Nuevas formas de apropiación barrial en la periferia de la ciudad de guanajuato, MÉxico



Descargar 37.93 Kb.
Fecha de conversión20.08.2018
Tamaño37.93 Kb.
Vistas20
Descargas0
Catálogo: acta -> 2015 -> GT-02
2015 -> La influencia de las representaciones sociales en el mercado laboral del psicólogo
2015 -> Xxx congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología Pueblos en movimiento: un nuevo diálogo en las ciencias sociales San José, Costa Rica gt 11: Género
2015 -> Congreso alas costa rica 2015
2015 -> La práctica pedagógica y la construcción de la subjetividad en el contexto de la escuela marginal urbana
2015 -> Responsable: Neftalí Secundino Sánchez
2015 -> Mobbing: el arte de provocar emociones negativas colectivas en contra de blancos particulares
2015 -> La violencia de género invisible: el Acoso Sexual Callejero
2015 -> Orientación disciplinar y representación de profesores y estudiantes de Magíster en cc. Ss, respecto su noción disciplinar en la Universidad de Chile y Pontifica Universidad Católica de Chile
2015 -> El cambio en el sistema de admisión de la Universidad Nacional de Colombia: un estudio de caso de la Facultad de Ciencias Humanas Brayan Alexis Rubio Fonseca
GT-02 -> Enfoques y políticas frente a la ciudad informal en América Latina 1

NUEVAS FORMAS DE APROPIACIÓN BARRIAL EN LA PERIFERIA DE LA CIUDAD DE GUANAJUATO, MÉXICO

Elvia Guadalupe Ayala Macías1, Brigitte Lamy Archambault2


Grupo de trabajo 2: Ciudades Latinoamericanas en el nuevo milenio, abre un espacio para la reflexión sobre el pasado, presente y futuro de las Ciudades Latinoamericanas.

Línea temática: Nuevas identidades urbanas, imaginarios urbanos, migraciones y construcción de subjetividades.
Resumen

En 1988 la UNESCO otorgó a la ciudad de Guanajuato el nombramiento como Patrimonio de la Humanidad, en base a esta distinción se ha configurado una dinámica turística que gira en torno a su centro histórico, a pesar de que dicho nombramiento engloba a su vez la riqueza de las minas adyacentes y de los barrios tradicionales que se han desarrollado en base a ellas. Estos últimos conjuntos subsistieron hasta 2006 gracias a la actividad minera, pero al decaimiento de la Cooperativa Minero Metalúrgica Santa Fe de Guanajuato aumentaron las transformaciones arquitectónicas y urbanas, modificando a su vez los antiguos y arraigados modos de vida de sus habitantes. A partir de lo anterior, la presente ponencia buscará comprender la interacción simbólica de los individuos con el espacio a nivel barrial y determinar si estos procesos psicosociales pueden verse reflejados materialmente en su evolución morfológica.

Palabras clave: Ciudad de Guanajuato, barrios mineros tradicionales, apropiación del espacio.
Introducción

En la presente ponencia presentaremos algunas reflexiones de una investigación en proceso, la cual busca relacionar los procesos simbólicos de apropiación barrial con los procesos de transformación de la forma urbana. Para ello, nos enfocaremos en el estudio de 3 barrios que se encuentran ubicados sobre la zona noroeste de Guanajuato, en los que se encuentran localizadas algunas de las principales y más productivas minas históricas de la ciudad (Antúnez, 1964), ya que se encuentran enclavadas sobre la Veta Madre3.

Para lograr determinar cómo se relacionan los procesos de interacción simbólica de los individuos o comunidades con la transformación morfológica que se ha suscitado en los barrios mineros tradicionales de Guanajuato, se toma como punto de inflexión la desaparición de la Cooperativa Minero Metalúrgica Santa Fe de Guanajuato y la cosmovisión que se encontraba asociada a ella. Sugiriendo, que la apropiación espacial determina los cambios formales de un espacio, y a su vez, que las transformaciones físicas condicionan los usos simbólicos que los residentes hacen del espacio.
Desarrollo

Para buscar la comprensión del fenómeno antes expuesto se parte del abordaje teórico desarrollado por diversas disciplinas (sociología, antropología, psicología ambiental, geografía y urbanismo) acerca de los procesos simbólicos que se suscitan entre los individuos y su medio ambiente físico construido. Para ello, se han retomado dos constructos teóricos, el primero de ellos es la apropiación del espacio (Vidal y Pol, 2004), definición procedente de la psicología ambiental, que no limita al espacio como una referencia geográfica en la cual se suscitan las prácticas sociales, sino que, por el contrario afirma que el individuo al apropiarse de un espacio lo transforma físicamente. Este concepto logra estructurar distintos niveles de interacción simbólica de los individuos o grupos de individuos con sus espacios dotando a los mismos de características simbólicas que los posicionan como lugares.

El segundo constructo busca comprender la forma física del espacio urbano y su evolución, la cual incluye las prácticas sociales que lo modelan, así como las contingencias económicas, demográficas, culturales que intervienen en su crecimiento y transformación (Gauthiez, 2003; Vilagrasa, 1991). Estos barrios representan un punto de contraste entre el pasado y las nuevas funciones de la ciudad, para comprender el proceso histórico que han atravesado, será necesario remitirnos a su análisis morfológico y este se realizará a través de tres dimensiones estructurantes: la morfología, la función y la semiología (Munizaga, 2014), optándose por esta categorización ya que nos permitirá visualizar a la realidad urbana como un ente unitario y no como un conglomerado de elementos formales.

El municipio de Guanajuato, cabecera municipal y capital del estado del mismo nombre, se localiza en la mesa central al sur de la altiplanicie mexicana, sobre una superficie accidentada dentro de la sierra de Guanajuato, algunos autores afirman que

está enclavado en un territorio forestal que implica un relieve agreste en cuyas entrañas se resguarda un patrimonio, al cual la sabia naturaleza, ha permitido en el devenir de los años, utilizar su potencial. El municipio es tierra de mineros y hombres de bosque y por ellos se desarrolló un centro urbano cuya imagen ha trascendido (Izaguirre y Domínguez,1985, p. 9).

Dicha ciudad tuvo sus orígenes en el siglo XVI y su auge minero en los siglos XVII y XVIII, durante los cuales, los barrios tradicionales mantuvieron una evolución lenta pero continua, la cual inclusive durante el siglo XIX, en el cual la industria minera sufrió una serie de decaimientos (debido a la Guerra de Independencia) logró mantener su estructura urbana de manera presuntamente intacta (Ordaz, 2014).

Este distrito minero históricamente ha sufrido una serie de altas y bajas productivas, así como periodos de gran bonanza, estos últimos han sido los encargados de subsidiar los inmuebles religiosos y civiles más representativos del siglo XVIII, los cuales se encuentran inmersos y enmarcados armoniosamente por un conjunto urbano del siglo XIX (Del Moral, 1980), que actualmente consolidan a Guanajuato y concretamente a su centro histórico como el portador de un valioso legado histórico material. Si bien, estos vestigios históricos se encuentran centralizados, subsisten en las periferias conjuntos que debido a su localización y a la compleja orografía de la ciudad, se mantienen aislados territorialmente y ajenos a los procesos de urbanización, los cuales comenzaron a modificar el espacio físico de la ciudad durante el cese de labores de la industria minera a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX (debido a luchas internas, principalmente a la Revolución Mexicana), si bien, estas transformaciones no logran alterar significativamente los complejos industriales que se encuentran al norte del municipio (Ordaz, 2014), las repercusiones de estos conflictos sociales si logran manifestarse a lo largo y ancho del distrito minero: la empresa denominada The Guanajuato Reduction & Mines Co., que se mantuvo a cargo de la producción de las principales minas asentadas sobre la Veta Madre inicio en 1902 con un vigoroso programa de trabajo (Ferry, 2011; Jauregui, 2006), pero, durante los últimos nueve años de función

tuvo que enfrentarse a grandes dificultades laborales, habiéndose declarado el 12 de noviembre de 1935 una huelga de sus trabajadores, planteada por el Sindicato Industrial de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, la que duró hasta el 13 de mayo de 1936. En esta misma fecha reanudaron las operaciones mineras, las que definitivamente suspendió la compañía, el 11 de noviembre de 1938, entregando, finalmente sus bienes a la Sección Núm. 4 del citado Sindicato Minero (Antúnez, 1964, p. 216-217).

Dicha sección posteriormente se convertiría en la Sociedad Cooperativa Minero-Metalúrgica Santa Fe de Guanajuato, Núm. 1, S.C.L., una organización de mineros que buscó sacar a flote a la comunidad de 1939 a 2006. Esta empresa veló por los intereses de sus asociados, tal y como da cuenta la siguiente cita:

La Sociedad Cooperativa Santa Fe de Guanajuato, realiza dentro del Municipio de Guanajuato una gran labor social, ya que independientemente de constituir una fuente de trabajo, proporciona campos y equipos deportivos a sus trabajadores y tiene tienda de descuento en la que se expende desde ropa, alimentos, medicina y línea blanca (Ayuntamiento de Guanajuato, 1973, p. 59).

Además, generó transformaciones importantes en el medio físico transformado, entre otros beneficios.

Las permanencias dentro de la memoria de estas unidades barriales se encuentra asociada a lo que Ferry (2011) a partir de su trabajo etnográfico denominó como un sentimiento de cooperativismo, el cual intentaremos ejemplificar a partir de algunas de las narraciones de sus actores claves, quienes sostenían que “la cooperativa se interesa por toda la familia, no sólo por los trabajadores en sí (…). Cuida a los trabajadores y sus hijos, que son el futuro de la cooperativa” (Ferry, 2011, p. 67-68), esta percepción de familiaridad que se manejaba entre los miembros no era aislada, sino por el contrario formaba parte del pensamiento popular, lo cual podemos observar en otra de las narraciones: “En ese tiempo, existía la idea de que si el padre dejaba su vida en las minas (esto quiere decir, moría como resultado de la silicosis o de un accidente), entonces el hijo debía trabajar en la planta, y yo fui uno de esos casos” (Ferry, 2011, p. 72), sin embargo, los integrantes de este gremio y sus hijos no eran los únicos beneficiados de esta organización, como lo prueba lo que describe una de las mujeres del barrio:

Ahora la gente come mejor, porque yo recuerdo que mi suegra me contó que antes acostumbraban nada más tortillas y frijoles. Antes trabajaban de puros carboneros y leñadores y el sueldo era muy poco. Cuando mejoró la cooperativa, les pagaban un poco mejor, aunque poquito; entonces la gente comenzó a comer mejor (Ferry, 2011, p. 74).

Ferry (2011) vincula estos relatos y los contextualiza a partir del valor patrimonial que representaba la Cooperativa Minero Metalúrgica Santa Fe de Guanajuato para cada uno de los miembros de estas comunidades y concluye que a su desaparición:

los ex cooperativistas viven como pueden, muchas veces en trabajos por contrato o sin trabajo, con la ayuda de sus hijos, algunos ya profesionistas, son ahora abogados, maestros o contadores. Es probable que la educación de los hijos y las casas en donde viven sean los últimos recuerdos del patrimonio cooperativista (Ferry, 2011, p. 308).

En 2006 debido a la caída del precio de la plata y el detrimento del apoyo estatal los cooperativistas se ven obligados a vender los fundos mineros a la empresa El Rosario, S.A. de C.V., subsidiaria de Greath Panther Resources Limited de capital canadiense, esta transacción, trae consigo importantes cambios dentro de la dinámica económica sostenida por siglos, los cuales impactan directamente en la forma urbana, en donde puede observarse una reciente tendencia de transición, que busca dar paso a usos habitacionales y de servicios que demanda la ciudad.

A pesar de la desaparición de la cooperativa, es notoria la pervivencia de prácticas tradicionales ancestrales que tienen sus orígenes en la antigua fundición de metales o en creencias religiosas, dejando en claro la sobrevivencia de aquellas prácticas y representaciones que cohesionan a estas comunidades y en las que se hace uso de los espacios simbólicos urbanos (Valera y Pol, 1996) más representativos. Por su parte, la empresa extranjera consiente del peso social y cultural de estos conjuntos, ha buscado financiar y reposicionar simbólicamente (García Canclini, 1989) el vínculo barrial por medio de intervenciones a inmuebles, espacios públicos y apoyo en la organización de eventos tradicionales, pero a pesar de lo anterior, los resultados arrojados de una encuesta aplicada en el barrio de Cata en 2012 (González y Ayala, 2013) esbozaban una marcada preocupación por parte de los habitantes a la alteración de sus valores y tradiciones, los cuales eran generados por diversas intervenciones físicas dentro del barrio4, demostrándonos así, que los vínculos de esta comunidad no se encuentran condicionados únicamente por sus hitos arquitectónicos (a pesar del valor patrimonial que estos pueden tener), sino, que están marcados por los vínculos simbólicos de los encuestados.

Otro de los reactivos que nos ha permitido constatar el vínculo espacial de estos actores, es el interés de los residentes por formar parte de las acciones e intervenciones con otros actores o instancias de gobierno para mejorar las condiciones físicas del barrio, lo cual tiene como antecedente las antiguas actividades de la cooperativa minera, que a partir de la asignación de materiales y con la mano de obra de sus trabajadores llevaba a cabo la construcción de diversos inmuebles y equipamientos urbanos. Asimismo, los resultados permiten afirmar la existencia de vínculos de apego apoyados en el tiempo de residencia, una apropiación espacial basada en la autoconstrucción y la permanencia de atributos barriales tradicionales; como la percepción de un ambiente de solidaridad, respeto y reconocimiento.

En los dos últimos años se han presenciado fuertes luchas por la apropiación de los espacios físicos y sociales vinculados a esta actividad metalífera. La gaceta Inundación de reciente creación en su primer número impreso afirma que:

actualmente para el Estado la Sociedad Cooperativa representa un grupo de personas descontentas por bienes ya otorgados. La disputa y falta de formalismo para acreditar la propiedad dentro de un Estado de Derecho parece ser opaca e inconciliable, debido a la oscura y perene garantía por acreditar intereses privados de bienes públicos. Sin embargo, el único recurso presente en la memoria de los cooperativistas ha sido la resistencia (Inundación, 2015, p. 9).

Estos socios el 11 de marzo de 2014 se proclamaron como los propietarios legítimos de la Ex Hacienda de Bustos, este suceso es transcrito a partir de su publicación digital en el periódico Proceso5:

Este patrimonio, según denuncian, les fue arrebatado mediante una confabulación entre un grupo minoritario de socios y administradores, directivos de la canadiense y algunos funcionarios públicos y notarios.

Viudas, hijos y nietos de los cooperativistas fundadores (que por sucesión de bienes mantendrían derechos de propiedad) cumplen hoy 48 horas ocupando la planta de la Hacienda de Bustos, instalación que tomaron de manera pacífica el domingo por la tarde con la finalidad, dicen, de encarar a los directivos de Great Panther “y su fachada que es El Rosario”. (…) En el portón, colocaron mantas con la leyenda: “A todos los socios activos, no teman a amenazas que están recibiendo por parte de los canadienses, no teman pues les queda poco tiempo en el poder. Recuperaremos nuestras minas”. (…) Directivos y empleados de la empresa canadiense Great Panther se manifestaron afuera del Palacio de Gobierno para exigir a las autoridades el desalojo de los cooperativistas y familiares de los socios fundadores de la Sociedad Minero Metalúrgica Santa Fe.

Fueron unas 80 personas las que acudieron cerca del mediodía al Palacio de Gobierno, con algunas pancartas, y pidieron la intervención del gobierno estatal para poner fin a la ocupación que los cooperativistas mantienen desde el domingo en la planta de Bustos.

Dajel Man Michael Lee, representante de Great Panther, se entrevistó con tres asesores de la Secretaría de Gobierno, quienes le indicaron que debe proceder legalmente interponiendo las denuncias correspondientes, y aunque ofrecieron mediar a través de un diálogo con los cooperativistas, aclararon que el gobierno no puede sacarlos por la fuerza (Espinosa, 2014).

Este suceso se ha relatado también en edición digital por la Jornada, en la cual se comenta que:

Los mineros señalaron que por sólo 78 millones de pesos Great Panther Silver se adueñó de 28 feudos mineros y 27 propiedades de la Cooperativa Minera Metalúrgica Santa Fe, cuando su valor real era de 280 millones de pesos. Sin aval de los socios, el presidente del consejo de administración de la cooperativa, Pablo Olmos, formalizó la compraventa, con el aval de la administración estatal 2000-2006, encabezada por el gobernador Juan Carlos Romero, hoy senador panista (García, 2014).

Unos meses después del suceso anteriormente relatado; el 4 de septiembre de 2014, el periódico am6 narra una circunstancia similar, bajo el encabezado “Miembros de la cooperativa santa fe reclaman sus minas”. En esta ocasión el escenario del conflicto fue el barrio de Valenciana en el cual:



A las 11 de la mañana de ayer, al menos 40 cooperativistas, hombres y mujeres, llegaron a las instalaciones de la bocamina San Cayetano, exigían que les regresaran las instalaciones porque son dueños, pues sus padres y abuelos fueron despojados con engaños de las propiedades pertenecientes a la Sociedad Cooperativa Minero- Metalúrgico Santa Fe de Guanajuato.
De inmediato, quienes se ostentan como apoderados legales, que se encontraban adentro de la bocamina y varios empleados, cerraron la puerta principal y por dentro la atoraron con palos.

“¡Abran la puerta, venimos a recuperar lo que por derecho nos corresponde, son propiedades que les quitaron a nuestros familiares con engaños, es un saqueo lo que están haciendo, ya tenemos los documentos que nos acreditan como dueños a todos los cooperativistas!”, gritaban.

Los cooperativistas se amontonaron en la entrada principal y derribaron la puerta ante los nulos esfuerzos que hacían los empleados por sostenerla (Redacción Am, 2014).

Como es posible observar, la asociación por parte de estos ex trabajadores y sus familiares sigue en función a la cosmovisión de la cooperativa, en la cual se velaba por un patrimonio común, una herencia familiar y valor colectivo, al cual estos actores se aferran ya que representa su riqueza simbólica y forma a su vez parte del imaginario colectivo.


Reflexiones finales

Por último, podemos afirmar que la vinculación de los residentes con los espacios es inherente y sobresalen sentimientos de añoranza y arraigo al antiguo modo de vida que reinó hasta el siglo XIX en la ciudad sin grandes modificaciones.



Si bien, la coexistencia de expresiones intangibles tales como las costumbres, los modos de vida y la cosmovisión de sus habitantes dan sentido a estas unidades barriales, estos relatos prueban la disputa del patrimonio minero, como se ha podido observar los argumentos en el debate son distintos y el panorama es complejo, por ello es necesario tener en cuenta que:

Las materias que trataremos aquí —percepciones, actitudes y valores— nos ayudan, en primer lugar, a entendernos a nosotros mismos. Sin esa comprensión, no podríamos abrigar esperanzas de encontrar soluciones perdurables a los problemas del medio ambiente, que son fundamentalmente problemas humanos (Tuan, 2007, p. 9)

A partir de esta reflexión sería interesante continuar el análisis del impacto de estos bienes simbólicos y posteriormente buscar una explicación que nos ayude a entender cómo estas prácticas a nivel barrial se materializan en el espacio físico.

A manera de conclusión podemos decir a reservas de concluir la investigación doctoral que se encuentra en proceso, que estos espacios cuentan con aspectos culturales que los direccionan y otorgan una cohesión social en su interior, lo cual aunado al contexto histórico, político y económico ha generado una notoria apropiación espacial por parte de los cooperativistas y antiguos residentes de estos lugares.

Bibliografía

Antúnez, F. (1964). Monografía histórica y minera del distrito de Guanajuato. México: Consejo de Recursos Naturales no Renovables.

Ayuntamiento de Guanajuato (1973). Estudio socio-económico de la problemática municipal Guanajuato. México: Ayuntamiento de Guanajuato.

Del Moral, E. (1980). Defensa y conservación de las ciudades y conjuntos urbanos monumentales. México: Academia de Artes.


Espinosa, V. (11 de marzo de 2014). Cooperativistas en Guanajuato exigen la expulsión de la minera canadiense Great Panther. Proceso.com.mx. Recuperado de http://www.proceso.com.mx/?p=366949


Ferry, E. (2011). No sólo nuestro. Patrimonio, valor y colectivismo en una cooperativa guanajuatense. México: El Colegio de Michoacán-Universidad Iberoamericana.

García, N. (1989). Culturas híbridas. México: Editorial Grijalbo.

García. C. (11 de marzo de 2014). Toman beneficiadora de minerales en Guanajuato. Periódico la Jornada. Recuperado de http://www.jornada.unam.mx/2014/03/11/estados/032n2est

Gauthiez, B. (2003). Espace urbain – vocabulaire et morphologie. Francia: Monum, Éditions du patrimoine.

González, M. y Ayala, E. (2013). Conservación y restauración de la arquitectura civil y religiosa edificada durante los siglos XVI y XVIII en los barrios mineros: el barrio de Cata en la ciudad de Guanajuato, Gto (Tesis de maestría en Restauración de Sitios y Monumentos). Universidad de Guanajuato.

Izaguirre, M. y Domínguez, E. (1985). Actualidad y geografía del municipio de Guanajuato. México: Presidencia Municipal.

Jáuregui, A. (2006). Reseña Histórica de la Sociedad Cooperativa Minero- Metalúrgica Santa Fe de Guanajuato. Guanajuato: Universidad de Guanajuato, Dirección General de Extensión.

Munizaga, G. (2014). Diseño Urbano. Teoría y Método. Chile: Pontificia Universidad Católica de Chile.

Ordaz, Y. (2014). Transformaciones socio económicas y espaciales de la ciudad histórica de Guanajuato, consecuencia de las políticas públicas: de la minería al turismo. (Tesis de doctorado en Arquitectura). Universidad de Guanajuato.

Redacción AM (4 de septiembre de 2014). Miembros de la Cooperativa Santa Fe reclaman sus minas. Periódico AM. Recuperado de http://www.suagm.edu/umet/biblioteca/pdf/GuiaRevMarzo2012APA6taEd.pdf


Serrano, L. y Cornejo, J. (1998). De la plata, fantasías: la arquitectura del siglo XVIII en la ciudad de Guanajuato. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia-Universidad de Guanajuato.

Tuan, Y. (2007). Topofilia. Un estudio de las percepciones, actitudes y valores sobre el entorno. España: editorial Melusina.

Valera, S. y Pol, E. (1996). El concepto de identidad social urbana: una aproximación entre la psicología social y la psicología ambiental, en Anuario de Psicología, No. 62, pp. 5-24. España: Universidad de Barcelona.

Vázquez, M. (2011). Rutas Culturales en Guanajuato. México: Patrimonio Cultural de la Humanidad A.C.

Vidal, T. y Pol, E. (2005). La apropiación del espacio: una propuesta teórica para comprender la vinculación entre las personas y los lugares en Anuario de Psicología, vol. 36, Nº 3, pp. 281-297.

Vilagrasa, J. (1991). El estudio de la morfología urbana, una aproximación. Recuperado el 7 de julio de 2014, de Cuadernos críticos de Geografía Humana: http://www.ub.edu/geocrit/geo92.htm#1




1 México, Universidad de Guanajuato, estudiante del Programa Interinstitucional de Doctorado en Arquitectura, elviayala@gmail.com

2 México, Universidad de Guanajuato, profesora e investigadora del Departamento de Estudios Sociales, brigittegto@hotmail.com

3 “prodigiosa franja corre a lo largo de los cerros que limitan la cañada guanajuatense, por el norte y el nororiente, dejando en la superficie terrena una constelación de minas, tiros y bocaminas, que constantemente persiguen el quebrado trayecto de la veta” (Vázquez, 2011, p.113). Según otros autores será dicha veta la que enriquecerá a la mayoría de los minerales de esa parte de la sierra guanajuatense (Serrano y Cornejo,1998).

4 Las transformaciones que generaban más polémica entre los habitantes del barrio, eran aquellas que se llevaron a cabo en el espacio público; principalmente la Plazuela del Quijote, en la cual sus disfuncionalidades se vieron claramente reflejadas durante las festividades religiosas, que utilizan las calles, plazas y templos en conmemoraciones con origen en el antiguo beneficio de metales.

5 Nota completa: http://www.proceso.com.mx/?p=366949

6 Nota completa: http://www.am.com.mx/leon/sucesos/miembros-de-la-cooperativa-santa-fe-reclaman-sus-minas-140066.html



Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2017
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos