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Análisis de las entrevistas



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Análisis de las entrevistas


A partir del análisis de las entrevistas pudimos sacar las siguientes conclusiones. Las elecciones y el acercamiento al fútbol se da en todos los casos por los padres (por lo general por los padres varones, aunque registramos dos casos donde la socialización fue iniciada por madre) y las familias y en algunos de los casos también por amistades.

Ello se desprende de testimonios tales como los de:

"Soy socio de Boca, toda mi familia lo es". "Desde chico que voy a la cancha, mi viejo me llevaba de vez en cuando con él. Cuando fui creciendo me picó cada vez más el bichito del fútbol y empecé a presionar para que me lleven más. Hará 12 años que soy socio y voy casi siempre" (Julián 25).

"Mi primera elección desde que tengo uso de razón". (Julián 25).

"Herencia familiar. Mi viejo y mi hermano son fanáticos y desde chico que me llevan a la cancha", (Julián 25).

“soy socio del Club Atlético Lanús por herencia familiar. De chiquito… creo que a los tres años ya me habían hecho socio" Por otro lado hay un caso donde fue socializado por su madre y no su padre: Mi viejo no era muy amante del fútbol, mi vieja si. Ella me hizo entrar en el fútbol, y creo que desde ahí tuve ese amor.” (Orlando, 30)

La elección del club esta determinado por la familia, entendida como “el ámbito de emergencia y constitución de la subjetividad, el escenario inmediato de nuestras primeras experiencias, de los protoaprendizajes fundantes de nuestros modelos de aprender. Escenario e instrumento de nuestra constitución como sujetos en un tránsito que va de la dependencia absoluta a la autonomía. (…) En este ámbito circular se dan experiencias de intensísima carga emocional ya que en el encuentran su destino de gratificación o frustración de necesidades vitales, apremiantes de un ser carente que sólo puede ser en y por la relación con otro, con un grupo que es su sostén y que como intermediario de un orden social le aporta y condiciona los elementos para la organización y el desarrollo de su psiquismo. Es entonces, en el ámbito de su grupo familiar que se constituyen las matrices de aprendizaje más estructurante en tanto ligadas a la génesis del sujeto como tal7”.

Por otro lado, hay una identificación del barrio con el club como este ultimo de formador de lazos sociales, un lugar donde la gente va a reunirse. Tales son los casos de los hinchas de Lanús, Orlando y Francisco, y el gordo Lemos que se hizo de Ferro:

"Para mi decir “soy de Lanús” me identifica tanto con la Ciudad como con mi Club". "Haber nacido en Lanús y ser hincha de Lanús es la identificación máxima que uno puede llegar a tener con el barrio, con sus orígenes, con su gente". (Orlando, 30)

Mi viejo es socio del club porque sí porque es de Lanús, viste, y de estar en el club que ni él se acuerda.. bah, de pibe. (,,,) Yo también de pibito que soy del club, si hasta que nos mudamos yo iba todo el tiempo. Quedaba al toque de casa, estaba re bueno, tenías lo que querías y estaban tus amigos. De colonia, la pile.” (Francisco, 26)

“juntarnos a comer asado, hacer reuniones en el quincho, poder juntar todos los amigos en el club. (Martín Lemos, 23 años)

Tengamos en cuenta que Martín, es y siempre fue de Boca; y sin embargo, al sentirse parte del barrio por medio del club Ferro, el tiene una identidad afiliativa con este.

Esto construye una identidad común de SER del barrio. Estos lazos construyen identidades comunes, relaciones de pertenencia, en la que los agentes se encuentran a través de una historia y un espacio compartido. Esta socialización acaecida tan profunda, deriva en practicas de cuidado sobre ese cercano afectivo; y en el otro (el hincha del mismo club), como un común, un cercano donde la propiedad se reencuentra.

Pero mas allá de los lazos que se tejen en el barrio por medio del club, ¿Es todo tan unido? ¿Existen diferencias entre la gente del barrio? ¿Cómo se define al hincha?

Retomando el trabajo de Zucal, la definición propia en el campo social de lo que es ser hincha esta dada por los posicionamientos correspondientes a estos 3 capitales simbólicos en juego: fidelidad, incondicionalidad y aguante (como violencia). Quedo incluso corroborada por una de las entrevistas:

“Eso es el aguante: ir a todos lados, seguir al equipo, ser fiel a la camiseta, pelear, apretar, seguir (...) Pelearse por el equipo, seguirlo a todos lados y alentarlo siempre. En las buenas y en las malas (…) una de esas 3 cosas es la violencia.” (Nicolás, 27).

Cabe aclarar que el trabajo de Zucal se detiene en análisis de las barras bravas, por lo que consideramos que el mismo puede ser útil para analizar las percepciones sobre este capital simbólico desde otros actores que componen las hinchadas de fútbol. Nuestros entrevistados, forman parte de las hinchadas de los clubes de fútbol, pero no son barras bravas, por lo que su posición diferente en el campo (el de las hinchadas) notamos otra percepción sobre el aguante (como esquema diferenciador), donde aquí la diferencia opera también sobre ese otro que es el barra brava. En este se imputará al aguante del barra brava deslegitimado, donde se mezclan imágenes de corrupción, intereses espurios y prácticas violentas. En este sentido podemos comprender testimonios como lo de Francisco -23- cuando dice que “eso es la corrupción que podes encontrar en todos lados. Esos desvirtúan el aguante, se agarran de eso como argumento.”

Entonces, encontramos que en todos los casos hubo una definición problemática sobre el tema del aguante. Se registran dos definiciones:

"El aguante por ahí tiene dos definiciones, una es la que usan los barras bravas y la otra es ir a la cancha en las buenas y en las malas.” (Orlando, 30)

Una:


“aguantar a todos lados, a alentar a tu equipo. (...) Creo que sobre todo el amor al club” (Francisco, 26)

"La capacidad de sobreponerse” (Julián, 25)

Otra:

“hay que haberlo visto al club de adentro, conocer sus movidas, sus chanchullos (…) el aguante es poder meterse en esas cosas (…) los violentos son los que están adentro de la caja. La mafia” (Martin Lemos, 23)



“Hay que defender, la bandera, al equipo y si hay que pelear, seguir peleando; si hay que tirar piedras, hay que tirar; si hay que pelear con la policía, pelea; si hay que entrar gratis, hay que hacerlo.” (Nicolás, 27)

Nosotros tomaremos a la incondicionalidad, la violencia y la fidelidad como atributos de un solo capital simbólico integral, que es el propio aguante. El aguante es el concepto en juego que permite cerrar el campo. Dentro del propio campo, por más definiciones que se quieran presentar, de esos 3 capitales el predominante es la violencia como forma de imponer quien es quien dentro del campo. Sin embargo, también desde quienes no se someten a esa definición del aguante, y toman una trayectoria de subversión, existe una posición sobre quienes son y quienes no son hinchas.

Ahora bien, ni en una ni en otra definición la mujer es tomada en cuenta como sujeto que puede ser poseedor de tales atributos.

Desde la fidelidad como atributo propio del aguante, la mujer es vista en un concepción falsa, pasajera o “light” del sentimiento.

“Cambian de novio y cambian de equipo” (Martín Lemos, 23)

“Es más Light” (Orlando, 30)

Individualmente se acepta, pero sin embargo perdura un imaginario donde se la excluye. Por un lado, se dice que puede sentir igual, pero se agrega un argumento en el cual se desacredita parcialmente la autenticidad de su sentimiento, en base del poco conocimiento práctico del deporte o su tendencia a ser influida por su falta de pensamiento propio. Desde los hinchas masculinos, la mujer en la cancha puede reaccionar igual, pero lo entienden de una manera diferente.

"Yo no atribuyo mayores diferencias, al día de la fecha es cada vez más común ver mujeres en la cancha. Tal vez un hombre pueda interpretar mejor ciertas situaciones de los partidos, pero fuera de eso lo viven de manera similar". "Nada que decir, uno siente por un cuadro de fútbol independientemente de su género." (Orlando, 30),

Por un lado existe una relación de saber-poder, en la que el imaginario social impone de por si la ignorancia de la mujer sobre el tema. Por el otro lado, se resalta su permeabilidad a cuanta opinión pase por delante suyo.

"...creo que las mujeres no deberían hablar de fútbol, salvo que sepan y cuando saben hablan y piensan como hombre" (Francisco, 26)

"Una mujer es como que habla más a boca de jarro, como más permeable a lo que digan en la difusión mediática, es como si fuera siempre más recién llegada." (Nicolás, 27)

Se le da el poder sentir, porque no puede evitarse la inmadurez de quitarle el deseo en tanto la mujer ya tiene presencia en el ámbito futbolístico, pero se le agrega inmediatamente un pero, tanto en su calidad de hincha como en sus criterios de evaluación.

"No hay hinchas mujeres. Las hinchas mujeres tienen una parte masculina muy fuerte, que las hay bastantes y las verdaderas mujeres hinchas tienen un modo de hinchar… no hay un hinchismo femenino" (Leandro, 24)

"Y por ahí no tienen la misma percepción de la técnica o la táctica que puede tener uno, pero pueden opinar tranquilamente, no hay ningún problema. En ese sentido yo siempre digo que al fútbol el varón lo conoce más porque lo juega, la mujer no lo juega, no lo practica habitualmente". (Orlando, 30)

Vale la pena ponerse a apreciar las repuestas que recibimos sobre el porque de su presencia: la televisación, el mundialismo, fútbol de consumo, las relaciones de pareja, su masculinización.

“También están las que van porque tiene un novio que es de Lanús.” (Francisco, 26)

Como en el análisis del trabajo de campo, es necesario preguntarse sobre si esta inferioridad de la condición de hincha de la mujer responde a un uso discursivo delimitante o es una cuestión de territorio conquistado.
Conclusiones

Las características del trabajo nos impiden llegar a una línea integral sobre la totalidad de abordajes que podrían ser tratados desde este tema. Muchas preguntas quedaran abiertas a trabajos posteriores que pudiese proyectar este escrito. Nuestra intención es lograr un objetivo de tipo exploratorio para introducirnos al estudio de un fenómeno que ha sido constantemente dejado de lado por el pensamiento académico. Preguntarse sobre las relaciones de género dentro de un ámbito tan asociado con el machismo, en un momento en el que la mujer empieza a hacer presencia, dispara pautas para pensar las estigmatizaciones que existen dentro del imaginario social circulante.

El hincha masculino en las entrevistas dice aceptar la presencia de la mujer en el fútbol, pero al mismo tiempo, en sus discursos la niega como un hincha plenipotenciario.

El aguante es el capital en disputa, es en él donde se debate quién es el verdadero hincha y quién representa realmente a la institución. La calidad y cantidad (disposición y dotación de capital8) de dicho capital va a poner en juego la legitimidad del hincha, y a su vez excluye a priori en esta categoría a todo aquel que no sea considerado digno propietario de dicho capital.

Nadie le pide a una mujer que sepa de fútbol, todo lo contrario, todo el mundo le pide que no sepa nada” (Gordo Lemos, 23).

En la disputa, el aguante va tomar distintas características, dentro de la propia hinchada (tomándola en su totalidad hinchas y barras) el aguante va a discutirse si su defensa es a través de la violencia o sólo a través de la fidelidad y el amor al club.

Como observamos en varios testimonios y en los trabajos de campo, la mujer desde el imaginario social se ve despojada de dicho atributo –tanto desde una u otra perspectiva- lo que le impide disputar el aguate, característica que construye la identidad del hincha.

Así, excluyéndola del habitus propio del hincha, se la elimina del campo de fuerzas en donde se lucha por el poder que se juega en el mismo.

A partir del análisis de las entrevistas parece ser que las mujeres están, pero cumpliendo un rol secundario en su “poder ser hincha”. “La hinchada es un oficio de machos, de hombres fuertes que no temen al dolor (…) La cultura del aguante no es para seres débiles”.9

A su vez las mujeres de no son tenidas en cuenta en la disputa del aguante, por que existe una exclusión previa que corresponde al ámbito del saber, las entrevistas dejan ver que sin su práctica no puede conocerse la verdadera esencia del fútbol. Así, el conocimiento otorgado por la experiencia limita su autoridad cognitiva en relación a la de los hinchas varones. El conocimiento del objeto a observar, en este caso el partido de fútbol, se entiende imprescindible a la hora de otorgarle validez a las opiniones y apreciaciones de las hinchas mujeres. Otra vez, notamos la exclusión de las mismas en la construcción del proceso de identificación del hincha de fútbol.

"Y por ahí no tienen la misma percepción de la técnica o la táctica que puede tener uno, pero pueden opinar tranquilamente, no hay ningún problema. En ese sentido yo siempre digo que al fútbol el varón lo conoce más porque lo juega, la mujer no lo juega, no lo practica habitualmente". (Orlando, 30)

En ese sentido, en los cánticos futbolísticos queda cristalizado el imaginario social que revela el carácter sexista de los discursos sociales circulantes en la hinchada. En el trabajo citado sobre el análisis discursivo, intentamos dar nota de que el anonimato de los actores permiten dejar ver la sublimación de las representaciones sociales donde la femeneidad aparece como dominada. Como ejemplo de este fenómeno está la femenización del rival y las figuras de sometimiento sexual. Frente a una posible condena social del discurso machista se utilizan estos anonimatos como forma de escape a estas reprobaciones sociales del mundo actual.

En relación a los medios de comunicación se puede observar que la presencia de la mujer está tomada como fetiche sexual. La reproducción de su imagen está centrada más que en la existencia de un hincha, en una presencia decorativa del espectáculo. La reciente aparición de las denominadas “boquitas” y “diablitas” dan cuenta de esta presencia vinculada con la desvalorización del papel de la mujer en el fútbol.

En el mismo sentido la idea deque la idea de la presencia de la mujer en sí no molesta “y que si son lindas mejor” (Gordo Lemos, 23).

El análisis previo nos hace pensar en que la subjetividad del hincha masculino no puede interiorizar la existencia de “una hincha” que pueda compartir plenamente los rasgos propios del habitus del hincha varón.

En el caso de la aceptación, inevitablemente la misma se lleva a cabo en tanto y en cuanto la mujer se masculinice, es decir, la mujer como tal, con sus propios atributos no puede ser identificada con la idiosincrasia de la definición histórica del hincha, con su aguante y fortaleza.


Bibliografía:



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  • Pablo Alabarces y Maria Graciela Rodríguez. Cuestion de Pelotas; futbol\deportes\sociedad\cultura; Atuel; 1996.

  • Pablo Alabarces (compilador). Futbologías; fútbol, identidad y violencia en América Latina; Buenos Aires, Clacso, 2003.

  • Fútbol y Ethos; Fútbol y Ethos, Buenos Aires, Clacso, 1985-

  • Fontanarrosa; Semblanzas deportivas, Buenos Aires. De la Flor. 1987.

  • Sebreli, Juan José; Fútbol y Violencia, en Fútbol; Buenos Aires. 1987

  • Galeano Eduardo; Su majestad el fútbol. Montevideo. Arca 1968-

  • Anderson Benedict; Comunidades Imaginadas. FCE- 1993.

  • Bazco; Los Imaginarios Sociales. Memorias y esperanzas colectivas; Buenos Aires; Nueva Visión; 1991.

  • Bordieu, Pierre; Programa de una sociología del deporte, en Cosas Dichas; Buenos Aires; Gedisa. 1988-

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  • Federico Munné. Psicología Social. Biblioteca Básica de Psicología. 1980.

  • Ruth Amossy; Anne Herschberg Pierrot. Enciclopedia Semiológica. Estereotipos y Clichés. Eudeba. 2001.

  • Gabriela Bienllo, Mariana Conde, Analía Martínez y María Graciela Rodríguez; Mujeres y fútbol: ¿Territorio conquistado o a conquistar?; Proyecto UBACYT TS-55; Instituto de Investigaciones Gino Germani; FSOC.

  • Purificación Mayobre Rodríguez. Marco conceptual en la socialización de género. Una mirada desde la filosofía. Universidad de Vigo.

  • José A. Garriaga Zucal. Haciendo amigos a las piñas.

  • Ana P. de Quiroga; Matrices de aprendizaje, constitución del sujeto en el proceso de conocimiento. Ediciones 5. Colección Apuntes.

  • Bourdieu, Pierre y Loic Wacquant; Una invitación a la sociología reflexiva. Siglo XXI


ANEXO

Trabajo de campo.

Trabajo de campo realizado en la Boca, fecha nº 15 del clausura 2008; en modo de auto registro. No se tuvo posesión de ningún método de tomar nota (la trascripción se realizo a las horas de ocurrido), bajo las condiciones de posibilidad de tomar nota de un fenómeno tan exuberante, que deja las palabras incapacitadas en el olvido.



Fútbol, asado y vino.

Ya bajamos de los barcos,



Ya somos tierra de nadie,

Aguantar a nuestros pibes

La leyenda del aguante”

Ariel Prat – Los Transplantados de Madrid

Atípico sábado por la tarde en la Boca. Bajo las nubes de una luna en agua cae el otoño tardío sobre “el campito”, y el barrio cambia por un capitulo mas. Las calles comienzan a inundarse; el carnaval, la familia, el folklore, la secuencia, la venganza y el pasado renacen en figuritas repetidas. La caravana se abre paso en el barrio, entre miles; mientras mi amiga Coca y yo, que nos dirigimos a la popular (Puerta 7), nos sonreímos al ver una señora de más de 70 ir a pasito lento vistiendo de azul y oro.

Ya se escuchan los bombistas ajenos, levantando en el aire la soberbia de aquel viejo plomo de años atrás; cuando la familia entera a mi frente se divide en el control, para luego esperar que el abuelo termine de tirar el encendedor que llevaba en la mano.

-Guarda que este es un peligro- grita quien seria su nieto.

Antes del segundo control, decidimos para a comer. Parados, con la tarima sosteniéndome la birra, nos comemos un sándwich de vacío mientras charlamos de la formación, del desastre de Racing, de nuestras familias, de nuestras vidas.

Seguimos. Paso el segundo control y tengo que esperar. Para las mujeres es mas lento, porque de cada 4 policías de control solo una es femenina, por lo que se forma cola. Tiene su razón práctica, pero cada vez se va quedando más anacrónico. Mientras me quedo viendo la típica secuencia, siempre mística, del padre comprándole a su hijo su primer remera. Al lado, haciendo lo mismo, igual de místico pero mas representativo, el padre con la nena.

Terminamos el 800 de Transen y subimos por la Puerta 7.

Nos sentamos en la parte alta de la olla del medio en la popular. Nos compro un helado, mientras fijo mis sujetos de estudio. De las 20 personas que me rodean, 4 son mujeres (contando a Coca). Dos de ellas llevan sus remeras: una de Román que viene acompañada con su marido y un amigo, otra de Palacio con su hijo. La tercera esta sola, al lado de un chico que también esta solo.

No termino de ver con quienes vienen que ya salen los equipos. Primero Racing. La silbatina no se hace esperar, seguido del cántico: “Vos sos de la B, equipo chico, vos sos de la B” Chatruc y el pelado son los que mas reciben: “pelado puto, Chatruc viejo frustrado, etc”

Sale Boca y estalla el estadio: miles de papeles en el aire, cae la 12 y los bombos y trompetas se escuchan a cuadras a la redonda, desde la olla superior donde están los hinchas de Racing caen cubitos de hielo a la popular xeneize, mientras el piberío trepado a la reja le canta: “los tiros que vos tiraste te van a volver”.

Arranca el partido que puede mandar a Racing a la promoción y Boca puede jugar por el titulo nacional. Ya a los 9 minutos la primer jugada importante termina en gol para Racing. Mi amiga grita “con estos muertos no”, la chica sola se queda muda, la de remera de Román mira mientras su esposo le señala el error en defensa, y la de remera de Palacio putea. La reacción general es de alentar aun más fuerte. Uno abajo a los 10 minutos, y la bombonera late. El sonido hace vibrar el concreto. Poco a poco, ve uno acoplarse los distintos sectores al cántico de la 12. Visto desde enfrente, parece una marea su saltar inquietante.

La presión aumenta. El concreto ruge. Pasa el tiempo y nada. Las mujeres exclaman, reaccionan y gritan; pero son los hombres quienes insultan a voz en cuello: -“Pelado puto, se tiro a la pileta el maricon”; inclusive de su mismo equipo:”Ese Boselli es una nena”, “Cardozo muerto, saquenlo”.

En la pantalla un padre cantando con su nena de cerca de 4 años es interrumpido por el primer gol de Boca. La tribuna estalla. La gente se abraza, grita, salta. La 12 contenta por mandar a la promoción a Racing vuelve con: “los tiros que vos tiraste te van a volver”. Otra vez los cubitos y el piberío en la reja.

La mujer de remera de Román salta y abraza a su marido; mi amiga grita desaforada, mientras la chica sola levanta ambos brazos, grita con todos los músculos de la cara, y empieza a saltar.

Pasa el tiempo. “Un gol mas que son estos muertos” grita la chica de remera de Palacio. La hinchada se hace sentir más. Minuto 45 del 2º tiempo y siguen empatados. La gente se agarra la cabeza; mujeres y hombres comienzan a gritar desaforados, algunos hasta quedar casi afónicos. La tensión es tan fuerte que es casi imposible quedarse quieto. Agregan 5 minutos mas y cae el gol del Colo para Boca en la ultima jugada.

Toda esa energía en tensión revienta en un solo grito. El marido de la mujer de remera de Román se da vuelta en 180º, se apoya sobre el barandal, se inclina para atrás y levantando los brazos con los puños cerrados grita con toda su fuerza mirando a su propia popular; mientras su mujer salta como si estuviera espastica. Coquita me abraza que casi me tira, y se le caen los anteojos de sol. El marido sobre el barandal se los alcanza, s miran y se gritan mirándose a los ojos. Los chicos solos también. La mujer de remera de Palacio se ríe como enamorada.

Empiezan a tirar las hieleras de los vendedores desde la tribuna de Racing. Me doy cuenta que muchos escalones arriba hay un grupo de jubilados. Señalan la violencia y se ríen. –“Sos de la B”- corea todo el estadio. La reja se llena del piberío.

Esperamos 20 minutos y subimos para salir. En tanto las puertas siguen cerradas, observo los grupos. Los ancianos están cerca: 2 mujeres y 3 hombres, juntos hablando (aunque no escucho demasiado) del partido. También empiezo a ver las banderas, llamándome la atención una que no pertenecía a una peña de barrio, sino de SUTECBA. Un par de chicas con sus novios, grupos de mujeres sin hombres, muchos grupos mixtos.

Se me ocurre en la experiencia que mientras mas grandes en edad es el promedio de la composición de los grupos, mas presencia femenina se registra. La cuestión no parece basarse tanto en un caso histórico-generacional, siendo gradual la inserción, sino en base a la función del entretenimiento. Por un lado el aguante, por otro la familia; dos caras de la misma moneda que siempre se solaparon, y que hoy con la abundancia de mujeres quedan desarticuladas.

No se ve exclusión social, incluso ricos y pobres alientan juntos. Sexualmente tampoco. Hay que marcar una diferencia entre las relaciones que se establecen entre gente del mismo club, con una identificación positiva respectiva, que de una relación entre pares opuestos, donde afloran las burlas como medio estratégico de la razón y la verdad (del aguante). En tal sentido, si se registran en los cánticos y los insultos referencias hacia la identificación masculina con el fútbol, y del otro, como opuesto, contrincante, como que en calidad de inferior, asociado a cuestiones anti-masculinas, esto es feminizaciones.

Salimos. Bajamos por Brandsen y salimos a Brown. Subimos 2 cuadras, comemos una piza y nos despedimos. Agotado me subo al 53 y me acomodo en el fondo. En Lezama sube una chica muy linda que se sienta a mi lado. Llama por su celular y habla con una amiga, contándole sobre el partido. Corta; la miro y le digo, con mi mejor actuación:

-¿No te parece peligroso que una nena como vos vaya a la cancha?




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