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(c) Cambios en la barrera hematoencefálica



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(c) Cambios en la barrera hematoencefálica. La barrera hematoencefálica es una monocapa de células del lecho capilar que previene la formación de ultrafiltrados plasmáticos. Las células endoteliales del sistema nervioso central se hallan íntimamente conectadas, carecen de fenestración y muestran pocas vesículas pinocíticas. Estas características estructurales del endotelio vascular cerebral constituyen una barrera para controlar el paso de sustancias de la sangre al SNC. La barrera hematoencefálica regula el entorno nutritivo y homeostático del cerebro permitiendo el ingreso de sustancias a través de tres mecanismos: (a) Rutas extracelulares. (b) Difusión plasmalemal y (c) Sistemas selectivos de transporte (Cacabelos, 2003). Su alteración facilitaría la entrada de sustancias tóxicas o de riesgo para el sistema nervioso central.

              Varios estudios han mostrado que las radiofrecuencias pueden afectar la barrera hematoencefálica, incluso a valores muy por debajo de los límites de SAR actualmente aceptados en la mayoría de los países (0,08 W/kg). Radiofrecuencias de 915 MHz provocan un aumento significativo de la permeabilidad a valores tan bajos como 0,016 W/kg (Prato y otros, 1994; Macfarlane, 1999). Salford y otros, trabajando con una frecuencia de 915 MHz y valores SAR de 0,016-5 W/kg, observaron un aumento de la permeabilidad hematoencefálica. El mismo resultado había sido obtenido previamente por Oscar y Hawkins (1977), y Albert (1977). Oscar y Hawkins trabajaron con dos frecuencias: 2850 MHz, a una densidad de potencia de 1 W/m2, y 1300 MHz, a una densidad de potencia de 30 W/m2. En este último caso observaron un incremento en la permeabilidad al manitol y la insulina, aunque no al dextran. Albert por su parte (1977) utilizó una frecuencia de 2450 MHz y una densidad de potencia de 100 W/m2, registrando en hamster un aumento de la permeabilidad de cierto tipo de peroxidasa.

              En 1995 Jocelyn Lleal y sus equipo del Servicio de Bioelectromagnetismo del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, hallaron que frecuencias de 915 MHz con modulaciones del pulso de 8, 16 y 200 Hz modificaban y aumentaban significativamente la permeabilidad de la barrera hematoencefálica (Huidobro Camarero, 2001).

              (d) Cambios en la concentración de la enzima ornitín decarboxilasa (ODC). La ornitín decarboxilasa es una enzima relacionada con el crecimiento celular y el desarrollo. Se ha observado una correlación entre el incremento de ODC y el aumento del desarrollo y la multiplicación celular tanto en células normales como cancerosas. Pequeños incrementos de la actividad ODC fueron observados en cultivos de células y animales expuestos a distintas ondas electromagnéticas. Exposiciones de 1 a 4 horas a radiofrecuencias moduladas de 450 MHz y valores SAR de 0,08 W/kg produjeron aumentos de 1,5 - 2,6 veces en los niveles de ornitín decarboxilasa (RSC, 1999; Macfarlane, 1999(…) Aunque el aumento de la ODC ha sido relacionado con varios efectos, el que más preocupa es su potencial carcinogénico. Sin embargo, el aumento en la ornitín decarboxilasa ha sido más asociado con la promoción de cáncer que con su iniciación o desarrollo. Datos recientes sugieren que una mayor cantidad de la enzima

sería suficiente para provocar tumores (…).

              (e) Cambios en la concentración de la hormona melatonina. La melatonina es una hormona producida por la glándula pineal. Esta glándula es un pequeño lóbulo ubicado en el procencéfalo. En el ser humano se localiza cerca del centro del cerebro. En los invertebrados más simples esta glándula es un conjunto de células sensibles a la luz, a veces denominado "tercer ojo". La glándula pineal se relaciona con los fenómenos de fotoperiodismo. En ciertas especies sometidas artificialmente a la oscuridad, y por lo tanto a una disfunción de esa glándula, suele impedirse el aumento estacional del tamaño de los ovarios (Curtiss, 1985).

              La producción de melatonina aumenta agudamente por la noche y cae rápidamente durante el día (por ejemplo en ser humano, rata y pollo). En el ser humano la glándula pineal podría estar involucrada en la maduración sexual; tumores de la glándula pineal, por ejemplo, se han asociado con pubertad precoz (Curtiss, 1985).

Algunos autores la consideran un cronómetro biológico. Lo importante a los fines de este informe es que la glándula pineal asocia luz absorbida y funciones orgánicas, y que durante la mayor parte de su desarrollo evolutivo reciente, no estuvo sometida a los niveles actuales de radiación no ionizante.

              Dado que la luz visible y los campos electromagnéticos de frecuencias extremadamente bajas (ELF) afectan el funcionamiento de la glándula pineal, se postula que las radiofrecuencias y microondas también provocarían efectos similares, incidiendo así sobre la producción de melatonina y su utilización por otras células (RSC, 1999). Aunque varios investigadores que trabajaron con frecuencias de 900 MHz y 3-30 MHz no hallaron cambios en los niveles

de melatonina (Mann y otros, 1998; Stark y otros, 1997; Vollrath y otros, 1997), la Sociedad Real de Canadá considera que la hipótesis sobre el efecto de las radiofrecuencias sobre esa hormona sigue siendo válida (RSC, 1999).

              (f) Efectos sobre el sistema nervioso central (SNC). Estudios realizados en la ex Unión Soviética durante las décadas del '50 y '60 sugirieron que la radiación de microondas tenía efectos sobre el cerebro (RSC, 1999). Macfarlane indica que si bien estos trabajos no fueron replicados fuera de la Unión Soviética y dado que el cerebro es una de las partes eléctricamente más activas del cuerpo humano "es posible formular la hipótesis de que las microondas pueden inducir efectos en el sistema nervioso central" (Macfarlane, 1999).

              Salford y otros (2003) expusieron tres grupos de ocho ratas cada uno, durante 2 horas, a los campos electromagnéticos generados por teléfonos móviles GSM. Encontraron, con una elevada significación estadística (p<0,002), que la exposición había producido daño neuronal en la corteza, el hipocampo y el ganglio basal de los cerebros de las ratas.

              El Dr. P. Semm, en su dictamen a la Audiencia de Frankfurt, sostiene que los campos electromagnéticos débiles de alta frecuencia producen reacciones neuronales. Este investigador, que trabajó originalmente con células nerviosas de aves e insectos, considera que el umbral a partir del cual se registran reacciones neuronales es 200 nW/cm2 (0,0002 mW/cm2). Semm sostiene que este valor ha sido medido en espacios habitados situados fuera de las zonas de seguridad de las instalaciones de telefonía móvil. Considera que en los casos de una determinada distonía vegetativa o de otras alteraciones del sistema nervioso central, como Tinnitus, la constante exposición a un campo electromagnético de alta frecuencia puede producir la sintomatología de la enfermedad o agravar dolencias ya existentes (Audiencia de Frankfurt, 2000).

              Semm y Beason investigaron el efecto de radiofrecuencias pulsátiles (900 MHz moduladas a 217 Hz) sobre las neuronas de cerebros de aves. Hallaron que esta estimulación producía cambios en la magnitud de la actividad neural en más de la mitad de las células cerebrales (Semm y Beason, 200). Carl Blackman, de la EPA, mostró que los campos electromagnéticos pueden influenciar la actividad de los iones de calcio en tejido nervioso, ello a niveles no térmicos y siguiendo modelos lineares (Blackman, 2000).

              Dada la intensa actividad eléctrica del cerebro es previsible que ciertas porciones del espectro electromagnético puedan afectarlo. En general los voltajes que se producen en el cerebro son muy débiles (<300 microvoltios en el adulto normal). La electroencefalografía es una valiosa herramienta diagnóstica que permite registrar y comparar esa actividad.

              Se debe tener en cuenta que las señales usadas en el sistema digital GSM de telefonía móvil "centellean" a una frecuencia de 217 Hz, y que estos flashes se interrumpen con intervalos de frecuencias más bajas, próximas a las frecuencias de las ondas cerebrales Alfa (Huidobro Camarero, 2001).

              Estas ondas Alfa, lentas e irregulares, tienen una frecuencia de 8 a 12 Hz.  Se registran en la parte posterior de la cabeza. Suelen producirse durante períodos de relajación, en particular cuando los ojos de las personas están cerrados. Aproximadamente 2/3 partes de la población humana tiene ondas Alfa alterables por la atención. Del tercio restante, la mitad casi no presenta ondas Alfa, y la otra mitad tiene ondas Alfa que resisten los efectos de la atención. Es muy difícil que la atención las altere (Curtiss, 1985).

              Otro patrón EEG es la onda Beta, de menor amplitud (voltaje) que las ondas Alfa, pero con una frecuencia mayor (18 a 32 Hz). Las ondas Beta aparecen en descargas y se asocian con la actividad mental y la excitación. Ondas de menor frecuencia, denominadas Delta, se observan normalmente en lactantes y en el sueño de los adultos (Curtiss, 1985).

              El sueño se caracteriza por ciclos repetidos en los que la persona que duerme pasa a través de distintos estadios durante los cuales las ondas EEG se hacen más grandes y más lentas. Un adulto joven suele pasar, en 8 horas de sueño, por cinco de esos ciclos. Durante cada ciclo existe habitualmente un período de ondas rápidas, de baja amplitud, similares a las personas en vigilia. Este es el estadio de sueño paradojal, asociado a movimientos oculares rápidos (sueño REM, ver arriba) (Curtiss, 1985).

              Ekkehardt Altpeter, del Instituto de Medicina Preventiva y Social de la Universidad de Berna, en Suiza, investigó los efectos sobre la población de una antena emisora de microondas en Schwarzenburg para los años 1992, 1993 y 1996. Estos estudios transversales mostraron que los desórdenes del sueño en la población expuesta eran más frecuentes que en la no expuesta (Altpeter, 2000).

                Wilhelm Mosgöller del Instituto de Investigación sobre el Cáncer de la Universidad de Viena estudió el comportamiento del oído, de las sensaciones auditivas y de los disturbios en el sueño en personas afectadas por dos antenas de telefonía celular. Con esta finalidad eligió dos antenas externamente idénticas pero que diferían en su capacidad de irradiación. Una de ellas fue protegida con escudos metálicos (antena no irradiante). Las personas que formaron parte del experimento pudieron distinguir claramente las antenas en función de las sensaciones auditivas (Mosgöller, 2003).

              (g) Efectos sobre la conducta. Estudios hechos sobre ratas previamente expuestas a radiofrecuencias mostraron que su desempeño para la memorización del espacio era muy pobre. Varios autores sugieren que estas alteraciones en el comportamiento podrían deberse a cambios bioquímicos en el sistema opiáceo.

              Tales cambios se han registrado a una frecuencia de 2450 MHz, una densidad de potencia de 10 W/m2 y un SAR de 0,6 W/kg (Lai, 1996; Lai y otros, 1992, 1994). Estos resultados son preocupantes dada la importancia que tienen las sustancias opioideas en el sistema nervioso del ser humano. 

              Hasta mediados de 1985 se habían identificado nueve sustancias con propiedades opioideas (las endorfinas). Actualmente se conocen dos tipos de endorfinas. Un grupo, conocido como encefalinas, está diseminado en el sistema nervioso central, incluyendo la médula espinal, el tronco cerebral y el sistema límbico. Abunda igualmente en la médula adrenal. Estas encefalinas son pentapéptidos. Las otras endorfinas son elaboradas principalmente por la hipófisis y quizás también por otros tejidos. Una de estas sustancias, la beta-endorfina, es sintetizada como parte de una larga cadena peptídica que también contiene ACTH, hormona liberada por la hipófisis anterior (Curtiss, 1985). Thomas y otros hallaron que bajos niveles de microondas (2450 MHz a 10 W/m2) provocaron efectos sinérgicos con drogas psicoactivas (Thomas y otros, 1979).

              La Real Sociedad de Canadá (RSC, 1999) indica que un estudio que no fue replicado mostró una asociación entre exposición a radiofrecuencias y mayor cantidad de suicidios.

              (h) Daño genético. Un importante número de investigadores ha estudiado el potencial de las radiofrecuencias para provocar daños en el material genético. Un estudio reciente de Lai y Singh (1995) mostró daño en ADN de cerebro de ratas expuestas a ondas de 2450 MHz. Se debe tener en cuenta que estos daños podrían ser producidos por fotones de cierto contenido de energía (igual o mayor a 0,01 eV ), capaces de romper los enlaces químicos covalentes de las moléculas biológicas. (ver Kane, 2003). Fotones con energías de esta magnitud se encuentran en microondas de ultra alta frecuencia (UHF)(>1012 Hz).

              Mashevich y otros (2003) hallaron que cuando se exponen linfocitos del sistema circulatorio periférico a campos electromagnéticos continuos de 830 MHz, con valores SAR de 1,6 a 8,8 W/kg por 72 horas, se produce inestabilidad cromosómica. Estos investigadores observaron un aumento en las aneuploidías del cromosoma 17. Mediante unexperimento de control sin radiofrecuencias, conducido a la misma temperatura del experimento con RF, lograron descartar el efecto térmico.

              Mashevich y otros indican que sus hallazgos muestran un efecto genotóxico de la radiación de alta frecuencia, y que esto se produce a través de mecanismos no térmicos. En su trabajo consideran que dada la asociación existente entre aneuploidía y cáncer los futuros estándares de exposición deberían considerar seriamente los efectos genotóxicos de frecuencias de 830 MHz.

              También se ha observado que la exposición de linfocitos a microondas (915 MHz) produce una condensación de la cromatina, comparable a la provocada por un shock térmico de 410 °C. Esta concentración desaparece 2 horas después de la exposición, y no se observa apoptosis (Belyaev y otros, 2002).

              (i) Efectos sobre el desarrollo. Algunos trabajos han estudiado los efectos de las radiofrecuencias y microondas sobre la reproducción. Kallen y otros (1982) hallaron en Suecia que las profesionales fisioterapeutas que trabajan con equipos de onda corta tienen un mayor riesgo de malformaciones en embriones y fetos y de muerte perinatal.

              Un estudio similar efectuado entre fisioterapeutas de Finlandia que aplican calor profundo y terapia de onda corta mostraron un pequeño aumento en la tasa de abortos espontáneos. Las mujeres que usaban los equipos durante 1 - 4 horas tenían una mayor probabilidad de anomalías congénitas. (Taskinen, 1990).

              Quellet-Hellstrom y Stewart (1993) investigaron los efectos de las microondas sobre terapeutas embarazadas en los Estados Unidos. Hallaron que los niños de madres expuestas mostraban una moderada tasa de malformaciones. En cambio, no hallaron efectos entre las terapeutas que operaban equipos de diatermia. Otro estudio realizado en Latvia, a 20 kilómetros de una estación de radar, encontró que los niños varones tenían pequeños indicios de anormalidad. (Kolodynski y Kolodynska, 1993).

              (j) Cáncer. La posible relación entre radiofrecuencias y cáncer, especialmente leucemia, fue sugerida originalmente por Praustnix y Susskind en 1962. En la revisión hecha por Elwood este investigador cita siete trabajos que encontraron una relación entre exposición a radiofrecuencias y leucemia (Hocking y otros, 1996; Szimigielski y otros, 1996; Robinette y otros, 1980; Tynes y otros, 1980; Dolk y otros, 1997, y McKenzie y otros 1998),  y tres trabajos o parte de los anteriores que no hallaron ese vínculo (Dolk y otros, 1997), (Armstrong y otros, 1994; McKenzie y otros, 1998; Selvin y otros, 1992) (ver Macfarlane, 1999).

              Otros estudios mostraron un aumento en las tasas de cáncer y de formación de tumores (tumores mamarios, tumores de piel) por exposición a radiofrecuencias, y por radiofrecuencias combinadas con otros agentes (RSC, 1999). 

              Entre los trabajos que hallaron asociación entre RF y promoción de tumores se hallan los de Repacholi y otros (1997) y los de Szmigielski y otros (1982). Szmigielski y sus colaboradores hallaron signos de formación de tumores en ratones expuestos a frecuencias de 2450 MHz y densidades de potencia de 5 y 15 mW/cm2. También encontraron una aceleración en la formación de cáncer de piel y reducción de la sobrevida cuando combinaron radiofrecuencias  (2450 MHz, 5 y 15 mW/cm2) con el agente cancerígeno 3,4 benzopireno (Szmigielski y otros, 1982).

              Uno de los estudios más contundentes sobre el efecto de las radiofrecuencias en la generación de cáncer fue publicado por Szmigielski y sus colaboradores en 1997. Trabajando con personal militar de Polonia expuesto a RF hallaron un aumento en todos los tipos de cáncer, incluidos aquellos no relacionados tradicionalmente con radiofrecuencias (ver Macfarlane, 1999). Elwood cita que, en otro estudio realizado sobre obreros de la actividad eléctrica, se halló asociación entre radiofrecuencias y cáncer de pulmón, pero no para otros tipos de cáncer (Elwood, 1999; Macfarlane, 1999). En este último trabajo la exposición dominante fue a campos de frecuencias extremadamente bajos. 

              Al analizar el potencial efecto cancerígeno de las radiofrecuencias y microondas es imprescindible considerar otros fenómenos de esa radiación, ya que podrían tener algún tipo de relación con la generación de cáncer. Por ejemplo: (a) Aumento de la proliferación celular. (b) Alteración de los flujos de iones Na, K y Ca. (c) Aumento en la concentración de la enzima ornitín decarboxilasa, y (d) Cambios en la concentración de la hormona melatonina.

              Al respecto son esclarecedoras las consideraciones que realizó Tenforde sobre las relaciones que se darían entre frecuencias extremadamente bajas (ELF) y melatonina (Tenforde, 1993). Según Tenforde está bien establecido que los campos eléctricos y magnéticos generan cambios en la producción de melatonina pineal, y que una reducida concentración de melatonina en la circulación incrementa la descarga de prolactina por la glándula pituitaria, y aumenta la descarga de hormonas esteroides desde las gónadas (estrógeno y testosterona) (Reiter, 1990). Un incremento en la concentración de hormonas esteroides estimula el crecimiento de los tejidos mamarios y genera también procesos de inmunosupresión, por lo cual se ha propuesto que un decrecimiento en la producción de melatonina, resultado de una exposición a los campos electromagnéticos, puede elevar los riesgos de cáncer de mama (Stevens, 1987) Esta hipótesis es sostenida

por los resultados de investígaciones sobre roedores, en los cuales la inyección de melatonina suprimía la generación de tumores mamarios, y en los cuales la extracción de la glándula pineal aumentaba la formación de cánceres mamarios (Tamarkin y otros, 1981). Los resultados de investigaciones recientes, que muestran un elevado riesgo de cáncer mamario entre hombres expuestos a campos electromagnéticos, resultan consistentes con esta hipótesis (Tynes y Andersen, 1999; Metanovski y otros, 1991; Demers y otros, 1991; Jackson, 1992).

              (k) Otras consecuencias. Efectos sistémicos. El llamado "Síndrome de la enfermedad por radiofrecuencia" ha sido definido como una respuesta sistémica del cuerpo humano a la exposición crónica a radiofrecuencias de baja intensidad. Este síndrome incluye varios síntomas usualmente asociados a las RF, como depresión, dolor de cabeza, irritabilidad, fatiga, sensación de sueño, pérdida del apetito, de la memoria y de la concentración, etc. (Macfarlane, 1999).

              Además de los efectos que ya se analizaron, las radiofrecuencias y microondas también suelen provocar alteraciones en el sistema inmune. Experimentando con animales, Szmigielski y otros (1988) observaron alteraciones en el nivel de anticuerpos y modificación de la actividad de los macrófagos a valores de 1 a 5 mW/cm2. Los mismos autores indican que durante experimentos de largo plazo (1 a 3 meses), también con animales, son suficientes valores de 0,5 mW/cm2 para provocar efectos en el nivel de anticuerpos y en el número de granulocitos (ver Huidobro Camarero, 2001).

              Otro efecto, en principio poco común, de las microondas es el sonoro (efecto electrofónico). Los seres humanos pueden percibir un zumbido o tintineo en la parte posterior de su cabeza a exposiciones tan bajas como 0,1 mW/cm2 de microondas pulsantes de 200-3000 MHz. Esto depende de la frecuencia de repetición del pulso y del pico de densidad de potencia (aproximadamente 300 mW/cm2). Una de las hipótesis más aceptables explica que las señales de microondas que se absorben producen una expansión termoelástica del tejido cerebral, y que esto genera una onda de presión acústica, luego percibida en la cóclea por las células pilosas del órgano de Corti. La energía necesaria para producir este efecto es tan baja que no genera aumento de la temperatura en el cerebro. El sonido se percibe como si tratase de un ruido ambiente de aproximadamente 65 dB A. Aunque se desconocen sus efectos, es posible que pueda afectar el ritmo cardíaco y algunas funciones metabólicas (Welch y otros, 1970)".

              Que expresa el mismo autor (Montenegro Raul A., "Efectos de la radiación de microondas y radiofrecuencias sobre la salud y el ambiente", cit) que deben considerarse las siguientes nociones:

(a) La noción de acción conjunta con otros agentes, energéticos y materiales. Las radiofrecuencias y microondas pueden actuar al mismo tiempo con: (a.1) Otras formas de energía no ionizante (por ejemplo campos magnéticos generados por frecuencias extremadamente bajas, ELF; radiación infrarroja; radiación ultravioleta A y B. (a.2) Materiales residuales y no residuales. Este grupo incluye objetos de metal, sustancias químicas diversas, alimentos, cosméticos, medicamentos etc. (a.3) Radiación ionizante (rayos X, rayos Gamma, partículas Alfa y Beta, etc.). (a.4) Enfermedades presentes en el receptor y que son causadas por microorganismos patógenos (priones, virus, bacterias, etc.). (a.5) Una mezcla de dos o más de los grupos de agentes mencionados anteriormente.

              (b) La noción de diversidad de las fuentes receptoras. En este concepto de diversidad se destacan: (b.1) Las características propias de cada nivel de desarrollo del organismo humano, desde células sexuales haploides hasta adultos mayores diploides, y (b.2) La diversidad de genotipos y fenotipos al interior de cada población etaria: población de células sexuales, población de cigotos, población de embriones, población de fetos, población de recién nacidos, población de niños de 1-3 años, población de niños mayores, población de adolescentes, población de adultos, etc.

              (c) La noción de agregados sucesivos. Este es un concepto fundamental. Alude a que cada nuevo agente que resulta de la tecnología y su uso se agrega a numerosos "fondos" o "niveles basales" preexistentes. Esos fondos que ya existen pueden interrelacionarse con los nuevos agentes en forma sinérgica, neutral o de disminución de efectos. Dada la acumulación de procesos, fuentes y descarga de energías y materiales al ambiente cada nuevo agregado aumenta en una cierta magnitud el fondo y por lo tanto los riesgos potenciales para los organismos vivos y la salud humana. En cada sitio en el que una nueva tecnología descargue radiofrecuencias y microondas, existe una particular combinación de agentes anteriores, energéticos y materiales, pero también una particular sensibilidad de la población (ver arriba). La nueva contaminación altera el fondo y plantea novedosos escenarios de riesgo.     

              Efectos psicológicos por existencia de antenas: (…)

Independientemente de la realidad técnica sobre efectos, los distintos grados de temor que provoca la simple presencia de una antena de telefonía móvil generan estados psicológicos adversos. Estos pueden provocar, a su vez, numerosos efectos secundarios

en la persona que la siente, fisiológicos y de conducta. Lo anterior forma parte del impacto medible que puede provocar la simple instalación de una antena en un barrio o en la azotea de un edificio de departamentos. Dicho impacto medible incluye entre otros

estados psíquicos los siguientes: desasosiego, sensación de inseguridad, nerviosismo, miedo individual, miedo por los efectos sobre el resto de la familia, pérdida de la noción de privacidad protegida, enojo hacia los responsables locales (por ejemplo consorcistas

que decidieron mayoritariamente la instalación de una antena en la azote de un edificio), enojo hacia la empresa responsable o el gobierno que toleró su instalación, sensación de

desprotección institucional y violencia. La sensación de desprotección institucional es un fenómeno muy frecuente en personas y grupos que no tuvieron éxito en sus campañas locales contra la instalación de antenas, y conocen por internet u otras fuentes casos en que los vecinos sí derrotaron administrativa o judicialmente a las compañías de telefonía móvil y los gobiernos permisivos. Del mismo modo que ciertas decisiones judiciales crean precedentes dentro de la jurisdicción o país en que se producen, ciertas decisiones judiciales y administrativas consolidan precedentes públicos de gran importancia internacional. Este es el caso de la Sentencia de la Audiencia de Frankfurt, Alemania, que se adoptó el 27 de septiembre de 2000. Tras una demanda planteada por 38 vecinos contra la empresa operadora DeTemobil Deutsche Telekom MobilNet GMBH y la Comunidad Evangélica (en cuya Iglesia de la Cruz se localizaba una antena base) la Sala 4ª en lo Civil de Langdericht (= Audiencia) dictó una innovadora Sentencia de Interdicto.

              La Audiencia de tres miembros tuvo por cierto y demostrado que las estaciones base de telefonía móvil con frecuencias pulsantes pueden provocar daños a la salud. Al mismo tiempo consideró que los valores máximos permitidos por la Ordenanza alemana 26 BlmSchV, de 470.000 nW/cm2 (0,47 mW/ cm2) para frecuencias de 900 MHz no eran suficientes para proteger a las personas que vivían a menos de 100 metros de la antena. El valor máximo contenido en esa Ordenanza seguía los criterios propuestos por la ICNIRP (Audiencia de Frankfurt, 2000; Huidobro, 2001). …La alegación presentada a la Audiencia por el Dr. V. Klintzig sostiene que existen "graves dudas" sobre la protección que brindan los estándares contenidos en la Ordenanza alemana 26 BlmSchV (0,47 mW/cm2 para una frecuencia de 900 MHz). Su dictamen, fechado el 21 de julio de 2000, indica que para prevenir los efectos no térmicos de la radiación de alta frecuencia deberían adoptarse límites más estrictos, de 0,0001 a 0,00001 mW/cm2 (Audiencia de Frankfurt, 2000; Huidobro, 2001). (…).


EFECTOS DE LAS BAJAS DOSIS SOBRE SER HUMANO

Y ANIMALES DE LABORATORIO.
              Los estándares ICNIRP/WHO/EU que han sido adoptados y transformados en normativa por distintos países habilitan la exposición "legal" de amplios sectores poblacionales a bajas dosis de radiofrecuencias y microondas. Existen numerosos trabajos que documentan efectos biológicos a valores bajos de densidad de potencia y de absorción específica (SAR).

              De Pomeray y otros (2000) reportaron un aumento en el stress molecular que sufren las células expuestas a radiofrecuencias, a valores SAR de 0,001 W/kg. Este tipo de respuesta es un proceso básico en la mayoría de las especies animales.

              Dutta, Ghosh y Blackman (1989) comprobaron un incremento en el eflujo de calcio en células expuestas a radiofrecuencias, con valores de absorción de 0,005 W/kg. El calcio es un ión fundamental en los procesos metabólicos intracelulares, tisulares y orgánicos. Persson y otros (1997), por su parte, observaron un incremento en la permeabilidad de la barrera hematoencefálica de ratones expuestos a radiofrecuencias, a valores de absorción que variaron entre 0,0004 y 0,008 W/kg. La alteración de esta barrera facilita el ingreso al cerebro de moléculas tóxicas o de riesgo para el sistema nervioso.

              Fesenko y otros (1999) informaron sobre cambios en las funciones del sistema inmune de ratones expuestos a radiofrecuencias que tenían una densidad de potencia de 0,001 mW/cm2.  

              Magras y Xenos (1999) reportaron una disminución de las funciones reproductivas de ratones expuestos a radiofrecuencias con densidades de potencia muy bajas, de 0,000168 a 0,001053 mW/cm2. Estos valores son de 5000 a 90.000 veces menores a la exposición tolerada en Argentina para frecuencias de 1900 MHz (0,95 mW/cm2).

              Phillips y otros (1998) hallaron daños en el ADN de células expuestas a radiofrecuencias, a valores SAR que variaron entre 0,0024 y 0,024 W/kg. Velizarov, Raskmark y Kwel (1999), por su parte, mostraron una disminución de la proliferación celular (divisiones) después de estar expuestas a radiofrecuencias, a valores de absorción específica de 0,000021 a 0,0021 W/kg (Velizarov, Raskmark y Kwel, 1999; Lai, 2000).

              Firstenberg (1997) hizo una revisión muy detallada de los efectos que provocan las bajas dosis de radiofrecuencias y microondas sobre los seres vivos. Todos los casos citados a continuación están referidos a densidades de potencia varias veces más bajas que los valores ICNIRP/WHO/EU:
Efectos sobre el sistema nervioso en seres humanos.
              Numerosos estudios sobre trabajadores hallaron síntomas de dolor de cabeza, fatiga, debilidad, disturbios del sueño, irritabilidad, vértigo, dificultades en la memoria, inestabilidad emocional, depresión, ansiedad, desórdenes sexuales, manchas en la piel, salpullido, sensación de quemadura en el rostro, acrocianosis (coloración azul de los dedos de las manos y de los pies), sudoración, temblores, reflejo acentuado del tendón, e inestabilidad del pulso y de la presión sanguínea (Sadchikova, 1960, 1974; Klimkova-Deutschova, 1974; Baranski y Edelwejn, 1975; Zalyubovskaya y Kiselev, 1978; Bachurin, 1979; Sadchikova y otros 1980; Huai, 1981; Gorbach, 1982 y Markarov, 1995, citados por Fistenberg, 1997). Los valores a que se hallaron distintos efectos fueron varios cientos de mW/cm2 (Sadchikova y otros, 1980), 20 a 60 mW/cm2 (Bachurin, 1979) y menos de 50 mW/cm2 (Huai, 1981).

              También se observó un aumento de la sensibilidad a los sonidos (Bourgeois, 1967), menor sensibilidad al olor (Lobanova y Gordon, 1960), y disminución de la sensibilidad auditiva, visual y de la piel (Baranski y Czerski, 1976, citados por Firstenberg, 1997).

              Otros investigadores hallaron fenómenos de inhibición del sistema nervioso mediante registro y lectura de EEG, a 50 mW/cm2 (Mann y Roschke, 1996; Huai, 1981; Sikorski y Bielski, 1996; Baranski y Edelwejn, 1975, y Klimkova-Deutschova, 1974 (citados por Firstenberg, 1997).

              Estudios epidemiológicos detectaron cambios adversos en la memoria y en los tiempos de reacción visual, a 10 mW/cm2 (Chiang y otros, 1989); problemas de sueño, dolor de cabeza, debilidad, irritabilidad, dolores en los miembros y rendimiento escolar, a 0,054 mW/cm2 (Abelin y otros, 1995), y deterioro de la función motora, tiempo de reacción, memoria y atención en la escuela, a 0,1 mW/cm2 (Kolodynski y Kolodynska, 1996) (citados por Firstenberg, 1997). …


Efectos sobre el sistema cardiovascular en seres humanos.
              Numerosos trabajos identificaron cambios en el ritmo cardíaco, hipotensión, murmullos sistólicos, cambios en el ECG y alteraciones en los tiempos de conducción de los impulsos (Firstenberg, 1997). También hallaron otros síntomas, como palpitaciones, dolor cardíaco y menor capacidad respiratoria (Orlova, 1960); taquicardia, bradicardia, disturbios en la conducción intraventricular e hipoxia del miocardio (Bachurin, 1979); cambios en la onda del pulso (Baranski y Czerski, 1976); hipotensión que luego se transforma en hipertensión (Huai, 1981), y debilitamiento del reflejo ortostático (Sadchicova, 1960; 1974; 1980) (citados por Firstenberg, 1997)….

Cáncer, estudios en seres humanos y animales

de laboratorio.

              Altas tasas de cáncer en poblaciones próximas a una estación de televisión en Honolulu (Hawai) que estuvieron expuestas a densidades de potencia por debajo de 100 mW/cm2 (Goldsmith, 1995; Marino, 1988); tasas de leucemia dos veces más alta que la

normal en niños que vi ven cerca de torres emisoras de ondas de televisión en Sydney, Australia, a 0,02-8,0 mW/cm2 (Hocking y Gordon, 1996); aumento de los casos de cáncer cerca de torres de transmisión de radio en Portland, Estados Unidos (Marino, 1988), y aumento en dos veces de la tasa esperada de cáncer y de ocho veces la tasa esperada de leucemia en personal militar, a 200 mW/cm2 (Szimigielski, 1996).

              El estudio que realizó Lilienfeld sobre empleados de embajada en Moscú mostró un significativo incremento de síntomas neurológicos, aberraciones cromosómicas y cáncer en niños y adultos, a 1-2 mW/cm2 (Lilienfeld y otros, 1978). Beall y otros hallaron un aumento estadísticamente significativo de los tumores de cerebro en personas que usaron VDT durante más de 10 años, a una exposición media de 0,024-1,2 mW/cm2 (Beall y otros, 1996). Selvin y otros, por su parte, observaron un incremento en la tasa de cáncer alrededor de una torre de telecomunicaciones. La señal medida fuera de las viviendas de los niños enfermos tenía 1,74 mW/cm2 (Selvin y otros, 1992). Dolk y otros encontraron altas tasas de leucemia, melanoma, tumores de cerebro, leucemia infantil y otros tipos de cáncer en la población que vivía dentro de un radio de 10 km alrededor de 2 transmisoras de radio FM y televisión. El rango de densidad de potencia era 1,3-5,7 mW/cm2 (Dolk y otros, 1997) (citados por Cherry, 1999).

              Trabajando con ratas Guy y Kung hallaron que al ser expuestas a 480 mW/cm2 durante 23 horas por día desarrollaban dos veces y medio más casos de cáncer que la población testigo. Otro investigador mostró que las microondas eran carcinogénicas para ratones (Balcer-Kybiczek, 1994) (citados por Firstenberg, 1997). Repacholi y otros, por su parte, hallaron que ratones expuestos a microondas, a 30-326 mW/cm2, duplicaban en forma significativa su tasa de cáncer (Repacholi y otros, 1997) (citados por Cherrie, 1999).
Efectos sobre la reproducción en seres humanos.
              Aumento del 5% de los abortos tempranos en terapeutas jóvenes que operaban aparatos de diatermia, a una media de 0,08 mW/cm2 (Ouellet-Hellstrom y Stewart, 1993); tiempos de menstruación anormales en mujeres obreras expuestas (Huai, 1979) y alteración de la proporción de sexos al nacer en población irradiada, con predominio de varones (Kolodynski y Kolodynska, 1994) (citados por Firstenberg, 1997) (…)

Efectos genéticos, estudios en seres humanos y animales

de laboratorio.

              Rotura de cromosomas en obreros expuestos (Garaj-Vrhovac y otros, 1987) y anormalidades cromosómicas en el personal expuesto de una embajada en Moscú, ex URSS (Goldsmith, 1995). En animales de laboratorio se observó daños cromosómicos en la médula espinal de ratas, a 50 mW/cm2 (según Kapustin, mencionado por McRee, 1980); daños en los cromosomas de ganado vacuno que pastaba en zonas irradiadas (Balode, 1996); supresión de los mecanismos de reparación de cromosomas dañados por rayos X, a 1 mW/cm2 (Belyaev y otros, 1992) y rotura de cromosomas en células del cerebro de ratas después de exposiciones a 1-2 mW/cm2 (Lai y Singh, 1995)  (citados por Firstenberg, 1997).(…)


Efectos sobre tejido sanguíneo y sistema inmune en seres humanos.
              Estimulación de la fagocitosis de leucocitos en el rango de 4-120 mW/cm2 (Chiang, 1989); disminución de los leucocitos y plaquetas en obreros expuestos a microondas (Huai, 1981) y aumento en el conteo de leucocitos en poblaciones irradiadas (Goldsmith, 1999). Según Zalyubovskaya y Kiselev, disminución de eritrocitos, hemoglobina, reticulocitos, plaquetas y leucocitos en obreros sometidos a 1000 mW/cm2 (citados por Firstenberg, 1997).También en trabajadores expuestos se observaron problemas por contenido de azúcar en sangre (Gel'fon y Sadchikova, 1960; Sadchicova, 1974; Sikorski y Bielski, 1996); aumento del colesterol en sangre (Klimkova-Deutshkova, 1974), y aumento de los triglicéridos (Sadchikova, 1980) (citados por Firstenberg, 1997).
Efectos sobre órganos visuales en seres humanos.
              Incremento en la opacidad de la lente (Frey, 1985); incremento de las vacuolas de la lente, por debajo de 200 mW/cm2 (Huai, 1979); turbiedad en las lentes y otros problemas en los órganos de la visión, a 20-60 mW/cm2 (Bachurin, 1979); angiopatía o esclerosis de los vasos sanguíneos de la retina, a varios cientos de mW/cm2 (Sadchikova, 1974; Sadchikova y otros, 1980); angiopatía de la retina y opacidad de las lentes (Drogichina, 1960), e incremento de la opacidad de las lentes (Zaret, 1969) (citados por Firstenberg, 1997).
EFECTO DE LAS EXPOSICIONES PROLONGADAS Y ACUMULATIVAS SOBRE

EL SER HUMANO Y LOS

ANIMALES DE LABORATORIO.
              Uno de los mayores errores en la investigación de los efectos de las radiofrecuencias y microondas ha sido la realización, mayoritaria, de trabajos solamente referidos a exposiciones de corto plazo (por ejemplo desde unos pocos minutos a varias horas). De allí que se conozca muy poco sobre los efectos a largo plazo, y sobre los efectos acumulados durante todo ese tiempo. Irónicamente, los estándares hoy vigentes en la mayoría de los países están basados en estudios de corto plazo realizados sobre efectos térmicos.

              Existe sin embargo una creciente evidencia de que los efectos de las radiofrecuencias y microondas se acumulan con el tiempo. Phillips y otros (1998) observaron daños en el ADN de células que se expusieron durante 24 horas a radiofrecuencias de baja intensidad. Los daños en el DNA de células sexuales pueden conformar genes alterados (por mutación, por recombinación inducida). Si el factor de disturbio persiste, la cantidad de alteraciones podría aumentar, al igual que la probabilidad de transferencia a la generación siguiente. En el ser humano los óvulos femeninos, por tener la edad de la mujer portadora, son los principales "acumuladores" de riesgo. Esta función es agravada por la creciente expectativa de vida (Montenegro, 1999).

              Magras y Xenos (1999) reportaron que ratones expuestos a bajas intensidades de radiofrecuencias disminuyeron su capacidad reproductiva. Después de cinco generaciones los ratones fueron incapaces de tener crías. Lai entiende que en este experimento estaría involucrada la transferencia genética del efecto (Lai, 2000).

              Persson, Salford y Brun (1997) observaron un incremento en la permeabilidad de la berrera hematoencefálica cuando la energía depositada en el organismo excedía los 1,5 J/kg, una medida del total de energía depositada. Los resultados de este trabajo sugieren, según Lai, que una exposición de corto plazo a altas intensidades puede producir el mismo efecto que una exposición de largo plazo a bajas intensidades. Ello indicaría un efecto acumulativo durante el tiempo (Lai, 2000).

              También existen evidencias de que los receptores animales se vuelven más sensibles a la radiación después de una exposición de largo plazo. Los experimentos de De Lorge y Ezell (1980) y De Lorge (1984), que contribuyeron al establecimiento de los

actuales estándares, establecieron que en los animales de laboratorio se producían alteraciones de la conducta cuando eran expuestos a un SAR de aproximadamente 4 W/kg, tras 30 a 60 minutos de exposición y un aumento de la temperatura del cuerpo de 1 °C. Este valor SAR de 4 W/kg fue utilizado para los estándares de exposición de población humana en los Estados Unidos, rebajado teóricamente con distintos factores de seguridad. Se estableció así un límite para la exposición ocupacional de 0,4 W/kg (1/10 del SAR con efectos) y de 0,08 W/kg para el público (1/5 de la exposición ocupacional) (Lai, 2000).

              Los estándares anteriores, derivados de experimentos de corto plazo, se aplican actualmente a poblaciones que están expuestas a las radiofrecuencias y microondas durante períodos muy largos de tiempo e incluso durante toda su vida. Pero los estudios realizados sobre efectos a largo plazo han relativizado la validez de esos criterios.

              D'Andrea y otros (1996a) expusieron ratas a frecuencias de 2450 MHz durante 7 horas por día, 7 días a la semana durante 14 semanas. Al término del experimento hallaron que cuando el SAR era de 0,7 W/kg se producían alteraciones en la conducta. D'Andrea y otros (1986) también expusieron ratas a frecuencias de 2450 MHz y un SAR de 0,14 W/kg durante 7 horas por día, 7 días a la semana durante 90 días. Concluyeron que el umbral de efectos fisiológicos y de comportamiento para exposiciones crónicas en ratas ocurre entre los 0,5 mW/cm (0,14 W/kg) y 2,5 mW/cm (0,7 W/kg). En consecuencia, sostiene Lai, "las radiofrecuencias pueden producir efectos a muchas menores intensidades cuando un animal está expuesto en forma crónica. Esto puede tener implicancias muy significativas para las personas expuestas a las torres de transmisión" (Lai, 2000).

              El efecto de las exposiciones a largo plazo no solo se relaciona con un incremento en la sensibilidad. También genera otros tipos de respuesta, lo que muestra la complejidad de las interacciones entre radiofrecuencias y materia viva. Estas son algunas de las variantes observadas: (a) Los efectos se registran después de exposiciones repetidas y prolongadas, pero no a exposiciones de corto plazo (por ejemplo Baranski, 1972; Takashima, Raskmark y Kwel, 1979). (b) Los efectos que aparecen como resultado de la exposición a corto plazo desaparecen cuando la exposición es prolongada y repetida (por ejemplo Johnson y otros, 1983; Lai y otros, 1987; 1992), y (c) Durante exposiciones de distinta duración se observan diferentes efectos (por ejemplo Dumanski y Shandala, 1974; Lai, Carino y Guy, 1989). Según Lai estos y otros datos muestran que los efectos de exposiciones a largo plazo difieren de los efectos registrados a exposiciones breves y de corto plazo (Lai, 2000) (…)".-

              Que aunque prácticamente cada día hay algún equipo de investigadores que descubre nuevas alteraciones, podemos sintetizar algunas de las principales vías de influencia: una de ellas es a través del aumento de la permeabilidad de la barrera hemato

-encefálica: las neuronas, como todas las células, están recubiertas de una membrana que las protege del exterior. Las microondas provocan una dilatación de los poros de esa membrana, que se hace así permeable a determinadas sustancias que no deberían entrar en las neuronas. Este proceso permite relacionar las microondas con tumores cerebrales, enfermedad de alzheimer, y pérdidas de memoria, como consecuencias más directas.

              Otra vía de influencia es a través de la producción de melatonina. La melatonina es una hormona descubierta recientemente, producida por la glándula pineal, una de cuyas funciones conocidas es la de regular los ritmos del sueño y la vigilia. Una

alteración en su producción conlleva desarreglos del sueño y otros, tales como depresión, cansancio y en el extremo, propensión al suicidio. Experimentos de laboratorio han demostrado que las radiaciones de baja intensidad producen roturas en el ADN. El ADN es el encargado de fabricar células especializadas, y su rotura puede provocar la fabricación de células no especializadas, es decir, cáncer.

Que hay compañías de seguros que excluyen en sus contratos los riesgos derivados de radiaciones electromagnéticas (Lloyd, Sterling, Mapfre, Swiss y Allianz). Es relevante este punto que como remarca el “Informe sobre las Consideraciones Sanitarias relacionadas con campos electromagnéticos” (2008/2211 - INI) con fecha 23 de febrero de 2009 del Parlamento Europeo “son numerosos los documentos que tuvo ocasión de leer (el Parlamento) que afirman que las compañías de seguros se niegan, en general, a cubrir los riesgos relativos a los campos electromagnéticos. Conociendo la capacidad de las aseguradoras para avalar todo tipo de riesgos y apostar por el futuro, es razonable preguntarse por las razones por las que aplican su propia versión del principio precautorio.

Que existe amplia jurisprudencia en éste tema a nivel nacional pudiendo citar para tal caso:

- Peino, Leandro Esteban y otros c/ GCBA s/Amparo (Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo). El Tribunal de la Ciudad de Buenos Aires ordenó el desmantelamiento de una antena situada en el patio de un colegio. Aplicó el principio precautorio.


- Agüero, Norberto y otros c/ Municipalidad de Cañuelas s/Amparo procedente del Juzgado Federal Nº 3 de Lomas de Zamora, Secretaría Nº 7 – Cámara Federal de la Plata, Sala 3º - donde el particular promovió una acción de amparo contra el Municipio a fin de que prohiba la instalación de una antena, por aplicación del principio precautorio y para evitar futura contaminación, peligro para su salud y para el medio ambiente. Se hizo lugar a la medida cautelar.
- Castelani, Carlos Edgardo y otros c/Municipalidad de Oncativo s/Acción de Amparo – recurso de casación e inconstitucionalidad – Tribunal Supremo de Justicia de Córdoba -. El
Superior Tribunal de la Provincia de Córdoba hizo lugar a la acción de amparo que pretendía que se impidiera la instalación de antenas de telefonía celular en la Ciudad de Oncativa, hasta tanto las empresas prestatarias certifiquen científicamente a través de organismos jurídicamente autorizados la inexistencia de todo riesgo para la salud de la población o al derecho o medio ambiente sano.

Anexo II
Informe BioIniciativa
Miembros del Comité Organizador
Dr. Carl F. Blackman
Fundador, presidente anterior y miembro de pleno derecho de la Sociedad de Bioelectromagnetismo. Raleigh, Carolina del Norte, EEUU Investigador en la División de Carcinogénesis Medioambiental de la Agencia de Protección de Medio Ambiente de EEUU.

Ver datos biográficos en: http://www.icems.eu/docs/Bios_Blackman.pdf


Profesor Dr. Martin Blank,
Presidente anterior y miembro de pleno derecho de la Sociedad de Bioelectromagnetismo. Departamento de Fisiología y Biofísica celular, Escuela de Medicina de la Universidad de Colombia. Nueva York, EEUU.

Ver biografía en http://www.powerlinefacts.com/Expert%20Testimony/Blank%20CV.htm


Prof. Dr. Michael Kundi.
Miembro de pleno derecho de la Sociedad de Bioelectromagnetismo. Jefe del Instituto de la Salud Ambiental, Universidad Médica de Viena. Viena, Austria

Ver datos biográficos en: http://www.icems.eu/docs/bios_Kundi.pdf


Cindy Sage, MA,
Miembro de pleno derecho de la Sociedad de Bioelectromagnetismo.

Consultora medioambiental propietaria de Sage Associates. Santa Barbara, California, EEUU.

Ver biografía en http://www.silcom.com/~sage/emf/cindysage.html
David O. Carpenter, M.D.
Director, Instituto de la Salud y el Medio Ambiente Universidad de Albany Campus Este Rensselaer, Nueva York, EEUU.

Ver biografía en http://www.albany.edu/news/experts/bios/carpenter_david.shtml


Dr. Zoreh Davanipour. DVM

Departamento de Neurología, Escuela Keck de Medicina, Universidad de California del Sur, Los Angeles, California, EE.UU.

Friends Research Institute. Los Angeles, California, EE.UU.
David Gee
“Program Chair Coordinator Emerging Issues and Scientific Liaison”

Strategic Knowledge and Innovation”

Agencia Europea de Medio Ambiente. Copenhague. Dinamarca.

http://www.bbaw.de/bbaw/Forschung/Forschungsprojekte/politikberatung/de/blanko.2005-06-02.8811219620/materialien/ www.apdr.info 2


Dr. Lennart Hardell,
Profesor del Departamento de Oncología del Hospital universitario de Örebro, Suecia´

Ver datos biográficos en: http://www.icems.eu/docs/bios_Hardell.pdf


Dr. Olle Johansson
Profesor de la Unidad de Dermatología Experimental. Departamento de Neurociencia. Instituto Karolinska. Estocolmo. Suecia.

Ver datos biográficos en: http://www.icems.eu/docs/bios_Johansson.pdf


Dr. Henry Lai
Departamento de Bioingeniería. Universidad de Washington. Seattle, Washington, EEUU

Ver biografía en http://www.icems.eu/docs/bios_Lai.pdf



http://www.zoominfo.com/Search/PersonDetail.aspx?PersonID=1733805&singleSearchBox=henry+lay&searchSource=basic_left&personName=henry+lai&personTitle=&companyName=&companyDesc=&location=
Dr. Kjell Hansson Mild, PhD
Anterior Presidente y actual y miembro de pleno derecho de la Sociedad de Bioelectromagnetismo.

Miembro del Consejo de la Sociedad Europea de Bioelectromagnetismo (EBEA) Profesor del Departamento de Radiciones Físicas de la Universidad de Umea. Umeå, Suecia.

Ver biografía en http://www.mthr.org.uk/members/mild.htm

Amy Sage, PhD
Investigador asociado. Sage Associates. Santa Barbara, California, EEUU.

http://www.zoominfo.com/Search/PersonDetail.aspx?PersonID=1236117895&searchSource=basic_ssb&singleSearchBox=Amy+Sage&personName=Amy+Sage#ref1236117895


Dr. Eugene L. Sobel
Friends Research Institute. Los Angeles, California, EE.UU.

Ver biografía en http://www.zoominfo.com/Search/PersonDetail.aspx?PersonID=30500661#ref59580977


Dr. Zhengping Xu
Profesor del Centro de investigación genómica medioambiental. Escuela de Medicina de la Universidad de Zhejiang. Hangzhou, China.

http://64.233.183.104/search?q=cache:JtqPv7POcvcJ:www.icnirp.de/sc2.htm+Dr.+Zhengping+Xu&hl=es&ct=clnk&cd=5&gl=es
Dr. Guangdi Chen
Laboratorio de Bioelectromagnetismo. Escuela de Medicina de la Universidad de Zhejiang. Hangzhou, China
Dr. James B. Burch
Escuela de Arnold. Universidad de Salud pública de Carolina del Sur Colombia. Carolina del Sur, EE.UU. www.apdr.info 3

http://www.zoominfo.com/Search/PersonDetail.aspx?PersonID=11835317&searchSource=basic_ssb&singleSearchBox=James+B.+Burch&personName=James+B.+Burch
Nancy Evans, BS
Consultor de Ciencia de la Salud.

The Breast Cancer Fund

San Francisco. California, EEUU

http://www.zoominfo.com/Search/PersonDetail.aspx?PersonID=2299306&searchSource=basic_ssb&singleSearchBox=Nancy+Evans&personName=Nancy+Evans#ref1167672273
Dr. Stanton Glanz
Universidad de California, San Francisco Centro de Investigación y Educación para el Control del Tabaco.

Instituto de Investigación cardiovascular. Instituto para Estudios de Política de Salud. San Francisco, California, EEUU



http://www.zoominfo.com/Search/PersonDetail.aspx?PersonID=158477456&searchSource=basic_ssb&singleSearchBox=Dr.+Stanton+Glanz&personName=Dr.+Stanton+Glanz
Dr. Denis Henshaw
Catedrático de Física. Grupo de Efectos de Radiación Humana. Departamento de Física de la Universidad de Bristol. Bristol, Reino Unido

http://www.phy.bris.ac.uk/people/henshaw_dl/index.html
Samuel Milham, MD
Departamento de estado para la Salud de Washington. Olympia, Washington

http://www.apdr.info/electrocontaminacion/Documentos/Bios_Samuel_Milham.pdf


Dr. Louis Slesin
Editor de Microwave News. Nueva York, EEUU.

http://www.zoominfo.com/Search/PersonDetail.aspx?PersonID=2685227&searchSource=basic_ssb&singleSearchBox=Dr.+Louis+Slesin&personName=Dr.+Louis+Slesin

Sección 1:      RESUMEN PARA EL PÚBLICO

Las pruebas científicas de los efectos de la radiación electromagnética

en la salud humana


 Cindy Sage, MA

Sage Associates

Estados Unidos

 

 Preparado para el Grupo de Trabajo BioIniciativa – Agosto del 2007



  



Resumen de trabajos científicos sobre la acción de los campos electromagnéticos en el ser humano y los ecosistemas.


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