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Resumen de trabajos científicos sobre la acción de los campos electromagnéticos en el ser humano y los ecosistemas



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Resumen de trabajos científicos sobre la acción de los campos electromagnéticos en el ser humano y los ecosistemas.
Que el año 2003 la Ingeniera Adhilza Condezza Dode, la Prof. Monica Maria Diniz Leao(del Departamento de Ingeniería Sanitaria y Ambiental de la Universidad Federal de Minas Gerais y Daiana Condezza Dode presentan el informe “Polución Ambiental y Exposición Humana en relación a las Radiaciones Electromagnéticas provenientes de los sistemas de Telefonía Celular” donde se comprobó la existencia de un aumento significativo de la radiación en las zonas donde hay antenas instaladas. Además abordo el impacto que esta nueva contaminación podría tener en la salud Pública y la importancia del Principio de Precaución.
Que en Marzo de 2010 se presenta el estudio epidemiologico “Mortalidad por neoplasias y telefonía móvil” en Bello Horizonte, Minas Gerais, Brasil a cargo de la investigadora Ing. Adilza Condessa Dode (Profesora del Centro Universitario Metodista de Minas Izabela Hendrix y de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Federal de Minas Gerais). Dicho estudio revela que de 4924 muertes por cáncer de próstata, mama, pulmón, riñón e hígado durante el periodo 1996-2006 en el Estado de Bello Horizonte, el 81,37 % de las muertes por cáncer se encontraron a menos de 500 metros de distancia de antenas de telefonía celular. Este trabajo muestra una alarmante asociación entre las antenas de telefonía celular y muertes por cáncer. La co-dirección del trabajo estuvo a cargo de la Profesora Caiaffa Waleska Teixeira (Coordinadora del Centro de Salud Urbano de Bello Horizonte) y el Grupo de Investigación en Epidemiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Minas Gerais.
Que en Enero de 2008 se presenta una rigurosa investigación epidemiológica por parte del Gobierno Austríaco: “Estudio Ambiental Epidemiológico de la incidencia de cáncer en los Municipios Hausmannstätten y Vasoldsberg” dirigido por el Dr. Gerd Oberfeld del Departamento de Salud Pública de Salzburgo, Austria.

El área de estudio abarcó una superficie circular de 1200 mts de radio alrededor de una antena emisora. Las conclusiones surgidas son que el número de casos de cáncer en el área estudiada aumenta a medida que disminuye la distancia de las antenas y las zonas habitadas, encontrando un significativo riesgo de cáncer en un radio de 200 mts de la antena de telefonía móvil.


Que en Septiembre de 2004 se presenta el estudio epidemiológico “Influencia de las cercanías de una antena de telefonía móvil sobre la incidencia de cáncer” en el Estado de Naila, Alemania. Dirigido por el Dr. Horst Eger junto al Dr. Helmut Voit, Birgitt Lucas y Meter Vogel. Dicho estudio también conocido como “Informe Naila” demostró que la probabilidad de que se produjeran nuevos casos de cáncer fue 3 veces mayor para las personas que durante los últimos 10 años vivieron en un radio de 400 mts alrededor de las antenas de telefonía móvil en comparación con la población que habitaba a más de 400 mts. Por otro lado se comprobó que la población afectada era 8 años más joven en promedio entre ambas áreas. Concluye el informe “que no es posible asumir que no existe una relación causal entre las transmisiones de radio frecuencias y el aumento de casos de cáncer”. Publicado en la revista Umwelt – Medizin – Gesellschaft.
Que en Abril de 2004 se presentó el estudio “Creciente incidencia de cáncer cerca de la Estación Transmisora de telefonía celular” en Netanya, Israel, dirigido por el Dr. Ronni Wolf (The Dermatology Unit, Kaplan Medical Center, Rechovot and The Sackler Faculty of Medicine, Tel-Aviv University, Tel-Aviv,Israel). Y por el Dr. Danny Wolf (The Pediatric Outpatient Clinic, Hasharon Región, Kupat Holim, Israel). Este estudio muestra un incremento de incidencia de cáncer dentro de un radio de 350 mts de una antena de telefonía móvil en Netanya. Una comparación del riesgo relativo de las personas que vivieron en el interior del área mencionada durante más de 3 años revela que hubo 4,15 veces más casos de cáncer comparado con la población completa. Publicado en Internacional Journal of Cancer. Prevention. Vol. 1, Number 2, April 2004.
Que en Mayo de 2004 se presentó una investigación Hispano-Austríaca “El Síndrome Microondas: otros aspectos del estudio español” que se realizó en la población de La Ñora, en Murcia, España. Dicho trabajo fue elaborado por los Doctores: Oberfeld Geld (Departamento de Salud Pública de Salzburgo, Austria); Navarro A. Enrique (Departamento de Física Aplicada de la Universidad de Valencia); Porlales Manuel, Gómez-Perretta Claudio (Hospital Universitario La Fe de Valencia, España); Maestu Ceferino (Fundación Europea de Bioelectromagnetismo, Madrid, España). Este estudio muestra que la exposición a microondas de GSM (900-1800 MHz) incrementa considerablemente los problemas de fatiga, tendencia depresiva, desorden del sueño, problemas vasculares, dificultad de concentración, falta de memoria, desorden visual, y en menor grado: cefaleas, náuseas, problemas de audición, irritabilidad y problemas cardiovasculares. Presentado en la Conferencia Internacional en Kos, Grecia, Mayo de 2004, este trabajo sirvió para que el Departamento de Salud Pública de Salzburgo, Austria estableciera la exposición promedio residencial de 0,0001 microw /cm2 para las estaciones GSM de Telefonía Móvil.
Que el llamado “Estudio Salford” de la Universidad Lund Malmö de Suecia con la dirección del Dr. Ph. D. Leif Salford, presentado en el año 2003 encontró una elevada significación estadística (p < 0,002), en ratas de laboratorio que fueron sometidas a campos electromagnéticos de teléfonos móviles GSM, con daño cerebral producido en la corteza, el hipocampo y el ganglio basal de los cerebros de ratas. Concluye el estudio diciendo “No podemos obviar la posibilidad de que una generación entera de usuarios de teléfonos móviles, pueda sufrir los efectos negativos debido a décadas de utilización diaria”.
Que el Dr. William Ross Adey en su trabajo “Tissue Interaction with Nonionizing Electromagnetic Fields” publicado en Enero de 1991 por “The American Planning Association” destacó los siguientes resultados:


Nivel

Efecto

0,01 micro w/cm2



Altera/incrementa la

permeabilidad de la barrera barrera sanguínea cerebral



0,03 micro w/cm2

Incrementa los niveles de aminas

en el cerebro



0,05 micro w/cm2

Disminuye la cuenta de esperma

masculino



4 micro w/cm2

Efectos neuroendócrinos

10 micro w/cm2

Efectos genéticos

28 micro w/cm2

Efectos paragenéticos (efectos

causantes de tumores)


Que el Dr. Neil Cherry, de Lincoln University, Canterbury, Nueva Zelandia presentó en Julio de 2000 un estudio que concluye que niveles de radiación de 0,4 – 8,0 micro w/cm2 provoca una disminución en la secreción de la Hormona Melatonina lo cual altera las funciones normales y la función del sistema inmunológico. Sostiene que los campos electromagnéticos de las estaciones de telefonía móvil son factores de riesgo para la población expuesta, pudiendo provocar enfermedades como desordenes neurológicos, cáncer, enfermedades cardíacas y alteraciones reproductivas (Cherry 2001).



Expresó que “La radiación electromagnética está perjudicando los cerebros, corazones, embriones, hormonas y células. Es una amenaza para la vida inteligente en la tierra. La radiación electromagnética interacciona por resonancia con los cuerpos y las células, interfiere con la comunicación célula a célula con el crecimiento y la regulación celular y está perjudicando la base genética de la vida”.
Que en el año 1999 el trabajo del Dr. Ph. D. Joseph Roti Roti de la Universidad de Washington en St. Luis Mo. concluye que niveles de radiación de 0,4 – 4,0 micro w/cm2 provoca la ruptura en la barrera de transferencia sanguínea en el cerebro humano. Dañado éste filtro se permitiría el pasaje de sustancias químicas cancerígenas al cerebro, como ser el tabaco, pesticidas, polución ambiental o algunos fármacos que son normalmente inocuos cuando ésta barrera actúa normalmente.
Que en el año 1998 el Dr. Henry Lai del Laboratorio de Investigaciones Bioelectromagnéticas de la Universidad de Washington en Seattle presentó que niveles de radiación de 2 a 7 micro w/cm2 durante dos horas a una frecuencia que es la de las comunicaciones inalámbricas de telefonía celular, desnaturaliza el ADN y daña sus uniones (efecto cometa).
Que en año 1997 se llevó a cabo un estudio supervisado por el Dr. Mike Repacholi, (en ese momento Director del Proyecto “EMF” de la OMS) en el Royal Adelaide Hospital, Australia donde se tomaron 200 ratones de laboratorio a los que se les introdujo células cancerosas, para luego exponer a 100 de ellos a ondas semejantes a las irradiadas por una antena celular en GSM a razón de 30 minutos, 2 veces por día, durante 18 meses. En un estudio comparativo con el grupo igual de ratones inyectados y no expuestos se encontró que los casos de muerte por cáncer se duplicó en los animales expuestos a las radiaciones.
Que en el año 1992 el Dr. Selvin & col. llevaron a cabo el estudio estadístico Sutra Tower en la ciudad de San Francisco, USA., entorno a una torre de transmisión de televisión digital recogiendo los casos de leucemia en menores de 21 años. Encontró que las zonas de mayor irradiación de la antena se correlacionaban con la mayor densidad de casos de leucemia, caso contrario, que en la zona de mínima intensidad de radiación disminuían los casos de leucemia. Se encontró una clara relación entre el número de casos de cáncer y la intensidad del campo magnético.
Que el estudio estadístico sobre casos de tumor cerebral realizado por la “Swdish National Institute for Working Life”, Suecia, en Marzo de 2006 arroja una probablidad estadística de obtener un tumor cerebral es un 240 % mayor en aquellas personas que acumularon 2000 horas de uso de teléfono celular en 10 años (aproximadamente 30 minutos diarios).
Que el prestigioso proyecto “Reflex” que duró 4 años y fue presentado el 31 de Mayo de 2004 cuyo coordinador fue el Dr. Franz Adlkofer de la Verun Fundation en Munich, Alemania concluyó que “rupturas simples o dobles de las hebras de ADN de varios sistemas celulares se producen bajo el efecto de los campos a muy baja frecuencia o de las radiofrecuencias a los que están expuestos”. Participaron de dicho proyecto 12 instituciones de 7 países europeos: Universidad de Berlín, Universidad de Bologna, Universidad de Milano, Universidad de Viena, Universidad de Hannover, la Escuela Nacional Superior de Química y Física de Bordeaux, Instituto Nacional de Salud de España, Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zürich, Instituto de Investigación de Cultivos Genéticos y Cosecha de Cultivos de Alemania, la Fundación Verun, Autoridad de Seguridad Nuclear y Radiación de Helsinki, Deutches Ressourcen Zentrum Fuer Genomforschung.
Que el Dr. Franz Adlkofer (Fundation Verun) responsable del proyecto Reflex en Octubre de 2007 ha advertido que “En breve va a emerger un grave problema de salud derivado del uso cada vez mayor que nuestra sociedad hace de las tecnologías y que nos exponen a una mayor cantidad de campos electromagnéticos, en especial la tecnología móvil. Estamos frente a un gran experimento con seres humanos sin control ni planificación alguna”
Que en Febrero de 2009 el Parlamento Europeo elabora un informe “Sobre las Condiciones Sanitarias relacionadas con los campos electromagnéticos” e insta a los países miembros de la Unión Europea a que adopten normas de protección más estrictas sugiriendo el ejemplo de 9 de sus miembros. En éste informe se hace un llamamiento para aunar los esfuerzos a fin que se logre una máxima protección de los ciudadanos contra los campos electromagnéticos y evitar sus efectos sobre la salud.
Que distintos países, a nivel mundial han adoptado valores límites de exposición a campos electromagnéticos que ofrecen mayor protección a sus ciudadanos:

* Gran Ducado de Luxemburgo

* Grecia

* Polonia

* Reino Unido

* Bélgica

* Suecia

* Suiza


* Italia

* Rusia


* China

* Austria


Que el Instituto Superior de Medicina Militar “Dr. Luis Díaz Soto” de la Habana, Cuba llevó adelante el trabajo “Asociación del cáncer con los campos electromagnéticos. Ciudad de la Habana, 1992 – 1996” a cargo de la Tte. Cnel. María Elena Falcón Aguilar (Master en Seguridad Ambiental, Especialista de Primer Grado en Higiene) y el Dr. Barceló Pérez, se analiza el análisis de las emisoras Telecilla y Radio Rebelde (Municipio La Lisa) y Rampa (Municipio Rampa), se encontró que entre el 36 y el 49 % de las incidencias de leucemia estarían asociados a la existencia de éstos emisores y que la posibilidad en enfermar de leucemia es 4 veces mayor para los individuos que viven a 500 mts. en las inmediaciones de las estaciones emisoras.

Que el Dr. José Luis Bardasano, Director del Departamento de Especialidades Médicas, Facultad de Medicina, Universidad de Alcalá de Henares y Presidente de la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud en su trabajo “Electromagnetismo, glándula pineal y salud pública” expone que personas que se exponen a los campos electromagnéticos pueden inhibir la función de la glándula pineal disminuyendo la secreción de hormona melatonina (marcador del ritmo cronobiológico) pudiendo provocar distintos trastornos clínicos: fatiga, stress, trastornos del humor, trastornos del sueño, insomnio, depresión, incremento de suicidio, cáncer de mama y útero. Cita en su trabajo al científico Jorge Lakhovsky que en su libro “El Sueño de la Vida” (1929) dijo: “La vida ha nacido de la radiación, subsiste por la radiación, se suprime por cualquier desequilibrio oscilatorio”.


Que al analizar los efectos derivados de las microondas, no podemos dejar de mencionar en el ámbito nacional el trabajo "Efectos de la radiación de microondas y radiofrecuencias sobre la salud y el ambiente", elaborado por el Dr. Raúl A. Montenegro, premio Nobel Alternativo 2004, quien expresa que "las ondas de radio y muy especialmente las microondas producen tres grupos de efectos: (a) Efectos térmicos, (b) Efectos atérmicos y (c) Efectos NoTérmicos.

Que respecto de los efectos térmicos señalan que este fenómeno ocurre cuando la radiación tiene suficiente energía para provocar un aumento medible de la temperatura en una persona y otros seres vivos (por ejemplo más de 0.1 ºC). Los efectos térmicos son relativamente bien conocidos. Incluyen cambios en la termorregulación, función endocrina, metabolismo cardiovascular, respuesta inmune, actividad del sistema nervioso y comportamiento (Elder, 1.987, Roberts y otros, 1.986; Cleary, 1.990; Adey 1.999; Lai 2.000 citados por Montenegro cit). Que estudios hechos en animales de laboratorio mostraron que cuando se les somete a valores muy altos de radiofrecuencias y microondas, sufren efectos que varían desde reacciones locales y necrosis hasta stress térmico por hipertermia. La muerte por hipertermia se produjo con exposiciones que variaban desde unas decenas de microwats por centímetro cuadrado (mW/cm2) hasta varios de cientos de mW/cm2, dependiendo del tamaño del animal y su biomasa (WHO, 1.981).

              Que entre los efectos térmicos cabe detallar:

              (a) Efectos sobre los ojos: La exposición a las radiofrecuencias y microondas puede ser de riesgo para los ojos, ya que por sus características morfológicas y fisiológicas tienen una escasa capacidad para disipar el calor que generan las ondas.

Exposiciones altas se asocian con daños en retina, iris y córnea, pudiendo producirse cataratas. (Montenegro, cit). Se ha comprobado que la exposición aguda causa daños irreversibles en los ojos. La córnea y el cristalino son particularmente susceptibles a los efectos que producen frecuencias ubicadas en el rango de 1- 300 Ghz. La córnea está sometida a un gran riesgo entre los 10 y 300 Ghz, y el cristalino a valores de 1 a 10 Ghz. Para exposiciones de corto plazo la formación de cataratas se asocia a densidades de potencia de 150 -200 mW/cm2. También ocurren lesiones en la retina (WHO, 1.981). Experimentos realizados con animales de laboratorio mostraron efectos a frecuencias de 2.450 MHz (frecuencias continuas y bursátiles) y valores SAR de 5.3 a 7 W/kg (Kues y otros, 1985; Macfarlane, 1999). En conejos expuestos a una radiación de 2.450 Mhz durante 160 - 240 minutos, con un SAR de 26.5 W/kg, la temperatura de la superficie de la córnea se incrementaba en 3 ºC. Esto producía un edema que desaparecía dentro de la semana después del experimento (Carpenter y otros, 1.960). Los efectos sobre los ojos de las radiofrecuencias y microondas pueden ser mayores cuando estos sufren, previa o simultáneamente, otros tipos de presión. Por ejemplo, trabajo o permanencia en un ambiente muy caluroso y seco, exposición a radiación ultravioleta, etc.

              (b) Efectos sobre los testículos: Los testículos del hombre se hallan usualmente a algunos centígrados por debajo de la temperatura corporal. Este efecto se logra gracias a la particular ubicación (externa al cuerpo principal), aislamiento térmica, gran superficie de los escrotos y enfriamiento por perspiración radiante. La exposición de los genitales masculinos a radiofrecuencias y microondas podría hacer aumentar su temperatura, y afectar la producción de espermatozoides.

              En experimentos de laboratorio se observó que machos de ratas anestesiadas expuestos a 30 W/kg y 8 - 10 W/kg sufrieron una depleción del tejido germinal de sus testículos (Sander y Kowalczuk, 1.981; Lebowitz, Johnson y Samson, 1.987). Sin embargo, ratas no anestesiadas expuestas a dosis agudas de 20 W/kg y ratas concientes

expuestas a valores de hasta 9 W/kg no sufrieron cambios en sus funciones testiculares (Cairnie y Harding, 1.981; Lebowitz y Johnson, 1987).  La exposición crónica de machos de ratas a un SAR de 5,6 W/kg durante un total de ochenta horas distribuidas en cuatro semanas, produjo un aumento de 37,5 °C en la temperatura testicular, ocasionando esterilidad pasajera (Berman, Carter y House, 1.980).

              (c) Efectos sobre el desarrollo. Se conoce que el sobrecalentamiento del útero materno causa anormalidades en el desarrollo embrionario y fetal (O'Conner, 1.980; Lary y Conover, 1.987). En experimentos de laboratorio con ratas, el aumento de la temperatura hasta 43 °C provocado por una exposición de 11 W/kg fue suficiente para inducir muerte embrionaria y fetal, o el desarrollo de anormalidades (Lary y otros, 1.982; 1.983; 1.986).

              La exposición crónica de ratas preñadas a un SAR de 6 - 7 W/kg y una temperatura resultante de 39 - 41 °C indujo retardo en el desarrollo de las crías y sutiles cambios en el comportamiento de los recién nacidos (Jensh, Vogel y Brent, 1.982; Jensh, Weinberg y Brent, 1.983).

              Varios autores han mostrado que cuando los aumentos de temperatura son sustanciales se producen cambios genéticos  (Elder, 1.987;Michaelson y Lin, 1.987; Blackman, 1.984).

              En tanto la temperatura del cuerpo materno no suba por encima de 39 °C por tiempos prolongados no habría efectos adversos sobre los embriones y fetos, pero Kangarlu y Robinette sostienen que son necesarios más estudios (Kangarlu y Robinette, 2.000).

              (d) Efectos sobre el comportamiento.              Los efectos térmicos más claros de las radiofrecuencias y microondas se registran a nivel de comportamiento. D'Andrea observó alteraciones del comportamiento en ratas sometidas a valores SAR de 1,5 a 3,6 W/kg (1300 MHz), y de 0,4 a 0,7 W/kg (2450 MHz) (D'Andrea, 1.991).

              (e) Otros efectos y limitaciones de los efectos térmicos como único indicador de riesgo. Sage indica que a valores ubicados por debajo de los límites de absorción específica recomendados por la INCIRP, de 4 W/kg y 0,08 W/kg, numerosos estudios muestran diversos efectos biológicos y afectación de la salud humana (Sage, 2.000).

              Michael Kundi, del Instituto de Salud Ambiental de la Universidad de Viena en Austria, indica que el solo uso del calentamiento de los tejidos como indicador de efectos es insostenible pues no protege la salud humana de la radiofrecuencias y microondas (Kundi, 2000; ICCTS, 2000).

              Que respecto de los efectos atérmicos estos ocurren cuando las ondas absorbidas transfieren suficiente energía para aumentar la temperatura de las células y tejidos, pero dicho incremento no se produce debido a mecanismos de refrigeración interna, externa o una combinación de ambas. 

              Que respecto de los efectos no térmicos, pese a la multiplicidad de trabajos, muchos de ellos contradictorios, este es el universo que más efectos agrupa. La literatura registra efectos biológicos a niveles SAR muy por debajo de los 0,08 W/kg que adoptaron muchos países, y a densidades de potencia tan pequeñas como 0,0004 mW/cm2. Debe recordarse, sin embargo, que los estándares desarrollados por ICNIRP/WHO/EU se basan mayoritariamente en efectos térmicos de naturaleza irreversible para exposiciones de corto plazo.

              Entre los efectos más conspicuos se mencionan: (a) Efectos sobre la proliferación celular. (b) Cambios en las membranas celulares y el flujo de iones. (c) Cambios en la barrera hematoencefálica.  (d) Cambios en la concentración de la enzima ornitín decarboxilasa (ODC). (e) Cambios en la concentración de la hormona melatonina. (f) Efectos sobre el sistema nervioso central (SNC). (g) Efectos sobre la conducta. (h) Daño genético. (i) Efectos sobre el desarrollo. (j) Cáncer, y (k) Otras consecuencias.



              (a) Efectos sobre la proliferación celular. Clearly y otros (1.990) hallaron un incremento de la proliferación celular para distintos valores de SAR (5-50 W/kg), dos horas de exposición y una frecuencia de 2.450 MHz. Esta mayor proliferación se observó a todas las dosis. Trabajando con una frecuencia más baja, de 27 MHz, dos horas de exposición y valores SAR de 5 a 50 W/kg también observaron mayor proliferación. Esto ocurrió a todas las dosis. Kwee y Rasmark observaron por el contrario una reducción de la proliferación celular al trabajar con una frecuencia de 960 MHz, valores SAR de 0,21 a 2,1 mW/kg (con una modulación de frecuencia de 217 Hz), y veinte a cuarenta minutos de exposición. La reducción de la proliferación se registró a exposiciones de 30 minutos o más (Kwee y Rasmark, 1996). Estudios como los de Stagg y otros, en cambio, no hallaron este efecto (Stagg y otros, 1997). Sin embargo, tanto el aumento como la reducción de la proliferación muestran cambios que no deberían ocurrir si las radiofrecuencias y microondas fueran inocuas o carecieran de efectos.

              (b) Cambios en las membranas celulares y el flujo de iones. Desde hace años se conoce que la resonancia magnética producida en los átomos celulares (NMR, "proton nuclear magnetic resonance"), resultado de los campos  electromagnéticos, desencadena diversos efectos biológicos. Por ejemplo,  incremento de la tasa de división celular en bacterias; mayor  síntesis de ADN en fibroblastos humanos y modificación intracelular del intercambio de iones (Lang y Hendrickson, 1988). El flujo de iones a través de las membranas celulares es fundamental para numerosos procesos biológicos (calcio, sodio, potasio). Más de la tercera parte de todo el ATP (adenosina trifosfato) que utiliza un animal en reposo es consumida por el mecanismo de bombeo de iones (bombas de sodio-potasio) (Curtiss, 1985). Cualquier alteración significativa de estos intercambios tendría efectos múltiples y de difícil predicción en el organismo humano. Varios estudios han demostrado que los campos de frecuencias extremadamente bajas (ELF) y las radiofrecuencias impactan el movimiento de los iones calcio, sodio y potasio a través de las membranas celulares. Estos efectos se han observado a niveles de exposición de 0,2 a 200 W/kg para frecuencias ubicadas entre los 27 MHz y los 10 GHz (RSC, 1999). Aunque la Sociedad Real de Canadá indica que el significado de tales efectos es desconocido, debe recordarse que la mayoría de las células mantiene un gradiente de concentración diferencial de iones de sodio (Na+) y potasio (K-) a través de la membrana celular. El Na+ es mantenido en baja concentración dentro de la célula y el K- en alta concentración. Este gradiente de concentración es utilizado por las células nerviosas para propagar el impulso nervioso. Exposiciones a radiofrecuencias y microondas de 1 KHz, 2450 MHz y 8,3 GHz alteran el transporte de los iones K+, Rb+ (Rubidio) y Na+ en la membrana plasmática de los eritrocitos (Alis y Sinha-Robinson, 1987).  Bawin, Kaczmarek y Adey demostraron en 1975 la habilidad de las ondas electromagnéticas para aumentar el flujo de iones de calcio hacia el exterior de la célula. Estos investigadores hallaron  un notable incremento del flujo de Ca+2 en cerebros de pollos expuestos a 147 MHz modulados con frecuencias entre 3 y 35 Hz, con un pico pronunciado en 16 Hz (Bawin, Kaczmarek y Adey, 1975). Esta propiedad ha sido utilizada como marcador en los  experimentos in vitro dedicados a evaluar los efectos de las radiofrecuencias y microondas sobre el sistema nervioso. No sería dosis dependiente. Por el contrario, muestra "efecto ventana". Según Hitchcock y Patterson estos cambios en el flujo de iones de calcio carecen de gradiente. No se esperan por lo tanto mayores efectos a mayores frecuencias, ni a mayores densidades de potencia  (Hitchcock y Patterson, 1995). Tales cambios en el flujo de iones de calcio se han registrado a valores tan bajos como 0,05 W/kg para una radiofrecuencia de 915 MHz (Dutta y otros, 1984; RSC, 1999; Macfarlane, 1999). Tenforde (1993) resumió algunos de los mecanismos de acción a nivel molecular. Los campos electromagnéticos de baja frecuencia pueden alterar las propiedades funcionales de las membranas celulares, y producir cambios en el segundo mensajero que señaliza las vías mediadas por el Ca+2, los nucleótidos y quinasas cíclicos, y la expresión de genes alterados (transcripción y traslado) (Adey, 1990; Tenforde, 1991; Goodman y Henderson, 1991).

             



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