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INTRODUCCIÓN
A LA PRAGMÁTICA


2001




© Xavier Frías Conde, 2001 © Ianua. Revista Philologica Romanica, 2001. http://www.romaniaminor.net/ianua/

ISSN: 1616-413X

I PARTE: FUNDAMENTOS TEÓRICOS



  1. INTRODUCCIÓN

  1. La Pragmática es uno de los campos de estudio de la lengua que se ha des­arrollado durante los últimos decenios del siglo XX. Precisamente por eso, es aún bastante desconocido. Sí es una disciplina lingüística, pero su campo de estudio también se dirige a otros ámbitos extralingüísticos pero cuya influen­cia en la comprensión es fundamental. Así, por ejemplo, sabemos que una pregunta como:

(1) ¿Me puedes pasar la sal?

no es tal pregunta, sino una forma cortés de pedir a alguien que nos haga un favor. La Pragmática influye, sin duda, en la forma de construir oraciones, por lo que los elementos extralingüísticos desempeñan un papel importante dentro de lo lingüístico. Otro caso, por ejemplo, es el de la ironía. ¿Podemos acaso dar forma gramatical a la ironía? ¿Cómo reconocemos una oración iró­nica frente a otra que no lo es? Por el contexto, pero nuevamente tenemos como referente un elemento extralingüístico.



  1. Sin embargo, la pragmática no se limita a los aspectos anteriores tan solo, sino que hay bastantes otros que forman parte de su ámbito de estudio.

Una definición de la pragmática puede ser la que se refiere a esta disciplina lingüística como aquella que trata del lenguaje asociado a su uso y a la acción en que ocurre.

Los elementos pragmáticos principales que veremos son:



  • Los enunciados como unidad de estudio

  • Contexto y proformas

  • Subjetividad y objetividad

  • Actos del lenguaje

  • Condiciones de verdad y la presuposición

  • Las implicaturas y las explicaturas

  • Las representaciones enunciativas




  1. LOS TIPOS DE SIGNIFICADO

  2. El significado que podemos percibir en una oración puede ser interpretado a dos niveles.

En el primero, el significado convencional, hay un significado literal de un enunciado, que será estudiado por la semántica.

En el segundo, el significado del hablante, hay un significado distinto del que se percibe superficialmente, es intencional y depende del acto en el que se produzca el acto de la palabra, dado por el contexto (este es un concepto que veremos más adelante)

Cada uno de estos significados se manifiesta según ciertas unidades lingüísticas, cuyo análisis es distinto según la especialidad lingüística que las aborde.


  1. La frase se refiere a un nivel de combinación de formas, por lo tanto es una unidad válida en distintos ámbitos lingüísticos. La frase es un fenómeno constante y estable que provee el significado, que se construye según las re­glas de la sintaxis, atendiendo a los criterios de la gramaticalidad.

La proposición se refiere al nivel semántico, donde un proceso va acom­pañado de una serie de valencias alrededor de un proceso (verbo). Así, la fra­se El perro come salchichas se representa:

Finalmente, el enunciado es un concepto más propio de la pragmática, que tiene que ver con una situación enunciativa y está anclado a una unidad con­textual. Puesto que es la unidad que más nos interesa, nos extenderemos en ella para definirla más ampliamente.



  1. El enunciado es un fenómeno variable ligado a la actividad del lenguaje en situación de un . Está vinculado a un contexto y posee signi­ficado dependiendo de la comprensión y la interpretación. Así, el enunciado puede ser una oración completa o simplemente una frase, pero ha de estar perfectamente contextualizada. Obsérvese en

(2a) Yo, no que sería incomprensible sin vincularlo a un contexto concreto, como en:

(2b) [Un niño le pregunta a otro:

A: ¿Tienes hermanos?

Y el niño en cuestión responde:

B: Yo, no].

Fuera de dicho contexto es incomprensible. Por tanto, es necesario que el emisor tenga muy presente su situación espacio-temporal, a los coenunciado- res a los que se dirige y al mensaje que quiere transmitir.

Los enunciados, según mencionamos antes, no son siempre oraciones sin­tácticamente perfectas, sino que pueden ser frases como:

(3) Las chocolatinas... ¡ni loco!

Los enunciados pragmáticos pueden saltarse los criterios de gramaticalidad en lo relativo a la construcción sintáctica. En la pragmática se procurará bus­car los fenómenos generalizables, equivalente a los universales del lenguaje de la tradición chomskiana.

A la pragmática le interesa el para qué se hace uso de un determinado enunciado dentro de un determinado contexto.


  1. CONTEXTO, MARCOS DE REFERENCIA Y DEIXIS

    1. Contexto

  1. El concepto de contexto es bastante conocido y ya lo presentamos ante­riormente. En la lingüística tradicional no tuvo demasiada importancia, pero dentro de la pragmática cobra una relevancia especial, puesto que gracias a él podemos comprender infinidad de enunciados que de otra manera serían in­comprensibles (vid. el ejemplo (2)).

El contexto es definible como las circunstancias de la realidad en las que se desarrolla un enunciado. Si lo comparamos con el teatro, se asemeja al es­cenario y a la trama, mientras que los enunciados son los diálogos.

Sin embargo, el contexto es un concepto bastante amplio, puesto que se pueden distinguir distintos tipos, dependiendo del emisor y el receptor. Re­cuérdese que el contexto es uno de los elementos que forman parte del acto de comunicación junto con el emisor, receptor, mensaje, canal y código.



  1. Así, podríamos clasificar los distintos tipos de contexto en:

  1. contexto social: aquel que es propio de un grupo social y sólo se comprende dentro de dicho grupo:

(4a)

En Asturias se llama ”culín ” a un vaso de sidra. Por tanto, en dicha región es normal ofrecer a un amigo o visitante un ”culín ”:

A: Venga, vamos a tomar un culín.

B: Vamos, vamos.

Fuera de este contexto, alguien podía ignorar qué es un culín. Dentro de este tipo de contexto podríamos incluir elementos como las palabras tabú y los eufemismos.



  1. contexto situacional: aquel que pertenece a un que saben el emisor y el receptor. En una conversación telefónica, si sólo oímos a uno de los locutores, no entendere­mos buena parte de la conversación cuando captemos elementos como: sí; claro; no lo sé; cuando quieras; depende; ella, etc.

(4b)

[A y B están junto a la puerta abierta]

A: ¿Puedes cerrar la puerta?

  1. contexto lingüístico: se lo conoce también con el nombre de cotexto, y se refiere al material que precede o sigue a un enunciado. Se encuentra en expresiones del tipo la verdad es que...; francamente, etc.

El contexto no es tan polarizado como hemos marcado arriba. Ambos ca­sos que hemos señalado anteriormente son los extremos, pero hay una amplia gama intermedia. Por otro lado, el contexto social es un campo en que la pragmática y la sociolingüística se encuentran.

    1. Los marcos de referencia

  1. Dentro del contexto socio-cultural o sociolingüístico al que nos hemos re­ferido en (c), es necesario hacer mención de los llamados marcos de refe­rencia. Esto quiere decir que los enunciados se interpretan dentro de un mar-

co metacomunicativo. Se trata de todas las fórmulas de tipo social que se ex­presan con expresiones lingüísticas más o menos estereotipadas. Los mar­cos, además, generan expectativas o presuposiciones (vid. luego §16 y el ejemplo 11).

Así, como estructuras estereotipadas que son, se refieren a situaciones y conceptos que nos permiten relacionar unos conceptos con otros. Como ejemplo, cuando uno hace un regalo, por norma social debe quitar importan­cia a lo que regala, mientras que quien lo recibe debe ponderarlo. En ambos casos, existen más o menos fórmulas estereotipadas.

Es importante, dentro de los marcos de referencia, que digamos en cada ocasión lo que se espera de nosotros. Si no es así, nos saltamos los códigos sociales.


    1. Proformas y deixis

  1. Además, el contexto aparece como un elemento gramatical. Así, podemos considerar una huella del contexto en la oración términos como eso, allí, lue­go, etc. Se trata de las proformas, palabras de distintas categorías gramatica­les que hacen referencia a un contexto. He aquí algunos ejemplos:

(5) a. No me digas eso

  1. Lo dejó allí sin dar explicaciones

  2. Espero que lo compren ellos.

Las palabras marcadas en negrita en los ejemplos anteriores son profor­mas. Muchas veces estas palabras -especialmente los deícticos (vid. luego §10)- tienen una misión de enlace entre distintos enunciados (de manera que entraríamos en el campo de la sintaxis de textos). Las proformas son, como dijimos, las huellas del contexto y sin el conocimiento de este, no tiene nin­gún sentido. Véase además §36.

  1. Un tipo de proformas muy habituales son los deícticos. Se trata de ele­mentos gramaticales (fundamentalmente pronombres y adverbios) que tienen referencias espaciales y temporales. En castellano hay tres niveles espacio- temporales, tal como se ve en las siguientes series:


este

aquí

ese

ahí

aquel

allí





Ciertos autores incluyen dentro de la deixis los tiempos verbales. Es im­portante distinguir dentro de los deícticos dos tipos según el uso que se haga de ellos dentro del enunciado.



  1. En primer lugar, están la anáfora, donde el pronombre aparece en segun­do lugar, después del elemento al que hace referencia:

  1. Juan vive en Barcelona. Allí tiene la casa y el negocio.

  1. En segundo lugar está la catáfora, donde el deíctico aparece antes que el elemento referencial al que se refiere:

  1. Este es mi hermano. Se llama Juan.

  1. PRAGMÁTICA Y GRAMÁTICA

  1. Uno de los usos fundamentales de la pragmática es el de explicar el por­qué de determinadas construcciones semántico-sintácticas que de otra manera no se comprenderían. En este apartado vamos a referirnos a tres casos concre­tos que se entienden desde la pragmática y no desde la gramática.

  2. La topicalización, muchas veces definida como una expresión de énfasis, se suele explicar desde la pragmática (tendremos ocasión de tratar de las fun­ciones informativas de la oración más adelante). En una pareja de oraciones como:

  1. a. No tenemos café b. Café no tenemos

gramaticalmente no hay diferencia, tan sólo cambia el orden de los elemen­tos, pero la estructura semántico-sintáctica es la misma. Para entender la dife­rencia entre ambos enunciados, habremos, pues, de recurrir a la pragmática para comprender por qué la estructura de ambas oraciones es distinta, siendo la primera no marcada (orden natural) y marcada la segunda (orden forzado). Para explicar 8b necesitaríamos un contexto, donde probablemente nos en­contremos con que este enunciado es parte de un diálogo, que completado sería:

  1. [Un hombre llega a una taberna en un pueblo, después de haber estado condiciendo muchas horas]

A: Tienen café aquí? B: Café no tenemos.

Nuevamente, el contexto nos ayuda a explicar ciertas construcciones.



  1. El uso verbal puede, en muchos casos, explicarse también por la prag­mática y no por la semántica o la sintaxis. Así, podemos encontrarnos con:

  1. [Un hombre encuentra sus llaves después de un rato cuando creía haberlas perdido]

A: Mira dónde estaban las condenadas

Desde un punto de vista gramatical no tiene mucho sentido el uso de un tiempo de pasado en un contexto de presente (el hombre encuentra ahora sus llaves).

Desde un punto de vista pragmático, el pasado indica una reacción a una situación presente. Hay un desplazamiento del punto de vista, anulándose los tiempos gramaticales, puesto que el hablante enfoca la acción como no- pasado.


  1. También los condicionantes socio-culturales se explican desde la pragmática. Dos enunciados que tienen el mismo valor lógico no se usan, sin embargo, en los mismos casos (contextos sociales), como ocurre con:

  1. a. Tú eres Pedro ¿verdad? b. Usted es Pedro, ¿verdad?

Existe la diferencia morfosintáctica de que 11a es segunda persona del singular y 11b es segunda persona de cortesía, por tanto tercera persona del singular desde el punto de vista de la desinencia verbal. Pero desde un pun­to de vista lógico -como indicábamos antes-, ambas oraciones son iguales (significan lo mismo).

Para explicar la diferencia entre ambos enunciados, recurrimos por tanto a la pragmática, que nos muestra que hay distintas codificaciones de la in­formación en lo relativo a los interlocutores. En este caso, la elección de o usted está regida por una serie de formalismos socio-culturales, marcos de referencia concretos, como señalábamos en §8.





  1. SUBJETIVIDAD Y OBJETIVIDAD

  1. Para Émile Benveniste, la lengua está generada por actividades discur­sivas. De este modo, Benveniste reinterpreta la dicotomía de Saussure entre lengua y habla como discurso y relato.

El discurso tiene mucho que ver con la situación de enunciación subjeti­va y la deixis, con abundancia de la primera y segunda personas. Junto a estos elementos, ciertos tiempos verbales (como el presente) tienen mayor tendencia a ser utilizados en el discurso. Se trata, por tanto, de un uso del lenguaje en el que predomina lo subjetivo y lo oral.

El relato (relato histórico en Benveniste) no tiene presente la situación de enunciación (el contexto, en otras palabras), donde el enunciador actúa como si los acontecimientos se narrasen por sí mismos. Hay predominio de los tiempos de pasado y de las terceras personas; su uso más generalizado es en el lenguaje escrito y predomina lo objetivo.



De todos modos, no conviene identificar el discurso con el lenguaje oral y el relato con el lenguaje escrito. Pese a que en la mayoría de los casos es así, lo objetivo puede aparecer en el discurso y éste puede realizarse como lengua oral.

  1. LOS ACTOS DEL HABLA

  1. Este es un concepto propuesto por uno de los fundadores de la pragmá­tica, John Langshaw Austin en 1962 y desarrollado posteriormente por John R. Searle en 1969, ambos filósofos del lenguaje.

Por actos del habla se refieren a los momentos en los que los enunciados se producen en el acto comunicativo, dentro de un contexto dado, es decir, los tipos de enunciados que existen.

  1. Según eso, podemos distinguir distintos tipos.

  1. Actos asertivos o constativos: describen un hecho por medio de un enunciado asertivo (que puede ser afirmativo o negativo).

  1. a. Está amaneciendo. b. No hace calor.

  1. Actos performativos: se refieren al hecho de que decir es hacer. El emisor asume un rol dentro del acto de lenguaje, por lo que lo subjetivo adquiere un valor especial, entrando elementos extralingüísticos dentro del

enunciado. Aquí podemos distinguir distintos subtipos; sólo citaremos al­gunos, aunque podríamos encontrar más:

    1. Actos institucionalizados, donde el emisor adquiene un poder social del que hace uso:

  1. a. Yo te bautizo en el nombre del Padre...

  1. Yo os declaro marido y mujer

  2. Queda inaugurada esta asamblea

    1. Actos de afirmación, donde se realza un hecho:

  1. Insisto en que es un mentiroso

    1. Promesas

  1. Te prometo que iré

    1. Expresión de deseos

  1. a. Me encantaría poder acompañarte b. Ojalá te pudieras quedar

    1. Prohibiciones

  1. a. No puedes abrir la ventana

b. No abras la ventana,. quieres?

    1. Peticiones

  1. a..Me puedes dejar el libro? b. Déjame el libro, por favor

    1. Invitaciones

  1. a. Vente con nosotros al cine.

  1. ¿Por qué no te vienes al cine?

  2. ¿Te apetece venirte al cine con nosotros?

  1. LAS FUERZAS QUE INTERVIENEN EN LOS ACTOS

  1. Según Austin, estos actos del habla llevan asociados dos conceptos, que él llamó el significado (lo que dicen las palabras) y la fuerza (lo que hacen las palabras: afirmar, jurar, pedir, ordenar..., vgr, lo indicado en el apartado anterior). Todo esto se produce en tres actos o fuerzas en conjunción, que son las que dan lugar a cualquier acto del habla: la locutoria (el significa­do), la ilocutoria (la fuerza) y la perlocutoria (la influencia).

  1. Las fuerzas

  1. La fuerza locutoria es el nivel semántico-sintáctico, donde las reglas gramaticales se presentan normalmente.

  2. La fuerza ilocutoria es el nivel inmediatamente superior, por el que la fuerza locutoria adquiere una carga de información que hará que el enun­ciado pueda adquirir valores de declaración, promesa, prohibición, etc. (vid, anteriormente los tipos de actos)

  3. Finalmente, la fuerza perlocutoria es la que produce una respuesta en el receptor a partir de un enunciado. Así tenemos:

  1. [La ventana está abierta y hace bastante frío]

A: ¡Quéfrío hace!

[Entonces B se levanta y cierra la ventana]

La fuerza perlocutoria es la que produce el efecto de que B se levante y cierre la ventana, porque comprende que ese es el deseo de A. Pretende provocar un efecto sobre el interlocutor (sorprenderlo, convencerlo, asus­tarlo...). Es importante destacar que no siempre se identifica esta última fuerza.



  1. Estas fuerzas se forman a partir de reglas semánticas constitutivas, es­pecialmente la perlocutoria. Por ejemplo, para pedir favores existen fórmu­las diferentes como: sería tan amable de..., le importaría..., etc.

Además, es necesario que se den determinadas condiciones:

1.- Las que hacen posible la comunicación (vgr. hablar inteligible­mente)



  1. - Las de contenido preposicional (que el acto de la emisión, por ejemplo, se refiera a un acto futuro del oyente)

  2. - Que el oyente sea capaz de hacer lo que se le pide.

  3. - La sinceridad

  1. Para Searl, hay correlación entre la forma lingüística y los actos del habla, lo cual es bastante lógico. Podemos representar un par de casos con el siguiente esquema:


Forma lingüística

Acto del habla

Forma declarativa

Afirmación

Forma interrogativa

Pregunta





Esto es válido siempre que el lenguaje se use literalmente:



  1. No sabes hablar inglés

Aquí, la forma lingüística es una forma negativa y el acto lingüístico es una negación, acto asertivo, sin ningún significado posterior. Pero si hace­mos un uso indirecto, entonces las cosas cambian. Obsérvese el mismo ejemplo anterior en un contexto como el que indicamos en 21':

(21')[Dos amigas que están en una cafetería al aire libre ven acercarse a un turista. Este se dirige a ellas en inglés para preguntarle algo. A siempre había dicho que ella sabía mucho inglés, pero al oír la pregunta se queda callada. B comprende entonces que lo que su amiga le había dicho era mentira]

B: Qué bien hablas inglés, eh?

En primer lugar, podemos captar la ironía. En segundo lugar, una forma exclamativa está siendo utilizada para expresar una negación. Lo que real­mente quiere decir B en 21' es lo que dice en 21.



Según Searl, en estos casos se perciben dos actos:

  1. el literal: admiración de lo bien que habla inglés

  2. el no literal; negación de saber hablar inglés

El oyente interpreta como verdadero acto del habla el segundo, el no lite­ral. Dicho de otro modo, lo ilocucionario se impone a lo locucionario.

  1. Los significados: el significado intencional


  1. 1. Lo que se dice realmente


    2. Lo que queremos decir


    3. Lo que decimos sin querer


    lo que se diga está sujeto a las con­diciones de que se pruebe que es ver­dad o no : Aquí hace frío
    (puede ser verdad o no, pero no pretendemos que se cierre una ventana) tiene una fuerza pragmática y es la pragmática la que permita interpretar la fuerza: Hace frío (y como estoy en una habitación con la ventana abier­ta, pido a una persona que cierre la ventana)

    queda fuera de la lingüística, pero no es algo ajeno a la pragmática. Es más propio e la psicolingüística (se incluyen los lapsus linguae). Tal vez se quería decir: Tengo un gripazo que no me tengo y este frío me per­judica

    Ya hablamos anteriormente de los significados, distinguimos entre lo que se dice realmente y lo que se pretende decir. Pero este es un punto algo más amplio. Nos centraremos en los actos de habla indirectos (lo ilocucio­nario y perlocucionario) cuya interpretación (inferencia) depende de la ac­titud del hablante. Es necesario partir de la diferencia entre:

El significado que no se dice pero se infiere de un enunciado es una impli- catura (lo trataremos en §29 y ss).

  1. LAS CONDICIONES DE VERDAD Y DE PRESUPOSICIÓN

  1. Uno de los elementos que más preocupa a la pragmática es averiguar si un enunciado es verdadero o falso, herencia del pensamiento logicista. Una oración es verdadera cuando el enunciado se adapta a un cuadro de la realidad.

  1. El rey de Francia está calvo

Esta oración sería falsa porque hoy no hay rey en Francia. Pero podemos crear un cuadro de realidad, donde presuponemos que lo que afirmamos existe realmente, como en:

  1. Mi primo toca el piano en la academia donde existe la presuposición:

(23') Mi primo ya sabía tocar el piano antes.

Por tanto, muchas veces enunciamos hechos presuponiendo otros ante­riores. Veamos más ejemplos, donde (') [prima] es la presuposición:



  1. Ha amanecido mojado

(24') Esta noche ha llovido

  1. Cuando llegues, llámame

(25') Vas a llegar

  1. Por tanto, lo presupuesto es algo implícito. Así pues, lo implícito se define como aquello que se dice sin decir, o bien, lo que ya se sabe sin ne­cesidad de ser dicho.

La teoría de lo implícito fue desarrollada sobre todo por Ducrot, que la clasificó de la siguiente manera, donde lo implícito puede ser lógico o enunciativo:

Implicaciones: desde el punto de vista de las realidades del mundo, cuando digo: Se me han olvidado las llaves, im­plica que no llevo las llaves conmigo.

Lógico


Metarreglas: se trata de la ley de la existencia. Si digo: Tengo un gorila en el armario, sabemos que no se puede tratar de un animal de verdad, sino de un peluche.

Presuposiciones: se presupone que ya antes ocurría lo enunciado actualmente, como en: El perro sigue ladrando; presupone que ya antes ladraba.

Enunciativo



Sobrentendidos: aquello que no se dice porque ya es sa­bido de antemano, como en: A Pedro no le disgustan los re­galices, nos da por sobreentendido que sí le gustan.

Las presuposiciones son innegables, pero sí se puede negar haber dicho un sobreentendido.



  1. LAS IMPLICATURAS

  1. La implicatura es un tipo de implicación pragmática. Se define como un significado adicional que se infiere del enunciado. Veamos por ejemplo:

  1. [A y B están hablando de C, que es una persona conflic­tiva, que siempre se busca problemas allá donde va por culpa de su carácter violento]

A: Qué tal le va a C en el instituto?

B: Bien, bien... Todavía no lo han echado una semana a casa.

En este caso, la implicatura es que debido al carácter de C, se infiere que acabará en la calle expulsado, pero eso no se dice.



  1. Las máximas de Grice

  1. Ya hemos visto que todo enunciado tiene una finalidad comunicativa. Para H. Paul Grice en todo enunciado se dan una serie de principios de co­operación, que son como principios que regulan el acto comunicativo y que no pueden ser violados por los participantes en dicho acto.

Tales principios se manifiestan como máximas, conocidas en la pragmática como máximas de Grice. Son cuatro.

Máxima de calidad Proveemos la cantidad de información nece­saria, ni más ni menos. Ante la pregunta: Hay alguna panadería cerca?, se espera una respuesta parecida a: Sí, hay una a doscientos metros de aquí. No es esperable otro tipo de informaciones como Es


1.

2.
una panadería fundada en 1987, su propietario se llama Joaquín, tuvo algúnproblemilla con Hacienda...

Máxima de calidad Diremos tan sólo aquello que consideremos que es verdad. No añadiremos nada de lo que no tengamos pruebas de su veracidad.

  1. Máxima de pertinencia Hablaremos siguiendo un tema, sin saltar de tema en tema sin profundizar mínimamente en ninguno. En otras palabras, hablar de lo que viene a cuento (véase luego §34)

  2. Máxima de manera Procuremos ser claros y precisos en nuestros enunciados. Evitemos la ambigüedad y seamos metódicos.

  1. Tratamiento de las máximas

  1. Puede ocurrir que haya distintos comportamientos del emisor respecto a las máximas anteriores. Grice propone los siguientes casos

  1. Obediencia a los máximos

Necesitan menos cálculos por parte del oyente. Se entiende que hay total colaboración por parte del oyente ante una implicatura que hace el hablante.

(26) [Dos jugadores de tenis coinciden en el vestuario. A se percata de que su raqueta está a punto de romperse]

A: Vaya, mi raqueta se está descomponiendo...

B: Yo tengo la mía de repuesto en mi taquilla.

Se está atendiendo a la máxima de cooperación. La implicatura es: "yo tengo una raqueta de más y te la puedo prestar.



  1. Violación aparente de una máxima

En ocasiones parece que el hablante se salta alguna de las máximas. La implicatura parece que se salta la máxima de dar la mayor cantidad po-

sible de información, pero de hecho lo que se está haciendo es atender a la máxima de colaboración.



  1. [En una reunión de negocios, el director de mercadotec­nia de una empresa tiene la obligación de presentar un pro­ducto a un cliente potencial, pero él mismo no está seguro de que sea un buen producto]

A: Este nuevo champú es barato y tiene un envase muy atrac­tivo...

[Sin embargo no dice si el champú es bueno o no]

  1. Choque entre máximas

Es la situación en que por no saber una información requerida, el emi­sor da una información aproximada, violando la máxima de la cantidad para no violar la de la calidad que le pide que sea cooperativo.

  1. [A pregunta a B por una dirección. B no la sabe]

A: Sabe dónde está la calle X?

B: Está por aquí cerca, en esa dirección seguramente.

  1. Violación de una máxima de forma ostentosa

Es la típica reacción de alguien que quiere mostrar su enojo.

  1. [En un taller mecánico, el cliente A no para de preguntar al mecánico B cuando le tendrá listo el coche. Finalmente, el mecánico, harto de oír tanto tiempo la misma pregunta, le responde]

A: Bueno, ¿tardará mucho con eso?

B: [irónico] Tranquilo, cuando estas tuercas me hayan des­trozado los dedos, cuando me haya tragado todo el aceite que gotea y cuando me haya clavado toda esa chapa, hombre...

El objetivo es que A infiera de las palabras de B su estado anímico.



  1. LAS OPERACIONES ENUNCIATIVAS

  1. Según Culioli, la actividad del lenguaje tienen tres operaciones princi­pales, llamadas operaciones enunciativas. Tales tres operaciones son:

  1. Representaciones: cada noción está relacionada con representaciones mentales; tienen, por tanto, un valor cognitivo.

  2. Referenciación: hay un envío a objetos del mundo, exteriores a la enunciación.

  3. Regulación: se da un ajuste entre los enunciados; se explica como coenunciación.

Estas operaciones se realizarán según un etiquetado de identificación, dife­renciación o ruptura.

  1. La construcción de un enunciado se producirá según tres etapas:

  1. Noción y dominio nocional:

Una noción es un haz de propiedades físico-culturales (por ejemplo la humanidad) a partir de la cual se construirá una clase de ocurrencia llamada dominio nocional. Una ocurrencia se percibe ora de un modo cuantitativo (vgr. un humano entre los otros), ora cualitativo (se repre­senta gradualmente: no humano < humanoide < humano).

La primera etapa de un enunciado consiste en construir una relación entre dos nociones, como: ver - humano>.



  1. Relación predicativa.

Elección del tema y el rema de la relación predicativa. Según eso, el que una u otra parte del enunciado ocupe la parte temática depende de las intenciones comunicativas del emisor. Sobre la noción podemos construir muy diferentes estructuras temáticas:


(30)

He visto

un ser humano

Es un ser humano

lo que he visto

A un ser humano

lo he visto

Tema

Rema





Dentro de este apartado, es importante destacar el papel que tiene la pragmática para explicar determinadas estructuras semántico- sintácticas. Véase además 13.



  1. Producción efectiva del enunciado

En este nivel es donde aparecen las marcas de determinación, de tiem­po, de aspecto y de modalidad. El enunciador podrá elegir entre validar o no validar la relación predicativa contenida en el enunciado. Sobre la relación antes citada puede elegir entre una familia perifrástica de enunciados

  1. a. He visto un ser humano

  1. Veré al ser humano en cuestión

  2. No he visto humanos

  3. Puede que haya visto algún humano

  4. Humanos no he visto, no

Y otras posibilidades más que aún se podrían enumerar.

  1. LA TEORÍA DE LA PERTINENCIA

    1. El concepto de pertinencia

  1. Se trata de las teorías de Sperben y Wilson, que dentro de la pragmática se preocuparon del concepto de pertinencia. La pertenencia se entiende como aquello que viene a cuento decir. Tal principio explica todos los actos lingüísticos sin excepción. Todo acto lingüístico intencional tiene garantías de relevancia.

La relevancia es un mecanismo que pone en relación lo dicho y lo transmi­tido por implicación y al mismo tiempo la relación entre lo transmitido y lo interpretado por el oyente.

Para Sperber y Wilson, cuando se quiera interpretar un enunciado hay que realizar dos operaciones:

1. descodificación de los códigos lingüísticos

2. inferencia de lo implicado en lo dicho.

Según ya vimos en §25, puede haber un significado no literal, con lo cual se cumplen las dos condiciones arriba indicadas, mientras que si el signifi­cado es sólo literal, entonces solo se realiza la primera operación.

El principio de la pertinencia es cognoscitivo y, por tanto, universal. Con él, la cooperación se da por entendida. En su funcionamiento intervienen algunos de los elementos que ya hemos estudiado anteriormente, sobre todo el contexto (§§ 6 y 7) y la inferencia (§26).

Veamos un ejemplo:


  1. A: Me he quedado sin gas en el mechero B: A mí no me fían en el estanco.

Aparentemente B se salta el principio de relevancia; A está hablando de mechero, pero B sale con que no le fían. En realidad no se viola el principio en cuestión. A construye un contexto que B más o menos se esperaba al ver que el mechero ya no enciende. A saca la implicatura de que B no va a comprar otro mechero porque no tiene dinero y en el estanco ya no le fían porque debe bastante dinero.

El contexto, por tanto, está compuesto por un conjunto de premisas, en el que se encuentran, entre otros, los conocimientos que A tiene de B. Si la respuesta de B en el ejemplo anterior hubiese sido:



(32') A: Me he quedado sin gas en el mechero B: Pues yo no tengo mechero

habría sido bastante menos rica.





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