Mirta y el viejo señOR



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TAXI A COYOACÁN



Dolores Soler-Espiauba
1
El avión empezó a aterrizar y David vio desde su ventanilla la cumbre del volcán Popocatepetl, totalmente cubierta de nieve. Abajo, casas y casas, calles y más calles, parques, barrios elegantes, barrios populares, carreteras atascadas por el tráfico… Estaba llegando a la segunda ciudad poblada del mundo, una de las más altas también: México D.F.42

- Abróchense los cinturones, mantengan derechos sus asientos y no fumen, por favor…

Las azafatas comprobaban si todos los viajeros respetaban las indicaciones y David se preguntó cuánto tiempo hacía que estaban sobrevolando la ciudad, que parecía inmensa. “¿Cuántos kilómetros cuadrados puede tener?” Las casas, las carreteras y los parques, cada vez más grandes, cada vez más cerca, desfilaban bajo las alas del avión y de repente oyó el ruido de las ruedas en el asfalto de la pista. Por fin estaba en México.

Bajó del avión, se dirigió con los demás pasajeros al control de policía y enseñó el pasaporte; como español no necesitaba visa43 de entrada y las formalidades no eran complicadas. Avanzó después hacia la recogida de equipajes y recuperó su maleta (recordó que a partir de este momento debía decir valija) y salió del aeropuerto Benito Juárez a la luz de un día soleado y espléndido. Pensó que en Europa los días eran ya más cortos, pues estaba terminando el mes de octubre y la luz ya no era tan fuerte ni tan viva como en esta parte del planeta. Hacía un tiempo seco y agradable y los árboles le parecían más verdes y más frondosos que en España, el color de las flores más intenso. Le sorprendió sobre todo la cantidad de gente que agitaba a su alrededor y pensó que estaba en una ciudad de dieciocho millones de habitantes. ¡Qué vértigo!

Vio una parada de autobuses (pensó que a partir de ahora debía decir colectivo) y subió a un bus blanco y azul, que le llevó al centro de Ciudad de México, donde estaba su hotel.

Todo le parecía diferente: los taxis, los coches (sabía que a partir de ahora debería decir carros), la vegetación, pero sobre todo la gente, muy diferente de la que vive en España. Su guía decía que de los 85 millones de habitantes que tiene el país, hay un 82% de mestizos, un 10% de indios y un 8% de blancos. El centro estaba cerca, sólo a 13 kilómetros, pero la circulación era intensa y tardaron casi 45 minutos en llegar. Pensó que debía ser difícil conducir en una ciudad tan enorme como ésta. Había todavía más contaminación que en Madrid, observó al bajar del colectivo, porque el aire tenía un olor particular. Había también mucho ruido, pues los coches (perdón, los carros) tocaban constantemente la bocina.

En la recepción, una señorita morena y guapísima le dijo:

- Vamos a chequear44 su reserva.

Y David pensó que iba a tener que acostumbrarse a la omnipresencia del inglés en el español de México. La señorita añadió que en la habitación había una caja fuerte para los objetos de valor: pasaporte, cheques, tarjetas de crédito, dinero, alhajas, etc. Y le dio la llave.

El ascensor (que aquí se llama elevador, naturalmente) lo dejó en el sexto piso. La ventana de su cuarto daba a una calle céntrica, con edificios modernos y altos. Muy cerca del hotel, a solamente dos cuadras había un edificio importante con la bandera estadounidense en la fachada; comprendió que era la embajada de los Estados Unidos. Delante de la puerta empezaba una larga cola de gente que continuaba tres o cuatro cuadras más arriba. El chico que le había subido la maleta y le abrió las cortinas le explicó:

- Es para la visa, todos quieren marcharse al otro lado del Río Grande.

David le dio una propina y se quedó solo. Como era periodista, conocía muy bien las aventuras de los espaldas mojadas45 a pesar de la existencia de la migra46 y se preguntó si era una suerte o una desgracia el tener una frontera común con los Estados Unidos; pero sabía también que los Estados Unidos eran la quinta potencia hispánica del mundo, detrás de México, España, Argentina y Colombia y, que actualmente, junto con México y Canadá formaban una comunidad de intereses económico - políticos que se llamaba NAFTA47, o TLC48 en castellano…

Abrió la maleta y empezó a ordenar su ropa en el armario… Pero antes de nada, lo primero y principal: una ducha. Había pasado una mala noche en el avión y la diferencia de horario significaba que aquí eran las once de la mañana, pero para él eran las tres de la madrugada. Tenía sueño y estaba cansado, por eso tomar una buena ducha era lo mejor que podía hacer en aquel momento.

Después de ducharse, se afeitó, se lavó los dientes, se peinó, se refrescó con agua de colonia y se vistió con ropa informal: unos pantalones vaqueros y una camisa blanca de algodón. Sacó también de la maleta unas zapatillas de deporte, cómodas para andar, pues pensaba caminar muchísimo por esta inmensa ciudad.

Terminó de ordenar su ropa y sus cosas y sacó por fin lo más preciado, lo más importante para él, la única razón de este viaje: un libro de arte. En la portada tenía el retrato de una mujer morena, con el pelo recogido en lo alto de la cabeza, unos grandes ojos oscuros y unas cejas muy pobladas y casi juntas, que parecía mirarlo fijamente: Frida Kahlo.

2
Nunca había visitado una ciudad a las tres y media de la mañana, pero pensó que no era el momento de dormir; debía aprovechar las dos semanas de vacaciones que le había concedido su periódico y pensó que era mejor vivir el ritmo del horario mexicano. Otro colectivo le condujo al Zócalo, una plaza que es el corazón de D.F.

La catedral y el Palacio Nacional construido por Hernán Cortés sobre las ruinas del palacio de Moctezuma son una belleza, además es la sede del Gobierno federal. A lo largo de una impresionante escalera que lleva al primer piso, los famosos murales de Diego Rivera describen la Historia de México. Diego Rivera… “El compañero de Frida”, - pensó – “el gran depredador de mujeres, pero uno de los más grandes pintores mexicanos también”. David no sabía si debía odiarlo o admirarlo… Subió despacio la escalera, contemplando las escenas que representaban siglos de la historia del país. Pensó en Cortés, tan criticado por la historia, pero intentó imaginar, en el contexto de la época, a un pobre campesino de Extremadura que había embarcado sin saber dónde llegaría, ni cómo, ni cuándo, para descubrir uno de los mayores imperios del mundo…En aquellos tiempos no había ordenadores (perdón, computadoras aquí), ni Internet, ni E-mail… qué gente más valiente. Una de las cosas que más le gustaban de Hernán Cortés eran sus amores con la mexicana Malinche49. “Tengo que comprarme sin falta libros sobre esta historia…” A lo mejor le interesaba tanto porque él mismo también estaba enamorado de una mexicana.

Las horas iban pasando y David sintió hambre; le daba igual si para él era la hora del desayuno, del almuerzo o de la cena (¿tal vez de la merienda?) y decidió entrar en una taquería50 de la avenida 5 de Mayo. Se dio cuenta de que las calles iban de Norte a Sur y las avenidas de Este a Oeste, como en Nueva York.

Conocía un poco la cocina mexicana, porque en España estaban de moda los restaurantes mexicanos y tex-mex51. El restaurante era una cantina bastante popular y la chica (o sea, la chamaca) que se acercó a servirlo era tan guapa como la recepcionista del hotel: lo más bonito eran sus ojos negros, su pelo liso y negrísimo y sus dientes muy blancos.

- ¿Qué desea comer, señor?

A David le pareció que los latinoamericanos eran más corteses y respetuosos que los españoles y contestó:

- No sé… alguna especialidad de la casa.

- Pues tenemos para empezar un guacamole muy sabroso y ensaladas variadas… Luego, tacos y enchiladas nomás.

- ¿Me puede explicar cómo son los tacos? Nunca los he probado.

- Ahorita le digo… los tacos son tortillas52 de maíz con un relleno de picadillo, o sea: carne, pimientos, chiles, jitomates… o también, rellenos de frijoles.

- Estupendo. Pues voy a tomar unos tacos con picadillo y de primero un guacamole.

- Los fines de semana tenemos mole poblano, la especialidad de la casa nomás, porque la patrona es de Puebla.

- ¿Y qué es eso?

- Bueno, eso es puritita cocina mexicana… Una salsa hecha con chiles, ajo, jitomates, canela, clavo, pimienta, pasas, almendras y… ¡chocolate!

- Eso no me pierdo, el sábado vuelvo seguro.

- Ándele53 pues, lo esperamos. ¿Y qué va a tomar?

- ¿Cómo que qué voy a tomar? Ya se lo he dicho.

La chica se rio.

- Nosotros decimos tomar a lo que ustedes llaman beber.

- Ah, bueno, pues una cerveza bien fresca, tengo mucha sed.

- Le va a gustar la cerveza mexicana, seguro. Vuelvo tantito.

La cerveza llegó enseguida: fue buena y estaba fresca. Mientras esperaba la comida, David sacó de su cartera una serie de fotografías, siempre de la misma mujer y la miró una por una: Frida con el pelo largo, Frida con el pelo corto, Frida con falda larga, Frida con pantalón, Frida con Diego Rivera, Frida con Trotski, Frida pintando, Frida sonriendo. David suspiró y la guardó. En aquel momento llegó el camarero (mesero como se dice aquí) con el guacamole. Lo probó. Era tan bueno como el d su madre y más todavía porque los sabores eran más fuertes, más auténticos. Intentó identificarlos:

Aguacate, por supuesto, con zumo de limón, ajo, tomate maduro y cilantro… Todo ello con deliciosas tostaditas de maíz crujientes. Hum… no estaba mal la cocina mexicana. Pidió otra cerveza cuando llegaron los tacos y para terminar, un café de olla, fuerte y diferente del horrible café americano del avión.

- La cuenta, por favor.

Si quería aprovechar la tarde tenía que darse prisa. Y en el momento de pagar volvió la bella chamaquita del principio.

- Vuelva el fin de semana para el mole, lo esperamos. Si quiere, le reservo una mesa, porque viene retemucha54 gente.

¿Qué podría hacer aquella tarde? Tal vez ir al museo de antropología, uno de los más bellos del mundo, rodeado de un magnífico parque, pero estaba demasiado cansado para ir a un museo… Decidió por fin visitar parte de la ciudad, siguiendo el paseo de la Reforma, una ancha y larga avenida que llevaba al parque de Chapultepec. Varias plazas interrumpen la avenida, dedicadas tanto a Cristóbal Colón como a Cuauhtemoc, último imperador azteca. Sigue la Zona Rosa, donde se encuentran las boutiques, los restaurantes y los hoteles de lujo. El parque de Chapultepec es una maravilla de pinos, cipreses, eucaliptos y ahuehuetes55 centenarios. David nunca había visto una vegetación tan rica ni tan exuberante. Pero de repente se sintió terriblemente cansado, no podía más: había pasado una noche, su noche europea, completamente en blanco56 y tenía que dormir, tenía que recuperarse antes del gran encuentro; necesitaba estar en forma al día siguiente. Como no conocía bien los autobuses (perdón, los colectivos), alzó la mano y paró un taxi. Hay varios tipos de taxis; los más baratos son los peseros que por sólo unos pesos cargan a cuatro o cinco viajeros con destinos diferentes y que son verdes o azules. David quiso viajar solo y no tener que hablar con nadie: estaba demasiado cansado. El taxi que se paró ante él con un vochito, un viejo Volkswagen (escarabajos los llamaban en España). Subió al taxi y dio la dirección del hotel. La primera sorpresa fue que no existía el asiento delantero de la derecha: lo habían quitado para facilitar la entrada de los clientes. A David le pareció peligroso en caso de frenazo. Pero el conductor conducía (perdón, manejaba57) con una increíble maestría y pasaba sin problemas a través de los bocinazos, de los insultos de otros conductores, de los atascos y de la contaminación.

David estuvo de nuevo en su habitación, cayó en la cama como un tronco y se durmió inmediatamente. Pero antes de dormirse colocó cuidadosamente en la mesilla de noche las fotos de Frida.
3
Se despertó en plena forma: no sabía cuántas horas había dormido, pero le daba igual. Después de ducharse y arreglarse, bajó al comedor del hotel, donde estaba preparado un magnífico bufé para los clientes. Lo que más impresionó a David era la enorme cantidad de frutas tropicales que casi no conocía y que le apetecían muchísimo: mangos, papayas, piñas, tunas, guayabas y también melones, naranjas, plátanos, fresas y melocotones, igual que en Europa, aunque estos últimos aquí se llaman duraznos. ¡Qué lío!

Salió a la calle después de su gran cura de vitaminas, lanzando una lánguida mirada a la señorita de la recepción que le sonreía. Salió del hotel, contento y optimista, y justo en la puerta, donde había varios taxis estacionados, el conductor de uno de ellos le gritó:

- ¡Eh, patroncito58, le llevo a cualquier sitio por el mejor precio!

Y le abrió la puerta de su vochito Volkswagen sin esperar la respuesta.

- ¿Puede llevarme a Coyoacán, al museo de Frida Kahlo?

- Pues claro, ahorita mismo, usted manda, patroncito.

Y arrancó con un terrorífico ruido de motor antediluviano59.

Atravesaron grandes avenidas, plazas y arterias principales y poco a poco se alejaron del centro. David intentó seguir en su plano, pero no comprendió muy bien el itinerario del taxista y prefirió mirar la ciudad. Miró el taxímetro, que no marcaba ninguna cantidad:

- ¿Cuánto me va a costar, por favor?

- No se preocupe, patroncito, ande y goce de la ciudad y del día tan padre60 que tenemos hoy.

David no entendió bien lo de padre, pero se calló, un poco preocupado, porque la zona que atravesaban aquel momento estaba bastante desierta y parecía alejarse cada vez más de la ciudad.

El taxi se paró de repente en una esquina y subió a él un hombre con cazadora de cuero y tejanos.

- Qué casualidad – dijo el taxista -, es mi cuate61 que vive acá cerquita… ¿Con su licencia, podemos acercarlo tantito a su trabajo?

Cada vez más extrañado, David le dejó sitio a su lado. El hombre saludó y el taxi continuó dos cuadras más y se paró en otra esquina, donde había un edificio moderno. Su amigo abrió la puerta, bajó y le dijo a David:

- Órale62, patrón, baje.

- ¿Cómo, ya estamos en Coyoacán?

El otro se rio, tenía unos dientes amarillos y feos.

- No exactamente. Estamos en el primer cajero automático.

- ¿Cómo dice? No comprendo…

Los dos hombres se rieron con una risa muy fea:

- ¿Olvidó la tarjeta VISA en España, nomás? Qué contrariedad.

Y al mismo tiempo, le sacó la cartera del bolsillo del pantalón y extrajo de ella sus dos tarjetas, la VISA y la de su banco de Madrid.

- ¿Pero que hace, qué significa esto…?

- Pues esto es un atraco, mano63… ¿Nunca ha visto la televisión?

David sintió un sudor frío por todo el cuerpo y oyó los latidos de su corazón. El otro le empujó hacia el cajero y le obligó a marcar el código secreto. Después marcó él un número con varios ceros y recogió el dinero. David observó que tenía una navaja en la mano y sintió su punta en la espalda.

- Y ahora otra vez al carro, nomás, tour especial de la casa para gachupines64.

Y continuaron el viaje.

- ¿Vamos a Coyoacán? – preguntó David con voz temblorosa.

Los dos hombres se rieron otra vez.

- No me sea impaciente, patroncito, vamos al segundo cajero.

- ¡Pero, por favor, déjenme bajar! ¿No les parece bastante?

La navaja apareció otra vez en la mano del hombre que se sentó a su lado:

- No, pues… no nos parece bastante. Baje, por favor.

David miró a su alrededor. No había nadie en la estrecha (angosta, se autocorrigió, a pesar del miedo) calle que estaba desierta. “¿Dónde están los 18 millones de habitantes de esta ciudad?” – pensó desesperado.

- Ahora la otra tarjetita, nomás, ándele.

Y David marcó el código secreto de su segunda tarjeta. El hombre tomó el dinero y, siempre con la navaja en la mano, lo acompañó al taxi. Un poco más adelante, se pararon en un descampado. El taxista bajó y abrió el capó del auto. David pensó que tenía una avería en el motor. “Sólo faltaba esto”, - pensó. De repente recordó que el escarabajo tenía el motor en la parte trasera. “¿Para qué abrió el maletero entonces?” David no podía creérselo, pero del maletero salió un chiquillo (bueno, un chamaquito) delgado y rubio, de unos diez u once años. El hombre le dio todo el dinero que le había robado a David y le dijo:

- ¡Ándele, papasito65, al sitio de siempre!

El niño tomó la plata y miró muy serio a David con sus ojos muy grandes y muy oscuros. Después empezó a correr y desapareció a lo lejos.

- Hemos llegado al término, patroncito.

- ¿Coyoacán?

Otra vez la horrible risa.

- Qué manía con Coyoacán. ¿Se le perdió algo allá?… En D.F. todos los barrios son rechulos66. ¡Goce nomás! Y… ¡felices vacaciones, patroncito!

Y el vochito amarillo se marchó con su terrible ruido de motor viejo.

4
A la mañana siguiente, cuando salió del hotel, todavía le dolía la cabeza, a pesar de la nueva cura de vitaminas del desayuno. La linda empleada de la recepción lo llamó:

- Perdone, olvidé decirle ayer que hay que tener cuidado con los taxis, hay últimamente una mafia que…

- Oh, gracias, muy amable.

David prefirió no dar explicaciones. Ayer había perdido toda la tarde en la comisaría, denunciando el atraco a la policía, había pasado toda la noche sin poder dormir y no quería hablar más de este asunto.

Había sabido qué número de autobús iba a Coyoacán y lo esperaba pacientemente en la parada junto a una bonita plaza llena de jacarandás, con un quiosco de música en el centro y con bancos de hierro muy artísticos pintados de blanco.

- La vida es bella – murmuró, sin querer pensar en su cuenta corriente y en cómo podría pagar el hotel.

Media hora más tarde estuvo en la puerta de una bonita casa colonial, una casa azul. Y en la mismísima puerta de la casa, sentado en el suelo vio … al niño rubio del taxi, que se levantó y le dijo:

- Venga conmigo allá detrás… No deben vernos juntos.

- ¿Pero qué estás haciendo aquí…?

- Ayer nomás, dijo usted en el carro a mi papá que iba a la casa de Frida Kalho y yo estaba seguro de que hoy también…

- ¿Pero qué quieres de mí? No tengo más dinero, ¿sabes? Me lo habéis quitado todo. Además, la policía sabe que…

El niño se puso un dedo en los labios:

- Chiiist.

Y sacó un sobre del bolsillo.

- Aquí está todita la plata.

David lo abrió y vio que, efectivamente, todos los billetes, sus billetes, estaban allí.

- ¿Qué significa esto?

- No quiero “trabajar” más con ellos, con mi papá y su cuate.

- ¿Y qué vas a hacer?

- Eso es cosa mía. Acá hay muchos chamacos como yo que viven solos, en la calle, y no pasa nada. No tengo mamá y mi papá es un delincuente y siempre está tomado, además ni siquiera es mi papá, es mentira… El único problema es encontrar trabajo. Usted puede ser mi primer cliente… ¿No necesita un guía?

David se rio. La vida fue de nuevo maravillosa. El dinero no hace la felicidad, pero…

- Acepto. Empezamos por el museo de Frida Kahlo, después Teotihuacán y la plaza de Tres Culturas, y …

- Y mañana es el Día de Difuntos, o sea, visita al cementerio…

- Perfecto.

Pero no fue verdad, nada era perfecto en la vida. El museo estaba cerrado por reparaciones. Se lo dijo una señora muy distinguida y un poco seca que les abrió la puerta.

- ¿Usted está segura de que no se puede visitar? – preguntó David totalmente desilusionado.

- ¿Cómo no voy a estar segura? Soy la conservadora del museo – contestó la señora bastante enfadada.

- Perdone, señora, pero he venido de España únicamente para visitar esta casa, hace años que sueño con ella… Soy periodista y voy a escribir un reportaje para mi periódico. Además…

Estaba a punto de decir “Además estoy enamorado de Frida Kahlo…”, pero lo interrumpió una voz joven:

- Déjalo pasar, mamá, ahorita están comiendo los obreros y no molestará a nadie… Yo puedo hacerle una visita rápida nomás… En media horita terminamos.

La conservadora miró a su hija, miró a David, miró a…

- ¿Y este niño?

- Es un amigo mío, bueno, un cuate, nomás…

La chica se rio y David la miró por primera vez; no pudo creer lo que veía: los mismos ojos, el mismo cuello largo, el mismo peinado y sobre todo… las mismas cejas. Estaba vestida con una falda marrón, larga y ancha, hasta los pies, una blusa amarilla con bordados indios y llevaba flores en el pelo recogido en un moño.

- Pero, pero no es posible, usted…

- Ya, ya lo sé, todo el mundo me lo dice: soy idéntica a Frida Kahlo… Y no me llames de usted, puedes tutearme.

- ¿Eres de su familia, verdad?

- ¡Ni modo67! – dijo la chica riéndose - . Sólo la conozco por sus cuadros, pero me divierte imitar su manera de peinarse, sus vestidos… para parecerme más a ella, no me depilo las cejas. Me llamo Fernanda, ¿y tú?

- David, y de apellido Benalcázar…

- Yo… yo soy El güero – añadió el niño.

- ¿Y qué quiere decir güero?

- En México significa rubio – aclaró Fernanda.

- Me gusta más que Telesforo, que es mi nombre de pila.

- Se comprende – dijeron a coro David y Fernanda y se rieron.

Fernanda los paseó a través de las estancias de la casa-museo donde habían vivido Frida Kalho y Diego Rivera; David creía estar soñando: primero, el jardín pequeño, rodeado de altas tapias y aislado del mundo, con una vegetación tropical: magnolias, ahuehuetes, lianas y también con muchos pájaros; un jardín melancólico donde Frida había vivido su enfermedad, inmóvil en la cama, triste y abandonada, pintando.

Una gran fotografía presenta a Frida y a Diego Rivera, su marido.

- El elefante y la paloma – comentó Fernanda - . Así los llamaban.

Efectivamente, Diego pesaba por lo menos tres veces más que Frida, que era muy menuda. Diego era casi un gigante, alto y grueso y parecía tener el doble de su edad.

- Sin embargo, eran una pareja mítica. A pesar de las traiciones, del divorcio, de las separaciones… Frida murió a los 47 años y Diego tres años después, ya ves.

- Mira…

Y Fernanda mostró un cuadro con Frida en una cama de Hospital y un bebé muerto a su lado: su único hijo. La mayoría de los cuadros son autorretratos de Frida. Hay uno terrible: Frida desnuda con la columna vertebral68 rota y los ojos llenos de lágrimas.



- Tuvo un gravísimo accidente en un colectivo entre el Zócalo y Coyoacán. No murió por milagro, pero su cuerpo… Durante muchos años pintó en la cama. Su madre instaló un espejo en el techo y así podía pintar sus autorretratos. Mira este otro…

Frida una vez más y en su frente la cara de Diego pintada como incrustada.

- Diego era su obsesión, lo adoraba, no podía vivir sin él…

- ¿Y él?


- Bueno, él la quería, la necesitaba, la admiraba… Pero era un seductor, un depredador, un devorador de mujeres. Imagínate: Angelina Beloff, la pintora rusa; Tina Modotti, la fotógrafa italiana; María Félix, la actriz mexicana…

- En muchos cuadros hay lágrimas en los ojos de Frida.

- Sufrió mucho, pero era muy valiente; fue una gran revolucionaria, como Rivera. Los dos pintaron muchos cuadros de inspiración comunista.

- ¿Y por qué se vestía así? No era típico de los años treinta.

- Eso era su lado indígena. Se vestía como las indias de Tehuantepec, con faldas largas y rebozos.

- ¿Cómo dices?

- El rebozo es como un chal, es típico de México. También llevaba siempre joyas lindísimas: pendientes, collares, pulseras… Todo de artesanía india.

-¡Qué hermosa! – David observaba detenidamente sus tristes ojos negros, su boca grande y sensual, su frente ancha, sus orejas adornadas con pendientes, sus pómulos altos, su barbilla voluntariosa y sobre todo sus espesas cejas negras, únicas.

Miró de reojo a Fernanda. “¡Cómo se le parece, es increíble!”

Volvió Telesforo, que había estado jugando con un perro en el jardín y los miró fijamente:

- ¡Gran descubrimiento! Los nombres de ustedes, Fernanda y David, empiezan por F y por D, exactamente como los de Frida y Diego.

- Casualidades que tiene la vida nomás – dijo Fernanda un poco cortada69 - . Órale, vamos ya pasó la media hora y mi mamá va a enojar.

Al llegar a la puerta, preguntó:

- ¿Y ahorita qué van a hacer?

- Vamos a Teotihuacán nomás – contestó muy serio Telesforo -, yo soy el guía oficial.

- ¿Les llamo un taxi?

- ¿Un taxi? ¡Qué horror!

- Un taxi no – explicó el niño -, está muy peligroso el tema y podemos tener un carreterazo70, mejor un colectivo para turistas, yo sé dónde agarrarlo, luego le deja junto a su hotel, patrón.

- ¿En qué hotel estás? – preguntó ella.

- En el Jalisco Inn… Bueno, Fernanda, mil gracias por todo y a tu madre… perdón, a tu mamá71, también.

- De nada, a pasarlo bien. Chau, David. Chau, güerito.

- Le gustó a la chamaca – le dijo a David el güero al salir.

- Venga ya.

- Yo de esas cosas entiendo, ¿por qué le preguntó si no, el nombre del hotel?

- Pues por la educación y punto.

Telesforo prefirió callarse, pero se rio bajito.

5
David no estaba en forma durante la visita a Teotihuacán72 situado al Norte de la capital. No sabía si era culpa de la mala noche o los 50 kilómetros de carretera, pero no podía concentrarse. Pensaba todo el tiempo en la casa de Frida, en los retratos de Frida y sobre todo en la reencarnación de Frida: Fernanda.

Telesforo lo acompañaba por la Avenida de los Muertos y le explicaba las pirámides de la Luna y el Sol, el templo de Quetzalcoatl, la Serpiente de Plumas de los toltecas, le hablaba de Tlaloc, del dios de la lluvia y le contaba que Teotihuacán significaba Residencia de los dioses… “Sabe muchas cosas este güerito”, - pensó David. Pasaron delante del palacio Quetzal-mariposa, del palacio del Jaguar, subieron los altísimos escalones de las pirámides… pero David no estaba donde debía estar, no sabía lo que le pasaba y le dijo al niño:

- Estoy muy cansado, vámonos.

- Ándele, pues.

En el camino de regreso, en un restaurante muy popular, comieron unas tortillas de maíz, fruta y bebieron mucha agua, tenían los dos una sed terrible, debían de ser las emociones.

Se despidieron en la puerta del hotel.

- Mañana a las nueve, listo para Los Difuntos.

David pensó que el difunto sería él si continuaban a este ritmo, pero prometió estar listo a las nueve.

6
Su segunda noche en México fue todavía peor que la primera: le dolía el estómago, tenía náuseas… Seguramente era el agua, pensó, o tal vez la comida tan picante, no estaba acostumbrado.

Las fotografías de Frida le recordaban ahora a Fernanda y tenía pesadillas con Diego Rivera - depredador y caníbal, devorando mujeres en lo alto de una pirámide azteca.

A las nueve en punto de la mañana, con un terrible dolor de cabeza, estaba en la puerta del hotel, pero el fiel güerito no estaba en ningún sitio. Esperaba y esperaba… y decidió volver a su cuarto y acostarse otra vez, un poco desilusionado. Al pasar por la recepción, la linda señorita de ojos negros le dijo:

- Al chamaquito amigo suyo, se lo llevó la policía hace una hora.

- Dios mío, ¿dónde está la comisaría, por favor?

Afortunadamente, estaba a una cuadra y David corrió a ayudar a su cuatecito.

Y allí encontró al pobre Telesforo entre dos policías con cara de pocos amigos73

- Por favor, este niño me devolvió ayer el dinero robado por su padre, es inocente y además es muy valiente, tienen que dejarlo en libertad.

A la policía mexicana no le gustaba mucho recibir órdenes de un gachupín, pero el gachupín en este caso tenía razón y Telesforo y David salieron triunfantes de la Comisaría, después de haber dado pistas para localizar a los atracadores.

- ¡Y ahorita nomás, al cementerio!

- Ni modo, mi querido cuate, si no quieres enterrarme a mí. Me voy al hotel a descansar y tú te vienes conmigo también.

- ¿Podemos comprar nomás unas calaveritas de azúcar y un pancito de muerto para celebrar a los muertitos?

- Vale.

Las panaderías y las confiterías estaban llenas de dulces especiales para este día y decoradas con esqueletos (calacas dicen acá). Familias completas se dirigían a los cementerios con flores y con cestos llenos de la comida que le había gustado a los muertos. Se oía una canción:



Viene la noche cantando

por entre las nopaleras.

En qué quedamos, pelona,

me llevas o no me llevas…”
- A las dos de la tarde comienza la llorada en el cementerio , - comentaba Telesforo -. Es muy lindo; también se hacen alteras y se prenden velas y cirios, se quema incienso, y se llora y se platica con el difunto. Tocan las campanas y…

- ¿Pero de dónde viene este culto mexicano de la muerte lo sabes tú?

- Cosas de los aztecas.

Al pasar de nuevo por la recepción, David anunció a la recepcionista:

- El niño va a dormir esta noche en mi cuarto.

Y el niño la saludó con la boca y las manos llenas de calaveritas de azúcar y de chocolate.

Al llegar a su cuarto (perdón, a su recámara) David le dio una ducha, le prestó una camiseta limpia como pijama y lo instaló en la cama vacía.

- Que duermas bien, güerito.

- Igualmente. Buenas noches, patroncito.

Y David abrió un libro, porque nunca podía dormirse sin leer un poco antes. En el aeropuerto había comprado “Pedro Páramo” del mexicano Juan Rulfo.

- ¿De qué trata este libro, patroncito?

- Pues de muertos nomás, güerito.


7
Al día siguiente David estaba como nuevo y los dos devoraron con apetito el delicioso desayuno-bufé del hotel: zumos naturales, fruta, jamón, queso, café y pan con mermelada y mantequilla. Telesforo estaba como en el cine, pues nunca había visto un ambiente tan lujoso ni una comida tan rica y abundante. Visitaron después el Museo Antropológico y pasearon por el centro y por los parques. A la hora del almuerzo comieron enchiladas al aire libre y descansaron después un rato en el hotel.

Cuando se despertaron de la siesta, el niño le dijo a David:



  • Tengo una idea para esta noche.

  • ¿Qué idea?

  • La chamaquita.

  • ¿Qué chamaquita?

  • La que se parece a la pintora.

  • Fernanda… ¿Y qué idea tienes?

  • La plaza de Garibaldi.

  • La plaza de Garibaldi… ¿Ah, la de las canciones?

  • Correcto. La llevamos allá, le compra unas canciones y se le enamora todita nomás.

  • Mira, Telesforo, no te metas donde no te llaman, ¿vale?

- Vale, patroncito, disculpe nomás; pero usted no puede irse de D.F. sin visitar la plaza de Garibaldi, es, por la noche, la cosa más linda de la capital.

- Muy bien, pues vamos esta noche, no tengo nada mejor que hacer.



  • ¿Solos?

Y en aquel momento sonó el teléfono.

- ¿Bueno? (David intentó adaptarse, aunque en España se dice, ¿diga?)

  • Una llamada para usted, señor.

  • ¿David? Soy Fernanda…

  • ¡Fernanda, qué sorpresa…!

- ¿Sabes? Tengo un libro sobre Frida y Diego para ti, te va a interesar para tu trabajo… ¿Cuándo puedo dártelo?

David miró disimuladamente a Telesforo que estaba mirando el techo, silbando.

- Bueno… Estoy pensando que… Mira, si no tienes otra cosa que hacer esta noche… Tengo muchas ganas de conocer la plaza de Garibaldi, me gusta mucho la música popular mexicana, ¿sabes? En España conocemos todos vuestros corridos y rancheras74.


  • Qué casualidad, a Frida le encantaban. ¿Sabes cuál era su corrido preferido?

  • Déjame pensar…

  • Seguro que lo conoces, ¿quieres una pista?

  • Vale.

  • Trata de la revolución.

  • Como casi todos.

  • Se llama como el diminutivo de un nombre de mujer…

  • ¡Adelita!

  • Exacto. ¿Vamos a Garibaldi a escuchar Adelita?

  • ¡Cómo no! Estaré allí en una hora.

  • Muy bien, allí estaremos.

  • ¿Cómo estaremos?

  • Sí, claro, el güerito y yo…

  • Pero bueno, ¿ese güerito es algo tuyo?

- La verdad, no… pero está medio abandonado y tiene problemas, - miró a Telesforo que seguía silbando con entusiasmo, - luego hablamos, ¿vale?

Una hora más tarde Telesforo conducía a David por entre los mariachis, grupos de hombres vestidos con el traje típico de Jalisco: chaquetilla y pantalón negros con bordados de plata y el gran sombrero típico mexicano; tocaban tres instrumentos: la guitarra, la trompeta y el violín. Los mariachis son típicos del estado de Jalisco y sobre todo de su capital, Guadalajara, y se les contrataba para cantar en las bodas (mariage en francés, de aquí la deformación mariachi), pero también para cantar bajo los balcones de las muchachas.

Había un ambiente extraordinario en la plaza de Garibaldi, cada pocos metros había un grupo de músicos tocando y cantando para una pareja o para un grupo de amigos, o de turistas. El que había pagado la canción bailaba con su chica al ritmo de su mariachi.

- ¿Llevamos plata? – preguntó Telesforo.

- No te preocupes, ya sé que hay que comprar las canciones. Y hasta podremos comer unos tacos después.

En este momento vio a Fernanda y era como ver a Frida Kahlo, más joven, avanzando por la plaza hacia él. Todo giraba a su alrededor: las trompetas, los violines, los sombreros de los músicos, la larga falda de Fernanda...

- ¿Te encuentras bien?


  • Estás preciosa.

Llevaba una falda negra de seda, una blusa azul cobalto, y un rebozo de colores vivos. Como la última vez, llevaba collares, pendientes y pulseras de artesanía india y el pelo peinado con una trenza en lo alto de la cabeza. Muchos hombres, músicos y turistas la miraban. David pensó que era la mujer más atractiva que había conocido en su vida.

  • Ven, quiero regalarte una canción.

Entonces intervino Telesforo:

- Yo conozco a los mejores músicos de la plaza, son aquéllos.

Y señaló a un mariachi que estaba esperando a sus clientes en un rincón.

- Acá el señor que es español quiere ofrecer una canción a la señorita…

- ¿Y qué se le ofrece, nomás?

- ¿Conocen Adelita?

Los cuatro músicos sonrieron:

- ¡Cómo no!

Y la música estalló mientras David y Fernanda bailaron el famoso corrido de la revolución mexicana y de la musa de la tropa: Adelita:

“…que si Adelita quisiera ser mi novia,



que si Adelita fuera mi mujer,

le compraría un vestido de seda

para llevarla a bailar al cuartel.”
Había una luna redonda y enorme, como nunca había visto en Europa David… Fernanda olía a las flores que llevaba en el pelo y los dos giraban al ritmo de la música, rodeados por las miradas de la gente.

- Te voy a confesar una cosa: he venido a México porque estaba enamorado de Frida Kahlo.

Fernando lo miró muy seria:

¿Y sigues enamorado de ella?

De ella… no lo sé, pero enamorado sí.

No me pareces muy constante tú…

Huy, no me conoces bien.

“…que si Adelita se fuera con otro



la seguiría por tierra y por mar,

si por mar en un buque de guerra,

si por tierra en un tren militar.”
- ¿Has oído? Yo soy exactamente como el novio de Adelita, cuando quiero a una mujer… pues eso, la sigo por tierra y por mar. ¿Compramos otra canción? A ver qué se le ocurre al güerito.

- ¡Güero! ¿Dónde estás?

Pero Telesforo no estaba por ninguna parte. Entonces uno de los músicos, el de la guitarra le dijo:

- Al chamaquito se lo llevaron dos hombres mientras ustedes bailaban… No parecían buena gente…

- Dios mío, son los de la mafia de los taxis, seguro. Pobre güerito, hay que liberarlo de esa gente. ¿Qué podemos hacer?

- Lo primero hablar con mi mamá, ella conoce bien al comisario de la policía de Coyoacán y puede ayudarnos.

Pagaron la canción, subieron al carro de Fernanda y durante el camino pensaron en un plan de acción; pero antes Fernanda, que era una chica muy moderna, sacó su teléfono móvil, habló con su madre y de contó la desaparición del niño y los datos de que disponía.

Cuando llegaron al museo de Frida Kahlo, donde vivía la conservadora y su familia, David tenía la impresión de estar en su casa. La madre de Fernanda mucho más amable y sonriente que el día anterior habló por teléfono con su amigo el comisario y preparó café para los dos jóvenes. La policía ya estaba tras la pista de esa banda de atracadores, pues por las declaraciones de David y de Telesforo ya conocían los nombres, el domicilio y las actividades de la banda. Pensaban que sería difícil encontrarlos, pero David tenía mucho miedo por su pequeño amigo.

- ¿Es difícil adoptar a un niño mexicano? - preguntó de repente.

La madre de Fernanda lo miró asombrada.

- Difícil… depende. En primer lugar, hay que estar casado.

David miró a Fernanda:

- Eso no es tan complicado.

Fernando se puso colorada y la señora lo miró más asombrada todavía:

- Me parece que los matrimonios muy jóvenes no pueden adoptar niños, tienen que probar la madurez de su decisión y…

Sonó el teléfono y la conservadora habló un buen rato con el comisario. Por fin colgó.

- Su amiguito no está en peligro, de momento no puedo decirle más, pero lueguito tendrá noticias. Es mejor que se vaya al hotel y descanse hasta mañana. ¿Le llamo in taxi?

- ¡No, mami, por Dios, nada de taxis! Yo lo acompaño y vuelvo tantito.

La buena señora no se quedó muy tranquila, pero Fernanda parecía ser una chica que sabía lo que quería.

Ya en el coche David dijo:

- Ya has oído a tu madre, perdón, a tu mamá. Si queremos ayudar al Güerito no tenemos más remedio que casarnos y madurar rápidamente.

- Una de las cosas que siempre repite mi mamá es que la mayoría de los hombres no madura jamás, - contestó Fernanda riéndose -. Pero es la primera propuesta de matrimonio que me hacen y voy a tener que pensarla seriamente, gachupín. Además, me muero de ganas de conocer Madrid.


8
Una semana más tarde, en el aeropuerto Benito Juárez, David estaba facturando (perdón, chequeando) sus valijas. Fernanda le había traído una biblioteca completa de Frida y Diego, y el exceso de peso que marcaba la balanza era inquietante. Afortunadamente, la maravillosa señorita de inmensos ojos negros de Mexicana Airlines no protestó y dejó marcharse el equipaje por la cinta mecánica. Más problemático parecía el regalo de Telesforo: una inmensa corona de flores de papel de colores montadas en un aro metálico.

- Es típico del Día de los Muertos, puro mexicano, patrón…

Y David no sabía qué hacer con ella en la mano. Con la otra mano sí sabía qué hacer, abrazaba fuertemente a Fernanda por los hombros, mientras ella lloraba y lloraba desconsolada.

Pero David era un hombre de recursos y entre el güerito y él lo habían previsto todo. Apareció de repente detrás de ellos el mariachi amigo de Telesforo y los cuatro músicos empezaron a tocar La llorona, una conocidísima canción mexicana:

“…Ay de mi llorona, llorona llévame al río (…)

porque me muero de frío.”

El ritmo de la sandunga era romántico y melodioso y la pobre Fernanda lloraba cada vez más, como la llorona de la canción.

- No te preocupes por el güerito, que ya sabes que mi mamá se va a ocupar de él. Ella dice que los niños pobres no deben salir del país de donde nacieron y que es mejor exportar petróleo que chamaquitos abandonados, ya sabes cómo es ella.

- Güerito, te prometo que te mando una bicicleta y libros para aprender a leer y…

- Mejor invíteme de padrino a su casamiento, patrón.

Los tres se rieron y el altavoz anunció la salida del vuelo de Iberia: “Los pasajeros del vuelo 3448 de Iberia con destino a Madrid deben presentarse inmediatamente en la puerta 25.”

David y Fernanda se besaban apasionadamente, mientras Telesforo silbaba mirando al techo de plástico del aeropuerto y el mariachi atacaba la última estrofa de Adelita:

“…Y si acaso yo muero en la guerra,



y en la sierra mi cuerpo ha de quedar,

Adelita, por Dios te lo pido

Que con tus ojos me vengas llorar.”
PARA COMPROBAR LA COMPRENSIÓN
1


  1. Busca en el texto y apunta 8 palabras relacionadas con el tema “Aeropuerto/avión”. describe utilizando dichas palabras los sentimientos que experimentaba el protagonista acercándose a la capital de México.

  • _____________

  • _____________

  • _____________

  • _____________

  • _____________

  • _____________

  • _____________

  • _____________




  1. Comenta las cifras que aparecen en este capítulo:

  • 18 millones ………………………………………………

  • 85 millones ………………………………………………

  • 82% ………………………………………………………

  • 10% ………………………………………………………

  • 8% ……………………………………………………….

  • 13 kilómetros ……………………………………………

  • 45 minutos ………………………………………………

  • 11.00 h. …………………………………………………….

  1. Busca y anota 6 diferencias de España que observó David la primera hora de su estancia en D.F.

  • …………………………………………………..

  • ………………………………………………….

  • …………………………………………………..

  • ………………………………………………….

  • …………………………………………………..

  • ………………………………………………….

  1. ¿Qué normalmente hace un viajero al instalarse en el hotel después de volar una noche en el avión? Busca y anota 8 verbos relacionados con la pregunta:

……………..


……………..

……………..


……………..

……………..


……………..

……………..


……………..


  1. Contesta a las preguntas:

¿Por qué David no necesitaba visado de entrada?

¿Qué tiempo hacía cuando David salió del aeropuerto?

¿En qué estación del año (mes) estaban?

¿Es mucha la diferencia de horario entre México y España?

¿Está lejos el aeropuerto internacional Benito Juárez del centro de la ciudad?

¿Por qué a David le pareció que en México D.F. había más contaminación que en Madrid?

¿Qué se veía desde la ventana de su cuarto del hotel?

¿Por qué delante de la embajada de los EE.UU. había una larga cola de gente?

¿Qué sabes decir del protagonista al leer el primer capítulo?


  1. Explica (sin consultar el texto) qué significan los nombres propios y las abreviaturas que aparecen en este capítulo:

Popocatepetl

NAFTA


D.F.

TLC


Benito Juárez

Río Grande




  1. ¿Cómo definirías las palabras y expresiones siguientes?

  • ropa informal

  • espaldas mojadas

  • contaminación

  • azafata

  • caja fuerte

  • dar de propina

  • migra

2


  1. Titula el 2º capítulo “_____________________________________”




  1. A continuación se da una lista de lugares notables de D.F. Coméntalos en breve a base de lo que acabas de leer:

Zócalo

La Catedral

Paseo de la Reforma

Chapultepec

Cristóbal Colón

Cuauhtémoc

La Zona Rosa

5 de Mayo




  1. Imagínate que eres guía. Habla detalladamente del Palacio Nacional. No olvides mencionar los nombres de Moctezuma, Malinche, Hernán Cortés, Diego Rivera. Si sabes añadir más información, mejor.




  1. Continúa:

Hernán Cortés es una personalidad histórica muy _________________ porque _______________________________

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________




  1. Hablemos de la cocina mexicana. ¿Conocía la cocina mexicana David? ¿Por qué? ¿Le gustaba? ¿Y a ti te gusta? Termina las frases:

1. David decidió comer en una ………………………

2. Encargó de primer plato …………………, de segundo ……………………….

3. Para beber pidió ………………………..

4. De postre para terminar ………………………… .
¿Recuerdas 5 ingredientes que tiene el guacamole?
……………………

……………………


……………………

……………………


…………………….


  1. Eres camarero de un restaurantes mexicano en Moscú. Explica a los clientes rusos qué son:




  • mole poblano

  • taco

  • enchilada




  1. ¿Verdad o mentira?

  1. A David le concedieron dos semanas de vacaciones.

  2. Pinos, cipreses, eucaliptos, abetos y ahuehuetes son árboles coníferos.

  3. En la Ciudad de México las calles van de Norte a Sur y las avenidas de Este a Oeste como en Madrid.

  4. Mole poblana es una salsa.

  5. David prometió a la camarera volver el fin de semana para probar la especialidad de la casa.

  6. David de repente se sintió muy cansado porque había comido demasiado.

  7. El taxi pesero es el que pesa mucho.

  8. En el taxi que se paró ante la señal de David no había asiento delantero. Lo habían quitado por razones de seguridad de chófer.

  9. El taxista conducía con una increíble maestría a pesar de los atascos, contaminación, bocinazos y insultos de otros conductores.

  10. David tendría una cita muy importante al día siguiente, el miércoles.


3
Busca y anota 10 nombres de frutas tropicales y da sus equivalentes en ruso.

  • _________________________

  • _________________________

  • _________________________

  • _________________________

  • _________________________

  • _________________________

  • _________________________

  • _________________________

  • _________________________


¿Te imaginas el Volkwagen “escarabajo” o “vochito”? ¿Cómo se llamaba en tu país? Descríbelo utilizando el léxico:

  • motor antediluviano

  • asiento delantero

  • facilitar la salida

  • capó del auto

  • maletero

  • parte trasera

  • arrancar


Contesta:

  1. ¿Por qué al salir del hotel David se sentía contento y optimista?

  2. ¿Por qué David se sentía preocupado y extrañado en el taxi?

  3. ¿Por qué de repente se paró el taxi en la esquina?

  4. ¿Para qué el taxista abrió el maletero?

  5. ¿Cuántas y qué tarjetas tenía David?

  6. ¿Cuántos ladrones tomaron parte en el atraco?

  7. ¿Cómo le obligaron a David a marcar el código secreto de sus tarjetas?

  8. ¿Qué necesita hacer un turista después de ser atracado? ¿Qué harías tú?


Preparad la lectura de la escena del atraco dramatizando los papeles.
Presenta una declaración (6 – 8 frases) a la policía denunciando a los criminales, escrita por David

Describe la historia ocurrida con David, como si él mismo se la relatara a sus compañeros.
¿Cómo se dice en España?

durazno


patrón

día padre

órale

mano


angosta

chamaco/a

rechulo
4
Contesta a las preguntas:


  1. ¿De qué le advirtió a David la recepcionista?

  2. ¿Por qué David tuvo que pasar toda la noche en la comisaría?

  3. ¿Por qué David no quería pensar en su cuenta corriente?

  4. ¿Quién y para qué le esperaba a David a la puerta del museo?

  5. ¿En qué quedaron David y el niño rubio?

  6. ¿Por qué David tuvo que explicar a la conservadora del museo las razones de su visita?

  7. ¿Por qué a pesar de las reparaciones le dejaron a David visitar el museo?

  8. ¿Por qué al mirar a Fernanda David quedó muy sorprendido?

  9. ¿Qué gran descubrimiento hizo Telesforo?

  10. ¿Por qué EL Güerito decidió que a Fernanda le había gustado David?


Ahora después de la excursión por la casa-museo de Frida Kahlo sabes contestar:

  1. ¿Dónde se encuentra el museo y cómo ir allá desde el centro de D.F.?

  2. ¿Cómo es el museo de Frida Kahlo?

  3. ¿Qué fue Frida Kahlo?

  4. ¿Qué aspecto tenía Frida y cómo solía vestirse?

  5. ¿Qué datos de la biografía de la pintora has conocido?

  6. ¿Estaba casada Frida? ¿Fue un matrimonio feliz?

  7. ¿Qué sabes de su mayor obsesión?

  8. ¿Vivió una vida trágica? ¿Por qué?

  9. ¿A qué ideas políticos se atenía Frida?

  10. ¿Qué sabes decir de la obra de la pintora?


Eres periodista. El jefe de la redacción te encargó un reportaje sobre la vida y la obra de Frida Kahlo.
5, 6
Escribe una publicidad invitando a los turistas a visitar Teotihucán.
Algunos creen que estar enamorado es como estar enfermo. Confirma dicha opinión analizando la conducta de David después de conocer a Fernanda.

¿Estás de acuerdo que David es una persona bondadosa y generosa? Pruébalo.
¿Qué te parece el culto de los muertos en México? ¿Cuándo y cómo se celebra el Día de Los Difuntos? ¿Hay alguna tradición parecida en tu país?


7
Completa el plan del cuarto día de la estancia de David en México D.F. y comenta cada punto del plan:

  1. Desayuno __________________________________________

  2. Museo Antropólogo y ________________________________

  3. _____________________________________ al aire libre

  4. __________________________________ un rato en el hotel

  5. Llamada telefónica _________________________________

  6. La plaza de Garibaldi _________________________________

  7. El museo ________________________________________


2) Marca si es verdad o mentira. Si la frase es falsa, corrígela según el contenido:

El bufé de un hotel es un mueble muy cómodo.

Telesforo estaba como en un cine porque nunca había visto un ambiente tan lujoso.

Fernanda llamó a David al hotel para invitarle a la plaza de Garibaldi.

El corrido preferido de Frida es “Adelita”, el famoso corrido de la revolución mexicana y de la musa de la tropa.

Los mariachis tocan tres instrumentos: la guitarra, el violín y el acordeón.

En la plaza de Garibaldi se compra las canciones.

En la plaza mucho hombres, músicos y turistas la miraban a Fernanda.

Bailando con Fernanda David le confesó que había venido a México por razones de trabajo.

David no compró otra canción porque le faltaba dinero.

David y Fernanda se dirigieron al museo para tomar café con la conservadora del museo.

Para adoptar niños hay que estar casados, ser maduros para probar la madurez de su decisión.

Fernanda aceptó la propuesta de matrimonio que le hizo David.
3) Da definiciones a las palabras y expresiones siguientes:

desayuno-bufé

enchilada

dormir la siesta

mariachis

adoptar niños

propuesta de matrimonio
8


  1. Titula el capítulo 8 “_______________________________________________”

  2. Contesta:

  1. ¿Cómo se llama la compañía aérea de México?

  2. ¿Por qué David tuvo exceso de peso?

  3. ¿Cuánto pagó el exceso de peso facturando el equipaje?

  4. ¿Por qué la autora de llamó a David hombre de recursos?

  5. ¿Qué le prometió David a Telesforo?

  6. ¿Cómo se decidió el destino de Telesforo?

  7. ¿Qué anunció el altavoz de aeropuerto?

  8. ¿Qué costumbre tenía Telesforo para disimular sus emociones?

  1. Presenta la escena de despedida de parte de:

David

Fernanda


Telesforo

TEST DE CONTROL (PRÁCTICA ORAL)
Vuelve a leer el primer y el último capítulo. Anota todo el léxico relacionado con el tema “Viajes en avión” y habla de lo positivo/negativo de este medio de trasporte.
Completa las frases siguientes:


  1. Hernán Cortés, a pesar de las críticas de algunos historiadores, fue hombre valiente, porque_________

  2. David todas las noches miraba las fotos de Frida Kahlo porque ______________________________

  3. Frida Kahlo sufrió mucho durante su vida porque __________________________________________

  4. Telesforo dijo que su padre ___________________________________________________________

  5. Los frescos de Diego Rivera están ______________________________________________________

  6. En la plaza Garibaldi ________________________________________________________________

  7. Los atracadores obligaron a David a ir al cajero automático para ______________________________

  8. A Frida y Diego Rivera los llamaban el elefante y la paloma porque___________________________

  9. David llevó al güerito a su hotel porque__________________________________________________

  10. Telesforo esperaba a David a la puerta del museo para ______________________________________


Marca si son verdaderas o falsas las siguientes frases, si son falsas corrígelas:

  1. El español de México tiene muchas palabras inglesas.

  2. La composición étnica de México comprende el 82% de blancos, el 10% de indios y el 8% de mestizos.

  3. Un espalda mojada es alguien que se ducha 4 veces al día.

  4. La NAFTA es una asociación ecologista.

  5. Fernanda se parece mucho a Frida Kahlo porque es su descendiente.

  6. Frida Kahlo se quedó paralítica después de un accidente y murió a los 47 años.

  7. Los mariachis son franceses que se les contrataba para cantar en las bodas y bajo los balcones de las muchachas.

  8. Los taxis peseros son los más baratos en D.F.

  9. Telesforo le esperaba a la puerta del museo para devolver el dinero robado.

  10. La diferencia del horario entre Madrid y México es de 8 horas.

  11. El gachupín es el gaucho pequeño.


Resume después de leer esta historia todo lo que has conocido de México (historia, capital, cocina, arte, lengua, tradiciones, etc.).
Recuerda y anota 5 lugares de interés de D.F. que merecen la pena ser visitados y explica el por qué.

_________________________________________

_________________________________________

_________________________________________

_________________________________________

_________________________________________
¿Recuerdas como se dice en el español hablado en España y el hablado en México? Compón un diccionario:


España
____________________

ascensor, m

maleta, f

melocotón, m

___________________

___________________

____________________

camarero, m

facturar

compañero, colega

___________________

conducir el coche

_____________________

______________________

chico, muchacho

______________________




México
visa, f

___________________

____________________

____________________

colectivo, m

computadora, f

angosto, adj.

__________________

___________________

___________________

rechulo, adj.

____________________

güero, adj.

recámara, f

____________________

____________________

órale


Relata la historia de parte de uno de sus personajes.
Inventa la continuación de la historia leída.

Pasaron seis meses. En junio…





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