Orientación Vocacional-Ocupacional desde el Compromiso Social Universitario: una experiencia formativa en psicólogas en formación durante su proceso de graduación. Autores



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Orientación Vocacional-Ocupacional desde el Compromiso Social Universitario: una experiencia formativa en psicólogas en formación durante su proceso de graduación.

Autores:
Lic. María de las Mercedes Demasi (UNMdP – Fac. de Psicología)

Lic. Damián Jorge Rodriguez (UNMdP – Fac. de Psicología)



Resumen
El presente trabajo intenta dar cuenta del proceso de aprendizaje en materia de Compromiso Social Universitario que atravesaron un grupo de psicólogas en formación durante la finalización de su carrera de grado, y luego como graduadas recientes.

Se intenta poner en tensión los objetivos programáticos del Programa de Extensión: “Intervención Psicoeducativa para la inclusión social: Una experiencia en Orientación Vocacional Ocupacional en escuelas públicas de la ciudad de Tres Arroyos” con la posterior iniciativa de varias de sus integrantes en emprender un proyecto similar a su cargo.

Se observa una continuidad ideológica en las motivaciones e intereses de las integrantes subsumidas parcialmente a los intereses de las instituciones que las enmarca. Sin embargo se abren interrogantes sobre el impacto que dichos programas tienen en la formación en compromiso social universitario y la forma en que dicha formación se lleva y ha de poder llevarse a cabo.


Introducción

La adolescencia suele entenderse como una etapa del desarrollo humano, caracterizada por el cambio, la crisis y la conformación identitaria (Hoffman, 1999; Erikson, 1974). A pesar de los sesgos “clasemedista”, “occidentales” y “adultocéntricos” (Balardini, 2002) que atraviesan sus definiciones, investigaciones y estudios, se sostiene el consenso en pensar la adolescencia como una instancia del desarrollo donde: el conflicto interno e interpersonal, la construcción de la identidad y de un proyecto vital, son todos ellos inminentes y estructurantes del sujeto. Junto a esto se hace presente una concepción ecológica del desarrollo (Bonfrenbremer, 2002) que no puede quitar suma importancia al contexto social en el que el adolescente de desarrolla. En el siglo XXI al menos dos aspectos nos resultan destacables en materia de cambio respecto las generaciones precedentes: por un lado, los cambios socioestructurales en el sistema productivo (Balardini, 2002; Duchasky y Corea, 2002) que ha trastocado la inserción laboral de la población económicamente activa, impactando en los jóvenes tanto desde el punto de vista estadístico-ocupacional como desde un plano psico-evolutivo ya que la adolescencia en tanto etapa del desarrollo, presenta determinantes psicosociales (Hoffman, 1995) del desarrollo personal e identitario tales como la ocupación laboral -o en su defecto los estudios superiores-. El otro aspecto novedoso que atraviesa a las nuevas generaciones de adolescentes, presentando un disloque con las anteriores, es su convivencia con las TICs desde edades cada vez menores, las cuales impactan en los campos no solo laborales sino educativos y sociales-interpersonales.

A pesar de lo antedicho, no todo es cambio en la adolescencia actual respecto la adolescencia del ocaso moderno (Balardini, 2002; Hoffman, 1995). Son siempre tópicos de esta etapa su relación con la vida adulta, su condición de “pasaje”, su relación con la madurez sexual, sus interpelaciones al instituido mundo adulto y, respecto nuestro trabajo en Orientación Vocacional Ocupacional (OVO), su relación con el mundo del trabajo o los estudios superiores, campos estos directamente relacionados con la población adolescente-juvenil, más aún con una adolescencia que ha extendido su difusa edad de culminación respecto mediados del siglo pasado.

Si por un lado el trabajo ha sido un organizador subjetivo en la vida de las personas adultas durante la modernidad y si por otro lado, la educación es un ícono de dicha época que ha atravesado la vida pre-adulta y cuya relación con el mundo del trabajo es directa, tanto en su estructuración como en parte de sus objetivos (educar y formar para el mundo del trabajo, bajo la “tutela” del saber científico y con un régimen educativo que inscribe las trayectorias educativas en estructuras espaciales y temporales con múltiples puntos en común a la fábrica moderna) es esperable que los cambios socio-económicos que reconfiguran la macro relación entre la población adulta y el trabajo impacten en las cohortes poblaciones que de forma inminente se precipitan a esa frontera de pasaje entre la adolescencia y la adultez. Entonces estos cambios han de considerarse y tenidos en cuenta de manera permanente en nuestro trabajo profesional psicoeducativo. Intentar insertarse en el mundo adulto del trabajo implica dificultades y escenarios frustrantes dado que los esquemas psicosociales heredados por las anteriores generaciones -terminar los estudios, comenzar estudios superiores asegurando el ascenso social o bien insertarse inmediatamente en un trabajo, hacer carrera en el mismo, constituir una familia, adquirir un techo, etc.- aún prevalecen con nuevos esquemas y su frecuente no cumplimiento es fuente de frustración. Ante este escenario, la OVO se presenta como una herramienta (Casullo y Cayssials, 1994; Gullco et al, 1993) de carácter preventivo dadas las dificultades ahora mayores para la inserción de los adolescentes y jóvenes.

Debemos agregar a todo esto, que las diferencias y desigualdades sociales se expresan de forma general y cada vez más en el sistema educativo formal (Ballardini, 2002). Así la educación pública y la privada suelen recibir marcadamente a los estratos sociales bajos y altos respectivamente, siendo los sectores medios, migrantes cada vez más del sistema público al privado. El handicap con el que los adolescentes de sectores medios bajos y bajos deben enfrentar su pasaje a la vida adulta en el campo laboral-educativo superior es cada vez más desfavorecedor. Y es allí donde la Universidad Pública, debe estar presente con los recursos a su mano. Apuntar un programa de orientación vocacional a escuelas públicas, aumenta las probabilidades de trabajar y acompañar a los jóvenes de dichos sectores siendo a su vez una praxis universitaria socialmente comprometida, o en otras palabras enmarcada en el Compromiso Social Universitario (CSU) como marco ideológico (Perez et al, 2009) en este caso desde la función de Extensión Universitaria y desde una concepción de ampliación de derechos debido a la inclusión de la Orientación Vocacional en la vigente ley de Educación Nacional (Ley 26.206).
El “Programa de Orientación Vocacional: Proyecto de vida y decisión vocacional”

El programa de OVO “Programa de Orientación Vocacional: Proyecto de vida y decisión vocacional”, se viene desarrollando desde el año 2010, presentando modificaciones y llevando a cabo procedimientos de ajustes en función a la experiencia así como las demandas que año a año se nos presentan. Con un equipo cuya conformación parcial es relativamente estable, la tendencia ha sido desembarcar en establecimientos educativos marplatenses que presenten demandas de Orientación Vocacional-Ocupacional, recepcionando en los últimos años solamente las provenientes de escuelas públicas. A continuación se detallan sus objetivos:


Objetivo General



  • Acompañar el tránsito del estudiante en esta etapa educativa y de crisis vital proporcionándole un espacio para la construcción de su proyecto de vida ocupacional-vocacional.

  • Promover el fortalecimiento de los actores sociales que participan del Programa OVO.


Objetivos Específicos



  • Fortalecer la identidad personal y cultural de los estudiantes participantes.

  • Promover recursos personales: autoconfianza, autoestima, sentido crítico, autonomía, valores éticos.

  • Mejorar las habilidades para resolver problemas vinculados a la elección vocacional-ocupacional.

  • Integrar el proceso orientativo dentro del ámbito escolar.

  • Promover la participación intrainstitucional en pos del andamiaje del proceso orientativo.

  • Lograr en los estudiantes participantes la toma de conciencia e integración de los intereses, capacidades y valores, acompañando a los cambios propios de esta etapa.

  • Promover la participación de las familias como actores del proceso orientativo.

  • Lograr la articulación de informantes calificados extrainstitucionales en el programa de orientación.

  • Planificar estrategias que permitan la consecución de los objetivos que se proponen.

Ahora bien, los años 2014 y 2015 han tenido una interesante particularidad, ya que el programa se ha ampliado y extendido a la ciudad de Tres Arroyos, localidad en la cual ha funcionado desde el año 2008 una sede de la carrera de psicología de nuestra Facultad donde reside este programa.

Esto ha ampliado los objetivos ya que a la faceta extensionista del programa, se le incorporó otra formativa-académica. Claro está que la formación de los adscriptos al programa era un elemento nodal, pero dado el carácter extensionista del proyecto, aquella se daba en el campo complementada con espacios de reunión para supervisar y analizar situaciones particulares así como operativizar cuestiones organizativas. En esta nueva experiencia se incorporó un segundo eje programático de formación académica -extracurricular- consistente en clases teórico-prácticas y supervisiones frecuentes, presenciales y virtuales.
Primer Etapa: año 2014

No solo la extensión geográfica del Programa fue lo novedoso, sino que el mismo se ajustó -en el 2014- a la formación de la específica población de estudiantes avanzados y recién graduados, de cara al desarrollo autónomo e independiente del Programa en manos de estos. Respecto a las anteriores versiones, en esa ocasión el programa reforzó la formación teórica de sus integrantes constituyéndose en un Programa de Extensión y Formación académica extracurricular claramente integrado. Alrededor de 10 personas bajo la figura de adscriptas, entre estudiantes y psicólogas recientemente recibidas de la sede de Psicología en Tres Arroyos formaron parte del mismo, trabajando bajo nuestra dirección con dos escuelas públicas de esa ciudad, una de las cuales socialmente representada (Moscovisci, 1991) como “difícil”.

A los objetivos mencionados en el anterior apartado se sumaron los siguientes:


  • Formar a profesionales y futuros profesionales de la comunidad psi de Tres Arroyos y alrededores, en el campo de la OVO, como vía de empoderamiento de dicha comunidad.

  • Desarrollar e integrar la extensión y la formación de la Facultad de Psicología de la UNMDP en el anexo de dicha Facultad en la ciudad de Tres Arroyos. Formar profesionales en el campo de la OVO.




  • Supervisar el accionar de los adscriptos en el transcurrir del proyecto de extensión.

  • Promover el desarrollo de Compromiso Social Universitario en estudiantes y graduados de la UNMDP.

Durante y al finalizar el Programa en el año 2014 se concluyó con todo el equipo del mismo, haber alcanzado los objetivos en tanto propuesta de extensión, concretando un derecho de unos 40 adolescentes de sectores medios-bajos y bajos, de poder acceder a un servicio de OVO; y ni más ni menos que desde la Universidad Pública. El carácter político-ideológico de este programa así como de la Universidad Pública fue positivamente valorado por el grupo de adscriptas, considerándola en este sentido una experiencia nueva en sus trayectorias educativas en la Licenciatura en Psicología.


Experiencia 2015

El siguiente año, para nuestra grata sorpresa, la demanda del proyecto provino de un subgrupo de las adscriptas del año 2014. Las mismas deseaban emprender una actividad profesional en equipo ante las demandas locales. La confianza desarrollada en el Programa de Orientación Vocacional fue tal, que no demoraron en intentar replicarla ni bien recibidas. Una aclaración al respecto, es que es común la demora en iniciar la actividad laboral profesional de muchos graduados en Psicología, atribuyéndose la misma a factores tales como: el sesgo clínico individual privado que al caer en individualismos emprendedores dificulta el inicio profesional; y la autopercepción de baja formación que demora el inicio laboral hasta no realizar cursos de posgrados.

La ausencia de un andamiaje tal como el que se brindó en el 2014, donde la dirección conformada por tres docentes-supervisores disponían de encuentros pautados de carácter formativo y supervisivo, todo ello respaldado desde el aparato institucional de conexión y articulación con las instituciones destino, fue registrada de manera inmediata. La supervisión se redujo a una docente, la directora y de mayor experiencia, pero con acompañamiento y apoyatura virtual. Los espacios de supervisión debieron ser autogestionados y con frecuencia, el rol o función de supervisión ejecutado por las graduadas desde el trabajo grupal. La articulación institucional careció del bastión marplatense-institucional ejecutado por el equipo directivo-docente, pasando solo a manos de la sede de tres Arroyos y del personal administrativo y ya no psico-educativo. Estas cuestiones repercutieron no solo en la operatividad y organización del emprendimiento, sino que restaron capacidad de pensamiento para lo específicamente profesional y psicoeducativo, sobre todo cuando el aprendizaje de estas jóvenes graduadas, relacionado a lo estrictamente relativo al programa, oscilaba entre la zona de desarrollo próximo y la real. Teniendo en cuenta lo anteriormente desarrollado pensamos entonces que si el andamiaje institucional y directivo-docente disminuye considerablemente repercutiendo en las capacidades no solo operativas del joven equipo sino también estrictamente interventivas, vale preguntarse si sus esfuerzos no decaen en intervenciones técnico-instrumentales, empobrecidas ideológicamente. Aclaremos que no entendemos teoría sin ideología, ni ciencia apolítica, pero sí creemos en la pérdida de visión ideológica en quienes intervienen profesionalmente. A lo antedicho, se sumó que las graduadas eran persuadidas a trabajar con una población cuantitativamente superior a sus capacidades. Dichas influencias provenían de intereses político-estatales que no coincidían íntegramente con los del proyecto original. Frente a ello, la tensión planteada, no fácil de vislumbrar, era: intervenir para la transformación con un margen de acción posible en relación a las instituciones y poblaciones destinos; o desbordar las capacidades del equipo en pos de abarcar mayores instituciones y poblaciones sin alcanzar un acabado trabajo orientativo logrando una difusión y propaganda de alto impacto político. Esta situación de fácil lectura desde la dirección-supervisión a distancia, no lo era por parte de las jóvenes graduadas ahora encargadas de ejecutar el proyecto, a pesar que pudo observárseles a tiempo logrando moderar la tensión antemencionada. Claramente las profesionales optaban por dirigirse al primer polo de la tensión: un trabajo comprometido y dirigido a sectores vulnerables, sea ello mediática y políticamente redituable o no. Pero el desborde de acciones a desarrollar se tradujo en dificultades de sus capacidades para lograr un análisis al respecto.

El interrogante que se nos presentó como equipo directivo, fue cómo fortalecer en el programa de formación -tal como el llevado en el año 2014- habilidades para prevenir este desborde posible que impactaba directamente en la formación ideológica que se dio a los pasantes, ya que los aspectos técnico-instrumentales no se vieron afectados en mayor medida sabiendo desenvolverse con agilidad y versatilidad al respecto.



Conclusiones

La formación académica presenta sesgos propios de la educación formal en general, donde la división entre la teoría y la práctica, atenta contra una praxis transformadora, no solo en torno a la Universidad y sus agentes sino en estos mismos. Avanzar en ciertas experiencias como la de este Programa de Orientación Vocacional permite integrar una praxis transformadora en los actores de la comunidad hacia donde se dirige, como también de los educandos del sistema universitario.



Sin embargo, la experiencia del 2015 puso de manifiesto cómo el contexto, las demandas y las respuestas a las mismas evidenciaron cierta fragilidad en la formación que a priori parecería sólida. En otras palabras, en el marco de un Programa con años de historia en su funcionamiento, su dirección y con una estructura institucional -la Facultad de Psicología- que enmarca claramente los propósitos formativos logrados hasta finalizado el año de trabajo 2014 se vieron en riesgo, tanto la formación teórica-instrumental como la conceptual-ideológica con la experiencia del año 2015. Durante la misma se perdió gran parte de ese marco institucional y programático que funcionaban como un sólido andamiaje, enfrentándose a su vez con demandas políticas estatales-partidarias con intereses diversos y por momentos contrapuestos a los del equipo de OVO; influyendo así en el destino final del Programa, pero sobre todas las cosas tornando difusos y asintónicos los esquemas de acción de los actores del equipo, no pudiendo dar cuenta de las diferencias entre, intervenciones al servicio pura y exclusivamente de los jóvenes adolescentes vulnerables de otras, donde primaba tanto esto como los intereses de sectores políticos.

Bibliografía

  • Balardini, S. (2002). Jóvenes, Tecnología, Participación y Consumo. CLACSO, Buenos Aires.

  • Bronfenbrenner, Urie. La Ecología del Desarrollo Humano. Ed. Paidos. 2002.

  • Casullo, M y Cayssials, “Proyecto de vida y decisión vocacional”, Paidos, 1994.

  • Duschatzky, S.; Corea, C. Chicos en Banda. Los caminos de la subjetividad en el declive de las instituciones. Introducción. Edit. Paidos. 2002

  • Gullco, A; Di Paola, G. (1993) Orientación Vocacional: una estrategia preventiva. Vocacion S.R.L.

  • Hoffman, Lois, Paris, Scott, y Hall, Elizabeth (1995a). Psicología del Desarrollo hoy. Madrid: McGraw-Hill.

  • Erikson, E. (1974). Identidad, Juventud y Crisis. Buenos Aires: Editorial Paidós

  • Moscovisci, S. (1991). Psicología Social I y II. Paidos, Iberica.

  • Perez, D.; Lakonich, J.; Cecchi, N.; Rostein, A. (2009): El compromiso social de la universidad latinoamericana del siglo XXI : Entre el debate y la acción. IEC-CONADU

  • Ley de Educación Nacional, 26.206



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