Santiago, veintidós de septiembre de dos mil ocho



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Tercero: Que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 493 del Código de Procedimiento Penal, las tachas deducidas en contra de los testigos que declararon en el sumario singularizados anteriormente deben ser rechazadas, por cuanto, los fundamentos dados por las defensas para oponerlas carecen del requisito legal de la precisión suficiente, en relación con el delito indagado, para sostener que, con el sólo mérito de los dichos de los testigos tachados, la inhabilidad alegada se encuentra acreditada. En efecto, la proposición de las defensas no es suficiente si, como se verá al estudiar y analizar los elementos del delito, la declaración de cada testigo singular sólo tiene el carácter de indicio, el que por si solo no levanta prueba respecto de los objetivos fundamentales de este proceso.
En cuanto al delito.
Cuarto: Que en relación al delito de secuestro calificado de Antonio Llidó Mengual, sacerdote católico, de nacionalidad española, se han reunido en autos los siguientes elementos de prueba:
a) Querellas de fojas 68 del tomo I y 86 del tomo I – A agregado y 84 del tomo II – B, agregado, las que indican que el sacerdote Antonio Llidó Mengual, ; con las querellas de fojas 68 del tomo I y 86 del tomo I -A agregado y 84 del tomo II - B agregado, de los sacerdotes Mariano Puga Concha, José Aldunate Lyon, Roberto Bolton García, Jesús Rodríguez Iglesias, Oscar Jiménez Lazo, Vicente Morales Briones, Modesto Núñez Uriel, Miguel Jordá Sureda, y Sergio Antonio Torres González; del abogado Héctor Salazar Ardiles, en representación de la hermana del directamente ofendido sacerdote Antonio Llidó Mengual, señora Josefa Llidó Mengual, quienes la deducen en contra de Augusto Pinochet Ugarte, ex Comandante en Jefe del Ejercito de Chile, Ciro Ernesto Torre Sáez, Oficial de Carabineros, oficial de Carabineros de Chile, Marcelo Moren Brito, Oficial de Ejercito, Orlando Manzo Durán, asesor de Gendarmería de Chile, por los delitos de asociación ilícita, secuestro calificado y tortura en la persona de Antonio Llidó Mengual, español, sacerdote católico, de 38 años de edad a la fecha de su desaparición.

Indican los querellantes que el sacerdote Llidó llegó a Chile enviado por la Comisión Especial de Misiones y Cooperación entre las iglesias “OCSHA”, a desempeñar su labor sacerdotal en la ciudad de Quillota, Diócesis de Valparaíso, a cargo del Obispo don Emilio Tagle Covarrubias;


Manifiestan que el padre Llidó centró su apostolado en los sectores más pobres de la región, trabajando como profesor de francés en el Liceo de esa ciudad, dedicándose, así mismo, a apoyar a los grupos estudiantiles que trabajaban en labores agrícolas de la zona.
Indican que se vinculó al grupo “Los 80”, conformado por sacerdotes chilenos y extranjeros incorporados a los “Cristianos por el Socialismo”, los cuales apoyaron la candidatura presidencial de Salvador Allende y después los objetivos de la Unidad Popular. Deducen que esta disposición personal lo hizo entrar en conflicto con los sectores más tradicionales de la Iglesia de Valparaíso y, en particular, con su obispo don Emilio Tagle Covarrubias, el cual lo suspendió de sus funciones eclesiásticas como Vicario Cooperador de la Parroquia de Quillota, pero sólo en la sede parroquial de Quillota, no de las capillas adyacentes de Limache, La Calera, etcétera, donde siguió ejerciendo su labor sacerdotal hasta el momento de su detención.
Precisan que el sacerdote Antonio Llidó Mengual siempre mantuvo su adhesión al principio de la no violencia.
Expresan que ocurrido el Golpe Militar, el 11 de septiembre de l973, el sacerdote fue buscado en Quillota por las fuerzas de seguridad del régimen militar, lo que lo obligó a dejar la región trasladándose a Valparaíso y, posteriormente, a Santiago, permaneciendo oculto.
Añaden que el primero de octubre de l974, el sacerdote Llidó salió del lugar donde se albergaba y no regresó; siendo secuestrado y llevado a la casa de interrogación y tortura de calle José Domingo Cañas N° 1315, casi esquina de avenida República de Israel, recinto donde compartió su detención con numerosos testigos, los que dan cuenta de la práctica de la tortura que padeció; precisan que durante la segunda semana de octubre de ese año el sacerdote fue trasladado al recinto de incomunicados, también operado por la DINA, permaneciendo hasta el día 24 de ese mes, fecha en que se le obligó, junto a otros prisioneros a abandonar el lugar, con destino desconocido.
Indican que actualmente figura en la lista de detenidos desaparecidos. Y que son numerosos los testimonios que acreditan su detención, la permanencia en los recintos de la DINA, primero, en el de calle José Domingo Cañas, y, luego, en el de Cuatro Álamos, como asimismo, las torturas, malos tratos y vejámenes de que fue objeto; según éstos, precisan, el 25 de octubre de l974, el sacerdote Llidó es sacado del recinto donde se encontraba, junto al arquitecto Carlos Fajardo Wolf y el sociólogo Ariel Salinas Argomedo, son obligados a tomar sus pertenencias y abandonar el lugar con destino desconocido; fecha desde la cual se pierde toda noticia de su paradero.
Sostienen que la Iglesia Católica por medio del Nuncio Apostólico acreditado en Chile, Monseñor Sótero Sanz Villalba, con fecha 04 de noviembre de 1974, en respuesta a la nota del Director del Secretariado de la OCSHA, Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de España, señala “puedo anunciarles que según noticias dadas directamente por una alta autoridad de Gobierno, al P. Llidó está detenido y bien de salud”. Mas adelante, en la misma comunicación, agrega que” actualmente el caso de dicho sacerdote está siendo examinado por las Autoridades militares, abrigándose la esperanza de que no resultar cargos extremadamente graves en contra suya, se le pueda sacar del país dentro de cierto tiempo.”
Posteriormente, continúan, esta misma alta autoridad eclesiástica informa a la Nunciatura Apostólica en España, acompañando un apunte sobre el caso, en el cual se establece que “con fecha 16 de octubre una carta anónima, daba a entender que a raíz del enfrentamiento y muerte de algunos dirigentes del MIR con la fuerzas militares, el sacerdote Llidó habría sido detenido y torturado, indicándose el lugar de la detención”.
Agregan que por su parte el embajador de España cerca de la Santa Sede, señor Gabriel Fdz. De Valderrama, en nota fechada en Roma el 20 de enero de 1975, dirigida al Aparejador Municipal de Javea, Alicante, señala que: “todavía no me es posible darle noticias sobre el sacerdote Antonio Llidó Mengual, pero confío poder hacerlo pronto.”
Expresan que las Comunidades Religiosas de Balones y de Cuatretondeta, Alicante, en su oportunidad, solicitaron los esfuerzos para dar con el sacerdote Llidó al señor Arzobispo de la Diócesis de Valencia, pidiéndole su intercesión ante las autoridades chilenas y los organismos que considere oportuno, las cuales al igual que las anteriores las acompañan a la querella.
Manifiestan los querellantes que en Chile, de acuerdo a lo expresado en declaración jurada de fecha 03 de julio de 1990, prestada por el sacerdote católico, de nacionalidad española, señor Jesús Rodríguez Iglesias, éste acompañado por otro sacerdote de su misma nacionalidad, realizó varias visitas al Obispo de Valparaíso, don Emilio Tagle Covarrubias, con el objeto de ubicar el paradero del sacerdote Llidó y de obtener el apoyo de esa alta autoridad eclesiástica en dicha búsqueda; en la primera visita y entrevista, realizada en el mes de marzo de l975, el señor Arzobispo señaló, según esta declaración jurada, que había hablado con un Ministro de Estado de esa época y éste le habría comunicado que: “efectivamente estaba detenido, y en un lugar de detención manifestando que estaba bien.” En la segunda oportunidad, en mayo de 1975, el señor Obispo manifestó “que había hablado con una muy alta autoridad del Estado, en vista que se solucionara el problema de este sacerdote.” En la tercera oportunidad, esta ves en junio de 1975, en la visita a Valparaíso, y entrevista con el señor Obispo les expresó “que por información recibida de un Ministro de Estado, había sabido que Antonio Llidó, “al momento de ser trasladado de un recinto de detención a otro, se había fugado”.
Enfatizan que un hecho de particular trascendencia lo constituyó la entrevista con el querellado General Augusto Pinochet, llevada a cabo en el Edificio Diego Portales a fines de l974 o en los primeros meses de 1975, en la que participaron el Obispo de Copiapó y Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Monseñor Fernando Ariztía junto con el Obispo Luterano Helmuth Erich Walter Frenz Thiel, el rabino judío Ángel Kreiman y el padre jesuita Fernando Salas; entrevista que tenía por objeto entregarle al General Pinochet una lista de los detenidos desaparecidos.
Sostienen que según la declaración del Obispo Ariztía, en respuesta a la petición del Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, expresa: “En esa lista recuerdo a David Silberman, ex gerente de Chuquicamata, que consta que estaba detenido, por cuya persona el rabino Kreiman tenía especial preocupación y sobre el cual el General Pinochet contestó que “había sido raptado por un comando mirista disfrazado de militares….” Y Antonio Llidó sobre el cual el general respondió inmediatamente diciendo: “ese no es cura, es un marxista….”, con lo cual se confirma que estaba en conocimiento de la detención.”
Que, explican los querellantes, la familia del sacerdote Llidó, residente en Valencia, España, realizó innumerables gestiones ante las altas autoridades españolas, incluso ante su majestad el Rey Juan Carlos Primero, solicitando, insistentemente, su intervención urgente ante el Gobierno Militar destinada a poner fin a la situación de ilegalidad que sufría el sacerdote; asimismo, agregan el Ministerio de Asuntos Exteriores a través de la Embajada de España en Chile, llevó a cabo gestiones oficiales ante el Ministerio de Relaciones de este país, solicitando se informara sobre el paradero del padre Llidó, intentando obtener su expulsión de Chile y regreso a España, esfuerzos diplomáticos y de carácter político que resultaron infructuosos; por su parte, el senado español, con fecha 30 de octubre de 1979, en sesión especial analizó extensamente, a través de diferentes intervenciones de sus miembros, la situación que afectaba al padre Llidó. Mencionándose que incluso las gestiones realizadas en su favor por la embajada de Bélgica, del Cardenal Suenens, el señor Sicot, alto Comisionado de Naciones Unidas para Chile, Amnistía Internacional y de la Cruz Roja Internacional no han tenido éxito.
En definitiva, los querellantes, conforme a lo expuesto, las disposiciones legales y argumentos de derecho que expresan, piden acoger a tramitación su querella, se decreten las diligencias de investigación solicitadas, se encuentren y se sometan a proceso a los culpables y, en definitiva, se les sancione al máximo de las penas que señala la ley.
b) Documentos, acompañados por el Secretario Ejecutivo del Programa Continuación Ley N° 19.123, de fojas 193, que contiene el informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, referido a la víctima, el que señala que octubre de l974, Antonio Llidó Mengual, ex sacerdote de nacionalidad española vinculado al MIR, fue visto por testigos en el recinto de José Domingo Cañas. Con posterioridad Antonio Llidó, cuya fecha de detención se desconoce, fue trasladado a Cuatro Álamos, desde donde desaparecer, en poder de la DINA.
La Comisión está convencida de que su desaparición fue obra de agentes del Estado quienes violaron así sus derechos humanos.
c) Documento de fojas 196 y 294 del Tomo II, del Arzobispado de Santiago, Fundación Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad, por medio del cual remite las declaraciones juradas de personas existentes sobre la situación de Antonio Llidó Mengual, remitiendo las de Rosalía Martínez Cereceda, Cecilia Jarpa Zúñiga, Julio Laks Feller, Edmundo Lebretch, Marta Caballero San Cruz, Herman E. Schwember Fernández, María Julia Andrés Planas, Juan Ramón Ramírez Cortés, y Cristian Esteban Van Yurick Altamirano; antecedentes en base a lo cual dicha Vicaría de la Iglesia Católica en resumen concluye que el sacerdote Antonio Llidó Mengual, español, miembro del Grupo Cristianos por el Socialismo, formados por laicos y religiosos en el gobierno de la Unidad Popular, fue detenido aproximadamente el 24 de septiembre de 1974, por agentes de la DINA, en una parcela ubicada en los alrededores de Santiago, en circunstancias que se desconocen. Su arresto está al parecer relacionado con un grupo de personas vinculadas al MIR, entre ellas Ariel Salinas Argomedo, detenido por agentes de la DINA el 25 de septiembre de ese año, encontrándose también en calidad de detenido desaparecido. El padre Llidó fue trasladado al recinto de la DINA ubicado en José Domingo Cañas con República de Israel, en donde fue visto hasta mediados de octubre de ese año, fecha en que fue trasladado a Cuatro Álamos, recinto de incomunicados de Tres Álamos y que también estaba a cargo de la DINA. Desde ese recinto desapareció alrededor del 25 de octubre de l974.
d) Ordenes de Investigar de la Policía de Investigaciones de Chile, de fojas 310, 411, y 593, ambas del tomo II, 112, 201, 237 y 311 del tomo I – A, fojas 93, tomo II y 42 tomo II – C, debidamente diligenciadas, consistentes en pesquisas del hecho investigado, realizadas en las tareas de indagación y auxilio para el tribunal, ejecutando diligencias necesarias al efecto.
e) Oficio de fojas 404 tomo II, del Jefe del Estado Mayor General del Ejército, señor Jorge Matus Coulomb, quien en lo atinente asevera que acerca de la estructura de mando y singularización del personal del Ejercito de Chile integrantes de la DINA, que estuvieron a cargo de los recintos de esa Institución en calle José Domingo Cañas N° 1315 y el que fuera denominado “Cuatro Álamos”, en el período 1973 – 1974, puede informar, al igual que antes lo hizo con otra solicitud del mismo tenor, que lo requerido dice relación con un organismo ajeno a la Institución, por lo que precisa que la información solicitada se refiere a la singularización del personal del Ejercito (sic) , por cuanto, de los antecedentes que obran en el proceso consta que la DINA, fue un organismo integrado también por miembros del Ejército de Chile, algunos de los cuales han declarado inclusive en la causa. Y reitera que la DINA fue un organismo ajeno al Ejército de Chile, razón por la cual no se cuenta con antecedentes que permitan informar acerca de su estructura de mando, y en consecuencia tampoco resulta posible determinar los Oficiales que integraron dicha estructura.
f) Oficio de la Ministra de Defensa Nacional señora Michelle Bachelet Jeria, de fojas 446 Tomo II, quien informa acerca de lo solicitado por el Tribunal a dicha Secretaría de Estado acerca de los funcionarios que estuvieron a cargo o hicieron de jefes de los campos de concentración denominados “José Domingo Cañas” u “Ollagüe” y “Cuatro Álamos”, durante los meses de septiembre y octubre de l974, solicitada a las Instituciones de la Defensa Nacional la información precedentemente señalada ésta manifestaron lo siguiente:
El Ejército de Chile, mediante oficio de la “Referencia 29” que no existen antecedentes relacionados con el citado requerimiento, toda vez que dichos centros no pertenecieron a la Institución.
La Armada de Chile, por oficio de la “Referencia 39”, expresa que no cuenta la Institución con antecedentes sobre la existencia de los campos de concentración indicados, como tampoco de sus eventuales jefes o personas a cargo.
La Fuerza Aérea de Chile, mediante oficio de la “Referencia 4)” que efectuada la consulta pertinente a la Dirección de Inteligencia, esa Alta Repartición ha informado que realizadas las consultas a los Organismos Internos de esa Dirección, no se cuenta con antecedentes relacionados con esa materia.

Carabineros de Chile, por el oficio de la “Referencia 5)”, que no existen antecedentes que guarden relación con lo solicitado.


No obstante la Dirección General de Carabineros informa que el Coronel ® Conrado Pacheco Cárdenas, registra en su Hoja de Vida, que a contar del 26 de septiembre de 1974 fue designado a cargo del Campamento de detenidos “Tres Álamos” en reemplazo del entonces Mayor señor Milton Arsenio de la Fuente Palma, quien se acogió posteriormente a retiro en el grado de Coronel.
La Policía de Investigaciones de Chile, mediante oficio de referencia 6), remitido al tribunal, informa que el Jefe del Departamento V, Asuntos Internos, ha señalado que el comandante del Cuartel “Ollagüe” de la Dirección de Inteligencia Nacional, ubicado en calle José Domingo Cañas N° 1.3667, comuna de Ñuñoa, en el mes de septiembre de l974, habría sido el entonces Capitán de Carabineros Ciro Ernesto Torre Sáez, cargo que habría desempeñado hasta la llegada del Capitán de Ejército Francisco Maximiliano Ferrer Lima, quien habría hecho prevalecer la antigüedad de su Institución, pasando a comandar este recinto, probablemente, a principios del mes de octubre del año 1974.
g) Declaración de Ángela del Carmen Santos Campos, de fojas 95, tomo I – A, quien señala que al sacerdote Antonio Llidó lo conoció a fines del mes de septiembre de l973, cuando llegó a la casa de su tía doña Consuelo Campos Queraltó, para ser protegido, ya que en esa época era buscado por organismos de seguridad del gobierno que había asumido. Que cuando recién lo conoció desconocía que fuera sacerdote, ya que no vestía como tal y después supo que lo era. Que los primeros meses en que estuvo en casa de su tía en Santiago, el sacerdote no salía y si lo hacía señalaba la hora en que iba a volver y era por ratos cortos, por lo que se hacía bastante vida de familia. Aproximadamente en el mes de febrero de 1974, se traslada el religioso a una parcela de El Arrayán, conjuntamente con Jorge Donoso Astudillo, quien también llegó a casa de su tía, también para ser protegido. Así, cuando estaban viviendo en “El Arrayán”, ella se hizo amiga de Jorge Donoso, quién terminó siendo su pareja y posterior padre de su hija. En “El Arrayán” se hacía una vida bastante familiar, el padre Antonio Llidó participaba como un miembro más, su tía vivía con su tío Jaime Valencia, sus tres hijas y una nana. Agrega que el padre Llidó salía de vez en cuando de la casa de “El Arrayán” con destino al centro de Santiago, no sabe si se juntaría con algún conocido y generalmente hacía el recorrido que hacía el microbús de “El Arrayán”, es decir, se venía hasta el centro, al parecer por calle San Antonio, y volvía luego, ya que lo hacía como a las 17.00 horas.
Continúa la testigo que el día 1° de octubre de 1974, salió el padre Llidó alrededor del mediodía con destino al centro de Santiago, iba a regresar entre las 17.00 a 17.30 horas, y le había advertido a Jorge Donoso que si no volvía a las 21 horas, era porque había pasado algo malo, y, efectivamente, no regresó ese día. Que Jorge Donoso llegó ese día a la casa de Pablo Urzúa a avisar de la posible detención del padre Antonio Llidó y se quedó allí. Nunca se supo más del padre Llidó y su tío empezó a hacer algunas diligencias, dentro de lo que se podía hacer, para dar aviso a la iglesia de la detención.
i) Declaración de Consuelo del Carmen Campos Queraltó, de fojas 96 vuelta, tomo I A, quien refiere que el sacerdote Antonio Llidó Mengual fue llevado a su domicilio en el mes de octubre de l973, ya que era buscado por organismos de seguridad del gobierno que había asumido el poder; y estuvo en la morada hasta el mes de marzo de 1974; expresa que el sacerdote prácticamente no salía de la casa habitación y en ese mes de marzo de 1974 se trasladó a la parcela también de su propiedad situada en el sector de “El Arrayán”, comuna de Las Condes, conjuntamente con otro amigo de él de nombre Jorge Donoso, quien también estaba acogido en su casa. Que el padre Llidó cuando llegaba a salir señalaba con precisión a la hora que iba a regresar, en especial lo hacia a Jorge Donoso; que el último día que salió el sacerdote del domicilio de “El Arrayán” fue el día 30 de septiembre de 1974, ese día no volvió a regresar y hasta la fecha se desconoce que pasó con él; sólo por informaciones de terceras personas se ha sabido que habría sido detenido por los organismos de seguridad. Agrega que ese 30 de septiembre de 1974, fue Jorge Donoso quien llegó a avisar que el padre Llidó no había vuelto y temía que algo le hubiese pasado; posteriormente, agrega la declarante, su marido Jaime Valencia, dio aviso de la desaparición a la iglesia por medio de un sacerdote.
j) Misiva de fojas 98, del tomo I A, del señor Fernando Ariztía R, Obispo de Copiapó, al señor Juez Titular del Primer Juzgado del Crimen de Santiago, quien señala que a la fecha que originan los hechos referentes a don Antonio Llidó Mengual, junto al Obispo de la Iglesia Luterana don Helmuth Erich Walter Frenz Thiel, él era Co – Presidente del organismo ecuménico creado en los primeros días de octubre de 1973, denominado Comité Pro Paz o Comité Cooperación para la Paz en Chile.
A dicho organismo, agrega, el que primero funcionaba en calle Erasmo Escala N° 1822, edificio del Arzobispado de Santiago, y posteriormente en la calle Santa Mónica, llegaban diariamente centenares de personas por denuncias de allanamiento en sus casas, otras por personas detenidas por agentes sin identificación, otros por denuncias de torturas y muchos familiares por desaparecimiento de personas que fueron detenidas y nunca llegaron a sus hogares, a pesar que en los organismos oficiales se aseguraba que habían sido liberadas;
Dice que por parte de las autoridades de gobierno se les manifestó permanentemente que querían recibir hechos concretos y no “rumores”.
En razón de ello en una oportunidad en el Edificio Diego Portales él junto al Obispo luterano don Helmuth Erich Walter Frenz Thiel, el Rabino judío Don Ángel Kreiman y el padre Fernando Salas, sacerdote jesuita, fueron recibidos en audiencia por el General Pinochet – a fines de 1974 o primeros meses de 1975 – a quien se entregó una lista de personas cuya detención y desaparición claramente contaban al Comité Pro Paz;
Indica que el señor General Pinochet al ver esa lista, de la cual recuerda a dos personas que allí figuraban: David Silberman, ex gerente del Mineral de Chuquicamata, detenido en la Penitenciaría de Santiago de quien el General dijo que había sido “raptado de allí por un comando mirista disfrazado de militares…” y en referencia a don Antonio Llidó expresó: “éste no es cura es un mirista…” Y asevera, que de ello se podía claramente deducir que el General estaba en antecedentes del hecho de esas detenciones.
Y concluye afirmando que, posteriormente, tuvo la oportunidad de escuchar a un ex detenido, del cual conoce el nombre, que estuvo en uno de esos recintos de detención, quien le expresó que allí había estado con don Antonio Llidó, el cual había sido muy torturado, y que con gran valor había guardado silencio un par de días para que otros con quienes estaba en relación pudieran darse cuenta de su detención y cambiar de lugar.
k) Declaración de Jesús Rodríguez Iglesias, de fojas 100 del tomo I A, el que señala que en el año 1974 él era párroco de la Parroquia San Diego de Huechuraba, donde se reunían los párrocos españoles en Santiago con bastante frecuencia, en una de estas reuniones llegó la noticia de que le padre Llidó había desaparecido; entonces hablaron en el Comité Pro Paz, para tener información sobre el paradero del padre. Sostiene que entre los primeros días de noviembre de 1974 y marzo de 1975, viajó a España y volvió la primera quincena de marzo, y al ver que no había aparecido el padre Llidó invitó a otro padre catalán de apellido Lloret, quien actualmente está en España, a Valparaíso, al domicilio de Obispo don Emilio Tagle Covarrubias, con quien hablaron en varias ocasiones para seguir indagando sobre el destino o donde se pudiera ubicar al padre Llidó. Indica que el Obispo les dio a conocer, primero que estaba en contacto con un Ministro de Estado de esa época, sin darles el nombre, el que le habría informado que el padre Llidó estaba detenido y que no se encontraba bien; que mantuvieron el contacto tanto en forma personal como telefónicamente con el Obispo Tagle Covarrubias; que aproximadamente en mayo de 1975, éste les dijo que estaba al habla con una muy alta autoridad del Estado sobre este tema y que estaba haciendo todo lo posible para establecer el paradero del Padre Llidó. Asevera, además, que aproximadamente en el mes de junio siempre de 1975, se les dijo por el obispo Tagle Covarrubias, en su casa, que un Ministro de Estado le acababa de decir que lo habían trasladado de un recinto a otro y en el traslado se les había fugado, lo que tenía bastante desconcertado al Obispo.
Por último, señala, ellos siguieron en contacto con otros Presbíteros de Valparaíso, uno de ellos el Padre Barilari, el que era Párroco en la Parroquia de la Plaza de Viña del Mar, los cuales también demostraban bastante interés en determinar el destino del Padre Llidó.
l) Dichos de Carlos Ernesto Sánchez Meza, de fojas 103 del tomo I A, el que señala que mientras era estudiante de enseñanza media en la ciudad de Quillota conoció al Padre Antonio Llidó Mengual, quien hacía clases. Posteriormente, en el año 1991, siendo seminarista se encontraba en la Clínica de la Universidad Católica y acompañaba en muchas ocasiones al Obispo Emilio Tagle Covarrubias, el que se encontraba internado por un cáncer que le afectaba; agrega que puede recordar que en más de una ocasión le preguntó por el Padre Antonio Llidó, respondiéndole que Antonio era un buen sacerdote pero un poco izquierdista y no entendía lo que había pasado con él, que le había preguntado a la autoridad de gobierno de esa época que era el General Pinochet por el padre Antonio Llidó, contestándole que estaba detenido y que lo iban soltar; que después le informaban a Monseñor Tagle que no estaba detenido y también en otra ocasión le comentó que otra autoridad de Gobierno, la que se trataría de un almirante que era ministro, que el padre Llidó se habría fugado, situación que lo tenía completamente confundido, que se preguntaba por el destino del padre y se sentía engañado por las informaciones contradictorias que le habían proporcionado las autoridades con quienes había conversado.
Agrega que en varias ocasiones el Obispo Tagle Covarrubias le dio a conocer la gran amistad que tenía con Augusto Pinochet, y por tal motivo se había atrevido preguntar a éste por el destino del padre Llidó.
ll) Declaraciones de María Isabel Caballero Santa Cruz, de fojas 225 del tomo I A, 129 del tomo II B, y fojas 219 del tomo III – C, quien asevera que en la madrugada del día 2 0 3 de octubre de l974, fue detenida en su domicilio por funcionarios de la DINA, los que eran dirigidos por un sujeto al que apodaba “El Guatón Romo”, siendo sacada con su vista vendada llevándola detenida a la calle José Domingo Cañas, siendo interrogada y maltratada por civiles que estaban en el lugar y por otros dos sujetos que hacían de jefes; que la metieron a una pieza donde había varios detenidos y entre ellos estaba el padre Antonio Llidó Mengual, que se hizo conocer porque les hablaba, dándoles ánimo y siendo maltratado por los guaridas que le decían “cura comunista”; que ella estuvo en ese lugar hasta el 6 de octubre de l974, fecha en que la sacaron y la llevaron al campo “Cuatro Álamos”; sostiene que los días en que estuvo detenida en el sector de la calle José Domingo Cañas, vio al sacerdote dos días y le consta que él estaba en ese lugar, lo escuchaba hablar, dando siempre palabras de ánimo, viendo al sacerdote físicamente muy mal por el trato que le habían dado, por las torturas que le habían hecho: Posteriormente, agrega, cuando ella lega a “Cuatro Álamos”, en conversaciones con otros detenidos, supo que el sacerdote que ella había escuchado en la casa de José Domingo Cañas se trataba del cura Antonio Llidó.

m) Dichos de Juan Ramón Miguel Jiménez Cortés, de fojas 232, y 263 vuelta del tomo I A, fojas 144, tomo II – B y 217 vuelta del tomo III – C, respectivamente, quien expresa haber sido presidente del sindicato de trabajadores de Madeco, de filiación comunista, siendo detenido por funcionarios de la DINA en el mes enero de 1974 y trasladado a la Localidad de “Tejas Verdes”, luego, en el mes de julio de ese año fue llevado a “Cuatro Álamos” quedando en la pieza número 13 donde había más de sesenta personas detenidas y torturadas; que en el mes de octubre de 1974, comprobó que entre dichas personas privadas de libertad se encontraba, muy torturado, un sacerdote de nombre Antonio Llidó, según supo, además que era de nacionalidad española, de alrededor de 1,60 de altura, de contextura no muy gorda, con barba, con acento típico de un español; esta persona se encontraba muy mal, sin embargo él les daba ánimo de todas maneras; que pudo ver al sacerdote desde inicios del mes de octubre hasta fines de éste mismo mes, fecha en que lo sacan de “Cuatro Álamos” y no vuelve más al lugar sin saber de su paradero. Indica que un día sacaron al sacerdote Llidó de la pieza número 13, volvió sangrando del pecho, muy torturado y mal físicamente, que lo ayudaron y se veía que estaba mal, y lo acusaban de esconder militantes del MIR o comunistas.
n) Declaración de Hernán Schwember Hernández, de fojas 233 y 266 del tomo I – A y fojas 145, tomo II – B, refiere que fue detenido el día 08 de octubre de l974 por funcionarios de la DINA debido a que pertenecía al MAPU; que estando privado de libertad en el campamento “Cuatro Álamos”, pieza 13, vio en esa misma habitación al sacerdote Antonio Llidó, el que estuvo alrededor de dos semanas en ese centro de detención, quien al principio llegó muy mal físicamente, con problemas en la dentadura debido a la electricidad que como tortura le habían puesto en la boca y además pudo ver cuando junto a otro grupo de personas lo fueron a buscar unos sujetos de civil, entre ellos el “Guatón Romo” y otro apodado “El Príncipe Valiente”, sin volver a saber nada más del padre Antonio Llidó.
o) Dichos de Félix Lebretch Díaz Pinto, de fojas 269, del tomo I – A, quien señala que con fecha 01 de octubre, alrededor de las 01.15, horas fue allanada su morada y detenido junto a su esposa e hija de tres años de edad, y Arturo Ellis, siendo trasladados a un lugar el cual no pudo identificar pues la habían vendado los ojos. Su cónyuge y Arturo fueron liberados, sin embargo, a él lo trasladaron de inmediato a un sector cerrado muy pequeño, que le dio la impresión de ser una despensa, a la cual lo hicieron ingresar con las manos amarradas con hilo de pitilla. Refiere que estuvo así privado de libertad junto a otras personas las que eran torturadas al igual que él; que entre las personas detenidas en ese lugar se encontraba el sacerdote Antonio Llidó, de nacionalidad española, nacido en Valencia, quien le contó que había sido sacerdote en la ciudad de Quillota, el que fue muy torturado al punto que desde donde se encontraba se escuchaban sus respuestas a los interrogatorios los que eran dirigidos a que el cura declarara sobre quienes lo protegían, a lo que les contestaba que no lo iba a decir por sus principios. Añade que cada vez que el sacerdote volvía desde los interrogatorios hacia la despensa lo hacía en pésimo estado físico al punto que vomitaba, no obstante siempre se mostró muy entero; por último señala que él asistió al sacerdote personalmente para tratar de aliviar sus dolores físicos, abrigándolo con su chaquetón.
p) Querella de fojas 84 del tomo II B, del abogado Héctor Salazar en representación de la señora Josefa Llidó Mengual, la relata que el sacerdote español Antonio Llidó Mengual fue secuestrado entre los días 15 de septiembre y 1° de octubre de 1974 en la ciudad de Santiago, y de acuerdo con los antecedentes reunidos dicha acción habría sido cometida por un determinado grupo operativo de la Dirección de Inteligencia Nacional, manteniéndosele luego en recintos secretos de ese organismo, y se desconoce su paradero desde ese entonces.
q)Declaración de Helmut Erich Walter Frenz Thiel, de fojas 711, tomo II, quien señala que en su calidad de Pastor de la Iglesia Evangélica Luterana, tomó conocimiento antes del 11 de septiembre de 1973 de una gran cantidad de refugiados extranjeros que residían en Chile, producto de las persecuciones o dificultades que habían tenido en sus países de origen, los que recibían el apoyo de la Iglesia Luterana para poder vivir con sus familias en el país; por ello, manifiesta, llegado el 11 de septiembre de 1973 gran cantidad de mujeres y niños se acercaron a la Iglesia, pidiendo socorro ante la detención de sus padres, maridos e hijos. Explica que los refugiados que fueron detenidos inmediatamente después del Golpe de Estado, los militares los consideraron automáticamente “comunistas”, debido a que provenían de países como refugiados; así, agrega, la ayuda fue inmediata en lo material a fin de poder brindar apoyo básico a mujeres y niños y en general a las familias que se encontraron desamparadas ante la detención de sus parientes; para ello, expresa, se habilitaron varias Iglesias, al igual que templos y parroquias católicas, las que también junto a sacerdotes iniciaron una labor de socorro hacia los perseguidos.
Indica que al tener conocimiento ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) del alto número de refugiados en Chile, la labor continuó semanas después del 11 de septiembre bajo la protección de ésta entidad perteneciente a las Naciones Unidas. Además, manifiesta, ACNUR logra el reconocimiento oficial del Gobierno Militar a través del en ese entonces Ministro del Interior General Oscar Bonilla Bragdanovic, lo que permitió que la labor del Comité Nacional de Ayuda a los Refugiados (CONAR) no fuera casi clandestina.
En ese contexto, señala, obtuvieron una reunión con el General Pinochet, la que se llevó a cabo el día 13 de noviembre de 1974 en su despacho en el edificio Diego Portales; a ella concurrieron junto a Fernando Ariztía, Obispo de Copiapó con quien entró al despacho del General; además los acompañaba el padre Fernando Salas, Secretario Ejecutivo del mismo, y el Rabino Ángel Kreiman, quienes quedaron en la antesala mientras eran recibidos por la máxima autoridad del país; añade que le llamó la atención que en dicha oficina Pinochet se encontraba solo, sin ningún otro ayudante o persona que lo asistiera. Ellos llevaron consigo toda la compilación de antecedentes que habían preparado para fundamentar sus aseveraciones ante el General. Expresa que le intrigaba cómo el General iba a justificar o evadir el crudo problema que le plantearían, esto es, si él iba a disminuir el problema o bien sencillamente negarlo. Había dos cuestiones muy actuales y trascendentes que les preocupaban, uno era el caso de David Silberman, quien estando regularmente detenido había sido secuestrado sin saber de su paradero y el caso del Padre Antonio Llidó, de quien sabían había sido detenido por la DINA. Fernando Ariztía tenía una fotografía del Padre el que según las fuentes que tenían estaba detenido en el centro de calle José Domingo Cañas; el deseo era que el General supiera lo que ellos también sabían respecto de estas personas, porque pensaban que tal evidencia ayudaría a dichas víctimas, asevera que Pinochet al serle exhibida por Fernando Ariztía la fotografía de Antonio Llidó, el General al mismo tiempo tenía en sus manos las listas que ellos habían confeccionado, y apuntando con su dedo dijo textual: “ese no es un cura, es un terrorista, hay que torturarlo porque de otra manera no cantan”.
Sostiene que tal dicho le quedó grabado porque entre ellos con posterioridad, es decir, entre la gente del Comité, hacían frecuente referencia a tan extraordinaria y asombrosa expresión, en la que lisa y llanamente el General daba a entender que conocía la situación de detención que afectaba a Llidó y, además, aceptaba la tortura. Expresa que recuerda que el General señala que David Silberman ya no se encontraba en Chile o en el país, demostrando que también tenía antecedentes de esta última persona.
Por último expresa que este caso personal del Padre Antonio Llidó lo tiene presente por dicha entrevista personal con Pinochet, porque los casos de personas que sufrían en esa época eran miles y su memoria no alcanza a singularizar cada uno de ellos, tenían la labor de socorrer a las familias preocuparse de las situaciones en las embajadas y muchas otras, lo que impide recordar cada caso con precisión.
r) Dichos de Sergio Placencia Sepúlveda, de fojas 908, tomo III, quien refiere que al 11 de septiembre de l973 se desempeñaba como sub oficial de Ejército en el Regimiento de Ingenieros N° 2 “Aconcagua”, con asiento en Quillota, y en lo que dice relación con el sacerdote Antonio Llidó, expresa que le consta que como funcionario de inteligencia y por aplicación de la Ley de Control de Armas y Explosivos, le correspondió concurrir al domicilio en la población O´Higgins de esa ciudad, junto a la parroquia y allanar la habitación del sacerdote Llidó en busca de armas y explosivos, lo cual no se encontró, pero si una gran cantidad de cédulas de identidad las que fueron incautadas; que con posterioridad al 11 de septiembre de 1973 llegó una orden con el nombre de Antonio Llidó Mengual desde la Primera Zona Naval, para ser puesto disposición de la Fiscalía Naval, junto a una orgánica del MIR, donde aparecía Antonio Llidó como encargado del MIR interior, siendo allanada la fábrica Said, e inclusive buscado sin éxito en el pueblo de Paiquico, cercano a La Ligua, en los límites con la Cuarta Región. Agrega que su nombre siguió en la lista de requeridos y tiempo después apareció en la prensa que éste sacerdote habías ido detenido en Santiago y que había desaparecido. Por último, manifiesta que Llidó nunca fue ubicado ni detenido en la V Región, pues ello se habría sabido pues siendo requerido debería haberse dado cuenta de ello.



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