Palabras del director



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Anales -> Rsapv anales 1985 a 1986 1ra parte

La revolución tecnológica complemento dinamizador de la unidad Europea
Fernando de Asua

Presidente de IBM Espana


Es para mí un honor el haber sido invitado a hablar ante la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia, y me es muy grato dirigirme a Vds. sobre un tema interesante, el que Vds. me han propuesto de «La revolución tecnológica, complemento dinamizador de la unidad europea».

Europa Occidental es un mosaico de países medianos y pequeños que fueron cuna de la cultura moderna. Pero además de un lugar en el Mapa-Mundi o de un hito en la Historia Universal, Europa se entiende como un Proyecto de Futuro. La determinación de los europeos de enfrentarse al futuro unidos, expresada primero en el Tratado de Roma y después en el Acta Unica, ha hecho nacer este original proyecto político de «construir Europa» que culminará el 31 de diciembre de 1992.

Realmente, el «proyecto 1992» ha tenido un gran efecto galvanizador para toda la Comunidad Europea. Ha consistido en algo más que un mero golpe publicitario; ha concitado la atención de las empresas de 12 países en un objetivo común: el gran mercado unificado de 320 millones de consumidores, el mayor del mundo, por el que pasa el 40% del comercio mundial.

El camino hacia la meta está ya configurado por las 312 directivas, publicadas y aprobadas por la Comisión en 1985, en un admirable propósito de unidad, vitalidad y sentido supranacional; alrededor de la mitad de las cuales están ya aprobadas, conociéndose los borradores de prácticamente las restantes.

Este entorno previsto, por ser más competitivo, está actuando ya como un acelerador del progreso de la empresa, hacia mejoras de productividad y de calidad, que sin él, tardarían más en conseguirse. Por otro lado, promueve la internacionalización de las operationes y obliga a determinar una estrategia para sacar provecho de un mercado de tan gran dimensión.

Esto lleva a considerar la propia estructura de los negocios, tanto en fabricación como en comercialización, y en política de investigación, de compras, de personal, de colaboraciones, etc, etc. Las empresas ya se han dado cuenta que en la construcción de Europa el dominio de la tecnología, en especial el de la nueva tecnología, a través de la investigación, juega un papel central.

Todo esto ha supuesto una atmósfera de renovado optimismo y confianza entre los dirigentes de las empresas europeas, que ya hoy pueden componer el escenario de su futuro, 1992 y años posteriores, con bastante precisión.

Hemos cambiado de una época de «Euroesclerosis» que nos preocupaba enormemente a lo largo de la década de los 70 a una situación de «Euroforia» en la que nos encontramos actualmente, que se manifiesta claramente con una aceleración de la actividad inversora con unos índices anuales que superan, afio tras año, todas las predicciones.

Los empresarios europeos han visto con optimismo las oportunidades que el mercado único ofrece. En una reciente encuesta, un 19% responde que las oportunidades para su empresa son mucho mayores que los riesgos que aquel entraña, y un 37% piensa que son, en todo caso, mayores en alguna medida. Que son algo menores lo piensa un 26% y, solo un 2% ve en él un serio peligro. Un 11% no opina.

Este optimismo basado en la confianza en sus productos y en sus mercados, se refleja en una situación de fuerte vitalidad la industria en general, alcanzando las mayores cifras de crecimiento macroeconómicos de los últimos años. Es de señalar que, en dicha encuesta, el país con la visión más optimista, el nuestro, es el que está alcanzando mayor crecimiento.

A mi modo de ver este optimismo general refleja dos cosas distintas.

Por un lado, una aceptación del razonamiento global contenido en el informe Cechini «Europa 1992», donde se calculan los beneficios derivados de la integración de un 4'5% del PIB comunitario, con una disminución de precios al consumidor del 6'5% en promedio, creando como consecuencia de la reactivación económica 1.800.000 puestos de trabajo.

Por otro lado, refleja la existencia de planes concretos de actuación a nivel de cada empresa donde se acomete la explotación de las nuevas posibilidades, esto es, refleja una situación industrial saneada.

Pero para no pecar de triunfalismo, hay que reconocer que también ha habido problemas y desilusiones. Y estoy seguro de que a lo largo de esta andadura, nuevos problemas surgirán. Hay que reconocer que el liberalismo siempre ha tenido opositores,

Sin embargo, desde 1984 ya se han dado grandes pasos hacia la integración económica de Europa.

En esta fecha, nacía el «Programa Marco» por el que se concentraba la actividad investigadora de los países en el conjunto de las llamadas «muevas tecnologías», esto es, la tecnología de la información, los nuevos materiales, las biotecnologías y las nuevas energías, incluyendo la nuclear.

Dicho Programa Marco engloba aquellas acciones que, o bien son de gran envergadura y no pueden realizarse a nivel nacional, o bien encuentran ventajas financieras o técnicas al hacerse a nivel comunitario, o bien refuerzan la cohesión del mercado común, como es el caso de las que conducen al establecimiento de estándares y normas europeas.

Ejemplos de estos programas son el ESPRIT, en informática, el RACE, en telecomunicaciones y el JESSI en microelectrónica avanzada.

Igualmente, y siguiendo la misma filosofía, se lanzó el programa EUREKA en el que, a iniciativa francesa, los países europeos colaboran en el esfuerzo investigador en tecnologías punta.

Esta idea de la Europa sin fronteras encaja perfectamente con la filosofía de IBM como compañía multinacional.

Cuando Jacques Delors decía que IBM Europa era la primera compañía europea, se refería a que IBM se estableció desde el principio en todos los países de Europa tal y como si el mercado único hubiera estado entonces ya constituido.

Tres son las actividades básicas que IBM esta desarrollando en Europa: Investigación y Desarrollo, Fabricación y Comercialización.

Permitanme unos minutos para explicarles cada una de ellas.

I + D: 5.000 europeos trabajan en los 9 centros que IBM tiene en Europa dedicados a actividades avanzadas de I + D. Cuatro de nuestros investigadores de nuestro centro de Zurich han sido galardonados con el premio Nobel de Física en los dos últimos años.

El intercambio de conocimientos entre los investigadores de nuestros centros es continuo: solo decir que en 1986, 833 investigadores europeos fueron trasladados a EEUU mientras que 626 Investigadores americanos lo fueron a centros de I + D europeos.

Déjenme decirles que IBM España dispone de un Centro de Desarrollo de SW en Barcelona especializado en diseñar y construir paquetes para el uso de ordenadores personales en la Banca. Dentro de nuestra organización mundial nos ha sido encomendado esta labor por contar en nuestro país con larga experiencia en la mecanización de la Banca.

Como Vds. saben, al menos como usuarios, este sector en España se encuentra en un estado de informatización muy avanzado, lo que sin duda es uno de sus puntos fuertes ante la competencia que se avecina con la apertura de fronteras en 1993 para los servicios financieros.

También dispone IBM España de un Centro Científico, en colaboración con la Universidad Autonóma de Madrid, que acomete proyectos complejos de tratamiento de imágenes y de inteligencia artificial.

Dentro de los primeros, quiero referirme al de digitalización del Archivo de Indias que estamos haciendo en colaboración con el Ministerio de Cultura y la Fundación Ramón Areces, como contribución al V Centenario del Descubrimiento de América.

Entre los segundos, merece la pena nombrar el que se refiere a la llamada «Industria de la Lengua». Bajo este término se incluyen las aplicaciones de las técnicas de inteligencia artificial al tratamiento del lenguaje. Tenemos el proyecto de asentar en Sevilla, con ocasión y continuación de la Exposición Universal, un Centro de Investigación sobre el tratamiento de la Lengua Castellana.

Fabricación: IBM tiene 15 plantas de fabricación instaladas en Europa (4 en Francia, 4 en Alemania, 2 en Reino Unbido, 2 en Italia, 1 en España, aquí en Valencia, 1 en Suecia y 1 en Holanda). Estas plantas dan empleo a 27.000 europeos y fabrican desde la última tecnología en semiconductores hasta el mayor y más sofisticado de los procesadores o unidades centrales que comercializa IBM. Más concretamente, aquí en Valencia se fabrican los procesadoes 4381 y 9370, las unidades de cinta magnética 3480 y los controladores de pantalla 3174, exportando más del 95% de toda la producción a los países de Europa.

De hecho, el 90% de las ventas que IBM realiza en Europa corresponde a productos fabricados en Europa, convirtiéndose por ello y sin duda alguna en el más europeo de todos los fabricantes de ordenadores.

Nuestras fábricas hacen que en Europa seamos autosuficientes y trabajemos prácticamente sin fronteras en cuanto a productos se refiere.

No nos podemos olvidar del empleo indirecto que nuestras fábricas generan: me refiero a las relaciones con nuestros suministradores externos, cuya cifra se eleva a 37.000 en toda Europa.

Nuestra política de compras de piezas y componentes se establece sin consideración de nacionalidades de origen.

124 empresas españolas trabajan para nosotros como proveedores, estando 76 de ellas localizadas en el País Valenciano. Para su información les diré que el volumen de compras realizado a nuestros proveedores de la comunidad Valenciana alcanzó en 1988 el volumen de 4.300 Mio Ptas. lo que significó el 71%de nuestras compras totales realizadas en España.

No ocurre lo mismo, sin embargo, con la comercialización, que está establecida con una dirección muy descentralizada en cada país dando trabajo a 68.000 europeos.

Y pensamos que ésto debe seguir siendo así, pues aprovecha al máximo las capacidades locales de estar cerca de nuestros clientes nacionales, que son mayoría, poder conocer sus necesidades y, por tanto, poder ofrecer soluciones.

Por otro lado, y esto es muy importante, nos hemos dado cuenta que una estructura comercial por naciones supone un grado de descentralización de responsabilidades muy conveniente, que ha funcionado muy bien y que es un punto fuerte de IBM Europa comparativamente con IBM Estados Unidos, que no dispone de una organización semejante.

Nuestras organizaciones comerciales no sólo están basadas en nuestros propios recursos, sino que también utilizamos recursos de terceros, que son nuestros agentes, nuestros concesionarios y nuestros suministradores de SW.

Para darles una idea de esta actividad, les diré que en España disponemos de 155 agentes, 120 concesionarios y 32 suministradores de SW.

La fabricación y comercialización de nuestras máquinas supone el atravesar varias fronteras antes de que el producto llegue al consumidor o usuario final. Gracias a la eliminación de los controles aduaneros se producirá un ahorro de tiempo y dinero además de poder disfrutar de unas mejores economías de escala que nos hará más competitivos, lo que significará sin duda alguna ventajas para nuestros clientes.

Si he puesto el ejemplo de IBM como compañía europea es porque obviamente es la compañía que conozco mejor. Pero este ejemplo es perfectamente válido para todas aquellas compañías que quieran ver a Europa como una entidad integrada en vez de fijarse solamente en su país de origen. En otras palabras, en el futuro, el problema va a residir en la actitud de uno mismo más que en restricciones aduaneras al comercio.

Por supuesto que las barreras al comercio todavía existen. Algunos países todavía aplican de una forma más o menos velada políticas proteccionistas que en mi opinión, más que beneficiar a sus propias industrias las perjudican, colaborando a que cada día sean menos competitivas.

En líneas generales, las empresas deben realizar un estudio de su propia estructura, tanto en fabricación como en comercialización, en políticas de investigación, de compras, de personal. De hecho gran parte de las empresas españolas se han adaptado, o lo están haciendo, a la dura prueba que en enero de 1986 se inició con la adhesión a la CEE.

El empresario español ha entendido, después de unos años vacilantes en que se combinaron las negativas consecuencias de la reconversión industrial con una recesión mundial, que hay que salir a competir fuera de nuestras fronteras.

La empresa industrial española se está enfrentando, desde la adhesión a la CEE, a un mayor grado de competencia, ante lo que ha reaccionado ajustando sus políticas de márgenes de precios y cuotas de mercado.

Esto estaba bien para una primera fase, para una etapa de choque, pero la competitividad no puede basarse a medio plazo sólo en el aprovechamiento de las ventajas de unos menores costes laborales y en una obsoleta estructura productiva excesivamente amortizada.

Es cada vez más necesario, y el empresario español ha entendido así, plantear la batalla de la competencia europea y mundial en un progresivo énfasis en las estrategias de calidad y disei'lo industrial. Un esfuerzo tecnológico que deberá coordinarse con los programas industriales y tecnológicos europeos como el ESPRIT, RACE, EUREKA, que ya he mencionado anteriormente. Pero sobre todo, sin esperar que estos programas vengan a solucionar todos los problemas; habrá que anticiparse y buscar SUS propias soluciones con ini- ciativa e imaginación.

La dinámica de la integración ha empezado a funcionar en Española y ya son visibles, sus efectos modernizadores en nuestra vida cotidiana. A estos efectos no puede abstraerse la industria española, deben aliarse las empresas con ventajas comparativas y complementarias, desarrollar canales de comercialización a nivel supranacional y especializarse en nichos de mercado para los que estén mejor dotados.

Es significativo la inversión en maquinaria y equipo que se ha realizado en España en lo., últimos años, con cifras del 17.7 % del PIB en 1988, y con claros signos de mantenerse en los dos dígitos en los próximos años. Las industrias del país claramente están invirtiendo para modernizarse y poder ser más competitivas.

Por otro lado, si bien es cierto que muchos descubrimientos se han producido al azar o por el trabajo de pequeños grupos de investigación no es menos cierto que las comunicaciones que nos ayudarán a dar forma a la industria del futuro dependerán de organizaciones en el que el trabajo coordinado, en equipo, será fundamental. Ello explica el proceso de fusiones y alianzas que se está produciendo por todo el mundo en el contexto de todo tipo de negocios.

Pero todas estas oportunidades que se nos presentan tienen en común un requisito: disponer de la Tecnología de la Información adecuada.

La industria de la T. de la l. es el segundo motor (el primero como hemos visto es el acceso a un mercado multinacional) para el crecimiento económico de nuestras industrias, para la creación de empleo y para alcanzar la competitividad que el mercado único europeo requiere.

Las cifras que España esta invirtiendo en T. de la l., 1.6% del PIB en 1988, están todavía muy lejanas del 3.9% de Estados Unidos, del 3.4% del Reino Unido y del 3.0% del Alemania, para comparar dentro del entorno europeo. Si bien es cierto también, que esta cifra esta creciendo en España más rápidamente que en los países mencionados.

Hace años, sólo unos pocos especialistas y unas pocas empresas tenían acceso, por sus costes, a la informática; hoy, gracias a la aparición de los ordenadores personales, la informática se ha convertido en la herramienta indis- pensable para cada negocio y para cada profesional: desde el comercio, la industria, el ocio, la salud, el diseño, no hay prácticametne actividad en que las Tecnologías de la Información no estén presentes.

En Estados Unidos, General Motors ha decidido que no se relacionará con ningún suministrador si no es a través de correo electrónico, eliminando totalmente el correo tradicional basado en papel.

La capacidad de hacer estas cosas y el peligro de NO hacerlas está ya en mente de todas las empresas europeas de cara a SU mercado único.

Fabricación desde distintos países, técnicas de producción «just-intime», diseño asistido por ordenador, robótica, uso de sistemas expertos, automatización de plantas, todo ello depende de la disponibilidad de tecnología de la información adecuada y de sistemas de comunicaciones avanzados.

El papel de la Tecnología de la Información como motor de la actividad económica es más patente, si cabe, en el sector servicios.

En líneas aéreas, gracias al proyecto Amadeus, las agencias de viajes ofrecen no sólo reservas aéreas, sino alquiler de hoteles, de coches, visitas turísticas, etc., creando de hecho un nuevo tipo de negocio.

En el sector bancario, el acceso a las cuentas de cada cliente se puede hacer ya desde cualquier sucursal, sin tener que dirigirse específicamente a aquella en donde esta abierta la cuenta corriente.

Recientemente se ha publicado en la prensa que el BHA, el Credit Lyonnais y el COmmerzbank van a unir sus redes de ordenadores, lo que permitirá atender a sus clientes, independientemente del paías en que se encuentren.

En distribución, el uso del código de barras es hoy una realidad… Las tiendas Benetton están comunicadas electrónicamente con el almacén central para hacer sus pedidos… el uso del hoy llamado dinero de plástico es una realidad en todo tipo de establecimientos, permitiendo el pago instantáneo…

Sector tras sector, allí donde había empresas y establecimientos aislados, ahora están comunicados gracias a sistemas de información conectados a través de las telecomunicaciones.

En este aspecto todavía tenemos que mejorar mucho. Se necesitan grandes esfuerzos par liberalizar el mundo de las telecomunicaciones, con una historia tras de sí llena de monopolios. El Libro Verde de la Comunidad publicado en 1987, reconoce la necesidad de un mercado más abierto y competitivo en el área de las telecomunicaciones. Algunos gobiernos ya han dado pasos par liberalizar este sector: a modo de ejemplo diré que cuando el gobierno británico liberalizó la comercialización de los teléfonos par coches, en sólo 1 año se duplicó el número de ellos, alcanzando la cifra del medio millón. Con estas cifras, lo que antes se consideraba un «nicho», ha demostrado ser un mercado con importantes volúmenes.

La liberalización definitiva del sector está prevista para 1990, quedando abierto a la libre competencia el suministro de equipos terminales así como los servicios de valor añadido a través de redes.

Quedará todavía el paso de armonizar las tarifas entre los países, las cuales, sin duda, se basarán en los costes de los servicios olvidándose de los precios basados en función de un monopolio com ha venido siendo habitual hasta ahora.

Como Europeos, creemos que es fundamental el que Europa disponga de una industria de la tecnología de la información profundamente enraizada en nuestros países, si queremos afrontar el desafío que el mercado único y el comercio sin fronteras suponen.

Es preocupante observar la creciente dependencia de las compañías europeas de la importancia de equipos y componentes provenientes normalmente de compañias establecidas en el lejano oriente.

Si queremos tener una industria europea fuerte y competitiva debe estar basada en empresas que investiguen, se aprovisionen, fabriquen y distribuyan dentro de Europa, independientemente del origen primario de su capital, asegurando así un empleo y a la vez logrando una competitividad que nos permita enfrentarnos a los productos venidos de otros mercados.

Todos estos cambios suponen un gran reto para los empresarios.

Nuestros empleados deberán modificar sus conocimientos y capacidades, pasando de las actividades mecánicas que hoy en día todavía existen, a otro tipo de trabajos más relacionados con manejo de ordenadores y con tareas de diagnóstico y de control.

Al mismo tiempo, el sistema de dirección tendrá que ser mucho más flexible, menos especializado, menos jerárquico. Los directores deberán conocer e involucrase mucho más en todas las áreas de sus compañías, ya que las diferencias entre todas ellas estarán menos definidas.

En este entorno tan rápidamente cambiante, una de las facetas, claves de la dirección será el prever y, por consiguiente adaptarse, a los cambios tecnológicos que cada día modifican la forma de trabajar de todos nosotros y de nuestras empresas.

La formación constante es, por tanto, crucial. Nuestros empleados deben de poder ser asignados a nuevas tareas, nuevos trabajos y nuevos productos, tan rápidamente como los cambios tecnológicos así lo exijan.

Y necesitamos directores que prevean con suficiente antelación estos cambios para poder estar preparados.

Visto así, la formación constante no es un inconveniente, sino la MEJOR y MAS ESTRA TEGICA inversión que un empresario puede hacer.

La importancia de la formación dentro de IBM queda reflejada en los 5.000 empleados de IBM Europa que asisten a cursos de formación cada día.

Si queremos mantener la práctica del pleno empleo -IBM siempre lo ha hecho- debemos estar preparados para mover gente de un trabajo a otro y mantener a la vez un compromiso de re-educación continuada para nuestros empleados.

En nuestra experiencia, esta FLEXIBILIDAD es la clave que nos permite afrontar el futuro del mercado internacional.

Esta flexibilidad nos permitió cambiar la misión de la planta de fabricación de Hannover convirtiéndola en un centro de desarrollo de S. W. Con la misma flexibilidad se cambió el centro de distribución de repuestos para toda Europa de Orly a Amsterdam. Y esta misma flexibilidad es la que nos ha permitido reasignar en el último año a 3.000 de nuestros empleados europeos de labores de fabricación y administración a labores de marketing para atender a nuestros clientes.

Movilidad en el puesto de trabajo y capacidad de formación y adaptación al nuevo entorno serán elementos claves de la sociedad del futuro.

Estos días se discute largamente sobre el concepto de «Europa Fortaleza». ¿Es la Europa que queremos construir un proyecto abierto al mundo? o ¿más bien una fortaleza comercial aislada al resto de los países? Creo que de mi exposición se puede concluir que esto último sería suicida. Si, por su mayor dinamismo, otras regiones del mundo se han adelantado tecnológicamente al Viejo Continente, y si éste importa esta tecnología y sabe hacer buen uso de ella, lo cual es imprescindible para su desarrollo, sería simplemente suicida, movidos por intereses proteccionistas, poner una muralla a estos flujos.

Un sistema libre de establecimiento y libre comercio entre la CEE, los EEUU y Japón, permeable ante el tercer mundo y con puentes seguros hacia el bloque oriental, es la herencia que debemos dejar a la generación que nos sigue, en el umbral del Siglo XXI.

Muchas gracias por su atención.



La Europa social ¿progreso o incertidumbre?

Mathias Hinterscheid

Secretario General de la Confederación Europea de Sindicalos

Sr. Presidente, sras. y sres., una vez más constato la buena acogida en este país para tratar un tema como es el de la unidad europea, que tiene facetas muy diversas y en el que hay suficiente espacio como para que todos podamos participar en el mismo.

Creo que es necesaio, cuanto menos, decir algunas palabras sobre la idea de la integración europea. Hay que recordar igualmente que esta idea fue lanzada una primera vez en los años veinte, pero no tuvo una continuidad y sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, integrada por muchos sindicalistas, muchos trabajadores, ya que los jóvenes tenían necesidad y, por tanto la idea de los sindicalistas, que han empujado la idea de la integración europea, tenían objetivos muy claros, pero también muy ambiciosos. Querian restablecer la guerra y dar les una perennidad. Ya no había guerra, ya no había nazismo, ya no había una dictadura., había que restablecer la democracia y, no solamente había que restablecer la democracia política, sino también completar la democracia política y sostener la a través de una sólida democracia económica, ya que los años 20 y los años 30 habían dado una democracia frágil y en ese momento era el momento de dar parte al capital que dirige el trabajo con toda libertad.

También era el momento de establecer un sistema de permanente mejora de las condiciones de trabajo y de vida, es decir, establecer un sistema que garantizase que los frutos de la economía no fueran unilateralmente distribuidos hacia el capital, sino hacia los trabajadores y esto no solamente en forma de los salarios, sino también bajo la forma de protección social.

Creo que nosotros podemos considerar, hoy en día, que hemos hecho muchos progresos sobre estos tres puntos que acabo de indicar. Hemos hecho progresos enormes en lo que respecta a la protección social; hemos hecho progresos diferentes, pero cuanto menos también considerables, en lo que concierne a la democratización de la economía en la mayor parte de los países. Hablo por supuesto no solo de España, de Portugal y de Grecia, que todavía han vivido, no hace demasiado tiempo, en la dictadura y que ahora se han instaura- do en las democracias, sino también de otro país.

Y en cuanto a lo que concierne a la paz, hemos vivido por primera vez en la historia haber destruido las armas, haber procedido realmente al desarmamento y en cuanto vemos el desarrollo de los otros países, los países a la otra parte del telón de acero, creo que las perspectivas son buenas, que efectivamente sobre este terreno podremos tener esperanzas de hacer muchas más cosas en un futuro próximo.

Pero nosotros podemos también constatar desde que tenemos una crisis económica, en la que vivimos desde hace aproximadamente 15 años, que este progreso es frágil.

En un momento en el que el paro de masas se muestra muy agresivo, po- demos constatar que el primer ataque se dirige al salario, a los ingresos de los trabajadores y a la protección social. Se han destruido o reducido ciertas protecciones, y esto es por razones de recortes presupuestarios. Constatamos que en los diferentes Tratados que han establecido las instituciones intergubernamentales se encuentran siempre instrumentos, reglamentaciones económicas; encontramos siempre lo social, encontramos siempre la cultura, la política. Podemos decir razonablemente que una integración europea debe llevar a estos cuatro factores. Esto no quiere decir que nosotros debamos en primer lugar empujar o forzar la integración solamente en las miras sociales, no podemos forzar la integración política sin contemplar la economía, sin contemplar la cultura.

Todo este proceso debe de hacerse de una forma armonizada y de una forma tan paralela como sea posible.

Es por todo esto por lo que nosotros hemos tenido que recordar continuamente que finalmente el objetivo esencial de la integración europea era un objetivo socio-cultural y por tanto, e incluso, si en la Comunidad Europea ahora la economía está en el primer plano, el objetivo declarado en el preámbulo del Tratado de Roma es un fin social. Y es inimaginable que se hiciese un Mercado Común sin contar con los trabajadores.

Se ha declarado que se va a hacer política social pero no hay una base legal en los Tratados. Por tanto, es necesario hacer lo económico y lo social se verá después. Se dejará a nivel de los diferentes países o de los diferentes estados. Creo que hay que recordar, cuando menos, que una economía que estuviera basada únicamente sobre las fuerzas del mercado, que estuviera libre de toda reglamentación, de toda afluencia de trabajadores, de toda afluencia de fuerzas políticas democráticamente elegidas, no podría responder a las esperanzas de los trabajadores y los consumidores.

Una economía que estuviera, por tanto, basada en el liberalismo del siglo pasado, no tendría nunca la posibilidad de procurar de una forma equilibrada a todos los ciudadanos unas mercancías y un mercado; y esta economía no alcanzaría jamás el pleno empleo, incluso si vamos a nuevos procedimientos. Por todo esto queremos señalar y hemos señalado en el Congreso en Estocolmo que hay que reforzar la afluencia de fuerzas democráticas elegidas pero también de los trabajadores y de los sindicatos, sobre las decisiones y las orientaciones económicas.

Yo tengo que decir que, personalmente, a veces, tengo dificultades para comprender especialmente a los gobiernos que se dicen de izquierdas y que no se atreven a hacer leyes que conciernen a la economía. Creo que es imposible imaginar la realización de un mercado interior como una operación de reglamentación; sino que, las reglamentaciones que existen a nivel nacional tienen que reencontrarse en una forma adaptada a nivel comunitario.

Voy a dar un ejemplo: los medios macroeconómicos que podrían afianzar la economía no deben por tanto desaparecer. No vamos a creemos que simplemente desaparezcan -estoy pensando por ejemplo en las reglamentaciones que conciernen a las sociedades, las que conciernen a la concentración, a la competencia, a las reglas antimonopolio, anti-cártel-, y todo esto no puede desaparecer; simplemente no puede desaparecer.

Pero no podemos tampoco imaginar que tomemos una legislación y que esta legislación se aplique a todos los países; así que es necesario desarrollar una reglamentación europea, una reglamentación que esté adap.tada a esta nueva dimensión de ese gran mercado único.

A este nivel, para la economía y también para lo social; yo aquí tiendo inmediatamente a decir que a nosotros no nos gusta hablar de una carta social. Una carta social existe ya a nivel de concepto de Europa desde hace mucho tiempo, pero una carta no titine una fuerza coactiva, no obliga a los gobiernos verdaderamente a hacer esta política social. Así que lo que nosotros queremos es que se utilice exactamente la legislación comunitaria para garantizar los derechos sociales fundamentales. Pero hay que señalar igualmente que no quere- mos una uniformización de todas las materias sociales a nivel comunitario.
Tanto para la economía como para las finanzas o, para la fiscalidad, es necesario un marco europeo y en el interior de este marco deben situarse las reglamentaciones a nivel nacional.

Es pues, de los contenidos, si ustedes quieren, de lo que nosotros queremos hablar, si decimos que queremos hacer una política social que acompafie la realización del mercado interior.

Es necesario dar a la economía una orientación social, es necesario asumirla en una gestión democrática, pero es necesario asimismo hacer una política acompañada de nivel social, y sobre esto volveremos a hablar.

Así pues, esto es lo que decimos en nuestras resoluciones del Congreso de Estocolmo, y expresábamos que en nuestra opinión esto es la condicion «sine qua non» para que verdaderamente podamos combatir el paro, para volver al pleno empleo. Ya lo he dicho muy claramente, no vamos a creer que el pleno empleo no es posible, muy al contrario, nosotros decimos que el pleno empleo no solamente es necesario sino también es realizable. Por supuesto que sabemos que el pleno empleo de hoy en día no significa exactamente la misma cosa que lo que significaba hace 40 años; hace 40 años el pleno empleo significaba que todo el mundo o casi todo el mundo tenía un empleo de duración indeterminada, o estaba empleado durante 48 o incluso 52 0 56 horas por semana, 48 ó 50 semanas por año y, 50 ó 60 años en su vida.

Sabemos hoy en día que el pleno empleo significa 40 horas por semana, y yo espero incluso poder decir 35 horas semanales y, 40 ó 42 semanas por año. Si las nuevas tecnologías lo permiten, ¿por qué no? ¿por qué no hacer esto? e incluso 40 horas de actividad durante 40 años de actividad en una vida activa, en lugar de 45 o 50 años.

Así que existe una evaluación, hay que hacer una evaluación y hay que hacer una política económica, que se está pendiente de hacerla, basada en la expansión, en la satisfacción de las necesidades que existen todavía. Y esto no se podrá hacer si se deja la economía como única fuerza del mercado. Yo ya he expresado esto. Es necesario sacar los recursos de forma que todas las necesidades que todavía existen en la infraestructura económica, en la infraestructura social, sean satisfechas y también las necesidades individuales que aún existen.

Así pues nos alegramos de que la Alta Comisión para el empleo en Europa, haya dado unas conclusiones muy análogas a éstaaa que acabo ahora mismo de citar, pero sabemos también que una economía como tal, orientada hacia la expansión, hacia una mejor coordinación de las actividades en las infraestructuras más sólidas, es muy importante, pero no es suficiente. Y por todo esto nosotros decimos: es necesario invertir en el hombre, es necesario invertir en la formación, invertir en la enseñanza, en las condiciones de vida y de trabajo.

La resolución que habla de tales necesidades se basa en el hecho de que los gastos para la enseñanza y la formación de las mujeres y de los hombres para una buena organización del mercado del trabajo, sean verdaderamente inversiones. Que no sean a fondo perdido sino que sean realmente inversiones de futuro.

Si consideramos en este tema las declaraciones de casi todos los gobiernos y partidos políticos, encontramos, por supuesto, en todas ellas estas necesidades: invertir en mejorar la formación, la educación... Pero al mismo tiempo constatamos que se hace un recorte presupuestario, que se reduce el personal en la enseñanza para economizar gastos y se hace, en la política práctica, justamente lo contrario de lo que se declara en los programas y en sus ideas.

Así pues lo que nos preocupa sobre todo en este contexto es que incluso, si nosotros reivindicamos una dirección del tiempo de trabajo, pero no para aumentar los salarios sino para aumentar el tiempo de formación, no podemos rechazarlo. Y no se puede decir que esto no es tema nuestro y que es un tema del Estado, que tiene que garantizar la formación. Este tema nosotros pensamos que en las declaraciones encontramos mucho apoyo, encontramos el apoyo de la Comisión Europea, encontramos el apoyo del Parlamenteo Euro- peo, del Comité Económico y Social, pero desgraciadamente vemos que los resultados prácticos todavía son muy débiles.

Otro factor de preocupación importante es el de la Seguridad Social. Nosotros expresamos, y creo que todo el mundo tiene que estar de acuerdo, en que la protección Social es más necesaria que nunca en tiempo de crisis, y no puedo soportar cuando se habla de la nueva pobreza. En mi opinión lo que se llama nueva pobreza es una pobreza que nosotros, no nosotros los sindicatos sino los responsables políticos y los empleadores, somos los que la hemos creado por una falsa política. Los nuevos pobres son gente que ya han perdido justo al límite de lo soportable, que han perdido su trabajo, que no encuentran otro trabajo, que no tienen una jubilación y no pueden percibir una indemnización por paro.

A esto se ha llegado por una falsa política en los distintos países y en diferentes regiones. Así pues, por todo esto, en tiempo de crisis es necesario, más que nunca, aumentar los gastos para la Seguridad Social en vez de reducirlos.

No hay que olvidar que una gran parte de estos gastos están financiados por los trabajadores, a través de sus cotizaciones; y no hay que olvidar tampoco que una buena parte de estos gastos dan trabajo a millares de personas: el sector de la salud, los sanitarios, de las atenciones a las personas mayores, de cuidados a los niños. Todo esto debería atenderse a partir de un sistema de Seguridad Social y no hay razones, en tiempo de crisis, para reducir la pro- tección social, sino todo lo contrario.

Por último hay que subrayar igualmente la necesidad de dar la posibilidad a los ciudadanos de participar de pleno en la sociedad. Así que no es suficiente, proporcionar ingresos que permitan una vida decente, sino que es necesario también organizar el trabajo de forma que los ciudadanos tengan verdaderamente la posibilidad de participar de pleno en la gestión democrática de su sociedad, si es que nosotros queremos, cuando hablamos de la necesidad de dar una formación, que no sea solamente destinada al ejercicio de una profesión.

Creo que todos los programas sindicales se encuentran en estas líneas en Europa en todos los países, no importa cuál elijan ustedes. Ahora, en vinculación más directa con la realización del mercado interior, nos hemos planteado la cuestión de ¿qué es lo que ustedes quieren efectivamente como política sociar que deba acompañar la realización del mercado interior?

A esta pregunta hemos tenido una respuesta de un programa social que nuestro Comité Ejecutivo ha adoptado hace aproximadamente un año. Voy a darles las líneas maestras de este programa.

En primer lugar un mercado interior para el crecimiento del empleo, para reencontrar esta prioridad que es el empleo. Es indigno ver a millones de ciudadanos que quieren trabajar, que pueden trabajar y que no encuentran trabajo.

Un mercado interior para mejor dirigir y manipular las nuevas tecnologías. Hemos dicho sí al desarrollo tecnológico pero lo tecnológico tiene que hacerse servir a partir del hombre; tiene que servir al hombre, de forma que proporcione una mejor vida al ciudadano y al trabajador y no sol amante a la racionalizáción, al aumento de los perfiles y a la destrucción de los trabajos y del empleo.

Sobre este tema creo que igualmente es necesario, de una vez por todas, hacer una constatación que es absolutamente necesaria. A menudo hay muchas críticas, sobre todo de parte de los empleadores, que dicen sí, a las nuevas tecnologías, pero se olvidan formar a los trabajadores, de forma que ellos estén adaptados a la utilización de estas nuevas tecnologías, a trabajar con ellas.

Así pues, en este tema es necesario hacer una constatación en lo que respecta al pasado. No podemos enseñar a una persona a dirigir una tecnología, a conocer una tecnología antes de que exista. Siempre ha habido un desfase, ha habido un des fase entre el desarrollo tecnológico y la formación de las personas que deberían trabajar con estas tecnologías, pero este des fase en este mo- mento es más grande que nunca. Así pues, ahora mismo tenemos una única solución: introducir la tecnología no más rápido que la formación de los tra- bajadores que tengan que manipular esta tecnología.

Algunos empleados, algunos sectores industriales ya han constatado el error cuando ellos querían realmente introducir una nueva tecnología y querían introducirla de una forma muy forzada. Han constatado que tenían muchisimo más gasto y muchísimas más pérdidas y que sus costes de capital eran mucho más altos que el coste de trabajo. Así pues había un límite, a la capacidad de adaptación de los seres humanos, que había que respetar.

He aquí por lo que nosotros decimos sí a las nuevas tecnologías, pero el desarrollo de estas tecnologías y la utilización de estas tecnologías tiene que ser discutido y negociado con los representantes de los trabajadores y no solamente impuestas por los empresarios con los resultados que acabo de describir.

En un mercado interior y solidario, es necesario que los beneficios, sean utilizados asímismo para mejorar la Seguridad Social, la seguridad de los tra bajadores.

Y por último el mercado interior y la democracia industrial. Acabo de hablar de ello en el contexto de las nuevas tecnologías y ya he hablado también antes cuando citaba nuestras resoluciones en el Congreso de Estocolmo.

Así pues, esto es muy brevemente la política que la Confederación Europea de Sindicatos propone a esta Comunidad Europea.

Digamos que en lo que respecta a lo que se llama la Carta Social de los Derechos Fundamentales, cuando planteamos estas reivindicaciones, se nos han planteado algunas cuestiones. Primero se nos decía que la situación era tan divergente de un país a otro que era inimaginable hacer una carta, como tal, que fuese válida para toda Europa. Nuestra respuesta a este tema era por doble partida; en primer lugar ya tenemos una política social en todos los países. Y en todos los países, esta política social se realiza por dos canales: uno, la legislación, dos, la negociación colectiva.

Pensamos que es necesario utilizar estos dos canales también a nivel europeo. Aunque la negociación colectiva es más difícil. Todos sabemos que existe lo que se llama el diálogo social con los empleados a nivel social, a nivel europeo. Pero este diálogo social no puede llevar a verdaderas negociaciones colectivas ya que en este momento ni los empresarios ni nosotros tenemos una parte para negociar colectivamente que tensionaría a ambas partes. En segundo lugar, no podríamos controlar los medios de una tal promoción y en tercer lugar, si nosotros tuviesemos el instrumento de control necesario para vigilar la aplicación, el medio ambiente jurídico, el entorno jurídico, las inspecciones de trabajo, los Tribunales de Justicia especiales para los temas de trabajo, como se les llamó en Francia -no se cuál es la expresión aquí en España-, así que todo este sistema de control y de vigilancia, que existe a nivel de los países, no existe a nivel europeo.

Y así pues, la primera tarea es crear este entorno y entonces podremos, eventualmente, hablar de las negociaciones colectivas europeas.

Esto no quiere decir que este diálogo social que nosotros practicamos no tenga valor por el momento; tiene al menos un valor y es que ya vamos tomando una práctica en cuanto a nuestro conocimiento y discutir juntos. Los empresarios y los sindicatos no se han, incluso, encontrado a nivel comunitario; en segundo lugar lo que ya es posible ahora mismo es que llegamos a acuerdos y que se hacen recomendaciones sobre la aplicación de estos acuerdos a las organizaciones afiliadas.

Este sería un primer paso que podría abrir la voz a la verdadera negociación y permítanme una señalización personal, creo de todas formas que la primera negociación colectiva real, en su término literario, que tenga lugar a nivel confederal, la primera negociación colectiva con una verdadera convención colectiva como resultado, tendrá lugar a nivel sectorial. A nivel confederal, intersectorial, es tan difícil de comparar las situaciones que es difícil igualmente establecer reglas comunes válidas, salvo si eliminamos los grandes príncipios. Pero a nivel sectorial, tomemos por caso la rama del automóvil en la que hay fábricas en diferentes países que producen exactamente con los mismos métodos de producción, los mismos métodos de trabajo y que producen igualmente el mismo trabajo y nos podríamos imaginar que se podría inventar unas reglas comunes que valiesen para todos ya que, si a nivel intersectorial es difícil, por ejemplo, decir: no todo el mundo puede trabajar 40 horas por semana, esto es mucho menos difícil en el momento en el que decimos: bueno, un trabajador del sector automóvil, que produce en España un coche en 40 horas y en Francia produce el mismo coche también en 40 horas, no hay razón para que existan diferencias en la protección social y en el salario de estos dos trabajadores por el simple hecho de que uno viva en un país diferente del otro. Esto es un ejemplo muy simplista, pero para explicarles lo que a mí realmente me tiene convencido es que la primera convención europea, la primera tendrá que tener lugar a nivel sectorial y no a nivel confederal.

Así pues, volviendo a la cuestión de estos derechos sociales fundamentales, hemos dicho que existen dos canales, dos vías y además una serie de convenciones internacionales: la convención de la Organización Internacional del Trabajo y la Carta Social del Consejo Europeo. Así que ya existen textos internacionales que confirmen a todas estas materias sociales y estos textos los podemos utilizar muy bien como base, no transformándolos simplemente, sino como base que tienen por supuesto algunos principios a respetar en esta utilización de los textos.

El primer principio, es que no se debe de fijar solamente algunos mínimos y pararse ahí. Bueno estos mínimos tienen que ser dinámicos, tienen que estar sometidos a un sistema de armonización; en segundo lugar, no podemos fijar normas mínimas a nivel previsto en las convenciones internacionales que se dirigen tanto a los países en vías de desarrollo como a los países ya desarrollados, y pensamos que la Europa Occidental está desarrollada industrialmente y económicamente y que deberían tener un desarrollo más elevado.

El tercer principio ya lo he citado, es que debe de poder ser exigible ante la justicia y así pues, es necesario integrar un cierto número de principios, que se encuentran en estos textos internacionales, en las reglamentaciones europeas.

Recordando brevemente las razones del desarrollo, en cuanto al tema de la carta de derechos sociales fundamentales, a mediados del año pasado la Comisión había sometido un programa social, que nosotros hemos juzgado como insuficiente y los empresarios lo han econtrado bien, Desde luego ellos podían vivir bien con este programa social, y creo que ésto es significativo, que efectivamente no había muchas propuestas verdaderamente progresistas en este programa.

Así pues no hemos retrasado este bloqueo, la Comisión ha asumido esta cuestión y asimismo la cuestión de la democratización de la economía en el Comité Económico y Social y en el Parlamento. Y como yo ya lo he expresado, el Parlamento y el Comité Económico y Social, hay que subrayarlo, en el Comité Económico y Social una gran mayoría incluso de los empresarios que hay en este comité, han votado a favor de una tal Carta Social fundamental.

Pensamos así pues que efectivamente la voluntad de hacer tal política existe, pero hay que ver cómo se alcanza, cómo se llega a que las instituciones tomen decisiones y especialmente el Consejo de Ministros. Que tomen las decisiones necesarias y en este punto yo pienso que la cuestión va a llevar rápidamente a un plano de ruptura ya que no podemos imaginamos que los once gobiernos sobre los 1.2, se dejen imponer por los Estados que no tienen voluntad.

En otros términos, el príncipio de la unanimidad tiene que ser remontado y esto es posible en mi opinión, ya que existe cuanto menos en esta Comunidad los tres pilares fundamentales de la democracia: los legisladores, el ejecutivo y la justicia.

Hasta el momento la Comisión no se ha atrevido a forzar verdaderamente, a llevar un asunto verdaderamente hasta la justicia. Personalmente estoy convencido que el Tribunal de Justicia tomaría juicios favorables, ya que éste, en su pasado, ha utilizado bases legales muy frágiles para liegar a juicios a favor de los demandantes.

El Parlamento tiene una experiencia positiva en este sentido, en el momento en el que el Parlamento ha llevado ante el Tribunal de Justicia por carencias del Consejo en lo que concierne a la política de transportes. Y han ganado esta causa, y desde entonces el Consejo está obligado a tomar decisiones políticas en lo que respecta a la política de transportes.

Estoy convencido que nosotros tendríamos juicios análogos si la Comisión tuviese el valor de plantear estos temas, de Derecho Social Fundamental, ante el Tribunal de Justicia.

Nosotros continuamos en esta línea de esperanza pero por último, si todo esto no lleva a los resultados queridos, en tanto que sindicalistas, tendríamos que reflexionar en cuanto a la acción directa y por todo esto es por lo que ahora hemos llegado a una campaña de movilización y señsibilización. Un punto culminante de esta campaña tendrá lugar en la segunda semana del mes de octubre a través de un coloquio para el comité de interempresas, que estará seguido por unas jornadas de encuentro de aproximadamente 10.000 militantes sindicalistas en Bruselas, y por último será el Comité ejecutivo el que sacará las conclusiones de este primer punto culminante de nuestra campaña.

Personalmente creo que no podemos tener éxito si no procedemos a medidas más espectaculares y, si es necesario, incluso a una acción que se extendiese a todos lo países comunitarios. No podemos aceptar por segunda vez lo que ya nos ha ocurrido en los años 60, o se nos ha repetido continuamente, que no éramos capaces de hacer una política social porque no existía la base legal. Pero ahora vemos de nuevo la necesidad de la unanimidad, creo firme- mente que los trabajadores no van a seguir más los movimientos y van a tomar el asunto en sus manos si esto continúa de esta manera.

Por supuesto como yo acabo de decir a la prensa, no quiero anunciar la guerra antes de que sea declarada, pero es absolutamente inimaginable realizar este mercado interior sin un planteamiento de política social, y aquí vuelvo, ya lo había dicho, a la noción de lo político, del «dumping social». La mayoría de la gente, cuando sale lo del «dumping social», piensa en la posibilidad de transferir las producciones de un país de altos salarios a un país de bajos salarios; y esto era un problema muy importante. Pero esta posibilidad existe ya y los hay que lo han hecho (esto no es un argumento defendible) para elegir el emplazamiento para una industria, para una inversión; para realizar una inversión es necesario ver mucho más alla únicamente del salario, hay que ver las cualificaciones de los trabajadores, hay que ver el entorno de las instituciones de crédito, los medios de transporte, los medios de comunicación y todo lo que es necesario para desarrollar una producción industrial.

Lo que sí es posible y es peligroso es que existen transferencias de producción que no piden todo este entorno que acabo de decir, por ejemplo, la producción de chips. Un niño de 6 años, por ejemplo puede manipular una máquina, pero no puedo más que hacer una advertencia a los gobiernos de los países que quisieran eventualmente aprovecharse de una transferencia como ésta, que no se pueden dejar de lado las necesidades de formación, las necesidades de mejorar la infraestructura y se condenan así al destino del fracaso, que ya ha pasado y pueden ustedes leerlo cada día en los periódicos, es decir, que condena a la pobreza de por vida. Espero que los gobiernos sean bastante inteligentes para no caer en esta trampa, pero hay otra manera de hacer política social. Si se analizan los medios de los cuales disponen los gobiernos, se podía incrementar la competitividad de sus economías, a través de la fiscalidad, la política monetaria, las subvenciones, abiertas o encubiertas y el coste social. Así que, como se prevé en el libro blanco, si se armonizan los tres primeros aspectos de una tal manera que no tengan efectos sobre la economía, que los gobiernos no puedan utilizarlos más para influenciar sus economías, queda todavía el cuarto aspecto y aquí la tentación va a ser grande: hacerse la competencia entre países, sobre la base de este coste Social. Esto es lo que ha ocurrido hace algunos años entre algunos países europeos en el que un gobierno ha reducido el poder de adquisición en un 4% para volverse competitivo y así esto fue el inicio de una espiral; y esto es un peligro de «dumping social" que no podemos eliminar más que por la política social, con una garantía de los derechos sociales y con una armonización social, de la forma en que está prevista en el Tratado de Roma y en el Acta Unica, y tal como está prevista, igualmente, en nuestras reivindicaciones de la confederación Europea de Sindicatos.



La estrategia de grupo de las Cajas de Ahorros en el área financiera Europea de 1993

Klaus Meyer-Horn

Secretario General de la Agrupación Europea de Cajas de Ahorros.

Miembro del Comité Económico y Social de las Comunidades Europeas

Señor Presidente de la Generalitat, señor Presidente de la Real Sociedad Económica, señor Presidente de la Caja de Ahorros de Valencia, señoras y señores,

Es para mí un gran honor y un enorme placer ser invitado por la Real Sociedad a hablar del porvenir de las cajas de ahorros en el área financiera europea preparada para el siglo XXI. Quién les está hablando es un europeo, de nacionalidad alemana, establecido desde hace más de tres decenios en Bruselas, y que se expresa en francés para facilitar la traducción al castellano.

Mirando la historia de su Real Sociedad Económica creada en 1776, he constatado que un siglo más tarde, en 1878, fundaron la Caja de Ahorros de Valencia y que un siglo más tarde, escogieron para el ciclo de conferencias «la Europa en el siglo XXI» y especialmente para la conferencia de hoy: «las cajas de ahorros en la Europa comunitaria de finales de siglo 20».

Me congratulo por la elección del tema y del lugar. En efecto, el antiguo Director General de la Caja de Ahorros de Valencia, el Señor Viñals Guimera, fue el primer observador español entre 1976 y 1984 en las asambleas generales de nuestra Agrupación Europea de cajas de ahorros, o sea antes de la adhesión de España en el mercado común y de la integración de la Confederación Española de cajas de ahorros en la Agrupación en 1985. Desde entooces, la Caja de Ahorros de Valencia está representada en la Asamblea General de nuestra Agrupación Europea y constituye un miembro fiel de la delegación española.

En la última cumbre de los Jefes de Estados y de Gobiernos, celebrada en su tierra, en España, más especialmente en el mes de junio en Madrid, se acordó lanzar la primera fase de la unión económica y monetaria el 1 de julio de 1990. Se habla del horizonte 2000 para el cumplimiento de dicha unión monetaria. La preparación jurídica del mercado interior parece en buen camino, especialmente y sobre todo en lo que respecta al área financiera y al mercado común bancario. Se va a respetar, pues, el plazo de final de 1992 prescrito por el Acta Unica. En dicha fecha repicarán las campanas, y especialmente en España: Ustedes van a celebrar un aniversario de 500 años. En 1492, Cristóbal Colón salía de España para descubrir América. En 1992, los europeos van a descubrir la Europa de las Comunidades.

De aquí al 1 de enero de 1993, nos quedan 650 días laborables para prepararnos al descubrimiento del área financiera europea. En esa fecha se transformará de modo decisivo el paisaje gracias al cumplimiento del mercado bancario, a la liberalización de los movimientos de capitales y a los progresos logrados hacia la realización de la unión monetaria. Un mercado común bancario europeo nunca ha existido bajo esa forma. Una ojeada hacia América poco nos ayuda: en Estados Unidos, todavía no existe un verdadero «inter-state banking»; la mayoría de las entidades crediticias de los Estados Unidos están limitadas al territorio de sus Estados federados respectivos.

La liberalización de todos los movimientos de capitales implicará que millones de inversores y solicitantes de crédito podrán elegir las mejores condiciones existentes en todo el territorio de la CEE. La libertad del mercado europeo de capitales no significa en ningún caso que se vaya a restablecer la situación que existía antes de 1914. En el momento actual, en la era de las masas, como decía Ortega y Gasset, todo el mundo está afectado por el incremento de la renta de las masas y por la movilidad de dicha clientela que se expresa por un turismo de masas en pleno crecimiento y una verdadera migración de los trabajadores. Esto significa que, por primera vez en la historia, varios centenares de millones de consumidores participan en una especie de concurso «sin fronteras» que afecta más especialmente a los clientes detentores de los 276 millones de cuentas abiertas en una caja de ahorro de la Comunidad Europea.

La existencia del mercado financiero europeo impone a todas las entidades crediticias el desarrollo de una estrategia y no sólo, como uno lo podría imaginar, a los que quieren salirse de sus fronteras nacionales y ampliar sus clientelas. La estrategia consistirá, en primer lugar, en defender, e incluso mejorar, la posición en el mercado en el campo actual de actividad. Dicho terreno estará sometido a condiciones de una competencia reforzada -nuevos productos, más competidores- y a un control más riguroso en materia de fondos propios, de solvencia y de liquidez.

La competencia entre los sistemas de control supondrá algunos riesgos para los ahorradores. En efecto, las directivas propuestas preven una adaptación de las disposiciones de vigilancia cuando la exportación de las técnicas de financiación en otros países de la Comunidad Económica Europea donde dichas técnica no se conocen, puede representar una desventaja a nivel competitivo para las entidades del mercado. Se llega así a cierta armonización de las disposiciones de vigilancia que la Comisión de las CE no hubiera desarrollado de modo sistemático y podría darse el caso de que se rebajen las exigencias en materia de derecho de vigilancia a un nivel de protección inferior.

Para ilustrarles la importancia de un mercado bancario, he aquí algunas estadísticas: en cuanto al producto nacional bruto, que asciende según las últimas estimaciones a 3,67 billones de ECUs, los servicios financieros ostentan una cuota media de 6'4%. Dicho promedio de 6'4% corresponde también a la cuota del sector financiero en Espafia, mientras que en Luxemburgo y en Gran Bretafia (plazas financieras donde muchos bancos extranjeros están establecidos), dichas cuotas ascienden respectivamente a 14'9 y a 11'8%. El volumen del crédíto bancario corresponde en la Comunidad a grosso modo a la cifra del producto nacional bruto: en Espafia, representa el 100%; en Alemania, en Bélgica, en los Países Bajos, un 140% y en Gran Bretafia, un 200%.

En la Comunidad existen casi 11.000 entidades bancarias acreditadas, de las cuales 1.250 son cajas de ahorros. Las redes bancárias españolas ocupan con 33.800 implantaciones el segundo lugar en la Comunidad de los 12, después de Alemania con 43.900 y antes de Francia con 30.000 implantaciones. Dentro de la red de cajas de ahorros de la Comunidad que cuenta con 52.100 implantaciones, las cajas de ahorros españolas ocupan el segundo lugar con 12.100 implantaciones, después de Alemania, con 17.600 implantaciones. El peso de España se refleja también en las estadísticas del empleo: con una plantilla de unos 66.000 empleados, las cajas de ahorros ocupan el tercer lugar después de las cajas alemanas que cuentan con 230.000 empleados y las cajas italianas, 73.000.

El número de entidades de crédito va a reducirse en la Comunidad, especialmente en el sector de los bancos cooperativos. También van a modificarse las cuotas de mercado; en cuanto a los depósitos, esas cuotas ascendían a un promedio comunitario -últimas cifras conocidas- de 24% (730.000 millones de ECUs), para las cajas de ahorros; 14% para las cooperativas; 46% para los bancos comerciales, instituciones hipotecarias y especializadas incluidas; 10% para las instituciones de crédico diferido (cajas de ahorros para la vivienda) y 70'% para correos.

Para hacer comparaciones, hay que tomar en cuenta las dimensiones diferentes de los «mercados potenciales» que serán los mercados nacionales. De los depósitos totales recaudados por el conjunto del sector comunitario del crédito, al mercado alemán correponde un 30%; al británico, el 19%; al francés, el 15%; al italiano, el 13%; al español, 7% solamente; mientras que al belga y al neerlandés un notable 5%; al luxemburgués un más notable aún 2%, superando al danés 1,8%. Con respecto a la importancia de cada país, en el producto interior bruto. PIB. DE LA comunidad, la cuota francesa y la cuota italiana en cuanto a los depósitos parecen poco elevadas con respecto a las registradas por Luxemburgo, el Reino Unido, Bélgica y Alemania.

La presentación masiva de entidades bancarias extranjeras en estos últimos países dotados con plazas financieras internacionales y con régimen de libertad de los movimientos de capitales, constituye ya una explicación no despreciable de dichas diferencias. Dichas entidades extranjeras representan una cuota de mercado del 46% en Bélgica, del 62% en el Reino Unido y del 91% en el Luxemburgo, pero se situán a menos del 3% en Italia, en Portugal y en Dinamarca y no alcanzan más que un 7% en Alemania. El mercado financiero euro- peo es una realidad desde hace mucho tiempo en Londres y Luxemburgo, Francfort y Bruselas.

Cualquier estrategia relativa al mercado bancario debe tomar en consideración su fraccionamiento ya que las monedas nacionales y las doce lenguas mantienen aún separaciones. Ahora bien, la multiplicidad de los idiomas y de las monedas desempeña en la venta de servicios bancarios un papel más importante que para la venta de cualquier mercancía.

La Comisión de las Comunidades Europeas ha calculado el coste de la «no Europa», es decir lo que ha escapado o que sigue escapando al consumidor al no existir las relaciones comparables a las de un mercado único y una competencia sin restricción. En cuanto a las entidades de crédito, las compañías de seguros y las bolsas de valores, se han establecido comparaciones entre las cargas, las comisiones y los márgenes habituales. Los informes redactados en 1988 por Paolo CECCHINI, Michael EMMERSON y Price WATERHOUSE han emitido conclusiones asombrosas que llenan de alegría a los consumidores y entristecen a los bancos.

Dichos estudios evalúan la latitud de reducción de los costes de los servicios financieros a un promedio de 10%, o sea 21.500 millones de ECUs. Dicho recorte, provechoso para el consumidor, alcanzaría el nivel más alto en España con un promedio del 20%, mientras que alcanzaría respectivamente un 7 y 4% en el Reino Unido y en los Países Bajos, donde el sector financiero es desde siempre el escenario de una competencia sin fallo. Por lo tanto, cualquier estrategia debe de suponer serias restricciones: sea cual sea el proyecto, no puede esperarse en materia de financiación que se mantengan los márgenes y beneficios tales como existen en la actualidad.

Las entidades de crédito locales y regionales como las cajas de ahorros disponen para su estrategia defensiva de las ventajas de la proximidad: el conocimientode las situaciones locales, la identificación a su región. Sin embargo, en esos mercados locales, las cajas de ahorros conservarán su ventaja si cumplen dos condiciones:

- Mediante una severa racionalización, tienen que absorber los costes resultantes del aumento de los fondos propios, intensificar la misión de asesoramiento a la clientela, mejorar la formación del personal, desarrollar la gama de productos y servicios e invertir en las tecnologías de la información.

- Y deben, por otra parte, ser competitivas en la oferta de servicios mejores o nuevos de «corte» europeo, solicitados por sus clientes, incluso y sobre todo para las familias y las PYMES.

Ello supone casi naturalmente que los trámites nuevos y reforzados que superan los medios de una entidad local o regional habrán de efectuarse a través de una alianza, de una cooperación. Hace falta, por otra parte, desarrollar una estrategia europea para lo que en el grupo descentralizado de cajas de ahorros correspondía a sus bancos o institutos centrales, o sea, las operaciones en títulos y de extranjero, la formación de personal, el asesoramiento de las PYMES para sus negocios internacionales, las fusiones y las ofertas de adquisición.

En otro tipo de filosofía empresarial se basa la estrategia ofensiva requerida en el mercado financiero europeo, o sea, la voluntad de expansión hacia una nueva clientela en otros países de origen. Una entidad crediticia que quiere conquistar nuevos mercados en toda o parte de la Comunidad, debe de cumplir varias condiciones:

- La capacidad de explotación debe tener una dimensión europea; al mirar los depósitos administrados por las 11.000 entidades bancarias de la Comunidad Económica Europea, puede constatarse que una cuota de mercado del 5%, es decir unos 150.000 millones de ECUs o 1 billón de FF (20 billones de ptas.) indican la dimensión europea. Entonces son pocas las entidades crediticias susceptibles de lanzarse hacia una política de creación de filiales europeas.

- Si se consideran las clientelas a las que uno quiere dirigirse, es necesario poder contar sobre buenas aperturas operando por lo menos como un banco multinacional, es decir, no sólo mediante la oferta de grandes créditos y financiaciones de todo tipo en varias divisas, sino también disponiendo de recursos humanos suficientemente formados y experimentados, multilingües y con un saber hacer eurobancario.

Una estrategia ofensiva europea sólo está al alcance de los 30 mayores bancos comerciales. Para éstos en efecto, una extensión territorial comunitaria correspondería a la motivación ya presente en su desarrollo anterior, o sea, la concentración en la gran industria que desemboca en la formación cada vez mayor de conglomerados multinacionales: las necesidades financieras de dichas megaempresas requieren de sus entidades crediticias capacidades y tamaños correspondientes; por otra parte, la implantación o la interpenetración de las multinacionales por todo el territorio comunitario impone una euroestrategia de parte de «SUS» bancos.

Si se tiende realmente a la formación de holdings e imperios industriales paneuropeos, la estrategia ofensiva de los primeros bancos de la Comunidad no consistirá en tejer una red de agencias que cubra la totalidad del territorio comunitario, sino en posicionarse en plazas operacionales interesantes. Por lo tanto una estrategia ofensiva de «euro-bankings» supondrá la elección de centros geográficos de gravedad más bien que una dispersión generalizada. Una cierta concentración de las entidades crediticias va a la par de una cierta concentración de su presencia en determinados países y regiones.

Para la estrategia ofensiva de los bancos, se habla de varias tácticas que no se excluyen unas a otras, sí no que se aplicarán a veces en paralelo, en función de intereses o de situaciones bancarias variables de un país al otro:

- La primera táctica consiste en crear filiales en plazas financieras importantes y aglomeraciones comercialmente prometedoras; semejante ocupación del terreno pone de manifiesto una voluntad de desempeñar un papel bancario europeo autónomo; tal parece ser la vía del Deutsche Bank, caso único en la actualidad, el cual ha declarado su intención de no pararse a medio camino de Europa sino desarrollar aún más su red de puntos cfe apoyo en la Comunidad; los únicos países con los cuales todavía no se ha interesado hasta el momento parecen ser Grecia, Irlanda y Dinamarca.

-La segunda táctica apunta a un control mayoritario o exclusivo de bancos -especialmente de tamaño reducido- y de sus agencias. El Deutsche Bank, que ha escogido esta vía también mediante la adquisición de la banca d' America e d'ltalia, no tiene intención de explotar el supuesto potencial comercial italiano usando su logotipo «alemán» y prefiere dejar a la BAI su identidad y su dirección italiana. Ahora bien, las instituciones, es decir los bancos regionales privados que podrían adoptar esta segunda táctica no son muchos en la Comunidad.

- Finalmente la tercera táctica se traduce por participaciones cruzadas y mediante cooperación. Las primeras instituciones que han adoptado esta vía fueron el Amro Bank (NL) con la Générale de Banque (B), el Banco de Santander (E) con el Instituto Bancario Italiano (I) y el Royal Bank of Scotland (GB) y el Hambros Bank (GB), con el Banco de Bilbao (E). Sin embargo bajo la férula de las reglamentaciones de las OPAS, esa política de participación recíproca no es fácil de poner en práctica. Las reacciones a veces muy reservadas del público y de los políticos ante dichas operaciones dan un carácter más bien ilusorio a una posible cuarta táctica que sería la fusión de grandes bancos de dos o varios países de la Comunidad.

- Dicha cuarta táctica de fusión transfronteriza de grandes bancos plantea enormes problemas jurídicos y cuestiones sin fin en materia de política de negocios y de legislación laboral. Hay que preguntarse si la opinión pública presenta ya una madurez preeuropea suficiente para no chocar con umbrales de tolerancia; de hecho, parece que mucha gente no podría concebir la adquisición por extranjeros de una gran banco con imagen nacional que podría perder hasta su nombre familiar. El fracaso de la fusión contemplada entre el Générale de Banque de Bélgica y el AMRO-Bank de los Países Bajos no hace más que confirmar dicha opinión.

Aún adoptando una estrategia más ofensiva, un gran banco europeo no se arriesgaría a practicar el «retail bankings» mediante una red de oficinas que cubriría todos los países de la Comunidad. Puede, sin fallar, realizar sus operaciones clásicas con los particulares en los lugares donde se ha implantado para asegurar el «corporate banking», o sea, principalmente, en las grandes plazas financieras; allí se encuentra, además, una clientela informada más receptiva a las ofertas de bancos extranjeros. Pero en otros lugares, parece preferible presentarse no como un banco extranjero sino bajo la denominación apreciada de un banco del país si uno quiere lanzarse en el «retail banking».

Resulta, pues, inconcebible que una estrategia europea ofensiva se entretenga demasiado en dicha actividad de banco de depósito. Esto está confirmado para los grandes bancos japoneses y americanos. Su tamaño parece favorecerles -8 de los 10 mayores bancos son japoneses o americanos-, pero no se consideran en Europa de parte del hombre de la calle como un banco de la casa normal. El «Chase» con su marketing americano de banco familiar ha hecho una experiencia poco alentadora al respecto.

La estrategia europea ofensiva de un banco debe en realidad preparar una táctica progresiva y prudente. La más adecuada parece ser la tercera táctica de las participaciones cruzadas y de la cooperación. Y el marco más apropiado lo ofrecen sin ninguna duda los grupos bancarios europeos. No sería nada ex- traño, por lo tanto, que unos grupos que ya existían en tiempo de la Europa de los seis como EBIC, Interalpha, ABECOR y Europartners descubran una nueva juventud y se extiendan a otros países, y que nuevos bancos aparezcan como recientemente Scandinavian Banking Partners.

Parece ser, en efecto, que las participaciones cruzadas pueden reforzar en el seno de dichos grupos bancarios una cooperación que ya se había concretado en operaciones de consorcio, la formación de directivos y el asesoramiento de la clientela. El uso más intensivo de logos comunes les dará, quizás, una cierta identidad europea. La solución adoptada por Scandinavian Banking Partners merece ser señalado: los bancos con participaciones cruzadas de los 4 países nórdicos prestan servicio a su clientela en otro país escandinavo a través del banco socio más bien que mediante sucursales propias.

Para las cajas de ahorros, el punto de partida es muy distinto. Acceden al mercado único como grupo de instituciones que ocupan la totalidad del terreno comunitario. Aún siendo descentralizado, su sector geográfico local o regional desde hace mucho tiempo les ha acostumbrado a buscar dicha cochesión. La nueva dimensión europea no afecta a su estructura descentralizada. La yuxtaposición a nivel nacional de entidades crediticias locales, regionales o nacionales se perpetuará en el mercado financiero europeo de mañana.

Pero la Europa de las regiones beneficiará a las redes descentralizadas de las cajas de ahorros y de sus bancos cooperativos, si optan por la estrategia adecuada.

Ahora bien, dicha solución debe orientarse en base a los principios siguientes:

-La Estructura de la clientela -que se reparte principalmente aunque no exclusivamente entre las familias, las PYMES y las colectividades -impone conservar el arraigo local o regional. Esta realidad acaba con la cuestión de la oportunidad de una red europea de ventanillas para el «retail banking» que ni siquiera está al alcance de los grandes bancos. En efecto, las cajas de ahorros ya poseen dicha red: con 276 millones de cuentas y 52.000 puntos de acogida, puede considerarse que la ocupación europea del terreno es óptima.

- La configuración descentralizada definida por la política comercial ha hecho imprescindible una colaboración a nivel nacional, la cual ha ido abarcando más campos, a medida que las operaciones se volvían más complejas. Dicha cooperación, que los bancos no son susceptibles de ofrecer bajo esta forma, debe profundizarse a nivel nacional y ampliarse a nivel europeo en la perspectiva de 1992.

- Será realista excluir a escala europea una competencia entre las cajas de ahorros: por una parte, el lugar preponderante de las familias en su cliente- la no incita a dicha competencia y tampoco su tamaño les lleva a ello. En consecuencia, un especie de principio europeo de territorialidad permitirá a las cajas de ahorros establecer una cooperación intracomunitaria.

- La justificación de una cooperación europea entre las cajas de ahorros no reside únicamente en la europeización de los servicios y operaciones requeridos por la clientela del lugar sino también en las nuevas tareas que van a surgir en un mercado bancario europeo, y que pueden considerarse como cortadas a medida para la red de cajas de ahorros. Estas nuevas misiones pueden dar a las cajas de ahorros una imagen europea común y reforzar local- mente su prestigio y su posición comercial.

En esa óptica, la estrategia comunitaria de las cajas de ahorros no aparecería como defensiva sino como ofensiva, aunque en una forma muy distinta de la de los bancos.

Innumerables posibilidades de colaboración de negocios resultarán de los convenios de cooperación, como ya lo han puesto de relieve los proyectos piloto que unen cajas de ahorros francesas, españolas, belgas, neerlandesas, suecas, italianas y alemanas. Si se lleva a cabo cierta sistematización, muchos cam- pos se prestarán a una estrecha colaboración, desde un servicio recíproco a la clientela hasta la venta de productos de la caja socio y hasta el intercambio de empleados.

Resulta particularmente atractivo desarrollar una estrategia ofensiva europea propia de las cajas de ahorros en tareas que les corresponden especialmente:

- Un campo especial es el de los pagos por tarjeta, es decir la apertura recíproca de cajeros de distribuidores automáticos, de billetes y de terminales- puntos de venta de los supermercados y de las estaciones de servicio. En su equipaje, las cajas de ahorros disponen de una red extremadamente densa formada por sus terminales on-line, sus centros informáticos propios para tratamientos de datos y sus propias cámaras de compensación.

- La red de pagos de las cajas de ahorros podría, en cuanto se acaba su interconexión en Europa, servir para los giros de las familias de cuenta a cuenta, de la sucursal de una caja de ahorro a la agencia de otra, de Palermo a Narvik como de Lisboa a Berlín. El sistema de transmisión electrónica de datos de pagos SWIFT, especialmente destinado a la clientela comercial de los bancos, quedaría así complementado por una red extremadamente ramificada.

- La financiación de infraestructuras europeas como, por ejemplo, carreteras o instalaciones de suministro de energía que benefician a varios países miembros y reciben subsidios de la Comunidad, constituye otro terreno de cooperación. En relación con las colectividades locales respectivas, cada caja de ahorro podría intervenir en el tramo del proyecto que se realizaría en su área de actividad. Podría realizarse así esquemas para la concesión de créditos sindicales a las PYMES de varios países que desearían fusionarse o llevar a cabo inversiones conjuntas.

- Cuarto campo operativo: el comercio de títulos. También en ese campo, las instituciones pertenecientes a la red de cajas de ahorros podrían realizar una coordinación europea. Además, no faltan los ejemplos de semejante cooperación: consorcios formados por miembros de las redes de cajas de ahorros de varios países miembros para la emisión de empréstitos de las Comunidades Europeas, colaboración entre sociedades de inversión para valores coti- zados en bolsa de sus carteras, y venta conjunta de participaciones denominadas en ECUs de fondos europeos de inversión o de SICA V lanzadas por miembros de varios países de las redes de cajas de ahorros. La sociedad «EUFI- GEST», creada en Luxemburgo por la Agrupación Europea de cajas de ahorros y por nueve de sus instituciones miembros, lanzará sus tres primeras SI-CA V (carteras: mercado monetario, ventas, acciones) de aquí a final de afto.

- Otro campo -el quinto- podría ser el de bancos de datos comunes que establecerían los enlaces necesarios entre los diversos bancos de datos administrados por las cajas de ahorros a nivel nacional y los existentes a nivel europeo. La clientela de las PYMES debería, por ejemplo, interesarse por informaciones económicas europeas por ramos y las cajas de ahorros se alegrarían de poder disponer de centrales de riesgo para las tarjetas de pago y los créditos.

Dichas actividades de dimensión europea -pagos, financiaciones, valores mobiliarios, bancos de datos- no podrán, a la larga, contentarse con una simple cooperación y con la constitución de grupos ad-hoc de cajas de ahorros. Habría que pensar otra vez en un proyecto que ya se discutió en los años 60 sobre una posible institución financiera europea de cajas de ahorros que asumiría los servicios internacionales tales como grandes financiaciones y desarrollaría .una estrategia comercial para el mercado financiero europeo.

En esas condiciones, las cajas de ahorros tendrían todos los triunfos en la mano para imponerse como grupo bancario autónomo en el mercado común bancario. Sin renunciar por ello a la forma siempre actual del componente social o de interés general que se deriva de su arraigo local. Dicho componente podría incluso adquirir una dimensión europea si las cajas de ahorros contribuyeran a la mejora de la infraestructura municipal, la preservación del patrimonio cultural y la protección del medio ambiente en el marco de progra- mas europeos. Empiezan a manifestarse las primicias de semejante dimensión europea a través de las diversas iniciativas de cooperación iniciadas entre la Agrupación Europea de Cajas de Ahorros y la Comisión de las CEo

Para simbolizar la cooperación europea de las cajas de ahorros, se ha adaptado un logotipo común del color azul y oro de la Comunidad Europea. Dicho logotipo, escogido tras un concurso, figura hoy en día en los membretes de la Agrupación y sirve y servirá también para identificar la cooperación comercial Inter.-cajas de ahorros europeas, empezando por EUFIGEST y continuando por el proyecto A TM de apertura recíproca de distribuidores automáticos de billetes dentro de la red.

Al disponer del instrumento que supone semejante estrategia, las cajas de ahorros tendrían la posibilidad de explotar en beneficio de su red descentralizada las oportunidades que ofrece la regionalización del mercado bancario, la Europa de las regiones. Las cajas de ahorros adquirirían un perfil tan regional como europeo, una imagen, una identidad de red que otras instituciones les envidiarían, no cabe duda. Se trataría de una estrategia ambiciosa y exigente, también y sobre todo, con buenas posibilidades de éxito.

¿Por qué? Porque el porvenir pertenece a Europa y a sus regiones. Estas se volverán cada vez más importantes porque los Estados nacionales tendrán que cederles poderes a escala europea y a escala regional. Las cajas de ahorros pueden beneficiarse de la mayor importancia de estos dos niveles gracias a su presencia regional y a su estrategia europea como grupo bancario. Conservarán, por otra parte, sus caractísticas distintas: las cajas de ahorros poseen en toda Europa una herencia común de valores tradicionales y culturales que reflejan los objetivos originales para los cuales fueron creadas. Los vínculos profundos con las colectividades locales y los tejidos socio-económicos de las regiones en las cuales operan, la protección del patrimonio, el estímulo del ahorro y la defensa de los intereses de los ahorradores constituyen los elementos que integran dicha herencia.

La mayoría de las cajas de ahorros destinan, por estatutos o por tradición, una parte (considerable) de sus beneficios a intervenciones de interés público y benéficas. Las cajas de ahorros españolas constituyen uno de los mejores ejemplos de ello. La protección y la mejora del medio ambiente, la promoción de actos culturales y recreativos y la conservación del patrimonio artístico figuran entre los objetivos mayores de esas asignaciones en capital que vienen a completar esa parte importante de la actividad de crédito, a menudo con tipos de interés reducidos, que permiten la financiación de obras de utilidad pública en el marco de mejora del medio ambiente urbano, rural y natural.

La Agrupación Europea de Cajas de Ahorros ha instaurado el pasado otoño una Comisión 1992 que presentará su Informe final el próximo mes de diciembre. Nuestra Comisión 1992 propondrá sacar provecho de las características tradicionales comunes y de los vínculos estrechos personales y profesionales, tejidos a lo largo de los años en el seno del movimiento europeo de cajas de ahorro y promover una identidad institucional de cajas de ahorros que integre directamente la dimensión europea a través de una imagen dinámica de los valores tradicionales de referencia que comparten y de la potencia económica y financiera que representan conjuntamente como grupo.

El primer paso hacia la realización de dicha cooperación se dará mediante la firma de una carta de cooperación de las cajas de ahorros miembros de su Agrupación Europea, carta sometida al Consejo de Administración y a la Asamblea General que se celebrará los próximos días 6 y 7 de diciembre en Lisboa.

Les agradezco su atención

PRESENTACIÓ DE NOSOLTRES (i) ELS VALENCIANS



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