Paper El “Big-cuent” del Bitcoin (¿de “burbu-giles” a “gili-coins”?) Introducción y cuenta la historia…



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Esquema de la evolución de un meme en Facebook

(Un meme es una secuencia de información, y en Facebook una idea que se transmite en los muros)

Una de las ideas más impactantes sobre la vida es que ésta es básicamente información, ni agua, ni carbono, ni ninguna otra base material concreta son estrictamente necesarias: tan sólo información y el proceso de evolución. La vida es independiente del sustrato; tanto es así que puede evolucionar in silico, en una simulación por ordenador, si bien de esta manera sólo se han conseguido formas muy elementales.

Pero esta idea tiene sus implicaciones. En 1976, Richard Dawkins introdujo en su libro El gen egoísta el concepto de meme. Sugería que ideas, comportamientos y estilos podían difundirse de persona a persona dentro de una cultura, cambiando al saltar de una a otra. Por tanto los memes (información) deberían evolucionar exactamente de la misma manera que lo hacían los genes (información también): por un proceso reiterado de selección, reproducción y mutación.

Pero, ¿realmente esto es así? ¿Evolucionan los memes de la misma manera en la que lo hacen las entidades biológicas, que siguen leyes matemáticas precisas? Un artículo científico subido recientemente al repositorio arXiv intenta dar una respuesta midiendo cómo se difunden los memes en Facebook, cómo se reproducen y como mutan por el camino. El trabajo lo firma un equipo encabezado por Lada Adamic, una empleada de Facebook afiliada también a la Universidad de Michigan en Ann Arbor.

Bajo la perspectiva de este estudio, un meme es, pues, una idea que se transmite de persona a persona. Como los humanos no somos transmisores perfectos ni objetivos, cambiamos el contenido sutilmente en cada intercambio. Un ejemplo de meme en Facebook es éste:

“Nadie debería morir porque no se puede permitir cuidados médicos y nadie debería arruinarse por ponerse en enfermo. Si estás de acuerdo, deja este mensaje como estado el resto del día”.

La conclusión de Adamic, tras estudiar 460 millones de apariciones de memes entre abril de 2009 y octubre de 2011, es fascinante: los memes realmente se difunden, mutan y evolucionan de formas que son matemáticamente idénticas a como lo hacen los genes. Sin embargo, también hay importantes diferencias. Los autores del estudio afirman que la comprensión de este proceso podría ser muy útil para conocer cómo la información se difunde en las culturas y la forma en la que los individuos la cambian conforme se difunde.

El equipo de Adamic comprobó en primer lugar el porcentaje de copias de un meme que incluía un cambio del original y calcularon también el grado de cambio contando el número de caracteres que cambiaban entre las variantes. Aquí surgió el primer patrón llamativo en los datos: la popularidad de las variantes no es homogénea. Y es llamativo porque es casi idéntico al de las distribuciones biológicas, como la del número de especies por género, la del tamaño de las poblaciones bacterianas o la de las familias de proteínas. Esta clase de distribución aparece por un proceso llamado conexión preferencial y es el resultado de ninguna otra cosa más que de replicaciones y mutaciones.

Hay otras similitudes. Por ejemplo, hay una pequeña pero clara preferencia por aquellas variantes que son más cortas que los memes originales. Esto es análogo a esas bacterias en las que han aparecido genomas pequeños que facilitan la reproducción rápida.

Otra similitud interesante es que las secuencias que aportan ventajas pueden aparecer en muchos memes diferentes, probablemente transferidas por un sólo individuo de un meme a otro. Este proceso es análogo a la transferencia lateral de genes en las bacterias, mecanismo por el que código genético útil (por ejemplo, que confiera resistencia a los antibióticos) pasa de un individuo sin necesidad de replicación.

Como es obvio, también hay diferencias. La más importante es que la evolución biológica es un proceso ciego pero no así la evolución de los memes en las redes sociales donde existe un esfuerzo consciente de crear mutaciones que se piensa se propagarán más eficazmente. Esto hace que haya memes que se repliquen muy rápidamente, tan rápido que la conexión preferencial no puede dar cuenta de esta velocidad.

Con todo el descubrimiento de que los memes evolucionan de maneras similares a los genes es tremendamente interesante. Puestos a especular quizás la evolución de la información pueda resultar por sí misma en algo que podríamos en un futuro reconocer como autoconsciencia. Quizás, sólo quizás, lo que necesite sea lo que sí ha tenido la vida de base carbono, tiempo suficiente.

(Referencias: Adamic et al (2014) Information Evolution in Social Networks arXiv:1402.6792v1[cs.SI] Memes, Genes and Evolution on Facebook)

Intentando nadar contra corriente: qué tiene de bueno no estar en Twitter y en Facebook

¿Es sólo una pose o son los nuevos frikis? Hay quien piensa que lo raro hoy es no estar en las redes sociales, aunque esta ausencia puede tener beneficios para tu vida personal y laboral.

No sabrás lo que se siente hasta que no lo hayas probado... Es una sensación muy parecida a la que experimenta quien no sigue la serie de moda o aquel que jamás ha visto un solo capítulo de cualquiera de esos reality shows sobre los que todo el mundo habla. En el trabajo, con los amigos, o en cualquier reunión social serás incapaz de entender los chistes, de seguir la conversación o de interesarte mínimamente por aquello que todos conocen pero que a ti te resulta ajeno. Y hay dos formas de verlo: o eres un bicho raro que no está en este mundo, o te has convertido en alguien verdaderamente distinto y especial.

Esto ocurre también con aquellos que deciden no estar en Twitter, LinkedIn, Facebook o cualquiera de las redes sociales y profesionales. Hasta hace poco, estar en Internet te daba prestigio, y de un tiempo a esta parte parece que te lo quita. El número de seguidores o la popularidad que obtengas en cualquier red social ya no son elementos diferenciadores, porque ser muy visible en el mundo 2.0 no te convierte en una buena persona o mejor trabajador.

Aunque cueste entenderlo, para que te tengan en cuenta y consigas posicionarte como persona y trabajador, lo más importante es que lo seas realmente. A todo esto hay que añadir la ganancia de tiempo: estar en las redes sociales roba muchas horas y te descentra con mucha facilidad. No se trata de lo que inviertes en crear contenidos, sino lo que gastas en comprobar qué dicen sobre ellos. Mantenerse fuera de ellas te proporciona un gran ahorro de tiempo, facilita la concentración y te ayuda a centrarte en aquellos que tienes más cerca.

Estudios realizados demuestran que una mayor productividad y eficacia pueden estar entre las consecuencias positivas para quienes deciden no estar en las redes sociales. No quiere esto decir que no se pueda adquirir algún conocimiento a través de ellas, pero si hay estudios que aseguran que la estancia media en estas redes es de 35 a 40 minutos diarios (personalmente creo que el tiempo “aplicado” es mucho más, basta ver a los “adictos” en los medios públicos de transporte, bares, salas de espera, escuelas, universidades, bodas, bautizos y funerales) ese dato cuantifica el tiempo que puedes ahorrar o ganar.

Pero, sobre todo, quien toma la decisión de prescindir de las redes sociales puede hacerlo para trabajar más sus relaciones “terrenales”. Aquí entra en juego la cuestión de que la influencia en las redes no tiene sentido si no se tiene una vida real. Aunque no se puede generalizar, ver el mundo tras una pantalla acaba consiguiendo que veamos todo desde el punto de vista de las redes sociales, y es muy tentador pensar que lo que ahí se dice es lo real. Mantenerse fuera de ellas permite estar más cerca del mundo real y tener una visión más pegada al suelo.

Otros argumentos que tienen que ver con la “solidez”, podrían invitar a evitar la presencia en las redes. En este sentido, la obligación de mantenerse activo en una red social y la facilidad de uso acaban consiguiendo que cometamos errores. Mantenerse fuera de ellas no asegura que no los cometamos, pero al menos no son de dominio público. Estar fuera de internet ayuda a mantener una imagen de solidez y coherencia.

Mantenerse en el mundo real facilita el control de lo que dices y lo que haces y permite tomar medidas correctoras y controlar los daños. Sin embargo, comunicarse en las redes sociales fomenta el descontrol, los malos entendidos y los críticos viscerales.

Algunos analistas opinan que es mejor no mantener un perfil en redes sociales que tener uno malo, sobre todo de cara a la propia reputación. Ante la posibilidad de no saber gestionar la parte de comunicación de tu marca personal es mejor no estar en los medios sociales. Hoy, si estás en una red social, cualquiera puede dirigirse a ti para preguntarte o pedirte cualquier cosa. Estar fuera de ellas te ahorra tener que decir que no a desconocidos que creen que debes hacerles un favor sólo por estar ahí.



Sense & Sensibility (sin esperanza y sin miedo)

Viéndolos a toda hora, y en todo lugar, “colgados” del móvil (encuentro algunos corriendo por las madrugadas hablando por el iphone, mirando traspuestos la pantalla del phablet, o dependiendo del GPS para saber si suben o bajan, si deben parar o continuar, felices de estar eternamente “geolocalizados”), tengo serias dudas que puedan dejar una “adicción” tan profunda como invalidante. Monofóbicos, estáis “cautivos”.

Además, llegado el caso, el “niño de la chancleta” (Mark Zuckerberg), tampoco se los pondrá tan fácil. Los 1.000 millones de “amigos” son (en mi opinión), meros cautivos, más cerca de la esclavitud moral, que de la libertad social. Unos presos voluntarios que terminaron regalando su intimidad. Monofóbicos, estáis “vendidos”.

Y el que los “sometió” y “enajenó”, no es otro que “el joven de la sonrisa eterna” (con cara de empollón universitario) que los “enredo”, para nunca más volver. Ustedes pusieron la “Face”, y él puso el “Book”. Monofóbicos, habéis sido “violados”.

Al final cada uno en su lugar: los que buscaban ser “famosos por un día”, han quedado paseándose en “bolas” por el mundo virtual, para uso y disfrute de espías y pederastas, y el que transformó la Red en un Gran Bazar, con el “cazo”, cobrando por cada contacto.

Como “drogatas” de la Red, les será muy difícil sobrevivir sin su dosis diaria, la saldrán a “pillar” en cuanto puedan y al costo que sea. Y el “camello”, mejor dicho el “Zar” de la Droga “meme”, lucrará con cada papelina “memo”. Y todos los idiotas, felices.

Pueden enviar un “tuit” (que ahora también es de él) e informar a Marck que se “rajan” de la red, que desean abandonar al “millón de amigos”, que quieren volver a ser anónimos, invisibles, recuperar su vida intimidad, que a partir de ahora no desean compartir con nadie vuestros despertares, desayunos, higiene personal, tareas, estudios relaciones sexuales, viajes, fotos íntimas, desavenencias domésticas y otros “eventos”.

Vean que tan fácil les resulta salir del “Reino de las Relaciones Sociales”… vean si pueden y si les dejan… Si tienen éxito, luego busquen las huellas “imborrables” de su pasado en la red. Todos los “girones de vida” que se han dejado a la vista y riesgo de cualquier “fisgón”, al que Mark, seguramente, no aceptará pagos en bitcoins (of course).

Pero puede haber aun más escarnio, después de tanto “meneo” Social, donde habrán descubierto, tarde y mal, que se han quedado “desnudos en la Red”, tendrán que asumir, con rabia y frustración, que han sido “violados en el Muro”, para terminar, como los ratones de Hamelin… ¿comprando falsas monedas? Entonces al escarnio habrán agregado el sarcasmo, sin dejar la estupidez.

Enfoque Económico (planteamiento del lado del “mercado”)

¿Qué hace que los inversores cometan estos errores?

La respuesta habitualmente la encontramos en la facilidad con la que -a menudo llevados por la codicia- descartan u olvidan las lecciones del pasado. Parafraseando a John Kenneth Galbraith, “la memoria financiara es tremendamente olvidadiza” y no permite a los integrantes del mercado darse cuenta de la concurrencia de estos patrones y su inevitabilidad:

Cuando las mismas circunstancias, u otras muy parecidas vuelven a ocurrir, a veces en intervalos cortos de tiempo, suelen ser bendecidas por una nueva generación, generalmente joven, segura de sí misma, como un brillante e innovador descubrimiento en el mundo financiero y económico. Hay pocos campos del comportamiento humano en los que la historia juegue un papel tan poco relevante como en el mundo financiero. Las experiencias pasadas en la medida que son parte de la memoria, se desechan como si fueran un refugio primitivo de aquellos que no son capaces de ver las fabulosas maravillas del presente” (John Kenneth Galbraith - A Short History of Financial Euphoria - 1990)


En un Paper anterior- Desnudos en la Red… Del Planeta Web, a agarrados por los Web…¿El muro de Internet? Gobiernos, operadores y empresas ponen en peligro la “neutralidad” de la red de redes - Bienvenidos a Zombieland (La era de la explotación digital. Los “streappers” caseros: siervos voluntarios de la comunicación irrelevante y la amistad caníbal), publicado el 15/3/11, decía lo siguiente:

Cuando al “think tank” se le vacía el tank (¿tenemos lo que nos merecemos?)

Don Dinero ha transformado la Red en un Gran Bazar. El Gran Hermano saca tajada. Una mano lava la otra, y las dos nos roban la cartera, la intimidad, la seguridad y el ser. Con la adicción de la “generación Peter Pan”, la complicidad de las “social networks” (¡más opio!) y el provecho del poder político y empresarial (¡más control!), han convertido el cubo de la cultura en un cubo de la basura. Vamos, un auténtico fracaso.

No les resulta suficiente espiarnos, registrarnos, perseguirnos, invadirnos, violarnos transformarnos en bobos consumistas, también quieren anticiparse a nuestros pensamientos. Pronto intentarán controlarlos, orientarlos, dirigirlos y manipularlos.

Los ingenieros financieros, con la complicidad de los ingenieros sociales, y la cooperación necesaria de los ingenieros informáticos han convertido un lugar de interacción social en un gran Campo de Concentración donde los usuarios de Internet, terminaremos comprando el Gas Sarin necesario para ser “solucionados” en las Cámaras de Gas del Gran Juego. Además lo contaremos en Twitter, participaremos a nuestros amigos en Facebook y lo colgaremos en You Tube. Vaya estulticia.

Nos estamos ahogando (o dejando ahogar) en la insignificancia. De la levedad del ser hemos pasado a la “disolución” del ser por ablación del pensamiento. Hemos dejado entrar al Leviatán en nuestra casa voluntariamente, inocentemente, estúpidamente. Nos comemos todas las “cookies” que nos echan y pedimos más. Descarguen “Google Chrome” y ya verán… Esclavos felices. Santos inocentes. Benditas las cadenas.

Resulta difícil encontrar en la historia de la humanidad un nivel más alto de control social y, absurdamente (para más inri), de mayor aceptación pública. Al menos, en otras épocas había que desplazar tropas, hacer guerras, invadir países, establecer monopolios… Ahora, les alcanza con una simple colonización pedagógica (el poder blando), las modas, la emulación, el afán de figurar, la frivolidad y la fama por un día.

Los “ni-ni” (ni estudian ni trabajan) a los que dediqué un Ensayo (Esperando la rebelión de los ni-ni - febrero de 2010), con el inapreciable apoyo de Facebook, Twitter, You Tube y otros “jíbaros” de similar calaña, se han transformado en “ni-ni-ni” (ni estudian ni trabajan ni piensan). Con la ayuda del sistema de espionaje y manipulación informática, pronto podrán agregar: “ni existen”. Simples zombis consumistas. O sea.

Por mi parte, lo tengo claro: no deseo que lean mi mente. Y haré todo lo posible por evitarlo. No deseo que los “perseguidores” de la Web (punto-com) y el Big Brother me manipulen. Y haré todo lo posible por evitarlo. Aunque finalmente tenga que dejar de utilizar Internet. Pero antes (en la medida de mis fuerzas), intentaré dar batalla. Quedan invitados a resistir, que es de lo que se trata. Mientras tanto (por las dudas), hay que ir comprando palomas mensajeras, que comen maíz y no cookies. Entonces, los vanidosos “tech golden boys”, tendrán que mirar al cielo (¿aprovecharán para pedir perdón?).

En un Paper anterior - De la burbuja puntocom a la (próxima) burbuja Web 2.0 (para el “pronto beneficio” -otra vez- de los “proféticos” Webonomics, con la “atolondrada” colaboración -otra vez- de los “codiciosos” Webonazos) - Cómo pasar de la “cloud computing” a la “nube de pedo” bursátil (mientras los Zucks se forran de lo lindo y los Goldmans repiten la jugada). ¡Tonto el último!, publicado el 15/8/11, decía lo siguiente:

Buscando “burbujas” desesperadamente (puntocom, petróleo, Dubái, subprime, commodities, emergentes, oro, otra vez petróleo,… redes sociales (y sigue la lista). ¿Codicia, adicción, estupidez? (que venga un Madoff y nos salve)

- ¿Estamos ante una nueva burbuja tecnológica? (El Economista - 21/12/10)

(Por Alain Galibert, Bolságora) Lectura recomendada

Es como un déjà vu. Cualquier día, en cierta cafetería de Nueva York, hay grupos de ingenieros y emprendedores hablando de sus últimas start-ups (¿recuerdan esa palabra?). Las incubadoras de nuevas empresas tecnológicas también proliferan de nuevo, como DogPatch Labs, TechSpace o TechStars.

Estas señales han puesto bastante nerviosos a los veteranos de la tecnología. Los murmullos comenzaron hace algunos meses, cuando los inversores empezaron a hablar de las valoraciones disparadas y de los fondos de capital riesgo que de nuevo meten su dinero en las nuevas empresas de Internet.

Y entonces, un informe del gurú del capital riesgo de Nueva York Fred Wilson dijo negro sobre blanco lo que mucha gente pensaba: “Creo que la competencia por las operaciones “calientes” ha vuelto loca a la gente y estoy viendo muchas operaciones antinaturales por parte de los inversores”, escribió en un post titulado gráficamente Nubes de tormenta.

Esta tendencia se ha intensificado desde entonces. Google ha intentado (y fracasado) de comprar la empresa de ventas locales Groupon por 6.000 millones de dólares. Twitter ha logrado otros 200 millones de los inversores con una valoración total de la empresa de casi 4.000 millones. Otro gurú, Kleiner Perkins, ha levantado más de 1.000 millones para inversiones de capital riesgo en el sector, y ha contratado a la analista estrella de Internet en Wall Street, Mary Meeker, para que busque oportunidades en Silicon Valley.

Wilson evitó usar la palabra “burbuja”, pero otros expertos hablan abiertamente de ella. Gary Vaynerchuck, otro inversor especializado, cree que se está formando otra enorme burbuja: “Estoy viendo muchas empresas que consiguen entre 5 y 15 millones en su primera ronda de financiación que no tienen nada. Al menos son más prácticas que en el año 2000, cuando la gente se volvió loca”.

Este ambiente provoca dos preocupaciones. La primera es que las burbujas impulsan artificialmente proyectos que no lo merecen, lo que distorsiona el darwinismo del mercado. Algo que impide a las buenas empresas contratar a los mejores profesionales (que se van a estas nuevas compañías), lo que explica la decisión de Google de elevar el suelo de toda su plantilla un 10%.

La segunda es que estas cosas suelen acabar en lágrimas. Las burbujas explotan, y la última vez que ocurrió abrió un cráter en la economía de EEUU y congeló la inversión en tecnología durante muchos años.

No obstante, esta vez parece que hemos aprendido algunas lecciones de la burbuja puntocom. La mayor parte de los fondos para las start-ups más calientes proviene del capital riesgo y de inversores privados, no de los minoristas atraídos por un tsunami de OPVs en bolsa. Y estos fondos aseguran que son conscientes de lo que se juegan.

Además, la industria tecnológica ha cambiado. Por cada empresa que tiene una gran idea pero no un modelo de negocio rentable (como Twitter) hay otra que tiene sólidos beneficios (como la citada Groupon o Zynga). Es decir, ahora no sólo hay humo y promesas de beneficios futuros como a finales de los 90, sino beneficios actuales. Y quién sabe, alguna de ellas puede ser la próxima Google.



Si a las “star-ups” le arrimamos el trading electrónico la burbuja está servida (y el crash)

El trading por ordenador, los dark pools (los grandes bloques que se cruzan fuera del mercado a los que no tienen acceso los particulares) y los ETF (fondos cotizados) dominan el mercado a diario, según revelan las estadísticas, lo que está matando la filosofía de “comprar y mantener” que todavía siguen muchos profesionales e inversores particulares”… La inversión tradicional se muere por el trading electrónico, los ETF y los bloques (El Economista - 5/1/11)

Todo se mueve a la vez al alza o a la baja a una velocidad tan rápida que una persona normal no puede reaccionar. El trading de alta frecuencia supone el 70% del volumen diario en Wall Street, según las estimaciones de varios traders. El período medio de permanencia de las acciones en las carteras es ahora de 2,8 meses, cuando en los años 80 era de dos años.

“La teoría de que comprar y mantener era la forma superior de conseguir ganancias a largo plazo ha sido desechada completamente a favor de la tecnología”, según Alan Newman, autor del newsletter Crosscurrents. “El trading de alta frecuencia promete ganancias que se consiguen con períodos de mantenimiento de los valores que llegan a ser de microsegundos, posiblemente unos minutos o, en el peor de los casos, unas horas”, añade.

El problema se agrava

Y este problema se agrava todavía más por la proliferación de los ETF, según los operadores. Estos vehículos, que permiten operar con un grupo de valores tan fácilmente como comprar o vender un título individual, han sobrepasado el billón de dólares en activos a finales de año, según BlackRock. Ésa es probablemente la razón por la que los diez sectores del S&P 500 han acabado con ganancias en los dos últimos años de forma consecutiva, algo que sólo había pasado otra vez desde 1960.

“El mercado que servía para captar capital de los últimos 100 años se ha transformado en un casino en sólo diez años”, afirma Sal Arnuk de Themis Trading, asesor de la SEC. “¿Quién hace el trabajo fundamental de analizar los valores? Al final, hemos incrementado enormemente el riesgo sistémico”, indica.

Y un tercer factor se sumó al guiso en diciembre: los dark pools. La operativa fuera de mercado supuso más de una tercera parte del negocio en diciembre. Aunque estas operaciones se comunican en algún momento a los mercados públicos, impiden la formación de precios en mercado, un elemento esencial para un mercado justo.

“Se trata de un récord para la operativa fuera de mercado y creemos que la SEC finalmente se verá obligada a limitar esta operativa para todos los traders salvo los grandes bloques”, según la firma Raymond James.

“Esto destruye los mercados de capitales”, opina Jon Najarian, fundador de TradeMonster. “Las operaciones escondidas, donde algunos participantes se ponen de acuerdo para coger las últimas órdenes a cambio de un mínimo porcentaje, no son un mercado, son una licencia para robar”, asegura.

¿Caída u oportunidad?

Aunque muchos creen que estas fuerzas van a provocar una especie de gran caída autocorrectiva en el mercado, otros piensan que va a generar una oportunidad para la selección de valores. A finales de año, pasó algo extraño. Después de imitar al S&P 500 durante casi todo 2010, el índice Russell 2000 de pequeñas empresas se disparó en los últimos tres meses y duplicó las ganancias anuales del índice de las grandes empresas.

“El mejor comportamiento de los valores pequeños en el último trimestre es una muy buena señal de que esta tendencia se está acabando”, piensa Joshua Brown, gestor y autor del blog The Reformed Broker. “Los ganadores y perdedores se están separando después de un año en el que para ganar valía con comprar cualquier cosa y vender cualquier cosa”.

Pero claro, para conseguir estas ganancias bastaría con haber comprado un ETF sobre el Russell 2000 en septiembre...



Web 2.0 y Webonomics “buscan” Webonazos 2 para dejarlos en 0 (y si no, al tiempo)

Facebook y Google han negociado con Twitter una posible oferta. Durante la negociación, el valor de la red social se ha situado entre 5.865 y 7.330 millones de euros, más del doble de la última tasación, realizada en diciembre tras una ronda de financiación. Estos precios han reavivado los fantasmas de otra burbuja online”... La “subasta” por Twitter reaviva el fantasma de otra burbuja en internet (Cinco Días - 10/2/11)

En los años 2000 y 2001, la industria de internet vivió su peor momento a causa de la explosión de una burbuja generada por los excesos en la valoración de las empresas. Ahora, los comentarios sobre otra burbuja se han extendido por las altas valoraciones que se están haciendo de los nuevos gigantes de la red.

Según publicaba ayer The Wall Street Journal, Facebook y Google han mantenido negociaciones con Twitter, para sondear una oferta. La cuestión clave es el precio. Y es que la red social de microblogging (se escriben post de hasta 140 caracteres) se está valorando entre 8.000 y 10.000 millones de dólares (entre 5.865 y 7.330 millones de euros). Las alarmas sobre burbuja saltan cuando se recuerda que, en la ronda de financiación que Twitter cerró en diciembre (2010), liderada por Kleiner Perkins Caufield & Byers, y en la que captó 200 millones, la sociedad se valoró en 3.700 millones. Twitter, que tiene 175 millones de usuarios, fue tasada en 1.000 millones en septiembre de 2009.

¿Son lógicos estos precios? Quién sabe. Twitter no ha publicado resultados nunca, si bien en la prensa de EEUU se dice que en 2010 alcanzó unos ingresos de entre 40 y 50 millones de dólares, procedentes de sus negocios de publicidad y los acuerdos con buscadores. Pero perdió dinero por el coste procedente de la gestión de los centros de datos. Para 2011, las estimaciones apuntan a un volumen de negocio cercano a 100 millones.

Claro que ha habido ya una serie de valoraciones que han causado asombro. Facebook fue valorada en 50.000 millones de dólares tras cerrar una ronda de financiación de 1.500 millones. A su vez, la empresa de cupones de e-commerce Groupon rechazó una oferta de 6.000 millones de Google y planea salir a Bolsa este año. Una opción que ha escogido la red profesional LinkedIn, que ha sido valorada en 2.000 millones. Y la lista de nombres con movimientos de inversores no para: Forsquare, Pandora, Quora, Yammer, GroupMe...

Las empresas de la web 2.0 se están enfrentando ya a su reválida. Deben demostrar que la gran cantidad de datos que manejan tienen un alto valor y son una fuente de negocio. De lo contrario, los comentarios sobre una nueva burbuja irán a más.

Popularidad en el exterior y agitación interna máxima

Las revueltas en Egipto han puesto de manifiesto el poder de Twitter. Ahora, quién no conoce a la red de microblogging. Pero para llegar a este punto de reconocimiento exterior, la empresa ha vivido una acelerada expansión interna.

Durante el año 2010, Twitter ha elevado su plantilla en 100 empleados hasta superar los 350, contratando ingenieros y responsables de ventas. Todo bajo el mando de un nuevo consejero delegado, Dick Costolo.

También los inversores han estado ajetreados. Durante la primera semana de febrero de 2011 se ha sabido que la firma del inversor Marc Andreessen ha comprado títulos de Twitter a otros accionistas por 80 millones. Quizá esté tomando posiciones. Y es que, como se recuerda en blogs especializados, el cofundador Evan Williams y el citado Costolo ya han vendido en el pasado alguna empresa a Google.

La cifra: 315 millones de dólares casi en efectivo va a pagar AOL por la web de noticias Huffington Post, en torno a 10 veces los ingresos de 2010.



El retorno de la “exuberancia irracional” de los mercados (mañana digo basta…)

Los osos hace meses que están hibernando y los escépticos comienzan a creer. Ayer, el Standard & Poor´s 500 volvió a dar muestras de la fortaleza del rally: sumó 8,31 puntos para alcanzar los 1.336,32 enteros o, lo que es lo mismo, ya se encuentra al doble de sus mínimos de marzo de 2006, en los 666,79 enteros”... El S&P 500 “cumple” un 100% de subida en dos años para volver al nivel previo a Lehman (El Confidencial - 17/2/11)

De esta manera, el índice ha registrado la subida de un 100% más rápida desde 1936, cuando acumuló 501 días de rally alcista. En esta ocasión el optimismo en los mercados viene durando 707 días, según publica The Wall Street Journal.

Además, el último empujón registrado en las primeras semanas de 2011 ha venido a desafiar los augurios de inversores y analistas que aseguraban por lógica se tenía que producir una corrección tras un magnífico 2010.

“En menos de dos años, el S&P500 ha doblado, algo estupendo para aquellos que fueron lo suficientemente prudentes como para aguantar”, asegura en The Wall Street Journal Erik Davison, director de inversiones de Wells Gargo Private Bank. “Pero tienen que ser cautelosos con la sobreconfianza, sabemos que las correcciones ocurren con regularidad”.

En este sentido, el analista asegura que cuando has subido un 100% y existe una exuberancia irracional, a lo único que se debe tener miedo es, precisamente, a la ausencia de miedo. Es lo mismo que ocurrió con las acciones tecnológicas con el pinchazo de la burbuja puntocom o con el mercado inmobiliario japonés.



Zuck, Goldman, and so on: ¿todo preparado para atrapar a los próximos “burbu-giles”?

Vuelve a hablarse de burbuja en Silicon Valley. Empresas de Internet no cotizadas están alcanzando de pronto valoraciones altísimas, aunque todavía tienen que demostrar que pueden captar dinero a estos precios”... ¿Estamos ante una nueva burbuja de Internet? (El Economista - 18/2/11)

Algo que recuerda mucho a lo ocurrido en el año 2000, que acabó con la mayor caída de la Historia del Nasdaq, que se encuentra aún casi a la mitad de su máximo histórico.

Zygna, una empresa de juegos en red, fue valorada en 5.000 millones de dólares en varias pequeñas colocaciones privadas de acciones hace tres meses, y ahora planea captar una nueva ronda de capital a una valoración de 9.000 millones.

Groupon, el club de ventas locales que rechazó una oferta de Google por 6.000 millones a finales de 2010, ha recibido informes de bancos de inversión para su salida a bolsa que la valoran entre 15.000 y 20.000 millones.

Y Facebook, que el mes enero cerró una operación con Goldman Sachs a un precio de 50.000 millones, va a ayudar a que sus directivos vendan parte de sus acciones con una valoración de 60.000.

Dada la velocidad con la que estas cifras se han disparado en cuestión de semanas, es tentador considerarlo fruto de un mercado sobrecalentado, con el añadido de la falta de información real sobre la marcha de estas empresas.

Para algunos analistas, esa explicación ignoraría las grandes fuerzas que hay detrás de este fenómeno. Las redes sociales y el Internet móvil están cambiando la naturaleza del comportamiento online, y cambios tan grandes como estos en la tecnología suelen generar nuevos líderes... aunque a menudo también son una excusa para que se formen burbujas de las de toda la vida.

Según Richard Waters, redactor jefe del Financial Times en la Costa Oeste de EEUU, hay tres pruebas básicas para este nuevo grupo de niños bonitos de Internet; si han encontrado un modelo de ingresos rentable; si los mercados que están creando llegarán a ser suficientemente grandes para sostener sus valoraciones; y qué impacto puede tener la competencia futura en su crecimiento y sus márgenes.

Estos analistas aportan algunas pruebas con las que sustentan su confianza en estas compañías. Groupon espera duplicar sus ingresos este año hasta 3.500-4.000 millones, de los cuales la mitad son para la empresa y la otra mitad para sus distribuidores. Zygna espera un crecimiento de entre el 150% y el 200% de sus ingresos desde los 1.000 millones del pasado, ya que su modelo de negocio es muy rentable. Y Facebook, que aloja algunos productos de Zygna como FarmVille, se queda con una buena porción de estas ventas.

Según esta medida, Twitter sigue siendo el mejor ejemplo de una empresa de Internet cuyo valor se basa más en la esperanza que en los hechos. Pese a un cambio de moldeo orientado a ganar dinero, sus ingresos apenas superarán los 100 millones este año, pese a lo cual se la valora entre 4.000 y 8.000 millones.

En todo caso, las grandes dudas surgen al plantear el posible impacto de la competencia en todas estas empresas.

Como las barreras de entrada son mínimas, Internet puede ser despiadado, como han comprobado muchas empresas de comercio electrónico -donde el precio es el factor decisivo-, de juegos o incluso los grandes buscadores de Internet 1.0, como Yahoo y AOL, arrasados posteriormente por Google. ¿Alguien se acuerda de AskJeeves?...

Hoja de ruta para llegar al “Confesionario”

El ataque de los “clones” (dos veces con la misma piedra): Estar preparados para todo y ser capaces de aguantar cualquier cosa debería otorgarnos merecimientos suficientes para escapar de un proceder político tan retorcido y de una lógica económica más que perversa. A esta última se refirió Keynes con una frase admirable: “Seríamos capaces de apagar el sol y las estrellas porque no dan dividendos”.

En espera de un Facebook para maduritos: El boom de los “silver surfers” (hoy, un cuarto de los navegantes franceses tiene más de 50 años) y la diferencia entre “chatear” y “chotear” (cuando lo tengan claro, pueden continuar…). Lo de crear un “blog” para la tercera edad, lo dejamos para otro día.

Diccionario etimológico del lunfardo (Oscar Conde - Taurus - 2004)

Gil, la.: adj.Tonto, cándido ingenuo. Probable víctima de una estafa

Burbugiles, las.: (pueden “adjetivar” ustedes mismos)

Huevón, na.: adj. Lento, tardo, bobalicón, ingenuo.

Webonazos, as.: (pueden “adjetivar “ustedes mismos)



El Confesionario(al 15/3/11):¿comprar o no comprar acciones de empresas Web 2.0?

Loss of privacy (¿le importa a alguien?)

“Los datos constituyen una nueva moneda”, dice Shane Green, presidente ejecutivo de Personal Inc., que ha recaudado US$ 7.600 millones en financiación para un negocio que tiene como objetivo ayudar a la gente a obtener ganancias por proporcionar su información personal a los anunciantes.

La serie “Lo que saben” que The Wall Street Journal ha venido publicando en el año 2010 sobre el monitoreo de datos en línea ha dejado al descubierto una red de rápido crecimiento de cientos de empresas que recaudan información con detalles muy personales de los usuarios de Internet (desde su actividad en línea, opiniones políticas, inquietudes de salud, hábitos de compra, situación financiera e incluso, en algunos casos, su nombre real). Esta información alimenta una industria de US$ 26.000 millones de publicidad en línea.

En los primeros nueve meses del año 2010, el gasto en publicidad en Internet creció casi 14%, mientras que el sector publicitario general sólo aumentó 6%, según PriceWaterhouseCoopers LLP y Kantar Media de WPP PLC.

Entre los que están probando el nuevo mercado de privacidad está Giles Sequeira, un empleado del sector inmobiliario de Londres, quien recientemente comenzó a vender sus datos personales. “No soy un paranoico de la privacidad”, asegura. A medida que se informó más, dice que empezó a preocuparse sobre cómo se estaban utilizando sus datos”… Un codiciado activo en Internet: la privacidad (The Wall Street Journal - 4/3/11)

Por eso, en diciembre, Sequeira se convirtió en uno de los primeros clientes de Allow Ltd., una empresa nueva de Londres que vende información personal de la gente. Los clientes obtienen 70% de lo obtenido con la venta. Sequeira ya recibió un pago de US$ 8,95 por permitir que Allow le dijera a una empresa de tarjetas de crédito que está interesado en otra línea de crédito.

“No le dejaría mi auto (gratis) a un extraño”, señala Sequeira, “así que, ¿por qué haría eso con mis datos personales?”

A medida que la gente empieza a ser más consciente del valor de sus datos, algunos están tratando de protegerlos y, a veces, venderlos. En enero (2011), en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, ejecutivos y académicos se reunieron para debatir cómo convertir la información personal en una “clase de activo” al proporcionarles a los usuarios el derecho de administrarla y venderla por su cuenta.

“Estamos tratando de desviar la atención de lo que es la privacidad pura a lo que llamamos derechos de propiedad”, dice Michele Luzi, una directora de la consultora Bain & Co., quien dirigió el debate de Davos.

Allow, la empresa que pagó a Sequeira, es sólo una de las compañías que empiezan a surgir que esperan aprovecharse del incipiente mercado de la privacidad. Varias les prometen a los usuarios una comisión por sus datos, mientras otras ofrecen productos gratuitos para bloquear el seguimiento en línea, con la esperanza de venderles más tarde otros servicios, como números de teléfono o direcciones de correo electrónico desechables que dificultan el rastreo de datos personales. Otras, venden servicios como eliminar sus nombres de las bases de datos de marketing.

Para la industria de rastreo de datos, que es poco regulada por las autoridades, la gran prueba de fuego del nuevo mercado de la privacidad será acallar el coro cada vez mayor de críticos que piden un control más duro por parte de los gobiernos de diferentes países. En Estados Unidos, los legisladores presentaron en febrero (2011) ante el Congreso dos proyectos de ley de privacidad y en diciembre el gobierno del presidente Barack Obama instó a que se creara una “declaración de derechos” sobre la privacidad en línea.

La industria está experimentando en varios frentes para responder a las preocupaciones regulatorias. La semana del 21 de febrero, Microsoft endosó un sistema anti rastreo y además planea añadir una poderosa herramienta con este propósito en la próxima versión de su navegador de Internet Explorer 9.

No obstante, el mercado de la privacidad ya ha sido puesto a prueba antes, durante el boom de las empresas puntocom en 2000, cuando el monitoreo de datos en línea era una práctica incipiente. Una serie de empresas relacionadas con la privacidad en línea fueron creadas, pero sólo unas pocas sobrevivieron debido al apetito limitado de los consumidores.

Incluso en 2008, la privacidad era un concepto tan difícil de vender que el empresario Rob Shavell evitaba usar la palabra cuando intentaba atraer inversionistas a su nueva empresa, Abine Inc., que bloquea el rastreo en línea. Actualmente, Abine ha recuperado el uso de la palabra “privacidad” y en los últimos seis meses ha recibido muchas muestras de interés por parte de inversionistas. “Ahora es como el día y la noche ahí afuera”, dice.

Justin Basini, el cofundador de Allow, tuvo la idea para su nuevo negocio mientras trabajaba como jefe de marketing de marca de Capital One Europe, una firma de tarjetas de crédito. Según dice, quedó asombrado por la “enorme cantidad” de datos personales que acumulaban las compañías de tarjetas de crédito.

En 2009, Basini dejó Capital One y se asoció con Howard Huntley, un experto en tecnología. Tras recaudar US$ 708.400 a través de familia, amigos y unos cuantos inversionistas, lanzó Allow en diciembre. Hasta ahora (marzo 2011) ha atraído a 4.000 clientes, calcula Basini.

Su estrategia es hacer primero que los datos de sus usuarios sean escasos para que sean más valiosos cuando quiera venderlos. Para ello, Allow saca a sus clientes de las 12 bases de datos de marketing más importantes del Reino Unido, que según informa Bassini representan 90% del mercado. Allow también inscribe a sus clientes en los registros oficiales de la gente que no quiere recibir solicitudes publicitarias postales ni telefónicas.

A continuación, les pide a sus clientes que creen un perfil que puede contener su nombre, dirección, empleo, el número de hijos, aficiones y una lista con las cosas que están pensando en comprar. Los clientes pueden elegir entre conceder a ciertos vendedores permiso para enviarles ofertas, a cambio de una comisión de 70% sobre lo que Allow recibe por los datos.

Como la información de Allow procede de personas que han declarado explícitamente su interés en ser contactadas acerca de productos específicos, la empresa puede exigir un precio mayor por los datos que los que han sido recogidos a través de las tecnologías de rastreo en línea.

“No creo que lo que uno gana haga alguna diferencia radical”, dice Sequeira, pero agrega que tras recibir los US$ 8,95 por su información personal está dispuesto a permitir que otros anunciantes vean su perfil en línea.



“Desnudos” en la red y “colgados” en el muro (el marketing viral)

La publicidad está cambiando. Se están empezando a abrir nuevas formas de anunciarse más allá de “comer tiempo” en la radio o la televisión o “arañando” espacio a una noticia en la prensa escrita. Si los anuncios que vemos a través de Internet están comenzando a adaptarse al nuevo soporte y explotando las posibilidades que este ofrece, ahora son las agencias las que están empezando a demostrar que no hay mejor escenario para la efectividad de la publicidad que Internet.

El marketing viral está en auge y día a día pretende demostrar que las personas están por encima de los soportes publicitarios. Que vende más un anuncio que comparte un amigo en su muro, que un presentador de noticias contándote en medio de un informativo las ventajas de afeitarte con una maquinilla. Que se compran más unidades de un colgante que lleva puesto uno de los vídeos de moda más destacados en YouTube que un patrocinio en un programa”... Boca a boca 3.0 (El Confidencial - 5/4/11)

Y razones no faltan. YouTube es uno de los canales de comunicación más poderosos con 1.900 millones de vídeos vistos cada día y las redes sociales están en pleno apogeo. Sin ir más lejos, Facebook ha superado en varias ocasiones a Google como la página más visitada en un día y la red social ya acapara más atención en minutos que cualquier otra. Unas cualidades que los anunciantes no están dispuestos dejar pasar.

Sólo falta abrir un poco más la mente. Ahora es el momento de la creatividad. Las marcas apuestan por atraer la atención de los clientes realizando campañas simpáticas, atractivas y que promuevan el “boca a boca 3.0”. Las posibilidades son muchas y el formato del vídeo es el preferido por su compatibilidad con los dispositivos móviles con Internet, cada vez más utilizados.

Para Ramón Azofra, socio director de Inspiring Move, una agencia de marketing y publicidad especializada en redes sociales, la publicidad viral es muy efectiva, aunque complementaria con la tradicional: “Con las redes sociales el rango de influencia se ha multiplicado mucho. Hemos pasado de un boca a boca de una audiencia familiar a compartir a mis 300 amigos que a su vez comparten la publicidad con sus respectivos amigos. En términos de efectividad, es más complicado que captar de pleno la atención del usuario en un anuncio en televisión, mientras que esa misma persona sí devoraría cada milisegundo de un vídeo que le envió un amigo”.

Pero los vídeos virales van mucho más lejos. Existen otros formatos que pueden otorgar mucho más éxito. Sin ir más lejos Coca-Cola consiguió que su canción Waving Flag fuese la más escuchada del pasado mundial llegando a pelearse por la oficialidad de la canción con la colombiana Shakira. En el videoclip, uno de los más vistos del verano, se podía ver la marca de refrescos en más de una decena de ocasiones con ciertas dotes de subliminalidad. La versión española con David Bisbal contó con más de 20 millones de reproducciones ¿Sólo viralidad? No, también muchísima picardía.

Con la intimidad “embeded” en la nube (para el uso y goce de los “grandes almacenes”)

Si quiere, haga la prueba. Vaya a su buscador y teclee “cloud computing”. El resultado: 26 millones de páginas web y unas 10.000 noticias, aunque la cifra será mayor cuando lea este artículo. El cloud computing (la nube) se ha convertido en una de las soluciones prioritarias a la hora de ahorrar costes, ser más competitivo, mejorar resultados y multiplicar la productividad. Objetivos que hoy, más que nunca, están en la agenda de cualquier empresa y organización. Por este motivo, grandes corporaciones, como HP, IBM, Time Warner o Huawei, subrayan cloud en rojo en sus planes de negocio y expansión, ya se trate de sus proyectos internos o en sus nuevas adquisiciones, y la pymes y la Administración tampoco se quieren quedar atrás”... ¿Por qué todo el mundo quiere subirse a esta nube? (El Confidencial - 28/2/11)

La nube parece la respuesta a todas a aquellas barreras de entrada que se achacaban hasta ahora a las TIC: coste, facilidad de uso, compatibilidad entre sistemas y entornos, seguridad… Pero si el cloud computing es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?, ¿por qué todo el mundo quiere subirse a esta nube?

Porque cloud computing es una revolución en la forma en la que todos nosotros, organizaciones y particulares, consumimos tecnología.

Hasta la llegada del cloud computing, el sector tecnológico se basaba principalmente en el “producto”, ya se tratara de un DVD con un paquete de ofimática y su número de licencia o del hardware, si hablábamos de un ordenador o de un servidor corporativo. Y un producto es algo que el usuario tiene que configurar adecuadamente, aprender a utilizar, actualizar con parches de seguridad... Hasta que saquen la siguiente versión, que tendrá que volver a adquirir, configurar, aprender a utilizar, actualizar con parches de seguridad...

Con el cloud computing, si el usuario quiere escribir una carta, sólo necesita una conexión a Internet; si una empresa quiere poner su base de datos al alcance de sus tele trabajadores y empleados móviles, éstos sólo necesitan un smartphone con conexión a Internet; y si un comercio quiere lanzar una tienda online, sólo necesita una conexión a Internet.

Cloud computing es una metáfora que extiende al conjunto del mercado TIC y a todos los actores implicados el principio de partida de Internet: datos que no están ubicados en un único ordenador, sino a los que se puede tener acceso desde cualquier ubicación y que resulta muy fáciles de utilizar.

Con el cloud computing, los datos, los programas y el hardware pasan a estar ubicados en Internet, en los centros de datos de los proveedores que se encargan de adquirir el hardware y los programas, instalarlos y mantenerlos en correcto funcionamiento, al alcance de los usuarios. Físicamente, la nube está en esos centros de datos. Sin ellos, el cloud computing no existiría.

De este modo, el cloud computing nos permite, sencillamente, usar la tecnología sin preocuparnos, sin tener que saber lenguajes informáticos, configuración de servidores, manejo de programas, protección ante virus y spam… La nube elimina estas preocupaciones tecnológicas que nos han restado tiempo de ocio a los particulares y productividad a las empresas.

Pero, tampoco nos engañemos. Durante años, hemos utilizado aplicaciones cloud computing para consultar nuestras cuentas gratuitas de correo y también para compartir fotografías y ver vídeos. También es la explicación que está detrás de los fenómenos (más sociales que tecnológicos) de los últimos años, como Facebook, YouTube o Twitter... ¿O usted manejaría Facebook si tuviera que comprar un programa, instalarlo en cada ordenador y teléfono móvil desde el que acceda y leerse un manual de instrucciones?...



Cuidado dónde ponen su dinero (aviso a “navegantes”, en ambas acepciones)

¿Silicon Valley o el Valle de la Muerte? Cualquier día (second round), se transforma en un Pueblo (fachada) Potemkin y adiós, muy buenas…

De un tiempo a esta parte, parece que, un día sí y otro también, escuchamos cómo una nueva pyme de Silicon Valley se estrenará sobre el parqué estadounidense o cómo otras continúan rozando el absurdo con sus valuaciones. Facebook, Twitter, Groupon, Zynga Game, muchos analistas alertan sobre una posible burbuja tecnológica”... Los protagonistas de la próxima burbuja tecnológica: ¿quién sobrevivirá? (El Economista - 6/3/11)

De hecho, la última ronda de financiación e inversión sitúan el precio de Facebook en los 65.000 millones de dólares, el de Twitter en los 7.700 millones de dólares o el de la radio online Pandora en los 1.000 millones de dólares. Es decir, en el caso de la red social de Mark Zuckerberg, el valor de sus acciones multiplica por 25 sus ingresos y en el caso del jilguero más famoso de Internet esta simple fórmula contable indica que su coste multiplica por más de 100 los ingresos anuales de la compañía.

Para entender la bomba de relojería sobre la que nos encontramos sólo hay que ponerse en la piel de un inversor e imaginarse que compramos una compañía con ingresos anuales de 100 dólares y un margen de beneficio del 50 por ciento. Supongamos que hemos pagado 200 dólares por hacernos con ella, si echamos cuentas, tardaríamos cuatro años en asegurarnos de que no hemos perdido dinero en la inversión, siempre y cuando los ingresos sean estables durante dicho periodo de tiempo. Si hubiéramos pagado 25 veces los ingresos, este periodo de tiempo se podría incrementar hasta los 50 años.

En un contexto optimista, como en el que nos encontramos actualmente, podríamos suponer que los beneficios de nuestra compañía se duplican todos los años por lo que a una valoración de 25 veces los ingresos, tardaríamos alrededor de 6 años en recuperar parte de nuestra inversión. Sin embargo, no es por ser alarmistas, ni siquiera Amazon ha sido capaz de ofrecer este tipo de rentabilidad de forma sostenida a lo largo del tiempo...



Los riesgos en la gestión patrimonial

Los viejos fantasmas parecen hoy ser recuerdos de un pasado muy lejano que, en realidad, está a la vuelta de la esquina y cuyos ecos aún se escuchan. Convendría que los inversores entonaran el mea culpa ya que su propia actitud fue uno de los principales detonantes del resultado de sus inversiones en el pasado. Por un lado, tienden únicamente a centrarse en la búsqueda de beneficios y rentabilidades muy por encima de los activos libres de riesgo en vez de intentar conocer bien en lo que invierten. Por otro, no suelen tener claro para qué invierten (objetivos), más allá de la rentabilidad. Y por último, en muchas ocasiones no son capaces de dejarse asesorar por profesionales de la industria que cobren por el servicio prestado y no por la cartera de productos recomendada.

El concepto de riesgo no es sencillo, es un concepto amorfo, dinámico y a su vez mutante. Y hasta que éste explota, su presencia es imperceptible. Del mismo modo, uno piensa que es una necedad dedicarles tiempo y dinero si no ha ocurrido tal contratiempo; vamos, igual que pagar un seguro si nunca lo hemos utilizado.

Situaciones recientes ponen de manifiesto este tipo de crisis; el caso Madoff en el que los resultados positivos y estables cegaban la fragilidad operativa y de control de la gestora; los casos Lehman Brothers, Washington Mutual, AIG, los bancos islandeses y Fannie Mae, entre otros, en los que vimos que las entidades, por grandes y prestigiosas, pueden sufrir adversidades con implicaciones terribles para sus inversores. Este fue el caso de los fondos inmobiliarios y de algunos hedge funds, en los que los efectos de la iliquidez se hicieron patentes.

El riesgo significa vulnerabilidad ante un potencial perjuicio o daño, normalmente desconocido u oculto. El perjuicio puede ser la obtención de resultados diferentes a los esperados. El daño sería la pérdida total o parcial de nuestra inversión, independientemente de las razones que lo causen.

Al igual que los conductores no escogen sus coches sólo por la velocidad, sino por su capacidad y seguridad a la hora de ofrecer sus distintas prestaciones (aceleración, frenada, estabilidad, robustez, confort, etc.), los inversores no deben tomar sus decisiones fijándose exclusivamente en la rentabilidad esperada, descuidando el análisis de otras prestaciones -y riesgos- igualmente importantes. Entre éstas cabría destacar el cómo los gestores ganan dinero, por qué lo quieren compartir con él, qué alineación de intereses tienen, cómo se puede entrar y salir y la justificación y coherencia de sus resultados.

Da la sensación de que hablar de los aspectos negativos que están tan presentes como los positivos no es del todo elegante. O que simplemente no “vende”. El problema es que no detallar todas las posibilidades es contar verdades a medias; es la peor de las mentiras, porque se limita así el conocimiento necesario para crearse unas expectativas razonables de los resultados posibles. Estaríamos recomendando un coche por su atractivo diseño sin decir que gasta 30 litros de gasolina cada 100 kilómetros o que se sale en las curvas.

Conviene destacar que, aunque los riesgos de pérdida o por volatilidad a priori sean los más visibles para el inversor, existen otros riesgos no menos importantes: el riesgo de inflación (poder de compra), el riesgo de liquidez (imposibilidad de convertir en dinero las inversiones), el riesgo de país (representado por la inestabilidad económica y política reinante), el riesgo fiscal (el tratamiento impositivo del instrumento de inversión y sus implicaciones), el riesgo de tipo de cambio o el riesgo de contrapartida (posibilidad de que una de las partes se declare insolvente).

Indiscutiblemente, en el ámbito de las inversiones siempre hay riesgos, como los descritos anteriormente u otros más sutiles, como el riesgo de no hacer nada o el de basarse en teorías equivocadas que indiscutiblemente pasarán factura de todos.

Con todo esto, lo que debe quedarnos claro es que una de las piedras angulares a la hora de tomar decisiones de inversión es implementar una adecuada gestión de los riesgos, puesto que la gestión de carteras no es más que la gestión de éstos. Las rentabilidades a las que podemos optar para nuestro patrimonio vienen de los riesgos que asumamos, aunque no siempre seamos conscientes de ellos.

Mi recomendación es que el inversor dedique menos tiempo a buscar el Santo Grial de la inversión que le va a hacer rico milagrosamente y más tiempo a analizar y gestionar los riesgos a los que está expuesto”, decía Warren Graham, en su artículo: “Los riesgos en la gestión patrimonial”, publicado por Libertad Digital el 15/9/10.

Ha llegado el momento en el que el inversor no puede mirar para otro lado. Es su obligación ejercer una mayor responsabilidad sobre su patrimonio, ya que opciones y motivos no les faltan. A mí personalmente me vienen a la cabeza fundamentalmente cuatro: independencia y objetividad plena en el criterio y en la toma de decisiones, alineación de intereses con sus proveedores, reducción de costes -visibles y no visibles-, y por supuesto, conocimiento. El inversor cuenta ya con todas las herramientas a su alcance para gestionar adecuadamente sus ahorros y no dejarse distraer por intoxicaciones financieras o cantos de sirena. Su futuro y el de sus finanzas están en sus propias manos.



El dispensador de razones (¿me estoy perdiendo algo?)

El futuro es siempre incierto, aún en los días (negocios) en que no lo parece. No obstante ello, si este es el cambio revolucionario de modelo (paradigma) a la altura de la crisis, vamos dados.

No es mi intención hacer predicciones, ni hablar en profundidad del tema bursátil, únicamente pretendo hilvanar algunos datos e ideas para que racionalmente tomen las decisiones más oportunas en sus inversiones. Mi consejo es que cada cual se guíe por su sentido común.

Internet es una magnífica herramienta para la búsqueda de información, pero a su vez es perfecto para los manipuladores.

Las redes sociales, con su dependencia devenida o adicción provocada, pueden lograr la matanza de los cerebros; entonces, cuando “salgan a bolsa” al fraude intelectual (el control de nuestras mentes), agregaran el fraude económico (la apropiación de nuestros bolsillos), y si no, al tiempo (quedan avisados).

¿“Estamos presenciado la historia”, como dice Obama, o estamos presenciando “otra historia” (desde la Tierra de la Fantasía) como decía el viejo Walt Disney (antes de quedarse congelado)?

Lo único que puedo decirles (tómenlo como una “leve percepción”, si quieren) es que el estallido de la próxima burbuja de las puntocom será más grave y profundo que el anterior y ya no habrá “manguera” de Greenspan, ni “helicóptero” de Bernanke (los grandes “estimuladores”), con que paliarla. Será el fin del riesgo moral. Daremos la bienvenida al riesgo real (y total). Y que cada especulador aguante su vela. ¡Al fin!

A partir de esta “leve percepción”, son ustedes los que deben tomar decisiones. Como decía mi padre: “con tu dinero haz lo que quieras” (con el vuestro, por favor, no con el prestado).

Aunque en mi caso “nunca” vaya a realizar este tipo de inversiones (probablemente pueda perder de ganar, bastante -en su caso-, pero seguramente podré ganar de perder, mucho más -en caso contrario-), asigno altas probabilidades de fracaso a una economía que parece más fruto de la ciencia ficción que de mejoras reales, y actúo en consecuencia.

Como siempre no animo ni desanimo a la compra, esta es una simplificación carente de valor para tomar una decisión que debe ser profundamente meditada. Eso sí, les recomiendo que no crean en la “pura magia creativa” y mucho menos adopten un “comportamiento de manada” (y se dejen arrear al matadero mansamente, por las serpientes encantadoras de hombres).

En un mundo plagado de hipocresía el dilema del pequeño inversor, tal vez, no sea una cuestión de “redes” y de “poder” (siempre, de los otros), sino de poder escapar de las redes (siempre, de los otros). Que de eso se trata.

Y así es como la mentira, las medias verdades o incluso la manipulación de los hechos con frases medianamente ingeniosas sacadas del laboratorio hueco de las ideas se han apoderado de la vida económica.

Sin duda no pertenezco “a ese mundo” de las redes sociales, los SMS, Facebook, los artículos en Twitter, y los “videítos” de YouTube, pero me permito preguntarles (perdón): ¿en todas esas “fantasías enredadas”, cuál es su activo subyacente? Mientras buscan la respuesta, por las dudas (perdón), no hagan del capital riesgo un capital en riesgo. Por ahora, en vez de ‘cadenas de valor’ lo único que veo son ‘cadenas de papel’.

No se crean el argumento: “esta vez es diferente”. Tal vez, logren separar la vida del video juego y la billetera de la mesa de juego. Suerte.

En este punto se plantea la “gran pregunta”: ¿qué pasará cuando la “morfina” -segunda ronda de estímulos financieros- sea retirada? Esto será lo que realmente separe el grano de la paja y permita comprobar si el paciente puede mantener su “danza frenética” sin estimulantes extremos. Entonces se sabrá finalmente si las altas valoraciones de las “redes sociales” y sus negocios colaterales, son grano o paja. Un nuevo hito u otro timo.

¿Mark Zuckerberg for President?or ¿Mark Zuckerberg will be the next Bernie Madoff?

Los portales de socialización y las pilas de efectivo. En esta realidad virtual de gadgets (video juegos, teléfonos inteligentes, tabletas…), animaciones express, redes sociales, reportajes de autor, mensajes -poco alfabetizados- contenidos en 140 caracteres, frivolidades varias y otras memeces, puede que se mantenga la estrategia (premeditada) de vender las participaciones accionariales fuera de los circuitos bursátiles, con operativa “over the counter”, escaza transparencia, uso indebido de información privilegiada, rumores intencionados o manipulación fraudulenta del valor de la acción.

En ese caso, vislumbro el riesgo de una “implosión -nuclear- controlada”, que a los viejos, como yo, puede recordarles los ensayos nucleares que se realizaban en el Atolón de Mururoa (Polinesia Francesa). Entonces la burbuja podría estallar fuera de la bolsa y sólo quedaría el tendal de los “burbugiles”, para dar testimonio del estropicio (evitando el contagio al resto del mercado bursátil). Un flagrante ejercicio de premeditación, complicidad y alevosía. Business as usual…

Después del “día de la víctima”, The Wall Street Journal, Financial Times, Newsweek, ciertos gurús mediáticos u otros “quiebra cabezas” similares, sólo hablarán de “daños colaterales” y comenzarán a “inflar” la próxima burbuja. Sic transit gloria mundi…

Probablemente tenga mucho (todo) de ingenuo, pero poco (nada) de cínico, por ello me permito reiterarles (rogarles): no actúen como manada, no se dejen arrear, no sigan demostrando algo que no se sabe si es una virtud excelsa o un defecto reprobable: unas grandes, inmensas, tragaderas. Tragaderas ante la mentira o el ocultamiento pertinaz.

Cuidado con la exuberancia enredadora de las redes sociales (y otras redes más nebulosas) en las que probablemente los usuarios (adictos) “piensen de que existen”.

(Reciente estudio) National Sleep Foundation: Son muchos los datos que arroja este estudio, pero quédense con uno especialmente relevante: uno de cada diez adolescentes estadounidenses duerme con el móvil encendido, y lo que es peor, se despierta con cada correo, SMS o Tweet que llega de madrugada.

(Y al final) Si ustedes creen que se pueden hacer grandes negocios con estos “tontos del culo”, compren acciones de las empresas que los arrean, espían, analfabetizan, manipulan y prostituyen (si pueden). Si no creen en ello (y además les provoca náuseas, como a mí), pues actúen en consecuencia (y en conciencia). De no ser así, además de cómplices (por omisión), serán los próximos “burbugiles” o “webonazos” (por inversión). Mi propuesta es: “no invertir en actividades autodestructivas”. That’s all.

(Marzo 2014) Y cuando pensábamos que lo habíamos visto todo, llega Bitcoin

En mis casi 69 años de vida y con más de 45 de (supuesto) uso de razón económica, nunca me imaginé (ni como caso “insólito”, presentado por un profesor universitario “exótico”, ni como “alucinación” después una “mala noche” de vino peleón), que tendría que dar opinión sobre la posible “existencia de una moneda inexistente”.

Una moneda que no está respaldada por ningún gobierno, una moneda que no está ampliamente aceptada, una moneda que no tiene muchas de las características de un dinero real.

Una moneda electrónica descentralizada (que no está avalada o certificada por una entidad emisora reconocida): ¿sirve como medio de intercambio? ¿unidad contable? ¿reserva de valor?

El Bitcoin entraría dentro de la categoría de los “drones”: una moneda sin tripulante.

Estamos atravesando una prolongada y lamentable etapa de “insignificancias”, el turbocapitalismo desborda a todo el mundo, la economía de McDonald’s nos ha dejado a todos sin “valor”, la economía de Madonna (engendro de silicona, botox, tetas y culos postizos)lo ha transformado todo en fugaz, falaz y vanal; y en esa ciénaga pestilente chapotean los jóvenes (si no se ahogaron ya) que se “zampan” todas esas estupideces, frivolidades y mentiras cómodas (o “mierdas”, para decirlo, con la justa palabra)

Desregulación, liberalización y privatización. Estas tres “-ciones” (como dicen Hans-Peter Martin y Harald Schuman, en su libro “La trampa de la globalización”) se convirtieron en los instrumentos de la política económica europea y americana, que el programa neoliberal elevó a ideología decretada por el Estado.

Con la total liberalización del tráfico internacional de capital y divisas, el ataque más radical a la construcción económica de las democracias occidentales se abrió paso sin resistencia digna de mención.

En esta “era de los excesos” aparecen algunos “exabruptos económicos” a lomo de las “nuevas tecnologías”. Entre ellos (aunque, lamentablemente, no es el único y mucho me temo, que tampoco sea el último) el “aborto” dinerario de una criptomoneda.

Dinero y Poder en el mundo moderno

El dinero hace girar el mundo, de eso estamos todos seguros. Porque somos pobres”.(Cabaret - 1972)

Como bien saben los hombres juiciosos de la generación, el tráfico de Acciones es la única cosa que hacer en este mundo. Puedes carecer de antecedentes, de buena reputación, de educación, de ideas, de modales distinguidos, pero debes poseer Acciones. Poseer suficientes Acciones para ser miembro en mayúsculas de alguna Junta Directiva, para estar en Londres o París ocupándote de asuntos complejos, para ser una persona importante. ¿De dónde es? Acciones. ¿Cuál es su objetivo? Acciones. ¿Cuáles son sus gustos? Acciones. ¿Tiene principios? Acciones. ¿Cómo se introduce en el Parlamente? Acciones. ¿Ha tenido algún éxito, ha creado o producido alguna cosa¿ La respuesta es sólo una: Acciones. ¿Oh sagradas Acciones! Colocar esas imágenes resonantes tan por encima nuestro, y obligarnos a nosotros, pequeños insectos, como bajo la influencia del beleño o del opio, a suplicar día y noche: “Libradnos del dinero, distribuidlo por nosotros, compradnos y vendednos, arruinadnos, solo os solicitamos que seáis poderosas y que engordéis gracias a nosotros!”. (Dickens - Our Mutual Friends

(Las dos citas anteriores corresponden al libro “Dinero y Poder en el mundo moderno 1700-2000”, de Niall Ferguson - 2001)



La contribución social neta de todas estas “innovaciones tecnológicas” fue negativa

De manera similar, la burbuja del punto-com que precedió a este período se caracterizó por la innovación - existen sitios Web a través de los cuales uno puede pedir en línea refrescos y comida para perros. Por lo menos este período dejó un legado de motores de búsqueda eficientes y una infraestructura de fibra óptica. Sin embargo, no es nada fácil evaluar cómo el ahorro de tiempo que implica las compras en línea, o el ahorro de costos que pudiese derivarse de una mayor competencia (debido a que es más fácil comparar los precios en línea), afecta a nuestros estándares de vida...



Sí es verdad, estar mejor conectados unos con otros, a través de Facebook o Twitter, es realmente valioso. Pero, ¿cómo podemos comparar estas innovaciones con otras como ser el láser, el transistor, la máquina de Turing y el mapa del genoma humano, cada una de los cuales ha dado lugar a una avalancha de productos que a su vez conducen a transformaciones?”… El enigma de la innovación (Joseph E. Stiglitz - Project Syndicate - 9/3/14)

Hoy en día, todos los adelantos parecen atrasos

En la precariedad actual, cualquier idea inteligente, está de más. Han logrado una economía hecha de dibujos animados.

De la Feria de las Vanidades (Wall Street) hemos pasado a la Feria de las Estupideces (iphones, Apps, WhatsApp, Facebook, Twitter, YouTube, “gadgets”…).

Un mercado de “adictos”: al dinero, a las drogas y al alcohol (Wall Street) en su desenfrenada carrera especulativa, han atrapado a otros “adictos”: a los iphones, a las Apps, al WhatsApp, a Facebook, a Twitter, a YouTube, a los “gadgets”, a las frivolidades, a las estupideces, a no leer (y escribir) más de 140 caracteres, a no pensar, al crédito fácil, a vivir por encima de sus posibilidades (más pobres, pero infinitamente más numerosos),… para tenerlos como clientes “cautivos” y bien “anestesiados”.

Con los resultados alcanzados (por encima de las expectativas del mercado), estos “especuladores sin frontera” (global players), han logrado nivelar la estupidez con la riqueza y el vicio con la hipocresía. Han cobrado sus suculentos “bonus”, y han vuelto a ponerse hasta el culo alcohol y droga, para mantener alta la autoestima. Y mañana volverán a “cazar”… y mañana volverán a “arrear la manada”.

¿En esa jungla (de fieras depredadoras y creadores de ficción) piensan ustedes que hay lugar para una criptomoneda como no sea con la intención de cometer alguna estafa?

A los “traders”, puede resultarles una “mercancía” de interés, como lo fueron en su momento los tulipanes holandeses, en tanto logren calzar la oferta con la demanda, y lucrar con la moda y sus circunstancias (queda más delicado que decir “estupidez”). Por el momento es un “commodity”, con poco recorrido, para interesar a las grandes manos.

A los otros “traficantes” (los de la narcoeconomía) puede resultarles atractivo el sistema operativo ajeno a los canales financieros habituales (sin registros, ni controles) donde realizar algunas de sus transferencias. Es problema llegara (estimo) cuando deseen o necesiten transformar los “apuntes” en la nube, en dinero real. Esas montañas de dólares, euros, libras, yenes… que genera el tráfico de drogas. Riesgo que el “polvo blanco” se les transforme en “nubes de humo”. Si ya tienen los mayores “megabancos” del mundo a su servicio para lavar, planchar y entregar a domicilio, el dinero del narcotráfico, para qué buscar aventuras tecnológicas sin garantías y de escasa entidad.

MtGox, Flexcoin, y otros “ladrones de poca monta”. Estos “pillos” de la red, están (o estaban) preparados para “asaltar caminos”. A “incautos” viajeros que hacían desprevenidamente su viaje inaugural en la “diligencia del Oeste”. Cándidos peregrinos de las autopistas virtuales, que cuando bajan a repostar gasolina y tomar un café, les roban lo que llevan en el coche. Asaltantes que, por ser tan previsibles, y timoratos, merecen cierto grado de clemencia.

Para los “tiburones” de Wall Street, bitcoin “no existe” (no business), para los “traders” de commodities, bitcoin “no tiene entidad” (no market), para los “traficantes” (de sustancias prohibidas) bitcoin “no da garantías” (no confidence), para los “hackers y piratas de la red”, ya hicieron su “marea” del bitcoin, robaron, huyeron y los pescaron. A partir de aquí, solo quedan ustedes, cándidos nomofóbicos y vuestras máquinas criptográficas. Las “ficciones” también se pagan.

El día que los “tiburones” de Wall Street detecten que se puede hacer algún negocio de volumen con el bitcoin (inflar la burbuja, arrear la manada, titulizar la “mina”, o “madoffizar” la pirámide), los antiguos peregrinos del bitcoin (los viejos mineros, los anarco-monetaristas, los apóstoles de la criptomoneda) se quedarán buscando a Nakamoto “desesperadamente”. No sabrán, ni siquiera de donde vino la cachetada. Morirán en la mina por una explosión de gas grisú (y el canario no estará en la jaula para avisarles que salgan del pozo, se habrá vendido, como las clasificadoras de riesgo).

El día que las “manos fuertes” del negocio de las commodity encuentren de algún interés tomar posiciones en una moneda de ficción (como tantas otras veces hicieron con ciertas materias primas) no habrá cómo, ni dónde, protegerse de la estampida. Atados a Moby Dick, subidos a una montaña rusa descontrolada, frente a una manada de bisontes en estampida… no tendrán tiempo ni de encomendarse al altísimo. Ustedes elijan puesto, y vayan sacando vuestro “voucher” donde dice que son titulares de 10, 20 o 100 bitcoins, para presentarlo al portero… luego me cuentan cómo les fue en el sarao. Serán los “daños colaterales” de la explosión de la plataforma monetaria “off shore”.

El día que los “narcos” adopten el bitcoin como “lingua franca financiera”, los “perejiles” (tonto; militante de un partido político dedicado a la acción social en barrios, villas y/o universidades); persona de baja jerarquía dentro de una institución, empresa u organismo - Oscar Conde - Diccionario etimológico del lunfardo - Argentina 2004), no podrán entrar nunca más en una zona protegida de los Señores de la Droga. Los sicarios bancarios y extrabancarios, se encargaran de liberar el lugar. Mina cerrada. Explotación exclusiva. Los guardias (narcos) disparan a toda persona desconocida (no narco). Fin.

Si los “lobos” de Wall Street, los “global players” de los commodities, o los “capos” de la droga se interesan por el bitcoin (la moneda de ficción), el “big play” (como tantos otros, en la actualidad) quedará en manos de estos grandes jugadores (como en las mesas especiales de Black Jack, Poker o Ruleta). Entonces solo habrá espacio para los “porongos” (autoridad máxima de un lugar; comisario general integrante de la cúpula de la policía,… para seguir con el lunfardo argentino). También se le dice al “pene”, pero ese ya lo tendrán “metido en el culo” los románticos “mineros” del lejano bitcoin.

En definitiva, ni por defecto, ni por exceso, creo que el bitcoin tenga mucho recorrido. A lo sumo como entretenimiento extravagante para adictos a las nuevas tecnologías. Eso no quiere decir que algunos hackers y otros rateros de la red, no intenten aprovecharse de esos cándidos hippies de las autopistas de la información. A lo sumo (aunque no lo recomiendo) si no pueden resistir un ataque de modernidad, hagan “minería”, para no paguen “ni un puto duro” por el bitcoin. Y si les queda algo de moral tampoco lo vendan al siguiente memo (lucrando con ello). Me seguirán pareciendo unos tontos, pero al menos no los podré considerar unos tipos tan malos. Algo es algo.

¿Dejaran los gobiernos, tesoros públicos y bancos centrales de los principales países del mundo, que avance una moneda fuera de su espacio de control? (¿Fin del coto de caza?)

Los clones del “bitcoin” crecen como la espuma. La famosa moneda virtual no es la única que permite grabar en piedra lo que queramos en internet. Al estar basado en un software libre, cualquiera puede crear una plataforma similar. Realmente, no es que cualquiera pueda. Es que ya existen multitud de ellas.


Dogecoin es una burla del bitcoin pero que está basada en la misma plataforma que la criptomoneda. Su fundador, Jackson Palmer, reveló recientemente que había rechazado propuestas de inversión de hasta 500.000 dólares tras algunas negociaciones con entidades de capital riesgo. Lo mejor de todo es que esta moneda virtual superó en transacciones al bitcoin el pasado mes de enero (2014). Como ha indicado en numerosas ocasiones Palmer “su fuerza radica en que pertenece a la comunidad y que no descansa en las manos de ninguna persona o entidad”.
A esta moneda súmenle otras tantas como por ejemplo litecoin, namecoin, terracoin, freicoin, novacoin, feathercoin o quarkcoin.
¿Cuánto tiempo tardaran los organismos públicos en decir: “the game is over”?
Más allá de los videojuegos de hackers y fanáticos informáticos, anarcomonetarismo, frivolidades, estupideces, trampas y negocietes, al final llegarán los “Bernankes” de turno, a bordo del helicóptero (esta vez artillado, en vez de cargado de billetes) y lanzarán sus misiles aire-red que harán explotar todos los bitcoiners dentro de la mina, sin que se enteren. Como le pasó al Mono Jojoy, a Bin Laden o al Chapo Guzmán. Un día un misil (guiado por su propio calzado, por el chivatazo de un médico que fue a vacunar a los hijos, o por la infidelidad de un narco que se vendió a la DEA) entrará en la mina y vaporizará a Nakamoto, sus Apóstoles, los mineros, y hasta al pobre canario.
Estados Unidos y Gran Bretaña controlan los principales mercados financieros, lo que los convierte en dominadores globales. Estados Unidos tiene, además, al ejército militar más preparado y a otro ejercito silencioso en Silicon Valley. Pensad por un momento el control de la información global que tienen Google, Visa, Facebook o Amazon. Además, su mercado financiero, Wall Street, y su divisa, usada por el 60-65% del planeta (…). Estados Unidos, con Wall Street, su Silicon Valley y su ejército, dominará el mundo durante al menos unos decenios más”… (Marc Garrigasait - El Confidencial - 5/3/14)
¿Ustedes creen, remotamente, que el bitcoin y sus cruzados, pueden llegar a desafiar en algún momento, con ciertas probabilidades de éxito, semejante poder financiero, militar, e informático?
Para tranquilidad espiritual de los economistas de la escuela austríaca debo reconocer que la mayoría (por no decir todas) las monedas (billetes) en circulación son papeles impresos para la ocasión. Burdas falsificaciones sin respaldo de bienes o riquezas. Papeles pintados… Dinero fiduciario.
Justamente, por tener el monopolio de la falsificación, por ser los autores, patrocinadores y beneficiarios del “gran timo”, los gobiernos “nunca”, repito, “nunca” dejarán que otros “trileros” ajenos a la “casta política” les despojen del negocio.
¿Y si todo el dinero es falso (sin respaldo) por qué lo aceptamos?
Lo aceptamos porque otros también lo aceptan y nos sirven para realizar intercambios. Una mentira dicha mil veces termina convirtiéndose en una verdad.
Así y todo, hay “monedas” y “monedas”, y “mentiras” y “mentiras”:
El dólar es falso (sin respaldo) pero es la divisa usada por el 60-65% del planeta… el euro es falso (sin respaldo) pero cada día la utilizan unos 334millones de personas…
Según the Bank for International Settlements: Trading in foreign exchange markets averaged $ 5,3 trillion per day in April 2013… The US dollar remained the dominant vehicle currency; it was on one side of 87% of all trades in April 2013. The euro was the second most traded currency, but its share fell to 33% in April 2013 from 39% in April 2010. The turnover of the Japanese yen increased significantly between the 2010 and 2013 surveys… (Foreign exchange turnover in April 2013: preliminary global results - Monetary and Economic Department - September 2013)
¿Conocen mucha gente que quiera comprar pesos argentinos o bolívares, moneda del Paraguay, o de ciertos estados fallidos (Afganistán, Pakistán, Siria, Irak, Mali, Etiopía, Sudán, República Centroafricana…)?
Entonces lo único que podemos hacer los “desamparados” súbditos es aceptar/adquirir aquellas monedas de “curso” (no voy a decir “legal”, para que no se enojen los “ortodoxos” austríacos) “generalizado” (amplia aceptación y fácil intercambio).
Dólar, euro, libra esterlina, franco suizo, yen, yuan, corona sueca, corona noruega, dólar canadiense, dólar australiano, dólar neozelandés… (y poco más). Por el momento, mejor dejar el rublo. Creo que no me olvido de ninguno de los grandes Hits monetarios.
Lo demás billetes que pululan por el mundo mundial son… “basura”. Tienen menos valor que el papel donde está impreso el dibujo animado. Poco más que papel higiénico.
Pero si las monedas de los países avanzados también son falsas (sin respaldo) ¿por qué son de gran aceptación?
Recordando la respuesta que le diera el ex presidente norteamericano, Franklin Delano Roosevelt a un grupo de periodistas que le reclamaba, el 5 de mayo de 1939 la pompa con la cual recibió a un hijo de puta como Anastasio Somoza: “son unos hijos de puta, pero son nuestros hijos de puta”.
Esta moneda (dólar, euro, libra, yen…) será una “mierda”, pero es “una de las nuestras” y mientras nosotros seamos “los que meamos más lejos”, dictamos las reglas, decidimos que es bueno o malo, repartimos el pan y la sal, y aquí paz y después gloria. Con ella, afianzamos nuestro dominio, financiamos nuestros déficits, generamos diferentes burbujas, globalizamos nuestras pérdidas y además,… exportamos nuestra inflación.
Para ir cerrando el Apartado Económico, podría decir que el bitcoin, aparte de ser una estupidez trivial (donde puede que algunos avispados hagan una pequeña fortunita robándoles a los incautos y desprevenidos “turistas de monedas exóticas”), es de una inviabilidad monetaria (y económica) absoluta, dada la falta de respaldo oficial (justamente lo que intentan evitar los anarcomonetaristas), para terminar siendo un delirio informático (de Nakamoto y su Big Band) de corto recorrido. Lo lamento, pero no puedo creer lo increíble. Un absoluto nihilismo, rayano en el paroxismo.
Si ustedes no comparten mi opinión (es normal, razonable y hasta saludable) les ruego que busquen la foto del “pájaro” que inventó esta “martingala” (está insertada en el texto - hemeroteca del 7/3/14), miren su cara, vuelvan a mirarla, y después piensen: ¿le comprarían a ese “artista” un auto usado?
Si la respuesta es “no” ¿cómo, entonces, le van a dar los pocos dólares o euros que disponen (sí, ya sé que son falsos, pero así y todo), para que les “apunte en la nube” que son titulares de 10, 100 o 1000 bitcoins.
Si la respuesta es “sí”, queridos amigos, ya no puedo hacer más por ustedes (ni objetiva ni subjetivamente). A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.
Solo les dejo una última pregunta, antes de pasar al “Enfoque Conspirativo”: ¿qué harán cuando se enteren que “alguien voló sobre el nido del cuco”?
Nos vemos en la nube… (y no se olviden de traer sus “bitcoins”).
Enfoque Conspirativo (planteamiento del lado de la “oferta”)

Catálogo: papers
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papers -> Una creación deliberada de la ignorancia (agnotología)
papers -> Las noticias televisivas españolas en las cadenas generalistas y la temática del acoso
papers -> “Jóvenes inmigrantes: una identidad en construcción”
papers -> Deslocalización inversa
papers -> Imagining Keynes (It’s time to get stimulated vs. ¡Take the money and run!)
papers -> 5th laccei international Latin American and Caribbean Conference for Engineering and Technology (laccet’2007)
papers -> Submission Format for ims2004 (Title in 18-point Times font)
papers -> ¿Qué funciones desarrollan las aplicaciones de internet en la relación escuela familias? Un análisis piloto de 10 centros educativos. Autores
papers -> Paper Los hijos del umbral de la pobreza (la niñez indigente en los países ricos) (Parte II) Los caminos de la corrupción política son inescrutables No se puede


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