Prácticas grupales y avatares institucionales



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Raquel Bozzolo - Clase de oposición – Concurso de Grupos I UBA -Octubre de 2004

Universidad Nacional de La Plata

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación



PSICOTERAPIA II
Ficha de Cátedra

PRÁCTICAS GRUPALES Y AVATARES INSTITUCIONALES

Raquel Bozzolo

(Clase pública de oposición en Cátedra de Teoría y Técnica de Grupos I -UBA)

A.- Introducción



Ubicación del tema en el programa: Hablaremos hoy de las prácticas grupales y los avatares institucionales relacionados con ellas:

prácticas grupales ------------- avatares institucionales.

  • El tema a tratar forma parte del módulo V Grupo e institución.

  • Les serán útiles algunas nociones vistas en Psicología social, como las de organización e institución.

  • Repasaremos algunas de las cuestiones que ustedes vieron en la genealogía de lo grupal en el módulo anterior y retomamos el criterio genealógico como metodología de pensamiento.

  • Es probable que las modalidades de las diferentes coyunturas que revisemos enriquezcan lo visto por ustedes en el módulo de la especificidad de lo grupal.

Forma de abordar el tema: Habría variadas maneras de enfocar este tema: podríamos tomar los grupos y sus avatares en la institución, podríamos tomar al grupo como institución, podríamos tomar la institución y sus grupos naturales, espontáneos o los formalizados, en diferentes avatares, etc.

He decidido un abordaje que permite comparar las condiciones de emergencia de ciertos avatares institucionales y las condiciones de producción de ciertas prácticas grupales. Lo haremos en lo que he construido como diversos mojones del pensamiento de lo grupal, para introducir la necesidad del diseño singular de los dispositivos grupales en condiciones diversas de las instituciones.

Quiero tomarme unos minutos para fundamentar esta decisión: en una perspectiva donde ni las instituciones ni los dispositivos tecnológicos como los grupos son universales ni eternos, un recorrido que permita la comparación en diversas configuraciones situacionales, a lo largo de una temporalidad. Tal decisión apuesta a capacitar a los estudiantes y futuros psicólogos en la diversidad de diseñar dispositivos situacionales específicos y diferenciados que tengan potencia de intervención en diversas condiciones de existencia.

Hacer genealogía de un tema o un concepto es algo que ustedes ya han transitado con la noción de grupo. En la actual coyuntura histórica, cobra importancia este ejercicio. Frente al agotamiento de significaciones y el desfondamiento de las instituciones que nos organizaban, cuando comprobamos día a día cómo se muestran agotadas las operaciones que creímos universalmente eficaces, experimentamos el apremio de revisar herramientas y dispositivos utilizados.

Cuando nos referimos a las condiciones actuales señalando el desfondamiento institucional y la caída de sentidos unificados, suele suponerse que se está postulando la imposibilidad del accionar profesional, en este caso, del psicólogo en grupos. Me interesa puntuar que declarar la posibilidad de intervenir hoy requiere de un pensamiento de las actuales condiciones para poder operar en lo que hay, en lo que se presenta y no en lo que queda como resto de la operación de lo que se postula como único organizador del mundo globalizado: el mercado. Intentar repetir modelos de trabajo profesional desconociendo la alteración de las condiciones lleva a la impotencia en las prácticas y a un refugio en las teorizaciones dogmatizadas, es decir confina una huida de las prácticas de transformación.

Vamos a revisar prácticas grupales y avatares institucionales que se presentaron en lo que denomino diferentes coyunturas. Realizar esta genealogía permite detectar las inercias tanto en las subjetividades, como en las herramientas conceptuales, que pueden obstaculizar el operar en las condiciones actuales. Es importante también dejar asentado que hoy podemos revisar aquellas prácticas porque muchas de las convicciones acerca de estas prácticas se han caído, y por eso mismo nos resultan elucidables hoy.



Acerca del uso de los términos en juego: Al elegir esta perspectiva, estamos tomando una de las acepciones del término institución: en el sentido descriptivo, como las organizaciones o los agrupamientos más o menos formalizados donde se encarnan unas ciertas prácticas. Son esas mismas prácticas las que constituyen la institución al estandarizarse, organizarse, ordenarse y orientarse. Esa es la perspectiva que seguramente podrán profundizar en la cátedra de psicología institucional, en la acepción del pensamiento contemporáneo de lo institucional, en el pensamiento de René Lourau fundador de la corriente del análisis institucional. En esta corriente se denomina institución al conjunto de prácticas orientadas por ciertos valores y pautados por ciertas reglas implícitas o explícitas.

Avatar y alteración radical: Al hablar de los “avatares” de una institución podemos estar hablando tanto en el sentido más débil como ciertos sucesos, eventos, dentro de una forma más o menos estable de existir. Pero también podemos aludir a un sentido fuerte, en el sentido del acontecimiento, es decir de la alteración radical que sufren ciertas prácticas. Nos interesa que ambas formas de los avatares estén incluidas en este recorrido del tema.

Al modo de un ejemplo, entiendo como alteración radical la cada vez más evidente operada en el seno de una institución como la educación, tal como se desarrolla en el libro “Chicos en banda”. Se describe allí cómo la subjetividad de docentes y de alumnos, las formas de la transferencia al docente por parte de los padres, etc., se presentan muy otra de las esperadas, eso hace a la alteración de la escuela, que como institución pierde sentido, se agota y deja de ser efectiva en la conformación subjetiva. Al tomar la infancia como institución, la misma autora Cristina Corea junto a Ignacio Lewkowicz, llegan a formular la pregunta que titula su libro: “¿Se acabó la infancia?”. Se describen las producciones discursivas y jurídicas acerca de los niños, además de las prácticas concretas de los que deberíamos poder nombrar de otra manera, es decir de las crías humanas de corta edad, donde es difícil reconocer la descripción realizada por los enunciados de fundación de la infancia.

Como iremos viendo, tanto las significaciones que orientan las instituciones como las prácticas institucionales y los agrupamientos que las encarnan, podrán presentar desajustes, anomalías, crisis, transformaciones e incluso alteraciones radicales. Teniendo en cuenta que estas alteraciones se presentan en grados diferentes es que hemos pensado en diferenciar diversas coyunturas, para considerar en ellos diferencias en distintos ítems, que nos permiten abordar las prácticas grupales específicas. Veremos más tarde como las alteraciones se presentan en las formas subjetivas, en las prácticas cotidianas y en los lazos (o los no-lazos) sociales, produciéndose así otros avatares, y otras demandas que las anteriores. He esbozado una cierta clasificación para ordenar las diversas modalidades de las prácticas grupales, a los fines explicativos basada en esas diferencias fuertes.

Alteración institucional y producción subjetiva: Ahora bien si las instituciones se alteran es por que ciertas condiciones de producción subjetiva se han alterado, produciendo otras significaciones sociales que orientan las prácticas, o en ocasiones simplemente desapuntalando las prácticas al entrar en crisis la significación que las sostenía. Las diferencias practicas grupales que iremos analizando han sido las correspondientes a lo pensable, a los problemas formulables, en cada una de esas coyunturas. El cómo se producen esas alteraciones es motivo de otra clase, pero dejemos consignado que nada de lo socio histórico es para siempre, ya que los efectos de lo que se ha instituido se despliegan hasta agotarse transformando el lecho de producción de instituciones, significaciones y subjetividades.

Qué prácticas? Estamos refiriéndonos a prácticas grupales que se insertan en diferentes estrategias de intervención profesional y se realizan desde diferentes dispositivos tecnológicos de intervención. Es importante señalar, que las formas grupales espontáneas también seguramente se verán conmocionadas, si se ha trastornado la forma subjetiva de habitar la institución. Las prácticas espontáneas, serán sobre todo trabajadas en los bordes de la última coyuntura, al abordar las prácticas realizadas sobre los efectos del terrorismo de estado y las propias del período post 2001, por las asambleas vecinales.

En la perspectiva que nos ubicamos, las instituciones y las prácticas grupales son productos históricos. Si no hay instituciones universales y eternas ni dispositivos grupales eficaces y adecuados para cualquier ocasión, entenderán la importancia de este tema para la formación de futuros psicólogos, ya que ustedes deberán egresar de la universidad instrumentados para el diseño de los dispositivos y de estrategias adecuadas para intervenir en las condiciones que se les presenten; ya sea que demanden o no su intervención profesional. Sospechar también la alteración en la posibilidad de demanda hace a la posibilidad de imaginar unos quehaceres psi, en condiciones tan otras que supongan la creación de un piso de la experiencia basada en el ofrecimiento de un trabajo mutuo, sobre un problema en común.



B.- Desarrollo del tema

Relacionaremos estos factores:



  • los problemas que enfrenta la coyuntura y los avatares institucionales más frecuentes;

  • los marcos conceptuales de referencia y las características específicas de las prácticas grupales que se realizan.

Entendemos que las diferentes épocas producen un cierto horizonte problemático, tal como define Althousser; es decir una cierta forma de pensar lo que constituye un problema y las maneras de procesarlo. Aclaro que en mi perspectiva actual pensar no se refiere sólo a una operación mental sino a hacer ser. De esta manera, la forma en que se pensaban o se piensan las instituciones o los grupos, tiene efecto preformativo: los hacen ser así como los piensan.

Para ordenar el desarrollo del tema voy a precisar tres coyunturas, de diversos avatares institucionales y diferentes prácticas grupales.

Las coyunturas no coinciden exactamente con períodos temporales, se distinguen entre sí por la emergencia frecuente de ciertos avatares institucionales y por unas prácticas grupales discriminables en:


  • una estrategia,

  • un dispositivo,

  • unos saberes,

        • y una posición subjetiva del coordinador:

1.- La primera coyuntura sería la de la influencia positiva de la pertenencia al grupo, donde se inventa el dispositivo de los pequeños grupos psicológicos, e incluiría el período de las experiencias de la psicosociología, tanto en fábricas y empresas, como en acciones del estado explícitamente tendientes a producir una determinada actitud en la comunidad.

2.- La segunda al que denominaremos el del “cambio de” la institución. Corresponde a las experiencias de la Psicología Social e Institucional en la Argentina, contemporáneas de las experiencias terapéuticas de grupo y de comunidades terapéuticas con fuerte presencia en el ámbito público.

3.- La tercera corresponde a la actualidad, caracterizada por el desfondamiento de las instituciones, donde se presentan formas inéditas de vaciamiento de sentido y desagregación de lo común, expresadas en padecimientos difusos y fuertes desacoples entre significaciones sociales en proceso de agotamiento y prácticas dispersas y sin sentido unificado, ni pertenencia a algo en común.

1.- En la primera coyuntura: como ustedes recordarán, en la época de la post primera guerra, renacía el orden social democrático ya fundado en los comienzos del orden moderno, que se había conmovido por la primera guerra (1920 a 1930-40). En un clima social de refundación de los pilares democráticos del mundo se requiere la revisión de lo que se muestra ineficaz para las tareas del presente.

En las empresas se detecta el fracaso de las inscripciones en el organigrama formal de las organizaciones, en el sentido de generar identificación con la empresa, al mismo tiempo que se considera insuficiente el pedido del gobierno de realizar una cambio actitudinal. Las experiencias en fábricas y empresas, se inscribieron en la estrategia del aumento de la posibilidad de producir. En esas prácticas grupales se apuntaba a la creación de una modalidad de pertenencia, que favoreciera el aumento de la producción, a través del bienestar generado por fuertes procesos identificatorios con una modalidad democrática de coordinación del grupo y favorecedora de un buen clima grupal, que se transfería a la empresa. Kurt Lewin, Elton Mayo, en la Argentina se encuentran ciertos desarrollos realizados por el centro Gino Germani, en los que se presentan formas de trabajo similares.)



¿Cuales podríamos inferir eran los avatares institucionales de ese momento histórico? Se presentaban actitudes individuales que era preciso modificar para hacerlos funcionales a la institución. Se requería producir un cambio actitudinal en sujetos psíquicos y actores sociales, para lo que los grupos fueron un instrumento privilegiado. Las prácticas basadas en formas democráticas de liderazgo producían lo esperado. La utopía democrática caracterizaba la coyuntura.

¿Cuales eran los rasgos específicos de esas prácticas con grupos? Se inventa un dispositivo: el del pequeño grupo psicológico, se requiere un coordinador conductor de estilo democrático pero de liderazgo efectivo, un dispositivo grupal fuertemente diseñado para generar pertenencia e identificación con el líder, con el grupo y con la institución. Estos rasgos pueden ser observados incluso en la institución de la salud, en la experiencia del Dr Pratt, con pacientes tuberculosos esa forma de trabajo, basada en la emulación y la relación con el líder idealizado. Los conocimientos acerca de los fenómenos de grupo son utilizados para la manipulación de los sujetos integrantes de esos grupos.



Como ustedes recordaran, cuando recorrieron la genealogía de lo grupal, que estas prácticas grupales fueron conceptualizadas desde los referentes de la psico-sociología naciente, es decir bajo una posición que favorecía el trabajo con lo que constituía lo común, el plus de los grupos y las comunidades; se trabajaba para la creación de un clima afectivo que permitiera las identificaciones mutuas y las proyecciones idealizadas en un coordinador-líder. Repaso que estas conceptualizaciones tenían una matriz epistémica de organismo vivo, dado el avance por esos años de la biología y la teoría evolucionista, que favorecía el sentimiento de unidad.

Una deriva: Este anudamiento entre formas institucionales y prácticas grupales, es característico de la sociedad disciplinarIa, al decir de Michel Foucault.

Este pensador que la cátedra incluye en forma jerarquizada, suministra una diversidad de herramientas de pensamiento que usaremos en el desarrollo de la temática de hoy tales como la noción de urgencia y dispositivo social de producción de subjetividad.

Foucault denomina urgencia social a esa problemática que funciona como gigantesco organizador de las prácticas sociales, generando formas institucionales, practicas de vida, saberes disciplinarios, legislaciones, etc. La urgencia social va organizando la vida sin intencionalidad ni sujeto, conectando los factores para que converjan en una estrategia social frente a la urgencia. Así se van diseñando los dispositivos de producción de subjetividad, es decir esos conjuntos heterogéneos de prescripciones científicas, de leyes, de distribuciones del espacio y diseño arquitectónico, etc. que disponen los cuerpos y generan las subjetividades es decir, las forma de habitar los dispositivos.

M. F. denomina así a la sociedad donde cada institución prepara para la otra, donde el individuo, forma subjetiva producida se va construyendo en una modalidad de habitar la sociedad, reglada por la ley del estado, que al estar interiorizada gobierna al sujeto, lo disciplina y ordena sus prácticas produciéndolo subjetivamente. Es en el período inicial de esa modalidad de sociedad, donde se procurará que la escuela sea el segundo hogar y el equipo de trabajo, o la fábrica sea vivenciado, significado, como una gran familia, etc.

MICHEL FOUCAULT:

  • URGENCIA SOCIAL

  • ESTRATEGIA SOCIAL

  • DISPOSITIVO SOCIAL DE PRODUCCIÓN DE SUBJETIVIDADES

La urgencia social que primaba en la primera coyuntura que hemos formulado era no sólo la de incrementar la producción capitalista, sino la de sostener y legitimar un orden social democrático, que se pensaba correlativo al crecimiento de las naciones. Se constituía una estrategia social que producía un ciudadano igual ante la ley, que sintiéndose libre para contratar su fuerza de trabajo, y su posibilidad fraterna de agruparse, en gremios y sindicatos, confíe en delegar su representación en las autoridades que elija. Es probable que los desarrollos sobre las transferencias en las prácticas psi, no sólo de grupos, se basen en esta conformación subjetiva que como veremos más adelante, hoy se muestra alterada.

Estrategia: manipulación y vínculos afectivos positivos

Dispositivo: pequeño grupo psicológico

Saberes: plus grupal, unidad grupal, organismo vivo

Autores de referencia: K. Lewin, Elton Mayo, luego Homans, etc

Posicionamiento subjetivo del coordinador: liderazgo democrático

2.- La coyuntura descrita en segundo lugar presenta algunos signos de resquebrajamiento de la sociedad disciplinaria. Ya el psicoanálisis y el marxismo, es decir el pensamiento crítico han producido sus efectos.

Se esta en una etapa de reordenamiento del mundo, se vislumbran vientos de cambio en los países subdesarrollados y se intenta colaborar desde las prácticas profesionales en un sentido progresista, desarrollista. En algunas de las producciones del pionero Instituto Germani, en la Facultad de Ciencias Sociales, se puede apreciar el interés desarrollista de integrar el país al mundo moderno, para esa tarea es que había que remover el atraso tanto en las significaciones como en las subjetividades. Las disciplinas de la época son la economía, la sociología y la educación (sobre la que confluye la psicología). La influencia de las psico-sociología en nuestro país alcanza a Enrique Pichon Riviere, a quienes ustedes ya han visto en la genealogía de lo grupal, aunque en sus experiencias produce una suplementación productiva.

Las principales experiencias grupales en nuestro país fueron realizadas en los años 50 por el ya conocido Enrique Pichon Riviere, y teorizadas para y desde el psicoanálisis por José Bleger, psicoanalista argentino, autor de trabajos clásicos sobre el encuadre psicoanalítico, sobre grupos y sobre lo que se denominaba en ese entonces: Psicohigiene y psicología institucional. Fue entonces que para algunos profesionales se abrió la posibilidad de incluir los grupos entre los dispositivos terapéuticos y se extendió su uso a otros psicoanalistas, que ustedes pueden conocer hoy, como Emilio Rodrigué y Eduardo Pavlovsky, que derivaron a otras modalidades de trabajo clínico.

El Dr. Fernando Ulloa es uno de los compañeros de recorrido de Pichón que sigue participando de esta modalidad de prácticas institucionales, desde lo que él denomina estar psicoanalista en la numerosidad social.

En las experiencias de la Psicología Social y la llamada Psicología Institucional en la Argentina, suelen presentarse problemas con el adecuado ajuste del sujeto individual a la organización, o del conjunto de los integrantes del agrupamiento a un movimiento de modernización al que se le denominaba genéricamente y por lo tanto un tanto ideológicamente: el cambio. Estas prácticas grupales se ven inscriptas en la estrategia del cambio social, enfrentando avatares de resistencia a las transformaciones vistas como necesarias para la modernización, burocratizaciones varias, formas extremas de la alienación, con efectos subjetivos de empobrecimiento de la tarea. Se presentan también conductas de transgresión a lo pautado, desafíos y reclamos de transformaciones revolucionarias de lo instituido. Son tiempos en los que se vislumbra cierta posibilidad de modificar el orden social e incluso la ley. La posición subjetiva con lo instituido se presenta como crítica, pero se teme en algunas disciplinas como la psicología influida por el psicoanálisis, el desborde que lleva ala actuación.

La urgencia social era armar una comunidad moderna y funcional en la continuidad disciplinaria de las instituciones que constituían la red de lo social.

Los avatares que problematizaban las instituciones y producían demanda experta podrían hoy ser pensados como las crisis y los desajustes de la maquinaria disciplinaria, tanto en formas trangresivas o revolucionarias (con ruptura o no de lo instituido) como en el sentido de la burocratización de las formas de habitar la institución, (que empobrecía el pensar y el hacer) desde el polo de la alienación de los sujetos.



Veamos dos ejemplos fundantes de la experiencia grupalista en la Argentina: la fundación del grupo operativo en el Hospicio de las Mercedes y la experiencia realizada en la ciudad de Rosario (“Experiencia Rosario”) Ambas muestran avatares institucionales diferentes y fundan dos aspectos diferentes de las prácticas de ese momento histórico: el inscripto en las operaciones de salud mental y el comunitario. Estas dos patas son durante un período largo y aún hoy están presentes en las acciones de los Psicólogos Sociales pichoneanos, dos inscripciones institucionales, en ocasiones no suficientemente diferenciadas.

a) En la primera de estas experiencias, en el Hospicio, se produce una emergencia circunstancial, podríamos decir el “avatar institucional”, es una huelga de enfermeros, una interrupción de la marcha ordinaria de la organización, frente a la cual PR, que dirigía un servicio, toma un decisión inscripta en una estrategia: la de formar a los enfermos con más experiencia para asistir a los otros enfermos en el suministro de la medicación y otros menesteres de la vida del hospicio. Así crea un dispositivo tecnológico: el grupo operativo, capaz de ayudar a atravesar la conmoción de los participantes de los grupos, al atravesar el proceso de aprendizaje.



b) En la segunda experiencia, se realiza una convocatoria desde la universidad y municipalidad de la ciudad de Rosario para una jornada de discusión acerca de la vida en la ciudad. Participan distintos ciudadanos: estudiantes y profesores universitarios, funcionarios, obreros, prostitutas, ¿cual es el avatar que los convoca? Cierta preocupación por una comunidad en crecimiento, en desarrollo. Allí, como recuerda los psicólogos Ricardo Malfé y Osvaldo Bonano en una entrevista sobre estas practicas publicada por alumnas de una escuela de Psicología social, se crea por primera vez en estas prácticas el equipo de intervención, Pichón viaja acompañado por colegas que trabajan con el en espacio hospitalario.

Las herramientas conceptuales, de las que disponían y las producidas en estas experiencias hablan de unos saberes acerca del psiquismo basados en el psicoanálisis kleiniano, que era la corriente hegemónica de ese entonces, había sido fundamental en las formaciones profesionales y en ocasiones era su pertenencia institucional, su soporte identitario, tal como ocurría con José Bleger. Acerca de la institución, imperaba la teoría de Elliot Jacques, que plantea que la institución es la defensa de los sujetos para la psicosis. Ésta es adoptada por Bleger, que le agrega que los sujetos psíquicos proyectan en las instituciones sus aspectos más primitivos y arcaicos, es decir sus aspectos psicóticos, quedando así inmovilizados. Y esta conceptualización tiene unos efectos en esas prácticas done se cuida celosamente el encuadre, y la estrategia grupal apuntala los procesos de pensamiento de lo que se moviliza en las transformaciones de la institución o en las conmociones del vinculo sujeto psíquico-institución.

Cuáles son los rasgos de estas prácticas grupales? Los dispositivos grupales de esa coyuntura se conforman entre dos polos: en los dispositivos terapéuticos predomina la abstinencia con coordinaciones descentradas, que separan el liderazgo de la coordinación bajo la influencia psicoanalítica. En las otras formas grupales, grupos de discusión, grupos operativos, grupos de reflexión, etc., al calor de las subjetividades de esos tiempos, la posición subjetiva del coordinador oscila de un rehusamiento psicoanalítico al de un animador social, favorecedor del cambio o en algunas ocasiones de lo que se llama control social. Me refiero a los dispositivos de grupo de reflexión utilizados en algunas actividades formativas de instituciones psicoanalíticas. Es de hacer notar que la técnica de los grupos operativos que fue el invento más original de esta coyuntura, se influyó mutuamente con la de los grupos terapéuticos. Dicha operación se basaba en una estrategia de trabajarse al calor de trabajar un tema o un problema. Se plantea siempre una tarea explícita y otra implícita. El dispositivo tiene algunos rasgos del pequeño grupo psicológico de la psico-sociología pero ya fuertemente marcado por el aporte del psicoanálisis (ya se habían realizado y difundido las experiencias de Bion) y por el pensamiento dialéctico en la concepción del aprendizaje, acá enseñaje. Los procedimientos empleados son el señalamiento y la interpretación de ansiedades y defensas frente a la tarea a realizar. Se utilizaba en esos momentos en situaciones de capacitación o formación, en situaciones de conflicto institucional, en situaciones de experiencia comunitaria.

Dentro de estas practicas grupales se consideraba al conflicto como eje (del dilema la problema, etc) sin discriminar si se inscribía en el dispositivo social de la cura o del aprendizaje, para Pichón todo grupo operativo es terapéutico en sus efectos si funcionaba bien.



Estrategia: Realizar la tarea implícita: trabajarse en la remoción de ansiedades

Dispositivo: pequeño grupo operativo, grupo amplio en plenario (emergentes)

Saberes: psicoanálisis kleiniano, interaccionismo y pensamiento dialéctico

Autores de referencia: Bion, Pichón, Bleger, Elliot Jacques

Posición subjetiva del coordinador: oscila de la abstinencia a la animación

En el dispositivo social de la salud mental: se producen un incremento inusitado de prácticas grupales en hospitales generales con dispositivos pensados desde el psicoanálisis; para psicoterapia, para prevención para admisión, diagnóstico y derivación, etc.

Se funda la AAPPG, que este año cumple 50 años, que nucleaba a psicodramatistas, pichonianos, psiquiatras, artistas plásticos y psicoanalistas. La experimentación en esos tiempos era una fuente inagotable de interrogaciones; la diversidad de experiencias incluyó algunas terapéuticas y existenciales de grupos prologados con uso de drogas, que luego fueron prohibidas, así como las primeras experiencias con grupos de psicóticos, en el hospicio o con niños o grupos de admisión para tratamientos psicoterapéuticos.

Las producciones fundamentales de esas prácticas son ciertas ponencias en congresos internacionales y el libro de Langer, Rodrigué y Grimberg. Se podían diferenciar estrategias diversas: psicoterapia por el grupo, en el grupo, del grupo.

Entre las primeras practicas, las llamadas psicoterapias por el grupo, se encuentran en esos años los grupos de AA, que estimulan, incitan , manipulan los resortes generado por la situación grupal, a favor de una recuperación o rehabilitación del alcoholismo o de una adicción. Creo importante puntuar la vuelta que de estas prácticas se observa en la actualidad, en otras condiciones, que veremos más adelante.



Las psicoterapias del grupo, clásicamente psicoanalíticas, de cuño bioniano, hace al grupo ocasión de un trabajo donde el sujeto de análisis es el grupo, en una perspectiva donde se antropomorfiza de tal manera el grupo, que se aplican las meta-psicología, la tópica, la psicopatología freudiana a los grupos.

Es la era del el grupo me esta diciendo…

Cabe consignar la presencia simultánea de prácticas psicodramáticas, que influyen en algunos de los psicoanalistas, creando así el psicodrama psicoanalítico. Moreno, que fue el creador de esa manera de trabajar conflictos sociales y vinculares, presidió el primer congreso internacional de grupos al que concurrieron psicoanalistas argentinos, que se realizó en Ontario. Se empiezan a difundir las experiencias de sensibilización realizadas en USA, llegan los aportes de la Gestalt.

Los desarrollos psicoanalíticos se transforman profundamente luego de los aportes de la escuela francesa, desde Pontalís, (representación grupal) Anzieu (Ilusión grupal, producción de lo imaginario) y Kaës, (aparato psíquico grupal, alianzas, contratos y pactos inconcientes).



¿Cuáles son las prácticas hegemónicas frente a tanta diversidad de enfoques en esta coyuntura? Más allá de las experiencias que se realizaban en BA de sensibilización y de laboratorio gestáltico, predominan desde los años 50 a 70, las prácticas grupales y de comunidad desde el psicoanálisis de corte bioniano y se propalan en espacios privados y públicos, junto al psicodrama, proliferando estilos y corrientes diversas.

Es a partir de las años de la dictadura militar, momento en que se desmantelan los servicios hospitalarios, que las prácticas grupales disminuyen notoriamente en los espacios terapéuticos hospitalarios, y continúan realizándose en ámbitos más privados o de investigación psicoanalítico.



Estrategia: cura psicoanalítica en transferencia y con interpretación

Dispositivo: grupo psicoterapéutico de enfoque psicoanalítico

Saberes o autores de referencia: Bion, Anzieu, Bejarano, Kaës

Posición subjetiva del coordinador: abstinente, función descentrada, de profesional de la SM.

En esta coyuntura histórica se producen prácticas de grupos motivacionales, al servicio de campañas de publicidad y opinión que empiezan a recibir los aportes del psicoanálisis, los estudios de mercado con técnicas grupales, las contribuciones al ámbito educativo, las formas de recreación con técnicas grupales, etc. Se inician algunos desarrollos de los laboratorios de trabajo empresario, con ejecutivos y personal superior, que continúan algo distintos en la actualidad.

Se realizan las primeras experiencias de los llamados grupos homogéneos, es decir las grupalidades por rasgo, que van a ser en parte modelo de las prácticas de comunidad de control de las adicciones en la tercera coyuntura

3.- El desfondamiento institucional que estamos atravesando presenta una alteración radical de lo instituido, que considero mucho más intensa que la que se presenta en el hiato entre las otras dos formas ya expuestas. La sociedad disciplinaria parece haber tocado a su fin o al menos no es absolutamente hegemónica su posibilidad de disciplinamiento subjetivo. Las subjetividades actuales funcionan de una manera inesperada que deja perplejos a aquellos destinados a disciplinarlos, no parecen estar atravesados por la ley ni el deber. La denominada subjetividad cínica, comienza a invadir numerosos aspectos de la vida cotidiana. Encontramos prácticas dispersas, en instituciones impotentes para donar de sentido a las prácticas de sus integrantes.

Se presentan en la clínica asistencial en la denominada clínica del vacío, unas formas subjetivas, fuertemente marcadas por procesos de desubjetivación, al decir de Giorgio Agamben que al no poder incluirse en la grilla de las clasificaciones ordinarias interpelan los saberes disciplinarios, sobre todo aquellas modalidades subjetivas que implican un trastorno del control de los impulsos. Un fuerte desacople entre significaciones y prácticas se presenta en diferentes ámbitos. No parece encontrarse fácilmente lo común, la comunidad de intereses o de derechos y obligaciones. La proclamación de los derechos, que en otra coyuntura histórica constituyó al sujeto de las democracias, parece impulsar aún más la fragmentación del tejido social, al no encontrase acompañado por obligaciones para con los otros, a quienes difícilmente se reconozcan como los iguales o semejantes.

No parece fácil en esta diversidad fluida y vertiginosa recortar unos avatares institucionales, cuando la misma noción de institución parece no dar cuenta de estas formas disgregadas del habitar lo que se presenta muchas veces como unas fachadas de organizaciones. Los padecimientos de los integrantes de un agrupamiento (y sospecho estar abusando del lenguaje, al nombrarlo así), se presentan bajo formas ambiguas e insidiosas, confundibles bajo categorías inservibles en su carácter de nominación.

Hagamos un esfuerzo: podemos hacer una lista de los avatares por los que se producen consultas en las diferentes organizaciones, hoy en día o podemos hacer una lista de los eventos que conmocionan en los medios y en el mejor de los casos ocasiones interrogan al medio psi.

Robos en el servicio…”, “desinterés en las actividades, se pelea por realizar ateneos y después no viene nadie, y lo que es peor, no pasa nada, con los que no vienen…ni sé bien para que estamos acá”, son algunas de las voces de unos residentes en una intervención institucional.

No entiendo qué les pasa, les dimos de todo y no hay manera que se interesen por algo, los motivo, les ofrezco… no quieren nada…” es el relato de una mamá de adolescentes.

No podemos ponernos de acuerdo, se vota algo y después se hace otra cosa… al final discutimos para qué votar…” es la referencia de un participante de una asamblea de un equipo de trabajo.

Ya no sé si es importante lo que hago, creo que no, a los chicos no es importa y a los padres tampoco, y esto es un aguantadero…” dice una maestra en un grupo de reflexión en una tarea de extensión universitaria.



Qué prácticas grupales se realizan hoy? Cuales son las posibles hoy, qué efectos se producen en ellas y qué lugar tienen los grupos en el imaginario social hoy, es tema de investigación recurrente en mi práctica. Vestimos realizando prácticas grupales en equipo de trabajo del ámbito de la salud, o de la educación. En mi experiencia, que probablemente les pueda servir, se puede operar si se produce una operación de fundación de un nosotros que incluye al operador.

Tanto los dispositivos, como la estrategia de operación han necesitado transformarse, hoy parece relevante subrayar que si no hay alteración de la posición subjetiva del operador, los nuevos dispositivos serán inútiles. La experiencia suele mostrar que la posibilidad de intervenir en la disgregación de los agrupamientos y el vaciamiento institucional, va de la mano de los procesos que los propios operadores hagan junto al agrupamiento sobre el que se pretende intervenir. Lograr la confianza para poder pensar juntos, implica una función transitoria de copensor que permita armar un notros de pensamiento junto a los integrantes del agrupamiento que se inscriban en él.



Algunos ejemplos de Prácticas Grupales de hoy (desarrollar ejemplos)

  • Pacientes del Oncológico

  • Residentes o equipos de trabajo

  • Talleres de docentes,

  • Dispositivo clínico en la UNLP

¿Cómo caracterizar las prácticas grupales, los dispositivos empleados en la actualidad? Proliferan los dispositivos grupales para la re-socialización de adictos o personas impulsivas. También aumentan presentan experiencias de talleres de vida cotidiana, al modo de los grupos por rasgo común, que se coordinan al como los antiguos AA Algunas de estas practicas grupales, se producen de espaladas al dispositivo profesional, siendo coordinados por un semejante; es decir un recuperado o uno que tiene el mismo problema que convoca al grupo. Numerosos son los efectos de esta modalidad de agrupamiento, algunos no estudiados por miradas prejuiciosas, desde el psicoanálisis y otros simplemente por ignorancia de las producciones grupales espontáneas. La inclusión de los profesionales psicólogos en esas prácticas, ha ido ocurriendo frente al fracaso de las sugestiones iniciales, todavía no están trabajados teóricamente los efectos de estas formas de agrupamiento.

El haber tenido la experiencia de participar de las experiencias de DDHH y de las asambleas auto-convocadas, me ha dado la oportunidad de pensar algunos de esos efectos, encontrando de gran riqueza la inserción profesional en esas prácticas, que requieren de un pensamiento específico y de una disponibilidad subjetiva para un devenir diferente, que el que quedaba amparado por el lugar institucional del experto.

Pareciera que la importancia que le otorgábamos al encuadre y los lugares en los años sesenta, ha girado a la función ejercida, que creemos es transitoria, y debe poder ir armando un piso nuevo, donde no están prefigurados los lugares, además de no estar asegurados para siempre.



Estrategia: armar condiciones de testimonio y subjetivación

Dispositivo: un nosotros de pensamiento, en diálogos

Saberes: Psicoanálisis de grupos, Análisis institucional, Pensamiento contemporáneo

Autores de referencia: Loureau, Deleuze, Agamben, De Certau, Lewkowicz, además de Rosolato, Kaës, etc, etc.

Posicionamiento subjetivo del coordinador: co-pensor,

C.- Algunas experiencias en los bordes:

Quiero cerrar esta clase con algunas experiencias que tiene efectos sobre las condiciones de las prácticas de hoy.



1- las prácticas en los DDHH, post-dictadura.

En la Argentina durante y luego del período dictatorial, que marcó la caída del estado como gigantesco organizador de sentido para las prácticas ciudadanas, con la consiguiente caída de la ley, en su capacidad de anclar las subjetividades. Se realizaron algunas prácticas grupales, para acompañar la tramitación subjetiva de los familiares de los desaparecidos y la comunidad toda, que se encontraba bajo los efectos del terrorismo de estado.



Dichas prácticas requerirían una ubicación de borde, ya que se encuentran diferenciadas de las de la segunda coyuntura, pero no tiene todavía las características de las prácticas grupales, en condiciones de desfondamientos institucional en la grilla armada. Algunas diferencias:

En el plano institucional: fueron realizadas en agrupamientos de los denominados afectados directos, instituciones plenas de sentido recién inaugurado por sus mismos protagonistas.

Algunas de esas prácticas conservaban rasgos de los dispositivos de la psicología institucional y social de la segunda coyuntura, sobre todo en los grupos comunitarios en jornadas y encuentros, se trabajaba con el clásico dispositivos inventado por Pichón de jornada acumulativa, con plenario, exposición, pequeños grupos, plenario y lectura clínica de emergentes. La coordinación oscilaba de un cierto rehusamiento al liderazgo, que quedaba desplazado a los organismos sobre todo en nuestro caso a las MADRES, a un posicionamiento en el que se sostenía un lugar de activista militante soporte de la transferencia del desaparecido en el coordinador. Las practicas de los DDHH fueron trabajadas teóricamente por el equipo que integro desde la disolución de lo que fue el Equipo de Asistencia Psicológica de Madres de Plaza de Mayo. Muchas de las producciones escritas que he realizado tiene que ver con las transformaciones de esos dispositivos y su actual implementación en intervenciones institucionales y talleres, ya en otra coyuntura histórica.



2- las prácticas de asambleas vecinales a partir del 2001.

Quiero solamente plantear que en diciembre del año 2001, se produjo una conmoción en las formas de participación ciudadana, donde se vieron sacudidas algunas de las formas del lazo social , la representación política, etc, y se produjo un acontecimiento: el de las asambleas auto-convocadas, que presentaron en escena una manera de conexión, de encuentro no tradicionales, con metodologías inéditas, que todavía no han sido apreciadas en su carácter de novedad radical, ya que se las suele pensar como fenómenos de la nueva política, y no como nuevas formas de conectase y de ser con otros. La participación de los profesionales en esos ámbitos no ha sido en su carácter profesional, tal como en las prácticas grupales de los DDHH en un inicio se acompañaba militantemente a los familiares de los desaparecidos. Se están llevando algunas investigaciones de tal manera de agruparse, en algunas de ellas se resalta la modalidad política de los agrupamientos, en otras las modalidades del hacer y del hacer ser otra forma social…es probable que las prácticas que hagamos en la actualidad deba pensar esas experiencias espontáneas, de las calles de las ciudades, sobre todo en la medida en que afectan los lugares establecidos desde los que operábamos como expertos.-





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