual que se nace zurdo; recordemos que hace cuarenta años ser zurdo era un problema. Piensen qué contestarían si yo les preguntase cuántas personas pelirrojas hay en la escuela de sus hijos. Es diversidad, nada más, no hay trampa ni cartón. Nadie elige ser transexual. Es importante que entendamos que nacen siendo trans y que viven en un mundo que no les espera, son supervivientes en una sociedad que no les espera y que en muchas ocasiones ni siquiera les quieren. Para eso estamos las familias, para quererles, para tenderles la mano. Una vez que tienen el apoyo familiar, aunque encuentren piedras en el camino, les resulta más sencillo; es verdad que hay que educar al colegio, al entorno familiar, al mundo, pero desde el amor, ¿quién no puede desde el amor tender la mano a alguien? Desde el respeto, la empatía, da igual que tengan 4, 14 o 24 años.

Si yo les pregunto si en algún momento de su vida alguien les ha cuestionado que son las mujeres y los hombres que se sienten, seguramente me dirán que no. Mi hijo con 5 años tuvo que ir a un psicólogo para que le dijese que era el chico que se sentía; mi hija, no, ¿por qué? Mi hija también me dijo con la misma edad que era una princesa. Yo, como madre de un menor trans de 8 años y de una menor cis de 6, soy absolutamente consciente y capaz de reconocer qué derechos y privilegios tiene mi hija de 6 que no tiene su hermano de 8. Por eso estoy aquí, porque él se merece el mismo mundo que su hermano; no quiero más derechos para él, quiero los mismos. Quiero hacer la misma burocracia con uno que con otro, y eso, hoy por hoy, no es real. Las leyes de las comunidades autónomas son arbitrarias, algunas tienen normas al respecto y otras no, y la ley estatal ni siquiera contempla la existencia de estos menores; para los mayores sí, pero con una serie de condicionantes que no son siquiera exigibles a cualquiera de nosotros. No se olviden, somos personas cisexuales en un mundo cis que nos espera tal y como somos y que nos da privilegios que no somos conscientes que tenemos, y desde nuestro privilegio llenamos de microvivencias diarias a las personas transexuales, sin querer en algunos casos y queriendo en muchos otros; no somos conscientes del daño que podemos llegar a hacer. Eso es importante que lo sepamos, somos privilegiados por nacer cis, por nacer en un mundo y en una sociedad que nos espera tal y como somos. Y es importante que tendamos la mano a aquellos que no lo cumplen, que nacieron sin saberlo, simplemente con el derecho a ser felices.



Es importante también que entendamos que nuestros menores necesitan escuelas donde puedan vivir, libros de texto que les contemplen; ya hay niños que están corrigiendo a sus profesores, que les están diciendo que el cuerpo humano no es el que pintan en los libros, porque son chicos que tienen vulva o chicas que tienen pene; incluso sus hermanos en cursos superiores o inferiores defienden que aquello que están contando no es lo que viven en el casa, porque lo viven con total normalidad desde el amor de la familia. No hay más; mi hermana es como es, y es maravillosa.

Tengo que decirles que un menor, un adolescente o un adulto trans en su vida les proporciona una oportunidad de ser mejor persona, de crecer, de empatizar, de respetar, de aprender. Yo hoy –y es verdad que les mentiría si les dijese que al principio para mí fue fácil- doy gracias porque gracias a mi hijo transexual soy capaz de estar aquí hablando con ustedes, gracias a mi hijo somos capaces de ser una mejor familia. Es más, gracias a ello, mi hija de 6 años ha sido capaz de ayudar a otra alumna de su clase a hacer un tránsito con 6 años, porque ella sabía que esa niña era transexual; ni sus padres ni su profe lo sabían, pero mi hija tenía esa capacidad -lo aprendió- de tender la mano a una persona que es igual que su hermano, no es nada complicado. Somos nosotros quienes les vamos dotando de prejuicios y de miedos según van creciendo; cuando son pequeñitos no tienen ningún problema, es nuestra capacidad normalizar, de llenarles de etiquetas y normas que no son necesarias. La primera etiqueta que pueden no cumplir es esta, pero van viniendo más a lo largo de su vida. La orientación también está condicionada, pues a la mayoría nos esperan heterosexuales y resulta que cuando despierta tu interés por alguien no cumples esa segunda norma y también te cuestionan. Seguro que más de uno en la sala ha preguntado a su hijo o a su sobrina cuando estaban en infantil: cariño, ¿tienes novia? ¿No tienes novio, mi vida? Y eso está cuestionando su futura orientación porque estamos presuponiendo que van a ser heteros: mamá espera de mí, que soy un chico con pene, que mi pareja sea una chica con vulva. Y eso no es verdad. Estamos presuponiendo personas heterosexuales que quizá no vayan a cumplir esa expectativa, y los adolescentes tienen miedo de comunicar a su familia que les gusta un chico siendo un chico; con lo fácil que es solventar esa curiosidad de padres con un: cariño, ¿te gusta alguien? ¿Tienes amores? Y si la respuesta no es la que esperamos, papá y mamá ya nos encargaremos de prepararnos para lo que venga porque lo que queremos son hijos felices, da igual la edad que tengan; si a nosotros también nos gusta que nos quieran, da igual la edad que tengamos. Tenemos que tenderles la mano incondicionalmente porque, si no lo hacemos desde casa, el mundo, que no está preparado para recibirles, se les va a poner mucho más cuesta arriba. Tengo que decir que cada vez es más fácil para las familias. Es verdad que llegamos a esta aventura con muchísimos miedos, pero cada vez hay más empatía, más respeto. Pero el sentimiento que tengo yo a veces es de cierta hipocresía social. Está bien, no te preocupes Eva, porque el mundo ya está preparado. Es un poco de mentira. Me gusta creérmela porque quiero pensar que el mundo al que suelto a mi hijo es el mejor mundo que le puedo dar. No le puedo dar otro. Sí que espero que en este tiempo de trabajo de las familias seamos capaces de construir el mejor mundo posible para que cuando él, que ahora tiene 8 años, no dependa de mí yo pueda decir: no he podido hacer más, te dejo lo mejor que puedo y ahora sigues tú.

Seguro que se me quedan un montón de cosas en el tintero, pero era importante para mí decirles que esto solo tiene un secreto, se lo he adelantado antes, y es amor, amor a nuestros hijos, a nuestras hijas y a nuestros “hijes”, porque habrá menores que no se sientan ni niños ni niñas y tienen que empezar a tener cabida en esa sociedad. Hay personas que no se sienten tan dicotómicas como las esperamos y eso no es malo, vuelve a ser diversidad y somos nosotros los que tenemos que proporcionarles que se sientan bien, que sean felices. Esto no va de otra cosa.

No quiero terminar sin hablar de nuestros retos −y no quiero que se me olvide ninguno, aunque seguramente alguno se me quede fuera− que, como les he dicho, están básicamente centrados en tres áreas. No sé si saben que la transexualidad todavía es una patología mental, que nuestros menores están diagnosticados con algo que en realidad ni siquiera tienen, disforia de género. Mi hijo ama su vulva, no tiene ninguna necesidad de tener un pene y esa es nuestra gran vivencia y nuestro gran cambio. Nuestras niñas trans en muchos de los casos −y es lo que estamos consiguiendo con amor, y creo que es la gran revolución− aman sus penes porque son maravillosos. Nadie tiene un cuerpo imperfecto, tiene el suyo y eso hay que aprender a respetarlo y solo desde el respeto a sí mismos van a conseguir que el mundo les respete.

Es importante que entiendan que nuestras personas más mayores están sometidas en la actualidad a unos test brutales. Tanto es así que yo por mi profesión les diré que prácticamente ningún día de la semana me pongo vestidos, tampoco uso tacón, voy a las obras en botas o playeras, ni siquiera me maquillo porque a veces ese punto hace que el respeto a veces no sea el mismo. Yo seguramente para muchos psicólogos no cumpliría el rol de femineidad exigible para que ese médico dijese que yo soy una mujer, y eso es inviable. Cualquier persona que manifieste que se siente una mujer, es una mujer; cualquier hombre que se sienta un hombre y lo manifieste solo él sabe que lo es, me da igual la apariencia física que tenga, mi obligación es la del respeto y tratarlos como iguales, porque eso es lo que queremos para nosotros. Pero recuerden nuestro privilegio, que hace que a veces estemos en un escalón más alto que los demás, y eso no es de recibo.

Nuestros retos son los siguientes: en materia educativa, y aunque la mayoría de las comunidades autónomas están afrontando el reconocimiento de la identidad sexual de nuestro alumnado trans, a nivel estatal se echa en falta que de manera transversal en los contenidos educativos se refleje la diversidad en la identidad sentida. Vamos a dejar de hablar de aparato reproductor femenino y aparato reproductor masculino. Vamos a empezar a hablar con la cabeza alta de aparato reproductor gestante y aparato reproductor fertilizante. Eso hará que todos tengamos cabida. Cada uno tomará la vida y las decisiones que sean oportunas a su vida y yo no soy quien para menospreciar o para no dar posibilidades a alguien a que pueda vivir en plenitud.

En materia sanitaria, la posibilidad de que se reconozca la identidad sexual en las tarjetas sanitarias, para lo que es esencial que el ministerio y sus bases de datos lo permitan, sin perjuicio de que a efectos internos se habilite una funcionalidad para identificar las historias médicas; que los tratamientos a las personas trans, ya sean menores o adultas, se recojan expresamente en las fichas de los medicamentos. En las fichas técnicas autorizadas de los medicamentos que se utilizan habitualmente para la atención sanitaria demandada por las personas transexuales e intersexuales no aparece dicha indicación, por lo que su uso y administración se somete al real decreto 1015/2009, de 19 de junio, por el que se regula la disponibilidad de medicamentos en situaciones especiales, lo que tiene como consecuencia que se dificulte el derecho de las personas trans a recibir los tratamientos hormonales que demandan y suelen necesitar para su bienestar emocional y social. Sepan que mi segunda hija, cisexual, es una niña muy grande y puede que por su crecimiento pueda necesitar bloqueo hormonal, bloqueo hormonal que por ser cis lo tiene. Paradojas de la vida, el bloqueo de su hermano hay que pelearlo. Tiene los mismos derechos, pero en la realidad no está pasando eso.

La sanidad pública en algunas comunidades autónomas todavía mantiene una concepción patologizante de la transexualidad, condicionando la atención sanitaria a que se acredite la identidad sexual, ya sea mediante diagnóstico o por medio de otros eufemismos, como la previa identificación o verificación de la condición de persona transexual en salud mental. Se trata de algo contrario a nuestra Constitución, artículos 10 y 15, y que, además, entra en contradicción con lo reclamado por la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa en su resolución del 22 de abril del 2015, en la que instó a los Estados a garantizar que las personas transexuales, incluidos los menores, no sean considerados como enfermos mentales, asegurando al mismo tiempo el acceso a los tratamientos médicos necesarios sin estigmatización.

Por último, en materia registral, quiero decirles que actualmente la Ley 3/2007 no legitima a los menores para instar la rectificación de sexo registral, algo sobre lo que el pleno de la Sala Primera del Tribunal Supremo planteó en 2016 una cuestión de inconstitucionalidad. El próximo martes, 28 de noviembre, el Grupo Socialista en el Congreso someterá al Pleno una proposición de ley para permitir que los menores trans, cuya identidad sexual es tan innata como la identidad sexual de quienes no lo son, puedan ver reconocida su identidad sexual en su inscripción de nacimiento, evitando con ello el continuo menoscabo de sus derechos fundamentales cada vez que tienen que identificarse públicamente. Por eso, pedimos a los grupos políticos que hoy se encuentran aquí que apoyen esa iniciativa legislativa. Entretanto, pedimos al ministro de Justicia que facilite los cambios de nombre, sin tener que recurrir a la indignidad de usar nombres neutros, como tenían que hacer antiguamente las personas transexuales adultas.

No les he dicho un pequeño detalle. Mi primer hijo es adoptado, lo adoptamos con 9 meses. Es un niño de origen chino. Les voy a contar una pequeña anécdota. Cuando nosotros hicimos la solicitud a China pusimos niña o niño, nos daba igual. Cosas de la vida, China nos devolvió la carta pidiendo que dijésemos niña o niño. Pensábamos que en China las niñas estaban en una peor posición y decidimos que, si era china, fuera una niña. Como ven, cualquiera está expuesto, incluso con una adopción, a ser padres de un maravilloso niño transexual. 9 meses, 6 kilos, era un bebe. Por supuesto que yo pensé que era una niña porque tenía vulva. Gran equivocación.

Solo quiero agradecer de antemano su apoyo y quedamos a su entera disposición.

Muchas gracias. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Pascual.

Pasamos al turno de los grupos políticos.

En primer lugar, intervendrá el Grupo Mixto.

Tiene la palara el señor López Santana.
La señora LÓPEZ SANTANA: Señora presidenta, la señora López Santana.
La señora PRESIDENTA: Señora. María José, discúlpame.
La señora LÓPEZ SANTANA: No se preocupe. Gracias, presidenta.

Gracias, señora Eva Pascual, por haber venido a esta Cámara a explicarnos la realidad que en distintos ámbitos están viviendo los menores transexuales y sus familias.

Esta solicitud de comparecencia que presenté fue fruto de una reunión que mantuvimos hace meses, en junio de este año, con Crhysallis Canarias. Yo tengo que decir que lo que más me impresionó de esa reunión fue el profundo amor con el que los padres y las madres que estaban allí hablaban de sus hijos y de sus hijas. Profundo amor. Por eso, quiero que mis primeras palabras sean, tanto para usted como para los miembros de la asociación que están hoy aquí, Felipe Sánchez y Nuria Lorenzo, y para el resto de los miembros de Crhysallis Canarias, de reconocimiento sincero a la labor que están desempeñando y a la lucha que están afrontando, porque es verdad que el desconocimiento y la falta de información muchas veces genera miedo, genera prejuicios y estos prejuicios causan muchísimo daño. Esto sucede con la transexualidad y, sobre todo, con los menores transexuales y yo creo que en una situación como esta, y después de escucharla a usted, todos tenemos que tener claro que hay que romper con el corsé de las ideologías cuando estamos hablando de derechos humanos, de derecho a la intimidad, a la identidad, al libre desarrollo de la personalidad.




Compartir con tus amigos:
  1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos