Posibilidades y límites de las finanzas solidarias en el Nordeste brasilero: reflexiones sobre las experiencias de gestión social de los Fondos Rotativos Solidarios y Monedas Sociales Circulantes Locales



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Posibilidades y límites de las finanzas solidarias en el Nordeste brasilero: reflexiones sobre las experiencias de gestión social de los Fondos Rotativos Solidarios y Monedas Sociales Circulantes Locales

Clarício dos Santos Filho – BNB

Victoria Régia Arrais de Paiva – UFC

Introducción
La intención de esta comunicación es realizar una reflexión crítica acerca de las trayectorias de operacionalización y los modos de constitución y legitimidad del campo de las finanzas solidarias en el Nordeste brasilero, con foco en el análisis de las monedas sociales y fondos rotativos solidarios, en los últimos diez años. El recorte temporal se dió en función de que en esse período hubo un crecimiento expresivo de las iniciativas apoyadas por la esfera gubernamental, por medio de proyectos y convenios, envolviendo diferentes entidades, como los bancos públicos (por ejemplo el Banco del Nordeste y la Caja Económica Federal), entidades de apoyo y fomento de la economía solidaria (como el Instituto Palmas y Cáritas Brasilera) y los emprendimientos y/o grupos productivos en todo el país.

Para comenzar, es importante circunscribir el campo (BOURDIEU, 2008) que irá limitar la discusión aqui desarrollada, teniendo como panorama la comparación entre las dos modalidades de “experiencias” dentro de un contexto geopolítico delimitado (el Nordeste brasilero) es un esfuerzo de sistematización reciente y, por cierto, tendrá sus vacios, por el propio desafio que consiste en el movimiento constante de acción-reflexión-práxis, característico de los investigadores que estan directamente envueltos con las acciones de economía solidaria, tanto en el acompañamiento a los projectos productivos solidarios (en el caso del BNB), como en la reflexión académica (en el caso de la UFC). En otras palabras, la interacción de las miradas se da en el campo de la “regulación” (BNB) y de la creencia en una “utopía militante” (SINGER, 2003), pues, al final, creemos que un “otro mundo es posible” y que una “otra economía ya acontece”.

Como locus empírico de análisis, tomaremos como base las experiencias de las Monedas Socales Circulantes Locales creadas por los Bancos Comunitários, principalmente en el estado de Ceará (local donde se encuentra mayor concentración de esas iniciativas), las cuales están basadas en la metodología difundida por el Instituto Palmas de Desarrollo y Economía Solidaria. En relación a los Fondos Rotativos Solidarios, se toma como referencia la experiencia fomentada por el Banco do Nordeste do Brasil (BNB), por medio del Programa de Apoyo a Proyectos Productivos Solidarios (PAPPS), que es fruto de un acumulado de experiencias de políticas públicas anteriores, así como, de una conyuntura socioeconómica y política que posibilitó su existencia.

1. El trayecto de las tecnologías de las políticas de crédito en el Brasil

Historicamente, las políticas de crédito en el país fueron informadas por la racionalidad microeconómica empresarial enfocada al buen desempeño en la generación de recetas del emprendimiento visto individualmente, y la maximización de la confianza entre aquel que tomaba y el que ofrecia los recursos financieros. Esas tecnologías tenían como substrato minimizar los efectos negativos de la información imperfecta sobre las condiciones económicas de los emprendimientos y conducta moral y ética de los gestores, esto es, el riesgo moral (moral hazard) de postulantes al crédito (STIGLITZ y WEISS, 1981). Por consiguinte, para tener acceso a los programas y políticas de crédito, sus pleiteantes eran sometidos a rituales de transición que los calificase como clientes de confianza. Para eso, tendrian que comprobar, además de toda una documentación personal y sobre la propiedad de sus bienes, también la capacidad de sus emprendimientos obtener um lucro que asegurase el retorno de los capitales invertidos.

Así como en toda trayectoria es imposivel pensar en uma linealidad de los acontecimientos, puntuamos a seguir algunos trazos que juzgamos más importantes para componer el panel de las políticas de crédito, en especial, en el Nordeste brasilero:

Temporalidades

Características dE Las Políticas

Décadas de 1960 y 1970



El acceso al crédito de la población popular urbana y rural fué obstaculizado, por los altos costos financieros, principalmente despues de la llegada de la corrección monetária, por el excluyente Sistema Nacional de Crédito Rural, por la escasez de inventivos para los sin capital y propiedades, sea por los altos costos de transacción oriundos de las exigancias burocráticas, de las garantías y el tiempo de tramite de las propuestas de crédito.

En la década de 1980



Ensayos de participación y mudanzas ocurrieron con el Programa de Apoyo al Pequeño Productor (PAPP), a las experiencias de apoyo a las cooperativas de crédito, y en La aprobación, regulamentación y formulación de los Fondos Constitucionales regionales, en especial el FNE, dirigido para el Nordeste.

En el inicio de los años 1990



Tuvimos las experiencias de las Comisiones de la Tierra del Programa de Apoyo a los Asentados de la Reforma Agrária (Programa de la Tierra), compuestas por técnicos y gestores del INCRA, bancos públicos, Sindicatos y Federaciones de trabajadores rurales, y Movimiento Sin Tierra.

Los años 1990 marcaron por lo tanto, un divisor de águas de las políticas de crédito. Sea por cuenta de la calidad, o como una alternativa al moral hazard, o, aún por la necesidad de ampliar la base social de crédito y mitigar la pobreza, emergen en las políticas públicas a partir de entonces, las tecnologías basadas en la gestión social de crédito, donde las relaciones de proximidad própias de las comunidades, el asociativismo y la cooperación entre actores locales, componen el capital social mobilizado para lucrar el grado de confianza moral y económica en relación al concorrente del crédito.1

Este abordaje incorpora una visión territorial del financiamiento del desarrollo, buscando alinear la disponiblidad de los recursos con elementos estructuradores del crédito, en la perspectiva que la dinámica de interacción social entre los actores, eliminen el riesgo moral y la información imperfecta. Por otro lado, la articulación político-institucional involucrada en redes, posibilitan el acceso a los mercados de bienes, productos y servicios, como construcciones sociales. Y, coordinando estos procesos interactivos, valoriza las formas de coordinación y gobernabilidad territorial, que puede ser tanto una asociación o cooperativa de agricultores familiares, una ONG, o agencia de desarrollo local.

Por lo tanto, esta inclinación en las estratégias de políticas, así se haya desencadenado en la segunda mitad de los años 1990 en el Brasil, ella todavía no abandona la racionalidad microeconómica del emprendimiento individual, pero ahora, ya visto en un contexto de desarrollo local. De esta forma, para el siglo XXI, fueron incorporadas y articuladas seis dimensiones en la concepción y en la ejecución de las políticas públicas y de los programas sociales (GONÇALVES, 2008):

1ª.) economía (cadenas productivas y acuerdos productivos locales);

2ª.) relaciones de poder (en las dimensiones institucional y local),

3ª.) cultura (valores, tradiciones, identidades sociales);

4ª.) geografia (condiciones físicas y climáticas);

5ª.) redes de protección social (desigualdades sociales, políticas de inclusión social y cultural, salud, educación, proyectos de mejoria de las condiciones de vida, fortalecimiento de la ciudadania);

6ª.) responsabilidad ambiental (marcos legales; posturas gubernamentales, empresariales, académicas y de la sociedad civil).

Apuntando en el sentido de un diseño más enfocado para la “democracia económica” (DOWBOR, 2008) y adaptado al perfil de las actividades productivas de pequeño porte, lentamente, los movimientos sociales fueron acumulando experiencias, conocimientos y fuerza política para influenciar la formulación de políticas públicas de crédito. O sea, en el sentido de la construcción de programas y políticas adecuados a la economía de la cultura de los más pobres a trabajar, producir y sobrevivir comunitariamente.

Podemos mencionar, en esa dirección, la criación del Programa Nacional de Apoyo a la Agricultura Familiar (Pronaf) – en los años 1990 – con fuerte protagonismo de los movimientos sindical de los trabajadores rurales y la implementación de programas gubernamentales y no gubernamentales de microfinanzas solidárias, tales como microcrédito, por ejemplo del CrediAmigo, generado por el BNB, y los bancos comunitários y monedas sociales, cuyo ejemplo emblemáticos es el Banco Palmas.

Estaba entonces configurado el nasciente “campo” de finanzas solidárias, con la marca todavia incipiente de la responsabilidad del colectivo, principalmente por el instrumento de aval solidario, ya apuntando para una gestión social del crédito productivo.
2. Aspectos de la Constitución del Campo de las Finanzas Solidárias en el Brasil

El campo de las finanzas solidárias fué constituído a partir de un intenso debate pautado por una diversidad de agentes: trabajadores, gestores públicos y de entidades de apoyo y fomento. Es a partir de esa articulación en Foros y Redes que fueron siendo generados el diagnóstico situacional de las diferentes experiencias en andamento y una agenda de debates, aproximándolas en torno de objetivos comunes aquellos que tenian como meta la constitución de formas alternativas de acceso al crédito, haciendo una crítica contundente al neoliberalismo.

Sin sobra de duda la diversidad fué la marca de los encuentros realizados hasta mediados de los años 2000. Eventos como el Seminário Internacional de Microfinanzas2, reunian en el mismo espacio experiencias apoyadas por el Crediamigo-BNB, Organización de las Cooperativas Brasileras (OCB), entidades de la cooperación internacional y los diversos “experimentos” vinculados a los movimientos sociales rurales y urbanos, como el Sistema de Cooperativas de Crédito y Economía Solidaria (Sistema Ecosol), creado con apoyo de la Agencia de Desarrollo Solidario de la CUT y el Sistema CRESOL, en la región Sur del país.

Fué a partir del intercambio de experiencias que los emprendimientos vinculados a las bases populares de la sociedad optaron por la denominación de “finanzas solidárias”, a fin de crear una identificación (HALL, 2003), un modo de identificar y nombrar, dar identidad y favorecer la estruturación del campo que pasó a aglutinar, principalmente las experiencias de Fondos Rotativos Solidarios (FRS), Cooperativas de Crédito Solidario y Bancos Comunitários3.

Tales experiencias comparten más que las demandas y agendas comunes, comparten ansiedade y sueños, significados y reflexiones en pro de un mundo más justo. Son ellas que van, poco a poco, dando forma y contenido a lo que fue bautizado por “finanzas solidarias”, como algo distinto de los conceptos por demás amplias de “microcrédito” y de “microfinanza”4.

Para dar una noción de cuanto estamos pisando en un terreno inestable y que en función de eso necesitamos de una nueva postura para aprender a “seguir el campo”, basta en los términos de las resoluciones de la I Conferencia Nacional de Finanzas Solidarias5, evento que promovió un rico debate en torno de los temas específicos del segmento de las finanzas solidarias en el Brasil.

Participando de los Grupos de Trabajo (GTs), pudimos observar que el sector pasa por intensas modificaciones con vista a su consolidación y visibilidad pública, así como ocurre con los demás segmentos que componen el que se convenciono llamar de economía popular solidaria, economía social, socioeconomía solidaria o, simplemente, economía solidaria, principalmente, tratandose de su relación con el Estado, pues las relaciones entre indivíduos e instituciones públicas y privadas que se articulan con vistas a la institucionalización de las finanzas solidarias traen consigo la tentativa de síntesis entre movimientos sociales de carácter “reivindicatório” y “propositivo”, principalmente porque entra en escena la captación de recursos para la efectivación de las acciones en el sector (PAIVA, 2006).

Delante de tales desafíos (que seran aprofundados más adelante), pasaremos a la reflexión sobre a experiencia del Programa de Apoyo a Proyectos Productivos Solidarios (PAPPS), implementado por Banco de Nordeste del Brasil (BNB), en el período de 2005 a 2010.


3. Notas sobre la trayectória institucional del Programa de Apoyo a Proyectos Productivos Solidarios (PAPPS) del Banco del Nordeste de Brasil (BNB)6
3.1. Histórico del PAPPS

El Programa de Apoyo a los Proyectos Productivos Solidarios tiene inicio en 2005, por medio de un módulo experimental de 70 proyectos implementados en la Región Nordeste y Norte de Minas Gerais, con presupuestos en torno de R$ 7 millones, contemplando aproximadamente 15 mil familias del medio rural y urbano de la Región Nordeste. Los recursos son oriundos del Banco del Nordeste de Brasil S/A (BNB) y de la Secretaria Nacional de Economia Solidária (SENAES), órgano del Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE). Después el proceso de evaluación y discusión el de los resultados de este módulo experimental, se pretende que el Programa sea más amplio a nível nacional.

El PAPPS opera con base en la metodología dos Fondos Rotativos Solidarios, que son formas de ahorro colectivas en el medio popular, en forma de dinero y/o productos, gerenciados por entidades de la sociedad civil o organizaziones comunitárias, y destinados al apoyo de proyectos asociativos y comunitários de producción y comercialización de bienes y servicios.

Con relación al modelo de gestión, hay dos esferas decisórias, siendo una local y otra nacional. En la matriz institucional del PAPPS, las decisiones son compartidas por un Comité Gestor Nacional compuesto por representantes gubernamentales, como el BNB y la Secretaria Nacional de Economía Solidaria (SENAES) y organizaciones de la sociedad, como la Cáritas, la Articulación del Semi Árido (ASA), el Foro Brasilero de Economía Solidaria (FBES), entre otras. En el ámbito local, la gestión envuelve las organizaciones comunitárias, entidades gubernamentales y no gubernamentales que forman Consejos Gestores Locales.

En el caso específico de los Fondos Rotativos, que sirvieron de base para política pública a partir de 2005, su racionalidad reposa en la dimensión comunitária de la reciprocidad, de la dádiva y de la moralidad, que están presentes en los movimientos asociativos. O sea, se refiere a prácticas económicas tradicionales presentes hace muchos años en esas comunidades, y que ha asumido historicamente un papel crucial para su sobrevivencia, tal como demuestra investigación de campo realizada por ERIC SABOURIN (1999, p.41):

En las comunidades rurales del Sertão Nordestino, paralelamente a las relaciones de cambio mercantil, se encuentran prestaciones económicas no mercantiles que correspondem a las permanencias de prácticas de reciprocidad campesina, ancestrales o readaptadas en un contexto nuevo. 7


Y, conforme llama atención GONÇALVES (2010a):

la permanencia de las prácticas de reciprocidad puede ser observada mediante mecanismos de dádiva, de ayuda mútua y convites esenciales a la organización social y productiva de esas comunidades situadas en ambientes rurales de clima semi-árido, donde las condiciones de vida son marcadas historicamente por la ausencia de infra-estructura tecnológica y productiva, servicios de salud, de educación, sin la propiedad de la tierra y largos períodos de seca.


Cuando las políticas públicas de desarrollo local formuladas por el gobierno federal incorporan e (re)significan tales prácticas basadas en lazos de reciprocidad, simultaneamente, actualizan una espécie de economía de la dádiva que tiene el potencial de fortalecer la organización social y productiva de las comunidades y, paradojicamente, promover su inserción en la economía mercantil. 8 En este sentido, la própia comunidad es responsable por la gestión local de los recursos, rescatando la práctica de finanzas alternativas enraizadas en las organizaciones populares, donde los intereses y la solidaridad tejidos en las relaciones sociales internas y externas a los grupos productivos en la forma de capital social, se transforman en poderosos instrumentos de generación de renta.

Según la investigación coordinada por Alícia Gonçalves (2010b), en Paraíba, los Fondos Solidarios son practicados hace más de 30 años. Desde entonces, pequeños agricultores organizados en Comunidades Eclesiales de Base se asociaban para disponibilizar y generar recursos financieros buscando atender las necesidades inmediatas de la comunidad que compensen tales recursos intercambiando productos entre sí (como cerdos, cabras, gallinas y semillas) configurando, a partir de las relaciones de trueque, el circuito de la dádiva. Importante recordar que en el origen del movimiento de las Ligas Campesinas en las décadas de 50 y 60, allí estaba um fondo rotativo creado en La Finca Gameleira, en La Zona de la Mata de Pernambuco, para posibilitar que los finqueros pudieran tener un funeral digno, que fué confundido por los dueños de molinos como movimiento comunista.

En el caso de los FRS en Paraíba, la mobilización se inició en 1993 en la comunidad de Caiçara, en el município de Soledade, en torno de la construcción de tanques de placa, para enfrentar la intensa seca. Los primeros tanques fueron construídas por el PATAC y en sistema de grupos de trabajo tomando como base los tanques de placa proyectados en Bahia:

El caso de los tanques es el más generalizado: un grupo de cinco vecinos o parientes recibe el dinero correspondiente al material de un tanque. Se escoje la família del grupo que recibirá el primer tanque: aquella que está más alejada de una fuente de água, o que tiene más niños pequeños, etc. Cuando ningún critério distingue una família, una es rifada. El grupo acierta también las condiciones de construcción y de pagamento. Por ejemplo, cada família cavará el hueco donde el tanque será construído, o todos harán ese trabajo en conjunto. Geralmente los cinco jefes de família (o miembros de esas famílias) construyen juntos el primer tanque, en regimen de « multitud » (práctica tradicional de realización de trabajos en común). Después de un plazo determinado por el grupo – por ejemplo de seis en seis meses, en la oportunidad de una cosecha o de la venta de un animal – cada família paga, por ejemplo, 20% de la deuda, lo que permite iniciar la construcción de un segundo tanque en benefício de una segunda família del grupo. DUQUE E OLIVEIRA (2007, p. 03).


La gestión de los Fondos en las comunidades a partir de la lógica de la reciprocidad y de su respectiva organización social es basada en el “consejo” formado por los jefes de família y en su unidad básica que es la família del pequeño agricultor compuesta por personas vinculadas por lazos de sangre, afinidad y compadrio. Al aderir a los FRS las personas firman un término de adesión, elaboran um regimento, convocan reuniones, elaboran su acta y hacen control contable. Se trata de un proceso pedagógico, porque pequeños agricultores con bajo nível de escolaridad formal aprenden a elaborar una acta, por ejemplo, o a hacer un control contable básico de los recursos que entran y circulan.

Al final del 2000, en el Estado da Paraíba, fué lanzado por la ASA/Brasil, el Programa de construcción de un millón de tanques (P1MC) viabilizado por la política de los Fondos. Com todo, se las acciones iniciales de la ASA/PB y de las comunidades fueron mobilizadas para la construcción de los tanques, a partir de entonces, los FRS fueron utilizados para viabilizar otros emprendimientos como la creación de animalrs, cercado para aves, la creación de un banco de semillas comunitário, beneficiamiento y comercialización de frutas nativas, tanque de pedra y presas subterráneas, entre otros9.

Como fue demostrado hasta ahora, la emergencia del PAPPS ocurre en el ámbito de un proceso histórico de lucha y acúmulo de fuerza política de las redes y movimientos sociales por el acceso al crédito para apoyar sus emprendimientos productivos solidarios. Y, por otro lado, el Programa también resulta de la próxima interacción de técnicos formuladores y gestores de políticas públicas con las demandas históricas de estas redes y movimientos sociales, creando uma ambiente favorable para experimentar el PAPPS como unidad de demostración de innovaciones en ls tecnología creditícia, con base en las experiencias de tecnologías sociales desarrolladas en esas redes tejidas en el medio popular.

En este sentido, la economía solidária fué mas una de las buenas ideas que, a partir de 2003, el BNB incorporó en su portfólio de políticas públicas de crédito para fomentar el desarrollo regional, SANTOS FILHO (2009). Desde entonces, el BNB adoptó institucionalmente, el apoyo a la Política Nacional de Economía Solidaria, hecho que influenció la implantación de La línea “Crediamigo Comunidad”, dentro del Programa de Microcrédito CrediAmigo, gerenciado por el BNB.

Por lo tanto, el BNB abrió canales de interacción y articulación con los movimientos sociales, de cierta forma represados o no reconocidos por las administraciones anteriores, cuyo perfil era marcado por la centralización e inexistencia de diálogos con los sectores populares y sus representantes 10. Todavia en 2003, el Banco apoyo, en parceria con la Asociación Nacional de los Trabajadores y Empresas de Autogestión y Participación Accionaria (ANTEAG), la autogestión por los cortadores de caña de azucar de la Hidroeléctrica Catende, localizada en Pernambuco, un emblemático emprendimiento de la Economía Solidaria en el Nordeste. Paralelamente, el Banco, a través del ETENE, pasó a apoyar la realización de Ferias de Comercialización Solidaria, así como, otras iniciativas, por ejemplo el I Encuentro Internacional de Economía Solidaria, realizado en Fortaleza de 08 a 12 de noviembre de 2005.

Antes, en abril de 2005, fué lanzada por el BNB y SENAES la primera llamada pública de apoyo a proyectos del Programa de Apoyo a Proyectos Productivos Solidarios. Después de esta, fueron lanzados un Aviso en enero/2008, y otro mas reciente, en julio/2010. En las dos primeras llamadas, el Comité Gestor Nacional ingresó en el Programa 17 entidades, y despúes mas 33 proyectos, en un suma de R$ 4,8 millones aplicados, siendo R$ 2,5 millones de la SENAES y R$ 2,3 millones dados por el BNB/FDR. En julio de 2010, el Banco del Nordeste lanzó nuevo Aviso, en que fueron seleccionados más 15 proyectos, con un total de R$ 6,3 millones de recursos aplicados en 65 proyectos de Fondos Rotativos Solidarios en toda Región Nordeste.

Por medio de los fondos rotativos solidarios, se invierten recursos en la comunidad, a través de préstamos con plazos y reembolsos más flexíbles y más adaptados a las condiciones socioeconómicas de las famílias empobrecidas beneficiadas en los proyectos. Con eso, el financiamento es mas barato y mas accesible para los proyectos apoyados, favoreciendo el acceso mas democrático y solidário al crédito, y estimulando el desarrollo local. De esta forma, el PAPPS disponibiliza recursos financeiros no reembolsable para apoyar instituciones que desarrollaran proyectos asociativos y comunitários de producción de bienes y servicios, situados en el área de actuación del BNB.

En esta nueva concepción de tecnología creditícia, el princípio norteador es gestión y el control social incorporados en una política pública de crédito de ámbito federal, lado a lado con los gestores del scetor público, valorizando la organización de redes de cooperación social ligadas a los movimientos populares. De esta forma, se agrega valor al desarrollo de las comunidades a través de la generación de ocupaciones, rentas y ahorros colectivos. Por consiguiente, también es valorizada y apreciada la identidad cultural urbano/campesina como elemento crucial del desarrollo local. Por lo tanto, la responsabilidad por la conducción y suceso del Programa es tanto de la propia comunidad y sus entidades que van a generar los recursos del Comite Gestor Nacional, que selecciona los proyectos a ser apoyados. A nível local, los Comités Gestores son formados por representantes de asociaciones de habitantes, redes de producción, sindicatos, grupos religiosos, en fin, un enorme leque de instituciones, dependiendo de las condiciones locales. Es construído democraticamente un Regimiento Interno, donde se define la forma de acceso a los Fondos, las condiciones de retiradas, y las formas de devolución voluntária, sea en dinero o en producto.



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