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LA VERDADERA INAUGURACIÓN



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LA VERDADERA INAUGURACIÓN
Junio de 1996
Si sabemos dónde estamos y para dónde vamos,

podemos juzgar mejor lo que debemos hacer y

cómo debemos hacerlo.
A. Lincoln
El día viernes 21 de junio de 1996 se convirtió en un día histórico para la vida de la Institución. Ese día fue real y verdaderamente inaugurada la nueva sede de la Ciudadela Universitaria por el doctor Ernesto Samper Pizano, Presidente de la República. Allí comenzaron sus labores, desde el pasado 2 de mayo, las facultades de Ciencias Básicas, Ingenierías, Nutrición y Dietética y Química y Farmacia, con más de 2500 estudiantes. En el acto, presidido por el Rector de la Universidad, doctor Armando Zabaraín Manco, estuvieron presentes los ministros de Gobierno, Horacio Serpa Uribe; Agricultura, Cecilia López Montano; Minas y Energía, Rodrigo Villamizar y Educación, María Emma Mejía. Además, el presidente del Senado Julio Guerra Tulena, los doctores Nelson Polo, Gobernador titular del Departamento y el doctor Rodolfo Espinosa Meola, Gobernador encargado.
LA obra, cuya primera etapa tuvo un costo aproximado a tos $ 7.200 millones de pesos, ha sido posible gracias a los recursos que ha generado la estampilla Pro Ciudadela Universitaria. El retraso en su construcción, en más de 10 años, se debió a las dificultades financieras y a los cambios y contradicciones burocrático-clientelistas, de carácter departamental, por el manejo de la misma, durante las administraciones presidenciales de los doctores Virgilio Barco Vargas y César Gaviria Trujillo.
Para construir la segunda y tercera etapas del proyecto, será imprescindible el apoyo financiero de la Nación. Por eso fue importante en el acto de inauguración la presencia del señor Presidente de la República, quien en su intervención dejó claro el compromiso con la Universidad. En ella dijo: "... el problema no son $ 30.000 millones o $ 100.000 millones que por supuesto tenemos que conseguir y vamos a conseguir para preservarla. Así nos toque sacar una estampilla cachaca para que contrarreste la estampilla costeña. El problema no es solamente de recursos que, repito, también estamos estudiando, sino el problema es asignarle una misión, una nueva misión a la Universidad Pública colombiana".
Estamos identificados con quienes piensan, como el Presidente, que el problema de la Universidad pública colombiana y en especial de nuestra Universidad, no sólo se resuelve con recursos. Hay problemas de fondo, como en el caso concreto de la Universidad del Atlántico, que sólo se resuelven extirpando de una vez por todas de la administración y la academia los micropoderes de corrupción que configuran, en su conjunto, la crisis logístico-administrativa, que impide y/o neutraliza cualquier desarrollo académico. El momento actual es propicio para avanzar definitivamente por los senderos del cambio y la transformación sustancial de nuestra Alma Máter. No carecemos de propuestas ni de hombres inteligentes para lograrlo. Sólo nos toca reivindicar plenamente el principio de autoridad con voluntad, carácter, entereza y avanzar pensando en los grandes objetivos y no en los acomodos y veleidades del momento. "No nos quedemos mirando el dedo, como hace el necio cuando el sabio señala la luna". Es cierto que en una universidad llena de tantos problemas y con tantos intereses personales y políticos a su interior, es difícil eludir la tendencia a centrar la atención en lo casuístico e intrascendente. Pero hoy sólo nos queda una alternativa: trabajar planificadamente por los grandes objetivos que nos hemos trazado para lograr el desarrollo pleno de la gestión de la Universidad.
Pero volvamos a nuestro tema: inaugurada la 1ª etapa de la Ciudadela y proyectada la 2ª y 3ª etapas, cinco o más veces más costosas, queda por concluir totalmente el proceso de dotación para entregarle a la comunidad universitaria unos laboratorios modernos y actualizados, una biblioteca bien dotada y equipada, conectada a las redes internacionales de la información, y espacios recreativos y deportivos dignos de nuestras gentes.
No podemos terminar estas ideas, sin antes reconocer la comprensión de estudiantes y profesores ante las dificultades presentadas con el traslado. Lo Importante es seguir trabajando por la superación de las mismas para que los próximos semestres académicos se inicien y terminen sin contratiempos.
La preservación y mantenimiento de las instalaciones de la Ciudadela, deben ser preocupaciones constantes de la comunidad universitaria para evitar su deterioro.

EL PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL
Julio de 1996
Uno de los propósitos centrales de la actual Administración de la Universidad del Atlántico, es el de orientar las acciones y entregar todo el apoyo logístico para propiciar las condiciones de trabajo que posibiliten la construcción del Proyecto Educativo de la Institución –PEI.
En esa perspectiva, la Vicerrectoría Académica y la Oficina de Planeación Universitaria presentaron a la Rectoría de la Institución la propuesta de constituir e institucionalizar el equipo de trabajo -cabeza del proceso-; propuesta que fue acogida y materializada mediante resolución de Rectoría No. 000505 de junio 4 de 1996. No se trata de un grupo de técnicos o de expertos designados para formular el proyecto a través de un documento y formalizar unas exigencias. Es más bien, un equipo cuya función central es dirigir el proceso con un enfoque constructivista sobre el PEI y con una metodología cualitativamente diferente a como en otras oportunidades se ha trabajado.
En efecto, si el Proyecto Educativo Institucional debe ser la expresión más cualificada de las funciones sustantivas de la institución, sus finalidades y la manera cómo se articulan entre sí; y, si, por tal razón, debe orientar la administración V gestión de proyectos y servir como referencia fundamental en la toma de decisiones sobre contenidos, organización y gestión de los programas de estudio, de investigación, de proyección social y de bienestar, entonces, es apenas lógico inferir que la construcción del proyecto debe entenderse como un proceso investigativo de carácter interdisciplinario que exige como fundamento La más amplia participación democrática de los protagonistas de la vida cotidiana de la Institución: directivos, estudiantes y profesores. Es la única manera de despertar y desarrollar en la comunidad el sentido de pertenencia, necesario e imprescindible, pues sin él se pierden las posibilidades de que el PEÍ sea la carta de navegación que dirija el largo viaje de la universidad por la superación de su crisis estructural y de su estabilización definitiva, como la primera universidad oficial de la Costa y una de las más significativas del país por su actividad investigativa y proyección social.
Es decir, si comprendemos que la superación de la crisis de Uniatlántico pasa inexorablemente por la construcción del Proyecto Educativo Institucional como un proceso investigativo, interdisciplinario y participativo, es entonces imperativo implementar y desarrollar canales y mecanismos de participación para que se exprese el poder de la razón y abrir filtros inteligibles para procesar la información. En esta dirección, el primer paso es formular el Plan de Desarrollo Institucional y como elemento constitutivo fundamental del mismo el Proyecto Educativo. Los sectores estratégicos constitutivos del Plan de Desarrollo y sobre los cuales se deben implementar políticas en un periodo no menor de 10 años, deben ser: desarrollo científico, tecnológico, humanístico, cultural y artístico; desarrollo del talento humano y de bienestar universitario; proyección de la universidad a la comunidad nacional e internacional, planificación y modernización administrativa; saneamiento de las finanzas y autonomía financiera de la Universidad.
El adelanto de las políticas estratégicas contenidas en el Plan de Desarrollo debe contemplar la consecución de objetivos trascendentales formulados en el Proyecto Educativo, acorde con las establecidas por el Ministerio de Educación Nacional para la Educación Superior en el país. Entre ellos: una universidad, donde la investigación sea la actividad principal, capaz de generar ciencia, arte y ética; formación de un fuerte núcleo de docentes con formación avanzada (Magíster y Doctorado) para el relevo generacional; un centro de formación avanzada con estándares de calidad nacionales e internacionales; un pregrado altamente calificado acreditado nacional e internacionalmente, como consecuencia de un plan curricular moderno y flexible; apertura a metodologías semipresenciales y a distancia y al uso de las telecomunicaciones y de la informática; construcción de un espacio y ambiente cultural con un sistema de bienestar consolidado para garantizar el desarrollo integral de la comunidad universitaria y la formación de un hombre Universal, autónomo y promotor de valores sociales; un moderno y actualizado centro bibliográfico conectado con el mundo por medio de las autopistas de la información y las redes científicas y académicas; unos procesos administrativos sistematizados y flexibles basados en una cultura de la racionalización, donde el gasto y la inversión sea el resultado de una auténtica y verdadera planeación; unís unidades académicas integradas productivamente ron los sectores económicos y sociales de la localidad, la región y el país, capaces de generar recursos adicionales al apoyo financiero pleno del Estado; y construcción de un espacio de debate predilecto para que en él hagan presencia los factores de cambio, igualdad, progreso e integración de la ciudad, la costa y el país.
El PEI es el plan, es el mapa, es la brújula que orientará nuestro juicio hacia lo que debemos hacer y cómo debemos hacerlo.

BALANCE DE UNA GESTIÓN
Septiembre de 1997
Entre los años1996-1998, me desempeñé como Vicerrector Académico de la Universidad del Atlántico, y al finalizar las funciones presenté el siguiente balance de gestión:


  • Presentación del proyecto sobre el nuevo estatuto docente, el cual, fue aprobado y sancionado por el Consejo Superior en enero de 1997. Hoy la comunidad académica de la Universidad del Atlántico dispone de un valioso instrumento normativo que permitirá tanto la regulación de las relaciones de los docentes y la Institución, como la dinamización del desarrollo para transformar, ordenar los procesos académicos y propiciar la conversión del docente en un verdadero agente de cambio de la actividad académica.




  • Presentación ante el Consejo Académico del Proyecto sobre el nuevo Estatuto Estudiantil. Al respecto, con importante sectores representativos de los estudiantes se operaron interesantes procesos de enriquecimiento y cualificación, gracias a las jornadas de reflexión realizadas todos los sábados, de 9:00 A.m. a 12:00 m, en la Sala de Juntas de la Vicerrectoría. En él se presentan cambios fundamentales en el proceso de inscripción, selección y admisión de nuevos estudiantes; se redefinen los estímulos académicos, se introducen, capítulos sobre monitorias y sobre la organización y representación estudiantil; al respecto, el proyecto entrega a los estudiantes en general, mecanismos de control sobre la gestión de los representantes y las herramientas para la revocatoria de sus mandatos en caso de incumplimiento de las obligaciones y responsabilidades contraídas con la comunidad estudiantil. El nuevo Estatuto Estudiantil será, indiscutiblemente, un valioso instrumento que contribuirá a la actualización de la normatividad vigente y permitirá canales de participación más amplios para dinamizar y organizar un movimiento estudiantil, hoy disperso y atomizado, que sólo sirve e interesa a quienes, desde posiciones de dirección, estimulan y desarrollan prácticas corruptas, inmorales, clientilistas y burocráticas.

La academia para su fortalecimiento necesita de fuertes correas de transmisión entre los estamentos básicos de la vida académica y la dirección universitaria, fundamentadas sobre un amplio sentido crítico, organizado, capaz de reorientar el rumbo hacia elevados niveles de calidad en la docencia, las prácticas investigativas, así como de promoción y proyección universitarias. Consideramos que entre el 1º y 2º debate en el Consejo Superior hay que programar, dados los logros alcanzados con la metodología utilizada para la discusión del Estatuto Estudiantil, asambleas por facultades para entregar a la comunidad estudiantil un informe amplio del nuevo proyecto y recibir las impresiones conceptuales de los estudiantes.




  • Se avanza en la construcción del Proyecto Educativo Institucional -PEI-. El trabajo orientado por la Oficina de Planeación Universitaria, estatutariamente de su competencia, y la Doctora Graciela Forero, delegada de la Vicerrectoría Académica, ha estado apoyado por un grupo de docentes, considerados expertos en este campo. Esperamos que muy pronto entreguen como resultado "el mapa y la brújula que orientarán nuestros juicios, hacia lo que debemos hacer y cómo debemos hacerlo". Ya en el Boletín Académico No. 4 (Julio de 1996), tuvimos la oportunidad de presentar nuestras consideraciones sobre el PEÍ y la manera de abordar su construcción para desarrollar el sentido de pertenencia y lograr, que se convierta en el faro que ilumine el trasegar universitario.




  • Gestionamos ante el Consejo Superior la aprobación del Plan de actualización y capacitación docente, después de estar represado por más de dos años. Situación que nos impedía presentar candidatos a Colciencias para becas de postgrados en el exterior. El próximo año viajará a Inglaterra el primer estudiante becado para cursar estudios de postgrado en una universidad de dicho país.




  • Presentamos y logramos la aprobación en el Consejo Superior de un proyecto de Acuerdo que reestructuró el Consejo Académico y redefinió sus funciones. Con esta reforma, dicho organismo recobró la dimensión que la Ley 30 le otorga.




  • Diversificamos la oferta de nuevos programas de pircado y postgrado: Historia, Filosofía, Ingeniería Agroindustrial; las Especializaciones en Enseñanza de la Historia, Literatura del Caribe, Filosofía de la Educación, Instituciones Jurídico Políticas y Derecho Público e Instituciones Jurídico Laborales. Así mismo, los programas de profesionalización para docentes en ejercicio.




  • Creamos los Departamentos de Geografía, Historia y Sociología, adscritos a la facultad de Ciencias Humanas. De esta manera, y conjuntamente con sus nuevos programas, se fortalece y dinamiza una facultad que durante mucho tiempo sólo tenía como doliente a su decano.




  • Desarrollamos importantes ciclos de conferencias y seminarios en Bellas Artes estimulando con las universidades extracurriculares el que-hacer académico, a pesar de las dificultades administrativas para situar tiquetes y cancelar viáticos.




  • Brindamos apoyo irrestricto a los eventos programados por los grupos académicos, concientes de que tales organizaciones estudiantiles cumplen un papel significativo y de primer orden en la vida universitaria por su liderazgo y capacidad de convocatoria.




  • Desarrollamos una amplia campaña de difusión para clarificar todo lo concerniente al Decreto 1444, mediante el cual se estableció un nuevo régimen salarial y prestacional para los docentes universitarios (Ver información en el Boletín Académico No. 2. Abril/96)-. Así, logramos contrarrestar a quienes pretendían, desde una óptica estrecha, evitar que un gran número de docentes se acogieran a los beneficios del mencionado Decreto. Hoy nos queda la satisfacción de haber contribuido a mejorar el salario de los docentes con productividad académica y a resolver, en buena parte, el conflicto económico que representaba para la universidad el pasivo de cesantías.




  • Revivimos el programa Intercampus, lo que permitirá recibir profesores y estudiantes del exterior y enviar los nuestros para el intercambio de ricas experiencias docentes, investigativas, culturales y artísticas. Este programa ha tenido ya sus primeros beneficiarios.




  • Fortalecimos de los convenios interinstitucionales para el impulso de estudios de postgrados y otras actividades académicas.

Y más allá de las acciones mencionadas, en todo momento, desde la Vicerrectoría Académica invitamos al debate académico a través de la información permanente de la gestión que se venía adelantando. Testimonio documental de una gestión abierta, fueron los 18 Boletines Académicos publicados y socializados con la comunidad universitaria.


Como se observa, fuimos consecuentes con la línea de conducta asumida y los propósitos trazados desde el mismo momento en que ocupamos el cargo de Vicerrector Académico. En el Boletín Académico N° 1, titulado: "Propósitos deseables", señalábamos que si la Universidad aspiraba a ingresar al sistema de acreditación ineluctablemente tenía que cumplir con unas mínimas exigencias y condiciones de conformidad con las políticas de acreditación establecidos por el Consejo Nacional de Acreditación y superar las acciones aisladas que no apuntan a lo fundamental. En otras palabras, con el trabajo realizado, cuyos resultados saltan a la vista, aún para los miopes académicos, eso sí con acciones coherentes y significativas, avanzamos en la perspectiva académica fundamental: acreditar nuestros programas académicos.
En ese mismo sentido, para el nuevo semestre que se inició en abril, la Vicerrectoría Académica presentó al Consejo de Decanos un Plan Académico de carácter operativo para consolidar aún más la coherencia, organizar las acciones y fortalecer el proceso hacia la acreditación. De la misma manera, nos permitirá, al finalizar los periodos académicos, evaluar con responsabilidad no solo la gestión de la Vicerrectoría Académica, sino, Igualmente, la del Cuerpo de Decanos y demás directivas académicas de la Institución.
La labor no fue nada fácil. Desafortunadamente, el nivel administrativo sigue operando como un costoso y pesado estorbo al servicio de la academia. El apoyo que requiere la dirección académica de la Universidad y las distintas unidades académicas para lograr mayores y mejores resultados no fue el esperado. La Dirección Administrativa es una especie de "catapila de pedal" que impide avances más ágiles y significativos.
¿Conforme con lo logrado? Realmente no. Fue mucho lo que nos faltó para transformar, radical y sustancialmente, a la Universidad en sus funciones básicas: docencia, investigación y extensión y lograr su liderazgo académico en la costa y la localidad. Esta meta sólo será posible en el futuro inmediato, si resolvemos los problemas de gestión en el nivel administrativo y logramos su modernización hacia procesos avanzados, ágiles y eficientes, tal como lo recomienda la Misión para la Modernización de la Universidad Pública.

SALDO ROJO. CRISIS EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Editorial Planeta, 1998.
Enero de 1999
Así se denomina el libro escrito por Constanza Cubillos Reyes, comunicadora social, con énfasis en periodismo, y exjefa de Divulgación y Prensa de la Alcaldía Mayor de Bogotá.
Refiriéndose a esta obra, Antanas Mockus, exrector de la Universidad Nacional de Colombia y excandidato a la Vicepresidencia de la República, dice: "El trabajo de Constanza Cubillos Reyes, es tal vez, la mejor evaluación posible de la última reforma universitaria en Colombia... Nos sumerge en el mundo actual de las instituciones colombianas del nivel superior, públicas y privadas, y nos muestra una radiografía sin concesiones, sin animadversión, con radical vocación de verdad...".
En el capítulo X de este libro, bajo el título NOTICIAS DE LO MISMO (Pág. 406), la autora cita un artículo de mi autoría titulado "Uniatlántico: De centro educativo a comando político". Allí se lee: "Las columnas de opinión y los artículos periodísticos han sido uno de los recursos utilizados para denunciar casos y desahogar inconformismos. Refiriéndose a esta situación, Cristóbal Arteta escribió, el 12 de Marzo de 1988, en el Diario del Caribe: «La peor de las plagas que puede atacar a un centro educativo, es la politiquería». En ese entonces, Arteta era Decano de la Facultad de Educación de la Universidad del Atlántico y se dolía de los latigazos que había recibido el Alma Mater: «Pero nunca como acontece actualmente decía. De pronto porque el actual Representante del Presidente de la República en el Consejo Superior aparece en una de las listas al Concejo de Barranquilla y siendo el principal padrino político del actual Rector de la institución presionaba a su favorecido para la consecución de votos»".
"Cristóbal Arteta enumeró algunas de las tantas formas como se manifestaba el fantasma de la politiquería: las primas de carestía no canceladas en otras oportunidades, por considerarlas "ilegales", se hacían efectivas a cambio del favor electoral; profesores contratados por un tiempo determinado recibían salarios por el compromiso que algunos adquirieron con la Rectoría; se vinculaban profesores de Tiempo Completo, sin mediar concurso académico, a pesar de que la directiva presidencial estipulaba no realizar nombramientos en la época electoral; solicitaban votos a cambio del ingreso de estudiantes y profesores a la Universidad; perseguían políticamente a quienes se atrevían a opinar; buscaban incesantemente reacomodos burocráticos, procurando la interinidad de los Decanos en el Consejo Superior Universitario".
Esas denuncias realizadas por mí en 1988 y recogidas por Constanza en su libro, las realicé ejerciendo el cargo de Decano de Ciencias de la Educación. Como acontece hoy, poco eco tuvieron en la comunidad universitaria y en los organismos de control y fiscalización de la época.
¿Será que las denuncias sobre la politiquería y la corrupción en las instituciones estatales sólo sirven para poner en peligro la vida de quienes tienen valor y criterio para atreverse a pensar y actuar?

RETALIACIONES Y PERSECUCIÓN POLÍTICA
Febrero de 1999
Con fecha Enero 27 del año 2000, la dirección de la Universidad del Atlántico, a través de la oficina de Recursos Jurídicos, envió una circular al Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, doctor Jerónimo Monroy, solicitando, con la mayor brevedad, la "carga académica del docente de la referencia, si es tiempo completo, medio tiempo, asignaturas que dicta y horarios".
De la misma manera, la Vicerrectoría Académica y la Oficina de Planeación, elaboraron un estudio de la carga académica de la Universidad, en donde aparece el docente que escribe estas notas con una carga injustificada de cinco horas de clases semanales. Convencido de las calidades y honestidad del doctor Ernesto Certain, prefiero creer que esta inconsistencia sea el resultado de la desinformación que recibe esa oficina de parte de los funcionarios encargados de tales menesteres.
Es lamentable que la dirección de la Universidad no lepa en qué Facultad labora el profesor Arteta, cuál es su dedicación y asignación académica. Es al doctor Coley, Decano de la Facultad de Humanidades, al que tienen que dirigirse para solicitar, no sólo lo que señala la circular, sería, igualmente conveniente que se pidiera copia de las evaluaciones, si las hay, del mencionado docente.
Me obliga la dirección de la Universidad a hablar de mi, algo que siempre he evitado, a pesar de que comparto con mis amigos la idea de que no debemos esperar que otros digan las cosas buenas que hacemos o decimos, porque la envidia y el egoísmo del espíritu sólo pregonan las maledicencias y bajezas humanas. Sin mayores comentarios: Soy profesor titular de la Universidad del Atlántico, tiempo completo, no tengo doble vinculación con el Estado, desarrollo dos programas de Metodología de la Investigación en tres grupos de Ingeniería Industrial, con un total de doce (12) horas de clases semanales, sin incluir las asesorías que implica las exigencias de la asignatura. Además, soy Director de la Revista Amauta, una de las pocas revistas de circulación interna, y por decisión del señor Rector, soy miembro del Comité Editorial de la Universidad del Atlántico (en este momento no sé, si por represalias, fui excluido del mismo). En el programa en mención fui evaluado y los resultados fueron muy satisfactorios.
La idea es clara: No se trata de cerciorarse si actualmente tengo asignada la carga académica que convencionalmente debo dictar y si cumplo o no con mis deberes como docente de la Universidad. Lo que pretende la dirección es buscar rabos de paja o flancos con debilidades y flaquezas para perseguir políticamente y golpear.
¿Quién no sabe en esta Universidad que Cristóbal Arteta pertenece al equipo de profesores que lidera la oposición y lucha contra una dirección universitaria caracterizada, entre otras cosas: por la ausencia de una política académica pertinente y coherente; por las prácticas administrativas prepotentes, excluyentes, corruptas, politiqueras y clientelistas; y, además, por la irracionalidad desenfrenada en el manejo de los recursos del Estado (valga otro ejemplo: la nómina paralela en el último semestre de 1999, a fecha diciembre 31, ascendió a un monto total de 902 millones de pesos)?
Por qué, mas bien, no solicitan la carga académica de todos los docentes y los respectivos horarios de clases, para que se enteren directamente de las sobrecargas académicas, sin las asignaciones horarias respectivas, o sin el número de horas correspondientes; siendo que, al mismo tiempo, existe una nómina paralela de profesores contratados, cuyo número asciende a setecientos trece (713). Allí se darán cuenta que un amigo político del actual Rector está en una situación laboral más complicada que la del doctor Monroy, y, sin embargo, sobre el particular nada se dice.
No se requiere de mayores esfuerzos conceptuales para llegar a la conclusión de que la dirección de la Universidad, en síntesis, pretende, a como dé lugar, aplastar la oposición. No quiere entender el señor Rector con su equipo de asesores jurídicos, académicos y administrativos que vivimos en un Estado de Derecho Democrático, Participativo y Pluralista (Artículo 1º, C.N.), que permite que en todas las instituciones de educación se fomenten prácticas democráticas para el aprendizaje de los principios y valores de la participación ciudadana (Artículo 41, C.N.); se desarrolle la oposición para que pueda ejercer libremente su función critica, plantear y desarrollar alternativas políticas (Art. 112, C.N.); construir movimientos y agrupaciones políticas sin limitación alguna, formar parte de ellas libremente y difundir sus ideas y programas (Artículo 40, C.N.). El señor Rector, más que nadie, debe ser respetuoso de esta normatividad constitucional y dejar a mi lado su prepotencia, sus políticas y prácticas excluyentes, amenazantes y retaliadoras.




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